Viernes! No me lo creo, he subido un viernes. ¿Estaré enferma? hmm creo que no. BUENO. GRACIAS a todos por llegar hasta aquí, por tener paciencia y leerme siempre que subía un capitulo. Me encanto escribir este fic, a pesar de que había momentos que no entendía porque lo hacía. Pero bueno llegó el último capitulo y espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

GRACIAS!

Gomenasai

14- Hogar:

El rostro de Hinata sufrió varios cambios notables para Sasuke; comenzó con sorpresa, luego con rabia, después con tristeza y por último con resignación. Ella sabía que por mucho que le reprochara a su novio lo que había hecho, no podría hacer nada para reprocharlo. Y en cierto modo no le importaba en absoluto, cualquier cosa que él pudiera haberle dicho a su padre no iba a cambiar la situación que se encontraba. No quería volver a la aldea, ahí en aquella posada, con los cálidos y amables abuelos, con una sonrisa cálida y la existencia de Hikaru y Hikari era lo suficiente buena para poder vivir de forma tranquila. No necesitaba a su padre para seguir existiendo o viviendo, pero aun así, en algún rincón de su corazón se alegraba de que el hubiera ido a hablar con él. Quería tener la certeza de que su padre supiera que estaba con Sasuke, la única persona que había amado y que jamás lograría matar.

Hablando acerca de lo comentado con su padre estuvieron un largo rato, hasta que los niños molestos por su escasa presencia y atención comenzaron a berrear cada uno en los brazos de ellos. Sin cambiar de tema comenzaron a caminar por toda la casa, con sus hijos a hombro y pensando en su futuro. Sabían que los ancianos no les echarían de la casa jamás de los jamáses, pero tampoco podían permitirse el lujo de quedarse a vivir en una posada, que posiblemente en algún momento debía ser ocupada por más clientes.

- ¿Quieres volver?- pregunto Hinata mientras dejaba a Hikari en la cuna. Sasuke dejo a Hakaru al lado de su hermana y luego sujeto de la cintura a su novia y la atrajo hacía el.- ¿Quieres?

- Volver contigo sería como un trofeo ¿lo sabes?- bromeó mientras le daba un dulce beso en los labios.

- Estás más cariñoso...-musito ella entre labios mientras correspondía el dulce beso.

- Te echaba de menos...-comentó como si aquello respondiera a la pregunta.

La idea de abandonar la posada con sus hijos, novio y dirigirse al último lugar del mundo donde quería ir en esos momentos, era prácticamente como un suicidio, además de que sin ninguna duda sería etiquetada por palabras descorteses. Eso último realmente no le molestaba, lo único que no podía tolerar era tener que dar explicaciones, tener que ver el rostro de sus amigos y explicarles su amor oculto por el Uchiha, después tener que hablar con Naruto y disculparse por dejarlo plantado en el altar, por huir e herirle de la forma que lo había hecho. Pero en cierto modo, era mucho mejor así. No estaría tan atada a su familia, se debería volver a crear una reputación y hacer su vida al margen de los Hyugas. No podía ser tan malo como parecía.

Mientras caminaba por el bosque, sentía la mano de Sasuke junto a la suya y la tranquila respiración de su hijo en su pecho recordó la conversación que había tenido él con su padre.

"No pienso disculparme por algo que no tengo la culpa, tampoco pienso pedirle permiso para amar a su hija y me importa bien poco que no aceptes nuestra relación. Pero como soy una persona decente, vengo a informarle que me voy a casar con Hinata y pienso criar a mis hijos. Por cierto, pronto los conocerás" Cada palabra le iba resonando por la cabeza y la sangre se le iba aglomerando en las mejillas y por último detuvo la marcha y le pego una colleja a Sasuke.

- ¡Eres estúpido!- se quejo muerta de vergüenza y más roja que la sangre.

- ¡joder! No me des estos sustos...-gruño el otro mientras se sobaba en el cuello.- ¿Qué te pica ahora?

- ¡Que eres estúpido! ¿Como le pudiste decir eso a mi padre?¿¡Y el anillo! ¡Mierda!

Chillo mientras se cogía de la cabeza histérica. Y después de cuatro meses conviviendo como pareja tuvieron su primera disputa conyugal. El enojo duro bien poco, el tiempo que se detuvieron a pensar en como harían acto de presencia en la aldea, después de aquello volvieron a discutir hasta por la noche, que no tenían más ganas de discutir y se quedaron durmiendo.

A la mañana siguiente su discusión volvió a empezar y así hasta que llegaron a la aldea. A la puerta de la aldea, siendo flanqueada por Tsudane, Naruto, Kakashi y Hiashi. Además de todos los ambus y unos cuantos Junin más y un par más.

- Eres estúpido...- gimió mientras suspiraba y daba un paso hacia delante.

Sasuke sonrió y acompañó a Hinata, antes de comenzar a caminar le sujetó de la mano y le estiró hasta entrar en el flanco de miradas de todo. Atravesaron las paredes de personas hasta entrar dentro de la aldea. Para él todo parecía diferente, visto desde abajo, sin pensar que nada malo podía pasarle y ante todo entrar como una persona más y no como un criminal. Para ella, todo seguía igual como siempre, tan monótono, tan triste y vacío, lo único nuevo era la presencia de Sasuke junto a ella y los dos niños que pendían en el canguro en sus pechos. Todo lo demás seguía igual.

