—Venga, vamos al lugar más agradable del mundo.

—Iría, pero London queda lejos —se ríe idiotamente.

—Gracias a dieu la tour Eiffel no está en London.

—Entonces no es el lugar más agradable del mundo, I'm sorry —se encoge de hombros, sonriente.

—No es eso lo que decías en la mañana... parecías bastante convencido de que era el mejor lugar del universo.

—What?

Francia se ríe acelerando un poco el paso, acercándose a la torre y mirándola para arriba.

—Es grande.

—Pues lo mismo decías tú… de mí… en Notre Dame —susurra sin querer mirarla ahora, rojo como un tomate. El francés sonríe de lado y se le recarga encima.

—Ciertamente, yo nunca lo he negado... te he hablado ya de la perfecta curvatura que tien..—hacer el favor de interrumpirlo.

—Waaaaaaah —le tapa la boca.

El francés se ríe un poquito de buena gana, acercándose a la pata de la torre en donde está el elevador, saca la lengua para lamerle mirando aún hacia arriba.

—¡Ah! ¡COCHINO! —protesta limpiándose la mano sobre él, que se ríe más deteniéndole la mano—. ¡Tonto! —le golpea con la otra suavemente.

—¡No me llames tonto! —protesta riendo.

—¡Tontotontotonto!

—Tais toooiiii! —le calla... con un beso y el inglés se ríe en ello—. ¿Bueno, vamos a subir o vamos a quedarte aquí admirando la grandeza de... la tour Eiffel?

—Nadie está admirando nada —replica dirigiéndose al ascensor.

—Sí que lo estás... admiras su belleza y majestuosidad y te inclinas antes ellas... aunque en realidad, pensándolo bien, creo que te levantas ante ellas —le abraza por la espalda y se ríe

—Stop de esas bromas! Ya te lo he dicho antes —le riñe pero sonríe un poco, sonrojadito—. Además, que yo me inclinara es lo que tú sueñas.

—Puedo hacer que te inclines en este momento —indica Francia sonriendo maligno

—¡Ja! ¡Ya quisieras! —le reta

Se le acerca un poco más pegando a la... otra tour Eiffel contra su culo, levantando una de las dos manos y tocándole... una de las áreas más sensibles del pecho. El inglés se tensa y trata de girar sobre sí mismo haciendo para que quite la mano de ahí, pero en un movimiento muy rápido, perfeccionado tras años de práctica, el francés mete la otra mano adentro del pantalón del inglés, directamente sobre el big ben. Pantalón + calzoncillos. Pim pam pum.

—No! —exclama casi en un susurro sonrojándose y apretando los ojos, moviéndose, levanta una rodilla y trata de quitarle la mano de ahí, defendiéndose.

Francia le empuja de la espalda y mueve un poco la mano, intentando que sea él quién baje y no la rodilla la que sube. Inglaterra se inclina un poco pero la rodilla sube más.

—¿Ves? Te inclinas... —susurra Francia un poco a la desesperada.

—No! —se yergue empujándole con la espalda pero aun con las manos en su asunto y la rodilla levantada.

—Un poco tarde para decir que no, ya que ya pasó... —susurra con dificultades.

—¡No pasó!

Se ríe un poco abrazándole del pecho y moviendo un poco la mano, para sacarla, y a la vez complicándole un poco la vida al inglés.

—¡STOP! —protesta con un escalofrío.

—Eso intento... —sonríe malignamente.

—¿Qué intentas?

—Parar, ¿no has pedido que pare? —susurra arrastrando las erres

—¡Pues hazlo! —lloriquea un poco.

—Sólo si prometes no ponerte histérico, ni golpearme, ni irte —mueve un poco la mano.

—¡Ah! —protesta apretando más las piernas y dejando caer la cabeza adelante.

—No me odies —sonríe sacando un poco la mano.

—Yes, I do! —chilla empezando a reaccionar de manera evidente.

—Venga... no ha sido tan malo, al final sólo queríamos demostrar un punto —le abraza justo al momento en que se acercan a ellos para decirles que el elevador ha llegado.

Inglaterra se sonroja aún más y se esconde al oír a otra persona.

—Calma... caaaalma —le susurra el francés, empujándole un poquito hacia el elevador.

—Noooo —susurra y se le arrapa como una lapa.

—No ha pasado nada... nadie se ha dado cuenta —le besa la cabeza cerrándole un ojo al individuo del elevador, que le conoce, llevándose un dedo a los labios para que se calle y no haga nada más que abrir la puerta.

—ShutupIhateyou.

—No lo haces, cher... Ven acá —le esconde más y suena todo el rechinar de la puerta abriéndose.

