Capítulo beteado por Vhica Tía Favorita, Betas FFAD

www facebook com / groups / betasffaddiction

Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.

Capítulo 14

—¿Segura que puedes con esa bolsa? —le pregunté a mi mejor amiga.

—Isabella, estoy embarazada no invalida, además es una mini bolsa. —Farfulló mientras agitaba la bolsa hacia mí.

—Sí, pero llevas a dos personitas dentro de ti, ese ya es peso extra.

—En lugar de estar hablando, por qué no abres de una vez esa puerta.

—A eso voy —dije mientras ponía mis paquetes en el suelo y sacaba la llave para abrir mi apartamento. —Mujeres embarazadas primero— comenté mientras daba un paso atrás para que mi amiga entrara y después poder recoger los paquetes que había dejado en el piso.

—¡WOW! Bella, no me dijiste que tenías una floristería en tu apartamento —exclamó mientras notaba mis treinta ramos de orquídeas, distribuidos por todo el lugar.

—No te burles, Alice.

—En serio, Bella. ¿De dónde saca tantas orquídeas?

—Lo mismo me pregunto yo, debe de haber desabastecido por lo menos a todo un estado.

—¿Has hablado con él?

—No. ¿Quieres un té? —ofrecí para cambiar el tema.

—Sí, y si tienes unas galletas de chocolate, sería muchísimo mejor. —Contestó mientras se acomodaba en el sillón de dos plazas.

—Por supuesto, ya te lo preparo —le dije mientras dejaba los paquetes en mi recámara y me dirigía a la cocina a prepararle su pedido.

Por lo visto mi método de distracción me había funcionado esta vez, con su embarazo, Alice se convirtió en una devoradora feroz y por en esta ocasión logré usarlo a mi favor. La verdad es que desde el día que me desahogué en su casa, no he querido tocar el tema de Edward, con Alice ni con nadie.

—Aquí tienes —le entregué su té y puse la bandeja de las galletas en la mesita.

—Mmmm, gracias; está delicioso —murmuró mientras devoraba una galleta—, pero por esto no te vas a salvar de hablar. ¿Cuánto?

—¿Cuánto qué?

—¿Cuánto tienes de no hablar con Edward?

—Ali, no quiero hablar de eso.

—Sabes para qué son las amigas, para apoyarse en las buenas y en las malas; pero no solo para eso, si no para hacernos ver cuando estamos haciendo algo mal, así que no esquives el tema. ¿Cuánto?

—Desde el día que nos vimos en el café.

—¡Bella, eso fue hace dos semanas!

—Lo sé —ese día no lo olvidaré tan fácilmente.

—¿Y no ha tratado de contactarte?

—Los primeros días sí, me llamaba al móvil y a la casa, pero no le contesté; por lo visto se cansó y dejó de hacerlo.

—¿Pero sigue enviando flores?

—Sí, todos los días; dos ramos al día con tarjetas de disculpas incluidas.

—¿Y qué piensas hacer?

—No lo sé.

—Amiga, sé sincera contigo misma. ¿No sientes nada por él?

—Ese no es el problema. ¡Claro que siento! Creo que más de lo que es debido, pero como vamos a tener algo cuando él no confía en mí.

—¿Estás segura que no confía en ti?

—Alice, te conté lo que me dijo cuando hablamos, es obvio que no confía en mí.

—Sí, me lo contaste, pero te has puesto a pensar que hubiera pasado, si las cosas hubiesen sido al revés. ¿Acaso tú no hubieras desconfiado?

—Crees que no lo he pensado, pero yo confió en él.

—¿Estás segura? No hubieses reaccionado igual después de que él tu hubiera dicho: "Yo soy Anthony". Es el hermano de Rose, ella pudo ponerse de acuerdo con él.

—No sé, las cosas no se dieron así, por lo que no sé qué hubiera hecho. ¿Por qué me dices esto?

—Porque soy tu amiga y tengo que hacerte ver que estás cometiendo un error; está bien, él se comportó como un completo idiota, pero se dio cuenta y ha tratado de remediarlo.

—Entonces, porque me ha mandado unas cuantas tarjetas y flores, debo salir corriendo a sus brazos.

—Por supuesto que no, pero por lo menos deberías de darle una oportunidad de explicarse, de demostrarse entre sí, que confían uno en el otro.

—No sé, Alice; no sé si vale la pena —dije en tono apenado.

—Aquí está pasando algo más. ¿Qué es Bella?

—No está pasando nada —aseguré, pero por la mirada de mi amiga, supe que no iba a descansar hasta que le dijera todo.

—¡Isabella!

