Archivo No: 14

Concretando

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En todo el día no había logrado concentrarse.

La voz de su profesora ese día le entraba por un oído y le salía por el otro, si bien a él le gustaba prestar atención en clases aquél momento su mente realmente no estaba para eso, desde hacía varias horas que no podía pensar claramente la verdad. Ni siquiera podía pensar en lo que tenía que hacer al acabar con las horas de clase, es decir… debería estar pensando en que hora sería la más apropiada para rastrear el número que tanto trabajo le había costado averiguar la noche anterior, pero no, su mente insistía en no dejarlo tranquilo.

Si bien no era la primera vez que una persona exclamaba las palabras que le tenían así, si era la primera en que estás le hacían cualquier clase de efecto: aun cuando este era, a menos por la sorpresa, un evidente estado de shock. Podían llamarlo lento pero él no había notado en esos días que las actitudes que tomaba su compañero no eran quizás las más neutrales habidas o por haber. Si alguien le hubiese dicho que Len gustaba de él podría haberse echado a reír con ganas en su cara, pues eso era simplemente imposible.

… ¿Lo era, verdad?

Lo peor de todo aquél asunto, es que ni siquiera se sentía molesto, no fue capaz de reclamarle nada, de hecho, ni siquiera tuvo la capacidad de decir nada, ni bueno, ni malo, solo cerró los ojos y se quedó dormido como lo haría cualquier otro día. Sin embargo las horas no pasan porque sí, y su compañero había quedado expectante de una respuesta, cosa que le recordó en la mañana antes de su inevitable salida a clase. Si sabía algo era que no lo iba a presionar, pero si se quedaría esperando hasta que le dijera algo.

¿El qué? Pues, un sí, un no, para llegar más allá o simplemente reprimir sentimientos, algo muy natural en cualquier persona.

Sin embargo, el mayor problema en sí radicaba en que el islandés no estaba seguro de nada: empezando por el hecho de que… pues, lo evidente, lo más resaltante; ambos eran chicos. Y no es como si él fuese idiota, quizás era tímido y todo lo avergonzaba, pero realmente, en el fondo, no le importaba, porque estaba seguro de que lo que el otro sentía era en serio, y eso no era algo que uno consiguiese en cada esquina. Además había considerado la idea en más de una ocasión… siempre y cuando se tratase de algo en los que ambas partes quisieran ser felices ¿por qué no?

Pero allí se encontraba el meollo de la situación: ¿Qué sentía él por Len?

Había estado desde que despertó en una guerra psicológica consigo mismo en búsqueda de una respuesta a esa interrogante, ya que no había nada más difícil que descifrar los sentimientos de uno mismo. Y es que mientras más pensaba más su corazón se aceleraba y un sentimiento entre rabia y alegría se apoderaban de él; no sabía que significaba eso.

Efectivamente, ahí estaba su corazón latiendo como loco, pero eso podía deberse a la mezcla de todas sus emociones en un momento así, aunque pensar más allá de eso le costaba, y mucho, así que empezó a tener pensamientos separados por cada asunto, para así asegurarse de poder pensar todo con calma.

El chico en cuestión le atraía… ¿físicamente hablando? Cerró los ojos, dejando que varias imágenes mentales llenaran su pensamientos, el nórdico era una persona que, a pesar de fijarse en esas cosas más de lo que admitiría, solo lo hacía para tener un registro en su consciencia, por lo que le sorprendió como su mente lo asaltaba con imágenes un tanto detalladas de la anatomía del otro ¿en serio había pasado tiempo observando de esa manera al asiático y ni siquiera se había dado cuenta? Que idiota. Aunque claro, quizás el hecho de encontrar atractivo a un amigo tuyo no es quizás algo en lo que uno deba pensar a menudo cuando se está con tantos problemas encima.

Pero, resolviendo ese punto de manera objetiva, podía concluir en que el castaño pues… era físicamente atractivo, incluso para él.

Ahora ¿a él le gustaba más allá de eso? Es decir, en el plano importante, el sentimental.

- ¿Estás prestando atención? – al oír la voz de la húngara el chico se enderezó un poco, demonios, se había distraído en plena clase

- Eh… si, por supuesto

- Entonces, por favor se el primero en resolver el código, pero hazlo mediante la ecuación que acabo de explicar – mientras caminaba en dirección a su profesora se sintió como un completo imbécil, por supuesto que no había prestado atención ni a media palabra de lo que había explicado… por andar pensando en tonterías dicho sea de paso

La mañana no mejoró después de eso, salieron de la instrucción luego de haberse equivocado como nunca en su vida mientras Mei lo resolvió en menos de cinco minutos, realmente se había frustrado, pero prefirió no emitir opinión al respecto, al menos ahí sí pudo prestar atención al procedimiento que no era tan difícil en realidad, lo que si era difícil era intentar tener una conversación con su compañero.

Jamás en su vida se había sentido tan incómodo, caminarse sin hablar era casi una tortura, sobretodo porque no sabía siquiera que tema tocar, es decir debería responder a la cuestión de la noche anterior, sin embargo no era capaz, más que nada, porque no sabía que decir.

Agradeció al Valhalla que en la tarde no tenían que hacer, así que como pudo se fugó en solitario al gimnasio, en donde solo encontró a cierta morena saltando la cuerda, oh bueno, tampoco podía pedir el milagro de que lo dejasen solo, eso ya sería demasiado bueno.

Se limitó a acercarse a la caminadora, con una velocidad muy alentadora.

