He regresado por estos lares con la segunda parte del capítulo.

Como siempre complacida por sus reviews y ansiosa de que este capi sea de su agrado.


Capítulo 14: Un sueño revelador (Parte II)

-¿Qué le pasa a Sakura? –le preguntó Hinata a Ino en un susurro después de transcurridos unos minutos de la retirada de la pelirrosa.

Era cierto que tenía que estar abrumada; después de todo, al que estaban interrogando/enjuiciando era su novio, o algo así. Sin embargo, eso no explicaba su comportamiento reciente. Eso de desestimar la ayuda brindada, nunca había ido con la idiosincrasia de Sakura.

La rubia suspiró con cansancio.

-Creo que es mi culpa –respondió, también en voz baja.

La chica Hyuga la miró como a la espera de una explicación e Ino lo entendió al vuelo.

-Verás –empezó con la aclaración- tenía una duda que había estado rondando por mi cabeza y se la comuniqué a Sakura –Ino clavó sus orbes azules en algún punto de la pared. Al cabo de un instante, completó- supongo que no ha sido una buena idea.

-¿Duda? –repitió Hinata en tono inquisidor.

La rubia movió la cabeza para afirmar y procedió a contarle a Hinata la conversación que ella y Sakura habían tenido de camino a la torre de la Hokage.

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Flash back. (Hace cuarenta y cinco minutos, aproximadamente)

La pelirrosa corría como alma que lleva el diablo, seguida de cerca por una Ino bastante angustiada. La Yamanaka sabía que sus suposiciones distaban mucho de ser verdaderas, pero a ratos la duda de su autenticidad la dejaban incapacitada para pensar en algo distinto a ello. Razón tenía Sai cuando alguna vez le dijo que "El que revisa lo que no debe, descubre lo que no quiere", o más o menos esas fueron sus palabras. Todo por esa maldita conversación entre Sasuke y Naruto, que escuchó minutos antes de salir de las cuevas cuando no hacían ni cinco minutos que los cuatro miembros del Escuadrón Azul ya habían abandonado el refugio.

No podía soportarlo; tenía que hablar ya.

-¡Sakura! –la llamó, deteniendo la marcha.

La aludida no respondió, por lo que Ino insistió:

-¡Sakura, detente!

La pelirrosa aminoró el paso, no sin antes lanzarle una mirada cargada de recriminación a su rubia amiga.

-¿Qué pasa, Ino? –gruñó Sakura en un resoplido, deteniéndose al fin.

-Hay algo que tengo que hablar contigo –Sakura aguardó, con cierto descontento, a que su amiga completara la idea- es sobre Sasuke –añadió, provocando que los ojos jades de la kunoichi se ensancharan, síntoma inequívoco de que ahora estaba interesada.

-Te escucho.

No le hablaría de la plática de la que fue parte sin ser invitada, porque eso supondría dar muchas explicaciones. Demasiadas, de hecho. En fin, empezaría por su conclusión y después que Sakura averiguara el resto.

-Es que todo esto me parece muy raro. Sai tiene razón cuando dice que aquí hay algo que no terminar de encajar y eso es porque… bueno… digamos que Sasuke no es Mr. Simpatía y que sí, en un tiempo fue el enemigo número uno o dos de Konoha, pero…

-Ino, al grano –la apremió la pelirrosa.

Esto ya lo había escuchado antes y además de dejarle la cabeza anegada de dudas y más dudas, no había sacado nada fructífero de sus conversaciones previas. Shikamaru solo le hizo darse cuenta que dudaba de Sasuke. Naruto que había algo que ella no sabía. Y Sai que faltaba una pieza del rompecabezas. Pero ninguno de los tres había logrado esclarecer el meollo del asunto.

-Está claro que Sasuke actúa así porque busca proteger a alguien. Solo que Sasuke Uchiha podrá ser todo lo que quieras –"Hasta guapo el desgraciado", pensó Ino y se reprendió al instante. Eso no venía al caso, deliberó segundos después- pero está muy lejos de ser del tipo "buen samaritano".

