Aquí va otro capítulo de flor dorada, ya sé que esto es un drama corta-venas, pero no falta mucho (llevo meses diciendo eso ya) espero ya ¡que no falte mucho! Así que podrán saber el final de este amor tan retorcido y sadomasoquista

como siempre gracias a noda por ayudarme con todos los diálogos de kai, bueno, de todos los kais de todos mis fics.

Gracias a todos los que han llegado hasta aca (que sepan que han leído 100 paginas de Word en letra 12 wow! Jajaja no me maten que pronto se acaba..en serio en serio!)


~Pasiflora~

Una calidez increíble le envolvía mientras mantenía sus ojos cerrados, como si durmiese en un campo de flores un maravilloso aroma le envolvía. Abrió sus ojos con pesadez enfocando hebras azabache frente así y una delgada figura que conocía demasiado bien, ¿Rei estaba a su lado? ¿Durmiendo a su lado?

Extendió su mano y le tocó, comprobando que realmente estaba allí por lo que no pudo evitar sonreír complacido, ese leve movimiento consiguió que los ojos del oriental se abriesen enfocándole, sonriendo cálidamente. ¿Cálidamente? Ciertamente hacía años que no veía esa sonrisa gatuna en su rostro. –"Nunca se te quitará ese terrible hábito de madrugar…."

-"…¿de qué estás hablando?, madrugo porque deb"-su comentario fue interrumpido por una risita y un beso en sus labios, seguidos de caricias por su largos dedos alrededor de su rostro, notando así entonces un curioso anillo en forma de flor que portaba Kon, el cual no era de ninguna forma similar al anillo de compromiso que compartía con su esposa Alice.

-"te amo…y desde que nos casamos no hay ningún momento en que no me hagas feliz…" –dijo el chino sonriente, rozando su nariz con la del otro; gesto suficiente para que el ruso recuperase la cordura ¿qué sucedía?.

-"¿casamos?"

-"bueno, simbólicamente hablando…deja de analizar todo…"- dijo sonriente pero borrando su expresión al notar que Kai se incorporaba de golpe en la cama y miraba su alrededor, no reconocía la habitación, no recordaba nada.–"¿Kai, te sucede algo? Haz estado muy débil estos días, deberías descansar…" –escuchó la voz de Rei pero su crisis de pánico no cedió.

Los dedos del oriental se enredaron entre los suyos y la bilis quería llegar a su garganta al notar que el también tenía un anillo igual al del otro –"¿lo dirías de nuevo Kai?"- susurró dando besos en su mejilla

Hiwatari no podía procesar nada de lo que sucedía pero se atrevió a preguntar –"¿decir qué?"

Rei rió y mordisqueó su oreja juguetón –"que me amas, tonto…no me cansaré nunca de escucharlo…"

-"¿dije eso?"

-"sé que solo lo dirás una vez por día o algo así, pero me ilusiona empezar el día con esas palabras…"

Kai bajó el rostro, su lado racional le rogaba por todos los medios que saliese corriendo de ese lugar, que tirará el anillo y dejará esta ridiculez –"pero yo no…"- Kai enfocó su vista en Rei, quien le miraba con calidez acariciando sus dedos unidos, no podía negarlo que se veía tan satisfecho y feliz que era casi contagioso –"….yo te…"- aunque estaba seguro que no lo sentía así, siguió el juego mientras recordaba que sucedía –"Yo te amo Rei…"

Debería insultarle, debería salir corriendo pero allí estaba, acababa de decir una estupidez que generó que el chino se lanzará en sus brazos abrazándole, llenando su rostro de atenciones –"todo esto es un poco extraño…"

-"solo disfruta tontito…"

-"esto está mal…"-le miró de reojo, el chino se incorporó sobre su vientre acariciando su pecho

-"lo sé…" –le beso en el cuello un par de veces e incorporó nuevamente - "lamento que seas débil por mi culpa…"

Kai suspiró cerrando sus ojos e intentando aminorar el dolor de cabeza que empezaba a formarse. Volvió a enfocar al chino quien sostenía una pequeña cuchilla en sus manos, ¿de dónde salió eso?

-"sabes que, lo que son débiles deben morir, ¿no Kai?"

Bien, que bueno que su cordura no se había marchado del todo pues logró sostener los brazos del chino y empujarle lejos de su vista y fuera de la cama. Trastabilló fuera del lecho e intentó abrir la puerta pero estaba giró a ver al chino, que avanzaba con cuidado en dirección hacia él; y para ser sincero encontraba más lógico a Kon intentando matarle que siendo amable.

