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El caso Regulus

14

No me olvides…

By Gyllenhaal


They got one eye on what you knew

And one eye on what you do

So be careful who it is you're talking to

Coldplay "Major Minus"


Ellos tienen un ojo en lo que sabes

y un ojo en lo que haces,

así que ten cuidado a quién le hablas

Coldplay "Major Minus"


Opening: Somebody That I Use To Know


Aquella misma tarde John salió a buscar una oficina de telegráfos, y envió tres de ellos. El primero dirigido a Scotland Yard, enterando a Lestrade de que él y Sherlock ya estaban en Glasgow y comenzarían la investigación de inmediato. El segundo lo dirigió a la señora Hudson, explicándole que estaba en Glasgow con Sherlock, resolviendo los problemas que había entre ellos. Y el tercero, que fue el más difícil de plantear, y el que más titubeó en enviar, fue dirigido a Mary, explicándole que por circunstancias ajenas a él se vio forzado a viajar, pero que trataría de regresar pronto.

Mientras lo escribía, cada palabra evocaba la expresión que Sherlock había puesto cuando la mencionó durante la comida. Recordó la mano de su amigo sobre la suya, y por un breve instante se sorprendió acariciando su propia mano, que Sherlock había tocado.

Antes de regresar al hotel, John pasó a una tienda de ropa; compró un abrigo para él y un cambio de ropa; ya que había viajado de improviso no llevaba consigo más prenda que la que tenía puesta. Pagó su compra, pero antes de salir notó un abrigo en la entrada, y pensó en Sherlock. Cuando lo tomó, decidido a comprarlo, se dio cuenta de lo impertinente que podía estar siendo, porque sus acciones podrían confundir a Sherlock aún más, y decidió dejarlo en su lugar. Salió del establecimiento refunfuñando.

Cuando llegó a la habitación descubrió que Sherlock no estaba esperándolo, como había asegurado. Pensó que quizá podría estar recabando información con los otros huéspedes del hotel, o con los empleados mismos, así que decidió meterse a la tina y tomar un baño caliente. Estaba cansado, pues no durmió en el trayecto hacia Glasgow, vigilando a Sherlock dormir, así que casi se queda dormido en la tina. Sin embargo, pese al sueño que sentía, su experiencia en la guerra afgana le permitía sostener la vigilia.

Al salir de la tina puso la ropa que se había quitado antes de entrar en un cesto que más tarde llevaría a la lavandería del hotel, y después se cambió y se lanzó a la cama, dispuesto a dormir un par de horas. Se quedó dormido.

Cuando John abrió los ojos, ya era de noche. Por la ventana se filtraba un poco de la luz de las calles, y en el cuarto la oscuridad era casi total. Frente a él estaba Sherlock, recostado, quien lo había arropado y acomodado en la cama.

John suspiró.

El ritmo de la respiración de Sherlock le aseguraba que estaba dormido, y se sintió aliviado porque se descubrió a sí mismo abrazándolo, nuevamente, como cada noche que dormían juntos.

Se justificó con el frío. Afuera era demasiado, arreciaba una nevada y las calles estaban cubiertas por una densa capa de nieve. Los vidrios de la ventana estaban sumamente empañados, y adentro sólo los refugiaba el calor que ambos producían debajo del cobertor. Sin embargo, no se sintió cómodo estando ahí, así que se puso de pie.

—¿A dónde vas, John? —preguntó Sherlock, medio dormido.

—¡¿No estabas dormido? —exclamó John, sorprendido.

—¿A dónde vas? —repitió Sherlock, restregando sus ojos con las manos.

Para preguntarlo Sherlock se sentó en la cama.

—De pronto no me sentí bien —explicó John.

Sherlock hizo una mueca. Pensó que John no estaba siendo del todo honesto, pero se sintió impotente al intentar formular alguna manera de no presionarlo.

—Si necesitas que te traiga algo, sólo dímelo —aseguró Sherlock, ligeramente preocupado.

John se quedó pensativo. Por un momento sintiendo la preocupación de su amigo, y luego interpretándolo como una oportunidad suya para quedar bien.

—No es necesario —dijo—. Mejor dime dónde estuviste. Supongo que investigando algo.

—Salí a investigar, sí. Lo bueno de no ser parte de la policía y de no pertenecer a esta ciudad es que nadie te conoce —sonrió—. Estuve buscando las escenas de los asesinatos, y también entrevistando a los empleados del hotel.

—Pensé que irías primero con los huéspedes.

—Pensé en hacerlo. Pero después me di cuenta que hay un grupo tramando algo. Se hablan disimuladamente y pretenden no conocerse. Así que no sé en sí quiénes sean parte de ese movimiento o quiénes no. Si comienzo a preguntar sobre el caso, llamaré la atención.

—¿Y no lo harás si preguntas a los empleados?

—Me aseguré de que no —dijo Sherlock, señalando una peluca y un bigote y barbas falsas en una silla.

—¿Y averiguaste algo? —preguntó John.

—Bueno, como dije, hay un grupo de personas hospedadas aquí, que algo traman. También noté que la policía no ha estado investigando tanto como parece: la mayoría deja sin revisar los puntos cercanos al lugar donde encontraron los cuerpos; me atreví a decir que están haciéndose de la vista gorda, pero después escuché a uno murmurando algo del nuevo detective, que estaba por llegar. ¿Alguna idea?