—Está bien, es solo… solo que…

—Suéltalo de una vez, no lo hagas de suspenso.

—Es que —susurré más para mí— tengo miedo a salir lastimada.

—¿Miedo? Bella, pero no es tu primera relación. Sabes que siempre hay un riesgo.

—Pero es la primera dónde mi corazón está implicado.

—¿De verdad lo quieres?

—Sí, Alice; ya te dije más de lo que debería.

—Con más razón deben de darse una oportunidad.

—¿Y si me daña?

—Bella, no todos son como él.

—Yo sé que no, pero es difícil, más ahora que todo está volviendo.

—¿Lo dices por las flores?

—En parte sí.

—¿Pero te han llegado más? Sé que en la agencia no. ¿Pero aquí?

—Sí, cada dos días llegan rosas rojas, cuando pensaba que eran de Anthony las guardaba; pero ahora que sé que no, las boto, no soporto verlas.

—Amiga, no crees que deberíamos hablar con la policía.

—¿Y qué le voy a decir? ¿Qué tengo un admirador?

—Bueno tienes razón. ¿Pero crees que es él?

—A veces pienso que sí, otras no, pero no quiero pensar mucho en eso, sabes que trato de evitarlo, me hace mal recordar.

—Te entiendo, pero prométeme que si hay la mínima posibilidad que sea él, nos vas a decir a Emmett o a mí.

—Te lo prometo, solo quiero que todo el mundo se olvide de mí.

—¿Hasta Edward?

—Bien sabes que no.

—¿Entonces qué piensas hacer?

—Trataré de hablar con él, pero primero quiero aclarar las cosas con Rose.

—¿Crees que ella le haya dicho algo?

—No, pero mejor quiero salir de algunas dudas.

—Si es lo que necesitas, hazlo.

—Gracias por escucharme, amiga.

—Sabes que siempre estoy aquí para ti —dijo mientras nos sumergía en un abrazo— bueno, basta de temas tristes que me vas a hacer llorar, vamos a ver esa hermosa ropa, mis diseños se ven cada vez mejor en ti.

Pasamos lo que quedaba de la tarde probándome modelos que ya anteriormente había desfilado, pero Alice quería volver a ver, según ella para ver si había algún desperfecto; sabía que lo hacía para distraerme y de corazón se lo agradecía.

Los días seguían pasando y no me animaba a visitar a Rose con tal de no encontrarme con Edward; sé que es un poco infantil de mi parte, pero tengo miedo que ya se haya cansado de esperarme, han pasado tres semanas desde la última vez que lo vi y la verdad lo extraño. Extraño saber sus ideales, su voz; sus labios, esos labios que todavía siento sobre los míos; sus manos recorriendo mi piel poniéndomela chinita; su hermosa sonrisa…

—¿De nuevo en las nubes Isabella? —preguntó una arrogante Victoria, sacándome de mi ensoñación.

—¿Necesitas algo? —contesté cortante.

—¿Sabes que es de mala educación contestar una pregunta con otra?

—Pues tú estás haciendo lo mismo.

—Pero qué grosera andas.

—Repito. ¿Necesitas algo, Victoria?

—Quiero pedir un aumento, supuestamente tú eres ahora la administrativa, así que dime: ¿Qué debo hacer para que me lo den?

—Sí, yo soy la administrativa, pero el tema de los aumentos es directo con Alice; aunque te advierto no creo que te den uno, tuviste el último hace dos meses.

—Pero bien sabes que mis ingresos están muy por debajo de los tuyos.

—Y eso es porque Isabella tiene más trayectoria y es muchísimo mejor modelo que tú —afirmó Alice mientras ingresaba a la oficina.

—Pero Alice, sabes que pronto seré la cara oficial de esta agencia, me merezco tener un mejor estatus.

—¿Y eso quien te lo ha dicho?

—Pues si ya tienes a Isabella en administrativos, es porque su carrera ya está acabada y yo soy la mejor modelo que tienes para sustituirla.

—Mira Victoria, es la última vez que te digo esto: Isabella será la cara de esta agencia hasta que sea una anciana y si está en administrativos es porque aparte de ser hermosa tiene un gran cerebro, cosa que no puedo decir de muchas de ustedes; ahora si me haces el favor nos dejas solas que tenemos cosas muy importantes que hacer.

Tras esta reprimenda no le quedó más que salir de la oficina, aunque no sin antes darme una mirada asesina, a la cual ya estoy acostumbrada.

—¿Necesitas algo en especial? —pregunté a Alice dada la afirmación que había hecho anteriormente.

