Capítulo 14

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Ella no era una mujer curiosa pero la situación pudo más definitivamente. Disimuladamente se colocó tras un panel para escuchar mejor, por supuesto que era una gran observadora y no le parecía normal el brillo de Mary Margaret cuando hablaba con Killian, pero este no respondía de la misma forma.

-Así que... como mañana es tu cumpleaños supongo que nos permites armarte la fiesta ¿No?

-Todo esto está acordado con Emma, mañana cenaré en la mansión con mi familia y ella junto a sus padres como invitados, el fin de semana haré algo para que todos asistan-. Mary Margaret puso los ojos blancos, pareciera que todas las direcciones siempre apuntaran a Emma Swan como la mujer que todo movía en este mundo, la que merecía toda la atención sin importar la circunstancia.

"Cenicienta" por supuesto que no tenía ni un ápice de estupidez y comprendía la situación. Las expresiones entusiastas de la morena de pelo pixie eran totalmente distintas a las de él, al menos podía decir que sí respetaba a su novia pero ¿Mary Margeret respetaba a Emma como su amiga? Como si nada caminó en dirección al gimnasio, sabía que los ojos de ellos estaban sobre ella pero mientras no volteara no tenían como sospechar que había estado espiando. No tomaría bandos por ninguno de los dos, tampoco iría a chismorrear con los demás porque no le gustaba eso y tampoco le creerían, esto no se volvería a repetir porque problemas de niños ricos era precisamente eso, "problemas de niños ricos".

La clase de Tae Kwon Do pasó más rápido de lo que creía, sus músculos no tenían memoria pero sabía que no sería difícil aprender las técnicas, aunque por supuesto estaba en un nivel básico y esto tomaba años de experiencia. Tuvo comedia, sí... ¿Comedia? Emma Swan se había caído unas cuantas veces sobre las colchonetas del suelo mientras seguía las instrucciones del entrenador, tenía una elongación perfecta pero no entendía como acá perdía el equilibrio tan fácilmente cuando siendo parte de las porristas de seguro se manejaba perfectamente ¿Sería su presencia un factor condicionante?

...

Su teléfono estaba sonando, solo la llamaban las personas que sabían que era "muda" porque no esperaban que ella respondiera con nada más que unos "mmm" "ah" o suspiros y gruñidos. Pronto, muy pronto empezaría algo que pudiese acabar con esto, porque lejos de un daño físico, su "maldita psiquis" y trauma no le permitían hablar, para ser sincera estaba agotada de escribir todo el tiempo.

-Hermanita hermosa de mi alma-. El tono dulzón de sus palabras la hizo sonreír, era cariñosa pero cuando lo hacía en exceso era porque quería conseguir algo –Cuando vuelvas ¿Podrías pasar a una librería a comprarme materiales? Tengo que hacer una maqueta para la escuela y ahora estoy sola en casa.

-Mmh hum-. Eso era afirmativo, lo haría. No le gustaba por nada del mundo que una niña de 10 años estuviese sola en casa, menos con una gripe que la tenía en cama –Ha mmm Ha mmm cu...-gruñó fastidiada, no podía modular bien ni completar frases.

-No te esfuerces en hablar hermanita-. La hizo suspirar, esa niña era su tesoro –Comprendo que dijiste que sí y que ibas a decir "Violet, por favor cuídate y no hagas nada que atente a tu seguridad", lo sé... Cuídate tú también de esa manada de mimados, te quiero.

Se quedó mirando mucho rato su teléfono que no se dio cuenta realmente cuando habían tocado el timbre para ingresar a clases. No estaba el profesor y era probable que no llegase porque se corría el rumor de que estaba enfermo. Para hacer algo donde pudiese aprovechar bien el tiempo comenzó a estudiar para una prueba que tenía mañana, no quería bajar más allá de la B en el peor de los casos, todas sus calificaciones eran una A pero lo positivo de esto es que acá no cuestionaban aquello como en su anterior colegio. Estaba tan concentrada leyendo Historia hasta que una mano masculina se posó en su mesa, todos en el salón de clases estaban callados y solo se dio cuenta de eso cuando levantó la vista a quién se le había acercado.

-Oh pero mira que afortunada eres-. Murmuró para que nadie pudiese oírlo –Este sábado haré una fiesta en mi mansión y no todo el mundo está invitado...

-Si la invitas a ella por supuesto que es caer bajo-. Añadió Mary Margaret, todo el salón se rió de aquello, Regina no era del agrado de ellos por el solo hecho de obtener calificaciones más altas que los demás, Emma estaba sentada en su lugar pero le dedicó una mirada significativa a Mery Margaret, quizás para la "heredera" tampoco era de su agrado "cenicienta" pero no tenía la capacidad de burlarse a ella frente a los demás

-También has sido invitada y como sé que no conoces ni hablas con el tipo de gente con el que me rodeo, puedes ir con alguien...-. La morena miraba sin gracia alguna aquella particular tarjeta, se dio su tiempo para examinarla dándola vueltas mientras impacientaba a Killian –Vamos, no tengo todo el tiempo del mundo...

