Capitulo 14

La mañana siguiente, Eleanor recibió la visita de su ahijada. Clara era una muchacha caprichosa y presumida, pero era la hija de su mejor amiga, y Eleanor la quería mucho.

- Me alegra que me visitaras – Le dijo la rubia, mientras les servían el té en el jardín trasero – Hace mucho que no lo hacías.

- Lo sé – Clara sonrió por lo bajo – Pero como te habrás enterado, mi padre compró parte de las acciones de Guy Marlowe, y ahora tengo un puesto permanente en la compañía.

- Sí, Richard me ha comentado algo...

- En fin – La expresión de Clara cambió – No es exactamente eso lo que quiero contarte – Le dijo con falsa preocupación.

- ¿De qué se trata entonces?

- Es sobre Terry.

- ¿Terry? ¿Qué pasa con él?

- No sé si debería decírtelo... pero es que estoy verdaderamente preocupada por él, y estoy segura que tú podrías hacer algo al respecto.

- Admito que yo también me preocupe cuando mi hijo rompió definitivamente su relación con Susana, pero he hablado con él últimamente, y lo he visto muy bien, de hecho.

- Si... es solo que...

- ¿Qué es lo que está pasando?

- ¿Sabías que Terry ha contratado una nueva secretaría?

- ¿Y qué tiene eso de malo?

- La secretaría que contrató no fue selecta por el equipo de recursos humanos de la compañía. Ni siquiera tiene completos sus estudios secundarios.

- Bueno... si Terry la ha contratado supongo que tendrá sus razones – Le dijo Eleanor mientras bebía un sorbo de té.

- Ya lo creo... – Dijo en un murmullo.

- ¿Podrías ser más clara? – Eleanor ya comenzaba a perder la paciencia.

- Lo que estoy intentando decirte es que todos en la compañía ya saben que entre Terry y esa muchacha tienen un romance.

- Bueno, si eso es cierto... Terry está grande como para elegir a sus mujeres.

Clara resopló, no quería llegar a eso, pero no le quedaba más opción.

- Le he pedido a Neil que la investigue.

- ¿Qué has hecho que? – Le espetó Eleanor con enfado – Escucha Clara, no me gusta lo que has hecho. Sé que tú y Terry han sido amigos desde pequeños, pero eso no te da derecho a entrometerte en su vida.

- Pero es por eso que lo hago... esa mujer no es buena ¿Sabías donde la conoció Terry? En un cabaret. ¡Tu hijo está saliendo con una jovencita de 21 años que trabajaba en un cabaret... y que tiene una niña pequeña!

Eleanor se sorprendió con aquella noticia. Desde hacía mucho tiempo había aprendido a tomar con pinzas todo lo que Clara le decía, pero esto meritaba una larga charla con su hijo.

- Hablaré con Terry – Prometió Eleanor, logrando sacar una sonrisa en Clara – Pero no quiero que te sigas entrometiendo en su vida.

Clara se retiró de la casa de los Grandchester con una expresión de triunfo en el rostro. Hablar con Eleanor había sido lo mejor. Estaba segura que ella ejercería presión para que Terry dejara de ver a esa mujer, y entonces sería su turno.

ooo

Terry estaba terminando de vestirse cuando escuchó el sonido de su teléfono celular.

- ¿Sí?

- Hijo... soy yo.

- Mamá ¿Cómo estás?

- Bien... yo solo llamaba porque hay algo sobre lo que quiero hablarte.

- Dime...

- No, por teléfono no. ¿Crees que puedas reunirte conmigo en 15 minutos?

- Lo siento, mamá – La audiencia de Candy era dentro de cuarenta minutos, y tenía que pasar a recogerla – Ahora me es imposible, pero pasaré a verte por la noche si así lo deseas.

- Supongo que podría mover algunos compromisos... de acuerdo, pasa a las 8:00.

- Claro... nos vemos luego - Cortó la comunicación y termino de arreglarse para luego pasar a buscar a Candy.

Llegaron al juzgado con cinco minutos de anticipación, y Albert ya se encontraba allí junto a su abogado y su prometida.

