Luego de mucho tiempo las vacaciones me dan la instancia para continuar, aquí tienen:


Libro dos:
Fuego.

Capítulo seis:
El poder sobre el mar.

Ella no quería aceptar esa teoría ¿cómo era posible? Continuó alejándose hacia atrás, una parte de ella quería salir corriendo y otra estaba curiosa por reconocer la verdad. Pero la chica no podía negar su pasado. Entonces algo temblorosa dijo:
-Siempre creí que era un sueño que había tenido en mi infancia, sin embargo, ahora me doy cuenta que fue real - Todos oían en silencio su relato, entonces ella prosiguió -. Fue antes de conocer a Ron, yo era pequeña. Al año siguiente entraría al jardín de niños. Era verano yo y mis padres estabamos de vacaciones en la playa, era la primera vez que veía el mar. Mi mamá estaba bajo la sombrilla en la arena mientras mi padre se bañaba conmigo en sus brazos -. ...por el momento ella sonreía al contar la historia – me intentaba enseñar a nadar, yo movía los brazos y las piernas, je, je creía que estaba nadando por mí misma, pero mi padre me sostenía -. De pronto su rostro expresó confusión y pena al mismo tiempo – no recuerdo bien pero creo que mi padre se distrajo y no se percató de que una ola de gran tamaño se acercaba, la ola reventó justo sobre nosotros lo que hizo que me separara de mi padre, la fuerza del agua me hizo dar vueltas sumergida, todo se volvió oscuro y luchaba por respirar, pero sólo tragaba agua. Pude notar movimiento en la superficie como si mi padre me buscara, pero no tenía como avisar mi posición en el fondo... cuando comenzaba a perder el conocimiento, algo... algo surgió en mí de forma involuntaria, no lo recuerdo con claridad, como si mi mente lo hubiera bloqueado. En eso, sentí un torbellino a mi alrededor que me impulsó hacia arriba, mi padre buscándome desesperado se dirigió a mí al verme salir a la superficie, me levantó me hizo votar el agua que había tragado, me abrazó lleno de felicidad. Mi madre se había percatado de lo ocurrido y esperaba en la orilla, su cara de angustia se iluminó al verme bien. Luego nos fuimos a casa. Hasta hoy asumí que fue un sueño, mis padres no hablaron de eso jamás, pero ahora sé que fue real.
El primero en hablar fue Manuel, el maestro agua.
-Entonces tú eres la maestro agua que iluminó los ojos del dragón.
-Kim ¿por qué no nos dijiste antes? –Dijo Ron.
-No lo sé, me daba miedo supongo, quizás para ti esté bien pero yo no me puedo acostumbrar a la idea de tener poderes, necesito pensarlo... – entonces ella salió a paso veloz de la cueva.
-Iré a hablar con ella –Ron la siguió.
-¿Quién lo diría? –Agregó Sam.
-¡Diablos! Creí que esta vez conseguiría abrir esta maldita puerta – expresó con enojo el hombre que se había quedado con Sam en la cueva.
-Relájate, lo harás pronto.
-No entiendes, mañana me devuelvo a Chile. Tengo cosas que hacer.
-Ah bueno... –luego hubo un silencio -. Deberíamos salir de aquí.
-Sí, claro.

Ron salió de la cueva y paseó su mirada por el lugar intentando divisarla. El viento comenzaba a soplar en la isla y la hierba se movía en dirección a este. Luego de recorrer un poco halló a Kim sentada tras un Moai, tenía la cabeza inclinada hacia abajo con las rodillas flectadas.
-Por fin te encuentro –dijo sonriente. Ella no respondió y el chico se sentó a su lado -. Sabes, para mí tampoco fue fácil; temí que fuera a fallar o que no pudiera controlarlo. Pero con el apoyo de todos lo logré, aunque alguien me hizo luchar hasta el fin ¿quieres saber quien? – La pelirroja no contestó, seguía con la cabeza hacia abajo. Ron lo notó y continuó hablando -. ... Tú. No lo hubiera logrado sin ti Kim – la chica disimuló una sonrisa intentando que Ron no la percibiera, de todas formas el maestro tierra sentía cada uno de sus movimientos -. Ahora piénsalo, ya tienes habilidades impresionantes, qué pasaría si ahora tienes la oportunidad de ser mejor ¡qué mejor regalo te da el destino! Y no te preocupes que yo te apoyaré en este proceso como tú lo hiciste conmigo.