—YesIdo —hunde la nariz en su cuello. Francia sonríe más porque esta es una de las versiones de Inglaterra que más le gustan.

—No lo hagas.

—¡Pues sé bueno! —protesta.

—Soy bueno... Soy bueno —beso en la cabeza—. Lo siento, ¿vale?

—¡No lo eres! ¡No lo haces!

—No te hice nada tan malo.

—¡Sí lo hiciste!

—Sólo te toqué tus partecitas —sonríe cuando empiezan a subir—. Además tienes mucha suerte.

—No les digas asiiiií —protesta y restriega la cara en la base de su cuello.

Francia ronronea con esto, textualmente, ronronea... Inglaterra frunce el ceño y aparta un poco la cabeza para mirarle, porque hace ruiditos raros. Ojos cerrados, actitud de relajación, sonríe.

—¿Qué haces?

Abre un ojo azul y le mira.

—Este lugar... y tú aquí, abrazándome... —sonríe un poco.

—No te estoy abrazando —se separa de golpe.

—Aaaghh... ¡estabas! —protesta

—No! No lo hacía —se vuelve para mirar, notando por primera vez que ya están en el ascensor.

—Sí lo hacíiiiiiiias... es impresionante la negación que manejas, mon amour —sonríe recargándola cabeza en el vidrio y mirando hacia afuera—. ¿Hace cuánto no subimos aquí?

Inglaterra se sonroja.

—Es decir, a la tour de verdad, a la otra es otro asunto —se ríe.

—Shut up, ya lo sé, por eso dejé de venir aquí. ¡Eres imposible!

—Dieuu... venga, no te pongas histérico. Prometo no volver a hacer comentarios por la próxima hora.

—JA! Yes, of course y yo voy y me lo creo.

—Esa fue la última muestra de buena voluntad que pretendo tener contigo —"protesta" acercándose a la puerta y poniendo los ojos en blanco.

—What? —le sigue.

—Que estás hoy especialmente quejiche —protesta Francia yendo hacia el otro elevador

—Porque tú estás especialmente molesto.

—¡No estoy molesto, estoy romántico!

—¡No es verdad! ¡Solo me molestas!

—No solo te molesto —se guarda las manos en los bolsillos y le mira a la cara, un poquito preocupado porque en realidad tampoco pretende molestarle con todo.

—Lo haces. TODO el tiempo —presiona sin notarlo. Francia se humedece los labios.

—No sé cómo no molestarte todo el tiempo, entonces —responde un poco más sincero de lo que quisiera.

—Pues dejando de portarte mal —hace los ojos en blanco como si fuera obvio.

—Dime cómo —insiste.

—Pues siendo amable y elegante y educado y no molestándome todo el tiempo...

Francia se pasa una mano por el pelo preguntándose si realmente se está pasando o no. Inglaterra SIEMPRE se queja, pero quizás también se había extralimitado con lo último de tocarle tan tan así.

—Bien —responde dejando pasar a una pareja que acaban de bajarse del otro elevador y deteniendo la puerta para que Inglaterra suba—. En fin... cómo has estado además de todo esto, ¿eh? —pregunta educadamente adentro del elevador, cerca de él, pero no demasiado.

—What? —le mira, descolocado. Él se encoge un poco de hombros y sonríe suavemente.

—El trabajo, la casa... ¿todo bien? ¿El... unicornio? ¿Todo en orden? No te había preguntado hasta ahora de eso... pardon.

Inglaterra parpadea. Francia sonríe más y mira por la ventana.

—Estoy... ¿bien?

—Me alegra —le mira de reojo y vuelve a mirar por la ventana—. Merci por todo lo de hoy, mentiría si te dijera que no me ha gustado.

—¿Cómo... estás tú?

—Bien, estoy muy bien. Contento.

Inglaterra vacila y Francia hace un movimiento suave con el pulgar de la mano izquierda tocándose inconscientemente el anillo. La puerta se abre en el segundo piso.

—Ha sido un día genuinamente espléndido —le mira a los ojos, él sigue notando algo raro sin saber qué, siguiéndole—. Ohh! Constantin! —saluda al joven que les abre la puerta, sonriendo ampliamente, con las manos en los bolsillos—. Bonsoir... —le aprieta la mano y hace un gesto con la cabeza, un poco más seco que de costumbre—. Comment ça va?

El muchacho se queda descolocado por la sequedad e Inglaterra frunce el ceño.

—Creo que tenemos una reserva. Cena de negocios —mira al inglés de reojo y vuelve a guardarse la mano al bolsillo—, a nombre de Monsieur Royaume-uni, supongo.

—Ah... oui, un momento —pide yendo a mirar el registro, Inglaterra frunce más el ceño. Francia se gira con él y levanta las cejas al ver el ceño fruncido, entreabriendo los labios.