Se produjo una pausa de cinco segundos en la que Ino esperó la respuesta de la pelirrosa.

-Muy bien, sigue; me parece que ya lo tengo.

La rubia asintió con entusiasmo.

-¿Vas cogiendo la idea?

-Ayudaría si fueras más clara –aportó la Haruno con un matiz de impaciencia.

-¡Vamos! Estamos hablando del orgulloso y álgido Sasuke Uchiha, la persona con menos madera de mártir que conozco. Él no es de esos que se sacrifican a tontas y a locas…

-¿De manera…? –empezó a conjeturar Sakura.

-De manera que si lo está haciendo, lo hace por alguien que le importa mucho, o al menos lo suficiente como para jugarse el pellejo de ese modo.

Eso era obvio. Sakura ya había reparado en ello, pero las conclusiones a las que ella había llegado, no se acercaban ni por asomo a las de Ino. Claro que la rubia había tenido la ayuda invaluable de esa conversación entre Sasuke y Naruto. Aunque corría el riesgo de la descontextualización (solo había podido escuchar una mínima parte y era posible que hubiera confundido unas palabras con otras) no le fue difícil formarse una opinión al respecto. Sabía que esa información valía oro. Sakura pagaría con todo su chakra por manejar ese tipo de datos, pero este no era el caso.

-¿Pero quién? –preguntó asaltada por la duda. Su mirada reflejaba recelo por doquier- Naruto jamás permitiría que Sasuke…

-Solo se me ocurre una persona tan importante para él como…

-¡¿Quién?! –exigió saber. ¡Por Kami-Sama, Ino había encontrado la respuesta!

La Yamanaka se aclaró la garganta y sin vacilar soltó:

-Tú, Sakura.

Los ojos de la interpelada casi se salen de sus cuencas.

-¿Yo? –repitió con la voz ahogada, bien fuera por la sorpresa o por la indignación- ¿Estás insinuando que yo maté a Karin? –preguntó a la defensiva.

-En absoluto –negó Ino. Ella consideraba a su amiga incapaz de tal cosa. No tanto de matar a la susodicha en cuestión, sino de permitir que Sasuke se adjudicará el yerro por ella- pero tal vez él crea que tú lo hiciste y por eso está asumiendo la culpa.

Sakura se rehusó a hacerse eco de las sospechas de su amiga. Eso, en el mejor de los casos, justificaría los estrenados actos de Sasuke, pero para ella resultaba inconcebible. Aunque si hacía cuentas…

La ojiverde dijo que no con la cabeza al tiempo que hacía a un lado sus agobiantes suposiciones.

-Es imposible, Ino –sentenció con una voz que daba el tema por zanjado. Sin embargo, eso había sido suficiente para sembrarle la duda… ¡Maldita duda!

La rubia acompañó la marcha de la pelirrosa, quien corrió, esta vez con más premura y diez minutos después se vio subiendo las escalares rumbo al despacho de la Hokage donde se encontraron a Naruto con algunos miembros del Consejo.

-A Sasuke lo están interrogando –anunció el portador de Kyubi con el acento de su preocupación.

Flash back end.

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La cara de Hinata era de suspicacia. Al igual que Ino, ella había husmeado en distintas conversaciones entre Sasuke y Naruto. Y aunque no sabía con prolija exactitud que era, estaba al tanto de que había algo que le ocultaban a Sakura.

-¿Crees que ella lo hizo? –quiso asegurarse la Hyuga.

Ino se quedó pensando.

-No, no lo creo. Ella jamás permitiría que Sasuke pagara por un crimen que ella cometió. Y si a ver vamos, si ella hubiese matado a Karin, no sería considerado un delito. A Sasuke lo están acusando porque se presume que sus acciones pueden estar vinculadas a un acto de insurrección –Ino miró a su compañero de equipo y para concluir, comentó- Shikamaru me ha contado que cada día se registran más brotes de sublevación y aunque Tsunade-sama aún no lo hace oficial, la guerra no podrá postergarse más.