- ¿Dónde está la niña? – Le preguntó el rubio a Candy apenas la vio.

- La dejamos con la niñera – Fue Terry quien contestó – No es necesario que ella esté presente.

- Solo quería verla – Dijo Albert dejando a un lado su actitud hostil – Pero será mejor que pasemos a la sala, la jueza nos está esperando.

- Claro.

A Candy le sorprendió la nueva actitud de Albert, parecía más amable, pero ella sabía que no podía confiarse de él.

- Buenos días, soy la jueza de menores Margaret Richson – Los saludó la mujer, mientras les indicaba que tomaran asiento y revisaba los papeles que tenía en su escritorio – Veo que se trata un caso de custodia sobre la menor Holly White.

- De hecho – Dijo el abogado de Albert – Mi cliente desea que sea reconocido legalmente como padre de la menor, y luego implementar un régimen de visitas.

- Tenía entendido que lo que el señor Albert deseaba era conseguir la custodia compartida de Holly – Comentó Terry con sorpresa.

- He tenido tiempo para pensar – Dijo Albert – Y estoy de acuerdo en que Holly y yo necesitamos tiempo para adaptarnos el uno al otro. Con mi abogado hemos decidido que esto sería lo mejor por el momento.

- Bien... – Eso en verdad desconcertó a Terry. Él se había preparado para la batalla, pero las cosas parecían tomar un rumbo diferente.

- Entonces – Concluyó la jueza – Lo estamos buscando aquí es un cambio de apellido y un régimen de visitas – Albert asintió con la cabeza – Y usted, señorita White ¿Está de acuerdo con esta disposición?

Candy no sabía que decir, esa decisión la había tomado por sorpresa, así que miró a Terry para que hablara por ella.

- Estamos de acuerdo – Dijo él.

- Bien... entonces examinaré el caso con detenimiento y mi secretaría se pondrá en contacto con ustedes para informarles acerca de mi disposición.

Estando todos de acuerdo, se retiraron de la sala.

Candy estaba saliendo del edificio junto a Terry cuando fue detenida por Albert.

- ¡Candy, espera!

- ¿Qué quieres? – Le preguntó ella a la defensiva.

- Quería pedirte perdón... por la forma en que se han dado las cosas. Pero quiero que sepas que lo que dije allí dentro es verdad. Me sentí muy avergonzado por la forma en que las he tratado, y quiero comenzar de cero.

- ¿Por qué has vuelto? – Le preguntó - La última vez que nos vimos me dejaste en claro que no querías saber absolutamente nada sobre mí ni la niña.

- Era un joven inmaduro – Dijo él bajando la cabeza – Pero estoy intentando cambiar, y me gustaría tener una relación con Holly.

Candy lo pensó unos minutos. Le costaba confiar en el hombre que tanto daño le había hecho en el pasado, pero por otro lado no le quedaba más remedio. Albert había rechazado la posibilidad de conseguir la custodia compartida de su hija, y eso era algo bueno.

- De acuerdo... voy a darte una oportunidad.

- Gracias.

Después de despedirse, Terry llevó a Candy a su casa.

- Me gustaría quedarme – Le dijo cuando ella le ofreció un café – Pero prometí a mi madre que iría a visitarla.

- Entiendo... entonces te veo mañana en la oficina.

- Claro – Le dio un beso en la boca y se despidió de Holly.

Le hubiera gustado quedarse un rato más con ellas, pero sabía que su madre solo lo llamaba si quería hablar sobre algo importante.

Aparcó su Ferrari frente a la mansión donde había sido criado y entró con su propia llave. La sirvienta le dijo que su madre lo estaba esperando en la sala de té, y él fue a buscarla.

- Hola, mamá – La saludó con un beso en la mejilla, para luego sentarse en el sofá frente a ella.

- Hijo – Le dijo ella con una sonrisa. Se veía tan hermosa como siempre – Que bueno que has venido.

- Supuse que se trataba de algo importante.

- Si – La expresión de Eleanor denotaba preocupación.

- Puedes decirme que sucede.

