Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas. La canción pertenece a Halsey
Summary: "No soy buena en el amor, no tengo suerte" eso le dice ella, para él son excusas. "Además, tú no eres el indicado para mí, Sasuke."
NA: Como mesiversario (?) un dos de septiembre publiqué está historia, así que solo por ser hoy 02, la actualizo :v
Oh! omg, ¿Qué dice ahí? capítulo 14 de 15? :o Ohm...
Bad at Love
[14/15]
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Viajar de noche no era algo muy agradable, pero Sasuke encontraba tranquilidad en esto. La carretera desolada, el único ruido era el del carro.
Tenía el espacio para pensar.
Sasuke no había aguantado mantenerse en casa de Naruto, tomó sus llaves luego de volver a colocarse la ropa, dándole una última mirada a una dolida Karin, y salió de esa habitación. De pronto, demasiado apurado por las consecuencias de su actuar.
Lo había hecho por impulso, el alcohol su excusa y el despecho la constante. El haber enviado la foto fue un arma de doble filo, y con precaución había esperado por una respuesta aún peor por parte de ella, pero no fue así.
El camino de regreso era largo, sabía bien que llegaría a primera hora de la mañana, y sólo por eso se maldecía a sí mismo el haber ido ahí en primer lugar. Debió ser más fuerte y quedarse en su casa, dejando que Karin se fuera sola y obligando a que Sakura le escuchara.
Una vez más, cuantas malas decisiones en su haber.
La conocía muy bien. Sabía su temperamento, sabía cómo erradicarlo, y en situaciones cómo esta, el hacerlo estallar. Durante el trayecto sólo paró una vez en una gasolinera, y de haber podido ni eso hubiera hecho. Había sentido con pesadez su teléfono, inquieto ante cualquier mensaje, esperando lo peor; un vídeo de ella con alguien más, incluso audios y fotos. Estando con Karin había querido dañarle y hacerle notar que aunque ella era la única en su corazón y mente, no era el fin de su vida.
Gran mentira.
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Apagó el auto afuera de la acera de su casa, esperó unos segundos dentro del vehículo, como si le fuera a ver. Decidió que era mejor entrar a su propia casa y descansar, algo que no había hecho en varios días, pues ni siquiera a su regreso del curso intensivo le fue permitido relajarse.
Era más fácil decidir que realizar, no por falta de interés, pero Sasuke, ahí recostado en su cama, con su brazo sobre su rostro, y ojos que se negaban a cerrarse, no dejaba de pensar.
¿En qué momento la persona que le daba seguridad se convirtió en su tortura personal?
Jamás iba a fingir ser una pobre damisela en apuros, inconsciente de sus errores y lloriqueando por cosas que no debían de pasarle a ella.
No. Podría ser una perra pero no una mosquita muerta. No podría vivir consigo misma si mintiera y fingiera no merecer lo que le sucedía. Lo entendía, pero aun así no lo aceptaba.
Sabía de cuándo y por qué ella pagaba cada golpe emocional y de ego con cualquiera de sus conquistas y posibles candidatos, y sobre todo con Sasuke.
¿Qué hizo mal para el asco de relación que tenía con él? ¿En qué falló?
Fue una adolescente enamorada, entregada... y fue egoísta y caprichosa. De un momento a otro, los papeles se cambiaron, y ya no era ella la que esperaba con ilusión que él le amara y le pidiera ser su novia.
Curioso, irónico, pues de puberta, incluso en su etapa de adolescente, él había sido su sueño, estar con él y ser feliz. Pero se equivocó en muchas cosas, Sasuke también lo hizo. Callaron situaciones que debieron ser habladas. Gritaron desprecios y cosas egoístas cuando debían abrazarse a sí mismos y aferrarse.
Muchas cosas sucedieron, y ella eligió darle la espalda, tachándolo de la lista que era su futuro y amor. En el momento en que ella decidió que, como amante, sólo era corporal la necesidad de ella hacia él, fue cuando esto comenzó.
Y aunque ella decía, juraba y marcaba como él no era más que un amigo y distracción‒ consuelo incluso‒ ella había dejado de pensar en sus verdaderas emociones hacia él. Era más fácil hacerse de la vista gorda, ocultar su sentir por él y buscar la complementación con alguien más.
Mirar en otras direcciones y buscar la perfección, solo así sería feliz.
¿Por qué debían juzgarla y culparla por intentar eso?
Hipocresía.
Sakura no tenía amigos, tanto chicas como hombres. Siempre etiquetándola, siempre temerosas de que ella les quite la pareja o se meta con los amigos.
Tan bajo pensaban de ella.
Tan poco le importaba, de cualquier manera.
Entró al baño luego de recoger sus cosas y cambiarse en la sala de descanso, la jornada había sido larga y la noche anterior había sido una en vela debido a cierta imagen. Lo que más deseaba era descansar.
