¡Al fin terminé esto! Espero que les guste.
Advertencia: Lemon. Oh sí. Mi primer lemon yaoi. Jajajaja…dios. No sé, espero que les guste.
Disc. Rise of the Guardians ni The Guardians me pertenecen.
Los invito a leer este capítulo, es más largo que los anteriores pero dejo a su criterio si vale la pena o no.
Silver Embrace
Capítulo 14: Una semana
Pasaron cinco días, y las cosas poco a poco se fueron tranquilizando. Bunny iba y estaba en la clínica casi todo el día, solo salía de ahí para ir a su casa a darse un baño y a dar una vuelta a la oficina para asegurarse de que todo iba bien. Luego de comer algo volvía y se instalaba junto a la cama de Jack. A Tooth le había resultado imposible sacarlo de ahí bajo otras circunstancias, era muy terco cuando se lo proponía y nunca aceptaba un no, y a veces ella no estaba completamente segura de que este detalle de su personalidad fuera algo bueno.
En cuanto a Jack, había despertado en intermitencias, pero sólo había sido para mirar a su alrededor, decir un par de cosas que nadie pudo descifrar y volver a quedarse dormido. Al menos Bunny no se desesperaba, él solo esperaba paciente a que terminara de recuperarse.
North y Sandy habían conseguido que le dieran libertad bajo fianza luego de haber golpeado a Pitch, lo cual fue sencillo sobre todo después de que éste fuera acusado de varios cargos fuertes que garantizaban toda una vida en prisión. Dentro de su mansión había varias pruebas que no dejaban lugar a dudas; documentos, videos, grabaciones de voz, además de que al saber de su encarcelamiento otras personas que habían tenido problemas con él se habían animado a denunciar también. Los fearlings también fueron encarcelados y Hog se había dado a la fuga. El mundo que Pitch había construido a su alrededor se había caído en un abrir y cerrar de ojos.
Necesitaban declaraciones de Bunny y de Jack. Bunny asistió, pero consiguieron que le dieran tiempo a Jack para recuperarse. Lo peor que podría pasar era que tuviera que verse cara a cara con Pitch, y considerando todo lo que había pasado no estaba seguro de que eso fuera bueno para él.
Mientras tanto Tooth continuaba cuidando de cerca y personalmente los avances de Jack. Le complacían los resultados, pero más que el lado físico en ese momento le preocupaba su estado emocional cuando pudiera pasar suficiente tiempo consciente para recordar todo lo que había pasado.
Diez años atrás, cuando ocurrió lo de la familia de Bunny, éste no tuvo la mejor de las reacciones. Si bien actuó con serenidad y se hizo cargo de sus asuntos como si fuera un adulto hecho y derecho, y no el niño que en realidad prácticamente era, para nadie era un secreto que todo en él cambió. De ser un muchacho alegre, energético, sonriente, se convirtió en un hombre reservado y desconfiado, inteligente y fuerte, eso sí, pero sin ser otra vez la mitad de feliz que había sido antes. Eso sumado a los bruscos cambios de humor y los ataques de furia. La terapia le había ayudado a controlarse en ese sentido pero desde entonces eran muy pocas las veces que Tooth podía recordar haberlo visto sonreír legítimamente.
Jack podía pasar por algo similar. Y esto partiría el corazón de Bunny. El de todos ellos, tenía que admitir Tooth, porque Jack había llegado de repente a iluminar la vida de uno de sus mejores amigos, y con esto a hacer un poco más feliz la vida de todos, y Pitch se había tenido que meter y arruinarlo todo…Tooth tenía ganas de verle la cara a ese mal nacido y darle un buen derechazo, de los que hacía mucho no daba.
Bunny no merecía pasar por todo ese dolor, y Jack no merecía haber sido maltratado de ese modo.
Pero quizás esta vez sería diferente, porque esta vez no estaban solos. Tooth sabía que Bunny podía ser fuerte para Jack, y también confiaba en que su amor sería suficiente para impulsarlo a salir del dolor. Podían sostenerse mutuamente, porque ahora los dos tenían motivos para salir adelante con las consecuencias de lo ocurrido; se tenían uno al otro y eso a veces era más que suficiente.
Ella lo sabía por experiencia. Su vida después de todo no había sido toda felicidad y belleza, quizás no había sido tan turbulenta como la de Bunny o la de Jack pero ella sabía perfectamente de tragedias, y su esposo y ella habían salido de las dificultades también apoyándose uno en el otro.
Tooth sacudió la cabeza para sacarse a sí misma del ensimismamiento; no era momento de pensar en cosas así, tal como ella lo veía. Mejor enfocarse en lo positivo, en que Jack se encontraba estable, en que muy pronto podría dejar de necesitar los cuidados intensivos y que sin duda despertaría bien en unos días más.
.
.
.
Ya no tenía los ojos morados y la hinchazón en general había bajado. El disparo en su pierna había sido un buen susto; perdió mucha sangre pero por suerte fue atendido a tiempo y eso fue suficiente para evitar cualquier tragedia. Sus costillas rotas tardarían más en recuperarse pero las heridas internas sanaban. Lento pero seguro, la recuperación de Jack estaba siendo un éxito a cualquier criterio.
Bunny estaba desesperado porque despertara y poder hablar con él, tenía que decirle tantas cosas…
Una noche, después de casi dos semanas, Bunny despertó sobresaltado al escuchar a Jack quejarse en voz baja. Siempre tomaba su mano, pero en ese momento, la mano de Jack estaba enganchada a la suya con una fuerza que lo hizo sentir que su corazón iba más rápido, casi podía sentir el flujo de la sangre a través de sus dedos. Le sorprendía que Jack pudiera concentrar tanto su fuerza en ese agarre de sus manos. Con la mano que tenía libre comenzó a frotarle el pecho, susurrando palabras dulces cerca de su oído para expulsar las pesadillas de su cabeza. Se acercó un poco más, se levantó de su silla y lo cubrió con su cuerpo, sin recargarse en él, solo acercándose lo suficiente para poder besarlo dulcemente en la frente, en la mejilla, mientras seguía susurrando para que se calmara.
Al cabo de unos pocos segundos Jack se calmó. Bunny continuó besando su rostro hasta que su respiración se volvió estable. Le acarició el cabello, se volvió a sentar alado de la cama y reposó la mejilla en su mano fría y frágil. Pasaron unos segundos y él comenzó a quedarse dormido en la quietud de la habitación.
-A…Aster…
Levantó la cabeza al escuchar su nombre. Jack estaba abriendo los ojos, como ya lo había hecho antes. Bunny pensó que sería por un par de minutos, como siempre, no le daría tiempo de procesar nada y se quedaría dormido de nuevo. Pero esta vez Jack pareció hacer un esfuerzo por permanecer con los ojos abiertos, lúcido. Bunny se mantuvo atento. Jack parpadeó, pero en seguida frunció el ceño, cerrando los ojos con fuerza.
-Aster…
-Aquí estoy Jack…todo está bien, amor, ¿cómo te sientes?
Jack movió su mano y percibió que el rostro de Aster estaba recargado en ella. Le acarició la mejilla un momento, pero casi en seguida sus ojos se llenaron de lágrimas y lo soltó. Las lágrimas bajaron por su cara mientras él trataba de voltearse al lado contrario de donde estaba Bunny, como si quisiera evitar que lo mirara, pero la intravenosa y la mascarilla impedían que él se moviera con la libertad que hubiera querido.
-No….amor, no te muevas, te lastimarás…-lo jaló con cuidado para que volviera a recostarse bien, pero no esperaba ver que estuviera así; se había puesto rojo, de sus ojos no dejaban de bajar las lágrimas y su rostro estaba descompuesto, cubierto de angustia- tranquilo, tranquilo, todo está bien…
Jack negó con la cabeza y un gemido lleno de dolor escapó de su boca. Bunny se acercó de nuevo a él y le besó la frente, le limpió las lágrimas de los ojos y lo revisó rápidamente para asegurarse de que no se hubiera lastimado.
-Todo está bien- recalcó, sujetando su rostro para tratar de hacer contacto visual, pero Jack seguía con los ojos fuertemente cerrados y con el brillo de las lágrimas en ellos- Shh, tranquilo, nadie te va a hacer daño, estás a salvo. Te lo prometo, estoy contigo. No volveré a dejar que nadie te lastime…
Poco a poco Jack dejó de temblar y de sollozar. Cuando se tranquilizó y pudo abrir sus ojos sin seguir llorando, Aster le acarició la cara y se acercó a darle un beso en la frente. Jack lo miró en silencio.
-¿Dónde estamos?-preguntó al fin. Bunny sonrió. Le tomó la mano como antes y le acarició suavemente el dorso con el dedo pulgar.
-En la clínica de Tooth. Ella te ha estado atendiendo.
Jack dejó asomar una pequeña sonrisa en su rostro, pero no le duró mucho.
-Estoy cansado.
-Está bien. Duerme.
Jack volteó a ver a Bunny, con una expresión que mostraba que estaba asustado, o confundido, o ambas.
Bunny le regaló una pequeña sonrisa.
-Yo estaré aquí todo el tiempo, te lo prometo. Cuando despiertes me verás a tu lado.
Jack suspiró como si con esa acción le dijera que estaba de acuerdo. Asintió y cerró poco a poco sus ojos mientras su mano se cerraba sobre la de Aster.