—Sí, conseguir una buena modelo para que pueda deshacerme de esa arpía; podrá ser lo más venenosa pero he de reconocer que como modelo es buena, pero no venía a eso, necesito que te vayas.

—¿Hay alguna sesión pendiente?

—No, necesito que vayas a hablar con Rose y no quiero ninguna negativa.

—¡Pero Alice! Yo…

—¡NO! Me dijiste que lo ibas a hacer y ahora soy yo la que se va a asegurar que así sea.

—Tengo mucho que hacer —aseguré sabiendo que era mentira.

—Nada que no pueda esperar para mañana, toma tus cosas y vete si no quieres que yo misma te lleve.

—Está bien, está bien, ya me voy.

Tomé mi bolso, el móvil y salí de la agencia, pero no directo donde Rose; aunque tenía mi coche en la agencia, decidí caminar un poco porque necesitaba armarme de valor para poder acercarme a los Cullen; cuando me encontraba a pocas cuadras de allí, vi un delicatessen que me dio la escusa perfecta para retrasar más mi visita, debía comer algo, degusté una deliciosa ensalada césar con un té helado y para darme valor, de postre comí una sabrosa tajada de queque de chocolate, y visto que ya no podía posponer más lo inevitable, me dirigí a la concesionaria. Me encontraba a una cuadra de llegar a mi destino, cuando mi mundo se detuvo, al otro lado de la calle estaba él, vestía como era su costumbre: pantalón negro y camisa polo gris, aunque el tiempo había pasado seguía viéndose bien, un hombre guapo, un gran cuerpo y unas pocas canas en su negro cabello; el que detallara su elegante físico, no podría adivinar el horrible hombre que hay en su interior.

Mi cuerpo vibraba por la sensación de peligro que lo recorrió, pero mis piernas no reaccionaban a moverse, sabía que tenía que irme de ahí, no podía permitir que me viera, no podía tenerlo cerca de nuevo; pero el pánico solo me permitía respirar, parecía que cada paso que él daba era en cámara lenta y aunque nos encontrábamos en lados opuestos de la calle, sentía que cada vez se acercaba más a mí, un paso, otro paso, uno más, y aun yo no me movía, seguía estática en mi lugar, hasta en el momento que él alzo su rostro y nuestros ojos se encontraron y su horrible sonrisa llegó a su cara. ¡No puede ser, Aro me vio! Era el único pensamiento que cruzaba mi mente cuando mi cuerpo reaccionó y empezó a moverse, mis piernas corrieron casi sin tocar el suelo, mientras mis ojos se iban nublando por las lágrimas, mi respiración era cada vez más costosa y solo una idea se cruzaba por mi mente, debía llegar con Rose antes de desmayarme.

Cuando logré ver entre lágrimas el signo de Audi, supe que lo había logrado, no me importó que los vendedores me vieran con cara de terror; lo único que me importaba era estar entre los brazos de alguien y sentirme protegida.

—¿Dón…Dónde es-tá Ro-se? —balbuceé por la falta de aire

—Ella no está, Bella. ¿Qué te pasa?

—Tiene que estar, la necesito —decía mientras mis lágrimas no dejaban de correr como un torrente.

—Bella, hermosa, ¿Qué necesitas? Dime, yo te ayudo.

—¡NO! ¡NECESITO A ROSE! —grité sintiendo que la negrura se apoderaba de mí.

—¿Qué pasa aquí? —Escuché decir a mis espaldas—. ¡Bella, amor! ¿Qué te pasa? —dijo Edward mientras se acercaba a mí.

—¡Me vio Edward! ¡Me vio! —fue lo único que pude decir antes de caer en sus brazos y dejarme llevar por la inconsciencia.


Vi su silueta alejarse mientras corría, pero no me molesté en seguirla, sabía que pronto correría pero en dirección a mis brazos. Lo importante es que en su mirada pude ver que el amor que nos tenemos sigue intacto, muchas personas se han interpuesto entre nosotros, pero sé que pronto estaremos juntos y cuando eso sea así, ya nada más importará, seremos solo ella y yo. Mi hermosa Isabella será mía para siempre, como debió ser desde hace mucho tiempo.

~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~

Hola Chicas!

Llegó el capítulo de esta semana, como pueden ver ya empiezan a aclararse un poco las cosas, pero vamos a ver que se trae Aro entre manos.

Quiero desearles muy feliz navidad, que con el recordatorio del nacimiento de Jesus, nazca en nuestras vidas dicha y alegría

Tambien quiero contarles que me voy de vacaciones mañana y regreso hasta enero por lo que no se si podre actualizar la proxima semana.

Feliz Navidad, las quiero

Besos

Yas