"Está bien buscar el amor," una compañera en el hospital había dicho cuando ella salió del cubículo del baño, sarcasmo y superioridad en su voz, "pero no por eso me prostituyo."
Lo que más le caló a Sakura no fueron las palabras, o la percepción que tenían de ella, sino la poca valentía de decírselo en la cara, no esperando una "sutil" platica con otras personas, sabedoras de que ella estaba ahí y escucharía.
Simplemente se acercó hacia los lavabos, donde esa enfermera y su grupo estaban, riendo, según ellas, a su costa. Se lavó las manos, retocó su labial, y sonrió fácilmente, brillante y superior.
"Claro que no, nadie pagaría por ti. Porque hasta para eso hay que ser atractiva." Guardó su labial y salió como si nada.
Si bien había estado molesta, la cara de las tipas valió la pena. Hace mucho ella había aprendido a ignorar ese tipo de comentarios, las risas maliciosas y miradas acusadoras. No importaba lo que los demás pensaran.
Y de igual manera, lo que Sasuke quisiera.
Otra mentira.
Había querido lastimarla, como otras veces.
Sabía, aun sin tener una respuesta por parte de ella, que lo había hecho‒la conocía muy bien, mejor que a sí misma, ‒ y sabía lo que esa imagen le debió ocasionar. Ahora sólo esperaba el golpe de regreso, porque esto siempre era así.
Rio en voz baja, cansado y como si estuviera volviéndose loco.
¿Qué había hecho para merecer esto?, se volvía a preguntar. ¿No había ya sufrido lo suficiente? Debía ser masoquista, pensó vagamente, sentado en la cocina, mirando con atención a la casa de al lado esperando verla.
"Podrías tener a cualquiera," recordaba las palabras de Karin.
"No quiero a cualquiera."
No era posesividad, no era capricho, el querer a Sakura era, exactamente la misma razón por la que omitía cuan fácil ella abría sus piernas y su corazón, callaba sus pensamientos y dolores al verla con alguien más, e iba y le consolaba a cada oportunidad dada. Era por lo que dejaba su orgullo ser pisoteado, por lo que se mantenía estancado.
"Qué relación tan toxica," más de una vez alguien había comentado.
"No terminarán bien."
"Espera lo peor."
Comentarios bien fundados, con poco entendimiento de los sentimientos de él. Nadie entendía, que era difícil rendirse con ella. Incluso si él debería hacerlo, olvidarla y alejarse, era difícil no sólo porque le amaba incondicional e irrazonablemente, sino también porque su corazón siempre mantenía la esperanza de que ella le correspondería.
Finalmente y por completo.
Su anhelo siempre estaba presente en él.
Por ella, él no había aceptado irse a vivir con Itachi cuando se lo ofreció.
Por ella, él había decidido quedarse, dejando pasar sus oportunidades y dejándose corromper. Sufriendo y aguantado golpe tras golpe.
Hace mucho que Sasuke había terminado el duelo de la pedida de su madre, hace mucho que había cerrado ese capítulo, si bien doloroso e inolvidable, eso ya no era motivo de mantenerlo en esa casa vacía, ni tampoco de esperar consuelo de alguien más.
Era ella, Sakura, a quien él estaba esperando.
Esperando porque que la chica que siempre amó, ahora toda una mujer, abriera los ojos y entendiera que él amor que ella buscaba no lo encontraría.
El amor no son rosas, el amor no es dulce y puro, no es intachable e condicional.
El amor era irracional, caprichoso, voluble, humano.
Pero el tiempo se agotaba.
Era la cuarta llamada de él que recibía ese día, e igual la misma cantidad que ella no contestaba. Fácil sería bloquearlo, pero era esa espinita de egocentrismo, sabedora de que él le estaba buscando que le hacía un vuelco en el estomago.
"Deberías contestar." La voz, tímida y dulce, con verdadera preocupación, no mentiras, le decía. Ella también había notado las constantes notificaciones que recibía del mismo contacto. "Podría ser importante."
"Está bien, es sólo mi..." ¿amigo? ¿Vecino? ¿Amado? ¿Qué diablos era Sasuke? porque parecía ya no entrar en ninguna de esas categorías. "Es alguien."
Hinata no replicó, pero su mirada comprensiva incomodó a Sakura.
Sin querer decir algo al respecto, se dejó caer en la cama de su anfitriona, con poca elegancia, con un rebote y un gran suspiro, aun sin soltar el celular.
"Hinata."
"¿Hum?"
"¿Alguna vez te has enamorado?"
Desde su posición en la cama, ella podía ver como la chica en cuestión se retorcía como una ratoncillo, sonrojada y sin formar una frase completa. La vista le hizo sonreír un poco.
