Como prometí aquí tenéis el cap espero que os guste nos vemos en el siguiente que lo subiré la semana que viene lo más seguro aunque si tengo ganas y lo termino hoy puede que os sorprenda con el 15.
Pero no garantizo nada.
"Cap 14: Revelaciones, Sentencia fallida."
Solo llevaba una semana de regreso en mi casa, y ya deseaba estar fuera de esta, deseaba con todas mis fuerzas acabar con lo que no había acabado Riddel con Vernon.
No había dejado ni un maldito momento de recriminar a Harry una y mil cosas, cuando si el chico ahora estaba en peligro era debido solo a su gran bocaza, por ser un maldito avaricioso, y luego estaba lo de Dudley, que decía seguir a Riddel hasta el fin para demostrar su superioridad ante Harry.
Y a pesar de que amaba a mi hijo como a nadie sabía a la perfección que el chico no contaba con las actitudes de Harry y también sabía que debía de estar apunto de estallar, pues lo último que mi hijo deseaba era saber que Harry era el rey.
Ese debía de haber sido un golpe duro para él, y lo peor es que sabía que Riddel lo iba a saber aprovechar.
Vernon es como si no fuera consciente de lo que estaba sucediendo con su hijo y solo pensaba en él y su dinero ya cansada miré a Vernon furiosa:
-¿Qué quieres decir?-
-Bueno hemos perdido mucho dinero por culpa de ese maldito chico lo menos que puede hacer es retribuirnos lo que hemos perdido, casi un mes con mi negocio cerrado eso son muchas perdidas Petunia.- dijo este como si nada, fruncí el ceño furiosa, Dudley había decidido no volver con nosotros y él solo se preocupaba por su dinero, maldito avaricioso.
-No pienso ir en busca de Dumbledore para reclamar nada.-
-Pues ve a buscar a Potter, después de todo ahora debe de haber recibido todos sus títulos no le importará darnos lo que le pides.-
-No creo que se encuentre en ciudad plata y no podemos esperar a que regrese de país de Mercuri.-dije enfadada con él.
-Pues ve a ver a Lady Granger y a Albus Dumbledore ninguno podrá negarte nada y mucho menos ese viejo.-
-No le pediré nada a Albus ya te lo advertí en su momento Vernon, nunca pediré nada a Albus por que tú así lo desees.-
-No puedes de verdad creer que podemos vivir así, tendrás que pedir al menos algo para volver a comenzar.-
Tenía razón y no me gustaba que la tuviese pues no deseaba tener que pedirle algo a Albus, ya bastante había tenido que aguantarlo en el barco a él y a sus malditos reproches de los que no tenía fundamento.
Tras discutir un poco más con Vernon me di cuenta de que tenía que ir a ver a Albus quisiera o no, así que me encaminé hacía el puerto para coger el primer barco con destino ciudad plata.
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Los primeros rayos de luz me dieron de lleno en los ojos haciendo que los cerrara, para después volverlos a abrir y acostumbrarme a ese brillo.
Miré a mi lado y me encontré con la melena castaña de Granger, esta estaba completamente dormida y acurrucada contra mí, parecía una niña indefensa.
Ayer en la noche estaba desesperada y no dejaba de llorar, después de haberme besado con ganas de hacerla olvidar a ese despreciable, yo conseguí que se quedara acostada en la cama aunque no me soltó en ningún momento.
Pero no deje que pasase nada más aparte de ese beso, no podía permitir que esto fuera a más y menos mal que se terminaría esa misma mañana.
Ya no la vería nunca más, aquí se acababa toda relación entre ella y yo, y era lo mejor.
Sabía a la perfección que cuando Dumbledore llegara al país de Mercuri comenzaría con los preparativos para quitarme del trono, y no me importaba, para que mentir.
Este trono estaba maldito y no lo quería, lo malo era que todos me habían jurado lealtad y estaban dispuestos a morir por defender mi trono, y como rey no podía defraudarlos, además de que este trono era de mi padre, le pertenecía a él, ¿qué derecho tenía yo a deshacer todo lo que su familia había creado?, no era quien para ello, y mucho menos sabiendo cuales eran las opciones a este trono, la hija del maldito que los mando asesinar, y la que mató a mi madre, Tom Riddel, o alguno que pusiera Dumbledore como nuevo candidato.