Kim levantó la cabeza y fijó la vista en su novio, quien le sonreía dulcemente. Ella daba gracias por tener a un chico de novio que la escuchara y le animara tanto tengo suerte de tenerte a mi lado, Ron pensó. Era una gran decisión; ella era la chica que podía hacerlo todo y que salvaba al mundo todos los días, para ella era sencillo y se conformaba con eso, pero tener un "poder" a penas se estaba acostumbrando a que Ron se pusiera de color azul y acabara fácilmente con unos alienígenas dispuestos a dominar la tierra, y ahora ella... saber que puede controlar un elemento a su voluntad, sin embargo ella confiaba en Ron y sus palabras le dieron ánimo, si podía hacer lo que sea, esto no sería un drama...
-Bueno –dijo la chica sonriente -. Ella le extendió la mano para que la ayudara a pararse, él la levantó y la atrajo suavemente hacia él para darle un cálido abrazo.
-¿¡Chicos, todo bien! –Exclamó Sam junto a Manuel, que se acercaban a la escena. La pareja se separaró al ver que se dirigían hacia ellos.
-Sí, todo en orden.
-Quiero aprender... –anunció sonriente la maestro agua al momento que le sostenía la mano a Ron.
-Veo que Ron te convenció. Bien, tomé una decisión; como están las cosas, a ambos les falta un maestro agua con quien practicar, como no tienen a nadie más ¿qué tal si les enseño yo?
-¿Lo harías? – Preguntó Kim esperanzada.
-Sí claro, sería un gusto ¿qué opinas Ron?
-Me parece bien.
-Está decido –agregó Sam.
-Eso sí, hay un problema –irrumpió el hombre.
-¿Cual?
-Que no podrá ser de inmediato. Tengo algunos asuntos que resolver en mi casa. Pero con gusto los recibiré la próxima semana.
Sam parecía dubitativa. Algo le daba vueltas en la cabeza, luego materializó sus ideas en palabras:
-Ok, Kim tiene maestro, pero ¿Ron no debería aprender a controlar el aire antes que el agua?
-Mmmm veamos... –murmuró Ron -. Tierra, fuego, air... ¡oh! Es cierto, ahora sigue el aire.
Ah, pues esta semana que tenemos buscamos un maestro aire, Ron aprende y luego vamos contigo a jugar con agua. Pan comido –dijo Kim sonriente.
Ron lo sabía, Manuel lo sabía y Sam... bueno, ella algo sabía también.
-Otro problema tenemos con eso... –dijo Ron pensante.
-No existen los maestros aire –remató el hombre.
-¿Qué? –Kim no se lo explicaba ¿qué les había pasado? ¿Cómo habían desaparecido todos ellos?
-La nación del fuego fue despiadada, aunque la población en general no apoyaba la guerra, los altos líderes comandados por el señor del fuego Sozin, guiaron a sus tropas a los templos aire alrededor del mundo y acabaron con todos sus habitantes, sólo uno sobrevivió; el Avatar Aang, que consiguió escapar de ese destino cruel.
-¿Y como? –Preguntó Kim, su tono evidenciaba gran interés por la historia.
-Nadie lo sabe con certeza. Algunos creen que se congeló durante cien años y fue descongelado en medio de la guerra que impartía la nación del fuego. Pero es algo loco ¿no creen?
-No lo sé, quizás. Sólo miren todo lo que hemos descubierto en estas semanas, ya nada me sorprendería –dijo el rubio.
-Piensa que hacer esta semana. Yo me tengo que ir. El carguero sale en media hora. Sam, tú sabes donde vivo, los espero dentro de siete días. Adiós – y así sin más, el hombre se despidió y partió a pie hasta el muelle de donde zarparía.
Ron tenía un problema, debía aprender aire control, sin saber de un maestro existente. Necesitaba ayuda, un consejo sabio de una persona de la que mucho había aprendido. El chico encendió su comunicador y llamó a Wade.
-Wade comunícame con Max Possible.
-De acuerdo –sus dedos volaron por el teclado y se oyó la voz del abuelo de Kim.
-¿Si? Ronald. Hola ¿cómo va todo?
-Bien señor, ahora estamos en la Isla de Pascua.
-¿La de las cabezas gigantes?
