Capítulo 14:

Llegaron rápidamente a la casa de Quinn sin que ninguna de las dos volviese a hablar.

Quinn detuvo el motor y bajo rápidamente rodeando el coche abriéndole la puerta a Rachel provocando que se sonrojase levemente.

Al entrar en la casa guió a la morena hasta su habitación

-Yo... -comenzó a decir Quinn antes de abrir la puerta- siento el desorden, no ha sido una buena semana...

Rachel simplemente asintió comprensivamente y se abrazó mas a si misma.

La rubia abrió la puerta y las dos entraron.

La habitación se encontraba totalmente a oscuras, no solo por el hecho de que era de noche, sino que las ventanas estaban ocultas tras las cortinas que no dejaban pasar la luz a través de ellas. Ademas de eso varias cosas estaban tiradas por el suelo por el arranque de rabia que había tenido y que todavía no se había molestado en recoger.

Rachel lo miró todo sorprendida y preocupada, después se giró a mirar a la rubia, que evitó su mirada poniéndose a recoger rápidamente.

-No tienes que hacerlo... -susurró la morena.

Quinn la ignoró y siguió con lo suyo después de retirar las cortinas.

-Tú ponte cómoda, es solo un momento -le pidió.

A los pocos minutos todo estaba mas o menos recogido, Quinn suspiró y miró a la morena sentada en su cama mirando al suelo. Se mordió el labio sin saber que hacer para animarla.

-¿Quieres beber o comer algo? -le preguntó.

Rachel alzó la vista y negó con la cabeza, pero de repente su expresión cambió a una asustada. Quinn vio ese cambió sin comprender e iba a preguntar que pasaba pero Rachel se le adelantó.

-¡Estas sangrando! -dijo alarmada levantándose de la cama y acercándose a la otra.

-¿Eh? -dijo Quinn sin comprender toda y se miró a si misma, pero no vio nada.

Rachel se situó frente a ella y cogió su mano, que se encontraba enfundada en el guante, y la miró con detenimiento.

Y justo en ese momento Quinn se dio cuenta de a lo que se refería. Las heridas de su mano ya habían comenzado a sanar, pero la pelea debió de abrirlas de nuevo y la venda que las envolvía hacia rato que estaba inundada de sangre. Se mordió el labio avergonzada y nerviosa y dejo que Rachel la mirara.

Rachel por su parte retiró el guante con cuidado para después hacerlo mismo con la venda y cuando terminó de retirarla su respiración se detuvo.

-Rachel... -susurró Quinn intentando tranquilizarla.

Rachel la miró y luego volvió a su mano.

-¿Qué has hecho?... -dijo en un susurró ahogado.

-Fue un accidente... no es nada, no te preocupes -intentó explicarle.

Pero Rachel parecía no escucharla y comenzó a llorar silenciosamente mientras acariciaba su mano intentando no hacerle daño.

-Rachel... -se separó levemente de ella y luego la arropo entre sus brazos- Se supone que tengo que cuidarte, no hacerte llorar mas... -dijo intentando que sonriera.

-Yo tendría que haber estado aquí... contigo... -comenzó a divagar la morena mientras escondía su rostro en el pecho de la otra.

-Pero ahora estas aquí, que es lo que importa.

La morena se separó levemente y la miró a los ojos, Quinn le sonrió dulcemente y la otra se limpió las lagrimas rápidamente para después coger la mano sana de la rubia y llevarla al baño rápidamente.

Al entrar se detuvo de repente al ver el espejo roto, suspiró intentando tranquilizarse y sentó a la rubia en el inodoro para después buscar en el baño algunas cosas que necesitaba.

Quinn la dejaba hacer, sabiendo que de esa manera su mente estaría ocupada en otras cosas que en lo que había ocurrido esa noche.

-Quitate la camiseta -dijo Rachel sin mirarla mientras seguía buscando por el baño.

La rubia se tensó rápidamente

-¿Qu... que? -dijo tartamudeando.

-Estas sangrando bastante y necesito que te la quites para no mancharla mas -le explicó y después de conseguir todo lo que necesitaba se arrodillo frente a Quinn mirándola- ¡Venga! -le ordenó.

Quinn se mordió el labio y se sonrojó.