.
.
.
Pasaron unos pocos días más y ya no era necesario que Jack usara el respirador, estaba fuera de peligro. Aun así tenía que guardar un reposo absoluto.
Bunny seguía constantemente a su lado, apenas sin separarse de la cama, pero aunque Jack pasaba más tiempo que antes despierto su ánimo no había mejorado. Después de aquella noche ni siquiera Bunny lo había escuchado hablar demasiado, sólo cuando Tooth o las enfermeras le preguntaban cómo se sentía, o cuando él le preguntaba si tenía hambre o si necesitaba que lo ayudara a acomodarse.
Jack hablaba poco y con monosílabos. El tiempo que duraba despierto lo pasaba mirando hacia el techo o de manera indiferente hacia la pequeña televisión que habían instalado para él. A veces miraba a Aster, o a la mano que tenía casi siempre enlazada con la de él, pero no hablaban mucho.
-¿Cómo te sientes?
-Bien.
Sólo una palabra, dicha en un susurro.
-¿Quieres que te traiga algo?
-No.
Un momento de silencio.
-Sólo quédate.
Bunny asentía.
.
.
.
Poco a poco Jack recuperó la movilidad de la mayor parte de su cuerpo. Las heridas superficiales sanaron dejando algunas cicatrices no muy notorias en su piel. La más grande estaba en su costado, no estaban seguros de cómo se la había hecho pero parecía que le habían hecho una profunda cortada con un cuchillo aun cuando ya tenía rotas las costillas.
Sus ojos habían recuperado su color normal, ya no eran dos agujeros morados en su rostro, sino dos perlas azules en medio de la nieve; su piel blanca volvía a ser suave y reluciente y sus labios pasaron del agrietamiento a la suavidad, volvían a ser rosas y redondeados, tentadores, sin sangre en ellos.
Para matar el tiempo, sobre todo cuando Jack dormía, Aster leía, pero también dibujaba. Se dio a sí mismo la oportunidad de volverlo a hacer como mucho tiempo antes y tal como había pensado cuando recién comenzaban su relación en la Madriguera, iba a darle un regalo a Jack, una sorpresa, hecha con sus propias manos.
Aunque no lo mostrara abiertamente tenía miedo del estado en que se encontraba Jack. Tenía mucho miedo de que el dolor le dejara cicatrices como a él, tenía miedo de que no volviera a aparecer una sonrisa sincera en su rostro pero sobre todo tenía miedo de que su amor se desvaneciera. ¿Por qué lo haría? Bien, Aster sentía que había fallado en su intento de protegerlo, y eso no era suficiente razón…
Las heridas internas también sanaron y en poco tiempo se le permitió pararse de la cama. Habían sido ya casi ocho semanas de reposo y de escasa movilidad así que sus músculos estaban debilitados y frágiles, como si hubieran olvidado cómo moverse, pero Jack progresaba también en ese sentido. Ya podía comer alimentos sólidos y las visitas de North y Sandy parecían reconfortarlo. Eventualmente Tooth permitió a algunos de los niños hacerle pequeñas visitas, sobre todo Jamie y su hermanita, que se acordaban todo el tiempo de él. Jamie estaba pasando por un proceso de evaluación porque era probable que necesitara frenos así que últimamente iba a la clínica seguido. Jack no tenía muchas fuerzas para ponerse a jugar con él pero sí para poner una sonrisa en su rostro e intentar contarle, a él y a los otros niños que se acercaban, algunas de sus mejores historias.
Bunny se sentía aliviado cuando lo veía así, pero esto dejaba a Jack exhausto. Además, la presencia de los niños si bien le daba felicidad, también llenaba su mirada de algo que Bunny no se sentía capaz de identificar. Melancolía, anhelo. Quizás los niños le recordaban a su hermanita, o a él mismo, quien sabe.
.
.
.
Tooth había tenido que reportar regularmente los avances de Jack a Cerberus, y el día que fue definitiva la recuperación de Jack y su alta de la clínica le ordenaron en seguida que se reportara en el tribunal para carearse con Pitch.
Era cosa de trámite, prácticamente. Pitch tenía acusaciones y pruebas en su contra de sobra, pero fue el secuestro de Jack lo que lo llevó a la cárcel y en consecuencia Jack tenía que presentarse quisiera o no.
Cuando Tooth se lo comunicó a Bunny éste casi pierde por completo la compostura.
-¡No lo pienso llevar allí!-le dijo cuando estaban solos en la salita de espera- lo pasó suficiente mal ya como para que también tenga que volver a ver a ese desgraciado.
-Bunny, no hay nada que podamos hacer- explicó ella pacientemente, lo más que podía en esa situación- es una orden directa del tribunal. Cerberus me dijo que si te niegas a llevarlo después de haber sido puesto en libertad bajo fianza te vas a meter en problemas.
-Pero…
-Cerberus sabe que estás a cargo de él y puede que nos haya ayudado con todo esto pero está haciendo cumplir las leyes- suavizó un poco su tono y puso su mano en el hombro de su compañero-. Creo que Jack puede con esto. Entiendo que estés preocupado, todos lo estamos, pero es algo que tiene que pasar…
-No voy a permitir que Jack…
-Aster.
Bunny volteó hacia la puerta. Jack ya se había puesto su ropa de diario, y aunque aún no estaba demasiado fuerte ya estaba listo para irse.
-Si tengo que presentarme, lo voy a hacer.
Tooth los observó a ambos. La determinación en los ojos de Jack, la preocupación en los de Aster. Se preguntó por un instante quién de los dos era el más vulnerable en ese momento. Decidió que era tiempo de retirarse y dejarlos hablar.
Cuando estuvieron solos Jack cerró los ojos y bajó el rostro.
-Estoy harto.
-Jack…
-¡Ya fue suficiente! Ya…ya fue suficiente, ya no quiero huir, ya no quiero evitar mis miedos, Aster, ¡tengo que enfrentar a Pitch!
Bunny se precipitó hacia él y lo tomó en sus brazos, y por primera vez desde que fue rescatado Jack dejó salir sus sentimientos, uno tras otro al oído de Aster.
-Desde aquella noche… cuando volví a estar consciente…no he dejado de sentir asco de mí mismo, Aster…-se abrazó a él. Escondió la cara en su cuello y respiró, tratando de calmarse-, no dejaré que se quede sin pagar lo que me hizo…y lo que le hizo a tu familia, Aster.
Bunny se separó de él y lo miró. Jack respiró profundamente y le acarició el rostro. Luego desvió la vista.
-Aster…
-¿Sí, Jackie?
-¿Aún me amas?
La pregunta lo tomó por sorpresa. Tratando de procesar lo ocurrido, lo abrazó con fuerza, le besó la frente y las mejillas, la punta de la nariz, la barbilla, los párpados, los labios. Cuando volvió a mirarlo, Jack tenía una expresión de ensueño que hizo que Aster se sintiera aliviado. Su Jack aún era suyo.
-No sé qué te hace pensar lo contrario, mi Frostbite.
-Después de todo lo que pasó…- otro beso en los párpados cerrados, las mejillas rojas, la barbilla-, de todo lo que me hicieron…
-¿Crees que te abandonaría después de algo así?
Jack negó con la cabeza. Aster ahora le besó el cuello y las orejas.
-Me alegro.
Jack no dijo más.
Siguieron besándose, largamente, despacio, suave, como hacía semanas que no habían podido hacerlo.
.
.
.
Fue difícil, pero Jack enfrentó la situación con una fuerza que hizo que Aster se sintiera orgulloso. Hizo su declaración con la cabeza fría, explicó cada detalle como si volviera a vivirlo, y aunque las situaciones eran más bien crudas, él parecía tranquilo, se notaba que estaba luchando por mantenerse así. Aster, North, Sandy y Tooth estaban presentes, como observadores, de lejos, y cada vez que una nueva parte de la historia de develaba era más evidente que Bunny se contenía con tal de no salir disparado a romperle la cara a Pitch. De nuevo.
Luego vino la parte del reconocimiento, donde Jack tenía que confirmar que Pitch había sido quien lo había secuestrado. Cuando eso ocurrió, se vio posibilitado de ver a Pitch como lo que era en realidad; un sujeto insignificante, una persona que despojada de sus recursos no tenía por qué causarle el más mínimo temor. Se veía aún más demacrado que él mismo después de la recuperación, y al verlo a través del cristal protector sus ojos reflejaban un odio interminable, sin embargo Jack lo miró más bien con tranquilidad y confirmó todo lo que había dicho. También identificó a algunos de los fearlings como participantes de su tortura.
Cuando todo el proceso terminó les comunicaron que era posible que en el futuro tuvieran que volver a presentarse, faltaban algunas cosas que terminar de aclarar pero era un hecho que Pitch no iba a salir de la cárcel en siglos.
Salieron de ahí en total tranquilidad, con la sensación de que al menos esa parte de la vida se resolvía.
Sandy los invitó a comer en su casa, y aunque Jack seguía un poco cansado aceptó ir con ellos.
En casa de Sandy –una adorable y confortable casa en el centro de la ciudad- comieron un pequeño banquete hecho por el cocinero, ya que a diferencia de sus amigos Sandy tenía ayuda en casa y de vez en cuando se portaba como todo un señor. Resultaba adorable ver esta fase de él. El servicio de su casa eran personas que lo adoraban.