-"Cesa esta tontería Kon…matarme no logrará nada…"- cuando este fue hacia él, tomó su muñeca forcejando-"no puedes querer matarme solo porque te rechacé hace años o ¿porqué es esta vez?…"- podríamos sumar más cosas a la lista de lo que Hiwatari ha hecho, pero creo que se ha entendido que es bastante cínico cuando se trata de Rei Kon.

Rei solo rió un poco –"…tú debes morir porque eres débil como tu padre"

Kai le miró incrédulo, la historia sobre Iván Hiwatari era un secreto para todos y esa frase solo era proferida por los labios de Voltaire ¿de qué hablaba Rei? Su perplejidad le hizo perder fuerza y el cuchillo logró clavarse en su hombro

-"¡estúpido Kon!"- le empujó con ímpetu como reacción al dolor pero no consiguió separarlo pues el chino se había aferrado a su ropa –"¡yo jamás! ¡jamás seré como mi padre! ¡no cometeré los mismos errores estúpidos! ¡jamás, jamás seré débil! ¡no amaré a nadie nunca! ¡ni siquiera a ti!"

Se hizo silencio ahora sobre ellos y Rei no continuó en su intento de asesinarle, en su lugar le sostuvo y ambos fueron a dar al suelo de rodillas.

-"¿Kon…?"

Le escuchó hipear ahora oculto en sus brazos, mientras sentía sus hombros llenarse de algo húmedo.

-"ahora serás, todo un Hiwatari…"

-"…estúpido…Kon, no llores…olvidaré este asunto de que intentaste asesinarme…"

Intentó quitarlo de encima pero resultaba ridículamente pesado y la humedad de sus lágrimas comenzaba a ser molesta. Le sostuvo de los hombros y separó solo para notar que había una profunda herida en su pecho que no dejaba de sangrar y la humedad de su ropa no eran lágrimas si no sangre.

Abrió sus labios incrédulo –"..Kon"- balbuceó y miró las manos del chino pero el cuchillo no estaba, en realidad, el era quien tenía el arma en las manos ¡pero en ningún momento había lastimado a Rei! –"…Re…Rei"

¿qué había hecho? Miró sus alrededores y había sangre por doquier –"...no" –estaba temblando, lo sabía y hacía tanto frío que no conseguía moverse para buscar ayuda.

Un sonido sordo fue acercándose, de madera contra madera, la puerta de la habitación se abrió a pesar de estar antes cerrada y una figura sombría avanzó hasta la estancia. De alguna forma regresó a cuando era un niño pues era Voltaire quien entraba a la estancia y le miraba.

-"ahora eres todo un Hiwatari…estoy orgulloso de ti"

Pero, ¿él quería realmente esto?

Se removió con brusquedad sintiendo un dolor punzante en su espalda y sus piernas entumecidas, casi al punto de pensar que no las tenía, apenas y pudo enfocar el lecho donde se encontraba: los doseles adornando la cama y las cortinas de seda blanca con bordados de jilgueros hechos en plata y oro; La vieja mansión Kon.

La cortina se removió de golpe y vio a la persona que no esperaba encontrar, Rei le miraba con un rostro de genuina preocupación, pálido, ojeroso y algo despeinado como si hubiese pasado muchas noches en vela. Se acercó a él sosteniendo una pequeña cuchilla y limpiando su brazo, causándole una especie de pánico ¿le mataría realmente? Entonces más que un sueño había tenido una premonición terrible.

Intentó moverse pero Kon buscó sostenerle colocando sus brazos contra su pecho –"Kai…quédate quieto" –trató de proferir con voz dulce mas el ruso, enfermo o no siempre era demasiado fuerte –"¡quédate quieto o lo harás peor!" – Chilló estresado y acercó la pequeña cuchilla, causando que Kai alzara sus brazos hasta los hombros del chino tratando de detenerle

-"¡¿qué demonios estás haciendo Kon?"- gritó el ruso queriendo golpearlo, el dolor era insoportable y no creía que morir sería la manera pacífica de acabar con ello. Un ardor recorrió su brazo pues Rei había clavado la pequeña cuchilla de un solo movimiento mas no en un corte demasiado profundo, se separó de golpe exhausto y buscó entre la mesa algo que Hiwatari nunca había visto. No era más que un tubo de plata unido a una aguja gruesa, pero Kon, que siempre fue adepto a estudiar medicina sabía que se trataba de una jeringa de Anel la cual insertó dentro de la herida.