Regina la guardó en su bolsillo, se levantó de allí y lo miró de frente. La diferencia de tamaño era enorme entre ellos. Asintió levemente y se retiró de allí con sus cosas para irse a estudiar a la biblioteca, después le mandaría un mensaje de texto a alguien que sabía que le daría un buen consejo ¿Realmente iba a ir? ¿No era una trampa? Había escuchado que el sábado celebraría algo y tenía curiosidad, por supuesto que la poseía. Pero ¿Acaso no dice el dicho que "la curiosidad mató al gato"?

...

Una gota de sudor recorría su frente, se la secó de inmediato porque arruinaba su apariencia. Miró a la persona que la acompañaba a su lado mientras manejaba el vehículo de ella. Mal sonreía contenta y hasta con un toque de perversidad porque felizmente haría lo que fuese por su mejor amiga. Fue ella quien la aconsejó diciendo que no declinara la invitación, había que aceptar porque estas fiestas siempre traían algo curioso de lo que se podía aprender, además quería saber quiénes la rodeaban en esa prestigiosa preparatoria.
Regina no tuvo vergüenza en hacer una ida al centro comercial para comprar una ropa adecuada a la situación, ambas se habían visto en el peor estado de sus vidas allí en el hospital.

Cuando iban llegando a la gran mansión, las puertas metálicas estaban abiertas para que pasaran los autos por todo el camino de piedras hasta llegar al estacionamiento. Mal miraba satisfecha a las personas que pasaban porque había acertado, nadie se vestía excesivamente formal ni tampoco excesivamente lo contrario. Regina la abrazó de lado y juntas llegaron a la entrada donde pidieron sus invitaciones.

-Wow, es todo tan bonito-. Suspiraba –Trataré de no babear y dejarte de lado por si alguien me saca a bailar.
Regina frunció el ceño, le hablaba con las manos.

-"Tú te quedas conmigo, le prometí a Mulan que te cuidaría, es un gran logro que me haya permitido traerte"

La rubia soltó una carcajada que no pasó desapercibida por los hombres que caminaban cerca, muchos se voltearon a ver a la mujer que tenía una melodiosa forma de demostrar su alegría ¡Era hermosa! Se dieron cuenta que la fiesta se realizaba en el terreno trasero que podía fácilmente ser el lugar para un enorme parque de diversiones. Los juegos de luces instalados, el lugar donde había bármanes profesionales a los cuales todos podían acudir para beber alcohol, DJ profesionales, la fiesta era oficialmente un éxito. Regina tenía los ojos entrecerrados con una mano presionando de lado el hombro de su amiga, se sentía extraña en un lugar donde podía pedir un milagro si alguien se acercaba a saludarla.

Mientras, por una pequeño balcón donde Killian animaba la fiesta, Emma lo miraba encantada ¡Estaba orgullosa de su hombre! Una chica que no conocía se le acercó para hacer el comentario al protagonista y su novia que efectivamente la "muda pobre" había llegado a la fiesta acompañada de una rubia muy linda. Los ojos de Emma la buscaron y las encontró allí paradas, no dejó de mirarlas incluso mientras baja la escalera exterior en el patio.

-Regina Mills, viniste-. Al escuchar su voz volteó sin soltar a Mal pero tampoco sin esbozar gesto alguno de sorpresa. La "heredera" se veía muy bien en su vestido corto color azul oscuro que revelaba un escote amplio en "V" –¿Tendrías el honor de presentarme a quién te acompaña?-. Emma miró de pies a cabeza a la rubia ¡Era la misma que la fue a buscar una vez a Heidelberg!

-Mallory, el apellido no es necesario-. Lo dijo sin perder la sonrisa en su cara. Era educada, con voz melodiosa y muy bonita. A diferencia de muchas rubias que llegaban a ser grotescas, la mujer delante suyo se veía delicada, por supuesto que eso no le causaba gracia –Feliz cumpleaños, todo es agradable aquí.

-No sabía que Regina era lesbiana y que tenía novia-. Ambas se miraron con una sonrisa cómplice.

-Supongo que eres la novia del cumpleañero, hola...-. Mal le sonrió a la rubia.

-Emma Swan... Mmm-. Preguntó curiosa –¿En serio no te suena mi apellido?-. Mal negó con inocencia, había captado la energía que irradiaba.

-No, para nada, disculpa que no me entienda en este asunto pero estoy horas estudiando en la universidad y no estoy pendiente del mundo exterior... si me disculpan-. Miró con ternura a la morena de su amiga –Cariño ¿Vamos a bailar y a beber unas cervezas?