Ninguno de los dos dijo nada mientras caminaban entre las calles de Konoha, siendo observados y igualmente flanqueados. Todo esto hasta llegar a la casa de los Hyugas. Las criadas recibieron a la pareja con una amplia sonrisa y una calidez extraña, sabiendo que el novio de su señora era un máximo criminal y buscado por todas las aldeas. Pero parecía que eso a ellas no les afectaban, tan sólo sonreían y ofrecían ayuda para atender a los bebés y el equipaje escaso que llevaban.

Cuando ambos se sentían más tranquilos, menos observados y en un lugar los dos solos- los bebés eran adorados por las criadas en la habitación de colorines que Naruto había pintado para ellos- comentaron en lo que harían...

- Quiero pasar mucho tiempo contigo, tanto como pueda...-comento Sasuke mientras le sujetaba la mano.- y quiero que mis hijos tengan una familia más grande aparte de los dos ¿entiendes?- ella asintió.- quiero que conozca a sus abuelos verdaderos, por eso decidí venir. Ya sabes que no pienso pedir perdón a nadie por ser lo que soy, tampoco espero ser amado ni odiado, simplemente quiero que la gente sepa que te amo, amo a mis hijos y pienso estar aquí o en el fin del mundo.

- Lo sé...

- ¿Y tu?¿Que quieres?

- Un hogar.

Los siguientes acontecimientos fueron caóticos. Para que el abuelo de los niños digiriera que su hija, primogénita y heredera renunciaba al cargo como tal, que pensaba vivir lejos de Konoha y que no le importaba dejar su banda atrás, fue casi un homicidio para el. Sintió que su mundo se reducía a pedazos, pero por otra parte la presencia de sus nietos le hacía perder la compostura y aceptó todo casi sin darse cuenta. A su vez, la llegada de Sasuke a la aldea fue casi un problema para la situación política, puesto que el seguía siendo un asesino, seguía teniendo cargos y por mucho que el quisiera quedarse en la aldea no le era permitido. Ese detalle era un gran problema para Hinata, ya que la única manera de poder crear un Hogar era cerca de las personas que amaba y en esa aldea estaba su familia y amigos, pero no estaría Sasuke...

A causa de la fama de Sasuke, no podía quedarse dentro de la casa de los Hyugas y tampoco cerca de la aldea, por lo que se veía obligado a pasar la noche lejos de la casa de su novia y lejos del calo de sus hijos. No era algo que le gustara, pero algo momentáneo. Quería que Hinata arreglara todo con su familia, puesto que al haber traicionado su confianza, fallado una misión y dejar su apellido manchado tenía muchos cargos. La reprimenda fue gorda, larga y muchas horas en silencio. Pero ella sabía lo que tenía, aunque no le importaba.

A la cuarta semana de estar en Konoha su suplicio dio por concluido. Entre Tsudane y los Hyugas habían hecho un consenso para que el castigo de Hinata no fuera conocido por los demás, además de darle una oportunidad para elegir...

La luna estaba en lo alto del cielo, los faroles de la calle encendidos y la puerta de la aldea abierta. Por un lado estaba Sasuke, de pie con su bolsa de viaje y por otro lado estaba su familia, su vida como Ninja de Konoha y la posibilidad de volver a tener una vida descente. Sus superiores le había ofrecido una nueva oportunidad, podía quedarse en Konoha, sola, sin Sasuke pero con sus hijos, además de ser excluida de misiones y tan solo útil para la manutención de sus hijos y ser la ama de casa ideal. Un castigo para cualquier Kunoichi y Tsudane lo sabía. O la otra opción, era cruzar la puerta y ser desterrada de la aldea al igual que Sasuke, sin poder volver – la misma regla que la de Sasuke- y dejar todos sus lazos con la aldea.

Ella se encontraba ahí, parada delante de sus dos futuros. Apretó los dos cuerpersitos de sus hijos sobre su pecho y cruzó la línea...

- Adiós.

Epílogo:

Dos niños salieron corriendo gritando y riendo hacia una pequeña colina, mientras dos personas le observaban con una cálida sonrisa. La niña detuvo su marcha y saludó a sus padres con una amplia sonrisa cuando vieron a una figura que les recibía con los brazos abiertos y una sonrisa cansada y mayor.

- ¿Por qué me elegiste?- preguntó Sasuke mientras sujetaba la mano de su mujer.- Pensaba que querías un hogar...

- Y ya lo tengo.- sonrió y le beso en la mejilla.- Mi hogar es donde estés tu y ellos, no necesito más.

Miró donde sus hijos se marchaban poco a poco con su abuelo, mientras ellos dos se quedan solos cerca de la aldea y la posada donde comenzó su felicidad . Juntos.~


GRACIAS, GRACIAS Y MILLONES DE GRACIAS ESPERO QUE ME SIGAN LEYENDO EN MIS FUTUROS PROYECTOS.

CIAOOO~~