Hinata asintió con pesar mientras le lanzaba una mirada de escrutinio a su novio. Hace un momento, Naruto le había sostenido, con la seguridad de quien posee la verdad, que Sasuke no lo había hecho. Ella le creía.

-¿A dónde se fue Sakura? –preguntó, repentinamente, el Uzumaki.

Algunos intercambiaron miradas de circunstancias al tiempo que se encogían de hombros. Otros negaron con la cabeza y solo Lee decidió hacer algo al respecto.

-Voy a buscarla –anunció el cejas de azotador, haciendo su típica pose de héroe al rescate.

-Yo te acompaño -repuso Naruto.

Al segundo siguiente, Naruto y Lee circulaban por los corredores del edificio de la Hokage en busca de la pelirrosa. Justo en un tramo de las escaleras, se toparon con un grupo de AMBU's que escoltaban a Suigetsu, que en ese momento era trasladado de una de las celdas hacía la oficina de la Sanin.

-¿Quién es ese? –indagó Lee con una mirada de profunda sospecha.

Naruto no respondió porque se había afanado a estudiar al prisionero. La presencia del peliblanco allí solo podía suponer que él era el testigo del que le comentó Sakura. Siendo así, las cosas pintaban más negras que grises, porque si él conocía la veracidad de los hechos, la verdad no podría seguir ocultándose por más tiempo.

-Un fantasma –replicó, finalmente Naruto después de que el referido se esfumó, sin dar crédito todavía a lo que sus ojos acababan de presenciar.

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Tsunade escuchó con atención la explicación calculada de Kakashi, luego de que ella dejara en claro que no creía ni media palabra de la improvisada confesión de Sasuke. El ninja copia estaba haciendo uso de su último recurso para evitar que ninguno de sus alumnos se viera envuelto en la muerte de Karin. Al fin y al cabo, que él sostenía que lo importante no es lo que se sospecha si no lo que se puede probar. Y pruebas que se diga pruebas, no había. Lástima que la Quinta fuera un hueso tan duro de roer.

-¿En otras palabras, estás diciendo que Sasuke no mató a Karin?

-No hay otras palabras. Él no lo hizo –aseguró, de nuevo, el Hatake.

La anciana desvió la mirada hacia el rincón de la oficina. Allí estaba Sasuke con los brazos traspuestos sobre el pecho, haciendo un descomunal esfuerzo por no perder la compostura.

-Eso está perfecto, pero ¿entonces, quién lo hizo?

El Uchiha miró a Kakashi y después de un rato meneó la cabeza en un gesto negativo para responder a la pregunta muda que leyó en los ojos de su sensei. La Sanin chasqueó la lengua con fastidio antes de preguntar:

-¿Sasuke Uchiha, sabes lo que va a pasarte si no logras comprobar que tú no lo hiciste?

-Tendrás lo que siempre quisiste –rezongó el aludido, al brinco, sin alterar ni un ápice su habitual cara de póker- podrás matarme como al traidor que consideras que soy.

-Ese es el problema –meditó Tsunade, haciendo un mohín contrariado- estoy dudando seriamente que lo seas. Si no quieres decirme quien lo hizo, no lo hagas –los ojos de Kakashi y Sasuke se cruzaron en una mirada escéptica y ninguno de los dos se fió del disoluto tono de tertulia de la Hokage- solo respóndeme con un o con un no.

Sasuke despegó los labios para refutar, sin embargo, Kakashi se le anticipó:

-No tienes nada que perder, Sasuke.

-Hace tres años –comenzó ella de forma elocuente- cuando Sakura, Naruto y Sai encontraron una de las ex guaridas de Orochimaru ¿tú estabas allí?

Sasuke se puso serio al responder.

-Sí –afirmó, sucintamente.