Lo peor de todo es que sabía que habría una guerra, y que lucharían por mí apellido, ¿cómo fallarles, y marcharme sin más?, no podía hacer eso, además, ¿a donde iría?, no tenía ningún sitio al que irme o regresar, solo tenía a mi tía Petunia, y no quería causarle más problemas, además de que debía de localizar donde se encontraba el idiota de Dudley, pues Riddel lo había ocultado y bastante bien, no había conseguido localizarlo aun.
Sentí que Granger se movía y la miré, ahora podía ver bien su rostro, y seguía placidamente dormida, aunque no toda la noche había sido así.
Me quedé mirándola sin poder evitarlo, parecía un ángel sacado de una de las más bellas pinturas nunca antes vistas.
Pero no lo era, sus labios rosados estaban separados un poco, y respiraba tranquilamente, sus cabellos rizados le caían por su rostro y la sabana le cubría prácticamente entera, menos el rostro cosa que agradecí infinitamente.
Durante toda la noche había estado teniendo pesadillas y torturándose en sueños, yo tan solo la podía calmar acariciándole un poco el cabello, y ya.
Dejé de mirarla pues ya faltaba poco para tener que retirarme e ir a recibir al consejo y a todos los implicados en este maldito asunto del que quería ya librarme, y gracias a dios este sería el último día de mis torturas, o mejor dicho de una de ellas.
Volví a mirarla, esto era de locos, no sabía como terminaría todo esto, pero sabía que cuando se marchase para mí todo sería mucho más fácil, al parecer ya había encontrado una buena candidata para acompañarme al trono y no necesitaba nada más que eso.
Suspiré cansado de mis pensamientos y comencé a levantarme o al menos lo intente pues ella me agarró con fuerza y susurró:
-No, quédate, quédate a mí lado.- apreté con fuerza mis puños y dije:
-No puedo, Granger he de marcharme.-
-Espera solo un poco más.- tragué saliva y la miré, ahora tenía los ojos abiertos y me miraba directamente a los ojos.
-Hoy ya se dictará sentencia.- dije sin más y ella abrió los ojos al máximo y me soltó, se incorporó en la cama y siguió mirándome directamente a los ojos.
-¿Hoy?, ¿y cual es?- me preguntó con un hilo de voz.
-La esperada.- dije sin más e intenté levantarme de nuevo pero ella me lo impidió y me cogió el rostro para no dejar de mirarla, maldita sea, no era capaz a resistirme a ella, y eso no podía ser.
-¿Cuál?- me dijo de nuevo anhelante.
-Te vas, tú y tú abuelo os marcháis esta misma mañana.- susurré yo también y ella abrió los ojos al máximo y los fijó aun más en mí.
-Soy libre.- dijo esta sin más, y yo solo asentí, creí que me soltaría pero no fue así:- ¿Destierro?-
Asentí de nuevo.
-Me marcho de estas tierras para siempre.- y sonrió, eso me enfadó, no entendí el motivo yo debería de estar igual de contento, se marchaba, se alejaba de mí al fin la perdería de vista, vale que nunca podría llevar a acabo mi venganza pero al menos ya no tendría que soportar su presencia, ¿por qué no podía estar sonriendo como ella?
-Así es, al fin ya no tendré que volver a verte.- dije conteniendo mi enfado y soltándome de ella.
-¿Qué?- la escuche susurrar.
-Eso que oíste, al fin dejaré de tener que tener tú maldita presencia impuesta y te lo advierto si vuelves a pisar estas tierras yo mismo te mataré.- y me fui de allí.
Llegué a mi cuarto y me bañé para después cambiarme de ropa y abandonar esa estancia, quería poner distancia cuanta más distancia hubiera entre ella y yo mejor.
Caminé por los largos pasillos de palacio y me dirigí al comedor, esperé a que me sirvieran el desayuno, y Riddel no tardó en reunirse conmigo, cual fue mi sorpresa cuando apareció con Dudley a su lado.
-Bueno días majestad.- dijo Riddel sin más y frío como siempre.
-Hola.- dije sin más y Dudley tan solo me fulminó con la mirada, gesto que yo mismo le respondí.
-Hoy es el gran día, tú venganza será saciada.- dijo Riddel de nuevo, yo no le conteste, y comí en silencio la reunión con el consejo no tardaría en ser, y luego sería ir a la plaza mayor para anunciar la sentencia y que comenzase a llevarse a cabo.
