¡Hola¡Nuevo capítulo xDD!

Err, pues eso, nos leemos abajo x3


'On my way.'

Capítulo 14: 'Sakata no Kintoki'

Habían pasado tres días y aún no notaba que progresara entre ellos. ¿Qué habrá ocurrido? Siempre se les veía tan amigos, bromeando, riendo… Ahora, cuando se miran, la desvían rápidamente y se largan.

Eso no ayuda demasiado, ellos también tienen escenas juntos. Y si siguen así será un desastre. El único que ha intentado algo, o el que más bien quiere hablar con ella, es Momoshiro. Ann lo evita, y él tan solo suspira deprimido y se aleja. ¿Qué no podían hablar como personas adultas que son?

La castaña se daba cuenta, hablaba con Ann, y veía que actuaba como si todo fuese de perlas. No quería preguntar qué ocurrió, no quería entrometerse en asuntos que no van con ella. Karin miró de reojo a Sakuno, la cual solo pestañeó, la morena la desvió hacia Ann.

-No has sacado el tema- Comenzó Miyazawa, Ann la miró sin comprender. –Sobre aquel Momoisho…-

-Es Momoshiro…- Corrigió Sakuno en un murmullo sonriendo nerviosamente. Karin la miró y suspiró.

-Como sea-

-¿Qué hay con él?- Preguntó Ann haciendo la que no sabe nada y sonrió.

Miyazawa la miró seriamente y se cruzó de brazos.

-¿Acaso crees que no se ha notado?- Ann parpadeó varias veces. –Evitas totalmente a ese Momotaro- Ann apartó la mirada.

-Es Momoshiro, Karin-san…- Volvió a corregir la castaña, Karin se encogió de hombros.

-Creo que lo estáis imaginando- Concluyó sonriendo forzadamente y saliendo de los vestuarios.

Sakuno y Karin se miraron, ésta última ladeó la cabeza. Decía que para el comportamiento de Ann, parece una cría, que no sabe afrontar con sus propios problemas. Ni siquiera dejaba que el chico le dirigiese la palabra. ¿Cómo quería solucionarlo entonces?

Ryuzaki suspiró preocupada, mientras se limpiaba las lentes, veía el libreto del guión de la obra. Estaba preocupada por todo, Ann y Momoshiro, y la obra. Debería hacer algo para que se volvieran a hablar. Miyazawa la miró de reojo y arqueó una ceja, se acercó a Sakuno lentamente y se inclinó hacia ella, quitándole las lentes antes de que se las pusiera, ésta levantó la mirada confusa.

-¿Sabes que ganas mucho sin ellas?- Declaró con su habitual seriedad ante todo. Además era demasiado directa. –Deberías sacar provecho, de seguro que pronto vendrá tu príncipe azul-

-¿¡EH!?- Exclamó la castaña sonrojada.

-Aunque bien pensado, tienes dos- Decía levantando la mirada pensativa. Seguidamente la miró a ella mostrando una sonrisa maliciosa. –Supongo que tienes tu propio encanto. Hasta yo lo admito- Se colocó las lentes de Sakuno y se volteó buscando algo de su bolsa.

Ryuzaki se levantó y se acercó lentamente a reclamarle las lentes. No se sentía segura sin ellas. Tiene que ser que no estaba acostumbrada a no llevarlas y se sentía rara.

-Esto… Karin-san- Ella emitió un murmullo haciendo ver que la escuchaba. –Las lentes… por favor-

Karin volteó a verla ajustándoselas. Sakuno bajó la mirada avergonzada, aquella mirada la ponía nerviosa, más porque le recordaba a cierta persona.

-¿No decías que no ibas a llevarlas más?- Sakuno abrió sus ojos incrédula.

-¡Y-yo no dije eso!- Espetó de inmediato, se acercó a Karin y le arrebató las lentes al momento en que se las puso y volteó. –Mouu… Siempre dices o te enteras de lo que te conviene…-

-Mada mada dane-

Sakuno volteó a mirarla sorprendida.

-Es la típica frase de Echizen ¿verdad?- Karin sonrió arrogantemente. -¿Qué engreído, no? Aunque tenga casi veintidós años, no cambia de parecer. Parece un crío. Testarudo, cabezota, arrogante, seco, engreído, frío, borde, antipático…-

Sakuno sonrió nerviosamente ante todos los insultos hacia Ryoma. No se saltaba ni uno y no se cortaba. La castaña desvió la mirada hacia un lado, recordando lo sucedido hace unos días con él en su casa. Aún desconocía el comportamiento de Ryoma, aquel abrazo y esas palabras.

-Gomen… Y gracias.-

¿Por qué le pidió disculpas y le dio las gracias seguidamente? No recuerda haber hecho algo grato hacia él, ni que Ryoma le hubiera molestado como para que se tuviera que comportar así y disculparse. Tenía muchísimas ganas de preguntarle, aquel día decidió hacerlo a la mañana siguiente, pero no tuvo valor y él, se comportó como si tal cosa. Aún todavía no se atrevía a preguntar.

Tendría que buscar el momento oportuno y así descifrar aquello. Por que no le veía lógica alguna.

Sakuno se despidió de Karin, debían de marcharse a casa, pero, justo al salir de los vestuarios se topó con aquella escena. Ann y Momoshiro se miraban desde unos metros de distancia. La mirada de Ann era de resentimiento y la de Momo, de frustración. A los pocos minutos Ann apartó la mirada y se largó por el lado contrario a Momo. Él alzó la mano, como si quisiera retenerla, pero seguidamente la bajaba mientras agachaba la cabeza mirando el suelo bastante deprimido.

