Try again
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura tiene 21 años, una familia terrorífica, una mejor amiga que se va a casar, una carrera de periodismo que absorbe su vida y un nefasto historial en cuanto a hombres, ah… y algo así como un amigo que no pierde la oportunidad de burlarse de su desastrosa vida pero también de echarle una mano cuando la necesita. UA.
14.-
Miré mi apartamento por última vez y suspiré, no podía creerlo, el lugar que me había cobijado por los últimos… cuatro años se encontraba completamente vacío, sin muebles, sin las fotografías en las paredes, sin mi desorden habitual…
- Aquí están las llaves… - murmuré dándole una última ojeada a mi antiguo hogar. Le pasé las llaves al dueño y suspiré.
- Oh vamos, Kinomoto, no te vas a poner a llorar ahora…
- ¡Li! - dije escandalizada.- ¿Es que no puedes tener algo de sensibilidad? – le vi rodar los ojos y observarme con claro reproche.
- Joder, que ni siquiera es comprado…
- Eres un bruto.
- Y tú una llorona.
Evité entrar en conflictos. Luego de un agradecimiento al dueño dejé atrás el lugar. Quizás Li no lo entendía, pero para mi significaba un gran cambio, un enorme cambio, más aun considerando que me iría a vivir con él. ¿No era suficiente todo aquello? Una última ojeada y salí hacia el pasillo con él siguiéndome los talones. No podía creer el rumbo que le estaba dando a mi vida, aunque era una incredulidad mezclada con sorpresa y adrenalina. Por primera vez en mi vida sentía que estaba comenzando a tomar decisiones por mi, para mi, hacer lo que anhelaba y sin cuestionarlo ya demasiado y tenía muy en claro que mucho de este nuevo ímpetu se debía al chico que caminaba a mi lado. Alcé la vista, Li caminaba distraídamente mirando hacia los ventanales del pasillo.
- Oye, Li…
- ¿Uhm?
- Gracias…- Me miró como si no se esperase aquella escueta palabra y sólo asintió.
Caminamos en silencio hacia la calle y se volvió hacia mi con una mueca torcida. Le imité a medias el gesto antes de reír, fue inevitable.
- ¿Le dirás a tu prima que estarás viviendo conmigo?
Gemí. Alguien tenía que decirle a Li sobre su increíble capacidad de quebrar momentos y es que había vuelto a sacar un tema complicado, sobre todo porque no había tenido las agallas de decírselo aún a nadie. En un principio la idea era dejar mis muebles en casa de los Daidouji, pero con mi madre en la ciudad y toda su artillería era imposible hacerlo sin desatar la tercera guerra mundial y por al menos unos momentos quería paz; sin preguntas, sin prejuicios, sin gente inmiscuyéndose en mi vida. Quería vivir.
Las cosas con Tomoyo se habían arreglado aunque no del todo, ella parecía aún algo lejana, o quizás era sólo percepción mía. No podía asegurarlo. Li suspiró provocando que saliera de mis pensamientos y le observase.
- No te preocupes demasiado, de todas formas Takashi no creo que tenga problemas con tus muebles en su casa, es un buen amigo…- comentó Li. Es que sí, para variar un poco él salvándome el día. Gracias a Li mis muebles momentáneamente estaban en casa de su amigo, hasta que arrendase algo nuevo.
- ¿Y en serio dices que no debo pagarle? No quiero abusar de su confianza, Li.- el aludido se encogió de hombros en su típica pose despreocupada y que en cierta forma me sacaba de quicio.
- Takashi me debe unas cuantas, no tendría cara el cabrón para cobrarme este favor…
- ¡Li! Dijiste que era un buen amigo, no puedes hablar así de él.
- Es mi amigo, Kinomoto, hablo de él como se me de la gana, además...
- …pero… - no fui capaz de seguir la frase, Li había tomado mi brazo y me observaba con el ceño fruncido.
- ¿No te han dicho lo molesta que eres?
No pude responder a ello, supongo porque me percaté que estábamos en la mitad de la calle, con Li sosteniéndome y encarándome de muy cerca. Su cabello casi tocaba mi frente por la inclinación y sus ojos… sus ojos me observaban con esa fijeza de las que les hablé antes y que ciertamente turbaba. Tan súbito como había tomado mi brazo, lo soltó y continuó caminando. Le seguí casi al trote y es que parecía que el muy… maldito caminaba rápido a propósito.