-Lo mismo dije y sí. Lo llamaba para pedirle un consejo...
-¿De qué se trata?
-Si no hay maestros aire con vida ¿cómo aprenderé el aire control?
-Mmmm... es cierto, no lo pensé antes –el lugar en el que estaba era espacioso, se veía a mucha gente caminar en todas direcciones, algo en su mano; ¿una maleta? Se oyó una voz que provenía de un altoparlante, la cual Ron percibió al otro lado de la línea.
-Dime ¿dónde estás ahora?
-En el aeropuerto.
-y ¿a dónde va?
-Ah. Quizás a mi nieta le interese... –el agudo oído de Kim escucho eso y se apresuró a presionar un botón del comunicador de Ron activando el altoparlante. Ahora todos oían la conversación -. ¿Me oyes Kim?
-Te escucho abuelito.
-Querida, voy a visitar a tu padre... –en ese momento los chicos pensaron en varias preguntas, una de ellas; ¿cómo lo tomaría el papá de Kim? ya que era cierto que Max había dejado, por no decir abandonado a James y su madre, y años después de la nada llega este tipo diciendo que es su padre ausente, no es algo que se digiera fácilmente. La abuela lo había aceptado pero el señor Possible era otra cosa. Sólo quedaba esperar a ver que pasaba.
-Me alegra saberlo –dice Kim -. Pero no seas muy apresurado con él. No sabemos como lo vaya a tomar.
-Lo sé, tu abuela también me lo dijo.
-Y ¿no vas con ella?
-No, creo que es algo que debo resolver solo.
-Entiendo...
-Ok, ya quedó claro, podemos seguir con mi emergencia, por favor –interrumpió Ron sin molestarse. Sabía que el tema del abuelo de Kim era pesado, pero no era por eso por lo que habían llamado.
-Oh sí. Lo siento nos desviamos un poco. Respecto a tu problema Ron; debes saber que el Avatar no solo controla los cuatro elementos, sino que también es el puente entre nuestro mundo y el mundo de los espíritus.
-Sí, creo que Mark lo mencionó antes.
-Ya que estás en la Isla de Pascua, debemos sacar provecho de eso. Se dice que hay un viejo templo escondido en la isla Robinson Crusoe en el que existe una puerta al mundo de los espíritus. Propongo que vayas a ese lugar, viajes al mundo de los espíritus, busques un maestro aire que ya haya fallecido y que te pueda ayudar. Eso es lo único que se me ocurre. Tengo que dejarlos, mi vuelo ya va a salir. Adiós chicos.
-Bien y gracias.
-Saluda a todos en casa –alcanzó a agregar la chica antes de que se cortara la comunicación.
-Ya lo oyeron chicas, ¡a Robinson Crusoe!
El poderoso sol de la mañana se había reducido a una pequeña yema de huevo que desaparecía tras el mar. Que hermoso era ver esto de fondo y de primer plano los Moais de la isla. Una imagen para una gran foto o si hubiera un eclipse sería un efecto estupendo
Sus pasos los llevaron hasta el auto que aguardaba junto a los restos de la fogata que usaran el día anterior. Una vez más debían partir, empacaron todas sus cosas, dieron un último vistazo a la hermosa isla y subieron al vehículo. Kim al intentar encender el motor de dio cuenta de que no partía. No era la primera vez que les fallaba el auto y ya se estaba convirtiendo en un fastidio.
-¡¿Y ahora que? –Dijo algo molesta la chica golpeando el volante con los puños.
-Calma, veré que ocurre –exclamó la maestro fuego que hizo una inspección general del auto, luego de algunos segundos, Ron dijo:
-¿Diagnostico? –A lo que la chica respondió.
-No tengo idea.
-¡¿Que?
-Sí, no le encuentro ningún problema. Necesito más tiempo para revisarlo a fondo.
Pero no había tiempo para eso ya que la luz del sol ya se había esfumado hace rato, por lo que pasaron una noche más en el lugar. A la mañana siguiente tomarían un barco que los llevaría hasta Robinson Crusoe. Como lo hicieron hace unas semanas en el comienzo de su aventura, su medio de transporte era un barco.