Emma tragó saliva cuando "sin darse cuenta" esa mujer pasó a llevar su hombro al salir de la mano con Regina, quién apenas le había dado una mirada para saber que estaba parada al lado de Killian ¿En serio iba a actuar como si no la conociera cuando estaban en todas las malditas clases juntas y todo el mundo sabía que estaban en la misma escuela? Trataba de divertirse, sí, iba a ser una larga noche hoy así que armarse de valor era lo mínimo que podía hacer. Extrañada abrazó a Killian que lucía muy guapo hoy, una camisa blanca acompañada de un terno negro y jeans y su flequillo hacia el lado. No podía darse cuenta que unos cuantos pasos más lejos, Mary Margaret (que estaba rodeada de personas) miraba a su hombre con curiosidad, luego siguió con la mirada hacia las personas que bailaban y su blanca dentadura se marcaba perfecta tras su sonrisa al ver que había venido la pobretona.

Sus tacones no resonaban porque la música estaba a un volumen alto, pero varios voltearon al ver que Mary Margaret caminaba hacia Regina. Dentro de 200 personas seguía llamando la atención.
Cuando llegó hasta ella lanzó un comentario mordaz como siempre, su boca no tenía frenos.

-¿Qué pretendes al estar aquí?-. Regina enarcó una ceja pero su acompañante giró el cuerpo completamente –Vaya, como dije la otra vez, me pregunto cómo es estar de novia con una tipa que no habla, que pena por ti-. Mal tragó saliva, contó hasta 10 y habló.

-¿Disculpa?

-Todo el mundo sabe que el gran Killian Jones invitó a la conocida "pobre y muda" de Heidelberg solo para saber si tenía los cojones de venir a una fiesta de chicos de la misma clase social... vaya Regina, pudiste, sabes que la gente como tú no me agrada...-. Emma gimió angustiada ¡Estaba actuando igual que el primer día de clases! Regina hablaba con las manos.

-"¿Tienes la necesidad de humillar a las personas? ¿En tu casa no te prestan atención?"

-No entiendo ese tipo de idiomas tan... Patético-. Dijo con un gesto de la mano con tinte despreciativo –Será mejor que se vayan...-. Mal observó todos a su alrededor ¡Mierda! Eran igualmente de clasistas que la mujer que tenía al frente.

-Dijo que eres una perra que tiene la necesidad de humillar a las personas porque no te prestan atención en casa...-. Aunque no era exactamente lo que dijo, Regina se rio a su forma con los dedos en sus labios –Quiero bailar un poco... créeme que tenemos mejores cosas que hacer-. Empezó a hablar con un gesto de horror en su cara –Con esas orejas… ¿y aún así te cortaste el cabello pixie?

-Lárguense-. Masculló Mary Margaret.

Emma no aguantó más e intervino porque sorprendentemente Killian miraba todo como si fuese el mejor espectáculo de cumpleaños que pudiese tener. En serio ¿Cómo se comportaba así? Tuvo pensamientos tan reales como que Mary Margaret y los demás pudieron llenarle su cabeza de cosas para tomar una posición muy dura contra Regina cuando antes, en vacaciones, había comprendido amablemente la situación de ella.

-En serio ¿Podrían dejar sus pleitos para otra ocasión? Mi hombre es el protagonista de su fiesta así que si lo desean peleen en otra parte...-. Miró a Regina y a Mal –En buena manera se los digo, no debieron venir... ella no pertenece a nuestra clase social, acá hay reglas que Regina no comprenderá-. La mandíbula de "Cenicienta" se tensionó tanto mientras la escuchaba, no podía creer lo que estaba diciendo ni mucho menos el nudo que se había formado en su garganta. No le importaba lo que los demás dijeran ¡¿Por qué se sentía así?! Mal pudo percibir lo que nadie hacía, su amiga se sentía muy mal y sí, por supuesto que se iría.

-Lárguense a contar dinero...-. Mary Margaret levanta la barbilla victoriosa.

-Perra -. Mal masculló sonriendo, por supuesto que quería abofetearla pero no quería arruinar el momento –Por supuesto que me largo de esta mierda, además ¿Crees que querré contar dinero cuando puedo disfrutar del mejor sexo con mi novia?-. Apuntó a Regina, incluso Emma abrió la boca con ese comentario –Podrá ser muda pero todo lo que no habla… Joder, lo compensa en todos los lugares de mi casa-. Le dio otra mirada seria a Emma, Regina por instinto sostuvo su mano y ambas erguidas salieron de allí. Todos pensaban ¡Se iban para follar!

Muchos quedaron mudos, otros murmuraban que tan buena sería Regina en la cama porque podía ser pobre pero era jodidamente atractiva. Mary Margaret tragó saliva, fastidiada caminó con sus "amigas" a la barra y pidió tragos fuertes. Todo era perfecto hasta que aquella rubia hizo ese comentario, toda humillación quedó en nada. Emma cerró los ojos y se gritó internamente que no se dejara guiar por sus pensamientos… la imagen de una Regina sudada, con manos firmes y presiones perfectas en su cuerpo sumando gemidos en su oído, podía ser un arma mortal. Pero más allá de todo pensamiento sobre el sexo, Emma se castigó internamente por haberle hablado así frente a todos los demás.

La heredera y los demás iban a lamentar el no recordar la frase: "Quién ríe último, ríe mejor"...

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MALDITOS NIÑOS RICOS

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