CONFÍA EN MI

Capítulo XIII

"Dos horas, tres cervezas y cinco latas de pistachos"

- No Jensen, esto está mal, tú estás mal – gimió el joven policía saliendo de la ducha, luchando contra todos los instintos que le empujaban a satisfacer al chico

Michael no había pensado en sus tendencias sexuales podían crearle problemas, ni siquiera se había dado cuenta de lo guapo que era el muchacho que habían rescatado hasta que empezó a ofrecerse a él sin palabras.

Al principio había pensado que se trataba de imaginaciones suyas. Ahora no sabía que pensar. El muchacho seguía sin hablar, no había hablado en las dos semanas que estaba en la casa. Cuando comentó con Cliff que quería llevarlo a un psiquiatra, su compañero más veterano le convenció para que esperara a tener una identidad para el su huésped. La identificación se fue posponiendo.

El chico se había quedado bajo el caño de la ducha, quieto, cuando Mike huyó de él, ni siquiera se había apartado del chorro, aunque el agua caliente se había terminado. Cerró el grifo, y lo cubrió con el albornoz. "Sal de ahí y sécate" ordenó sin mirarle.

Como si el dejar de mirarlo le hiciera algún efecto, "Dios, es tan guapo, tan sexi tan…" Pero el muchacho ya había decidido por él. Cogió una de sus manos y se la llevó al pene haciendo tan obvia su erección que Mike no pudo disimular más la suya "Por favor, Jen, esto no está bien" repitió jadeante.

El más joven se arrodilló frente a él y le bajó los calzoncillos. Su miembro viril prácticamente saltó, libre y ansioso, siendo aprisionado de nuevo por aquellos labios gruesos y calientes. Michael perdió el control, embistió dentro de la boca que lo absorbía sin piedad.

El chico lo soltó, pero ya no podía contenerse más. Lo subió en brazos y sujetándolo contra la pared buscó su entrada creyendo que el otro se quejaría o lo detendría si le hacía daño.

Lo ensartó de una vez, obteniendo un leve gemido que le invitó a ser más contundente, los ojos de Jensen se clavaron en él como si fuera la primera vez que lo veía, y Michael enloqueció de deseo, empujando tan fuerte dentro de la estrecha abertura que hasta se hizo daño.

Se corrió dentro de él y la realidad lo golpeó como un obús. Lo había violado. Era un monstruo. Abrazó al chaval contra su pecho. "Te he hecho daño, ¡te he destrozado!, lo mejor es que encuentre a alguien que cuide de ti". El chico, al oírle decir eso se dejó caer abrazándose a sus rodillas.

CEM CEM CEM

Michael dejó ir su puño rompiendo el labio inferior de Jared, "hijo de puta, ¿tenías que rechazarlo así?". El más alto se enjugó la herida sin responder al virulento ataque, pero no era el momento de discutir, "ahora no", ahora había algo más importante que hacer, "Se ha ido Michael, no es el momento de buscar culpables, sino de buscarlo a él"

- ¿Cuándo?

- Hace media hora quizás, salió del dormitorio y yo no he salido hasta ahora – replicó el más alto echándose el flequillo hacia atrás

- No ha podido irse, la puerta ha estado cerrada hasta hace cinco minutos que salí por leña – intervino Bradley, al notar las miradas de sorpresa sobre su indicación, se explicó – Jensen no abre una puerta cerrada, creo que es un trauma, un condicionamiento que le crearon cuando estaba en poder de Wolf.

- Entonces no puede haber ido lejos, vamos – ordenó el mayor de los policías

Durante un par de horas buscaron por los alrededores, juntos, separados, preguntaron a todos los huéspedes del motel, al propietario. Incluso irrumpieron en un par de habitaciones cuyos propietarios no les inspiraban confianza. Nada.

- ¿Y si se acercó a la carretera y ha hecho autostop? – preguntó el abogado

- Si ha hecho eso, no podremos encontrarlo – Michael fulminó con la mirada a su compañerote trabajo – como le pase algo te mato

- ¿Qué debía hacer? ¿follármelo?

- ¡Si, cojones, sí! – le gritó exasperado el mayor - ¡no decirle que es un mierda!

- ¡Yo no he dicho eso!

