Hay que buscar la verdad

y no la razón de las cosas.

Y la verdad se busca con humildad.

Capitulo 13: Solo queda la verdad.

La ansiedad lo estaba matando, Roy sabia que si se mantenía en aquel estado nervioso no conseguiría nada, pero era mucho mas fácil pensarlo que hacerlo ya que por mas que trataba de mantenerse tranquilo no lograba controlar los desbocados sentimientos que lo abordaban.

¿Miedo? ¿Rabia? No sabia explicarlo bien, solo sabia que la repentina llegada de Elric desbarataba sus planes de momento, necesitaba un par de días mas para pensar en lo que iba a decirle y como se lo diría, sin embargo ahora tendría que actuar con el corazón mas que con la cabeza y rogar que las cosas salieran bien, que Elric lo entendiera.

Miro su reloj y dejo escapar un suspiro, sabia que Elric esperaría que fuera a recogerlo a la estación de trenes como solía hacer, sin embargo con Maes acordaron que lo mejor seria que no se vieran hasta poder estar en un lugar donde pudiesen hablar con tranquilidad, si Roy se presentaba así de alterado ante su superior el de inmediato sabría que algo no marchaba bien y le exigiría saber el porqué. Roy no seria capas de mentirle.

La puerta se abrió y Roy levanto inmediatamente la mirada, al ver que era Jean quien había entrado tuvo deseos de matarlo por el susto que le había dado.

-Si sigues poniendo esa cara cada vez que alguien cruce esa puerta no tendrás que esperar mucho para contarle a Elric lo que te ocurre, será lo primero que te preguntara.

-No se que hacer- confeso Roy mientras apoyaba la frente sobre la fría superficie del escritorio-. ¿Cómo le digo que no se puede casar con su prometida porque ella esta enamorada de mi y yo de ella?

-De la forma mas fácil y practica, solo sincerarte con el como lo hacías cuando eras mas joven y tenias alguna duda o sabias que habías hecho algo inadecuado. Es verdad que a veces conseguías que Elric se enfadara contigo e incluso que te castigara, pero siempre entendió. Tu eres lo único que el tiene y podrá el cariño que siente por ti encima de todo.

- Esta vez no es lo mismo- continuo Roy-. Si solo fueran mis sentimientos los que estén en juego no habría problema, pero esta Riza, ella confía en mi y espera que este compromiso matrimonial se anule sin dañar el acuerdo con Grumman..

-¿Qué harás si Elric se opone?- le pregunto el joven pero al ver la cara de preocupación de su amigo añadió-. No creo que ocurra pero hay que ponerse en todos los casos.

Roy sonrió con pesadumbre, durante toda la noche anterior no había dejado de pensar en esa posibilidad y en las probabilidades que se le presentarían entonces, el problema era que no era muchas y que no podría llevarlas a cabo sin el consentimiento de Riza.

-Me marcharía con Riza, aunque tuviera que llevármela obligada- le dijo con seguridad-. Si me quedara aquí solo serviría para generar problemas y ella no seria feliz casada con el. Es la ultima opción y de verdad ruego por no tener que recurrir a ella.

-Esperemos que no, serias la comidilla de toda Central, no me quiero ni imaginar lo que dirían de ti y de Riza, cuantas chicas no te maldecirían después de eso.

A pesar de todo Roy no pudo evitar reírse ante ese comentario y agradeció a su amigo por ello.

-¿Podrías ir a buscar a Riza esta tarde?- le pregunto el alquimista con nerviosismo-. No creo poder desocuparme hasta bastante tarde y ella tendrá que venir a cenar con Elric, sea cual sea el resultado de nuestra conversación. Aunque quisiera no la puedo tener escondida de el.

- Ahí estaré, coronel- le dijo el joven guiñándole un ojo antes de salir-. Y por cierto, que tengas suerte.

Suerte, pensó Roy. Lo que de verdad necesitaba en ese momento era un milagro.

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-Has llorado- le dijo Gracia a penas vio a su amiga levantarse-. ¿Tan preocupada estas por la llegada del general Elric?

-¿Qué pasara conmigo si se niega a escuchar a Roy? ¿Si de todas maneras quiere que me case con el?

- Maes dice que no se lo negara, tienes que confiar en ello. Además, ningún hombre es tan tonto como para querer estar atado a una mujer que ama a otro.

- Atado a una mujer que le ofrecieron como parte de una alianza militar- le recordó Riza-. ¿Cómo mi abuelo fue capas de hacerme esto? Si me hubiera permitido elegir…

-No tenias ni idea de que Roy tendría tanta influencia, solo sabíamos de el lo justo y necesario así que da igual. Por lo menos aun tienes una oportunidad, si Roy no hubiera aparecido ahora estarías casada con quien sabe que hombre.

