Las balas impactaban por todo el lugar, Osomatsu y Jyushiko hacían lo posible por mantener a raya a los delincuentes, esta última apenas y logrando asomarse intercalando entre disparar y sostener a Ichi en el suelo. El chico gato se removía tratando de quitarse la rodilla que oprimía su espalda para retomar su intento de que la rubia dejara de exponerse.
Atsushi cada vez parecía estar más pálido ante la pérdida de sangre; Totty miraba en todas direcciones buscando alguna escapatoria, logro divisar la puerta del baño ligeramente abierta y apenas asomándose a Choromatsu quien le hacía señas para que corriera a resguardarse con él, Todomatsu negó, intentando explicarle con señas que el de traje estaba herido.
Choromatsu regreso al interior del cuarto y observó con preocupación a las dos chicas.
- ¿Qué hacemos? - Todoko pregunto sujetando el brazo de su amiga.
- Afuera es un caos y parece que el tipo que les ayudo está herido -
- ¿Atsushi san? -
Choro asintió - necesitamos encontrar una salida rápidamente, tal vez, puedo intentar salir por el conducto de aire - miro hacia el techo - o podría intentar romper el espejo y cortarlo en una especie de espada o escudo... Tal vez una de las puertas también podría servir para cubrirnos de las balas - miraba en todas direcciones tratando de idear algún plan.
Todoko rodó los ojos en un gesto de impaciencia, al parecer el chico era de muchas palabras pero nada de acción - Choroko, este tipo es caso perdido - le hablo a su amiga que parecía estar perdida en sus pensamientos - ¿Choroko? -
- Si tan solo él tuviera una pulsera del amor podría transformarse y salvar el día... Pero si eso pasara no puedo evitar pensar en cómo se vería con el traje, el largo de sus pantalones determinaría si es uke o seme - junto sus manos y miro con detenimiento al chico que no le prestaba la más mínima atención - ¡Kyaaa! - soltó un pequeño grito de emoción y cubrió su rostro - ¡Suke! Creo estar 70% segura de que puede dar y recibir -
Todoko se alejó de la otra chica y frunció el ceño, no tenía duda, aquellos dos estaban igual se locos perdidos cada uno en su mundo.
- Sigan con sus tonterías, yo no pienso morir tan joven y bella - avanzó con paso seguro a la salida siendo observaba por los otros dos.
Todoko abrió la puerta y se asomó con cuidado, visualizo a Totty con Atsushi a lo lejos mientras el sonido de las balas continuaba haciendo eco en el lugar, miro al lado contrario en donde un pequeño pasillo continuaba, al final de este había un estante con un kit de primeros auxilios y aun costado un extintor. La chica sonrío a sabiendas de lo que le serviría.
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Osomatsu y Karamatsu se mantenían a salvo en el pasillo; Osomatsu dispara ocasionalmente a diferencia de su amiga que parecía tener municiones eternas.
- Se me terminan las balas – indico el de rojo a Kara – necesito más o un arma nueva –
- ¿Y de dónde planeas conseguir eso? – Kara se mantenía a un par de pasos de él con el fin de no estorbarle.
- Ve al cuarto de Jyushiko y revisa los cajones o el armario, si la conozco es más que seguro que tiene algo guardado –
Karamatsu asintió y corrió a la recamara de la rubia, paseo rápidamente la vista por el lugar y se apresuró hasta el tocador, reviso los cajones con desesperación, al no hallar nada se dirigió al armario, reviso en el fondo en donde encontró diversa cajas, comenzó a revisar cada una topándose en las primeras con fotografías y objetos diversos.
Mientras tanto, Osomatsu había dejado de disparar al solamente quedarle una bala, se asomaba ocasionalmente por la puerta, mientras Jyushiko lograra mantener a raya a los tipos no debería preocuparse mucho, un ruido atrajo su atención, cuando giro a mirar se topó con un sujeto entrando por la salida de emergencia, maldijo por lo bajo, el tipo lo vio y sin dudar le apunto.
- ¡Baja el arma idiota! – ordeno el maleante mientras avanzaba hacia el chico.
Osomatsu suspiro y dejo caer la pistola, se encontraba acorralado, pero podía esperar a que el tipo estuviese lo suficientemente cerca para intentar desarmarlo, solo rogaba porque Kara no interfiriese o podría resultar herido.
Sólo un par de pasos más y Osomatsu estaría a nada de atacarlo.
En el pasillo hizo eco el sonido del arma disparándose.
El de rojo sintió como si su corazón se detuviese y la manera en que se cortaba su respiración.
