Hola a todos! Espero que estén muy bien, les dejo un nuevo capítulo, disfruten.
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 14
Llegamos al distrito 12 a media tarde, nos acompaña una mujer de La Agencia, Sofía, como chaperona, seguimos caminando en dirección al centro del distrito, nadie nota nuestra presencia; unos pasos antes del mejor hostal del distrito ella para y se dirige a nosotras.
- Ailen tu primer trabajo son 3 noches con el Sr. Schwager – ambas quedamos pasmadas, la familia Schwager son los dueños de las minas de carbón, son los únicos que se permiten una vida de lujos aquí, de hecho su mansión queda a las afueras de los límites del distrito - tu Katniss debes estar 3 noches con el Jefe Cray.
- ¡¿Qué?! – no puedo ocultar mi sorpresa, todos despreciamos a Cray, es lascivo y desagradable, cada vez que iba a venderle una presa, su mirada se dirigía a mi cuerpo y trataba de tocarme, solo la presencia de Gale lo frenaba y también es conocido que las chicas pobres de La Veta estaban con él por algo de comida.
- Ese es el castigo Katniss – resoplo fastidiada, yo también empiezo a entender que este es el peor castigo que me pudieron dar – bueno, como les decía a las 8 de la noche empieza el trabajo, así que a las 7 deben estar en el burdel para que las preparen, hoy es la primera noche así que nos vemos a esa hora, el resto del día son libres – la mujer da media vuelta y se dirige al hostal, nosotras nos quedamos solas y en silencio empezamos a caminar a La Veta.
Continuamos nuestro camino en silencio, ambas estamos enfrentando la misma discusión ¿que pensaran nuestras familias de nosotras? trato de sacar cuentas serán casi 4 meses fuera de casa, mi corazón se acelera, temblaba, sentía frio y sin darnos cuentas llegamos a la casa de Ailen, ella me abraza y se va, veo como entra a su jardín antes de dirigirme a la mía que está a la vuelta de la embarrada calle, trato de concentrarme en mi respiración, en cada paso que doy hasta que estoy frente a mi hogar, todo está igual solo que cubierto por nieve, sobre la pequeña cerca desecha camina el desagradable gato de Prim y a un lado atada esta su cabra.
Cruzo la puerta y me dirijo a la cocina, escucho ruidos desde ahí, cuando llego al cuarto me quedo paralizada ante lo que veo, mi madre sentada frente al fuego haciendo uno de sus remedios, Prim colgaba unos paños que usaban en los enfermos en el colgador sobre el fuego, la mesa estaba llena de distintas hiervas amarradas y clasificadas, el cuadro fue tan cotidiano, tan familiar, no pude evitar que mis lágrimas corrieran por mis mejillas, me quede disfrutando de esa imagen, tratar de guardar ese momento en mi corazón.
- Mama – digo, ambas me miran estupefactas, los segundos son eternos, pero el ambiente ya no es frio, se siente la emoción, yo lloro sin ocultarlo como nunca ante ellas – Prim – mi patito, ha crecido mucho a empezado el proceso para convertirse en mujer, aun así tampoco sale de su sorpresa, así que decido reaccionar yo, me dirijo a mi madre, necesite tanto su consuelo, como nunca antes, me tiro a sus piernas y lloro desconsoladamente. Ella me abrasa y siento como Prim también me abraza por la espalda.
El tiempo parece detenerse, solo nosotras llenamos la habitación y mi corazón, mi madre se inca para poder abrazarme completamente y Prim completaba esa protección alrededor de mí, llore desgarrada, por todo lo oculto en mi corazón, mi madre nota que cada momento aumenta más mi descontrol, toma un vaso y derrama un líquido, me lo intenta dar.
- Mamá a las 8 debo trabajar, no puedo quedar inconsciente – ella nota mi miedo, me sonríe tratando de darme paz.
- Tranquila hija, solo te permitirá calmar tus nervios - tomo el vaso e ingiero el contenido – Prim por favor, déjame con mamá un momento a solas – ella me mira con duda y un poco enojada, la entiendo no quiero separarme de ella nunca más, pero tengo que contarle a mi mamá mi situación.
- Hija, trae un queso para que podamos cenar – mi patito hace lo que mi madre pide, sale de la cocina un poco triste. Mi madre se sienta a mi lado y acaricia mi rostro y yo nuevamente me pongo a llorar.