Primero partiría el barco con Dumbledore y su nieta, después se organizaría todo para la ejecución en la tarde noche del resto, mientras claro estaba los demás hacían otros preparativos más importantes.
Después solo quedaba comenzar con los preparativos y esperar noticias de guerra u otras cosas, además de decidir la fecha en que me conorarían y me casaría.
Pues la coronación aun no se había llevado acabo a pesar de que todos estaban de acuerdo decían que primero debían de deshacerse del problema de los traidores para después comenzar con los festejos por tan gran acontecimiento.
No tardé mucho en terminar de desayunar no tenía ninguna hambre, y Luna no tardó tampoco mucho en ello, esta no había abierto la boca, pero era evidente que deseaba hablar conmigo y que lo que tenía para decirme no era nada grato.
De hecho creía que me mataría en cualquier momento y eso me hizo recordar que anoche ella estaba en el cuarto, enrojecí en cuestión de segundos y ella lo noto y se enfadó más, mierda, esto no podía estar pasando.
Desvié mi mirada de ella y la centré en mi primo, el cual parecía disfrutar bastante de la comida puesta en la mesa, y al cual no parecía preocuparle mucho su madre pues ni una sola pregunta había hecho referente a ella.
-Dudley es ahora mí primero al mando.- dijo Riddel sin que nadie hablara, y yo lo miré este sonreía abiertamente y dije:
-¿Seguirás con la Mortía?-
-O por supuesto, los piratas no pueden dejarse así como así Potter y tú como rey debes de contar con las mejores armas contra ellos y más si tenemos en cuenta de que como antiguo pirata has de saber como piensan y se mueven.-
-Por eso que lo se, se que ya no se reunirán en puerto Mistral Riddel, todos habrán buscado otro escondite, y más al saber que se han estado ocultando entre ellos, dos futuros reyes.- dije sin más.
-¿De qué hablas?- dijo este mirándome intrigado.
-Bueno yo soy uno de ellos, y Lady Granger como nieta de Dumbledore será la reina de todos en su momento, es evidente que sabiendo que ambos sabemos sus escondites buscaran otro lugar al que ir.-
-Si eso es posible, y mi trabajo será encontrarlos y hacerlos salir de sus escondites para terminar con ellos.- dijo este aunque ahora parecía furioso por algo que yo había dicho al no saber a que se debía decidí dejarlo estar y me levanté sin más de la mesa dispuesto a ir a ver al consejo.
Caminé por los pasillos y escuché los pasos tranquilos de Luna siguiéndome, no iba a esperar a que me informaran de la sentencia, ella quería hablar antes.
Me detuve y me giré no tardé mucho en tenerla enfrente y perderla de vista, además de sentir un fuerte dolor en mi mejilla derecha.
Hay estaba la primera del día.
-Toma.- me dijo furiosa, y yo cogí las gafas que se me habían caído:- quiero que me veas bien.-
-Gracias por tan grato regalo.- le dije escupiendo las palabras y cogiendo las gafas de sus manos y colocándomelas.
-¿Se puede saber en que estas pensando?- me dijo entre dientes y tan solo la miré sin entender a que se estaba refiriendo exactamente.
-Malfoy me ha dicho que no piensas hacer nada de nada.- la miré unos momentos y dije:
-Y así es, si tienes algo que objetar guárdatelo, no pienso cambiar de opinión.- me giré para entrar en la sala y esta me dijo.
-No me quedaré de brazos cruzados.- sonreí de forma imperceptible como la conocía y como lo sabía.
-Serás tachada de traidora a la corona.- dije simplemente y esta me hizo girarme y que la mirase.
-No serás capaz.-
-No lo dudes ni por un momento.- me solté de su agarre y entré en la sala dejándola allí sola, esta sería la última vez que la vería y lo sabía, pero era mejor así, ella debía de volver con el resto, debía de volver con Ron.
Al entrar en la sala todos los del consejo se pusieron en pié:
-Que comience la sesión.- dijo Kingsley, y yo ocupé mi sitio y comenzaron a hablar y a decirme lo que ya sabía.
Solo me quedaba informarme de que sería lo que Malfoy hubiese podido llevar a cabo y lo que Luna fuese a hacer.
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Ya había llegado el momento, nos encontrábamos en el puerto de ciudad plata, y un barco se encontraba a mis espaldas.