- ¿A dónde vamos?
- Yo voy a mi casa, no sé tú…
- ¿Eh? ¡Pero Li, también es mi casa ahora! – exclamé irritada, ¿qué tenía que de pronto lograba ponerse tan… tan… indeseable?
- Vamos a vivir juntos pero eso no quiere decir que hagamos todo juntos, Kinomoto… - enrojecí, era cierto.
Una cosa muy distinta era ser compañeros de piso y con esa escueta frase Li me había dejado todo en claro. Me quedé de pie en la mitad de la acera, viéndole marchar. Li tenía razón, él me había ofrecido un arriendo, pero debía saber con lo que le conocía que no por eso me permitiría entrar en su espacio-tiempo, lo cual por cierto era razonable, ¿verdad? Miré la hora en mi reloj de muñeca y fue la aparición de una sombra sobre mi la que me hizo alzar el rostro para verle a él nuevamente.
- ¿Dónde piensas ir? – preguntó alzando una ceja. Me encogí de hombros.
- Quizás a...- pero no alcancé a terminar la frase porque Li me arrastraba, literalmente, hacia el auto.
- ¿Deberíamos celebrar el que vayamos a vivir juntos? - preguntó divertido mientras subía a su coche.
- No lo sé… Nunca he vivido con alguien.- respondí sincera.
- ¿Quieres celebrar?
- ¿Algo así como una fiesta?
- Yo pensaba en una cena, algunos amigos…
- Pero yo aún no les digo a mis…
- Cierto… entonces ¿sólo tú y yo, esta noche? – preguntó mientras conducía. Enrojecí. No sé. Llámenme idiota pero no podía evitarlo, a Li le salía tan natural el hablar de un "nosotros", que yo sacaba completamente de contexto y todo por tener una vida monja célibe, como él mismo se encargaba de recalcarme cada vez que lo recordaba. Esa era mi satisfactoria explicación para sentirme así cuando Li soltaba inocentemente frases como esas.
Sakura. Estás mal.
Pasamos al supermercado y a la hora ya estábamos en el apartamento. Era extraño mirar ese espacio y relacionarlo como mi nuevo hogar, aunque no podía negarlo, estaba desbordada de esa especie de adrenalina intensa por algo desconocido. Nunca había vivido con nadie además de mi familia, nunca había vivido con un chico y nunca había tomado una decisión así de importante sin consultarle a nadie de mi familia. ¿Era lo correcto? No podía precisarlo, pero me sentía bien con ello y eso debía valer algo, ¿verdad?
- Voy a ducharme antes de la cena, ¿vale? – dije comenzando a caminar hasta mi habitación.
- Ah… Kinomoto, tendrás que usar mi baño.
- ¿Eh?
- El del pasillo no tiene ducha.
- ¿No tiene? – pregunté algo incomoda.
- Si tiene pero no la he reparado…- explicó asomándose.- ¿Y por qué esa cara? No es como si me fuese a meter al baño para espiarte mientras te bañas…- Apreté los labios para aguantarme la sarta de palabrotas en esa inútil discusión y me fui a buscar mis cosas antes de meterme al baño.
Esa ducha debía ser arreglada pronto, ¿cómo sería si tenía que levantarme temprano y meterme a la habitación de Li para ducharme? ¿y si estaba con alguien? Ese sólo pensamiento me revolvió el estómago, pero entonces recordé a Li decirme que no traía a chicas a la casa, de todas formas no era totalmente tranquilizador. Acababa de salir ya vestida, con la toalla y mis cosas de baño en las manos cuando me sorprendí un poco de verle echado en su cama viendo televisión, me miró unos segundos y sonrió torcidamente.
- Pensé que te habías ahogado ahí dentro… - comentó como si nada.
- ¿Qué quieres decir? ¿Qué tardé demasiado? – Li se encogió de hombros y se levantó de un salto de la cama mientras yo seguía esperando su respuesta. Se acercó y tomó mi cintura antes de correrme y pasar él al baño.
- Estuve apunto de entrar a comprobarlo… -respondió finalmente en tono burlón.- Casi lo hago, Kinomoto… - El portazo en mi cara me impidió reaccionar ante lo que salió de su boca.