-¡Excelente! –replicó la Quinta con un brillo de audacia en la mirada- ahora dime ¿presenciaste la pelea entre Sakura y Karin?

El azabache no respondió.

-¿Sasuke? –lo instó, ignorando su expresión enojada.

-Solo una parte –admitió con un deje de renuencia.

-Entiendo, pero viste como terminó todo ¿verdad?

-Tsunade-sama, ese día…

-¡Sí o no, Sasuke! –lo atajó. El aludido negó con la cabeza al tiempo que su rostro se ensombrecía- responde.

-Ella no lo hizo.

Tsunade cerró los ojos con fuerza; ya que sus sospechas acababan de confirmarse. Días antes, estaba más que convencida de que Sasuke había matado a Karin y que todo eso formaba parte de un ardid insidioso de su parte. Así lo apuntaban los hechos, sin embargo, ella es la Quinta Hokage y no podía dejar asuntos tan delicados –como la supervivencia de uno de los pocos miembros del Clan Uchiha- a la suerte, por lo que exigió a Kiri la extradición inmediata de Suigetsu Hōzuki a Konoha. Solo que eso, en lugar de soportar su teoría de una inminente conspiración por parte de Sasuke, la hizo dudar de todo. El supuesto testigo aportó al caso "Uchiha/Uzumaki" nuevos datos a valorar; entre ellos detalles pormenorizados de las circunstancias que rodearon la muerte de la pelirroja.

-¿Por qué no lo recuerda? –preguntó la Sanin luego de un rato de impecable silencio.

Sasuke palideció.

-¡Acabo de decir que Sakura no tuvo nada que ver!

-Escuché lo que dijiste, pero eso no fue lo que te pregunté. Quiero saber por qué Sakura no recuerda que fue ella la que mató a Karin.

Sasuke no tenía planeado abrir la boca, por lo que Kakashi lo presionó:

-Es mejor que lo digas ya, Sasuke. No tiene caso que lo sigas negando.

-Si no me lo dices tú, me lo va a decir Suigetsu Hōzuki –Tsunade hizo un ademán con la barbilla para pedir que hicieran pasar al prisionero, que esperaba en la habitación contigua. Había resuelto que, de ser necesario, haría un careo entre esos dos para probar quien decía la verdad.

El shinobi alzó la vista. Su rostro varió gradualmente de la suspicacia al desconcierto.

-Suigetsu está muerto –aseguró Sasuke. No tenía dudas de ello. Él lo había matado ese día cuando el "ninja pez" estuvo a menos de un segundo de decapitar a Sakura en aquel callejón.

-No lo está –le aclaró Tsunade con un deje de ironía.

El creer que el Uchiha hubiese mentido también en eso, la hizo dudar aún mas de sus intenciones para con Konoha; puesto que a Suigetsu se le descubrió espiando los alrededores de la aldea, precisamente cerca de una zona en la que no hacia ni tres día que se había producido un levantamiento subversivo de tropas enemigas. Además, cuando fue capturado tenía en su poder documentos confidenciales de la aldea. Documentos que solo pudo obtener con la ayuda de un cómplice. Para su mala suerte, a Sasuke le calzaban las botas de traidor.

Kakashi miró a Sasuke como diciéndole "Yo tampoco tenía ni idea". Acto seguido, Sasuke dudó, después se envaró y cuadró los hombros. Ahora lo entendía. Suigetsu debió haberle dicho todo a Tsunade.

-No es necesario que él venga –suspiró el prodigio Uchiha con voz firme, pero con trazos de resignación- yo mismo te contaré la verdad.