-Si señora... -y comenzó a quitársela mientras notaba la mirada penetrante de la otra sobre cada parte de su piel.

Pero cuando levantó el hombro totalmente un dolor punzante le atravesó el brazo.

Intentó disimularlo pero su cara de dolor la delató, aunque creo que mas le delató el tono morado que estaba empezando a aparecer en todo su hombro.

Lo miró y luego suspiró al darse cuenta que debía de haber sido cuando abrió la puerta con él.

Rachel la miró con la boca abierta alarmada.

-Pero... -comenzó a decir la morena.

-Esto -señalo su hombro- es lo que menos importa ahora mismo -le interrumpió la rubia.

-Pero... -volvió a repetir.

-Rachel, no importa porque lo volvería a hacer una y otra vez, con tal de que tu estuvieses bien -le explicó mientras la miraba a los ojos.

Y Rachel rápidamente desvió la mirada recordando lo que había ocurrido hacia apenas unas horas, pero a pesar de todo su rostro se tornó de un tono rojizo.

Suspiró y dirigió su vista a la mano de nuevo, la sujetó con delicadeza y cogió una gasa y alcohol. Miró de nuevo a Quinn antes de curarle la herida.

-Te va a doler -le explicó.

-No importa -le sonrió la rubia.

Rachel comenzó a curarle los cortes uno a uno con delicadeza. Cada poco volvía a mirar a la rubia averiguando que tal estaba. La otra mientras tanto había cerrado los ojos y apretado los labios intentando contener las quejas por el dolor.

Cuando Rachel terminó de desinfectar y de limpiar las heridas Quinn notó como los dulces labios de Rachel se posaban en su mano con delicadeza, dando suaves besos en cada una de las heridas. Abrió los ojos sorprendida y miró a la otra mientras seguía dándole besos delicadamente.

Después de darle un beso a cada uno de los cortes se separó y sin mirar a la otra comenzó a vendarle la mano con la misma delicadeza que había hecho todo.

Pero Quinn no podía dejar de mirarla.

-¿Mejor? -le preguntó cuando terminó.

La rubia solo asintió aun mirándola con la boca abierta haciendo que la morena se sonrojase levemente.

Rachel volvió a mirar su torso desnudo a excepción de su sujetador y se sonrojó aun mas.

Se levantó y abrió el botiquín sacando unas compresas frías. Se acercó al hombro de Quinn y se las coloco en el golpe ejerciendo una leve presión en ellas.

La rubia se quejó levemente volviendo a cerrar los ojos, pero no duró mucho ya que comenzó a sentir de nuevo los labios sobre su piel, esta vez alrededor de las compresas.

Rachel no sabia muy bien porque estaba dándole besos, aparte del hecho de amortiguar el dolor que sentía. Solo... no quería ver el rostro sufriendo de la otra y parecía que los besos la hacían soportar mejor el dolor o es que quizás simplemente se olvidaba de él y se centraba en sus besos, no lo sabia.

Después de unos minutos, Rachel le retiro las compresas.

-Ya te puedes vestir... -susurró mientras guardaba las cosas en su sitio.

Quinn se levantó y salió del baño, adentrándose en la habitación mientras cogía aire profundamente.

-¿Qué había sido eso? -susurró para si misma mientras intentaba tranquilizar su corazón.

Volvió a coger aire y buscó entre su ropa un pijama para ponerse y otro para la morena.

Cuando los tuvo volvió a entrar al baño y se lo dio a la morena que la miró algo confundida.

-Estarás mas cómoda con esto para dormir -le explicó- Puedes cambiarte aquí si quieres -y después volvió a la habitación

Se cambió rápidamente y poco después salió Rachel del baño, ya vestida con el pijama. Se quedó allí de pie sin saber muy bien que hacer.

Quinn se acercó a ella y la cogió de la mano suavemente guiándola a la cama pero de repente se detuvo, se giró y la miró.

-¿Prefieres dormir sola? No se si te sentirás incomoda o... -comenzó a decir nerviosa.

-¡No! -dijo la morena rápidamente- no quiero quedarme sola... -susurró esto ultimo.

Quinn asintió y se metió en la cama para después hacerle sitio a la otra. La morena se acomodó a su lado y allí se quedaron durante unos minutos, mirando al techo, en la misma cama, separadas levemente pero lo suficiente para que para ellas fuera demasiado.