Ya habían transcurrido unas horas desde que zarparon de aquella isla mágica de diversas tradiciones y sólo se veía su recuerdo. Ahora tenían más asuntos en mente: Kim era maestro agua, se reunirían con Manuel para que la pareja aprenda las artes del agua control. Mientras Ron intentaría buscar ayuda en el mundo de los espíritus. Precisamente de estos temas platicaban cuando notaron que otro barco navegaba paralelo a ellos a cierta distancia. No le dieron importancia y continuaron con lo suyo. Hacía algo de frío, las heladas aguas del Pacífico, absorbían el calor del aire lo que bajaba la temperatura de este elemento que rozaba sus mejillas.
Pero sus sentidos se centraron desde la tranquilidad total del mar a la incandescente bola de fuego que se acercaba a su barco. Estaban siendo atacados. Nadie se lo esperaba pero para Ron y Kim estaba claro quien enviaba el ataque.
-¿Cómo nos encontró? –Gruñó Ron al ser sacudido junto con el resto de la tripulación ya que la bola fue imprecisa aunque alcanzó a rozar el casco de la nave, meciendo el barco de un lado a otro. Notaron que provenía del barco que habían ignorado. Sam no se había enfrentado a ellos, pero por lo que Kim y Ron le contaron supuso que eran Leonidas y su tropa. Ella tenía muchas ganas de encontrarse con él, de hace tiempo que no peleaba con un par de su elemento. Kim tendría su oportunidad de vengarse, ese sujeto la había secuestrado, no era concebible, ¡nadie secuestra a Kim Possible! Pensaba cuando la segunda bola de fuego golpeaba la parte de carga del barco incendiando unas cajas de madera. Luego, el barco enemigo comenzó a acercarse al de ellos, mientras tanto, los tres aprovecharon de poner a salvo a la tripulación del navío, dejándolos en una habitación interna, además de que seguro usarían sus poderes y no querían arriesgarse a que los vieran. El pequeño Rufus se quedó cuidando a los refugiados, mientras nuestros héroes subieron a cubierta a enfrentarlos. Llegaron justo a tiempo para el grito de batalla de uno de ellos:
-¡Al abordaje muchachos! –su barco estaba junto al de ellos, a la distancia necesaria para saltar de una nave a la otra. Rápidamente la cubierta se llenó de maestros fuego con cara de matones, los chicos estaban rodeados. La adrenalina se apoderó de Sam y comenzó la contraofensiva, con un gran salto hizo una vuelta en el aire liberando fuego a los costados desde sus puños, golpeando a tres sujetos de una vez, dejándolos en el suelo. Para Ron la cosa estaba en contra, estaban en un barco de metal y madera, flotando sobre agua, y su elemento predilecto, la tierra, no estaba a mucha disposición, sólo le quedaba emplear el fuego que había aprendido. Peor estaba Kim, no sabía controlar su elemento, pero se valía de sus habilidades en el Kung-fu para hacer daño. Un látigo de fuego pasó rasante sobre su rojo cabello, proveniente de un sujeto que la había atacado por la espalda.
-No te metas con mi cabello –gritó dándole un certero golpe en el estómago que lo noqueó de una.
Ron estaba encarándose con otro.
-¿Y tu jefesito? .preguntó el chico.
-No pudo venir, lo siento. Pero nos encargó que te diéramos una paliza. –Kim lo escuchó y agregó:
-Así que el muy cobarde no vino, seguro tenía miedo. Bien ahora ¡ustedes lo sentirán! –dio una patada hacía atrás que asestó a uno de ellos, lanzándolo hasta Sam quien lo agarró en el aire, y con una vuelta lo arrojó fuera de la borda, cayendo este al mar. Él no nos habló de otra chica, y si que golpea fuerte murmuró un secuaz, refiriéndose a Sam. La chica parecía poseída dando fuertes golpes a cada quien se le cruzara por su camino, era una máquina sexy, fue la impresión de ellos. El Avatar se había librado del sujeto haciéndole una barrida, y otros dos se le tiraron en cima, pensó rápido, dirigió sus puños al suelo y produjo en fuego suficiente para elevarlo a él y a la carga extra, cuando estaban arriba, los dejó caer haciendo un movimiento sísmico con ellos, no se levantarían en un buen rato. Pero no se sentía a gusto quería su tierra querida, entonces recordó lo que hizo cuando llegaban a Australia, juntó sus puños como haciendo un "Kame-Hame-Ha", hacia abajo, pero no buscaba nada en el suelo, no, su objetivo estaba metros abajo, cuando lo localizó irguió la manos hacía arriba, no se percató que tres hombres lo habían acorralado, él intentó hacer tiempo mientras retrocedía, en el momento que lo iban a atacar un enorme fragmento de tierra proveniente del lecho marino apareció por su costado y los empujó al mar. El trozo quedó en medio del la cubierta y el chico se subió a este.