Ann pasó por delante de Sakuno, ésta la observó preocupada por lo visto hace unos momentos, Ann ni siquiera volteó a verla, pasó rápidamente por su lado, mientras su cabello le cubría el rostro.

¿Qué te ocurre Ann-san?

Se dijo Sakuno bastante preocupada.

-Como dije, unos críos-

Sakuno dio un respingo. Miró a su lado temerosa, encontrándose con Miyazawa que miraba de reojo a Momoshiro.

-¿¡T-tú no te habías ido!?- Karin suspiró observándola.

-Ya me iba…- Respondió desganada, se alzó la bolsa por su hombro y comenzó a caminar lentamente mientras se despedía de Sakuno con la mano. –Hasta mañana-

Volvió a mirar a Momoshiro, quien se alejaba del sitio bastante cabizbajo. No quería verlos así, en el trabajo no es bueno tratarse así, se debe de disfrutar. Y más siendo aquel tipo de trabajo.

Caminó pensativa a buscar a su abuela, ya que ella la llevaría a casa. Al escuchar voces levantó la mirada, eran Kamio y Shinji quienes salían de los vestuarios. Al ver el último en salir agrandó sus ojos, tal vez él sepa algo. Debería de intentarlo.

Se acercó a ellos rápidamente, pidiéndoles algo de tiempo.

-¿Qué ocurre, Ryuzaki?- Preguntó Tachibana Kippei cerrando la puerta del vestuario. -¿Has visto a Ann? Debemos irnos ya-

-A eso vengo a preguntar. Perdonad- Les hizo una reverencia y los miró preocupada. –Últimamente Ann-san ha estado algo extraña. Evitando a Momo-sempai¿sabéis algo al respecto?-

El mayor de los Tachibana arqueó una ceja, miró de reojo a ambos compañeros a su lado, Shinji negó levemente con la cabeza y Kamio se colocó una mano bajo el mentón.

-¿Kamio?-

Akira miró de reojo a Tachibana y suspiró.

-Bueno, no sé si tendrá que ver. Hace unos días me los encontré por los pasillos y… discutiendo- Comentaba Kamio cabizbajo. –Tenían pensado ir a comer hamburguesas, Ann-chan pagaba, según ella. Pero, al parecer Momoshiro hizo algo que la pudiera enfadar…- Apretó sus manos en puños furioso. -¡Por culpa de ése idiota, Ann-chan tampoco me dirige la palabra!-

-Kamio, tranquilízate- Intervino Kippei y miró a Sakuno. -¿Dónde está Ann?-

Ella negó con la cabeza. Les contó lo sucedido en los vestuarios y el pequeño encuentro entre ellos dos. Ella se veía algo afectada y se largó. Optaron por buscar por el edificio, por si aún seguía allí, pero de nada resultó, Ann se marchó sola.

Sakuno miró el exterior desde una ventana de una habitación, comenzó a preocuparse aún más, viendo lo oscuro que se ponía. Sumire estuvo preguntando por Ann por si había suerte. Kippei, al no haber señales de su hermana, optó por llamar a casa, por si había llegado sola, para la mala suerte, le respondieron que no.

La última opción era ir a buscarla por las calles, por si la encontraban. Sakuno se apresuró a salir, y en la entrada tropezó con Momoshiro, quien iba bastante aturdido. Muy deprimido.

-¡Momo-sempai!- Gritó la castaña agarrándose a la camisa del moreno. -¡Ann-san no aparece¡Y ya es muy tarde!-

El chico se sorprendió y miró a Sakuno que comenzaba a lagrimear. Tras ella, notó la presencia de Kippei, Kamio y Shinji.

Él se tornó serio al toparse con la mirada de Kamio, miró a Sakuno y la cogió de la mano corriendo con ella al exterior.

-¡Espera¿Adónde vamos?- Momo la miró de reojo mientras corrían y sonrió de lado.

-¿Acaso no es obvio¡A por Ann!-

Sakuno pestañeó varias veces y sonrió, emitiendo una leve risita. Sentía que la encontrarían rápidamente y ella, estando a salvo.

Al cabo de media hora no dieron con ella, y eso hizo volver a preocupar a Sakuno. Pararon un rato para descansar, habían estado casi todo el tiempo corriendo mientras la buscaban.

-C-creo que deberíamos llamar a Tachibana-san para ver si la encontró- Comentó Sakuno jadeante. Al no recibir respuesta volteó y abrió mucho sus ojos horrorizada. –Etto… ¿¡Momo-sempai!?-

Miró a su alrededor y no lo veía por ninguna parte. ¿Dónde se había metido? Sacudió la cabeza levemente intentando calmarse. Debería seguir ella también la búsqueda de Ann, aunque… se pierda más de lo debido. Olvidando supequeño problema, siguió buscando a Ann por su propia cuenta, ya había oscurecido y lo único que iluminaba las calles, eran las altas farolas y los muchos coches que pasaban.

No debería de haberme soltado de Momo-sempai…

Se dijo a sí misma al notar que alguien la perseguía, intentó pensar que eran simples imaginaciones suyas, pero más se notaba los pasos, cuando ella paraba, ya no escuchaba nada. Y, cuando optó por correr, se escuchaba los pasos ligeros tras ella y eso, la asustó muchísimo. Le entró el pánico y no pudo más que seguir corriendo, sin parar. Se echaba las culpas de no haber permanecido junto a Momoshiro, al menos, lo que le pasaba no estaría ocurriendo en ese instante.