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Entretanto, el cuerpo de Sakura yacía inconsciente en el piso de la habitación oscura -en la que se escondió para poder escuchar lo que decían los del consejo- todavía con la Cruz de los Sueños abrochada al cuello. Su rostro estaba amparado por una expresión de paz que discrepaba por completo con el caos del que en ese momento era presa su cabeza. Si no fuera por ese sueño que vino de lejos a iluminar los rincones sombríos de su pasado, Sakura jamás hubiera descubierto la verdad detrás de la culpabilidad de Sasuke…

Finalmente, luego de advertir el estado de debilidad en el que se encontraba Sakura, la ex servidora de Orochimaru salió de su escondite. La alumna estrella de Tsunade había descuidado sus defensas debido al agotamiento, o eso fue lo que le pareció a Karin. No podía detectar en su chakra ningún aumento en la excitación propia de alguien que fragua una estrategia, por lo que asumió que la pelirrosa se había rendido. Pero ¡Por Kami-sama! Se trata de Sakura Haruno, la persona más capacitada para manejar el chakra y últimamente sus emociones, que existe. Karin la rodeó por la espalda y cuando se preparaba para enterrar el kunai en el cuello de la chica, la pelirrosa se viró en un movimiento rápido, obstaculizando la arremetida con su brazo. El arma de la pelirroja se incrustó en el tríceps de la otra kunoichi, sin embargo haciendo caso omiso del dolor físico, Sakura tomó su kunai y lo enterró en el pecho de su agresora.

Ella solo buscaba herirla, incapacitarla para el combate, pero en sus forcejeos Karin se había movido de su ubicación original y en lugar de lacerar el lado derecho del pecho para evitar el flujo de chakra al resto del cuerpo, el kunai fue a dar directo al corazón. Karin cayó casi muerta al piso.

La ninja médico de Konoha tuvo que cerrar la boca para reprimir el grito de espanto que amenazaba con estallar luego de que Karin empezara a agonizar delante de ella.

-¿Quién iba a decir… que la niñita buena de Konoha tenía inclinaciones asesinas, después de todo…? Susurró Karin- ase-sina –ultimó y su susurro de desvaneció en un alarido. Sakura se quedó allí, observando la escena con manifiesto dolor.

-Yo no… no quería hacerlo –se dijo con la voz rota por la culpa, y aunque había algo de cierto en sus palabras, también lo era que después de descubrir el plan de Karin, deseó matarla. Por cinco segundos realmente largos, urdió la manera de engañarla y clavar su arma justo donde estaba ahora. Que al último momento decidiera cambiar de opinión y que por mala suerte el kunai terminara igual allí, (de forma accidental) no la hacía menos asesina.

¿Y cómo saber que eso no era lo que realmente quería? El mismo corazón con ser tan noble ¿cuántas veces no se encuentra enmascarado?

No olvidemos que esa no era la primera vez que planeaba matar a alguien para luego arrepentirse justo en la raya. Sus instintos bárbaros, aunque reducidos, existían y cada vez se manifestaban más. Después de todo, hay rasgos de virtud en el malvado y hay rasgos de maldad en el virtuoso.

Entonces, un dique se rompió dentro de ella y ese antiguo dolor, fruto del miedo y la vergüenza la arrastró a una marea incontenible de llanto. Sollozó tanto, que no supo porque lloraba ¿Lo hacía por el estado agonizante de Karin o por el hecho de saberse una asesina? Ella sabía que era solo cuestión de tiempo para que tuviera que matar a alguien por defenderse a sí misma, pero no por eso estaba más preparada.

La imagen de Karin tirada en el suelo, medio muerta, había quedado enredada en los engranajes de su memoria. Pero de alguna forma, esta era la primera vez que revivía su asesinato. Porque sin saber cómo, su mente había logrado olvidarlo. La memoria es ficción, seleccionamos lo más brillante y lo más oscuro, ignorando lo que nos avergüenza, lo que nos da miedo, lo que nos entristece.

¿Era real? ¿Lo era? ¿Cómo saberlo cuando había construido su vida en una retahíla de hechos fantasmas? Era imposible para ella alcanzar una verdad fugitiva, sin otro material que los hilos evasivos de otras vidas ajenas. Porque los únicos que conocían "la verdad", no se atrevieron a decírsela y la dejaron vivir a base de recuerdos ilusorios.

