Capítulo Catorce: Amor
Disclaimer: Orgullo y Prejuicio fue creado por Jane Austen y está historia es una traducción de la trama de WhiteCamellia
—Lord Aubrey, qué placentera sorpresa. —dijo Elizabeth forzando una sonrisa en el rostro. Se dio la vuelta para dirigirse a las mujeres detrás de ella y dijo:—Lady Catherine, ¿Puedo presentarle a Lord Aubrey? Es nuevo en la Ton, ha llegado hace solo una semana.
—Lord Aubrey, he escuchado muchas cosas sobre usted, por supuesto, pero no lo he encontrado hasta ahora.— Lady Catherine inclino la cabeza al alto caballero delante de ella.
Lord Aubrey, que estaba elegantísimo en su atuendo negro, se paro majestuosamente en frente de Lady Catherine e hizo una reverencia para besar su mano.
—Un placer, milady. Por supuesto, solo he escuchado lo mejor de usted. He estado muy ansioso de por serle presentado.
Lady Catherine ladeo la cabeza y asintió al joven ante ella. Al principio no respondió mientras lo inspeccionaba abiertamente.
—Elizabeth, se puede ir. Quisiera hablar con Lord Aubrey a solas por un momento.
Elizabeth realizó una cortesía y le dijo a Lady Catherine:—Gracias por su tiempo. —Empezó a caminar hacia los escalones, dio la vuelta y dijo:—Hasta nuestro siguiente encuentro Lord Aubrey.
Elizabeth trato de alejarse lo más rápido posible de Lady Catherine. Sí Lady Catherine cambiaba de opinión y deseaba que se quedara, no creía poder soportarlo. Quien sabe cuánto tiempo la forzarían a soportar a esa mujer una vez que Darcy y ella estuvieran casados. Elizabeth se estremeció al pensarlo y miro alrededor de la habitación en busca de su amado. Normalmente cuando sus ojos lo buscaban lo encontraban en seguida. Elizabeth miro a su alrededor desconcertada. ¿Dónde podría estar el señor Darcy?
Mientras Elizabeth daba vueltas en el salón, noto que Jane y el señor Bingley caminaban discretamente hacía un grupo de puertas en una esquina del salón. Sonrió para sí misma, feliz de que su hermana finalmente hubiera encontrado la felicidad con el hombre que amaba. Justo cuando pensaba esto diviso al señor Darcy hablando con un hombre mayor cerca de la mesa de refrescos. ¿Quién es ese? Se pregunto Elizabeth. Sin darse cuenta se encontró caminando hacía la pareja.
—¡Señor Bingley! No podemos estar aquí. Los sirvientes pueden venir en cualquier momento. —exclamó Jane.
Bingley, quien nunca era propenso a excesivas muestras físicas, no pudo resistirlo. Jane estaba tan hermosa. Vestía un vestido azul pálido con pequeños volantes y flores que parecían ser bastante populares entre las damas esos días. Su dorado cabello estaba recogido en un simple moño con unos rizos cayendo alrededor de su rostro. Incluso sin los arreglos del día, no podía quitarle los ojos de encima. Cautivaba sus sentidos.
—No te preocupes querida, esta habitación está escondida. Nadie nos encontrara. Estoy seguro que los sirvientes estarán muy ocupados con el baile y no se molestaran en checar todas las habitaciones. —le dijo Bingley.
Bingley se acerco a Jane y puso una mano en su rostro. Ella se sonrojo y trato de desviar la cabeza. Bingley lentamente giro su rostro hacía él y la miro a los ojos. Sabía que Jane estaba todavía un poco nerviosa por su repentina marcha el año anterior. ¿Cómo podía probarle su amor? Si, estaban comprometidos pero ella era todavía un poco tímida con él.
Así que hizo la única cosa en la que pudo pensó. Lentamente bajo los labios a los de ella en suave beso. Al principio Jane no respondió mucho, pero porque Jane era inocente nunca respondía mucho, pero después de unos momentos Bingley pudo sentir sus labios moverse contra los de él. ¡Su corazón dio un vuelco de triunfo! Movió la mano desde su mejilla hasta nuca acercándola aún más a él.
Por la esquina del ojo vio una pequeña tumbona justo detrás de Jane, en la esquina de la habitación. Continuó besando a Jane en la boca, y a costo a ambos en ella. Normalmente no se hubiera tomado tales libertades con su fiancée, pero la amaba y quería mostrarle cuanto lo hacía.