Cuando pasó por una esquina, sin ir por ella, se asustó aún más cuando alguien la atrajo, llevando una mano hasta su boca para que no gritara. La tenía agarrada desde la cintura, pegada a él. No sabía qué hacer, tenía mucho miedo. Notó otra presencia a su lado, abrió aún más sus ojos por la sorpresa que se llevó. El chico le sonrió, seguidamente su semblante cambió, tornándose serio. Se colocó cerca de la esquina, donde dicha persona que iba tras Sakuno corría, el chico apareció y le aventó con el brazo haciendo que el individuo cayera al suelo.

-No te creas un valiente por perseguir y asustar a jovencitas- Comentó el chico seriamente.

El compañero, aún seguía junto a Sakuno, la deshizo del agarre levemente al notar que se había tranquilizado. La castaña se apartó un poco para girar a verle y se sonrojó bastante.

¡¿Ryoma-kun?!

Echizen se acercó a Touyama, mirando al individuo en el suelo. Ambos le lanzaron una mirada gélida, bastante atemorizante, el chico no tuvo que otra que levantarse para salir corriendo.

Sakuno, al reaccionar, se dirigió a ellos, preguntando extrañada qué hacen ellos dos a esas horas y sobre todo juntos.

-¡Ayudamos con la búsqueda de Ann-chan!-

Eso le hizo pensar que aún no la habían encontrado y bajó la mirada preocupada. Ryoma la miró y suspiró.

-Se dice, gracias- Dijo cortante mientras les daba la espalda a ambos jóvenes. Sakuno enrojeció y se inclinó ante ellos.

-¡Gomen¡Qué maleducada¡Muchísimas gracias!-

Kintarou rió acariciándole la cabeza a la castaña, luego se fue al lado de Ryoma y le colocó una mano en el hombro.

-Eres muy exigente, Koshimae- Sonrió y miró hacia atrás haciendo un gesto con la mano para que se acercara. –Ne, Sakuno-chan. ¡Vamos todos a por Ann-chan!-

-¡Hai!-

Aceleraron el paso, llamaron antes a Tachibana por si había aparecido, pero nada. ¿Dónde se habrá metido?

Mientras corrían, Kintarou era el que llevaba a Sakuno de la mano, Ryoma iba un poco más atrás, al notar aquel agarre, desvió su mirada algo inquieto. No supo por qué. Pero ese contacto le molestó bastante.

Al otro lado de la carretera, alguien iba con demasiada prisa y divisó a Sakuno desde lejos y se preguntó qué hacía con aquellos chicos. Parecía que tenían mucha prisa.

-¿Qué hará Sakuno-san a estas horas?- Se preguntó parando su paso algo pensativa y curiosa.

¿Y quién eres tú para decir aquello¡También vas con prisas!

Se llevó un dedo a su barbilla dudosa. –Pero… quiero saber… Podría preguntar mañana en clases…- Quedó unos segundos en silencio y sacudió levemente su cabeza y comenzó a correr. -¡Kurumi irá a investigar!-

-¿Investigar? Deberías de irte a casa, es muy tarde para una niña-

Kurumi paró al ser agarrada del brazo, aquella voz le sonaba y su cuerpo se tensó, colocándose nerviosa. Giró levemente hasta encontrarse con un sonriente Fuji. Se llevó una mano hasta la boca sorprendida. ¿Qué hacía él allí¿Estaría relacionado con lo mismo que Sakuno?

-¿N-nani…?-

-Buenas, Kurumi-chan- Los ojos de Kurumi se iluminaron al ver que él recordaba su nombre. -¿No crees que…?-

-Tengo la misma edad que Sakuno-san- Interrumpió desviando la mirada. –Si quiero estar por aquí, lo puedo hacer-

Se zafó del agarre del castaño y comenzó a caminar, pero no se daba cuenta que él la seguía sonriente. Kurumi se había molestado inconscientemente, no le gustaba para nada que la consideraran una niña, porque ya no lo era. Tenía diecinueve años, aunque en apariencia parecía tener menos y tal vez añadiéndole algo de su carácter a veces infantil. Supuso que Sakuno no era la única.

Y pensar que se había emocionado con que recordara al menos su nombre, porque sólo la vio una sola vez.

Será por que era amiga de Sakuno, la castaña debe de haber hablado de ella, además de su hermana. Bajó la mirada algo desilusionada mientras iba a paso rápido. Bien que admiraba a Fuji Syusuke, era lo extraño, porque, sólo era a él. A los demás famosos bien podrían pasarles un camión por delante que no lo echaría en cuenta.

Escuchando canciones de Fuji, incluso sin saber cómo era, le llamó mucho la atención, Narumi, su hermana, al enterarse, le mostró los vídeos de sus canciones. Ahí comenzó a admirarle más. Al escucharlo hablar en algunas entrevistas que le hacían, tanto por televisión como en revistas, siempre se imaginó que Fuji sería bastante simpático y no se equivocó.

Levantó la mirada y se encontró en la entrada de un parque, ni cuenta se había dado. Al parecer sus pies la llevaron solos hasta ahí.

-Eres todo un imán-

Saltó algo asustada, girándose y encontrándose con Syusuke a su lado. Arqueó una ceja interrogativa y confusa. ¿Qué hacía él allí¿Desde cuándo la perseguía?

Qué debería importarle lo que haga una niña como ella.

¿Un… imán?