Ya había dejado de soñar con Karin, ahora estaba en una habitación oscura, sin luz. Por primera vez, abrió los ojos y trató de enfocarlos en la oscuridad. Se vio sentada en el piso, hecha un ovillo, llorando a vena suelta.

Entonces, volvió a ser llevada, sin previo aviso, hasta ese día. Se vio junto a Karin, llorando, pero aún así tratando de salvarla. Se había quitado su chaleco táctico para usarlo como almohada para la convaleciente, que se estaba desangrando de una manera alarmantemente rápida. Sin embargo, no estaba haciendo un buen trabajo. Sin chakra, no había Ninjutsu Médico que valiera. Estuvo a punto de liberar su Sello Yin y de ese modo obtener el chakra suficiente para usar su Jutsu de Palma Recuperadora y poder salvar a Karin, pero se vio interrumpida por alguien…

Detectó un movimiento con rabillo del ojo y se volvió rápidamente; entonces quedó atónita, porque vio a alguien con quien jamás esperó encontrarse allí. Sus ojos se toparon con un rostro pálido y el corazón se le detuvo en un vuelco ¿Cómo era posible que él estuviera ahí? Karin le había dicho que había huido al país del Rayo, de manera que solo podía tratarse de un Jutsu ilusorio. Estaba a punto de deshacer la ilusión cuando una voz fría, que -para acabarla de amolar- conocía al dedillo, resonó en sus oídos:

-Déjalo, ya está muerta

La voz hizo que se le pusiera la carne de gallina y el aire se le detuvo en la garganta, negándose a proseguir su camino hacia los pulmones. La kunoichi fue presa de un espasmo que le circuló por cada coyuntura de su cuerpo luego de constatar con ambos sentidos que ese no era nadie distinto a su ex compañero de equipo. Se encogió de manera involuntaria al tiempo que comenzaba a hiperventilar.

-¿Sas-…? –Sakura abrió la boca para preguntar, pero casi inmediatamente volvió a cerrarla.

Efectivamente, allí estaba el Uchiha con su pose predilecta de desenfado, mirándola como si fuera la primera vez en sus vidas que se cruzaran ¿Acaso, venía a matarla? ¿A vengar la muerte de su secuaz? El pulso cardiaco se le disparó, causándole una fuerte arritmia. Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para preocuparse por su inminente muerte; ya que de inmediato empezó a escuchar voces. Ninguna le pareció conocida. Gritaban a todo lo que sus pulmones daban, el nombre de Karin.

-Yo no quería hacerlo –Sakura levantó las manos al aire como quien busca enfatizar su inocencia y su llanto se acentuó- ella quería… trató de matarme –Sasuke pretendió acercarse y ella, en un intento estéril por escapar, empezó a retroceder a rastras. Sakura hablaba cada vez más alto y en su voz apareció una nota de histeria- ¡Yo no quería…! ¡Te juro que…!

El pelinegro pudo leer el temor y la culpa en sus ojos. Por lo primero, sabía que él y solo él era el responsable. Por lo segundo, no había mucho que hacer. Karin ya estaba muerta. Era un hecho trágico, sí, pero también era irreversible. Lo cierto era, que sus ojos ya no estaban llenos de luz como antes. Como los recordabas. No la veía desde la última vez que él, en una desesperada maniobra por liberarse de ella, quiso asesinarla. En esa época necesitaba recobrar su libertad, la misma que le fue arrebatada aquella tarde en el Bosque de la Muerte –o tal vez antes- y la única manera de hacerlo era cortando el problema de raíz. Ella siempre fue el principal obstáculo para poder concretar su venganza, porque mientras ella siguiera en este mundo, existía la esperanza de una vida distinta. Llena de luz. Una luz que ahora se estaba apagando. Si no hacía algo se extinguiría.