-¡Kim ven aquí! –La chica hizo caso, subiéndose junto a él, Sam peleaba lejos por lo que el ataque no le llegaría -. Mira esto- dice confiado con un veloz movimiento de brazos a los costados como si dos paredes se cerraran sobre él, del fragmento bajo sus pies surgieron pequeños trozos de roca que compactados y lanzados con gran velocidad eran un arma letal, era como una metralleta que lanzó balas de tierra en todas direcciones dándole a varios, como dolían, muchos prefirieron arrojarse al mar que seguir aguantando esta tortura, el ataque terminó cuando el fragmento se consumió. Ya no quedaban muchos sobre la cubierta, la batalla estaba prácticamente ganada.
Sin embargo no estaban concientes de que el verdadero peligro aun no llegaba. Un sonido estruendoso de pasos que hacían crujir el metal que pisaban se acercaba y provenían del al parecer vacío barco enemigo. Algunos de los pocos secuaces que quedaban, al oír aquellos pasos se arrojaron sin pensarlo al océano, parecían asustados. Y razones tenían para estarlo: una enorme figura aparecía de las entrañas del barco enemigo, un gigante como de dos metros y más de mirada desencajada y una prominente joroba, calvo y haciéndose de dos enormes martillos de acero en ambas manos, parecía sacado de un videojuego de zombies, su cuerpo entero acorazado por grandes músculos, varias cicatrices evidenciaban una cruda vida de batallas. Sus pasos lo llevaron frente a Ron, este al igual que Kim parecían paralizados ante tan enorme mastodonte. El chico sintió miedo, pero confiaba en su potencial y daría pelea, la gran criatura lo miró fijamente, parecía que esa cosa no tenía sentimientos, era un maniquí grande fuerte y tonto. Este realizó el primer movimiento; golpeó con su martillo el suelo donde estaba Ron, ya que él se movió a tiempo evitando el ataque, un gran agujero dejó la fuerza del golpe en la madera del suelo, el chico cuando se estabilizó le lanzó un flujo continuo de fuego el que acertó directamente sobre él, cuando las llamas se disiparon, el humanoide seguía intacto.
-¡Demonios! –rugió Ron. Kim observaba el encuentro, pero se aburrió de ver, y decidió actuar. Emprendió carrera hacia él, con un salto irguió su pie para dar una patada que inmovilizaría a cualquiera, aunque este con un solo movimiento de su brazo bloqueó a Kim arrojándola contra unas cajas.
-¡Kimmie! –Gritó Ron -. ¡Maldito!
La furia se apoderó del chico, alzó los brazos hacia arriba: un punto rojo se formó sobre su cabeza, este comenzó a crecer de a poco hasta formar una gran bola de fuego. Cuando ya estaba lista la lanzó con toda su fuerza hacia el que lastimó al amor de su vida. Aquel era lento por lo que recibió todo el impacto, pero estaba ileso una vez más, cuando él pudo ver de nuevo, Ron ya había emprendido una patada que le asestó en la cabeza. Gran impresión se llevó al ver que le había volteado el cuello, ahora miraba hacia un lado, pero aun seguía vivo, espanto sintió el rubio cuando él tomó con sus manos su cabeza y se reacomodó el cuello girándolo en dirección opuesta. Una sonrisa macabra se formó en su rostro y Ron se enfadó más, formuló un nuevo ataque moviéndose a gran velocidad en zig-zag confundiendo a su oponente, el que lo buscaba en los aires esperando su ataque aéreo, pero él no estaba ahí, Ron estaba frente a este y esa misteriosa aura azul que se viera en la graduación y que salvó al mundo estaba a su alredor, el poder místico del mono había surgido en el momento preciso. En tan solo unos segundos acertó decenas de golpes en el estómago de la bestia la que retrocedió de dolor, luego se deslizó bajo este y de un salto cayó sobre él con un codazo que dio en su hombro, se oyó como su clavícula se rompía en mil pedazos, el brazo de la criatura quedó inútil y colgando, haciéndola rugir adolorida y dejó caer el martillo. Sam seguía peleando con un sujeto, concentrada en su pelea no se había percatado del gran duelo que tenía Ron. El chico se incorporó pero creyó que su oponente estaría frito, y no previó el golpe que le dio con el brazo bueno, haciéndolo atravesar una ventana del barco.