- Bueno, pues... me han llegado noticias sobre la secretaria que has contratado.

- ¿De Candy?

- ¿Entonces es cierto que mantienes una relación con esa jovencita?

- Bueno – Dijo Terry con algo de nerviosismo. No sabía cómo su madre se había enterado de aquello, pero tenía que serle sincero – Sí es cierto que entre Candy y yo existe algo... pero estamos yendo despacio. Ya sabes, después de lo que pasó con Susana no me gustaría volver a equivocarme.

- Ya veo...

- ¿Hay algo que te preocupa?

- No sé cómo decirlo, pero... ¿Estás seguro de que esa muchacha es para ti?

- Candy es maravillosa, mamá – Le tomó las manos y la miró con una sonrisa – Estoy seguro que cuando la conozcas lo entenderás.

- Me han llegado algunos rumores...

- Sabes que no debes dar crédito a los rumores.

- Si, lo sé... pero es mi deber como madre preocuparme por ti.

- Entonces puedes quitarte todas tus dudas preguntándomelo a mí.

- Bien... ¿Es cierto que esa joven... Candy, solía trabajar en un cabaret?

- ¿Qué? – Preguntó Terry con sorpresa – No, mamá – Dijo él con algo de enfado – No es cierto que Candy trabajaba en un cabaret. Ella... ella era bailarina exótica en un bar nocturno, pero no una prostituta. Yo solo quise ayudarla, y le ofrecí un trabajo mejor. Puedes estar tranquila.

- Confiaré en ti – Le sonrió Eleanor.

- Solo una cosa más... ¿Quién te ha contado esas mentiras sobre Candy? – Eleanor miró hacia otro lado – Puedes decirlo.

- De acuerdo. Fue... fue Clara.

Terry suspiró.

- Debí haberlo imaginado.

- No entiendo porque Clara haría una cosa así. Tendría que haber supuesto que estaba exagerando, pero debes entender que me preocupo por ti.

- Claro que si, mamá – Se puso de pie – Pero la próxima vez que recibas rumores de este tipo... trata de no darle demasiada importancia.

- Si – Eleanor también se puso de pie y despidió a su hijo – Espero que traigas a Candy un día de estos. Me gustaría conocerla, y también he oído que tiene una hija.

- Su nombre es Holly. Estoy seguro que vas a adorarlas a ambas.

- También yo.

Terry salió de casa de su madre con furia. ¿Quién demonios se creía que era Clara para entrometerse en su vida? Afortunadamente, conocía demasiado bien a su madre como para saber qué clase de mujer se trataba. Ella no era igual que el resto de las damas de alta sociedad, y jamás juzgaría a una persona solamente por su pasado sin conocerla primero. El plan de Clara para separarlo de Candy había salido mal, pero él no podía quedarse de brazos cruzados.

- No puedo creer que hiciera eso – Susana era la persona que mejor conocía a Calara, así que Terry no dudo en llamarla por teléfono – Es decir... sabía que su relación con Candy había tenido choques desde un comienzo pero... ¿Investigar su pasado y contárselo a tu madre? Eso es demasiado bajo, incluso para ella.

- Lo sé... por eso te llamo. Tú fuiste su mejor amiga por años, nadie mejor para que me ayude a darle una lección.

- Claro... ¿Qué quieres que haga?

- Necesito un consejo. Dime cómo hacer para qué deje de meterse en mis asuntos – Le pidió Terry.

- Solo hay una cosa que le importa a Clara, su posición social. Estoy segura que si la amenazaras con sacar a relucir algo de su oscuro pasado te dejaría en paz.

- ¿En serio?

- Si. No olvides que yo guardo sus mejores secretos. Nunca se me hubiera ocurrido revelárselos a nadie, pero lo ha hecho es demasiado. Además, tú me has ayudado más que nadie en estos momentos, y me gustaría hacer lo mismo por ti.

- Es una buena idea. Pero... ¿Estás segura de tener el secreto perfecto para amenazarla?

- Ya lo creo – Susana rió con malicia.

ooo

Esa noche, Clara recibió la llamada de Neil. Su primera parte del plan había salido a la perfección, pues Eleanor no permitiría que su familia se viera manchada por una relación que estaba condenada al fracaso.

