Gabriel se fijó en Mohinder, como poco a poco se alejaba de él, sin decirle nada, como si hubiera dejado de ser el mismo de repente. "Mohinder, ¿estás bien?"Sin embargo, este no le dijo nada, se quedó donde estaba, con la mirada clavada en él pero con una expresión totalmente fría, como si el verdadero Mohinder hubiera dejado de estar allí.
Justo cuando Gabriel iba a acercarse a él, cuando iba a preguntarle de nuevo, un fuerte golpe en la puerta llamó su atención. Se volvió hacia allí y para su sorpresa, se encontró con Matt.
"¿Cómo has llegado aquí?" Ya había visto muchas veces al policía y alguna de ellas, lo había visto realmente enfadado, pero nunca como ese momento, no como lo estaba viendo en ese momento.
"Gracias al poder que no conseguiste arrebatarle a Molly." Dijo Matt con total seriedad en la voz, aunque en su interior estuviera totalmente aterrado por lo que Sylar pudiera hacerle si intentaba atacarle.
"No es lo que piensas…"
"Cállate." Matt miró rápidamente a Mohinder, por mucho que le hubiera mentido con lo de Sylar, habiéndole dejado entrar sin decirle nada, seguía siendo su amigo y había estado muy preocupado porque Sylar le pudiera haber hecho algo.
Vio que estaba bien, al menos físicamente, pues por lo que podía ver en sus ojos, Mohinder estaba aterrado y Matt no estaba del todo seguro si era porque Sylar le hubiera amenazado o porque tuviera miedo que él pudiera hacerle algo.
"Debí matarte hace mucho tiempo, pero fui lo suficientemente tonto como para confiar en ti." Mientras hablaba, Matt levantó el arma que llevaba en la mano. "No volveré a cometer ese error una vez más."
"Lo entiendo, se que he hecho las cosas mal y no te culpo por querer matarme, no voy a hacer nada para impedírtelo, pero dime sólo una cosa. ¿Cómo esta Nathan?"
Totalmente confundido por las palabras del otro hombre, Matt se volvió otra vez hacia Mohinder. "¿Se puede saber de que estás hablando?" El policía cogió con mayor firmeza el arma entre las manos, desde luego nunca se hubiera esperado es pregunta, proveniente del hombre al que estaba a punto de matar.
"Tienes todo del derecho del mundo para dispararme, después de intentar llevarme a Molly y de disparar a Nathan y se que decir te que no era yo el actuaba en ese momento no serviría de nada. Pero al menos, dime que no le mate, que Nathan se podría bien."
"Estás completamente loco." Le dijo Matt, solo que su mirada seguía puesta en Mohinder.
El momento en el que podía haber actuado a sangre fría y haber matado a Sylar sin sentirlo, había pasado; no porque sintiera pena por él, sino porque ya no podía hacerlo mientras Mohinder lo mirara de esa forma, mientras supiera que le destrozaría el corazón, de la misma forma que haber estado a punto de perder a Nathan había estado a punto de destrozar el suyo. Ya no podía matar a ese hombre sin odiarse un segundo después por haberlo hecho.
Matt cerró los ojos un momento, como si estuviera quitando la fuerte conexión que había hecho con Mohinder. Este, de repente, respiró con fuerza y Gabriel se dio la vuelta hacia él. "¿Estás bien?"
"Eso creo." Mohinder no dijo más, pues al ver la mirada de odio en el rostro de Matt y como este se acercaba a Gabriel para desahogar todo el dolor interior, le hizo detenerse.
Aunque quería haber avisado a Gabriel, no lo hizo, sabía porque lo había dejado libre Matt y porque no le había pegado el tiro a Gabriel sin pensarlo dos veces. Sabía como se sentía su amigo y que si no hacia algo ahora, lo guardaría y lo haría en otro momento. Por eso se cayó.
Gabriel se volvió de nuevo hacia Matt, justo en el momento en que este le golpeaba con fuerza en al cara y él caía al suelo. El dolor en la mejilla fue increíble y un momento después notó que la sangre comenzaba a correr por su cara. Abrió los ojos, dolorido y se encontró a Matt encima de él, agarrándolo por la solapa de la camisa.
"Se que me arrepentiré por esto, se que algún día volverás a venir a por nosotros y se que si ahora te dejo vivir, tarde o temprano vendrás a matarnos." De nuevo Matt levantó la mirad hacia Mohinder y esta vez pareció que hablaba hacia él. "Pero no puedo hacerlo, porque no soy como tu, porque se cómo se sentiría él y no quiero que sufra lo mismo que yo." De nuevo se concretó en Gabriel y le golpeó con fuerza un par de veces más en la cara con la mayor fuerza que pudo encontrar.
"Matt." Mohinder dio un paso, pero se detuvo cuando el policía lo miró con aquellos ojos prácticamente helados. "¿Nathan se podrá bien verdad?" Mohinder sabía perfectamente que cualquier otra cosa que le dijera no iba a servir de nada.
Mohinder lo conocía demasiado bien, sabía perfectamente lo mucho que Nathan significaba para él y hacerle pensar en él, le haría detenerse para ganar tiempo y evitar que continuara golpeando a Gabriel.
Tal y como había imaginado Matt se volvió hacia él, sin soltar todavía a Gabriel, pero al menos había dejado de golpearle. Hasta ese momento, el policía tan sólo había pensado en Nathan para sentir un odio todavía mayor por el hombre había estado a punto de matar a Nathan.