Fuji rió ante la cara confusa de la pelo violácea. Cuando giró a ver en la misma dirección que el castaño, se sorprendió al ver a aquella chica, Ann. Yacía sentada en unos bancos cercanos a una fuente. Kurumi pestañeó y miró a Fuji, él le sonrió.

-Al fin la hemos encontrado- Comentó Fuji. –Se había ido sin decir nada, su hermano estaba muy preocupado-

-Ya veo…- Miró hacia Ann, lo que estaba haciendo, su rostro, desde lejos.

Estaba sola, casi no había nadie paseando por el parque. ¿Y quién lo haría a esas horas? Se fijó que llevaba una bolsa, abrió y en pocos segundos estaba comiéndose una hamburguesa.

-¿Por qué…?-

Fuji la jaló a un lado interrumpiéndola, no sabía por qué, pero le pidió que guardara un poco de silencio.

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Cada vez iba mucho más atrás, hasta que ralentizó el paso, volteando la mirada hacia un lado, hacia un parque. Aunque no estaba muy atento en lo que pasaba, si seguía yendo con ellos no lo podría soportar.

Se pasó una mano por el pelo hastiado, suspiró y miró al frente, quedándose fijo en lo que veía.

La castaña que estaba algo más hacia delante junto al pelirrojo, paró de golpe, notando que Ryoma no los seguía. Giró hacia atrás y lo vio plantada muy alejado de ellos, mirando hacia el parque.

-¿Koshimae…?-

Sakuno se soltó suavemente de la mano de Kintarou y se acercó rápidamente a Ryoma, agarrándose levemente del brazo de él, para que la notara.

-¿Ryoma-kun…?- Nombró en un murmullo, pero Ryoma no dijo nada, ni siquiera la miró. Ella le siguió la mirada y se sorprendió, asomándose una gran sonrisa en su rostro.

Antes de que intentara avanzar para dar con aquella figura en el parque, él se lo impidió. Touyama sonrió ante la cara de Sakuno, estaba perdida en lo que estaba pasando. El pelirrojo cogió a ambos jóvenes y los atrajo hacia unos arbustos, escondiéndose.

¿N-nani…?

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Primero había salido junto con Sakuno en busca de la menor de los Tachibana, Ryuzaki se le pierde y tendría que estar buscando a ambas chicas. Pero, al recibir una llamada de Ryoma, que estaba con Sakuno, se tranquilizó. Se centró más en buscar a Ann y no parará hasta encontrarla.

Llegó hasta un parque, estaba solitario, normal a esas horas. Podrían permanecer algunas parejas dispersas, pero casi no había. Entró apresurado al parque, mirando cada rincón del mismo. Y al voltear la mirada, al escuchar agua, se encontró con una fuente, lo que más iluminaba el lugar al haber luces en el interior. Justo a unos pasos, estaba ella.

Se quedó estático, parado viéndola mientras tragaba saliva. Ella tenía una mirada seria, mirando el suelo aún comiendo lentamente una hamburguesa. ¿Por qué tenía que hacer todo eso¿Qué gana comiendo sola en un sitio como ese?

¿No decía que comer sola era lo más deprimente que había…?

-¡Ann!-

Gritó, haciendo que ella levantara la mirada lentamente, topándose con su mirada, él la miraba con el ceño fruncido. Ella se sorprendió, no esperaba que la encontrara… él. Desvió la mirada bastante molesta y siguió comiendo, como si no lo hubiera visto, eso lo descolocó. Andó bastante decidido hasta colocarse justo delante de ella, quedándose de pie mirándola desde arriba.

Al observar que no le hacía caso, optó por sentarse a su lado para hacer que lo mirase, aunque lo que consiguió es que casi le arrancara la cabeza allí mismo.

Casi se sentaba encima de la bolsa de las hamburguesas.

-Un poco más y me dejas sin cena, idiota- Dijo, sin mirarle y seguir comiendo. Bajó su mano libre buscando el refresco, al tenerlo, una mano le impidió. -¿Nani?-

-Ann, mírame y escúchame- Ella lo miró de reojo, lo notó muy serio y casi estaba por echarse a reír por aquella expresión. Momoshiro era de aquellos con la sonrisa en la boca, siempre.

-Qué serio estás…- Opinó cogiendo con la otra mano el refresco y bebiendo de él.

-¿Me vas a decir qué te pasa?-

-Tengo hambre, por eso como- Contestó mirándole.

-Te has ido sin decir nada, tu hermano está muy preocupado-

Lo miró una vez más y la desvió hacia otro lado, mientras seguía bebiendo del refresco.

-¿Tú no?- Preguntó en un susurro. Momo parpadeó, nunca se esperó esa pregunta por parte de ella.

-¡Claro que sí¿Por qué crees que he estado buscándote?- Respondió al instante.

-Quién lo diría…-

Él la observó sorprendido. ¿Acaso dudaba de que él se preocupara por ella¡Eran amigos!

-¿Por qué dices eso…?-

No lo entendía, si se conocen de hace mucho, no comprendía a qué venía aquel comentario. Dudaba de su amistad.

-¿Ya no te caigo bien?- Volvió a preguntar ella pero, sin mirarle.

¿Había oído bien?

Se humedeció el labio y la miró atónito.

-¿Perdón…?-

Ann lo miró de reojo, observándolo sin ninguna expresión.

-¿Tienes algún problema conmigo…?- Articuló ella una vez más. -¿Por qué…?-

Fue interrumpida por él, que la cogió de los hombros para que lo mirara a los ojos. Él estaba verdaderamente muy enfadado, se le notaba en la mirada y ella se sorprendió.

