Disclaimer: El Universo de Star Wars y sus personajes no me pertenecen, actualmente todo es de Disney. Yo simplemente los utilizo con fines de entretenimiento.
N/A: ¿Saben? La historia ya está por terminar XD. La verdad no he pensado en alargarla, de echo era este capítulo y el que sigue el final. Ese lo haré un poco más largo. Tengo que agradecer que la semana pasada hubiese exámenes, porque de ser así, jamás me habría atrevido a separar a Leia de Padmé XD.
Amy: Hola linda, lamento no haberte contestado en el capítulo anterior, no había visto que tenía un review tuyo. ¡Espero que te siga gustando! ¡Y gracias por dejarlo!
—Bant, ha sido un placer conocerte, gracias por toda la ayuda que nos has dado.
—No tienes nada que agradecer. La fuerza me decía que hacía lo correcto además pude hacer dos amigas más.
—¿A dónde irás?
—Merodeare por la Galaxia, visitaré más planetas. Sé que aún quedan Jedi's con vida —Bant suspiró—. Los voy a encontrar y de no ser así haré lo mismo que el Maestro Yoda, exiliarme.
—Ten mucho cuidado.
La tormenta de arena en Tatooine era leve, Padmé camino a la esquina en dónde Beru Lars se encontraba esperándola. Ella le sonrió amablemente, recordaba esa sonrisa de tan solo unos meses atrás; antes de llegar con ella se giró para ver que la nave en la que había llegado ahora desaparecía de su vista.
—Beru —Padmé le devolvió la sonrisa.
—El Jedi nos contactó y en nuestra pequeña granja eres más que bienvenida. ¿Ese es tu niño? ¿Puedo tomarlo entre mis brazos?
Ella se veía nerviosa ante la petición y Padmé asintió. Con cuidado lo puso entre los brazos de la joven mujer. Su sonrisa se hizo mucho más grande y arrulló a Luke, con delicadeza le retiró la sabana de su rostro.
Ella lucía muy bien con su hijo en sus brazos, ella sería una excelente madre más adelante en el futuro, pensó Padmé. Ver a sus hijos en los brazos de otra mujer le hizo pensar: Luke crecería como un niño normal, con visitas regulares a Mos Espa sin el temor alguno de que lo buscarán, dónde nadie podría detectar su sensibilidad a la fuerza.
Luke estaría alejado del Imperio, de la política, de la fuerza, de todo.
Y ella no se lo iba a poder dar. Porque el temor siempre iba a estar presente, ella era confiaba, pero… ¿Y si alguien en verdad la conocía? ¿Alguien que también huyese? Eran muchos pros y contras.
Sus labios volvieron a tener el toque de temblor, uno que había optado en las últimas semanas.
—¿Estás cansada? ¿Gustas tomar algo? Lamento mi mala educación —Beru le devolvió a Luke en sus brazos. Padmé asintió.
La acompaña hasta la granja en dónde entraron por la pequeña puerta.
No había cambiado mucho en los últimos meses, únicamente se agregaron más muebles, más piezas por todos lados, pero seguía manteniendo la misma calidez que meses antes.
Fijo su entrada por un momento al cuarto en dónde Anakin le confeso aquella venganza.
¿Su decisión sería la correcta?
El Maestro Yoda le dio la idea como un simple comentario cuando se decidió el destino de Leia, pero ahora lo estaba dudando.
Ella se quería quedar con Luke.
Perder a Obi-Wan le rompió el corazón y por un momento perdió las ganas de vivir y de no ser porqué estaba embarazada se habría sumido en la depresión que dio inicio en Geonosis. Si estuvo deprimida mucho tiempo, incluso llego a vivir en su fantasía imaginando que Obi-Wan estaba vivo, pero la realidad era mucho más dura.
Leia era el vaso frágil que se quebrantó cuando la entregó a Bail y Luke sería la gota que rompería el vaso. No le iba a quedar nada.