No había vuelta atras, la sentencia se acababa de hacer pública para todos, y yo y Albus debíamos partir para no volver, al menos hasta que Albus decidiese si cambiaba al rey o no, aunque eso podría significar la guerra.
Caminé al lado de Regulus Black, que me colocó al lado derecho de Albus, el cual me estaba esperando, a él ya le habían quitado los grilletes y era completamente libre.
Busqué con la mirada a ver si él había venido y lo vi al lado de Lovegood la cual no quitaba la mirada de Albus por algún motivo que no llegaba a entender.
Al encontrarme con sus ojos verdes sus palabras me llegaron de pleno:
"-Eso que oíste, al fin dejaré de tener que tener tú maldita presencia impuesta y te lo advierto si vuelves a pisar estas tierras yo mismo te mataré.-"cuando se había marchado de la habitación no me había dejado ni siquiera hablar, y eso me enfureció, lo cierto es que estaba furiosa con él, después de lo que había pasado, ese maldito me trataba como a un trapo y no estaba dispuesta a permitírselo, de eso ni hablar.
Lo miré desafiándolo y él tan solo apartó la mirada de mí y la fijó en Albus, el cual parecía ansioso por acercarse a él y hablarle.
-Harry necesito hablarte de al….-
-Olvídate de mi nombre, y procura no buscarme nunca más piensa que estoy muerto si te place, pero esta vez para siempre.- y sin más se giró y comenzó a caminar, Lovegood, miró un momento a Albus y tras hacer un gesto de despedida y algo más emprendió el camino hacía el palacio detrás de Potter.
Este no me miró si quiera, y sentí rabia al ver que Chang sonreía desde detrás de su padre y me despedía con una enorme sonrisa, maldita ilusa si ella supiera, si supiera de quien había sido yo, y a quien había pertenecido él.
Cerré los ojos enfadada al recordar sus besos de aquella noche y al abrir los ojos estos me quemaban, maldita sea, Regulus comenzó a guiarnos hacía el barco y yo lo seguí sin saber que más hacer.
Cuando ya estaba arriba, y este comenzaba a zarpar, busqué a uno de los de la tripulación:
-Dame una de tus mudas.- le dije enfadada.
-Pero señorita usted...- lo fulminé con la mirada y dije:
-De señorita nada, dame una de tus mudas y a callar.- el chico no tardó en buscar su saco y sacar un pantalón y una camiseta, que yo cogí y me dirigí al camerino que me había sido asignado.
Me cambié de ropas y cogí mis cabellos en un moño, para después salir de este justo a la vez que se abría el de Albus:
-Entonces yo me marcho quedamos así.-
-Tu.- dije al ver al chico rubio amigo de Potter, este me miró de arriba abajo con cierta curiosidad y dijo:
-Si yo, adiós.- y sin más se alejó, lo seguí para ver a donde iba y lo vi subir a un bote con Neville Longbottom, el cual me saludo con una inclinación de cabeza.
-¿Qué hacia el aquí?- pregunté cuando sentí unos pasos cerca de mí.
-Estamos ultimando los últimos retoques.-
-¿De qué?- pregunté sin entender y lo miré, este sonreía de forma misteriosa y dijo:
-Ayer en la noche Draco vino a verme y me dijo que ayudaría al resto a escapar a espaldas de Harry y los demás, pero que necesitaba de mí ayuda para conseguirlo además de que necesitaba que yo los refugiase para que no los encontrasen.- me dijo este sin más.
-¿Por qué nadie me dijo nada?- pregunté perdida, a lo que recibí una mirada de Albus enfadada:
-De eso precisamente vamos a hablar sígueme.- no entendí ese cambio en él pero lo seguí de todas formas, caminamos hasta llegar a su camerino y este cerró la puerta, nada más hacerlo me hizo girar y me dio una bofetada.
Me quedé helada en el lugar, apreté mi mejilla derecha y lo miré sin entender y enfadada.
-¿Qué demonios crees que haces?- le dije.
-Eso mismo te iba a preguntar yo.- dijo este enfadado y me miró claramente furioso.
-No entiendo na….-
-¿Qué pasó con Harry?- abrí los ojos al máximo sorprendida por sus palabras, y tragué saliva al saber que es lo que estaba preguntando exactamente, y lo peor es que no tenía una buena respuesta que darle, lo peor es que ni yo misma estaba al cien por cien segura de que debía decirle.