Obligué a mi mente serenarse. Debía aprender a lidiar con el carácter de Li si íbamos a vivir juntos, ya lo conocía a él y su temperamento tripolar. Su humor burlesco, su desenfado ante la vida, su rudeza para hablar de cualquier tema… ¿por qué me sorprendía? No, sólo debía aprender a lidiar con ello más tiempo que antes, no era una tarea imposible, considerando que a veces cuando quería podía ser un compañero realmente grato.
Me fui a la cocina y cuando ya tenía las verduras lavadas apareció Li luciendo un pantalón de buzo y una camiseta oscura, le observé unos momentos y recordé la vez en que había ido la chica a buscarle para ir a su cita. Sin dudas el cambio era abismal entre ambos atuendos, aunque me descubrí pensando que cuando se relajaba así y su mirada estaba más en calma, Li podía ser realmente atractivo, ya saben, del tipo de chico que uno pensaría que…
- ¿Qué miras? - Me sonrojé y volteé hacia la tabla con las verduras que aún cortaba.
- Nada.- respondí tratando de aparentar normalidad.
Acabábamos de sentarnos a comer cuando el celular de Li sonó. Le vi mirar la pantalla y meditar unos segundos antes de responder.
- ¿Qué mierda quieres? – dejé el tenedor a medio camino hacia mi boca, ¿en serio Li tenía esa manera de responder sus llamadas telefónicas? Me vi envuelta en otra de esas miradas potentes y bajé la vista hacia mi plato. Debía hacer algo para dejar de quemarme por sus ojos.- ¿Hoy? Hoy no puedo… ¿qué te importa cabrón? – lanzó una pequeña risa y negó con la cabeza- Estoy con una chica… ahá, esa chica… - alcé la vista mientras Li me miraba con una mueca ladina que estremeció levemente mis fibras nerviosas.- No… no la conoces y no la conocerás tampoco, imbécil, está fuera de tus ligas… ¿eh? No, no vendrás a mi casa, ¿qué? ¿qué mierda hace Kyo contigo? He dicho que…
Supe que la llamada había terminado súbitamente. Por el rabillo del ojo le vi dejar el celular en la mesa. Sentí la mirada de Li sobre mi pero me obligué a aparentar normalidad después de oír esa extraña conversación.
- De seguro vendrán unos amigos, ¿no te importa, verdad? Prometo echarlos luego…
- Oh, no te preocupes, es tu apartamento y…
- Es nuestro apartamento, Kinomoto, no quiero hacerlo si no te sentirás cómoda…- ¿Entienden lo que digo cuando digo que su humor es tripolar?
- No… en serio, está bien.- Li se cruzó de brazos y bufó.
- Vale, pero son unos brutos, siéntate junto a mi y no dejes que te intimiden con sus comentarios, ¿está bien? – enrojecí.
- ¿Quieres que lo conozca?
- Kinomoto, van a venir acá, ¿piensas que voy a enviarte a tu habitación a esconderte? Además esos idiotas no se quedarán tranquilos hasta que sepan con quién vivo…- se echó un trozo de pollo a la boca y lo masticó como salvaje.- Cocinas increíblemente bien el pollo, Kinomoto… ¿en serio no has pensado dedicarte a ser chef? Creo que te iría perfecto… - enrojecí. ¿Ese era Li diciéndome un halago?
- Quiero ser periodista, Li.
- Cierto, eres preguntona y hablas mucho, también te iría bien en eso.
- ¡Hey!
Se echó a reír y se terminó la cena en dos segundos, totalmente esperable considerando su manera cavernícola de comer. ¿Comería así en las cenas de sus citas? Detuve el pensamiento en ese mismo instante, ¿qué hacía yo pensando en las citas de él? Me apuré en terminar la cena también, no quería que llegasen los amigos de Li y me pillasen comiendo aún. Tomé ambos platos y me fui a la cocina a lavarlos mientras Li recogía cosas de la mesa y es que esa noche habíamos cenado en el comedor. Acababa de terminar con el último plato cuando el sonido del timbre me hizo estremecer un poco, la verdad es que no me sentía preparada para conocer a los amigos de Li. Miré disimuladamente mi atuendo, y efectivamente no estaba presentable, para nada, pero era demasiado tarde para tratar de mejorar mi aspecto, ya sentía voces en el pasillo.