La cena fue un suceso feliz y tranquilo. Jack estaba taciturno pero podía percibirse que había cierta paz en él que no tenía cuando estaba en la clínica. En todo el tiempo que había pasado allí se podía sentir la tensión a su alrededor pero ahora estaba mucho mejor.
No se quedaron a hacer sobremesa, Jack necesitaba descansar. Agradecieron a Sandy por sus atenciones, subieron al auto de Aster y fueron al residencial.
Jack se iba durmiendo en el camino. Cuando llegaron a la casa, a Aster le dio la sensación de que hacía años que no estaba allí.
Ayudó a Jack a salir del auto y lo guio adentro, siguiéndolo de cerca como si Jack no conociera el lugar. Una vez que estuvieron en el interior, Jack se sentó en un sillón mientras Aster salía a cerrar. Cuando regresó lo tomó de la mano y subieron juntos a la habitación, aún en completo silencio.
Una vez que estuvieron allí, Aster se sentó al borde de la cama y observó a Jack, que se había quedado de pie en la puerta. Se veía perdido. Le hizo una seña para que se acercara y él así lo hizo.
-¿Ocurre algo?
Jack suspiró y admitió lo que estaba pasando.
-Es que…esto es muy raro. Hoy…hoy en la mañana Tooth me dijo que al fin regresaría todo a la normalidad… pero Aster, esta nunca ha sido la vida normal para mí. Viví aquí contigo menos de un mes antes de que esto pasara y…ha pasado tanto tiempo…se siente extraño. Siento como si ya no perteneciera aquí.
Aster miró a Jack, de pie frente a él. Le sujetó la cintura con ambas manos y luego de morderse los labios con algo de indecisión, levantó un poco su camiseta, revelando su delicioso torso. Se inclinó a darle un beso, apenas un poco encima del ombligo, y Jack se estremeció.
-No…- se bajó la camiseta. Aster sonrió.
-Actúas como si no hubiera hecho eso antes.
-Es diferente.
-¿Por qué?
Jack no contestó. Bunny volvió a levantarle la camiseta. Acarició su piel y depositó un nuevo beso sobre la cicatriz que había quedado en su costado, y fue un beso tan largo y suave que Jack pareció tranquilizarse. Le acarició la cabeza y con esto provocó que ahora fuera Aster el que temblara, satisfecho del contacto frío de su piel, otra vez tan cerca de él.
-¿Es por las cicatrices?
-Sí. Es…me veo horrible.
-Claro que no- aseguró, acariciándolas-, te hacen ver diferente. Pareces más fuerte, mi Snowflake. Y yo sé que lo eres. Lo fuiste todo este tiempo y estoy orgulloso de ti.
Jack aún no parecía estar seguro, pero para confirmar sus palabras Aster le quitó lentamente la camiseta y continuó besándolo, adorándolo con sus besos y escuchando con deleite los gemidos que Jack trataba de reprimir. Por lo visto tendría que enseñarle de nuevo a relajarse cuando estaba a su lado.
Cambió de posiciones para dejar a Jack de espaldas sobre la cama. Él no se resistió. Le besó el cuello y luego los pezones, uno y después el otro, dando toda la atención posible a toda reacción, procurando hacerlo sentir bien.
Jack parecía calmarse, pero aunque disfrutaba de lo que hacía con él, estaba demasiado exhausto para continuar y demasiado nervioso para concentrarse en Aster y en todo lo que le hacía sentir. Él comprendió.
Lo dejó recostado mientras se acercaba al ropero y buscaba algo entre los cajones. Luego regresó a donde estaba Jack.
-Tengo que confesarte algo.
-¿Sí?
Bunny se sentó en la cama a lado de donde Jack estaba recostado. Jack se enderezó para sentarse también, y lo miró. Bunny se sentía un poco mal pero sabía que merecía saberlo todo.
-Cuando desapareciste… lo pasé muy mal. Y entre otras cosas, dudé mucho, Jack. Tuve miedo de que te hubieras ido, pensé que me habías dejado.
-Aster…
Otra vez había dolor en sus ojos. Él se apresuró en explicar.
-Tengo miedo de no poder hacerte feliz como lo mereces, porque tú me has hecho tan feliz Jack, no tienes idea… simplemente siento que mereces algo mucho mejor que yo, y tengo mucho miedo de lastimarte o de que ya no quieras estar más conmigo. Sobre todo después de lo que pasó.
Aster abrió su mano frente a Jack. Ahí estaba el collar. Jack abrió mucho los ojos, y estiró su mano para tocarlo. En realidad hacía mucho que se había resignado a haberlo perdido. Que Aster lo tuviera era una revelación.
-Cuando Sandy encontró esto tirado en el suelo de la sala supe que algo había salido mal, tuve la sensación de que tu no lo dejarías atrás, ¿sabes? y eso fue lo que me dio fe para buscarte-lo acercó a él-. Dices que sientes que ya no perteneces aquí. Yo sé que aún perteneces. Eres mío, Jack, yo te amo y te quiero a mi lado, para siempre.
Jack hizo una sonrisa un tanto melancólica y se acercó un poco más para que Aster le pusiera el collar. Lo había llevado a un taller a arreglar, ya no estaba roto. Brillaba alrededor de su cuello.
-También te amo, Aster.
Al cabo de un rato, Jack dormía abrazado del pecho de Bunny. Bunny miraba al techo, agradecido de tenerlo de nuevo a su lado pero aún no muy seguro de que todo fuera a salir bien. Las horas pasaron y no podía dormir.
En la mañana llamó a la oficina para avisar que se tomaría un día más, pero que podían llamarlo en caso de que fuera necesaria su presencia.
Jack despertó pasado el mediodía y para cuando bajó a la cocina Bunny ya le había preparado de desayunar.
Comenzaron a comer en silencio y una vez que terminaron, Jack se quedó sentado, mirando su plato.
Bunny suspiró.
Los exámenes para entrar a la universidad habían sido dos semanas antes. Jack tendría que esperar hasta el siguiente ciclo para entrar, los exámenes eran hasta noviembre o enero, dependiendo de que pasara o no, y en qué mes decidiría entrar.
Jack sabía todo eso porque cuando estaba en el hospital lo había conversado con Sandy y con Tooth. Bunny había intentado preguntarle lo que pensaba estando a solas pero nunca parecía haber un momento adecuado. Ahora que estaban solos en casa no era una situación mucho mejor pero cuando menos muchas de las tensiones que había sobre ellos unos días antes ya habían disminuido.
Jack jugaba con el dije entre sus dedos cuando Aster le preguntó qué quería hacer. Lamentablemente no podía llevarlo a la Madriguera esos días porque tenía mucho trabajo acumulado pero mientras se daba la oportunidad podría quedarse en casa a descansar, salir a pasear con Sandy o ir a las fábricas de juguetes de North si así lo deseaba, o ir a la Clínica a visitar a los niños.
Lo que Aster no se esperaba era que la respuesta de Jack fuera tan terminante. Lo que él deseaba hacer era volver a la oficina a trabajar como ayudante, al menos hasta que hubiera otra oportunidad para que presentara los exámenes de admisión a la universidad.
No quería quedarse en casa todo el día a descansar, bastante había tenido con el tiempo que había pasado en la clínica y según Tooth aún debía quedarse en casa un par de días más descasando, lo cual igualmente no le hacía demasiada gracia. A Bunny le daba ternura esa desesperación pro moverse, por sentirse útil.
Sabía que Jack seguía afectado por lo ocurrido, tendría que ser un robot para no sufrir las consecuencias, pero como no había tenido gran reacción nadie sabía realmente qué hacer por el momento.
Una psicóloga que trabajaba en la clínica le había dicho a Tooth que el tiempo que había dormido durante su recuperación podía ser una respuesta en la que su mente trataba de "bloquear" lo ocurrido. Ahora que estaba despierto probablemente seguía en un estado de shock e incluso era probable que tratara de convencerse a sí mismo que todo había sido una pesadilla o algo así. Lo cierto era que su tranquilidad podía ser solamente la calma antes de la tormenta.
Bunny sabía que tenía que tratar de que Jack tuviera al menos una pequeña temporada de paz antes de comenzar con algún cambio o plan que tuviera con él, por ejemplo lo de la universidad. Sacarlo a pasear para que se distrajera, que conviviera con gente que lo hiciera sentir tranquilo, etcétera. Por eso a Bunny no le molestaba la idea de llevarlo a la oficina a ayudar otra vez, como antes, si eso era lo que quería.
También estaba planeado que fuera a terapia al menos una vez al mes en lo que daba muestras de alguna reacción. Bunny sabía lo que era eso. De pronto un miedo de que Jack se volviera…como él mismo, lo inundó y lo hizo sentirse extremadamente abrumado.
.
.
.
Por supuesto que antes de que Jack pusiera un pie de nuevo en la oficina el edificio entero fue advertido de no hacer comentarios o preguntas sobre lo ocurrido. Aunque la situación se había manejado con total seriedad y discreción, como todo en la vida de Bunny, era inevitable que la gente se diera cuenta de que algo estaba realmente mal cuando había pasado tanto tiempo ausente.
Los chismes comenzaron a circular y a arder como pólvora, pero lo que tomó a todos por sorpresa fue la noticia en primera plana del encarcelamiento de Pitch Black, acusado de robo, fraude, adquisición y uso ilegal de armas, pero más grave aún, secuestro y homicidio. No mencionaban en qué circunstancias había sido encarcelado pero sí que Bunny era su principal acusador debido al daño que le había infringido a su "pareja".