Hasta que Rachel no pudo mas y lentamente se giro y abrazó la cintura de la otra, pegándose a su cuerpo. Quinn la miró y sonrió mientras levantaba el brazo dejando que se apoyase en su hombro y la rodeaba con él. Era la misma postura en la que habían dormido aquella noche, aunque esta vez, era todo diferente, aunque el miedo seguía presente en la habitación.

Rachel suspiró al sentir como Quinn la pegaba a ella con firmeza y cerró los ojos.

-Cantame algo... -susurró y se acomodó mejor.

La rubia la miró y después de unos segundos besó su cabeza y comenzó a cantar.

I didn't hear you leave
I wonder how am I still here
And I don't want to move a thing
It might change my memory

Oh I am what I am
I do what I want
But I can't hide

And I won't go
I won't sleep
I can't breathe
Until you're resting here with me

Rachel al escuchar esa última estrofa alzó la cabeza conectando sus ojos con los de la rubia, a escasos centímetros su rostro del de Quinn.

And I won't leave
I can't hide
I cannot be
Until you're resting here with me

Quinn siguió cantando sin apartar la mirada de esos ojos que la atrapaban por completo.

I don't want to call my friends
For they might wake me from this dream
And I can't leave this bed
Risk forgetting all that's been

Rachel se pegó un poco mas a ella mientras apretaba su cintura, demostrándole que aquello no era un sueño.

Oh I am what I am
I do what I want
But I can't hide

And I won't go
I won't sleep
I can't breathe
Until you're resting here with me

Su voz se fue apagando poco a poco hasta que quedó en apenas un susurró.

Se seguían mirando cada vez con mas intensidad, el corazón de las dos se movía con demasiada rapidez.

Quinn no pudo resistirlo mas y sus ojos se escaparon hasta los labios de la morena que se encontraban humedeciéndose levemente con su lengua.

¿Y si la besaba? ¿Que pasaría? La tenía ahí, a apenas unos centímetros y juntaría sus labios con delicadeza por primera vez. Llevaba tanto deseando eso.

Pero de repente todo lo ocurrido durante la noche pasó por su cabeza, todo lo que había sufrido la morena y todo lo que había pasado.

No sabia lo que pensaba la otra de esa atracción que sentían en esos momentos, pero Quinn no quería que recordase su primer beso juntas unido a la vez que casi la violan. Pero tampoco quería que se malinterpretase su rechazo, así que no sabia que hacer.

Mientras que Quinn pensaba, Rachel miraba sus ojos, dándose cuenta de los cambios que se producían en él, el deseo, el miedo, la preocupación y por último la decisión.

-Creo que no ha funcionado -dijo Quinn.

-¿El que? .-le respondió Rachel sin dejar de mirar sus ojos.

-Se supone que te cantaba para que te durmieras, pero creo que el efecto ha sido el contrario -explicó mientras le sonreía.

Y Rachel solo pudo devolverle la sonrisa para después volver a apoyarse en su pecho.

-¿Por qué no me has besado? -susurró Rachel después de unos minutos.

Quinn se rió suavemente al darse cuenta que la morena había descubierto sus primeras intenciones, pero enseguida se detuvo y su corazón dió un vuelco.

-¿Quieres que te bese? -preguntó con miedo en su voz.

Rachel no dijo nada, solo asintió con la cabeza.

Quinn de repente comenzó a hiperventilar levemente y tardó unos minutos en tranquilizarse mientras Rachel parecía no haberlo notado.

Cogió aire y habló.

-No es el momento, la forma ni el lugar -dijo lentamente- Tú te mereces algo mejor -le explicó.

Rachel la miró de nuevo profundamente.

-Entonces haz que sea mejor, pero hazlo -dijo con tono de suplica sin poder evitarlo.

Quinn se mordió el labio mientras la miraba.

Se acercó lentamente a su rostro mientras que la otra cerraba los ojos y besó la comisura de sus labios para después susurrar.

-A su debido tiempo... -y la abrazó un poco mas fuerte.

Rachel hundió su rostro en el cuello de la otra y cerró los ojos dispuesta a dormirse.

-Quédate conmigo... -susurró Quinn cerrando también los ojos.