Simplemente Mila Kenobi.
—Owen y Cliegg han llegado —Anunció Beru—. ¿Estás segura?
—No —sonrió—, pero debo hacerlo.
—No lo hagas por deber, Padmé —Beru coloco su mano entre la suya—. Hazlo porque tu corazón te lo dice. Y si no estás segura…
—Padmé —la voz de Cliegg llegó a sus oídos, Owen le sonrió también y ambos se saludaron—, escuchamos las noticias, lo lamentamos.
—¿Todo bien? —Preguntó Owen.
Padmé tomo una gran bocanada de aire, todos estaban sentados a su alrededor y Luke seguía dormido entre sus brazos.
—Debo mantenerme alejada, pero no puedo mantener alejado a Luke de todo. Me gustaría que ustedes se ocuparan de su crianza y… porque es su sobrino. Es hijo de Anakin. No me hagan preguntas, las cosas pasaron muy rápido y la prioridad es proteger a mi hijo, si no lo quieren, yo lo haré.
Ellos no tenían idea alguna de que Anakin y ella nunca formaron una relación, eran ajenos a ello y agradecía por eso.
—¿Corres peligro? —le preguntó Cliegg.
—No, pero siempre existe y yo debo evitarlo.
—Es una responsabilidad muy grande —dijo Owen.
—Lo sé, y los ayudaré desde lejos con lo que necesiten.
La pequeña choza no tenía muchas cosas y era notorio que sólo una persona podría vivir ahí. Padmé se recostó sobre la vieja cama y echo en llanto por todo.
¿Qué habría sido diferente de no casarse con Obi-Wan? ¿Ella estaría sirviendo al Imperio ahora? ¿Estaría con su familia? No cambiaría el tener a sus hijos, ellos fueron la felicidad en medio de la oscuridad y odiaba a la Fuerza en esos momentos con todo, pero era para un mejor bien.
Y sólo así la oscuridad iba a desaparecer.
Habría un equilibrio. La oscuridad existía porque era parte de la naturaleza, pero no al grado en como ahora se extinguía por la Galaxia. El futuro aún estaba en duda. Y sus hijos, sus hijos podrían crecer con el amor de una familia, sin que nunca faltase.
Solo había tenido la oportunidad de pasar unas semanas con sus hijos, eran bebés recién nacidos y ahora que estaba sin ellos se cuestionaba como era que los había entregado. Detestaba todo, nunca había llegado a estar sola, rodeada de las personas que la querían, protegiéndola, queriéndola. ¿Se volvería loca al pasar tanto tiempo sola?
Su mirada se dirigió a la mesa de centro y vio la caja que Bant le entrego antes de que descendieran en Tatooine.
"Pertenencias de Obi-Wan" decía la etiqueta.
Padmé retiro la tapa de la caja y sonrió ante lo que vio. Era el sable de luz de Obi-Wan, deslizo sus dedos por la armadura, preguntándose si algún día ella iba a poder entregarlo a su hijo. No se lo daría frente a Owen Lars, había visto la mirada de desprecio cada vez que se mencionaba a un Jedi.
Y Leia, se preguntaba si en el futuro ella querría ser Jedi u optaría por ser una Senadora.
En la caja también había cristales de adegan, Obi-Wan se lo comentó una vez y el resto de los objetos era para la construcción de un sable de luz. Visualizo a Luke en un futuro cargando con un sable. Al fondo de la cajita, en una bolsita, estaba la antigua trenza de Obi-Wan como padawan, sonrió.
Recuerdos y más recuerdos.
Era con lo que tendría que vivir en el futuro hasta el momento en que tuviera que regresar. Volvió a sonreír cuando escucho una voz interna en su cabeza.
No, no iba a estar sola. Una presencia de la fuerza le estaría haciendo compañía y le ayudaría a que ella no cayera en el vacío, se mantendría fuerte por sus hijos, por ella y por Obi-Wan, se lo había prometido.
Y lo cumpliría.