- ¡Le has dicho que lo único que sabe hacer para demostrar su afecto está mal! ¿qué coño crees que habrá pensado? – Michael agarró a Jared por la pechera y lo estampó contra la pared de troncos de la cabaña alquilada - ¿creías que era tan fácil? ¿Creías que simplemente le dirías, te amo, y se volvería normal milagrosamente? ¡Nunca será normal! ¡si no puedes entenderlo apártate de su camino y no lo confundas!

- ¡Está aquí! – la voz de Bradley les llegó desde dentro de la cabaña, entraron y encontraron al chico inglés acariciando la rubia cabeza oculta entre los brazos y las rodillas – no salió, estaba escondido detrás del sofá. Os dije que no abriría una puerta cerrada

Hall lo tomó en brazos y se sentó con él en el sofá meciéndolo como si fuese un bebé. "Ya está, te tengo, ya está" balbució respirando por fin después de las horas de búsqueda. Una de las manos de Jensen se aferró a su camiseta como si temiera que fuese a dejarle caer. "Estás conmigo Jen, yo cuido de ti"

- Lo mejor es que me vaya – Jared estaba avergonzado – no me necesitáis y todo esto es demasiado complicado para mi.

- ¡No! ¡seré bueno! ¡de verdad! – El pecoso estaba llorando, ninguno de ellos lo sabía, pero hacía más de diez años que no se había permitido llorar – Mike, no dejes que se vaya…

- Ni se te ocurra Jay, si intentas largarte te esposaré a Jensen ¿verdad Jen? – el pecoso se secó los ojos asintiendo completamente convencido – ni se te ocurra irte así.

- Pero – el más alto resopló fuera de juego, después, al ver las lágrimas bañando el rostro del muchacho comprendió que no podía marcharse, se arrodilló frente a él cuando aún seguía entre los brazos de su compañero – está bien, no me iré a ningún lado.

El chico se abrazó a él temblando y Jared se disculpó con Michael sin palabras. El policía más veterano negó, y se levantó del sofá dejándolos solos y abrazados en el suelo. "Vamos a dar una vuelta Brad", el inglés echó una mirada a la pareja abrazada en el suelo y siguió al mayor a la calle.

CEM CEM CEM

Alona abrió la puerta del piso de Avedon a la famosa periodista. Normalmente la estudiante de "Ciencias del comportamiento" solía ser recelosa con la gente que no conocía (y con la que conocía también). Lindsay Claire no fue ninguna excepción.

- ¿quién eres y qué quieres? – fingió no reconocerla y se interpuso en su camino para que no pudiera entrar al piso

- Soy la jefa de Richard, ¿está en casa? – Claire miró desde su altura a la pequeña e insolente rubita con superioridad – se trata de su trabajo.

- Le has despedido, así que está todo dicho – vaya que le caía mal la tipa esa, ¿echa a Dick y ahora viene a "hablar" con él? Iba a cerrarle la puerta en las narices cuando la estirada periodista tuvo la suerte de que el cámara salía del dormitorio con un montón de ropa sucia, para poner una lavadora

- ¿Lind? ¿Qué haces aquí? – preguntó genuinamente sorprendido

- Veo que no has tardado en encontrar a alguien – musitó la recién llegada con un timbre curiosamente celoso en la voz – vengo a pedirte que reconsideres tu decisión

- Al, por favor, déjala pasar y déjanos solos – la mirada fulminante de la rubita le hizo reír – por favor

- Está bien, pero si quieres echarla y no sabes cómo, dame un silbido y la saco de los pelos – dijo la amiga de su hermana con pose de matón de discoteca

- Creo que no será necesario Al, pero lo tendré en cuenta – se hizo a un lado cuando la pequeña orgullosa echó su última mirada de advertencia a Lindsay y dándole a él un puñetazo en el brazo, que se suponía que era una prueba de camaradería, se marchó muy digna al la habitación que compartía con Dawn – bien Lind, creí que todo había quedado claro entre nosotros, ¿a qué has venido?