-¿¡Se puede saber qué estás diciendo!?- Exclamó molesto por aquellas preguntas, para él, sin sentido. -¿A qué viene eso¿Por qué debería de cambiar de opinión hacia ti¡Siempre me has caído bien¡Sino, no estaría siempre dirigiéndote la palabra, te ignoraría¿Comprendes?-

-¿¡Por qué entonces te metes conmigo de aquella manera!?-

Ahí lo atrapó, lo dejó sin respuesta. ¿Por qué la molestaba de aquella manera? Él sí lo sabía, podría decírselo, pero no cree que sea buena idea.

El porqué. Era algo tan obvio, que tan sólo él ignoraba, para no preocuparse, no tenía valor para demostrarle el porqué de sus actos.

-¿Momoshiro-kun?-

El motivo por el que aún no había salido con alguna chica, era porque ninguna le había atraído tanto como ella. El hecho de que se metiera con ella, era para tapar sus sentimientos, aunque por lo visto, era tan obvio que hasta el ignorante de Echizen se había dado cuenta. ¿Ella no?

-Momoshiro-kun…-

-Pues…- Ella lo miró atenta, Momoshiro aún la tenía sujeta, estaba demasiado tenso, pero mostró la mirada decidida cuando la volvió a mirar. -¡Pues por que tú…!-

-¡¡Ann!!-

Pálido. Momoshiro se había quedado bastante pálido. Para una vez que decidía a contárselo alguien le interrumpe. Tachibana Kippei había dado con ellos.

El mayor se acercó a ellos, arqueando una ceja al verlos de aquella manera, mirando con desagrado cómo tenía sujetada a su querida hermana pequeña. Momoshiro lo miró algo asustado, Ann frunció el ceño y miró al ojivioleta.

-Momoshiro-kun…-

El llamado volteó a verla lentamente y notó como la castaña le aventaba una hamburguesa en su boca, haciendo que le fuera imposible de protestar.

Se levantó para acercarse a su hermano y se disculpó por haberle preocupado, mientras que Kippei se alejaba para ir donde Shinji y Kamio, Ann volteó y miró a Momo que masticaba la hamburguesa desconcertado. Se acercó, cogió la bolsa y sacó un refresco entregándoselo. A la vez que se apartó un poco para marcharse lo miró y sonrió.

-¡Me debes una hamburguesa, Momoshiro-kun!-

Dicho esto, se marchó junto a su hermano. Momo la quedó mirando al frente embobado. Si le había sonreído y dicho eso era que… ¡Ya no estaba enojada! Él sonrió más aliviado, todo volvía a ser como antes y estaba bastante emocionado.

-Lo sabía, a Momo-sempai le gusta la hermana menor de Tachibana-

El moreno tragó saliva y se giró lentamente hacia atrás, encontrándose con un soso egocéntrico de brazos cruzados, un pelirrojo sonriente feliz de la vida y a una chica algo separada de los dos últimos, cabizbaja y sonrojada.

-Qué…-

Ambos chicos delante suya, levantaron la mano en saludo, uno no hacía desaparecer su faceta de desganado y el otro sonriendo de oreja a oreja.

-¿¡Qué hacéis vosotros aquí!?- Exclamó desconcertado a la vez que se sonrojaba bastante. Los tres se taparon las orejas ante tal grito.

-Buscando a la hermana menor de Tachibana- Contestó el peliverde. –Pero…- Lo miró con una sonrisa maliciosa. –Nos hemos encontrado con algo bastante interesante-

-¡Ryoma-kun!- Regañó, él la miró arqueando una ceja. Sakuno miró a Momoshiro. -¡Gomen! Estábamos buscando a Ann-san, dimos con ella pero…-

-Ya veo…- El ojivioleta suspiró rascándose detrás de la cabeza. –No… pasa nada, creo-

-Siento que no pudieras habérselo dicho, con su hermano delante sería incómodo¿no?- La castaña sonrió y Momoshiro se sonrojó.

-¿¡Decirle qué!?- Gritó retrocediendo asustado. -¡Sólo estaba disculpándome¡¿Entendido?!-

Sakuno se escondió tras Ryoma ante los gritos desesperados del moreno. Kintarou sólo reía, se le hacía divertido aquellas reacciones.

-Por cierto¿qué ibas a decirle?- El pelirrojo lo miraba con una sonrisa en sus labios.

Los otros tres, incluso Sakuno, aún detrás Ryoma, lo miraban pestañeando varias veces. Ryoma suspiró y volteó la mirada, apartándola de Touyama. Era demasiado inocente, era tan obvio que hasta él mismo se daba cuenta. ¿Touyama en qué mundo vive?

Sakuno estalló en carcajadas al comprender la situación de Kintarou, no sabía nada acerca de Momo y Ann, y ni siquiera, viendo aquella escena se percató de lo que él le quería confesar a Ann. Kintarou al verla reír de aquella manera, sonrió y sacó la lengua de manera torpe, Ryoma bufó y Momoshiro se creía que era de él del que se estaba riendo.

Qué ilusos llegaban a ser.

-Sakuno-chan, anda. Te llevamos a casa- Ofreció Momoshiro para cambiar el tema.

Justo cuando se iban, Fuji y Kurumi salieron del escondite colocándose delante de aquellos jóvenes, lo que alteró a Momoshiro, temiendo lo peor. Syusuke sonrió mucho más, observando al moreno.

-Qué pena, Momo- Comentó Syusuke. –Un poco más y se lo dices- Rió levemente.