Al principio Jane estaba sorprendida con el repentino movimiento y dejo de besarlo. Bingley tomo la oportunidad y empezó a besarla en la quijada.
Justo cuando estaba llegando a un particularmente delicioso punto detrás de la oreja de jane, la puerta se abrió y alguien exclamo:—¡Oh! ¡Siento mucho haber interrumpido! —la puerta comenzó a cerrarse pero una vez más el intruso hablo— ¿Jane? ¿Eres tú?
Bingley no pudo evitar gruñir un poco para sí mismo. Jane, quien estaba mortificada, enterró la cara en el hombre de Bingley para esconder el sonrojo de su rostro.
—Elizabeth —comenzó Bingley— Nosotros estábamos…
Antes de que pudiera terminar de explicarse Elizabeth lo interrumpió:—Señor Bingley, no hay necesidad de explicarse—se rio un poco—. Jane querida, cuando termines ¿Puedes buscarme? —con eso salió rápidamente de la habitación riéndose.
—¡Oh Charles! ¡Qué embarazoso! —exclamó Jane— ¿Cómo podre mirarla a la cara después?
—Jane, estoy seguro que tu hermana no piensa menos de ti. —dijo Bingley dulcemente.
Jane envolvió los brazos alrededor de la cintura de él y suspiro.
—Te amo. —dijo Jane quedamente.
El corazón de Bingley se hincho. Sabía que ella lo amaba, pero nunca antes había dicho las palabras.
—Yo también te amo, querida mía. —dijo Bingley antes de posar sus labios sobre los de ella una vez más.
Elizabeth seguía sonriendo cuando regreso al salón de baile. ¡Oh, Jane! pensó Elizabeth ¡Estará mortificada mañana, pero hare que me cuente todos los detalles!
La noche se estaba acabando pero todo el mundo seguía con los espíritus en alto. Los violines empezaron a sonar una vez más, señalando el último vals de la velada. Elizabeth miro a su alrededor con los ojos muy abiertos, temiendo que su primo Colin le fuera a pedir el baile. Afortunadamente no lo vio, pero para estar segura se movió a una esquina de la habitación, cerca de las chicas a las que no sacaban a bailar.
Por la esquina del ojo noto movimiento, pero viendo que estaba en una salón de baile lleno de personas esto no era raro. Cerró los ojos, escuchando la música, balanceándose un poco, cuando escucho un pequeño tosido. Abrió los ojos rápidamente y levanto la mirada.
El corazón le subió hasta la garganta al verlo. Se veía tan impresionante en su traje que apenas podía soportarlo.
—Señorita Elizabeth, ¿Me haría el honor de bailar conmigo? —preguntó el señor Darcy con una ligera sonrisa en el rostro.
Elizabeth le sonrió y le dio la mano sin decir una palabra. El señor Darcy la puso en su brazo y la dirigió a la pista. Elizabeth trato de parecer compuesta pero temió que todos los que la observaban pudieran ver su amor por él. Bailar con él sería insoportablemente hermoso, pero espero a que la música empezara con anticipación.
La atrajo a sus brazos y comenzaron a bailar el vals alrededor del salón con las otras parejas. En orden de simular una relación normal Elizabeth comenzó a hacerle preguntas:—¿Señor Darcy, se divirtió en el baile de esta noche?
Darcy sonrió rápidamente y dijo:—Sí, así lo creo. Los jardines son hermosos, ¿No está de acuerdo?
Elizabeth espero no haberse sonrojado a su insinuación, y replico:—Sí, sí que lo son. Las flores y los árboles lucen hermosos a la luz de la luna.
Antes que Darcy pudiera hacer otra pregunta, Elizabeth tenía una propia:—¿Quién era el hombre con él que hablaba antes?
—Oh, debe referirse a Lord Westwood. Es un amigo de mi padre y estaba preguntado sobre Georgiana y yo. Han pasado años desde que hable con él, pero es un amigo de la familia, así que no podía alejarme.
Continuaron charlando mientras bailaban y Elizabeth no pudo evitar pensar cuanto lo amaba. ¿Por qué habían escondido su compromiso por tanto tiempo? Quería que todo el mundo supiera cuanto lo amaba, y que no podía esperar a ser su esposa.
De repente, Elizabeth miro al señor Darcy directamente a los ojos.
—¿William, qué estamos esperando?
El parpadeo y sonrió confuso.
—Debemos decirle inmediatamente a todo el mundo de nuestro compromiso. —Elizabeth elaboro.