-Tienes que irte –le dijo Sasuke cuando advirtió que el resto de los ex miembros de TAKA se aproximaban. Ella se quedó en estambay- ¡Sakura! –gritó Sasuke al notar la falta de respuesta de la chica. Luego se acuclilló para quedar frente a ella y la sacudió por los hombros para que reaccionara- ¡Corre!

Todas sus articulaciones estaban bloqueadas, por el miedo, por la culpa, por el desasosiego, de manera que siguió anclada al piso, sin moverse. Su instinto de supervivencia estaba por los suelos; así que –de haberlo querido- no había forma de que le hiciera caso a Sasuke.

-Si no te vas, van a matarte –expuso el Uchiha a manera de advertencia. Ella continuó sin reanimarse- a ambos –agregó Sasuke cuando notó que las voces estaban más cercas –si no nos vamos ya, van a matarnos a ambos.

No es como que fuera una tarea fácil segar la vida de un Uchiha, pero tomando en cuenta que él estaría más pendiente de la suerte de una Sakura completamente ausente que de la suya, se encontraría en una sería desventaja.

Sakura siguió llorando, pronunciando palabras sin sentidos y observando a su alrededor como si no conociera a nadie. En su cabeza solo podía escuchar las palabras acusadoras de Karin llamándola "asesina". Al percatarse del estado de shock de la kunoichi y a sabiendas que si Jugo o Suigetsu la encontraban iban a asesinarla, Sasuke la tomó en sus brazos y echó a correr con ella a cuestas. A unos cuantos kilómetros, encontró un callejón. Allí se escondió. Puso a Sakura en el piso y le habló:

-Sakura –el Uchiha le tomó la cara con las manos y le susurró bastante cerca. Ella estaba muy abstraída en sus delirios, pero cuando sintió la respiración del chico barriéndole las mejillas dio una pequeña muestra de estabilidad- ¡Maldita sea! ¡Despierta, Sakura!

-¿Qué despierte? –Sasuke la miró asombrado; ya que Sakura parecía haber recuperado la lucidez- Después de esto no sé si podré dormir algún día.

-Nos están siguiendo –le informó Sasuke, ignorando su melodrama interno. Él no entendía porque tanto rollo. Karin había intentado matarla y ella se defendió. Era cuestión de elección: o Karin o ella. Punto- Voy a tratar de distraerlos. No te muevas de aquí y trata de cerrarte esa herida que te estás desangrando.

Sakura se miró el brazo y acto seguido, asintió.

-¿A dónde vas? –quiso saber cuando vio a Sasuke que se dirigía a la salida del callejón.

-Ya te lo dije –replicó con un suspiro amargo el pelinegro- voy a llevarlos lo más lejos que sea posible de ti.

-¿Vas a volver? –Sakura empezó a llorar, otra vez. Estaba sin duda alguna turbada. Hace un instante temía perecer en manos de Sasuke; ahora, en el estado en el que se encontraba, se convenció que si él la dejaba sola, moriría de todos modos- No quiero estar sola.

-Voy a volver –le aseguró él, se acercó a ella y le puso una mano en mejilla. El roce de su piel puso el corazón de Sakura, de nuevo, al borde del dolor, pero esta vez no fue a causa del temor- te lo prometo.

Una vez que Sasuke se fue, se volvió a echar a llorar. Mientras se obligaba a pensar en una idea que los sacara de ese embrollo, el dolor físico la distrajo por un momento del otro dolor que la agobiaba. Se recargó sobre una de las paredes del callejón y apenas si tanteó curarse la herida. Cuando se dio cuenta de lo inútil de sus esfuerzos, se dedicó a vendarse el brazo, tirando de su camisa. Un segundo después, la escena donde apuñalaba a Karin, apareció ante sí, haciéndola perder los estribos, nuevamente:

-¡La maté, la maté! –se gritaba con furia a la par que se llevaba una mano a la boca para ahogar el aluvión de sus propias palabras- soy una asesina… -chilló, escandalizada- no, yo no puedo ser una asesina –se contradijo como si estuviera departiendo con alguien. Era la viva imagen de una persona a punto de dilapidar su cordura por completo.