CEM CEM CEM

No lo entendía, el senador Wolf cogió la cara del chico entre sus manos sorprendido por la rebeldía que aún era capaz de mostrar. Lo había intentado todo, palizas diarias, vejaciones de todo tipo, torturas a cual más imaginativa… Se suponía que iba a ser fácil. Cuando lo compró era sólo un crío, como él, cuando su padre lo entregó a su señor.

Fue sorprendente descubrir la vinculación del chico, después de seis años disfrutando su cuerpo y su rebeldía, los análisis de ADN le dijeron que había estado poseyendo a quien debía haber sido suyo como descendiente directo de su señor. Era el destinado a cerrar el ciclo puesto que Scott Wolf no tenía familia, el siguiente en la línea sucesoria.

Pero el chico no se sometía, no obedecía. Acarició el pecho del muchacho atado al poste del dosel y empujó su barbilla hacia arriba, sujetándole la cabeza a la madera. "Si obedeces todo será más fácil, confía en mi chico, obedece y acabará siendo tan sencillo que disfrutarás con ello"

El "No" no le cogió de sorpresa. Embutió en su boca una de las bolas chinas que solía usar con él. La fusta parecía tener identidad propia en la forma de buscar la carne enrojecida. Cuando paró, le dolía el brazo, pero no le había arrancado ni una sola lágrima, sólo gemidos guturales ahogados por la mordaza improvisada.

Llamó a su proveedor, Tío Peter no podía creer que el muchacho continuara con vida. Su venta hacía seis años le había reportado el dinero y el estatus para su nuevo negocio, su "educación" le reportaría el acceso a la élite.

Se lo llevó al rancho, se esmeraría, les demostraría a todos los grandes clientes del sector que podía ser el mejor proveedor. No tuvo tiempo. No habían transcurrido un par de semanas cuando se produjo la redada. Apenas tuvo tiempo de esconder al chico, era su póliza de seguro.

Cuando creía que había escapado, a tan sólo unos metros de su Prius híbrido un fantasma del pasado le dio el alto. "déjame vivir y te diré todo lo que quieras saber" ofreció a la desesperada.

- ¿qué hiciste con el chico? ¿sigue vivo? – Kosterman parecía dispuesto a escuchar

- Si, lo oculté, es una mercancía muy valiosa. Pertenece al senador Wolf, y con él puedes conseguir toda su atención – al ver el interés del ahora policía, Peter Clancy se creyó a salvo – puedes conseguir mucho dinero, sólo por adiestrarlo unos meses me iba a pagar dos millones de dólares, imagínate, el político más influyente de la década está obsesionado con el chico, podrías conseguir cualquier cosa.

- Es interesante – Clifford sonrió y Clancy le imitó creyéndose a salvo – pero los habéis matado a todos

- No, él está oculto, lo escondí antes de que llegarais

El policía bajó el arma, y cogió las esposas para detener al "director" del Rancho. Éste intentó escapar y Kosterman le golpeó rompiéndole la mandíbula y matándolo en el acto. Hubiera preferido detenerlo, ahora tendría que deshacerse del cadáver.

Cuando volvió al rancho "Paraíso" el único que quedaba allí era su compañero. "¡Cliff, encontré un superviviente!" Reconoció al muchacho enseguida, aunque ahora era un hombre. Tenía que ganar tiempo "Mike, la chica que dio el soplo está muerta, no podemos decir que lo hemos encontrado o lo matarán"

Sintió un gran alivio cuando el policía más joven dijo que se haría cargo de Jensen.

CEM CEM CEM

Cliff se restregó la cara preocupado, sus cuentas en bancos nacionales habían sido bloqueadas, alguien había descubierto su seudónimo trampa sin dejarse desenmascarar por su señuelo. De hecho habían usado fuentes oficiales del FBI. El ex policía no tenía ninguna duda de que se enfrentaba a gente importante pero el que pudiesen usar a los federales como su agencia de detectives particular aumentaba la magnitud del problema.

Afortunadamente las cuentas en el extranjero estaban intactas, y sus identidades vinculadas a las mismas, a salvo. Pero no debía confiarse. Colocó una cantidad aceptable de dinero a nombre de Dean Jefferson, que era la identidad falsa que había asignado al padre Morgan, arreglo la documentación de los chicos y compró el material escolar necesario para que el sacerdote les enseñara lo básico.