-¡Ya he tenido suficiente! –gritó hacia arriba con los ojos cerrados que al abrirse se entintaron de una luz celeste brillante familiar. Todo el paisaje se iluminó de este color, el mar parecía detenerse y los animales en el agua huían para estar seguros, la pared del cuarto donde había caído Ron voló drásticamente impulsada por una ráfaga de aire, la endiosada figura de un chico rubio de mirada brillante era intimidadora, giró lentamente la cabeza buscando a su objetivo, y ahí estaba con su brazo inerte, mirándolo. Fue rápido; un paso parecían cinco, en un segundo llegó hasta él, ¿el elemento más abundante en ese momento? : El agua. ¿Dónde? : Alrededor del barco ¿el hombre? : Ron Imparable. La bestia echó para atrás su brazo bueno dándole impulso para el golpe final, pero el Avatar tenía otro plan: puso su mano entre ellos, con la palma abierta sus dedos eran tentáculos que se materializaron en el mar en torno a ellos, estos se alzaron amenazantes, eran cinco, gigantes y acuosos, la palma se cerró dirigiendo los dedos en un punto de esta, en la practica ese punto era aquel ser. La fuerza del agua, poderosa e imparable azotó a la criatura como certeras cuchillas. El líquido caía por los bordes de la cubierta. La bestia derrotada en el suelo. Y nuestro héroe incandescente desbordaba su poder, ahora el mar se descontroló por las ondas de energía que despedía el chico. Su oponente estaba acabado pero él continuaba en ese estado, no podía salir de este, había perdido el control. Tenía los brazos extendidos a los lados y la cabeza hacia abajo. Se sentía como el poder aumentaba sin control. Kim despertaba de su inconciencia entre las cajas, su confusión la hizo divagar unos segundos, entonces recordó ¡Ron! se puso de pie con dificultad. Y se dirigió a la fuente del poder que se sentía. Pudo ver a su novio en el mismo estado de aquella batalla en Italia. También la cosa que la derribo estaba inmóvil a un costado ¿por qué seguía así? ¿Por qué no volvía a la normalidad? Entonces comprendió que no tenía control sobre ese estado. Solo hizo lo primero que se le ocurrió:
-Ron, amor. Tranquilo, yo estoy aquí. Todo terminó, vuelve en ti, por favor –le decía la pelirroja preocupada. Ella se acercaba a él. El poder era tanto que el barco enemigo comenzaba a hundirse por la fuerte marea. Kim sentía un hormigueo al aproximarse a Ron, cuando llegó a su lado lo abrazó tiernamente tratando de armonizar sus latidos de corazón con los suyos. Vamos Ron, vuelve a mí en la mente de Ron se escuchaba la voz de ella haciendo eco te amo se escuchó. Entonces tuvo conciencia, podía oírla claramente, pudo verla abrazándolo, todo empezaba a calmarse, su latir se igualaba al de Kim. Ella ya no percibía el poder irradiante por lo que miró el rostro de Ron, el cual había vuelto a la normalidad y su mirada era inocente. Él había vuelto. Lo que no era razón para dejar de abrazarlo, continuaron en eso con todo destruido en su entorno, una imagen conmovedora en cierta forma.
-¿Estás bien? –preguntó el chico.
-Sí.
-¿Y tú?
-Ahora sí –enseguida observó la destrucción circundante -. ¿Quién hizo esto?
-Ehhh tú lo hiciste.
-¿Yo? No lo recuerdo. Con tal de que nadie haya salido lastimado, todo está bien... creo. ¡Sam! –Había olvidado al tercer miembro de su equipo. Entonces oyeron unas risas en la popa del barco y ases de fuego que se liberaban al cielo. Se dirigieron hasta allá y vieron como las risas eran de Sam que se deshacía del ultimo secuaz empujándolo al mar.
-Ja, ja, ja, ja, ja, ja. ¡Nadie puede conmigo! ¡Soy la mejor! Ja, ja, ja –gritaba a todo pulmón. Lanzaba fuego al suelo y en todas direcciones.
