Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
BAJO LOS FOCOS
CAPÍTULO 14
Bella volvió a la habitación envuelta en su albornoz y se encontró a su marido sentado sobre la cama mostrándose devastado.
Se sentó en la cama de espaldas a él para volver a vestirse con su camiseta y sus bragas antes de meterse bajo las mantas.
—Bella, nena… —le llamó Edward acariciando sus brazos desde sus espaldas.
—Déjame, Edward, por favor —pidió alejándose de él que suspiró molesto y frustrado.
—No, Bella, por favor, otra vez, no, nena…
—Necesito que me dejes, Edward —gimoteó apenada —No me siento bien…
—Bella, por favor —suplicó molesto ante su intransigencia —¿Ves por qué no quería hacerlo? ¿Ves ahora por qué no quería que lo hiciéramos? Sabía que tú no estarías bien si no salía bien…
—¿Cómo quieres que esté, Edward? —preguntó ella con un triste gemido escondiendo su rostro entre las manos —¿Cómo quieres que esté? No puedo evitarlo, Edward. Me he convertido en una mujer incompleta…
—No digas eso, nena…
—Es la verdad. Nunca podrás entender cómo me siento queriendo hacer el amor contigo y sabiendo que no soy capaz de darte lo que tú necesitas —sollozó.
Edward la escuchó, la miró y analizó sus palabras, pero no pudo llegar a comprenderla.
Le frustraba la situación y había momentos en que se sentía un inútil, incapaz de hacer algo por mejorar la situación.
—¿Y yo, Bella? —dijo por fin —¿Cómo crees que yo me siento? —se quejó —Siento que no soy capaz de excitar a mi mujer, que no soy capaz de conseguir que me desees —confesó —y cuando me suplicas que lo haga me siento un maldito violador.
—Esto se me está yendo de las manos —se lamentó Bella y su marido no podía estar más de acuerdo.
—Ya lo creo —concordó él —¿Y qué vamos a hacer, Bella?
—No lo sé. —reconoció —No lo sé porque me duele imaginar que el fin inevitable es que acabemos separándonos —musitó pero él la escuchó.
Se acercó a ella y la giró de frente a él.
—No digas eso —ordenó con dureza —Me niego a aceptar que el fin de nuestro matrimonio esté aquí. No voy a permitir que me dejes.
—¿Crees que es lo que yo quiero? ¿Crees que quiero dejarte o que me dejes? Pero no logro ver que pueda ser diferente.
—¡Es que te niegas a buscar ayuda! —gruñó molesto —¿Crees que no me he dado cuenta? —inquirió ganándose una mirada confusa de su mujer —Desde que hablamos de buscar ayuda profesional no has vuelto a tocar el tema. Y yo estoy siempre pasando de puntillas sobre este tema porque veo tu recelo cuando lo sugiero.
—No imaginas lo humillante que es escuchar a tu marido decir que te estás volviendo loca.
—Nunca dije algo así —rugió enfadado —Por Dios, Bella, deja ya esa actitud de víctima. No creo que estés loca ni mucho menos, pero es evidente que algo está sucediendo entre nosotros para que no podamos tener la intimidad que siempre hemos tenido. Y es evidente que ni tú ni yo logramos comprender lo que es. Y mientras no lo comprendamos no podremos solucionarlo.
—Me resulta muy duro pensar en tener que decirle a alguien que soy incapaz de permitir que me hagas el amor.
—¿Y qué crees que debamos hacer, entonces? ¿Realmente piensas esperar a que nos separemos? No te pido que te ocupes sola de esto, Bella, pero no puedo hacerlo yo sin ti.
—¿Y por qué tendrías que ir tú a terapia si es mi cuerpo el que no funciona? ¿Qué le dirías? ¿Mi mujer no es capaz de permitirme un desahogo? —inquirió sarcástica y Edward la observó con furia mal contenida.
—Dios, Bella, por momentos siento que estoy hablando a una pared. —se quejó frustrado volteándose para vestirse y abandonar la habitación.