John lo pensó un momento.

—¿No creerás que…?

—Oh, sí. Nuestro pequeño amigo ha de venir para acá, sin duda alguna.

—¡Ese Regulus! A veces pienso que ese mocoso no hace nada sin planearlo.

—Y no deberías descartar esa deducción, John. Me parece un muchacho demasiado intrépido… No he podido evaluar sus capacidades deductivas, pero pienso que… si son tan buenas como lo anuncian los diarios, hay más cosas en él de las que imaginamos.

»Ahora, ¿ya te sientes mejor? ¿Puedes volver a la cama? En realidad hace demasiado frío.

John miró dubitativamente su lugar en la cama. Había descansado un poco, pero el frío lo tenía adormilado y con la necesidad de arroparse para resguardarse del frío.

Negó con la cabeza.

—Hay cosas en las que quiero pensar —al decirlo se dio la vuelta. Movió un sillón del cuarto hacia la ventana y se sentó a mirar los copos de nieve que caían lánguidamente desde las nubes. Sintió frío, pero decidió soportarlo apreciando el panorama y pensando.

Sherlock lo vio mover el sillón de un lado hacia la ventana. Se sintió abatido por dentro. Pensó que quizá su presencia y la presión que introducía en el doctor podría ser demasiado para él. Se puso de pie, arrastrando la colcha, y al llegar a donde estaba John, lo envolvió con ésta.

Puso una mano en el hombro de su amigo, pero pensó que eso podría traerle problemas, y lo que hizo a continuación no lo pensó. Se adelantó un poco y se sentó al lado del sillón, recargando un brazo y su cabeza sobre la pierna de John.

—Lamento causarte tantas molestias —dijo—. Pero quiero que sepas que te agradezco infinitamente todo lo que haces por mí. Pocos suelen tenerme paciencia.

John lo miró fijamente, aunque Sherlock no tenía la vista hacia él, sino a la pared, y sintió el profundo temor de estar lastimándolo con su actitud. Tomó la colcha y envolvió también al detective en ella, y después acarició su cabello.

—No te preocupes —dijo—. Todo está bien.

Siguió acariciando a su amigo, pero dejó de verlo porque lanzó su mirada al infinito distante que el cielo proyectaba, preguntándose qué había hecho para merecer a alguien tan bueno como Sherlock en su vida, pero al mismo tiempo sintiendo el miedo de tenerlo tan cerca de sí. Pensaba en Mary, en el compromiso, en la imposibilidad de poder estar con Sherlock como éste lo quería.

No había duda: quería demasiado a Sherlock. Pero así como lo quería era víctima de un avasallador sentimiento de pánico por todo lo que implicaba ahora que le había declarado sus sentimientos, ahora que estaba comprometido y más decidido que nunca a casarse y realizar una familia.

—Si algún día llego a morir —dijo Sherlock, interrumpiendo el silencio y recordando el temor que sintió en la tina, aquel primer día que pensó seriamente en remplazar a Watson o en retirarse—, no me olvides…

Sintió cómo Sherlock se aferraba con más fuerza a su pierna, y cómo su respiración se hacía más relajada.

Sherlock sintió la tremenda necesidad de decirle a John que lo amaba, de nuevo, pero hizo todo lo posible para no decirlo. «No hay que procesar a nivel emocional», pensó. Entonces un impulso más grande fue el que tuvo que sostener: besarlo. No veía directamente al rostro de John, inmerso por las caricias que éste le hacía en el pelo, pero podía ver debajo de su bigote su labio rosado, cuya humedad reflejaba el brillo de la luna en el cielo. Se sintió mal por un momento, por no ser capaz de animarse a hacerlo, pero después se sintió orgulloso por lograr contenerse. Si algún día se besarían, pensó, sería mejor que fuera en un momento propicio, justo y, sobretodo, memorable.

Fascinado con la idea de algún día estar cerca de él, de acariciarlo, abrazarlo, dormir sobre su pecho y, quizá, besarlo, se quedó dormido, arrullado por las caricias que su amigo hacía sobre su pelo.

John lo notó.

Sintió de nuevo una santa paz y, sin quitar su mano de la cabeza de Sherlock, se quedó observando hacia el cielo. Se preguntó la razón de que Sherlock se hubiera preocupado por una muerte temprana, y entonces lo abordó el miedo de perderlo, y entonces se dio cuenta: ¿Qué sería de él si Sherlock no estuviera?

John no lo supo, pero el miedo se agazapó en lo profundo de su corazón. Por su puesto que no lo olvidaría, pensó. Suspiró, y tomó entre ambas manos la de Sherlock, aferrándose fuertemente a ella. No lo dejaría morir, eso pasaría.


Ending: Major Minus de Coldplay

Me gustó la canción y creo que tiene algo acorde con el momento en que estoy con Sherlock y Watson.


Muchísimas gracias a todas por sus Reviews!

Me sentí muy bien al saber que tuve mi review 50!

Waaaaa! lo celebraré a ver cómo XD

Qué emoción!

Ojalá que estén todas bien y que disfruten de este capítulo!

Saludos!

Shao!