Osomatsu sólo pudo observar al sujeto frente a él cayendo abruptamente al suelo, varios pasos detrás Karamatsu sujetaba una pistola con ambas manos y seguía apuntando al frente.
- Kara… - el nombrado no parecía escucharle por lo que comenzó a dar unos pasos en su dirección – Karamatsu, baja el arma – llego hasta su novio y lo observo atentamente.
Karamatsu mantenía la vista fija en el sujeto del suelo, sus brazos firmes y el cuerpo tenso le hacían parecer una estatua; un solo disparo fue suficiente para asesinar al tipo, tan certero que cualquiera pensaría había sido logrado por un profesional.
Osomatsu coloco su mano derecha sobre uno de los brazos del contrario, ante el tacto Kara dio un respingo y se giró a mirarlo con lentitud, al chocar sus miradas Karamatsu no pudo evitar componer una expresión triste.
- Lo hice… - pronuncio el menor en voz baja – lo hice otra vez… - su cuerpo comenzó a temblar mientras un par de lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos.
Osomatsu le retiro el arma de las manos y en seguida lo abrazo con fuerza, Kara oculto de inmediato el rostro el pecho de su novio, intentado reprimir las ganas de llorar.
- Tranquilo, todo está bien – Osomatsu acariciaba su espalda con la mano libre intentado calmarlo.
La puerta de salida se abrió repentinamente, un sujeto entro con arma en mano, sin embargo, Osomatsu fue más veloz, con la mano izquierda mantuvo la cabeza de Kara contra su pecho mientras con la diestra dio un rápido y certero tiro a la frente del intruso.
- Tranquilo… - repitió el mayor – yo resolveré todo – separo suavemente al otro y tomándolo de la mano lo guio hasta la recamara de Jyushiko. En el cuarto reviso dentro del armario bajo la atenta mirada de Kara.
- ¿Qué haces? – se acercó el menor a donde él había hallado anteriormente las cajas.
- ¡Lo tengo! – anuncio triunfante sin permitir que Kara viera lo que había encontrado.
Osomatsu tomo la mano de su novio y lo llevo cerca de la cama mientras sonreía ampliamente.
- N-no sé qué planeas – tartamudeo el de azul – pero sé que no será nada bueno –
- Karamatsu… - se arrodillo sin soltar su mano – necesito hacer algo importante justo ahora –
El menor sintió su rostro arder ¿No haría lo que estaba pensando?... ¿Cierto? Ese en definitiva no era el lugar ni el momento.
- Cierra los ojos – indico el de rojo, Kara dudo unos segundos y termino obedeciendo.
El de azul no podía creer lo que estaba ocurriendo, su corazón latía a prisa y su mente estaba totalmente en blanco, aguarda escuchar algo más de su novio, pero este no parecía dar señales de vida. Un "clic" llamo su atención, en cuanto abrió los ojos el sonido se repitió y sintió un leve tirón en su muñeca.
Osomatsu se levantó y rasco con el índice bajo su nariz.
- Aguarda aquí, no tardo – índico con una gran sonrisa saliendo aprisa, no sin antes colocar el seguro de la puerta.
Karamatsu se quedó de pie, inmóvil, miro por donde se acaba de ir su novio, intentando procesar lo ocurrido; bajo la mirada hacia su muñeca, la movió un poco y solo pudo escuchar el chocar del metal de las esposas contra la pata de madera de la cama.
- ¿Eh? – fue la única silaba que logro pronunciar aun sin estar completamente consiente del choque entre su fantasía contra la realidad.
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Osomatsu se pego a la puerta, observo los cadáveres en el suelo y suspiro profundamente; sujetó con su mano izquierda el dije que recién había recibido y sonrió levemente, asomándose un poco por la entrada alcanzo a divisar a Jyushiko, con señas le indico que saldría, la rubia asintió lista para cubrirle la espalda.
Fue una coincidencia que las decisiones tomadas por separado confabularan a favor de los amigos.
En cuanto Osomatsu abrió la puerta de una sola patada, Todoko apareció al otro lado haciendo uso del extintor, la espuma se comenzó a esparcir confundiendo a los maleantes que no sabían a qué lado apuntar, Oso y Jyushiko aprovecharon la oportuna distracción para disminuir el número de enemigos; mientras tanto Choro corrió a donde Todomatsu para ayudarle con Atsushi, Choroko se acercó a la barra y le indico al par de hermanos seguirla, sin dudar la chica de lentes salto encontrándose a Ichi con las manos atadas con un cinturón, la joven golpeo su frente un momento, Jyushiko era un estuche de monerías, se apresuró a desatarlo para que entre ambos ayudaran a Atsushi a pasar de su lado, Totty le siguió y después Choro; Ichimatsu les indico de la trampilla por la que Jyushi y Homura habían escapado con anterioridad, comenzaron a bajar apresurados.