Pero al escuchar la pregunta Mohinder, vio la imagen de Nathan en la cama del hospital, se vio a si mismo en la sala de espera, cuando no estaba seguro de si Nathan sobreviviría o no, si volvería a verlo después de que Sylar le disparara. Lo había pasado tan mal durante las horas en las que Nathan había pasado lejos de él en el quirófano, que el momento en el que por fin había entrado en la habitación, había visto que realmente estaba vivo que saldría de esa, había sido uno de los momentos más felices de toda su vida y que casi había eclipsado los malos momentos anteriores.
"Nathan se pondrá bien." Dijo por fin Matt, notando poco a poco como la ira inicial se iba convirtiendo en impotencia. "Ha perdido mucha sangre pero los médicos están seguros que se pondrá bien."
Mohinder no pudo evitar respirar con mayor tranquilidad en ese momento, saber que Nathan estaba vivó lo dejaba mucho mejor, primero porque su amigo se encontrara bien y segundo porque si al menos Nathan estaba bien o se podía bien con el tiempo, tal vez consiguiera convencer a Matt que matar a Gabriel no era un buena solución.
"Matt, eso es genial." Mohinder dio un paso hacia los dos hombres. Gabriel todavía permanecía tumbado en el suelo, con Matt sobre él, que le impedía moverse por completo.
"Si, pero no gracias a vosotros." Matt agarró con más fuerza que antes a Gabriel y este notó que le costaba trabajo respirar. "¿Por qué tuviste que traer a este maldito asesino a casa después de lo que te hizo?"
"Matt, yo…" Mohinder dejó de hablar. Realmente no sabía que decir, porque desde luego Matt estaba en lo cierto.
Él mismo había intentado evitar acercarse de nuevo a Gabriel; había pensando con todas fuerzas que estaba haciendo lo correcto, que alejar a Gabriel de su vida era lo único que realmente podía hacer para mantener a su familia a salvo.
Sin embargo, por mucho que habían intentado convencerse de eso, no lo había conseguido. Unos dirían que era falta de fuerza de voluntado, otros que Gabriel lo tenía dominado, pero ahora, sólo se trataba de estar enamorado de ese hombre, no de Sylar. Ya sabía que Sylar seguía estando dentro de él, ya sabía que cuando menos se lo esperara Sylar saldría y trataría de hacerle daño.
Pero el resto de tiempo, ese hombre que había ido dos noches antes a su apartamento, que había aparecido en su habitación y que le había dicho que no podía vivir sin él, seguía siendo Gabriel, seguía siendo el hombre del que se había enamorado irremediablemente, varios meses antes.
Ahora estaban allí y no sabía que decirle Matt, pues todo lo que pudiera tratar de decirle no serviría de nada para hacerle sentir mejor, pues el mismo se sentía terriblemente mal después de lo que le había ocurrido a Nathan.
"Matt lo siento."
"Yo también." La mirada gélida de Matt no había cambiado y seguramente eso era lo que más le estaba haciendo polvo en ese momento. "Porque confié en ti, creí en tus palabras demasiadas veces y no eres más que alguien débil, que volverá a cometer los mismos errores una y otra vez. Así que yo también lo siento."
"¿Qué quieres decir con eso?" Mohinder dio un nuevo paso adelante, ahora que notaba que al menos, Matt se había calmado lo suficiente como para no herir a nadie más.
No le hacía falta preguntar, pero de todas formas necesitaba escuchar lo que Matt quería decir con ese "lo siento." Sin embargo, no llegó a hacerlo, pues la voz de Gabriel interrumpió esa conversación de repente.
"Callaos un momento." Los dos se volvieron hacia él.
"¿Se puede saber que te pasa ahora?" Tan sólo escuchar la voz de Gabriel, era suficiente para que Matt quisiera volver a golpearle por lo que había hecho a sangre fría en el apartamento.
"Cállate." Mohinder se acercó a ellos y sin saber porque, Matt se quitó de encima de Gabriel. Lo veía tan concentrado en lo que quisiera que estuviera haciendo que, por un momento le dejó seguir en ello.
"Se puede saber que demonios está haciendo." Le preguntó Matt a Mohinder en un tono de voz muy bajo. Este se encogió de hombros, estaba tan sorprendido como él del comportamiento de Gabriel y esperaba que le explicara en algún momento de lo que se trataba.
"Alguien se acerca. Son siete y están muy bien armados, será mejor que nos vayamos de aquí cuanto antes." Gabriel miró a Mohinder y luego se volvió hacia Matt. "Vais a tener que confiar en mi esta vez si queréis salir vivos de aquí los dos."
Los tres se pusieron en pie, pero ninguno dijo nada en un primer momento. Gabriel esperaba la respuesta de los otros dos, después de todo lo que había ocurrido, no podía sacarlo por la fuerza por mucho que el tiempo se les estuviera acabando. Mohinder no había apartado la mirada de Matt, que por mucho que se hubiera tranquilizado lo suficiente como para no disparar, todavía le daba miedo la ira que veía en sus ojos.
Matt, por su parte, no sabía que hacer. Sabía perfectamente que no podía confiar en Sylar, demasiadas veces había intentado hacerles daño, como para fiarse ahora de él, pero parecía demasiado sincero en sus palabras y sus pensamientos como para no tomar sus palabras en serio.
Sin embargo, antes que tanto Matt como Mohinder pudieran decir algo, Gabriel dijo de repente. "Oh, mierda." Y usando sus poderes, los tiró a los dos contra el suelo, justo un momento antes que la primera ráfaga de disparos comenzara.