Presionando el pequeño pistón de cuero sin despegar sus ojos dorados de los rubíes con una mezcla de desprecio y obstinación.

Kai se quedo sin aliento durante unos minutos en los que ninguno se movió, envueltos en un silencio desesperante que el reloj de cuerda hacia lo posible por cambiar con su golpeteo insistente. Kon retiró la aguja y Hiwatari abrió sus labios aún más al notar que el dolor había desaparecido casi en su totalidad, Rei estaba cuidándole a pesar de todo lo que había hecho.

El chino intentó alejarse para limpiar la pequeña herida de su brazo pero fue atrapado y halado hacia el ruso para que le besara; al principio reticente pero no tardo en responder a aquella unión. Su rodilla buscó subir al lecho para tener un soporte que permitiese a sus largos dedos rodear el cuello del ruso acariciando hasta la nuca y enredándose en sus cabellos, las manos de Kai por su parte estaban ocupadas sosteniendo su cintura y recorriéndola hasta descender a sus glúteos, deleitado porque aquella suavidad no había desaparecido y su aroma embriagante se conservara intacto alimentando su necesidad y alivio creciente de que él estaba allí, bajo sus brazos y nunca se alejaría.

-"Kai…"- gimió su nombre entre los besos e intentó alejarse de la cama, Kai no quería soltarle –"no no…"- quería alejarse, no caería en eso, un beso no haría que su desprecio desapareciese pero ignorando sus peticiones volvió a ser besado y Rei se maldijo a sus adentros por perder el aire y la cordura con sus toques y que la sangre bombeara por todo su cuerpo desde mejillas hasta su vientre –"¡no!"- se separó de golpe –"…caíste de tu caballo, esto te hará más daño"- dijo casi cayendo fuera de la cama y jadeando, limpiando los leves rastros de saliva de la comisura de sus labios, dio pasos torpes hasta un silla y se sentó agitado, tanto que sus dedos temblaban un poco.

Kai también tenía el pecho agitado pero se quedó en silencio observándole y sabiendo con total seguridad que el chino se encontraba tan excitado como él, no sabía si aliviarse o molestarse. Tomó aire y se atrevió a preguntar, divagando un poco o su cuerpo explotaría –"¿qué fue lo que me paso?"

-"Caíste de tu caballo"- repitió quizás algo seco y obligándose por todos los medios a no mirarle mientras esta vez sí limpiaba su herida y la cerraba con una pequeña venda.

La memoria de Hiwatari lentamente regresó y asintió en silencio profiriendo una leve mueca, todo tenía más sentido que ese demencial sueño –"ibas a irte y quería alcanzarte pero no recuerdo haber caído" –confesó acomodándose como podía en las almohadas de pluma y cubriendo su rostro con una de sus manos

-"trata de no moverte, tienes que estar en cama unas semanas hasta que sanes…"- dijo el chino, intentando contener su necesidad de sostenerle contra la cama para que no se moviese o más bien su necesidad de tocarle–"espero puedas caminar después de esta"- no quería tocar el tema de que él quería alejarse de todo, en especial esas sensaciones que le recorrían ahora

-"… ¿has estado aquí, todo este tiempo?"- preguntó mirándole de reojo notando su rostro indignado, sabía que evitaba el tema–"… ¿por qué te quedaste?"- cambió su pregunta sin apartar sus ojos de él

-"es tu especialidad…"- suspiró cansado, ojos dorados se entornaron lentamente hacia él –"hacer algo para que no pueda alejarme"- comenzó y agregó lo siguiente tomando un poco de aire pues un nudo de indignación apenas le dejaba hablar –"como caer de tu caballo en medio del puerto…"

Kai desvió la vista entre indignado y dolido por su tono –"no fue al propósito"- se defendió –"…quería verte…"

Rei asintió cansado y le miró con atención, cerrando sus puños–"¿y?, ¿qué era tan importante que saliste cabalgando con una tormenta? Cuando te había pedido, lo recuerdo bien, que me dejarás marcharme…" – su tono se fue tornando más arisco sin embargo sus ojos se humedecían progresivamente hasta que finalmente lágrimas brotaron de los pozos de oro –"¡pues lo lograste! ¡No pude marcharme! ¡y ni sé como lo haré porque toda la policía me está buscando!" –gritó luego –"¡eres tan egoísta!"