Hinata era tan pura.
"Vamos," con la punta de su pie, le dio golpecitos en la cadera, juguetona y esperando olvidarse de sus propios problemas.
Esperaba escuchar algo bueno, por una vez.
"La verdad... no."
"¿No?" Ella negó con la cabeza. Sakura se levantó, sentándose sobre sus rodillas, acercando su cara a la de ella, haciéndola sonrojar. "Di la verdad."
Ante su negación, Sakura se volvió dejar caer en el colchón, suspirando dramáticamente, cerrando los ojos y pensando en cuanto apestaba la vida.
"Qué asco." Sintió el movimiento del colchón, luego la calidez del cuerpo de Hinata a un lado de el de ella. Hombro contra hombro.
Abrió un ojo, mirándola divertida. Ella estaba toda roja, luciendo como si en cualquier momento fuera a respingar. La verdad, las preferencias de Hinata no le afectaban ni incomodaban, a Sakura no le importaba estar cerca de ella, pues sabía que Hinata no la veía como un interés amoroso, muy a pesar que se hayan besado en un par de ocasiones.
Sakura no había tenido amigas verdaderas, y no sabía si Hinata realmente era una, ‒desconocía lo que se sentía y como debía de ser‒ pero no negaba que era un bálsamo para su alma. Sujetó su mano con la de ella, fuerte, y sonrió ante la mirada sorprendida de sus ojos color perla.
"No te pierdes de mucho."
"Tú sí te has enamorado." No fue pregunta. Sakura contempló su rostro, sereno, dulce, sus ojos, puros y comprensivos. "Estás enamorada, ¿cierto?"
Estás enamorada.
Sintió un nudo en su garganta. Su estómago se encogió ante la imagen la primera‒única‒ persona que se le venía a la mente ante la declaración de Hinata.
"La verdad..."
¿El amor de verdad existía? Sí, se lo preguntaba constantemente, aunque fuera ella la caprichosa que lo idealizaba sin cesar. Esto jamás lo expresaba ante nadie, apenas a sí misma, de que... tal vez, ella sabía que buscaba algo que jamás encontraría, negándose así completamente a Sasuke.
Estaba podrida por dentro, eso sí lo sabía.
"No estoy segura." Fue seria. "Tal vez..." sus ojos fijos en ella, en su nariz, sus labios, su piel... pero lo cierto es que su mente estaba en otro lugar.
Sakura sabía bien su culpa en esa mierda de situación que era ella y Sasuke, y si antes se había disculpado por los errores que muchas veces cometió intencionalmente y otras mientras estaba ebria (Naruto le vino a le mente, lo peor que a su juicio había hecho), pero en su momento ella lo creyó justo. Sasuke le había lastimado, y ella debía hacer lo mismo.
Había sido justo.
"¿Sakura-san?" Preocupada Hinata dejó su lugar en la cama, sentándose, sin saber qué hacer, mirando como sus ojos verdes dejaban salir lágrimas en un rostro quieto que no mostraba cambio alguno.
"Me he equivocado tanto." Dijo en un hilo de voz, sin verla a ella.
"Sakura..." ella lo sentía, la empatía que la dulce chica mostraba, y la pelirosa trató de sonreír.
"Me lo tengo merecido."
Había sido justo desquitarse. Pero sólo se volvió más y más grande. Como una telaraña. Retorcido, sin escapatoria. ¿Hasta qué punto iban a llegar ellos? ¿Hasta que él matara a alguien por celos y rabia, o que ella terminara con alguna enfermedad o embarazada?
Curiosamente, las consecuencias para Sasuke eran las que más le removían el estómago.
¿Hasta qué punto vamos a llegar?
Marzo. Marzo daría fin a los ataques y venenos que ellos se daban. Pero aún faltaban tres meses para la fecha límite que él le dio, y aun sabiendo eso, Sakura ya no se sentía capaz de seguir ocultando el dolor.
Ella decidió solucionar esto– esto retorcido que era ellos.
Frente a ella, Hinata esperaba paciente, sosteniendo sus manos y mostrándose incondicional. ¿Hace cuánto Sakura no se mostraba vulnerable frente a alguien? Tragó duro y con voz entrecortada, tímida y emocional, comenzó.
"Hay... hay alguien muy importante, siempre lo ha sido, ¿sabes? Él..."
Y decidió que haría algo diferente para reparar el reciente desgarre en su alma.
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NA: ¿Los engañé? lo siento (la verdad no) pero hace falta cierta cosas para llegar al final que quiero plasmar.
La verdad es que sería tan sencillo terminar la historia con un capítulo más, pero tengo otros borradores, y les aseguro que aun nos queda unos cuatro capítulos más
Uchihalilo, perdón por tenerte con trauma, solo espero no decepcionar xD