- Mamá, te he añorado tanto, pero no te puedo mentir, yo no vuelvo para quedarme solo estaré aquí dos semanas – mi mamá suspira sonoramente, me abraza y me atrae a su pecho, oculto mi rostro en él, no quiero que me vea mientras le cuento la verdad – en el Capitolio soy una prostituta mamá, yo vengo a hacer unos trabajos aquí, esta noche debo estar con el Jefe Cray – mi mama gime de horror, noto como tiembla, pero hace más fuerte su abrazo, nos quedamos un momento así – si quieres me puedo quedar en otro lado estas dos semanas.
- ¡No! siempre te apoyaremos Katniss – toma mi cara entre sus manos y me obliga a verla, ella también llora profusamente – si son dos semanas, la pasaremos juntas – volvemos a darnos un profundo abrazo, en eso entra Prim y corre a nosotras a abrazarnos y así no quedamos, disfrutando a mi familia una vez más, quizás sea un castigo, pero poder volver a verlas ha sido un regalo.
Cuando nos tranquilizamos, vuelvo a recordar la hora, son las 6 de la tarde así que mi madre se pone a preparar la once, con Prim nos preocupamos de poner la mesa, de pronto mi patito saca de la despensa una bandeja con pan, tomo una hogaza y la huelo, es fresco y se me hace agua a la boca.
- ¿Cómo consiguen pan? – le pregunto a mamá, necesito saber si es cierto lo que me dijo Peeta.
- El joven Mellark nos trae todos los días, como ahora es el vencedor ayuda mucho a toda la gente de La Veta, es un buen hombre – sonrió, nunca dejare de deberle al chico del pan.
- ¿y Gale?
- Ahora está en las minas, sale muy tarde, pero aun así siempre nos trae algo de carne, los domingos son su día libre – asiento.
Mi madre sirve el agua y nos preparamos café, la leche de cabra y pan con queso, ha sido lo más rico que he comido desde que me fui al capitolio, nos reímos, Prim me cuenta que su cabra va a tener crías y mi madre me cuenta emocionada lo bien que le ha ido con sus recetas y remedios, noto su orgullo de que por fin ha salido del pozo de la depresión y ahora esta evocada a cuidar de Prim. Faltan 15 para las 7, así que me preparo porque quiero ir a buscar a Ailen para ir juntas al burdel. Me despido con ellas de un abrazo y me acompañan a la salida. Vuelvo a mirar atrás antes de dar la vuelta de la calle y alzando mi mano me despido por última vez.
Ailen está en su jardín, viendo una de las hermosas flores que mantienen, las únicas notas de color en el paisaje gris de La Veta, al verme sale rápidamente y nos ponemos en marcha.
- ¿Cómo te fue chica?
- Jamás pensé que los volvería a ver, así que estoy contenta, aunque lloramos mucho, mi papa está muy impotente frente a la situación, cuando les conté lo que teníamos que hacer, fue como si se hubieran echo los locos y no opinaron nada, creo que para ellos es más fácil hacer como que no pasa nada a enfrentarse al dolor – Ailen habla mirando el suelo, noto un poco de decepción.
- Nosotras también lloramos mucho y aunque nunca fui cercana a mi mamá la necesitaba mucho – le sonreí, pero es la primera vez que ella no me devuelve la sonrisa, está muy abatida.
Mientras caminábamos al burdel, note que la gente nos observaba, algunos incluso exclamaban de asombre, se supone que habíamos desaparecido y ahora aquí estamos. El burdel es un edificio perdido en las calles de más mala muerte del distrito, es grande pero esta tan deteriorado que no se puede admirar los detalles de la casona, nunca había caminado mucho por aquí, pero ahora me fijo que el Sinsajo está tallado en la puerta, la red de La Agencia esta por todo Panem e incluso pueden ser capaz de controlarnos aquí en el 12.
Nos llevan a un baño bastante amplio, ahí está la mujer que nos acompaña y una mujer de edad, 3 chicas nos ayudan a bañarnos y maquillarnos, aunque el proceso no es tan elaborado como lo hacen en La Agencia las chicas saben lo que hacen y nos dejan perfectas, aunque seguimos siendo nosotras, no hay nada exagerado. El vestuario es otra cosa, simplemente nos dieron un conjunto de ropa interior, que no deja nada a la imaginación, me siento más desnuda que nunca, puesto que el mío es además de una tela transparente negra. El conjunto de Ailen tiene un corset, la tela es más delicada, se nota la diferencia de clientes que atenderemos.