Riza asintió con desgana, no podía exigirle a Gracia que entendía lo nerviosa que se encontraba, su amiga había sido muy leal y preocupada con ella, pero no estaba en su posición, no era su futuro y su felicidad la que estaba en juego. En un par de horas mas estaría cara a cara con aquel que se tal ves se convertiría en su esposo y ella rogaba por que no fuera si, ¿Por qué ahora se le hacia casi imposible la idea de resignarse a su destino? Fácil, porque ahora no podía dejar a Roy, estaba tan enmotada de el que le resultaría imposible hacerlo.

¿En que momento había perdido su concepto del sacrificio? Su abuelo le había enseñado a dejar sus deseos de lado para pensar en el bien de los demás y sin ahora estaba tan desesperada por no hacer aquello que comprendía era necesario, ¿seria en el fondo una persona mala y egoísta? Solo deseaba ser feliz, eso no podía estar mal.

Dejo la tasa de café que había intentado beber, pero al igual que la noche pasada el liquido le sabia desagradable y solo lograba hacerla sentir aun peor, necesitaba tomar un poco de aire para despejar las ideas y tal vez, si tenia suerte, recuperar un poco de su habitual calma.

-¿Te gustaría que fuéramos a dar una vuelta?- pregunto Riza con una sonrisa.

-No creo que sea buena idea que vayamos a ver a Roy en este momento, tal ves Elric este allí y…

-Claro que se que no puedo ir a ver a Roy. El dijo que me avisaría en que momento debo presentarme al general Elric, solo podríamos ir al parque o a donde quieras, ¡por favor!

Gracia se mordió el labio dudosa, Maes le había pedido expresamente que no le permitía a Riza salir hasta que le dieran autorización, pero al ver a su amiga en este estado nervioso la desesperaba. Salir un momento no le haría daño a nadie, además Elric llegaría a primera hora y seguramente antes de verla tendrían que informar a sus hombre sobre lo ocurrido en el norte. Por lo menos tendrían un par de horas libres antes de enfrentarse a aquella difícil situación.

-De a cuerdo- dijo Gracia y se dispuso a salir antes de arrepentirse de aquella decisión.

En cuanto curaron la puerta dispuestas a salir, se quedaron de piedra al ver al joven rubio que las miraba ceñudo.

-No quiero parecer impertinente, pero ¿A dónde creen que van, señoritas?

Gracia miro a su amiga como implorándole para que inventara algo, sin embargo Riza tomo aire y sonrió a Jean.

-Tranquilo, teniente Havoc, solo deseábamos ir a dar una vuelta por el parque, ¿desea acompañarnos?

-No creo que acompañarlas sea el punto, señorita Elizabeth, el coronel Mustang no la quiere rondando por la ciudad si el tiene cosas que hacer y no puede preocuparse por usted, además en unas cuantas horas mas debo escoltarlas al cuartel para que…- el chico parecía mas incomodo que antes-, debe encontrarse con el leerla Elric.

-¿Ya ha llegado?- le pregunto Riza preocupada.

-El teniente coronel Hughes se encargara de eso. Fue a la estación de trenes a primera hora pero exitito un pequeño retrazo, luego tendrá una reunión con el coronel Mustang antes de poder hable con usted.

-¿Le dirá lo que ocurre, Jean?

La poca formalidad con que Riza se dirigió a Jean indicaba que la conversación se tornaba mas intima, el les indico el coche que estaba estacionado un poco mas allá y les abrió la puerta para que subieran.

-Creo que podemos dar una vuelta para liberar tensiones antes de la reunión con le general Elric- les dijo el chico mientras ponía en marcha el coche y avanzaba por las intrincadas calles de la ciudad que ya se encontraba en movimiento-. Supongo que estas nerviosa, ¿no? Roy lo esta.

-Lamentablemente esta situación nos esta involucrando a todos, y creo que hasta sobrepasándonos- Gracia se apoyo en el respaldo del coche y cerro los ojos-. ¿Cómo se pudo complicar todo de este modo?

-Desde un principio la situación fue difícil, Gracia, ahora solo llegamos al final del camino- Riza sonrió con pesar y sus ojos ámbar se clavaron en Jean que había detenido el coche para mirarla-. Muero de los nervios, pero no se lo cuentes a Roy, ¿esta bien? No me gustaría preocuparlo mas de lo debido, el ya tiene muchas cosas en las que pensar sin tenerme a mi constante rondando en su cabeza.