Kai le observó y descendió un poco su vista, admitiendo en silencio sus palabras –"lo sé…"- rectificó pero continuó insistente con su punto –"pero en verdad…"

-"querías verme…"- completó Rei la frase bajando el rostro y ahora llorando a borbones, casi tanto como la noche anterior. Le encaró con rabia –"¿para qué? ¿Para seguir torturándome?"- reclamó histérico

El ruso continuó impasible pero bajó el rostro apretando levemente los puños como si declarar la siguiente frase fuese lo más difícil de su vida –"me di cuenta que"- intentó elegir cuidadosamente sus siguientes palabras- "soy un adicto a ti"

Rei hipeó audiblemente casi como un gemido de angustia liberado repentinamente ante esa declaración y buscó asiento nuevamente solo para ocultar su rostro con sus manos –"… ¿adicto, eh?"- dijo limpiando sus lágrimas –"supongo que no debería sorprenderme, era lo que quería…"- dijo sumido en sus pensamientos sin dejar de llorar

Sea por las lágrimas, sea porque su declaración había sido tomada sin cuidado algo bulló dentro de Hiwatari, rabia e indignación le hicieron alargar su brazo queriendo tomar a Rei por el cuello del qipao pero dado su condición tal movimiento revivió un terrible dolor en su espalda. Maldijo en sus adentros e intentó reponerse y para su fortuna Rei al notar aquello fue a su cuidado recostándole en los almohadones de plumas.

-"debes tener reposo absoluto" –dijo Rei hipeando y arreglando los almohadones para luego intentar alejarse mas Kai había tomado su muñeca y halado hasta él

-"entonces deja de llorar por una maldita vez…"- siseó mirándole –"si es lo que querías no entiendo porqué el melodrama"

-"¿no te has dado cuenta el daño que me haces?"

-"maldita sea, Kon…"- apretó más la delgada muñeca y asió más hacia él, torciendo los labios de Kon en una mueca adolorida –"te acabo de decir que te quiero conmigo…"

-"dijiste que eras un adicto…"

-"¿Cuál es la diferencia?, te necesito porque si no me siento más enfermo de lo que me siento contigo…"- su tono agrio fue disminuyendo hasta volverse un susurro –"me siento enfermo…"-acarició los labios del chino con los suyos –"y todo es tu culpa…"

Rei cerró sus ojos por unos segundos sintiendo su respiración sobre sus labios, entre nervioso y conmovido –"creo que estás enfermo…"- admitió aunque debía decir que el también lo estaba –"no puedes quererme a tu lado si me odias…"

-"te odio…"- lo besó con cuidado, quizás por primera vez en años, cerrando sus ojos y liberando el agarre de su muñeca –"pero es por hacerme sentir de esta forma…"

Los ojos dorados se entornaron lentamente hacia él, sin decir una palabra delineó el masculino rostro con sus dedos, su refilada nariz, sus labios ásperos y su fuerte quijada.–"¿Enfermo?"

A Kai no le extraño esa pregunta, conocía demasiado bien al chino y sabía que sí quería que permaneciera allí tenía que ser al menos un poco considerado ante su curiosidad infantil y preguntas estúpidas –"…simplemente te necesito a mi lado"

-"¿solo eso? ¿Para qué?" –musitó separándose un poco. Kai lo detuvo

-"ya lo dije"

-"no me basta" –pero Kai seguía deteniéndole irritándose a cada minuto –"tú también me haces sentir enfermo y quisiera borrar todo eso"- se cubrió sus labios con sus dedos –"quisiera escapar para dejar de sentirme tan débil…" –dijo sin mirarle, conteniendo sus propias lágrimas

-"el amor te hace débil…fue tu error desde que dijiste que te gustaba"-

-"es verdad…"- afirmó lentamente –"pero solo cuando no eres correspondido…"

-"eso no lo sabes…"- terció Kai desviando la vista, Rei sonrió amargamente y le encaró

-"no de primera mano…"- descendió su rostro hasta casi cubrirlo con sus hebras azabache pensando en lo siguiente que diría –"pero tengo la certeza de que es así…de que, si dos personas se aman, sienten que pueden vencer cualquier cosa"

-"tu buen juicio nunca te ha llevado a nada bueno según, Kon…"- dijo cerrando los ojos –"así que no veo cómo considerar tu certeza"

-"pues, no ha sido mi juicio si no el tuyo lo que me trajo aquí…"- le observó en silencio, sumido en la oscuridad que empezaba a invadir la habitación y que Kon no quería romper encendiendo las lámparas –"Además, estoy seguro que siempre te sentías fuerte e importante teniéndome"- agregó sin despegar sus ojos de él y una mueca cruzó sus labios –"pienso que el amor es algo así, solo que ambos se sienten de esa forma…"

Kai continuó–"es imposible…"-pero la mano temblorosa de Rei le forzó a mirarle

-"no lo es…"- susurró con cuidado sobre sus labios y llevando uno de sus dedos para delinearlo –"sabes que no lo es…"- se acercó con cuidado a su rostro –"porque lo que te molesta es que yo también tenga poder sobre ti, por eso te sientes enfermo, ¿no es así Kai?"