—¡Sé lo que haces y no va a funcionar! —exclama el inglés cuando viene de nuevo el chico a guiarles.

—¿Lo qué hago? —pregunta frunciendo un poco el ceño.

—Yes! —responde muy seguro siguiendo al chico.

—¿Y por qué no va a funcionar? —pregunta sin tener ahora si nada claro, siguiéndoles.

—Pues solo dices eso para molestarme otra vez —replica cuando les acomodan en la mesa—. Y eso que te he dicho que no lo hagas.

El francés se deja caer en la silla con menos elegancia de la que desearía, pasándose una mano por el pelo y mirándole a los ojos. Él le mira de vuelta con la barbilla levantada

—Yo sólo estaba diciéndote lo que tú querías que le dijera justamente para no molestarte —se defiende.

—Eh? —Inglaterra vacila.

—Te molesto cuando te molesto, te molesto cuando no te molesto... al menos voy a molestarte para pasarla bien —protesta.

—Pues... —frunce el ceño tensándose porque eso suena a que no la pasa bien

—Aha?

—Te puedes ir bien tranquilamente —responde con el ceño fruncido y los mofletes hinchados, mirando su plato.

—Quoi?!

—Nadie te obliga a estar aquí si no te lo pasas bien —le mira un poco dolido

—¿De qué hablas? ¡El que no se lo pasa bien eres tú! —responde mucho menos combatiente e irritado de lo que quisiera.

—Eh? —vacila otra vez.

—Tú eres el que se quejaba y tampoco te gusta cuando lo hago bien... no sé qué es lo que quieres.

—¿Hacer bien qué? —inclina la cabeza.

—Todo te molesta, hasta cuando no quiero que te moleste.

—Pues es que solo lo quieres para que yo tenga que decir si... —vacila—. Me gustó o no lo de hoy, ¡y ya lo sabes! ¡así que quieres molestarme! —le acusa. Francia parpadea.

—¿Dices que no quiero molestarte para que tú tengas que decir que te gustó?

—¡Quieres que lo diga para molestarme! —aclara.

—Creo que a veces eres injusto conmigo —indica tomando la carta y abriéndola, con el ceño fruncidito.

—¿Por qué dices eso? —pone los ojos en blanco.

—Porque lo eres... ojalá yo fuera igual de injusto contigo —murmura de regreso.

—OK, pues selo, anda —le reta, enfadado.

—Pues... es que estoy intentando ser... ¿qué me has dicho? Amable, elegante y educado (no que no sea yo siempre así...), de esa manera en que tu crese que debería serlo para no molestarte, ¡y sigues protestando!

Inglaterra se queda con la boca abierta unos instantes y la cierra frunciendo el ceño y volviéndose a la carta, refunfuñando.

Francia levanta un pie por abajo de la mesa y le acaricia la pierna.

—¿Qué vas a comer?

Aparta la pierna y le fulmina, sin contestar.

—Y además terminas enfadado...

—¡Pues no sé qué pretendes si no! —reclama.

—Yo sólo quería no molestarte.

—Pues mira lo que consigues —replica sin mirarle.

Los ojos azules le miran un poco desconsolados. Los ojos verdes le miran por encima de la carta.

—¿Tú por qué te enfadas?

—¿Pues a ti qué te parece?

—Pues sólo he dicho lo de ser injusto porque te enfadaste igual aun cuando intentaba no molestarte.

—Pues es qué quieres qué haga, ¿eh?

Francia suspira porque sigue pensando que se pasó un poco hace rato.

—Nada, pardon... —susurra y otra vez vemos de dónde saca Canadá algunas cosas. El inglés bufa por la nariz y se vuelve a la carta—. Las escalopas son buenas aquí...

—Bien —bufa secamente.

Francia pone la mano sobre la mesa con la palma hacia arriba y la acerca un poco a él. Inglaterra la mira de reojo y cuando lo nota, mueve un poquito los dedos, pero el orgulloso inglés le gira la cara, ignorándola.

Unos instantes más tarde Francia gira la mano hacia abajo y la retira de la mesa con un suave movimiento y cara de "aquí no ha pasado nada".

—Why are you doing this? —le reclama Inglaterra. El galo le mira haciendo un esfuerzo por entender exactamente qué es lo que está haciendo tan mal ahora.

—¿A qué te refieres?

—¡A esto! ¿Por qué lo estropeas todo?

El francés abre la boca y se echa un poquito hacia atrás y la expresión debe ser bastante dolida. Se le hace un nudo en el estómago ipso facto.

—Esto estaba... estábamos... —vacila—. Well, no era un desastre absoluto ni como la peor de las torturas y tú vas y tienes que... destruir mi baile y ahora destruir mi cena. ¿Qué pasa contigo?