-No pienso permitir que te acerques a él de nuevo.- esas palabras me dejaron helada, ¿pero quien se creía que era para decir eso?
-En cuanto lleguemos a puerto Mercuri te buscaré el candidato indicado para ti, ahora te irás a tu camerino y no saldrás hasta que hayamos llegado allí.-
-No estas hablando enserio.- dije en un susurro.
-O puedes estar segura que si Lady Granger, y ya me ocuparé yo de que eso sea exactamente así, no me pasará dos veces, esta vez manejaré las cosas a tiempo puedes estar segura de ello.- no sabía de que estaba hablando, y no me importaba, si se creía que iba a ser una muñeca en sus manos estaba equivocado al cien por cien.
-No me vas a manejar a tú antojo Dumbledore.- le escupí.
Este tan solo se acercó a la puerta y la abrió para después hacer que dos marineros aparecieran:
-Llevadla a su camerino tiene terminantemente prohibido salir de este hasta que hayamos llegado hasta nuestro destino.- abrí los ojos sorprendida y furiosa, ambos me cogieron con fuerza y tiraron de mí.
Maldita sea, cuando me metieron en el camerino me quedé helada al escuchar la voz de Weasley detrás de mí.
-Tengo un recado para ti.-
-Comadreja, ¿qué quieres?- dije enfadada y este frunció el ceño y dijo:
-Mi nombre es Ron, y si estoy aquí no es por gusto, me han pedido que te diga que te dan una sola oportunidad de despedirte, no me preguntes que significa pues no lo entiendo ni yo.-
-¿Quién te dijo eso?- pregunté extrañada.
-Lovegood.- dijo este sencillamente y abrí los ojos sorprendida, ¿era posible que ella…?, ¿pero por qué haría algo así?
-¿Qué tengo que hacer?- pregunté sin vacilar y este tan solo me miró intrigado y dijo:
-Solo me dijo que como el barco no se moverá hasta que todos estemos a bordo te escapases y esperases en la plaza mayor, que solo te pedía una cosa, distraerlo el máximo tiempo posible.- sonreí y después perdí la sonrisa en el acto.
-No puedo salir de aquí, Dumbledore me ha puesto dos guardias.-
-Tranquila son los gemelos, ambos estaban aquí desde antes, Ginny viajará contigo en este camerino y se reunirá contigo en la plaza mayor para la huida.- se acercó a la puerta y dio dos toques a esta.
La puerta se abrió y estaba por salir cuando dijo:
-¿A quien se supone has de distraer?-
-Lo siento comadreja eso es cosa mía.- y sin más me dispuse a seguirlo, este tan solo frunció el ceño y dijo:
-Soy Ron, Ronald Weasley no comadreja.-
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Todo estaba listo para la huida de todos ellos, ya los había informado y a Severus le había entregado un puñal al igual que a Sirius, ambos se encargarían de soltar las cuerdas del resto cuando el verdugo al que ya le había pagado cortase las de ellos dos.
Todo debía de ser rápidamente ejecutado y sin ningún error, poco a poco se había montado todo de forma que nadie pudiese sospechar de mí en ningún momento.
Regulus Black, estaba metido también y era mi cómplice, pues no podía permitir que su hermano fuera tachado de traidor y condenado a la horca.
Otra que me había pedido ayuda y por muy sorprendente que me pareciera quería participar en las sombras era Luna.
Creí que ella actuaria de cara, pero no fue así, aunque me aseguro que Harry ya estaba al tanto de que ella intentaría hacer algo, pero que estaba segura de que él nunca la delataría, que se enfadaría con ella sin ninguna duda, pero que nunca diría nada.
-¿Y estás dispuesta a que se enfade contigo y soportarlo?- le había preguntado y ella tan solo sonrió y dijo:
-Es Harry.-
-¿Cómo haremos para distraerlo y que no nos pille?- y de nuevo recibí como respuesta una de sus sonrisas misteriosas que tanto me desquiciaban por que nunca era capaz de averiguar que estaba pensando.
Y me recordaba tanto a Dumbledore que me enfurecía aun más.
Me encontraba caminando por la plaza, ocultando a todos quien era, y para asombro mío había recibido la ayuda de alguien que prefería permanecer en el anonimato después de todo no quería que nadie supiera que había participado en esta liberación.