Curiosidad era lo que podía respirarse en el edificio cada vez que Bunny pasaba por ahí, aún si era solo por unos minutos a verificar que todo fuera bien. Sabía que si Jack también iba podían comenzar a bombardearlo con cuestionamientos, pero confiaba que serían suficientemente discretos para evitar hacerlo sentir incómodo.
Jack se esforzó para verse bien el día en que al fin pudo ir aunque aún seguía demasiado consciente de que lucía demacrado. Pero valía la pena. Salir de la casa y sentirse útil era bueno para él y Bunny lo sabía.
En el edificio se sentía un ambiente de tranquilidad, pero era notorio que mientras caminaban rumbo a la oficina de Bunny muchos de los empleados se le quedaban viendo a Jack como si fuera una atracción de circo, lo cual no fue del agrado de ninguno de los dos aunque tampoco había mucho que pudieran hacer para remediarlo.
Trataron de manejarlo con naturalidad. La secretaria de Bunny recibió a Jack con un abrazo maternal y él le agradeció su preocupación. Bunny supuso que eso era mejor que lo que hacían los demás; verlo con curiosidad sin decir nada.
Cuando entraron a la oficina Jack se dejó caer en un sillón con las manos en las rodillas, y Bunny se hincó a su lado. Lo miró con preocupación.
-¿Estás seguro de esto, Jack? Puedes regresar a casa si quieres.
Jack negó con la cabeza y trató de sonreír.
-Tengo que enfrentarme a esto, pero gracias por preocuparte- le sujetó la cara con una mano y le dio un beso rápido en los labios antes de ponerse de pie con repentina energía- ¿qué tal un café? a mí me vendría bien. Aprovecharé la vuelta para ir por esos informes de producción, escuché que las nuevas máquinas que compraste para la fábrica están funcionando muy bien.
-Está bien, Jackie. No te metas en problemas- sonrió Bunny, medio en broma. Jack rodó los ojos fingiendo molestia.
-Sólo serán cinco minutos. Para meterme en un problema necesito un poco más.
Bunny rio abiertamente mientras Jack le sacaba la lengua y desaparecía tras la puerta. La sonrisa se mantuvo en su cara. Al parecer Jack era una persona mucho más resistente de lo que él pensaba en un principio.
.
.
.
Pasaron algunos días y todo marchó con la mejor armonía. Aunque Jack seguía mayormente taciturno, era posible ver en sus labios una sonrisa genuina frecuentemente. Esto animaba un poco a Aster. Nada lo hacía más feliz que ver al amor de su vida tranquilo y seguro a su lado.
La paz no duró mucho, como hubiera sido de esperar. Un buen día, ya por la tarde, Jack regresó a la oficina de Bunny después de haber salido a atender al proveedor de papelería. El trabajo era simple; recibir los suplementos, firmar el recibo y entregar el cheque firmado por el encargado del departamento. Cuando Bunny miró a Jack entrar a la oficina con ánimo decaído no se le ocurría una manera en que hubiera podido salir mal. Jack le entregó una taza de café.
-Espero que no esté frío- comentó. Bunny le dio un ligero sorbo y negó con la cabeza mientras dejaba la taza sobre el escritorio.
-Está muy bien. ¿Qué ocurre?
Jack se quedó en silencio, pero no se quedó de pie donde estaba sino que rodeó el escritorio de Bunny y se deslizó sobre su regazo con lentitud. Bunny lo abrazó mientras Jack se recargaba en su pecho.
-U…una de las secretarias del piso de abajo comenzó a hablar conmigo cuando fui por el café- comentó. Los empleados iban por su café, refresco o agua a pequeñas estaciones de servicio que estaban ubicadas en un extremo de cada piso. Había también sillones para tomarse un pequeño descanso de vez en cuando y a Jack le gustaba pasar a esas estaciones por el café para tener a alguien con quien platicar -. Ella…me preguntó por lo que pasó y… de pronto todos estaban mirándome. Sin ti allí…sentía como si fueran a comerme vivo.
-Pero Jack…
-Me siguieron preguntando y yo no sabía qué decir. Aster…no supe qué decir- Jack escondió su cara en el cuello de Aster-, fue…como si todo de pronto se volviera real.
-¿A qué te refieres?
-Todo este tiempo…fue como estar soñando…fue una pesadilla…pero fue verdad. Aster, todo eso fue verdad. Lo que me hicieron en realidad pasó…
Al terminar esta última frase rompió en sollozos y Bunny se sintió apanicado, sin saber qué podía hacer para remediarlo. Trató de trasmitirle algo de calor con sus brazos y de repente se hizo consciente de lo frío que había sido siempre el cuerpo de Jack, como si apenas estuviera recordándolo. Como si él también estuviera saliendo del sueño.
Había perdido a su familia hacía un poco más de diez años. Había sido ese bastardo de Pitch, que además de todo había crecido un odio tan incomprensible hacia él que también había intentado quitarle a Jack.
Todo el peso de esos años de luto, de mantener una expresión templada, de ser estoico frente a los problemas, de sacar adelante la empresa de su familia sin decir ni comentar nada con respecto a su pena le cayó de pronto en la espalda.
Abrazó a Jack con mucha más fuerza que antes y no se dio cuenta de nada más hasta que Jack se separó un poco de él para poder mirarlo a la cara. Era la única persona que podía haberse dado cuenta de lo que ni Aster pareció notar. Levantó una mano a su rostro y limpió una pequeña gota que apenas comenzaba su camino descendente por su mejilla. Aster abrió un poco la boca, sorprendido.
-¿Aster?
Aster sonrió débilmente y tomó la mano de Jack que había limpiado su mejilla. Le besó los dedos con suavidad.
-Mi familia…están muertos. Todos ellos.
-Aster…yo…
-¿Sabes por qué me molesté la vez que bromeaste con lo del orfanato?- Jack negó con la cabeza.
-Nunca lo comprendí.
-Hace unos años me llegó información de que alguno de mis hermanos o mis primos había sobrevivido al ataque y había sido enviado a un orfanato sin que nos diéramos cuenta. North me advirtió que podía ser información falsa pero me aferré a la posibilidad. Siempre me agradaron los niños, y visitar los orfanatos buscando a ese niño en particular fue algo doloroso.
Jack le tomó la mano y enredó sus dedos con los de él antes de recargarse de nuevo contra su pecho.
-Pero…creo que ya es hora de que lo acepte. Solo quedé yo. Y…quiero seguir con mi vida, y quiero que tú seas feliz Jack. Cueste lo que cueste. Tú eres la familia que tengo ahora.
-Bueno...-comentó Jack, tratando de parecer positivo- también tienes a North, y a Tooth y a Sandy.
-Lo sé. Pero sin ti nada sería igual.
Jack sonrió para sí mismo antes de frotar un poco su cabeza contra él, como poniéndose cómodo. Bunny lo anidó con sus brazos y ambos compartieron el silencio por largos minutos.
-Vamos a casa Jackie. Creo que ha sido demasiado por un día.
.
.
.
Jack estuvo decaído desde entonces. Pero lo que más le molestaba era que Aster pasó toda una semana saliendo por las tardes sin decirle a dónde, cuándo, cómo ni porqué. Había prometido no volver a hacer algo así y aunque en esta ocasión no lo había dejado completamente solo, se sentía peor por algún motivo. Lo mandaba en taxi a la casa y le decía que lo lamentaba mucho pero llegaría tarde, y le pedía que comiera sin él. Es más, si necesitaba dormir que durmiera sólo porque probablemente llegaría mucho muy tarde. En efecto, Bunny había llegado a más de las dos de la mañana, notoriamente cansado, y a Jack se le ponían los pelos de punta cada vez que se acostaba a sus espaldas y lo abrazaba. En más de una ocasión estuvo a punto de tirarlo de la cama de una patada, pero se sentía demasiado vulnerable como para dormir en esa enorme cama él solo.
Jack comenzó a sentir de nuevo todo tipo de inseguridades y de angustia, porque necesitaba saber qué estaba pasando, no era que no confiara en Bunny pero los pensamientos se agolpaban en su cabeza y no lo dejaban vivir, ¿qué tal si se estaba aburriendo de él? ¿Qué tal si hacía eso con tal de permanecer alejado de él?
¿Qué tal si…si había encontrado a alguien más?
¿Una mujer?
Ese día en particular se fue del edificio de tan mal humor que se sintió con la libertad de mostrarse extremadamente despótico con un pobre asistente con el que chocó por accidente. Le tiró algo de café en la ropa y Jack le gritó que tuviera más cuidado, remarcando lo costoso de su traje y las consecuencias que tendría si en adelante no se fijaba bien en lo que hacía. En pocas palabras amenazó con despedirlo si le volvía a ver la cara y el sujeto salió de ahí casi corriendo. En seguida Jack se sintió culpable, así que salió como alma que lleva el diablo a tomar el taxi que había pedido por teléfono unos minutos antes.