-¿¡Tú también Fuji-sempai!?- Exclamó horrorizado. -¿¡Está de moda eso de espiar, o qué!?-

-Ni idea, pero es divertido- Respondió el castaño y abrió sus ojos, con una mirada penetrante. –Sobre todo luego, para hacer sufrir al susodicho con el tema-

¡Y lo dice con aquella mirada que mata!

Se dijeron todos mirando horrorizados al castaño. Kurumi lo observaba de reojo, y las reacciones de los demás, luego comenzó a reír levemente. Le parecía un chico bastante majo y divertido.

Tendría que venir más a menudo al estudio, como visitante de Sakuno, pero que en realidad, iba a verle a él.

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Era extraño. Realmente extraño.

No supo qué era aquella sensación, se sentía muy molesto, sentía mucha rabia en esos momentos. Cuando llegó a casa, no avisó como siempre cuando llega, ni se molestó en ir a saludar a sus familiares. Muy extraño, pensaron los padres del peliverde viéndolo subir las escaleras hasta su habitación.

Nanako se acercó hasta la puerta del cuarto de su primo y tocó levemente. No recibió respuesta, desde detrás preguntó si quería cenar. Respondió que no tenía apetito, se iría a dar un baño e iría a dormir. Estaba cansado.

¿Qué habrá pasado?

Se desnudó lentamente, dejando caer la ropa por el suelo a mala gana, mientras esperaba a que se llenara la bañera. Luego, se metió dentro levemente quedando sólo la cabeza al descubierto. Al lavarse fue produciendo espuma del jabón por el agua, la cual se quedó rato mirándola con un semblante serio. Odiaba sentirse así. Nunca le había pasado y, al parecer, siempre era cuando ella estaba implicada.

Dio un largo suspiro cerrando los ojos, recordando lo sucedido.

-

Después de una divertida conversación molestando a Momoshiro, decidieron marcharse. Ryoma y Kintarou se ofrecieron a la vez para acompañar a Sakuno a casa. Ryoma puso luego la excusa de que le cogía de camino hacia la suya y Kintarou, quería hablar un poco más.

Una vez más Ryoma iba un poco apartado, a unos pasos detrás de aquellos dos, con ambas manos en sus bolsillos, de vez en cuando echaba pequeñas miradas a ambos jóvenes. Veía a la castaña reír divertida a cada comentario del pelirrojo y eso hacía que apartara la mirada. Optó por colocarse su mp3, aunque apartara la mirada para no ver, escuchaba, así que prefirió escuchar música.

Cuando comenzó a notar que iba reconociendo la calle, cerca de la casa de Ryuzaki, levantó la mirada hacia delante. Y lo que vio hizo que ensanchara sus ojos sorprendido. Touyama se acercaba sonriente a Sakuno delante de la puerta de la casa de ella. Hasta que el chico le plantó un leve beso en su mejilla.

Sólo era un beso en la mejilla. Nada más. Pero, Ryoma se quedó estático, si se sentía incómodo, ignorado todo el rato cuando el pelirrojo se encontraba con ellos. Porque él sacaba tema y se ponía a hablar con ella.

Él era más sociable, y hablaba a sus anchas haciendo que ella lo hiciera también, abriéndose más. Ryoma sintió culpa, se maldijo a sí mismo por ser como es, pero no podía cambiar.

Tenía orgullo.

Justo cuando Kintarou se despidió de Sakuno y de manera rápida y amistosa de él, se largó lentamente y Ryoma, andó a paso ligero por delante de Sakuno, sin siquiera mirarla. Dejándola con la palabra en la boca.

-

Alzó una mano que tenía bajo el agua, atrayendo espuma a la misma, así comenzando a jugar con ella.

Recordando aquello se enrabió más, catalogándose de ridículo e inútil, metiendo finalmente la cabeza bajo el agua, quedando así unos minutos aguantando la respiración.

-¡Chibi-suke!-

Escuchó vagamente al estar sumergido, pero ignoró completamente. Notó como se abría la puerta del baño, seguido de un sonido algo familiar. ¿Su móvil?

Quedó un poco más así, esperando que su hermano abandonase el baño, no quería hablar con él, de seguro que al verle la cara podría sospechar y dar en el clavo. Como siempre solía hacer. Pero a falta de aire tuvo que salir aspirando una gran bocanada de aire y escuchó un leve grito.

-¡Pensé que te habías ido dejando así la bañera, chibi-suke¡Qué susto me has dado!- Exclamó Ryoga llevándose una mano al pecho. –Por cierto, tu móvil ha estado sonando-

Ryoma lo miró por fin arqueando una ceja y Ryoga le tendió el móvil, el menor lo miró y luego a él.

-No puedo cogerlo ahora mismo- Comentó obviando que estaba en la bañera, las manos húmedas, por lo que no podía hacerse con él.

Ryoga mostró una sonrisa maliciosa, alzó un poco el aparato, levantó la tapa y mostró la última llamada perdida a lo que Ryoma abrió sus ojos.

-Ne, chibi-suke- Lo miró aún con aquella sonrisa en sus labios y señaló el nombre de aquel número. –Me he dado cuenta que en todos los contactos en tu teléfono móvil le tienes escrito algún comentario…-

Ryoma tragó saliva. ¿Había estado hurgando en su móvil¿Cómo se atrevía? Lo peor para él fue el ver el rostro de su hermano, daba miedo con sólo imaginarse en lo que estuviera pensando.