-¿Qué diablos le pasa? –murmuró Kim.
-Déjamelo a mí –le dice Ron con una sonrisa en el rostro. El chico se acercó a ella que seguía gritando, Ron le tocó el hombro izquierdo, por lo que ella miró hacia ese lado, pero Ron estaba a la derecha. Estaban en el borde de la cubierta y fue fácil par él darle un ligero empujón haciéndola caer al agua.
-Ron ¿por qué hiciste eso? –Dijo Kim acercándose al borde.
-Lánzale un salvavidas –Kim tomó el único que no se había quemado y lo arrojó al mar. Sam surgía de este y miraba desorientada.
-¿¡Estás bien¡? -Gritó Kim.
-Sí, claro. ¿Qué ocurrió?
-¡Sujétate del salvavidas! –Poco tiempo después la chica estaba arriba y a salvo. Ron reía.
-Ahora me doy cuenta a que se refería Yori con la personalidad rebelde de Sam je, je. –Decía Ron. Sam estaba sentada, mojada y tiritando.
-Ay, no me digan que me descontrolé –agregó Sam con algo de vergüenza.
-Sí –dijeron Kim y Ron a la vez.
-Ouch, lo siento. Creí haberlo superado. Es que a veces cuando peleo no puedo parar y me pongo así.
-Bueno, no eres la única –exclamó Kim mirando a su novio que permanecía de brazos cruzados -. Ven, vamos a que te cambies de ropa, pescarás un resfriado si sigues con la ropa mojada.
-¿Las acompaño? –dijo Ron sonriente. Kim le devolvió una mirada fulminante.
-Tranquila, era una broma.

Cuando todo ya estaba calmado dejaron salir a la tripulación desde su escondite, todos estaban bien., Rufus había mantenido el orden. El capitán y los marineros comprobaron el estado del barco, podía navegar a pesar de los daños por lo que emprendieron rumbo a su destino, ya les quedaba poco y llegaron en unas horas. Al desembarcar varios turistas se acercaron al barco casi destruido a sacar fotos, en cambio nuestros héroes bajaron su auto, que tenía algunos daños por la pelea y se marcharon lo antes posible. Extrañamente el auto funcionó a la primera y se dirigieron a la ubicación del templo. La tierra control de Ron facilitó la tarea de descubrir la entrada. Sus poderes movieron la roca que la cubría hacia un lado. Ya dentro se encontraron con una estructura sostenida por pilares sobre los que descansaba una cúpula de arquitectura impresionante, una gran puerta protegía la entrada a la cámara y un pequeño agujerito se ubicaba al medio de esta. Sam lo miró y le pareció familiar, se sacó su colgante, el que se había llevado desde su casa, al que puso la llave que su padre le diera años antes. Un presentimiento le hizo traerla y ahora era argumentado: suavemente introdujo la llave en el agujero, la giró y sonidos mecánicos se oyeron antes de que se abriera.
-Bien hecho amiga, te debo una –dijo Ron. Las chicas lo iban a acompañar, pero este las detuvo –. Creo que debo entrar solo. Esperen aquí.
Era un acogedor lugar y el hecho de estar ahí llenaba de espiritualidad al muchacho. No sabía cómo lo haría, todo a partir de ahora sería puro instinto. Le dio la gana sentarse en medio de la sala, le dio la gana cerrar los ojos, le dio la gana ponerse a meditar. En ese estado de conciencia alterado, el chico comenzó a viajar en un sueño, era como el coma pero diferente. Algo difícil de explicar. Abrió los ojos y se encontró en otro lugar ¿había salido de la cámara? Comenzó a pasear por el sitio observando el paisaje, era un bosque bizarro y místico ¿Hola? gritó ¿hay alguien aquí? al parecer no había nadie. ¡Busco un maestro aire! una ráfaga de viento sintió a su alrededor, presintió a alguien mirándolo, y era así había un hombre con un traje amarillo parado a poca distancia de él.
-Ehhhh hola ¿quién eres? –preguntó Ron.
-Soy tú –respondió el hombre -. Soy el Avatar Aang.

Concluirá...

FIN DEL SEGUNDO LIBRO


Gracias a los que lo leen. Ahora parece un crossover cierto? Generalmente publico los caps antes en

termina en .net