- Hey, que mi abuelita corre más rápido que eso, literalmente – su compañera que se había sentado a beber un poco de agua, no pudo evitar burlarse del asunto

- Si bueno… no estoy de muchos ánimos

- ¿Dónde está Len? – Oh, la pregunta del millón

- Yo que sé… - en ese momento algo hizo click en la mente de la chica

- ¿Te lo dijo, verdad? – Ah, oh… con que era eso a la que se había referido el día anterior

- ¿Lo sabías?

- ¿Qué no era obvio? Me lo dijo cuándo pude sacárselo, mientras estabas aún enfermo con lo que te paso, parecía un loco dando vueltas por todos lados ¡mon dieu! Yo nunca lo había visto así, con absolutamente nadie, así que pues… fue bastante evidente – ese lado de la historia no lo sabía ¿desde ese entonces? No… ¿quizás fue antes? ¿en qué punto había sido? Debería preguntarle… si no le diera tanta vergüenza

- Yo no sé mucho de esas cosas…

- No, tranquilo, no te echo la culpa de nada, usualmente todos se dan cuenta menos la persona en cuestión, y más si hablamos de alguien como Len sabes… él es muy difícil de descifrar

- Si… dímelo a mi

- ¿Y qué le dijiste?

- Ah… no le he dicho nada… no sé qué decir

- Deberías decirle algo pronto ¿sabes? No es bonito quedarse esperando, quiero decir si es una negativa bueno, la gente lo supera, después de todo hay muchas personas en el mundo, pero no hay nada peor que dejar a alguien en la incertidumbre – de inmediato, la chica se levantó con la toalla rodeando su cuello – en su defensa diré que es un buen chico cuando quiere, y no es de los que juegan con la gente, a menos no buscando herirlos – le guiñó un ojo al notar como su amigo se sonrojaba – quizás sea mejor dejarte solo, nos vemos

-… Hey, Cassie

- ¿Dime?

- Gracias – la menor rio por lo bajo

- Cuando lo necesites

X

Era ya casi la noche y, además de seguir sin una respuesta clara, tenía que volver a la habitación, con todo este lío no había podido pensar en qué le diría al tal Tino cuando lo llamara y evidentemente no sería ya ese día que lo hiciera, después de todo seguro de su boca solo saldrían incoherencias cuando tenía que ser lo más directo posible, así que mejor lo postergaba nuevamente hasta el día siguiente.

Rindiéndose a que ya no podía hacer nada más, abrió la puerta de la habitación solo para conseguir que el asiático yacía ya en su cama, con mando en la mano y toda su atención fija en la pantalla, una imagen bastante regular, aunque ahora que lo pensaba, quizás había estado ahí todo el rato para tampoco pensar mucho en el asunto; de repente se sintió culpable, quizás Cassie tenía razón… y todo se resumía a ese momento.

Llegando al hecho de que no veía nada malo en… bueno… intentarlo, quizás, dándole ciertos límites y reglas, podría pues…. ¿Aceptar sus sentimientos? ¿Y luego qué? ¿Eso que los volvería? Apenas vino la palabra a su mente sintió que su rostro se encendió en fuego, eso no lo había analizado del todo en aquél rato, pero conociendo la personalidad de ambos, quizás no fuese necesario decirlo.

Tomando valor, caminó hasta el frente de la t.v, tapando la visión del chico y obligándolo a detener la partida.

- ¿Ya se acabó la acción evasiva? – definitivamente, eso no ayudaba con su pena

- P-Pudo ser peor, pude no haberte hablado en una semana, intento ser razonable

- ¿Y qué es ser razonable? Ilústrame – aparentemente, le había herido con su indiferencia, no pensaba que eso pudiese pasar, pero bueno, había que dejarse sorprender con el día a día

- Pues… yo… -bajó la mirada, maldiciéndose en su interior… ¡no era capaz de decirlo!

- ¿Tan difícil es? No sé si sentirme herido o halagado – se levantó de su cama un poco más tranquilo, rodeándolo con sus brazos – hagámoslo más fácil para ti

- ¿…Mmm?

- Haré algo, y si estás de acuerdo lo tomaré como un sí, tú no dirás nada más, yo no diré nada más, y eso es todo – de algún modo eso lo tranquilizo, el no tener que verbalizar cosas tan vergonzosas era una alivio a su corazón, así que sin pensarlo dos veces, asintió ante su propuesta

Al notar que tenía luz verde, el asiático tomo su mentón hasta alzar su mirada, de algún modo veía la respuesta mezclada con todas las emociones que reflejaba su rostro: en sus gestos, en el color que lo adornaba, y sobre todo en sus ojos.

Cerró los ojos dejándose ir hasta el rostro ajeno, no hubo queja, no lo detuvo, así que continuó hasta posar sus labios en los contrarios, de forma suave, sin buscar reacción alguna, pero no encontró rechazo en lo absoluto, todo lo contrario: no pasados ni un par de segundos, pudo sentir como el gesto era correspondido, dejando de ese modo que pasara un rato, pudo ser un par de minutos, pudo quizás hasta ser una hora, ellos, sinceramente, no pudieron notarlo.

Lo único que sabían y estaba completamente claro, era que no necesitaban más que eso, ni palabras vergonzosas, ni gestos, ni aclaraciones, ya era suficientemente palpables sus sentimientos, y así, para ambos, estaba bien.

N/A: Lamento lo de la semana pasada, quizás me pase un poco de cruel… ¡pero miren, funcionó! Nunca habían comentado tanto xD hasta yo me sorprendí, así que, en compensa, hice el cap un poco más largo de lo normal, y le eche cuanta azúcar fui capaz… ¡me esforcé! Denme una galleta al menos (?)

Bueno, espero que la semana no se les haya hecho demasiado larga y que les haya gustado, nos leemos el próximo sábado, misma hora, mismo canal.