-Veamos…- Murmuró Ryoga volteando el móvil para mirar. –Momoshiro Takeshi; Monstruo de las hamburguesas, Kikumaru Eiji; Sempai inmaduro y algo atolondrado…, Ryuzaki Sakuno; Chica extraña… pero agradable-

Fue rápido, era demasiado fácil hacerlo enfadar. Al escuchar aquello último el menor se había levantado de sopetón y le había arrebatado el aparato. Ryoga lo miró divertido, aunque su semblante cambió al verle bastante molesto, tenía la mirada apartada. Había visto su comportamiento cuando llegó a casa, aunque pensó que aquello era algo normal en él, pero ahora podía pensar que algo le había ocurrido.

-Ne, chibi-suke…- Ryoma lo miró de reojo. –No me interesa contemplar la anatomía masculina, soy heterosexual y lo que es peor… tu hermano- El chico gruñó y se sentó nuevamente en la bañera, dejando un brazo, en el que tenía el móvil, fuera.

-No haber entrado- Contestó cortante. –Sal de aquí, tengo que terminar de lavarme-

Ryoga comprendió y suspiró rascándose la cabeza y seguidamente salió del baño cerrando tras él. Ryoma quedó sentado unos minutos sin hacer nada, mirando el agua. De pronto sintió una vibración en su mano, luego escuchó una melodía, otra vez llamaban a su móvil. Cuando levantó el aparato para ver se sorprendió nuevamente. Era la primera vez que ella lo llamaba. ¿Qué querría?

Soltó una sonrisa sarcástica al recordar lo sucedido antes. Se había largado sin haberle dicho un adiós. Seguramente llamaba para preguntar qué le ocurría, era demasiado predecible. Miró atentamente la pantalla, aún seguía sonando y él pensaba en si cogerlo o no. Pero, teniendo las manos húmedas, se le fue resbalando el móvil de las manos, por suerte consiguió sostenerlo a tiempo pero, presionando el botón verde, así iniciando una conversación de voz.

-¡Ah¿Ryoma-kun…?-

Ryoma pestañeó varias veces y chasqueó la lengua fastidiado. Le había dado sin querer. Cuando abrió un poco sus labios para decir algo, ella se lo impidió.

-Gomen, Ryoma-kun…- Él arqueó una ceja ante ello, preguntándose el por qué se disculpaba, debería ser él, pero, como siempre nunca lo diría. –Sé que te has podido sentir… algo apartado. Lo siento. Kintarou-kun habla por los codos, quería que tú entrases en la conversación, quiero que hables más con nosotros… o conmigo…-

¿Con ella¿Ella quería hablar con él?

Un momento¿desde cuándo lo llamaba por su nombre?

-Supongo que será por eso que estás molesto- Soltó una leve risa, seguidamente se escuchó un suspiro. –No me extraña… Lo siento-

-No- Contestó rápidamente para su sorpresa. –Da lo mismo-

-¿Eh? Demo, Ryoma-kun, yo…-

-Oyasumi, Ryuzaki-

Y colgó.

Nuevamente lo volvió a hacer. Dos veces en un día. Dejó el móvil a un lado y metió la cabeza una vez más bajo el agua, para luego enjabonarse más y salir para dormir.

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Después de hacer la figura, escogió las acuarelas, cogiendo el pincel y comenzando a darle color.

'Dibujad algo en lo que represente algún sentimiento.'

Sin darse cuenta, el dibujo le estaba saliendo solo, le estaba dando los toques a color. Algunas de sus compañeras pensaban cómo hacer los suyos, en la manera de representar los sentimientos.

Tan sólo era representar algún momento que hayan vivido, algo significativo, importante. Mostrar cómo te sentías en aquel momento. Aunque no fuera ella misma la que aparecía en el dibujo, representaba lo que había vivido.

Lo que sentía actualmente.

-Oh, vaya Ryuzaki- La profesora se acercó a ella, observando el dibujo. -¿Quién es?- Ella sonrió.

-Nadie, pero muestro… como me siento- Aquello último lo dijo en un murmullo, pero la profesora la escuchó.

-¿Te sientes confundida?- Preguntó haciendo que la castaña la mirara sorprendida. Luego miró el dibujo.

¿Confundida?

Esa no era su intención. Quería demostrar que estaba bastante feliz ahora, pero, le había salido una expresión de frustración, confusión. ¿Por qué?

-

-Arigatou, Touyama-kun- El pelirrojo ladeó la cabeza y le sonrió.

-Llámame por mi nombre, así me sentiré tranquilo llamándote por el tuyo- Ella parpadeó y sonrió asintiendo.

-Está bien, Kintarou-kun- Nombró la chica apenada, él sonrió aún más.

Sakuno al verle, notó como se acercaba lentamente hacia ella y se puso nerviosa, sonrojándose al ver que se acercaba hasta su rostro. Pero, se sintió algo aliviada al recibir aquel beso en su mejilla. Cuando él se apartó, con su gran sonrisa, se despidió amablemente de ella, y con una mano la agitó hacia Ryoma, a lo lejos.

Cuando quiso darse cuenta, para despedirse del peliverde, notó que pasaba por su lado a paso ligero, sin mirarla. Ni siquiera le dio tiempo de llamarlo, más bien por que sentía que algo no marchaba bien.

-

Luego está la llamada de anoche. Se había notado bastante frío y nuevamente le había colgado sin dejar que ella le dijera adiós. ¿Qué le ocurre?

Suspiró desganada, y la profesora la miró arqueando una ceja.

-Ryuzaki¿estás bien?-

-¡Ah, sí¡Gomen!-

La profesora le permitió seguir con el dibujo y se marchó a revisar los demás. Sakuno volvió a suspirar aliviada y observó su dibujo, dispuesta a terminarlo.