-"tu no tienes ningún poder sobre mi…"- terció abriendo los ojos, mas aquello era obviamente una mentira y Rei lo notó sonriendo con cuidado

-"cabalgar en una tormenta por mi es halagador"- sus dedos delinearon cada una de las facciones –"…si me marcho…"- repitió, bajando el rostro –"te sentirías enfermo y eso repercutiría en tu vida, tus negocios…"-Sus dedos le soltaron entonces y fueron hasta sus propios cabellos, peinándolos en gesto nervioso –"la verdad es que si me marcho, también me sentiría así…" –hizo una pausa- "a veces no sé si es mejor tu presencia o tu ausencia…"

-"Entonces no te marches Kon, asunto arreglado…"- dijo en tono serio –"no dejaré que Masefield se acerque a ti y limpiaremos los cargos…"

Rei colocó sus dedos en los labios de Kai y le miró triste –"Kai…"- le interrumpió con ojos llorosos –"yo soy miserable aquí…odio a los ingleses, odio los negocios mercantiles, odio…."

-"¿me odias entonces?…"- continuó el ruso, mas Rei negó con la cabeza

-"odio que no me correspondas ¡que nunca lo hayas hecho!…"- lloró más –"no comprendo, cuando pensé en decírtelo todo…¡todo parecía que saldría tan bien! ¡y estos últimos años han sido tan horribles!"

Kai hizo una pausa –"acabo de decir que…"

-"¡por qué demonios me haría feliz que seas un adicto a mí!"- chilló –"¡ya sé que eres un adicto a mí! ¡Yo soy un adicto a ti! ¡Pero esto nunca fue lo que yo quise!"

-"¡¿explícame cómo es que en tu estúpido cerebro íbamos a estar juntos Kon?" –Gritó Kai también algo estresado por las lágrimas del chino –"somos hombres, somos herederos ¡¿estás loco o eres solo estúpido?"

-"pues…"- hipeó nervioso –"podríamos… podríamos…huir…"

-"ves como el amor es algo estúpido…"- dijo revirando la vista –" A diferencia tuya a mi me interesan mis negocios aquí, yo no lo dejaría todo por un sueño romántico y para que tu fantasía se cumpla pides algo que yo no haría…"

Rei quedo en silencio, no muy seguro de qué responder a eso

-"si te importan más tu negocios, quédate con ellos, yo quiero irme lejos…así que, todo se resume a que nos sentiremos enfermos alejados el uno del otro" –dijo finalmente

Kai suspiró y miró al techo –"eres peor que una mujer caprichosa…"

-"es verdad…por lo que no sé, ¿qué haces insistiendo con esto? ¡me iré!"- dijo levantándose –"¡tus heridas sanarán en una semana y para ese entonces, buscaré la manera de subir a un barco y marcharme!"- le dio la espalda, recogió sus implementos y salió de la habitación dando un portazo

Para cuando dejó la estancia había un aire frío colándose por los pasillos de la mansión y a lo lejos el sonido del viento y la lluvia repiqueteaban en el tejado. Consiguió apenas dar unos veinte pasos antes de desplomarse en uno de los muros llorando, ocultando su rostro en las mangas de su qi pao, ¿esperaba que el corazón de Kai estuviese más blando solo por haber escuchado como le llamaba en sus sueños febriles? Giró el rostro y notó a Huan parada en el pasillo mirándole con el rostro inmutable hasta acercarse y acariciar su cabeza en silencio.

Rei encontró algo irónico que su hermana menor diese consuelo pero no se quejó y permaneció de esa forma hasta sentir que sus ojos quedaron sin lágrimas.


ya sé, de nuevo los engañe con el comienzo y ahora todo está peor qué como empezo eeh...

esta comprobado científicamente que un review ayudará a pagarle el terapeuta para que a kai se le pase su trauma y deje de ser como el señor scrooge, de un cuento de navidad.

:D los amo.