En cuanto lo dejó frente a la casa le pagó al chofer sin preocuparse por recibir el cambio y se internó en la mansión como un tornado, cerrando la puerta con un fuerte golpe. Entró en la sala y tiró una lámpara de un manotazo. Ésta se destrozó en el piso al tiempo que Jack se dejaba caer en uno de los sillones, boca abajo y deseando con toda su alma que se lo tragara la tierra. Se sentía tan miserable que no sabía cómo expresarlo. Tenía ganas de salir corriendo, de gritar, de buscar a Bunny y romperle la cara, por idiota, y quería tirarse de un puente y…y…
Y simplemente se quedó dónde estaba, con el corazón oprimido y sin ninguna capacidad para llorar como tenía ganas de hacerlo.
No supo cuánto tiempo permaneció allí hasta que alguien tocó a la puerta. Jack se sentó y se restregó la cara con las manos. Quizás hasta se había quedado dormido.
-¿Quién es?- preguntó, asomándose.
-Soy yo Jack- el vozarrón de North inundó la sala de la casa. Al ver a Jack en tan lamentable estado se asustó- ¿Te encuentras bien?
-Sí…- afirmó él con un gesto cansado-, no quiero ser grosero pero no me siento muy bien… ¿crees que puedas volver después?
North sonrió y negó con la cabeza.
-Bunny me encargó estrictamente que viniera por ti y te llevara. Pienso cumplir mi cometido, querido Jackie.
Jack soltó una risa desdeñosa y le dio la espalda, caminando rumbo a la escalera.
-¿Bunny? Ese idiota lleva una semana escondiéndose de mí. Ahora si puedes hacerme un jodido favor y largarte…- Jack se detuvo, sabía que North no se merecía que le hablara así pero no se sentía nada bien como para ser amigable con nadie. Suspiró- Puedes decirle a Bunny que si me quiere para algo venga a buscarme. Habitación de invitados, de la que nunca debí salir.
Antes de que Jack hiciera la salida dramática que planeaba escaleras arriba, North lo tomó de la muñeca y lo jaló hacia abajo con un poco de brusquedad.
-¡Oye!
-Esta pequeña escenita te pone en mi lista negra, Jack- amenazó con una sonrisa- al menos de mi parte no esperes más que carbón en navidad.
No lo dejó reclamar. Lo jaló con firmeza y lo subió al auto.
-No te muevas o tendremos un problema, ¿me oyes?-advirtió antes de cerrar la portezuela, y Jack, que no se sentía con fuerzas ni ánimos para objetar, se quedó sentado donde estaba. North comenzó a conducir el auto después de cerrar la casa. Jack tenía los brazos cruzados y un gesto de inconformidad en el rostro.
-Créeme que si sigues con esa actitud podrías lamentarlo. Bunny no te ha hecho nada.
-¿Te parece poco ignorarme y abandonarme del modo en que lo hace?
North hizo una sonrisa irónica.
-Bunny está preocupado por ti como no tienes idea. No se supone que te diga esto, pero en toda esta semana no ha hecho más que prepararte unos días de paz y tranquilidad para pasar tiempo contigo y ayudarte a sanar.
Jack volteó hacia la ventana con gesto escéptico.
-Si ese era su plan no veo porqué me ha tratado del modo en que lo ha hecho. Me siento como un idiota.
-Dime, ¿te ha insultado?
-No.
-¿Te ha tratado con indiferencia o se ha molestado contigo?
Jack ahora negó con la cabeza.
-¿Te ha hecho algo que te haya hecho sentir mal?
Volvió a negar. North lo miró de reojo.
-Pero…nunca me había dejado así.
-Es normal. No siempre vas a pasar las 24 horas del día pegado a él. Imagínate cuando vayas a la universidad. Va a haber días en que te quedarás hasta tarde trabajando, o días en los que ni siquiera vuelvas a casa. Vas a querer salir con tus amigos y Bunny no siempre podrá estar contigo pero… siempre estará para ti.
Jack se quedó en silencio, pensando en las palabras de North.
-A lo que quería llegar, Jack, es que Bunny no ha tenido una vida sencilla y creo que a estas alturas tú lo sabes bien. Él está haciendo un esfuerzo muy grande por ayudarte.
Jack hizo un sonido como de escepticismo y North se sintió más enojado que antes. Aprovechó un semáforo en rojo para voltear hacia él con el ceño fruncido.
-Imagina que estás en medio del océano, ahogándote. Y hay alguien más ahí que también se está ahogando. ¿Cómo ayudas a esa persona si tú mismo estás medio muerto?
Jack lo miró con los ojos abriéndose de terror. North no sabía la historia de la hermana de Jack, por lo tanto no tenía idea alguna del impacto que tendrían sus palabras en él. Uno de los más grandes miedos de Jack era precisamente morir ahogado.
-Ah…yo no…
-…pues así se siente Bunny en este momento.
El semáforo cambió a verde y North tomó bruscamente una vuelta en "u" para irse por otro camino. Jack dejó escapar un grito de sorpresa ante el movimiento tan violento que hizo el auto al dar la vuelta y observó con horror que casi atropellaban a una señora.
-¿Qué rayos te pasa?- le preguntó a North, clavando las uñas en el asiento. Usualmente disfrutaba los viajes así pero tenía los nervios demasiado de punta como para divertirse en semejante situación.
-Iba a llevarte a dar una vuelta a la clínica con Toothie y los niños antes de llevarte con Bunny, pero creo que tú lo que necesitas es darte cuenta de las cosas por ti mismo lo más pronto posible.
Jack no tardó en darse cuenta de que North lo estaba llevando a la Madriguera. Ya habían salido de la ciudad y el camino que estaban siguiendo era uno que Jack casi se sabía de memoria. Aunque Jack solo había ido dos veces difícilmente podría olvidar la entrada que daba a la carretera o el largo camino cubierto de árboles que tenían que seguir antes de llegar allá.
Atravesaron todo el camino y North abrió el portón con una llave especial. Finalmente llegaron a la puerta principal. North soltó un silbido.
-Vaya, ha hecho un buen trabajo. Hacía años que no venía aquí. La última vez que vine la fachada era gris y el jardín estaba hecho una jungla.
Jack no contestó. Después de mirar un segundo la puerta cerrada, volteó y miró a North con un gesto interrogativo.
-Ah, sí, lo olvidaba- North se metió una mano al bolsillo de su chaqueta y le dio a Jack una llave- Bunny debe estar en algún lugar dentro de la casa. Diviértanse.
Jack bajó del auto antes de dirigirle una despedida sarcástica a North, sin poder convencerse de que fuera a pasar algo bueno a continuación. Entró a la casa sin hacer escándalo, y el poco ruido que pudo escuchar provenía de la cocina así que se dirigió allí. Al asomarse a la puerta, pudo ver una imagen que le parecía ya bastante habitual; Bunny estaba allí, cocinando, pero algo parecía diferente en él esta vez, estaba apurado, nervioso, se notaba en la brusquedad de sus movimientos. Jack se sorprendió con la sola idea, ¿Aster nervioso?
-¿Aster?- llamó, y aunque hizo su mejor esfuerzo por no asustarlo casi se le cae el tazón que estaba revolviendo en sus manos con una mezcla que Jack reconoció como un futuro pastel de chocolate, de esos que nadie hacía mejor que él.
-¿Qué-Jack? ¿Qué haces aquí?- preguntó, sonando mucho más sorprendido de lo que hubiera deseado en un principio. Jack lo miraba desde la puerta con una ceja levantada y aunque su molestia se había suavizado un poco aún no entendía qué estaba sucediendo. De un momento a otro recordó toda la semana que había pasado y el enojo volvió a inundarlo. Aunque hizo su mejor esfuerzo por no mostrarlo, no le salió como hubiera querido.
-Bueno, North me trajo porque tú se lo pediste, pero al parecer primero tenía que distraerme porque antes me iba a llevar a la clínica con Tooth. Al parecer se molestó porque dije que si me querías ver fueras tú mismo a buscarme, o porque le dije que a estas alturas quizás nunca debí salir de la habitación de huéspedes. ¡Es más, mira la hora! – levantó un poco la voz mientras apuntaba a su reloj de pulsera con ironía- debería estar en alguna ciudad del otro lado del país robando una tienda para tener algo de comer.
Bunny no supo qué decir, dejó el tazón con la mezcla sobre la barra de la cocina y se acercó a Jack. Este estaba con la cabeza agachada, se había puesto rojo y parecía a punto de llorar. Rechazó los brazos que hicieron un intento por rodearle y se recargó hacia atrás, contra la puerta de la cocina.
-Quiero decir…lamento…lo lamento mucho pero…no pude evitar sentirme así, tan tonto…-Se apretó la cara con las manos mientras Bunny lo miraba confundido. Jack levantó los brazos y le rodeó el cuello y fue hasta varios segundos después en que Bunny se animó a abrazarlo también.
-Jackie, perdóname. Sólo quería darte una sorpresa, pero me tomó más tiempo del que esperaba. Tenía muchas ideas y no sabía qué hacer. Quería que fuera especial pero no quería hacerte sentir mal, al contrario.
El corazón de Jack golpeaba furioso contra el pecho de Bunny.
De pronto comenzó a reír, pero la risa sonaba un poco quebrada, insegura. Bunny se separó de Jack para mirarlo bien.
-¿Qué pasa?
-Yo…-sonrió, limpiándose los ojos-, cuando me mandaste en el taxi bajé a la primera planta y le grité a uno de los asistentes…luego le arrojé al chofer 50 dólares en la cara cuando me dejó en la casa…
Bunny rompió a reír.