—¿Edward? —se dirigía hacia la cocina cuando desde el despacho de la casa la voz de su suegro le detuvo.
Suspiró frustrado y desanimado antes de voltearse hacia él.
—Charlie —respondió acercándose.
—Pensaba que dormíais.
—Sí, bueno, no podía dormir —titubeó.
—Ven, tómate una copa —ofreció su suegro aunque más parecía una orden que Edward no se atrevió a desobedecer.
Entró al salón mientras Charlie servía dos vasos de whisky y se la entregaba a la vez que le señalaba el enorme sofá para sentarse junto a él.
—¿Y qué tal va todo? —preguntó Charlie con interés —Se comenta que tu último trabajo está teniendo mucho éxito.
—Está teniendo buenos números —reconoció.
—¿Y tu compañera? —inquirió el hombre incisivo —Dicen que os lleváis muy bien.
Edward suspiró incómodo y exhausto.
—Tú también no, Charlie, por favor.
—¿Yo también qué?
—No sé si insinúas que pudiera haber algo entre mi compañera y yo pero no hay nada más alejado de la realidad.
—Lo sé —aseguró Charlie —Sé que no tienes nada con nadie que no sea mi hija, pero también sabes que no me gustan los rumores maliciosos que involucran a Bella y la puedan hacer sentir mal.
—Lo sé. Lo sé y puedes estar seguro de que tampoco estoy contento con ello pero te aseguro que nunca, absolutamente nunca, he hecho nada que pudiera propiciar esos rumores.
Charlie le observó en silencio durante lo que le pareció una eternidad mientras sopesaba sus palabras.
—Sabes, Edward, cuando supe que mi hija tenía un lío contigo… —comenzó su suegro.
—Nunca fue un lío —le cortó enérgico.
—Que tu hija salga en las portadas manteniendo relaciones sexuales en un parque público con el hombre que está en boca de todos por tener sexo con la mitad de la población femenina en cualquier lugar y circunstancia, huele más a ser un lío que una relación seria y formal —argumentó Charlie y Edward tuvo que darle la razón —Me habéis demostrado que no lo era, pero a primera vista era lo que parecía. Pues bien, cuando supe que mi hija tenía un lío contigo, me imaginé que acabaría con el corazón destrozado. Bella nunca fue una chica de relaciones esporádicas o aventuras sin compromisos y tú eras, o parecías ser, justamente todo lo contrario.
—Lo era hasta que conocí a tu hija.
—Lo sé y brindo por ello. Pero en ese momento yo estaba seguro de que alguien acabaría con el corazón roto y no serías tú. Pero entonces tú le propusiste matrimonio y ella aceptó y comencé a pensar que tal vez sí teníais una oportunidad. No voy a negarte que recé mucho tiempo para que para ti no fuera solo un capricho, pero luego, en estos cinco años me has demostrado que no lo era…
—Amo a tu hija, Charlie. Desesperadamente.
—Lo sé y sé que ella te ama de la misma forma —prosiguió Charlie con su monólogo —. En todo este tiempo os he visto formar una pareja y una familia dichosa y feliz y me he sentido completamente satisfecho, pero en los últimos meses, desde el nacimiento de Benedict, todo se ha enrarecido…
—Lo sé —reconoció apesadumbrado.
—Hace tres semanas, cuando Bella llegó aquí… —recordó Charlie —Debiste verla, no era la misma persona que yo conocía. No era la chica fuerte, decidida, confiada y segura. Y reconozco que en ese momento pensé que realmente lo vuestro debía estar acabado, como acostumbra insinuar la mujer de Jasper aunque ninguno queramos escucharla. Pero luego, a lo largo de estas semanas la he visto más relajada, más tranquila y feliz. Sabía que hablabais cada día y se le veía tan confiada y tranquila que volví a pensar que seguramente todo estaba bien y como sospechábamos, todos esos rumores no eran más que cotilleos infundados. Pero luego llegaste tú hace tres días y, aunque cuando está contigo Bella solo destila amor, hay algo que la pone nerviosa, no sé, tensa…
Edward gimió y recostó la cabeza en el respaldo del sofá. Inevitablemente sus ojos se llenaron de lágrimas, pero se resistió a dejarlas escapar bajando los párpados.