-Tranquila, no se lo diré pero dudo que tu no seas una prioridad para el, desde que Roy te conoció ya no tiene cabeza para nada mas. Lo único que desea es verte feliz.

- Y si Elric no quiere ceder, ¿podremos serlo?

Jean suspiro.

-Lo serán, tal vez no como lo esperan pero lo serán.

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Maes no había sido capaz de hablar mucho durante el trayecto hacia el cuartel, Elric que había notado su intranquilidad tampoco quiso forzarlo y profirió enterarse de lo que ocurría cuando llegara el momento, además su prioridad era ver a Roy para que lo pusiera al tanto de lo ocurrido en su ausencia.

Nada mas entrar en el cuartel, algunos de sus subordinados los saludaron con entusiasmo pero no paso por alto algunos cometarios, el también tenia una leve idea de lo que estaba ocurriendo pero no se apresuraría a sacar conclusiones antes de saber realmente lo que pasaba.

- Dile a Roy que deseo verlo- ordeno el hombre mientras se dirigía hacia su oficina-. Que deje lo que tenga que hacer.

Maes obedeció mordiéndose la lengua para no decirle a su superior que lo mas probable es que su amigo no estaría haciendo nada productivo en ese momento. Nada más entrar al despacho de Mustang vio que sus suposiciones no eran erradas.

-¿Esta aquí?- le pregunto Roy con mal disimulada ansiedad. Maes asintió y el se puso de pie-.¿Desea verme? no le tiene que haber parecido bien mi ausencia en la estación. El esta acostumbrado…

-Solo me pidió que te pidiera que fueras en este momento, es lógico que quiera verte si va mucho desde que no se ven y hay demasiadas cosas de las que hablar.

-Lo se, pero no es fácil.

Ambos jóvenes salieron sin mas comentarios, pero al llegar donde su superior, Roy le indico a su amigo que le esperaba fuera a pesar de que deseaba con desesperación tener apoyo en ese momento. Cuando los ojos de Elric se fijaron en el joven militar, Roy contuvo la respiración.

-No has ido a esperarme como otras veces, ¿debo esto a un trabajo excesivo o a que ya no te importo como antes?

-Te mentiría en cualquiera de las dos posibilidades que me das. No he ido por que necesitaba hablar contigo en un lugar donde no tuviéramos interrupciones y en una estación de trenes…

- Me alegra saberlo, muchacho- Elric le sonrió mientras le indicaba que se sentara-. Ahora espero que me pongas al tanto de lo ocurrido en mi ausencia, Maes me dijo que todo había marchado perfectamente y no sabes como me gustaría decir que lo mismo ocurre en el norte, sin embargo por allí las cosas se han puesto muy mal.

-¿Por eso has demorado tanto tu regreso?

-Principalmente, si tu no hubieras estado aquí me habría dado prisa en volver ya que Jean no es bueno con tanta responsabilidad, pero confiaba en que tu harías las cosas bien.

Confianza. Roy sentía como aquella simple palabra iba acabando poco a poco con sus esperanzas, ¿Cómo Elric podía confiar en el cuando pensaba traicionar todos sus valores por estar con la mujer que amaba? Eso no era confianza, el no la merecía.

-No deberías haber confiado tanto en mi, sea como sea soy humano y cometo los mismo errores que el resto de mis compañeros. Soy joven e inexperto y tu mismo estas al tanto de que no siempre he obrado como tu esperabas que lo hiciera.

-Y has aprendido de esos errores, Roy- el lo miro con detenimiento-. ¿Qué es lo que ocurre, muchacho? Estas pálido y demacrado y ni siquiera el trabajo extremo te afecta tanto, debe ocurrirte algo realmente malo para que estés así.

La oportunidad para ser honesto, confesarlo lo que sentía por Riza e intentar explicarle todo lo que había ocurrido desde el momento en que fue herido en ciudad del Este.

-No has preguntado por tu prometida- le recordó Roy con nerviosismo-. ¿Por qué no lo has hecho?

-Porque supongo que has cuidado bien de ella y que no tengo motivos por los que preocuparme, ¿ocurre algo malo con la muchacha?

La tensión que se genero tras esa pregunta era abrumadora, Roy sentía la agitada palpitación de las sangre en sus venas y como el sonido de su propio corazón parecía ensordecerlo, luego asintió.

- Estoy enamorado de Elizabeth Hawkeye, no puedes casarte con ella.

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Ya chicas, espero les haya gustado el chap de la semana, como siempre agradezco a todas las que leen y las que dejan su opinión, un beso, ciao.