-Bueno, al menos le alegraste el día alguien. Lo del asistente lo arreglaremos cuando podamos volver a la oficina, ¿de acuerdo?
Jack asintió.
-También rompí tu lámpara favorita…
Bunny lo miró con un gesto de incredulidad. Jack trató de sonreír otra vez pero falló porque de pronto se dio cuenta de lo insensatos que habían sido sus actos mientras estuvo molesto con Aster. Pero a él no pareció importarle mucho.
-Bien, ya compraré otra. Jack…en serio lo lamento. Te prometo que nunca te dejaré así otra vez- Jack asintió y Bunny le dio un beso en los labios con suavidad- Ya que estás aquí y al menos esta parte de la sorpresa ya se arruinó, ¿por qué no me ayudas a terminar de hacer la cena?
-Claro.
Jack se acercó a la estufa y Bunny le indicó que se encargara de la pasta y el puré mientras él terminaba de hacer el pastel. En el horno ya había otra cosa.
-Huele delicioso- no pudo evitar exclamar Jack- ¿Qué hay ahí dentro?
-Es un pastel de carne. Le robé la receta a mi mamá cuando era un niño.
Jack sonrió con la idea y se quedó pensando en su propia familia, lo cual lo hizo sentir un repentino golpe de nostalgia. No dejó que Bunny lo notara, sobre todo porque a él mismo no pareció afectarle mucho. Simplemente siguieron conversando hasta que la comida estuvo lista.
.
.
.
Bunny le pidió a Jack que esperara en la cocina mientras él preparaba el comedor que había en el patio para la cena. Cuando terminó subió a su cuarto a cambiarse. Jack había tenido puesta la ropa de oficina todo el tiempo así que se veía presentable, dada la ocasión, aunque en realidad aún no sabía qué ocasión era aquella.
Cuando Bunny bajó de nuevo le tendió la mano y salieron juntos al jardín.
Jack sonrió al ver el comedor. Las plantas estaban aún más bellas que la última vez que las había visto…las flores, en su última época de esplendor en el año, se veían llenas de color, vivas, enormes. Además, Bunny había puesto lámparas que hacían que el ambiente se sintiera todavía más cálido e íntimo. Jack caminó, inundado por el deleite hasta que pudo sentarse frente a la mesa, y Bunny se sentó junto a él, lo más cerca posible.
-Así que… ¿puedes explicarme a qué se debe todo esto?-preguntó Jack justo a la mitad de la cena. Bunny volteó a verlo.
-Bueno… estaba pensando en que…- se aclaró la garganta, de pronto se había puesto un poco nervioso-no sé si lo recuerdas pero cuando te sacamos de la casa de Pitch te prometí que te traería cuanto antes.
Jack no respondió en seguida. En realidad no recordaba mucho pero tenía vagamente la idea de que Bunny le había prometido algo así.
-La última vez que lo intentamos no pudimos estar mucho tiempo pero esta vez tengo la intención de quedarnos al menos un par de semanas, ¿te parece?
-Me encantaría- afirmó Jack con una sonrisa antes de seguir comiendo. Casi al instante agregó- aunque aun no entiendo qué fue lo que te tomó tanto tiempo que me tuviste abandonado una semana completa.
Bunny sonrió.
-Te mostraré cuando terminemos de cenar.
Jack le dio una última mirada antes de seguir comiendo. Terminaron la cena, pero antes del postre Bunny se puso de pie y le dio la mano a Jack. Jack también se puso de pie, pero antes de que pudiera dar un paso Bunny le puso una venda en los ojos.
-Tranquilo Frostbite, te prometo que te va a gustar.
Jack sonrió y siguió a Bunny, quien no soltó su mano. Caminaron algunos pasos y todo lo que Jack podía determinar era que seguían en el jardín. El aroma fresco de las plantas le inundaba los pulmones.
Bunny lo hizo detenerse y lo rodeó. Llegó a sus espaldas y le quitó la venda mientras le daba un pequeño beso en el cuello y otro en la nuca. Un delicioso escalofrío recorrió el cuerpo de Jack, pero no tuvo suficiente tiempo para decir nada porque en un principio no comprendió lo que había frente a él.
Había una cerca pequeña, no mucho más alta que sus propias rodillas, delimitando un círculo de unos cuatro metros de diámetro.
Cada uno de los postes que formaban la cerca, como pudo apreciar cuando se acercó, estaban bellamente tallados con pequeños bajorrelieves hechos a gran detalle sobre la madera. Estaban perfectamente pintados y barnizados y las figuras talladas en ellos eran de lo más variadas, desde guirnaldas de flores hasta animales, pero sobre todo pequeños copos de nieve que sorprendieron a Jack por su perfección.
-Aster….
-Es para plantar nuestro árbol. Como lo prometí, ¿recuerdas?
Jack asintió, ausente. La tierra ya estaba abonada y había un hueco donde plantar. Como Jack estaba distraído apreciando los postes no se fijó que Aster se había retirado un momento y que había vuelto con un pequeño árbol cuya raíz se encontraba dentro de una maceta. Jack volteó cuando lo dejó a su lado.
-Lo compré hace un par de días. Ayúdame a sacarlo para plantarlo allí.
Jack asintió con una sonrisa reluciente en el rostro, y ambos se quitaron los sacos y se remangaron hasta los codos. Sacaron con cuidado el árbol de la maceta y lo llevaron al centro del círculo. Lo acomodaron en su lugar y rellenaron el espacio con tierra.
Al terminar la labor, regaron el árbol entre los dos, alternándose para ponerle un poco de agua cada quien. Al terminar tenían las manos enlodadas pero Jack estaba tan contento que Bunny pensó que todo estaba valiendo la pena.
Jack se sentó en el suelo, a cierta distancia contemplando el pequeño árbol y los hermosos postes que había tallado Bunny.
-Por eso llegabas tan cansado, ¿verdad?- le preguntó cuándo Bunny se sentó a su lado. Se recargó en su hombro procurando no tocarlo, pues aún no se lavaba las manos- No me imagino cuánta concentración se necesita para hacer algo así.
-Casi me quedo ciego- admitió Bunny con una risa- normalmente me hubiera tomado un pequeño descanso entre una y otra, pero como dije, lo hice rápido. Quería traerte conmigo lo más pronto posible.
Estuvieron a punto de abrazarse pero vieron sus manos llenas de lodo y decidieron que mejor no. En cambio Aster se inclinó sobre Jack y lo besó por un par de minutos de una manera tan tranquila y al mismo tiempo tan apasionada que por un momento Jack se olvidó de todo lo que había a su alrededor. Por unos segundos fue como si dejara de existir y lo único que había de él era la sensación del beso perfecto que Bunny estaba dándole.
Cuando se separaron fueron a lavarse las manos y luego por el pastel. Bunny sirvió una rebanada para cada uno, la suya más pequeña porque no le gustaba demasiado, y fueron al patio a comer.
Bunny se sentó en la silla donde había cenado, y en lugar de que Jack se sentara en la suya, se deslizó sobre el regazo de su amado canguro y se recargó en su pecho antes de comenzar a comer.
.
.
.
El silencio reinaba más allá del suave sonido de los animales entre las plantas y el agua cayendo en un lugar lejano. Casi se quedaba dormido, pero Jack deseaba estar despierto un rato más solo disfrutando del calor de los brazos de su Aster, que lo acunaba en ellos con una delicadeza que solo le confirmaba a Jack cuánto era que lo amaba.
Sin preguntarle nada, se puso de pie con él en brazos y lo llevó dentro de la casa. Debía pensar que estaba dormido pero Jack estaba probablemente más despierto que él mismo.
Subió las escaleras con él en brazos, lentamente ya que era difícil hacerlo en la oscuridad y con su preciosa carga obstruyendo la vista de los escalones bajo sus pies. Lo último que quería era caerse y lastimarlo.
De modo que con toda delicadeza lo sostuvo entre sus brazos hasta que llegó a la habitación. Abrió la puerta y se dirigió al interior.
Recostó a Jack en la cama y le quitó los zapatos y los calcetines, así como el saco y la corbata que llevaba horas floja alrededor de su cuello. Le dio un beso en la frente pero antes de que pudiera incorporarse para desvestirse, Jack lo sujetó del cuello y lo jaló hacia él. Bunny casi le cae encima pero trató de tener cuidado de no aplastarlo con su cuerpo.
-¿Jack?
-Ya que empezaste a desvestirme, ¿por qué no terminas el trabajo?- le preguntó, susurrándole en el oído antes de morderle la oreja con suavidad.
-Estabas despierto…- sonrió Aster sin contestar a su petición en seguida. Pegó su frente a la de Jack y esperó a que sus ojos se adaptaran a la oscuridad para poder ver los suyos. De pronto recordó la primera vez que lo había besado, mientras dormía. Jack se veía tan inocente y puro como aquella noche.
-Hace mucho que… no hacemos nada…- agregó el joven, mirando a los ojos de su amante que ahora jugaba con uno de los botones de su camisa pero sin abrirla en absoluto.
-Bueno, estabas delicado de salud- su voz tenía un tono bajo, lento y tierno mientras le acariciaba la mejilla con la otra mano, y Jack sentía que se iba a derretir- Necesitabas descansar.