Hubiese querido matricularlos en el colegio, pero salvo uno de ellos, los demás ni siquiera sabían leer. Estaba preocupado por los otros grupos. Si habían llegado hasta el religioso y sus chicos, eso significaba que Avedon estaba bajo vigilancia, y si él lo estaba, la enfermera Gomes también.

Que la mujer pudiese estar en peligro era algo que le revolvía las tripas, pero de momento no podía hacer nada. Como no podía hacer nada mientras que los otros cuatro estuviesen ocultos.

No era de hielo, también lamentaba que hubiesen atrapado a Collins, pero no se hacía ilusiones, era imposible rescatarlo sin saber dónde lo tenían, o si, al menos, estaba vivo.

CEM CEM CEM

Bradley siguió al policía hasta la cochambrosa cafetería del motel. "Te invito a una cerveza chico" el más joven desistió de quejarse por el apelativo. No iba a conseguir nada. Temía que Hall se desquitase con él de sus celos por su compañero… No iba demasiado desencaminado, aunque no se tratara ni de celos ni de desquite alguno.

- Debemos dar algún tiempo a esos dos para que se entiendan – musitó el agente fugitivo echando un trago de su jarra - ¿sabes jugar al póker?

- No, pero he visto algún programa de "PókerStars" – dijo el de ojos azules sujetando su jarra con ambas manos, como si fuese un tazón de leche caliente.

- No cojas la cerveza así o se calentará – Mike sacó una baraja del bolsillo - ¿echamos unas manos?

- No tengo dinero

- Venga Brad, apostamos otra cosa – vació la lata de pistachos en la mesa e hizo dos montones empujando uno hasta el chico inglés - ¿qué dices?

James sonrió y Hall pensó que tenía una bonita sonrisa. Dos horas, tres cervezas y cinco latas de pistachos después, Mike se cagaba en la sonrisa de Brad y en todos los "he visto algún programa de PókerStars" del mundo. Le había vapuleado.

- ¿No decías que no sabías jugar? – gruñó camino a la cabaña

- Y no se, supongo que ha sido la suerte del principiante – replicó el más joven con un puñado de pistachos en la mano – tampoco son gran cosa, están rancios.

Durante unos segundos calló lo que rondaba su mente, pero después no pudo evitar preguntar "Si Jensen decide que quiere a Jared y Jared no lo acepta, ¿qué harás? ¿Te quedarás a Jensen tú?"

- No sabemos qué va a ocurrir Brad, primero tenemos que salir del lío en que estamos metidos – vio el interés del muchacho – dudo mucho que mi relación con Jensen funcione chico, no de la misma forma, ahora creo que no… Ahora creo que es más como un hermano pequeño que como un amante, creo… no se explicarlo.

- Creo que te entiendo, vosotros insistís en llamarme chico porque, de alguna manera, me equiparáis a él, intentáis protegerme – al ver el conato de protesta del mayor prosiguió rápidamente – si hubiese sido Jared y no yo quien se hubiese aprovechado de Jensen le habrías dado una paliza…

- La que Jared me debe…

- Exacto – replicó el más joven – eso es lo que quiero decir, no os dais cuenta de lo fuerte que es, y lo inteligente pero al mismo tiempo es sólo un niño y todos nos sentimos inclinados a cuidarlo hasta que dejamos de verlo así.

- No sigas por ahí Brad – El policía se volvió amenazante

- No me voy a disculpar contigo, lo hecho, hecho está, y en todo caso sólo a Jensen le corresponde aceptar mis disculpas o no – el más joven se acercó al policía hasta quedar a escasos centímetros de su rostro – tampoco aceptaré las tuyas, porque no es conmigo con quien tienes una deuda de abuso de confianza, sólo quería decirte que yo no estoy traumatizado, o quizás sí, pero no lo suficiente para no saber lo que quiero.

Cogió con ambas manos la cara de un atónito Hall y lo besó con suavidad y firmeza. Después le miró sin vergüenza "Esto es lo que siento Michael, se que tú no sientes lo mismo, pero, si quieres, yo estoy aquí. Incluso si no quieres nada serio. Me gustas" y entró en la casa sin volver la vista atrás y sin escuchar el "Y tú a mi"

Continuará...