-Huum… Vaya, vaya. ¿Así te sientes ahora?-

Ryuzaki dio un respingo del susto y volteó a un lado encontrándose con la culpable.

-¡Karin-san!-

-¿Te sientes confundida? Interesante- Comentó llevándose una mano al mentón.

-Lo tuyo…- Miyazawa la miró pestañeando varias veces y sonrió arrogantemente.

-Mira, esto es lo mío- La llevó hasta su sitio, que eran a dos pasos y le mostró el dibujo casi terminado, sólo le quedaban unos retoques.

Sakuno quedó maravillada.

-¡Es genial! Pero… ¿alguien durmiendo?-

-¿Hum? Es que no he podido dormir bien anoche, así que… Estoy muerta de sueño- Sakuno rió ante ello, Karin era alguien peculiar. –Y por supuesto, mi pijama es negro¿es raro?- La miró de manera penetrante, a esa mirada cualquiera le dice un "no".

-N-no, para nada- Rió nerviosamente.

-Deberías aclarar tus ideas- Sakuno la miró interrogante y Karin le acarició la cabeza. –Fíjate en ella- Karin señaló a Kurumi quién coloreaba su dibujo bastante feliz. –Ya sabe lo que quiere…-

Sakuno observó a Kurumi desde lejos, estaba realmente emocionada mientras pintaba. ¿Ella confundida¿A qué se refería Karin?

Miyazawa la miró de reojo y suspiró resignada dándole un leve golpe en la cabeza.

-Espabila, anda- Decía mientras se marchaba a su asiento, Sakuno se fue al suyo mientras se sobaba la cabeza.

-Entre Ryoma-kun y Karin-san…- Murmuró tocándose la cabeza e inflando los mofletes.

Ryoma-kun…

Nombró en un susurro mirando por la ventana del aula, cerca de su asiento. Tenía que hablar con él, para poder saber qué le ocurría. Tal vez haya hecho algo malo y debería de disculparse, anoche se disculpó por que pensó que lo habían aislado mientras ella hablaba con Kintarou. No sabía si seguía enfadado por eso o por otra cosa.

Sabía de antemano que no era alguien de tratar, bastante poco hablador. Pero al menos ella ha podido entablar alguna conversación con él.

¿Y si…¿Y si en realidad no le agrado? A lo mejor aquellas veces que me acompañó lo hizo por compromiso, por ser nieta de Sumire…

Sacudió la cabeza levemente, quitándose aquello de la cabeza.

Entonces lo de aquella vez en mi casa… ¿Por qué…?

Escuchó unas voces, Kurumi hablaba con su hermana, contemplando el dibujo de la misma. Por curiosidad se acercó y lo vio.

-¿Y..., y esto?- Preguntó Sakuno viendo el dibujo de Narumi, ella sonrió. –Soy yo de pequeña, se supone que me he metido en un cuento que me gusta mucho. Cuando me lo contaban de pequeña solía soñar que entraba en aquel mundo- Sakuno sonrió y vio mejor, le sonaba.

-¿Cuál es?-

-La leyenda de Sakata no Kintoki- Respondió Narumi dándole unos retoques al dibujo. -¿Te sonará verdad? Es un cuento de niños- Rió.

Sakuno pestañeó mientras arqueaba una ceja. ¿Sakata no Kintoki?

E-espera…

-¿Tu nombre?-

-Sakuno… Mi nombre es Sakuno…-

-¡Un placer, Sakuno-chan!-

-¡Mi nombre es…!-

-¿Hmn?-

Le acarició la cabeza dulcemente y sonrió. Seguidamente le guiñó un ojo.

-¡Soy como el de la leyenda, Sakata no Kintoki!-

Se llevó una mano a sus labios sorprendida y horrorizada.

L-lo he tenido conmigo durante todo este tiempo y ni siquiera me he percatado de que era él…

Kurumi y Narumi la miraron extrañadas y preocupadas, Sakuno retrocedió y siguió observando el dibujo de Narumi. Ahora todo encajaba, la imagen borrosa que tenía del aquel chico, se fue formando, hasta dar con un rostro bastante familiar. Aquella sonrisa era imposible de olvidar y, sobre todo aquella gran fuerza.

-K-Kintarou-kun…-

Emitió, llevándose ambas manos a su rostro avergonzada.

Continuará…


El nombre de Sakata no Kintoki tiene una explicación, en el siguiente lo contarán :3 El por qué...Sakuno nombra a Kintarou y qué tiene que ver con eso xD

Ejem, Ryoma siente más fuertemente lo de los "celos", nyah.

Capítulo 15: Ángel de la guarda; Ryoma sigue evitando a Sakuno. Un flashback de parte de uno del cast ¿quién...? Unas disculpas, notando su sinceridad en aquellas palabras que... llegaron ser tentadoras, estando en aquella posición.

¿Ryoma... kun?

Jus, poco a pocoo xD Veamos, la idea mía es, que siendo Ryoma como es, pues se está tardando en aceptarlo..., poco a poco, experimentando con celos y otras cosas. Sakuno, ahora que descubrió aquello, está aún más confundida... Nyah. Pero se viene, todo o.o xD Digo yo, que Ryoma al no haber estado nunca con alguna chica, más con su orgullo ¬¬ pues no acepta aún lo que siente. Sakuno es despistada.

Espero que os guste el cómo lo tengo pensado hacer x.x

Bueno, os agradezco los reviews! Espero leeros en este!

Un saludo.