—Creo que en alguna forma le hago daño —reconoció por fin —De alguna manera al estar conmigo se siente presionada… no sé… es como si sintiera que debe ser diferente a lo que es, o que, en este momento que ella no se siente ella misma, yo no permaneceré a su lado.
—¿Hay algo de cierto en su percepción? —indagó Charlie cauteloso.
Edward volteó su rostro para enfocarlo en el de su suegro.
—Charlie ¿crees tú que yo podría permitirme el lujo de perder a tu hija? ¿Dónde encontraría yo otra mujer como ella? No estoy seguro siquiera de merecerme a Bella, ¿cómo podría ser tan idiota como para perderla?
—¿Y qué harás para solucionarlo? —inquirió Charlie interesado.
—Lo que haga falta.
Charlie asintió en acuerdo.
—Sabes, Edward, siempre quise a Alice como una hija más y fui muy feliz cuando aceptó ser la esposa de mi hijo, pero siempre tuve que reconocer que, aunque Jasper nunca conseguiría una mujer mejor como esposa, Alice podía tener un hombre mejor que mi hijo. Es duro pensar así de un hijo, pero el tiempo me dio la razón y ahora Jasper está con una mujer que… —dijo Charlie negando con la cabeza con desazón —Pero por otra parte, aunque puedes estar seguro de que tú nunca podrías encontrar en el mundo una mujer que le llegara a Bella a la altura del betún de sus zapatos, creo que ella también lo ha hecho bien contigo y sé que ha elegido a un gran hombre como marido y padre de su hijo. No me gustaría que no lo pudieseis solucionar porque ambos os merecéis y os necesitáis. No creo que ninguno de vosotros lo tengáis sencillo para ser felices separados.
—Yo nunca podré ser feliz si tu hija me deja —reconoció Edward —Lo sé con certeza.
Charlie asintió.
—Entonces vuelve a esa habitación y arregla lo que sea que haya salido mal entre ustedes —ordenó paternalmente.
Edward asintió sabiendo que era más fácil decirlo que hacerlo, pero una vez más, dispuesto a pelearlo.
Capítulo Extra!
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos y siempre por leer.
Les espero en el grupo de Facebook Las Sex Tensas de Kiki.
En mi perfil tienen el link del tráiler que hizo Maia Alcyone para el fic.
Adelanto:
—No sabía que tu marido había venido a la ciudad —comentó displicente María.
—Estuvo aquí unos días —interrumpió Renée saltando a la defensiva como cada vez que alguien osaba meterse con su adorado yerno —Pero un chico como él tiene siempre tantos compromisos —agregó con añoranza —Me explicó que la de esta noche es una cena benéfica, ¿no es así, Bella?
—Sí —confirmó ella —A beneficio de Save the children. Es una subasta —explicó orgullosa de su marido.
—Qué irónico que acuda a una cena por los niños y no pueda pasar más tiempo con su hijo —alegó María ganándose varias miradas entre sorprendidas y molestas.
Besitos y nos seguimos leyendo!
Cuando el lunes publiqué el último capítulo sabía que traería cola, por eso lo subí el lunes para poder actualizar dos veces esta semana.
Sé que a muchas personas no les ha gustado el capítulo anterior, a muchas no les ha gustado lo que ha estado pasando y a muchas personas no les ha gustado la historia. Lo entiendo, lo acepto y lo respeto. Sobre todo eso: lo respeto.
Y es lo mínimo que espero recibir, Respeto. Así que, si no sabéis hablar sin insultar, dar una opinión o una crítica sin insultar a las personas que no conocéis, absteneros de leer mis historias, porque como ya dijera alguna vez: Review con insulto, review eliminado.
Críticas todas las que quieran, Insultos ni uno solo.