—Yo no quería destruir tu baile, ni tu cena —responde desolado y baja los hombros, derrotado—. Sólo... estaba haciendo cosas normales... te dije que sí quería bailar y ahora... no sé ni lo que hice —confiesa.

—¡Pues es que mírame! —le exige cuando un camarero viene a ver que quieren, pero el inglés no le hace ni caso.

Francia mira al camarero de reojo y le pide suavemente que les de unos minutos antes de girarse a mirar al inglés, que se desconcentra y aprieta los ojos cuando Francia se vuelve al camarero.

—Te estoy mirando, estás histérico —indica.

—¡NO ESTOY HISTERICO!

—Entonces estás enfadado —indica tranquilizándose un poco de manera sorprende, al notar que es probable que esté más histérico que enfadado.

—Go to the hell —se vuelve a la carta. Francia le mira fijamente y frunce el ceño.

—Angleterre...

No responde.

—Podrías calmarte, s'il vous plait...

—No.

—Angleterre... realmente no sé qué es lo que hice mal. Fue un día magnifique para mí... y... me hace sentir mal que pienses que lo estropeo todo. No quiero estropearlo —va bajando el tono poco a poco.

—Ni siquiera estás prestando atención. ¡Mírame! ¿Ves quién soy? ¡Llevas todo el día pidiendo que sea quién no soy y me comporte como no soy! What's the matter whit you? ¡Si querías a alguien diferente haberte ido con alguien diferente!

Francia se humedece los labios y se reacomoda en su asiento, frunciendo el ceño un poco y levantando la barbilla.

—No te he pedido una sola vez que seas quien no eres... eres tú, Angleterre, histérico, malhumorado, fastidiado... Si con esperar que hagas cosas bonitas por mí porque es el día del entente o... —vacila, porque lo otro es más suyo y tiene terror a que se refiera a lo otro cuando habla de "pedir que sea quien no es" —, algo en esa línea asumes que espero que seas diferente...

—¡Pues lo esperas! esperas que te pida bailar y que te diga que te quiero y que... yo qué sé ¿cómo esperas que me comporte cuando me preguntas como estoy?

—Claro que espero que me pidas bailar... y que me digas que me quieres. Eso lo espero de ti SIEMPRE, no de los demás.

—¡PUES NO SOY ASÍ!

—Sí lo eres... si no lo fueras, no lo esperaría —responde suavemente—. Yo sé que te cuesta, y... me gusta cuando intentas complacerme haciéndolo, no pensé que te molestara tanto.

—¡LO QUE ME MOLESTA ES AHORA! ¡AHORA HASTA TE MOLESTA PELEAR CONMIGO Y JUGAR CONMIGO!

Francia levanta las cejas y suelta el aire, más o menos entendiendo, o al menos creyendo entender.

—No me molesta pelear contigo y jugar contigo en lo absoluto, mon petit lapin —sonríe un poco.

—¿¡Pues por qué vienes con esas cosas de que quieres... yo qué sé, saber cómo estoy como si yo fuera... Japan o quién sé yo!?

—Sólo pensé que te había dado mucha lata y querrías un poco de tregua... y que dejara de molestarte —respira otra vez extendiendo las dos manos hacia el por encima de la mesa, pasando arriba de las cartas—. Meeeeeerde, me pego unos sustos contigo... ¡pero unos sustos! —sigue estirándose hacia el inglés, sonriendo un poco.

—¡Eres un tonto! ¡yo no quiero jugar contigo! —se sonroja notando tooodo el malentendido, parpadeando.

—Mon dieu... te juro que un día va a darme algo, un ataque aquí y va a ser tu culpa —murmura levantándose y cambiando su silla de lugar para acercarse al inglés. Vuelve a sentarse y le jala hacia él—. Y claro que quieres jugar.

—¡No! Y ni te creas que te iba a decir sobre que estabas estropeando my we... my day. El día del Entente.

Francia sonríe más aún, y le abraza, y le da un beso graaaaaaaaande en los labios sin medirse ni un poco por el asunto del reservado. Termina sentado en las piernas del inglés que no se entera si lo hace durante el beso.

—Esnuestrodiadebodaaaas—murmura en medio del beso. Inglaterra termina prensado contra su silla, entonces... entre la tour eiffel y la... tour Eiffel. El mesero vuelve y se va otra vez, pero Francia termina completamente encaramado arriba del inglés y se separa cuando se le da la gana, que es bastante más adelante para cuando a británico ya se le han pasado todos los nervios y vuelve a sonreír idiotamente con las manos en la nuca del francés.


Alternamos peleas con besos, like ever.