- Joder, que el idiota de Yano no se decidía por qué cosa comprar…
- Ustedes siempre se deciden por la misma mierda de vodka, quería variar.
- ¿Traes hielo, Takashi? Te recuerdo que Li suele ser mal anfitrio… ¿hola?
Me volteé al ver tres chicos desconocidos en la puerta de la cocina mirándome como si fuese pieza de exhibición de un museo. No pude evitarlo, me cohibí y por poco se me resbala el vaso que secaba. Li apareció empujándolos.
- Ella es Kinomoto, Kinomoto ellos son Yano, Kyo y Takashi…
- Encantados… - el presentado como Yano se adelantó al resto y estrechó mi mano.- ¿Así que eres la compañera de piso de Li, eh? ¿Y? ¿Qué se siente vivir con él? ¿Aún no ha intentado…
- Cállate… - y fue Li quién le tomó del cuello y arrastró a todos fuera de la cocina no sin antes darme una escueta mirada.
Suspiré. ¿Qué demonios iba a hacer yo ahí entre puros chicos? Era ridículo, no sabría qué decir, ni cómo actuar, yo era pésima en interactuar con gente, más si estaba únicamente rodeada de hombres. ¿Por qué no simplemente me había excusado con Li y me había marchado a dormir?
- ¿Kinomoto?
- ¿Eh? – Li estaba de pie junto a mi.
- No tienes por qué intimidarte por esos idiotas, son mis amigos, no dejaré que sean pesados contigo… - dijo arrastrándome fuera de la cocina hasta el living donde ya cada uno ocupaba su respectivo lugar en los sillones y sitiales. Li se sentó en el sofá doble y me senté a su lado. Volví a sentirme extremadamente observada.
- Así que tú eres la famosa Sakura Kinomoto… un gusto conocer a la dueña de los muebles que están en mi casa… - comentó Takashi. Enrojecí un poco.
- Oh… muchas gracias por recibirlos, en serio…- dije tratando de no parecer demasiado atrofiada en mi interacción social.
- No es por nada, después de todo, si eres amiga de Li, eres amiga nuestra, ¿No, Li?
- No. Ella no es tu amiga.- replicó el aludido sirviéndose un trago de whisky y bebiendo un trago. Takashii rio y me miró intensamente. Me sonrojé.
- ¿Y cómo les va con esto de vivir juntos? – preguntó otro, no estaba segura si era Yano o Kyo. Era pésima en recordar nombres.
- Bien.- se adelantó en responder Li.
- Quién pensaría que terminarías viviendo con una chica.- añadió el otro mirándome fijamente.- ¿Sakura, verdad?
- Kinomoto para ti, Kyo y te queda la boca en el mismo lugar.- volvió a replicar Li antes que yo pudiese abrir la boca. Le miré unos segundos y él sólo hizo una leve mueca desinteresada.
- ¿La proteges, eh? – preguntó Takashi.
- No necesito que me protejan.- dije al fin. Cuatro cabezas fijas en mi dirección y un silencio espectral en la sala.
Yano fue el primero en echarse a reír.
- Me gusta esta chica, tiene carácter, ¿eh, Li? Justo lo que tú necesitas.
- Cállate, imbécil.
Y así pasó la noche, sin que me diese cuenta comencé a sentirme más a gusto.
Y no, no tenía nada que ver con que el brazo de Li terminase sobre mis hombros…
OoOoOoOoO
Queridas mías, sé que las he tenido un poco abandonadas estos días, pero he tenidos días caóticos y no me dio el tiempo para escribir, tuve que viajar, tengo una familia esquizofrénica con la que lidiar y una vida propia que le gusta irse al carajo.
Como ven AL FIN el parcito se fue a vivir juntos, en este capítulo hay varios detalles interesantes que darán pie para situaciones futuras… es todo lo que puedo decir. MUAHAHAHA
Ah y sí, me di el gusto de repetir la frase de Li que salía en mi historia anterior "¿Qué miras?" imagino que Li es de esos que llega y pregunta, directo xD Seré como Tarantino y repetiré frases en mis historias (?) –flashea-
Un besazo y gracias infinitas por leer y comentar.
Mademoiselle K.