-Ya estoy mejor. Y quiero…quiero que…
No tuvo que decir más para que Aster comenzara a besarlo con una pasión abrumadora. Tenía una forma de hacerlo que hacía que Jack se hiciera como gelatina, lento, y al mismo tiempo con mucha fuerza, era como si le quemara los labios y Jack estaba más que dispuesto a dejarse consumir. Disfrutaba sobremanera cada vez que Aster le robaba la palabra y el aliento besándolo de ese modo.
Echó la cabeza para atrás mientras Aster profundizaba el beso, explorando su boca con la lengua, dejando que su esencia inundara su interior poco a poco. Aster le abrió lentamente los botones de la camisa y comenzó a acariciarle el pecho, centrándose en los pezones que ya se estaban endureciendo.
Rompió el beso poco a poco, deslizando sus labios de la boca de Jack. Cuando se separó y pudo mirarle del todo, tenía los labios brillantes y enrojecidos, y jadeaba, buscando el aire que le hacía falta.
Comenzó a besarle el cuello aprovechando la humedad que ya tenían sus labios y al escuchar a Jack gemir suavemente sintió que la excitación se agolpaba en cierta parte de su cuerpo. Mordió el cuello delicadamente y casi en seguida sintió los dedos de su Snowflake cerrándose en su cabello.
-Mmmm…Aster…
Aster le quitó la camisa y siguió besando su pecho. Atrapó uno de los pezones con sus dientes y presionó con delicadeza; el cuerpo de su amor era perfecto y delicioso. Jack gimió en un tono un poco más agudo y con mayor fuerza.
Continuó a ese mismo ritmo, disfrutando la sensación fresca de la piel contra sus labios y su lengua. Le quitó los pantalones con cuidado y una vez que lo hizo acarició sus piernas. Comenzó a besarle los muslos y a morder el interior de éstos, mientras con su mano atrapaba el miembro que aún se encontraba dentro de la ropa interior. Jack jadeó con más fuerza.
No tuvo que decirle nada. Lo desvistió por completo y lo metió en su boca sin prevenirlo antes. Jack dejó salir un grito alto, mitad de la sorpresa y mitad de la satisfacción de sentir la calidez de la húmeda boca de Aster rodeando su miembro.
-Sí…sí…oh, Aster…por favor…más rápido…
Aster obedeció con gusto y comenzó a succionar con mayor fuerza mientras su cabeza se movía arriba y abajo, con los gemidos de Jack llenándole los oídos al mismo ritmo que él le daba a su labor.
De pronto se detuvo, y Jack se quejó, frunciendo el ceño molesto de que le hubiera quitado de pronto la sensación que estaba inundado su cuerpo, pero entonces observó que Aster se metía un dedo a la boca mientras lo miraba a los ojos.
Jack cerró los ojos y asintió. Pronto, ese dedo estaba acariciando suavemente su entrada, lo cual lo hizo tensarse, cada músculo de su cuerpo, incluso dejó de respirar por un instante.
-Relájate…relájate amor…
Jack asintió otra vez y de pronto el dedo entró en él, cada nudillo, poco a poco hasta estar en su interior por completo. Jack esperó. Otra vez se sentía extraño pero sabía que Aster haría todo por hacerlo sentir bien.
-Ah…Aster…-su cuerpo temblaba, Aster podía sentirlo. Le recorrió el abdomen con la punta de los dedos de su mano desocupada y un gemido mucho más largo y profundo se escapó de la boca de Jack. Entonces miró con atención como la piel se enchinaba y sonrió antes de darle un beso cerca del hueso de la pelvis. Jack se quejaba en voz baja, su miembro pulsaba con la necesidad. Ya tenía líquido preseminal saliendo de la punta así que Aster se acercó y lo retiró con su lengua. Jack gritó de desesperación.
-Ah… ¡Ya! ¡Por favor!...Aster…Aster, ya no aguanto…
-Shh…tranquilo Jackie, aún no…
Comenzó a mover su dedo, buscando el punto en el interior de Jack mientras éste seguía gimiendo ligeramente. Comprendió que había encontrado el lugar cuando de pronto Jack dejó de gemir y tensó su espalda al punto que se arqueó dejando caer su cabeza hacia atrás.
Un grito ahogado salió de su garganta antes de dejarse caer de regreso en la cama, pero aún no se había corrido porque Aster había hecho presión casi cruelmente sobre su pene.
-Dime qué quieres, Jackie…
Jack cerró sus dedos contra las sábanas y abrió los labios en un intento por ganar más y más aire.
-Quiero…quiero tu…tu boca…
-Mmm… ¿quieres que te bese?
-¡No!...¡Sí!...Por favor…ahí, por favor…
Jack estaba hecho un desastre, estaba rojo, sudaba, su cabello se había revuelto, rodaba sus ojos hacia atrás cada vez que un nuevo latigazo de placer recorría su cuerpo.
-Jack…- se acercó a su rostro y aprovechó los labios abiertos para darle un beso largo y profundo. Jack se sujetó de él con desesperación. Bunny sabía que eso no era a lo que se refería Jack, pero realmente había surgido en él una necesidad imperiosa por besarle con todas sus fuerzas. Lo dejó ir lentamente y volvió a bajar por su cuerpo y a meter el miembro pulsante dentro de su boca. Jack le sujetó la cabeza con las manos y aunque trató de hacer que Bunny aumentara su ritmo, él no lo permitió. Lo hizo lento y suave, estimulando su próstata al ritmo de cada una de las succiones, de una forma mucho más cuidadosa y pensada que en la ocasión anterior.
No pasó mucho tiempo antes de que el cuerpo de Jack se tensara otra vez y él soltara un grito más fuerte que los anteriores. Bunny recibió su semen dentro de la boca y lo bebió sin dudar un segundo. Disfrutó de los sonidos que hacía Jack dentro del orgasmo antes de soltar poco a poco su pene y levantarse. Se deslizó sobre la cama y de nuevo lo besó. Jack, que no había alcanzado a tomar aire, le sujetó la cabeza con fuerza y respondió al beso con urgencia, como si pudiera beber el oxígeno que le hacía falta de él.
Cuando se separó, un gesto de molestia atravesaba su rostro.
-¿Qué ocurre, ángel?- preguntó Bunny, acariciándole la mejilla.
-Aún estás vestido.
Bunny levantó las cejas, pero después de un momento sonrió. Se incorporó de la cama y comenzó a desvestirse, y aunque no era su intención dar un espectáculo o algo así Jack disfrutó cada segundo de verlo. Su cuerpo era increíblemente hermoso, bien formado, fuerte. Todo en él era perfecto y Jack no podía evitar preguntarse cómo podía gustarle, siendo tan delgado y delicado en comparación.
Aster se deslizó de nuevo hacia él y a Jack le dio la sensación de que era una especie de bestia acechándolo, esperando por el momento adecuado para saltar sobre él y devorarlo… y el solo pensamiento mandó una nueva pulsión a lo largo de sus venas, todo su cuerpo estaba caliente y cada uno de sus sentidos solo rogaban por una cosa…
Cuando Aster volvió a besarlo, Jack le abrazó el cuello y le rodeó la cintura con las piernas, negándose a soltarlo. Aster lo miró con una sonrisa, pero Jack no tardó en darse cuenta de que no había entendido.
-¿Tengo que pedirlo de nuevo?
-¿De qué hablas, Jack?
Jack lo besó con furia mientras se restregaba contra él, haciendo que la excitación en ambos cuerpos subiera a límites casi insoportables. Bunny lo sujetó de la cintura tratando de hacer que se detuviera pero Jack insistió.
-De…demonios Jack, ¿qué pasa?
-Aster…Aster por favor, tómame…
-Jack… ¿estás seguro? no quiero lastimarte…
-No…no lo harás…por favor...
No había razón para negarse. Había estado esperando demasiado, ambos habían esperado demasiado ya. Besó a Jack con cuidado en los labios antes de separarse. Sintió un instante de temor…pero Jack lo deseaba, y por todos los cielos que él también lo deseaba más que nada en el mundo…
-Dime cómo te sientes. Trataré de no hacerte daño.
Primero se besaron suavemente por largo rato, pues Aster quería que Jack se relajara. Sus cuerpos se movían al mismo ritmo, se acariciaban y se besaban con desesperación. Rodaron en la cama, Jack se puso encima de él un momento y luego Bunny fue quien estuvo arriba. Las manos se movían y se perdían, los cuerpos se mezclaban confundiéndose uno en el otro, saboreando cada extensión de piel, cada respiración, suspiro, ruido.
En algún momento Jack tomó la mano de Bunny y se metió sus dedos a la boca. Comprendía lo que iba a suceder a continuación, estaba preparado para ello, lo había esperado y lo había deseado demasiado como para seguir aguantando un momento más. Bunny le mordió un hombro y luego el cuello, la garganta, la barbilla, las orejas. Mientras tanto Jack succionó los dedos con deleite, como si fueran dulces, y los soltó finalmente para dejar que Aster lo besara en los labios una vez más. El beso fue profundo y la lengua de Aster comenzó a hacer movimientos dentro de su boca como si estuviera penetrándolo, a lo que Jack respondía con ansias, pidiéndole más, cada vez más.