Empezó a temblar de forma maquinal cuando se percató de los ladridos de los perros que se acercaban. Sabía que era solo cuestión de tiempo para que dieran con ella ¡Ojala no le hicieran daño a Sasuke! Una carcajada, por demás irónica, se le escapó ¿Cómo era posible que aún al borde de la muerte le preocupara más la suerte de Sasuke que la suya propia?

"¡Pardilla!", se reprendió. "Él ha intentado matarte por lo menos un par de veces y tú…". En eso, los gritos de Sai obstaculizaron el rumbo que estaban tomando sus pensamientos. Y aunque su tranquilizadora voz le brindó esperanzas, esas serían evaporadas un segundo después, en el momento que la sorprendieron por la espalda. Tal vez era mejor morir ya. Temía a la reacción de Naruto y Sai al saberla una asesina, porque ¡vamos! que al final no había querido hacerlo, pero por un momento había acariciado la posibilidad y hasta le había gustado la idea de atravesar a Karin con su kunai.

Otra vez, Sakura supo que eso pertenecía a la realidad. Podía recordarlo con exactitud: las palabras impasibles que anunciaron su muerte, el metal álgido de la espada rozando su carótida, la fuerza del hombre que la sujetaba, que la hacía ver como una damisela indefensa y no como la kunoichi fuerte y experimentada que se suponía que era. Lo recordaba todo con minuciosa fidelidad. No porque le agradara, sino porque ese recuerdo formó, durante meses, parte de un sueño tergiversado de su mente ¿o no?

¡No!

Sasuke estaba ahí, otra vez, de pie a su lado; al igual que en el prado, igual que en sus reiteradas pesadillas. Escuchó, nuevamente, las gélidas palabras del Uchiha rozar sus tímpanos al tiempo que se esforzaba al máximo por poner en acción verbal lo que ella misma estaba pensando. Tal y como había pasado en sus anteriores pesadillas, Sasuke se quejó de su precaria habilidad a la hora de mantenerse con vida, para después decirle que tenía que irse, pero esta vez, en lugar de desaparecer, se quedó allí con ella.

-Mangekyō Sharingan –lo oyó gritar y lo último que vio antes de caer en el Jutsu fueron los orbes escarlatas de su ex compañero de equipo; después, la noche se le echó encima. Mientras eso sucedía, Sakura sintió como la nube de desesperación que planeaba sobre ella, ascendía y se disolvía, dejando a continuación una creciente serenidad- Tranquila -le dijo él con una voz tan almibarada que la pelirrosa no pudo reconocer como suya- Nada de esto pertenece a la realidad.

Y así lo creyó.

Cuando despertó unos minutos después, en los brazos de Sai, había olvidado la mitad de lo que había pasado. Había olvidado haber matado a Karin y sus dos encuentros con Sasuke. De su mente también desaparecieron los recuerdos de las veces que Sasuke intentó asesinarla. Esa fue la razón por la cual, cuando Tsunade la hizo prometer renunciar a sus sentimientos por él, alegando que para permitir su regreso a Konoha tenía que asegurarse de que Sasuke no la volvería a lastimar, Sakura no entendió a que se refería. Además de haber desertado y con eso haberle roto el corazón, la pelirrosa no captó las razones de su maestra.


Ahora si, todo está claro.

Ya he explicado casi todo, por lo que lo único que me falta por aclarar son una que otra cosita. Como por ejemplo, las razones de Sasuke para hacer lo que hizo. Eso y más en el próximo capítulo.

No se pierdan la reacción de Sakura ante la verdad.

Muchas gracias a: Nikko Hyuga, Cerezita08, ailudelastiernas, GIZETLEO, DinamoGirl23, Guest y luna. Sus reviews me llenan de muchos ánimos para seguir.

Gracias y saludos desde la costa venezolana. =D