- Ailen, tienes que partir ya, la mansión Schwager está lejos de aquí – solo logro darle un abrazo antes de que la empujen a la salida.
- Katniss, tú te tienes que dirigir a la casa del Sr. Cray – muestra una sonrisa descarada, algo le causa mucha gracia.
- ¿Ahora? – ella misma me guía hacia un salón, ahí me pasan unos zapatos de tacón y una bata del mismo género transparente que no tapa absolutamente nada. Luego me toma del brazo y me guía a la salida.
- Supongo que sabes cuál es la casa – pregunta aun divertida.
- ¡¿debo ir así?! – ahora la mujer se parte de la risa - ¡está nevando! – le digo nerviosa, siempre me habían pasado un abrigo para cubrirme, pero ahora tendré que atravesar medio distrito prácticamente desnuda.
- Es parte del castigo Katniss, todo el mundo te hará entender que eres una prostituta, no muy diferente a las que están acá – hace un gesto para que vea a las chicas del burdel, son tan delgadas que se le notan las costillas, no tienen color en sus mejillas, son vulgares y andan tan desnudas como yo - todos se darán cuenta y así te darás cuenta tú.
Casi me empujan a las afueras del burdel, piso mal por mi taco y caigo a la nieve, tengo tanta rabia que golpeo el suelo con mis puños, escucho risas, levanto mi mirada y la mujer junto con las chicas del burdel ríen a carcajadas de mí, me paro rápidamente y sin mirar atrás corro lejos de ahí.
Pero al poco andar, veo como todos me miran, es obvio, la nieve mojo mi bata, volviéndose más transparente de lo que ya era, además se me pega al cuerpo y empiezo a sentir el frio. Un poco antes de la plaza, los mineros salen de su turno, escucho silbidos y gritos, todos lascivos o derechamente insolentes, alzo la vista y atrás de todos esta Gale. Me quedo fija mirándolo, pero su impacto es tal que ni siquiera reacciona a lo que le dicen sus compañeros, su boca está abierta y casi ni parpadea.
- ¡Oye Gale! No era esta la chica con la que te ibas a casar, salió toda una perra – reían y Gale corría su mirada de vergüenza – igual le daría, esta como para comérsela – vuelven a reír y Gale no me vuelve a mirar.
Corro, hasta que llego a la plaza y ahí siguen mirándome, veo al grupo de los hijos de comerciantes que eran compañeros míos en el colegio, gritaron pero trate de no tomarlos en cuenta, mejor me acostumbro porque este es el castigo que tengo que recibir, pero un grito hace que frene en seco.
- Mira Peeta no crees que se ve sexy, quien lo diría si siempre fue tan tosca – miro hacia el grupo y ahí esta Peeta junto a Haymitch y Delly, ella rie del comentario sobre mí, mientras que ellos me miraban con asombro, el chico volvió a hablar – ¡Oye Everdeen! ¿Cuánto cobras? – una explosión de risas de todos, pero Peeta camina hacia mí, se quita su chaqueta y me la coloca en los hombros, todas las risas se callan.
- No deberías hacer esto, no deberían verte conmigo – le digo pero sin poder levantar la vista.
- Olvídalo Katniss, sabes que no soporto la humillación – ahora me atrevo a mirarle y está enojado, muy enojado y eso no es común verlo de él, vuelve a mirar una vez más al grupo y se empiezan a dispersar.
- Muchas gracias Peeta – vuelvo a ver sus azules ojos y me vuelvo a perder en ellos, su cercanía me abruma y me hace sentir mal por todo lo que he hecho.
- No tienes que agradecer nada, yo siempre te ayudare.
Aww Peeta todo un caballero…reconozco que estoy muy emocionada de todo lo que pasara ahora que están juntos de nuevo, pero eso lo sabremos en el próximo capítulo.
Muchas gracias a todos lo que tienen la historia en sus favoritos y en alarma, ya saben que cualquier comentario o critica la pueden dejar
Nos leemos
Arroz!