Aster metió uno de sus dedos en él, como antes. Acarició primero la entrada y fue introduciéndose en él poco a poco. No le costó mucho trabajo porque minutos antes ya había estado dentro de él así. El segundo dedo le costó un poco más, ya que Jack no podía acostumbrarse a tenerlo dentro, cada vez más dilatado. No se estaba relajando lo suficiente así que Aster procuró distraerlo con sus besos y sus caricias. Los dedos deslizándose por su estómago y los labios deslizándose por su cuello; eran los puntos débiles de Jack y Aster lo sabía a la perfección. Un tercer dedo se abrió paso con menos dificultad y Aster comenzó a moverlos lentamente, de adentro hacia afuera de Jack. Jack jadeaba y gemía, pero la situación era una mezcla de dolor, incomodidad y un mínimo rastro de placer que no terminaba de agradarle. Cuando Aster tomó su miembro en una mano para bombearlo se sintió mil veces mejor. La cabeza de Jack volvió a moverse hacia atrás, sus labios abiertos, y sus ojos cerrados con fuerza.
Bunny sacó sus dedos lentamente del interior de Jack. Jack gimió mientras se deslizaban fuera de él, y finalmente Bunny acercó su miembro a su entrada. Ejerció una ligera presión sujetando las caderas de Jack, observando todas sus reacciones.
-¿Estás bien, Jack?
Jack asintió.
-Continúa…por favor, sigue…
Bunny asintió y aumentó la presión. Consiguió que la punta de su miembro entrara en Jack y éste apretó los ojos. Los dedos no habían sido nada en comparación, se sentía más fuerte, más cálido, pero de todos modos Jack no podía pensar, era demasiado. Bunny esperó hasta que Jack asintió una vez más y siguió entrando. Jack seguía gimiendo en voz baja, aumentando el volumen mientras más dentro de él se encontraba Bunny. Finalmente consiguió entrar por completo, y esperó.
El pecho de Jack se movía de arriba abajo rápidamente. Las manos de Jack se sujetaban de las sábanas, su cabeza estaba tensa contra las almohadas que había debajo de él. Aster se inclinó sobre él para besarlo y el movimiento fue demoledor. Jack sintió el cambio en su interior y soltó un grito.
-¿Estás bien? Jack...Jack contéstame, ¿Cómo te sientes?
-Bien…solo…dame un momento, por favor.
Se abrazó de su cuello y aceptó sus besos con la esperanza de que eso lo ayudara a tranquilizarse. Su corazón latía fuerte, su piel estaba helada, pero al mismo tiempo sentía calor… y era extraño tenerlo adentro, pero de pronto, poco a poco, se iba sintiendo bien, se sentía como si eso le hubiera hecho falta, como si en ese momento estuviera completo; y entonces se dio cuenta de que Aster y él ya no eran dos cuerpos separados, sus cuerpos se habían convertido en uno y en ese momento deseó que así fuera siempre.
-Aster…muévete…
-¿Seguro?
-Sí…sí…quiero sentirte…estoy listo…
-Jack…- Aster volvió a inclinarse para besarlo, y mientras Jack se abrazaba a su espalda él le sostuvo las piernas firmemente para colocarlas alrededor de su cintura, cada vez mejor sujetas a él. Jack inclinó la cabeza hacia un lado para profundizar el beso mientras Aster se movía hacia afuera de él y luego lentamente hacia dentro otra vez.
-Mmmm…Aster…-se sentía mucho mejor que antes, tanto que ahora gemía en medio de los besos. El dolor iba disminuyendo poco a poco, cambiando por la fascinación de estar unido a él de esa manera tan íntima y tan perfecta. Otra embestida lenta lo hizo jadear suavemente. Aster siguió besándolo mientras que con sus manos se deleitaba con el resto de su cuerpo, acariciándolo de arriba abajo, aprendiéndose con su tacto cada rincón de la piel de su amado Jack. Fue haciendo las embestidas un poco más rápidas conforme el cuerpo de Jack se adaptaba al suyo. Acarició con sus labios cada parte que podía alcanzar, el rostro de Jack, su cuello, sus pezones.
Jack le acariciaba la espalda y el cabello, y aprovechó un momento para tomar una de sus orejas entre sus dientes y morderlas y saborearlas, provocando que Aster soltara un grito profundo y aumentara la intensidad de sus movimientos. Su oído y sus orejas eran tan sensibles, y tener a Jack mordiéndolas y gimiendo tan cerca solo lo hacía sentirse más excitado, más fuerte y con más ganas de seguir haciéndolo suyo con todo lo que tenía.
Jack se retorció con desesperación cuando tocó ese punto especial en su interior. Nunca lo había sentido con tanta intensidad, era tan diferente a que lo hiciera con sus dedos, esta vez se sentía mucho más caliente y más fuerte que antes y Jack apenas podía soportarlo. Aster se concentró en seguir frotando ese punto en cada una de las embestidas que daba, con Jack aún abrazado a él, mordiendo más sus orejas y clavándole las uñas en la espalda. Su miembro se frotaba entre los estómagos de ambos y Aster pudo ver que estaba a punto. Lo tomó con su mano y comenzó a frotarlo.
-Ah…ah…Aster…más….más rápido….más fuerte….
-Sí Jack…sí…-gruñó a modo de respuesta.
Aster continuó y tal y como Jack se lo había pedido, cada vez más rápido y fuerte. No podría soportar mucho más.
-Jack…amor...dios, Jack…
Jack lo abrazó más fuerte del cuello. El continuo roce de su miembro con su próstata lo hacía ver estrellas frente a sus ojos, no era capaz de concentrarse pero hizo un esfuerzo.
-Aster…ah…eres mío, Aster… ¡Ah, Aster!
Jack se corrió entre los estómagos de ambos abundantemente, y la mano de Bunny siguió moviéndose para hacer durar su orgasmo lo más posible mientras sentía cómo le clavaba los dientes en el cuello. Jack sentía como si tuviera fuego por dentro, no podía respirar ni formular un pensamiento coherente.
Bunny sintió los músculos de Jack tensarse alrededor de él, consiguiendo que finalmente con unas cuantas embestidas más fuera él quien se corriera, dentro del cuerpo de Jack. Éste soltó un gemido más al sentir una última oleada de placer de sentir la esencia hirviente de su amado dentro de él. Deseaba tanto quedarse así para siempre, su mente nublada no comprendía cómo era que tendría que separarse de él, ¿por qué no podían quedarse así para siempre?
Aster le besó los labios hambrientamente.
-Jack...-jadeaba, pero aun así encontró fuerzas para tomarle la cara y mirarlo a los ojos- Te amo, mi ángel. Soy todo tuyo.
-Y yo…Aster…te amo…soy tuyo…
Aster se dio cuenta entonces de que había desvestido a Jack, pero no le había quitado el collar. De milagro no se habían lastimado durante tan tórrida sesión.
Salió lentamente de su interior y lo sujetó para colocarlo sobre su pecho, para dormir mejor los dos.
Sintió cómo Jack temblaba mientras le abrazaba el pecho y enredaba sus piernas con las suyas.
Aster miró hacia el techo. Su corazón se sentía hinchado. Nunca en tanto tiempo se había sentido así… amaba tanto a Jack que resultaba inexplicable. Se sentía tan bien…era una sensación perfecta a la que no deseaba renunciar por nada del mundo.
Abrazó a Jack con delicadeza antes de besarle los labios. Jack sonrió dentro del beso, pero su expresión cambió por una mueca de dolor.
-¿Estás bien?¨
-Sí…pero creo que no podré moverme mucho mañana. Fue…fue increíble, Aster- suspiró-. Es lo mejor que he sentido en mi vida.
-Yo me siento igual, Jack.
Jack sonrió, y eso para Bunny fue un tremendo alivio.
-Quiero que sepas que sigo algo molesto- comentó Jack, escalando un poco más encima de él para colocarse completamente sobre su pecho. Bunny le puso una mano en la espalda-, creo que aún tienes que hacer algunas cosas para remediarlo.
Bunny soltó una risa de incredulidad y con la otra mano le levantó la barbilla. Jack se movió para besarlo.
-¿Qué es lo que desea mi dueño?
Jack se encogió de hombros y recostó la cabeza de nuevo en su pecho.
-Espero que para mañana tengas algo muy bueno pensado- repuso como si no le diera demasiada importancia. Bunny sonrió.
-Bueno, lo del árbol no era la única sorpresa que tenía para ti. Ya verás mañana, amor.
Jack lo miró con un gesto interrogativo, pero finalmente sonrió y se volvió a recostar sobre él.
Bunny alcanzó con la mano una sábana y cubrió con ella sus cuerpos. Sintió que Jack le daba pequeños besos en el pecho, y él correspondió acariciándole la espalda y los muslos, masajeando cuidadosamente para mitigar un poco el dolor que pudo haber sentido.
Se quedó pensando en lo que podría hacer para compensarlo y aunque tenía varias cosas ya planeadas decidió que quizás al despertar se le ocurriera cuál era la mejor al menos para empezar.
Jack mientras tanto se entregó al sueño casi en seguida. Ahora él y Aster se pertenecían uno al otro y eso nada lo iba a poder cambiar.
Continuará…
Escuela, trabajos finales, exámenes finales, frío, cansancio…no sé qué tantas excusas serán válidas.
Falta poco para que termine este fic. Pero aún falta resolver un par de conflictos más.
Muchas gracias a los que han leído y se han tomado el tiempo de comentar o de agregar a favoritos. Saber que les gusta la historia es mi principal motivación para seguir escribiendo :D
¡Besos!
Aoshika