- Entonces... ¿Has descubierto algo más? – Le preguntó Clara con impaciencia. Cualquier cosa que averiguara sobre Candy la ayudaría.

- De verdad no sé si esto sea lo correcto – Le dijo Neil – Terry es mi amigo, y si él es feliz con aquella joven no tendríamos porque entrometernos.

- ¿Vas a echarte atrás justo ahora? – Le espetó ella furiosa - ¡No puedes hacerme esto! ¡Piensa en tu amigo!

- Clara, ya te he dicho que...

- ¡Esa mujer solo intenta quitarle su dinero!

Del otro lado de la línea se escucho un largo suspiro.

- De acuerdo... – Le contestó Neil – Pero esto es lo último que voy a hacer por ti. No quiero tener problemas con Terry.

- Te lo agradezco. Ahora dime que has descubierto.

- Candy fue abandonada por sus padres cuando tenía cinco años, y desde entonces ha estado viviendo en diferentes hogares de acogida. A los 16 tuvo una fuerte discusión con su última familia de acogida y los abandonó para irse a vivir con un joven universitario de una familia acomodada, quien aparentemente es el padre su pequeña hija, de quien no ha querido hacerse cargo. Desde ese entonces Candy ha trabajado como camarera en diferentes restaurantes hasta conseguir el trabajo de bailarina exótica... el resto ya lo conoces.

- Bien... – Dijo Clara al final – Supongo que eso será suficiente – Muchas gracias por tu ayuda Neil.

La historia de Candy era demasiado buena, y Clara sabría cómo sacarle beneficio.

Al día siguiente, cuando fue a la compañía, tenía pensado hablar con Terry, probablemente él no supiera todo lo que Candy había hecho en la vida, y ella pensaba contárselo.

Fue hacía su oficina, y entró sin pedir permiso, ni anunciarse con Candy.

- Oh, Terry – Le dijo mientras se sentaba frente al escritorio – Lamento haber entrado así, pero hay algo que debes saber.

- ¿Ah sí? – Le preguntó él con tranquilidad, pues ya se veía venir esa situación.

- Sí, es sobre Candy – Espero a que Terry le dijera algo, pero no lo hizo, así que decidió continuar - ¿Sabías que fue abandonado cuando era pequeña y fue criada en hogares de acogida? Y también tuvo un romance con un hombre que la dejó embarazada cuando tenía 16 años, el padre le su hija. Y también...

- ¿Por qué estás contándome todo esto? – La interrumpió.

- Porque quiero que sepas que esa mujer no es buena para ti.

- ¿Y quién es buena para mi, según tú?

- Una mujer con clase. Hermosa, y de tu mismo circulo social.

- ¿Alguien como tú?

- ¿Por qué no? – Le dijo coqueta.

- Pues lamento informarte, Clara, que la mujer a la que estás difamando tiene más clase de la que tú podrías llegar a tener en toda una vida llena de lujos.

- ¿Pero qué dices? – Exclamó ofendida.

- ¿Recuerdas aquel viaje que hiciste sola a Paris, unos... dos años atrás? – Clara trago saliva – Se porque te fuiste. No querías que nadie supiera de tu embarazo, del niño que decidiste abandonar.

- Eso no...

- ¿Vas a negarlo? Es inútil, ya lo sé todo – La miró con desprecio – Al menos Candy tuvo la valentía de tener a su hija y criarla como pudo, pero tú... tú me das asco - Y bien... las cosas no habían salido como Clara lo había planeado. Pero antes de que ella se retirara con la cabeza gacha, Terry tenía algo más que decirle – Si continúas entrometiéndote entre Candy y yo, no dudaré en contarles a todos sobre tu oscuro secreto.

Continuará...


Gracias por todos los comentarios tan lindos!

Espero que les guste este capítulo! =)

Besosssssss

Nota: Pido disculpas de antemano, pero mis fics van a estar suspendidos por dos semanas porque me voy de vacaciones! Así que nos leemos a mi regreso.