En la calle se escuchaba gran alboroto, al parecer más tipos estaban por llegar o quizá gente inocente huía al escuchar el tiroteo.
Choroko, Totty, Atsushi y Choromatsu ya habían bajado por aquella puerta secreta.
- ¡Ya deja eso! – Ichimatsu le grito a Todoko quien continuaba usando el extintor.
La de ojos rosados obedeció lanzando el artefacto al suelo, se apresuró a la barra e hizo el ademan de saltar, pero una mano en su tobillo se lo impidió. Antes de siquiera quejarse Ichimatsu tomo impulso y salto sobre la barra asestando una patada en el rostro del tipo, logrando así que soltara a la chica; Todoko se quedó de pie sorprendida.
- Eso fue… - la joven estaba sin palabras, quedando aún más sorprendida en el momento que el de morado la tomo en brazos para pasarla sobre la barra, sin palabra alguna y con un gran sonrojo Todoko no perdió tiempo en bajar por las escaleras.
- ¡Bien hecho Ichi! – Osomatsu le felicito mientras lo sujetaba de la ropa orillándolo a brincar también - ¡Sal rápido! –
- ¡Aguarda! – Se detuvo antes de bajar - ¡¿Y Karamatsu niisan?! –
- Tranquilo, está a salvo, iré por él en cuanto termine con estos bastardos –
Jyushiko se acercó a Ichi y tomándolo de los hombros le obligo a bajar.
En el lugar quedaron únicamente de pie Osomatsu y Jyushiko, rodeados de cadáveres al por mayor.
- No has perdido el toque Osomatsu niisan - alabo su amiga guardando su pistola en lo que parecía un hielera.
- Y tú has mejorado hermosa – se asomó sobre la barra observando como la hielera estaba llena de diversas armas – vaya, y yo sufriendo por municiones –
- Sera mejor irnos, ¿Has escuchado afuera? –
- Sí, escuche varios autos pero si no han entrado todavía es una mala señal –
- Deben estar rodeando el lugar – menciono mientras levantaba un par de tablas del piso escondiendo la caja con armas - ¿En dónde está Karamatsu? –
- ¡Cierto! Lo deje en tu cuarto, ya regreso, adelántate con el resto nos veremos en casa de Kara – la chica asintió comenzando a bajar mientras el otro corría al pasillo.
Osomatsu se detuvo frente a la puerta de aquella recamara y antes de intentar abrir un escalofrió le recorrió el cuerpo al sentir un cañón en su espalda, alzó lentamente las manos quitando el dedo del gatillo.
- Baja el arma infeliz - le ordeno aquella voz detrás de él a lo que no tuvo más remedio que obedecer, inclino levemente el brazo y dejo caer la pistola, quien le apuntaba dio un par de pasos hacia atrás – gira lentamente idiota –
El de rojo obedeció y quedo sorprendido al no ver a nadie al momento, bajo un poco la vista y diviso a un pequeño hombre calvo que le apuntaba firmemente, este vestía una gabardina café.
- ¿Qué demonios…? – quiso preguntar pero antes de ello vio al sujeto caer frente a él producto de un golpe en la cabeza.
Karamatsu con las esposas aun colgando en una muñeca y sosteniendo un palo en alto estaba de pie.
- ¿Kara? – el ex ladrón estaba sorprendido de verlo, en especial al reconocer aquel trozo de madera como la pata de la cama de Jyushiko.
- ¿Qué esperas? ¡Vámonos! – indico el menor tirando su improvisada arma y sujetando el brazo de su novio. Se apresuraron hasta la salida de emergencia, antes de salir un leve quejido les hizo regresar la vista al pasillo.
- ¿Kara… matsu? – el pequeño hombre que le había apuntado a Oso se erguía un poco le llamaba asombrado.
- ¿Chibita? – Respondió con otra pregunta el de azul, sintiendo el color abandonar su rostro - ¡Demonios! – maldijo y san dar tiempo a más palabras salió corriendo con Osomatsu.
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Si alguien lee todavía esto, en serio lo siento ;-;
Fuera de los usuales pretextos de falta de tiempo y la tesis comiéndose mi alma, esta vez simplemente no hallaba inspiración para seguir con esta historia, de hecho ya tengo pensado el final pero me falta encontrar la forma de llegar a ese punto.
Agradezco mucho a quienes continúan leyendo pese a mi demora, los amodoro n_n