Todos los condenados tenían a alguien que no deseaban sus muertes y lo bueno de estos en especial es que contaban además con el valor de oponerse hasta a las decisiones del mismísimo rey, aunque yo era el único al tanto de que este mismo rey nos ayudaba en las sombras.
De que este mismo rey había hecho que el verdugo fuera el más canalla de todos y el más fácil de comprar, Mcnair.
Todos sabíamos que amaba la sangre pero más aun el dinero y Harry había pagado mucho por la libertad de todos ellos, nunca entendería por qué no quería decirles a todos que los dejaba en libertad, tal vez para así alejarlos, pero ¿qué conseguía con eso?, ¿los odiaba tanto que aunque no podía verlos muertos no los quería a su lado?
Mi vista se posó ahora en la comitiva del consejo y Harry, el cual venía cabalgando en un caballo y a su lado en otro caballo esa mujer de cabellos negros que lo perseguía a todas partes, Chang creo que era.
No me gustaba para nada la verdad, y me parecía una maldita oportunista, pero sonreí al ver que Luna iba al lado derecho de él, y como no iban discutiendo en voz baja claro pero discutiendo al fin y al cabo.
Detrás de ellos venía un carro en el que se encontraban encerrados, Sirius, Severus, Ojoloco, Mcgonagall que parecía aun más mayor de lo que ya era la pobre y Remus.
Este en especial llamó mi atención pues parecía estar en cierto modo algo más triste que los demás, o decepcionado quien sabe.
Sirius por su parte no podía apartar la vista de Harry y a pesar de que sus ojos lo veían con anhelo y tristeza portaba una sonrisa llena de añorancía en el rostro.
Como si estuviese recordando tiempos pasados.
Harry y luna se sentaron en una terraza la más alta, de todas, había sido dispuesta una mesa de madera justo delante de la horca, y Lord Kinsgley se encontraba ahí con un pergamino delante de él y repasando lo que a continuación debía de comentar.
Era un hombre justo y se veía en su cara que no le agradaba lo que estaba apunto de hacer, recordaba las sesiones del consejo escuchadas clandestinamente y que él no estaba de acuerdo con esta decisión pero la mayoría mandaba.
Lo vi aclararse la garganta y comenzar a hablar, la muchedumbre que se agolpaba allí se calló para escucharlo todo y era realmente impresionante la felicidad que inundaba el rostro de los campesinos, parecían realmente deseosos de espectáculo.
Odiaba a esa gente que por las desgracias de los demás ellos se contentaban, decidí comenzar a moverme.
Miré a mí alrededor buscando a los implicados y cuando Severus me reconoció, después de mirarme con el ceño fruncido y algo de desconcierto, le dio un codazo nada delicado a Sirius:
-Bastardo despreciable acaso quieres que te mate yo antes de que nos ahorquen.- lo escuché gritar y girarse a mirar al susodicho, este tan solo le hizo un gesto con la cabeza y señaló hacía mí, cuando este me reconoció, comenzó a reírse como nunca.
Harry desde las gradas y Luna lo miraban sin entender, y que decir de toda la gente que lo más seguro es que pensasen que estaba como una cabra, apunto de ser ahorcado y riéndose como si se tratase del mejor de los chistes.
Sonreí, nunca cambiaría, ni en la peor de las situaciones dejaba de ser él.
De repente dejó de reír, y sin más sonrió mirándome directamente y dijo:
-Preciosa ven a darme un beso de despedida como último deseo.-
-Sirius por dios, esto no es un juego.- dijo Remus enfadado sin entender la actitud de este en cuestión, yo claro esta me giré rojo como un tomate y decidí colocarme en mi posición.
-Hey no te marches y le niegues un último deseo a un condenado a muerte.- gritó, para después de la nada escuchar un montón de jaleo, ya había comenzado.
-Black rata miserable de esta no te libras.- esa era la voz de Severus, ¿qué habría hecho Sirius ahora?-
-Eso es por la caricia de antes.- la gente comenzó a gritar cuando de entre el público comenzó a salir humo.
Y de uno de los callejones comenzó a salir un extraño olor, y un chico regordete salió de allí gritando:
-Fuego, Fuego.-
En la mesa en la que se encontraban sentados los del consejo comenzó a moverse como si de un terremoto se tratase, todos los presentes se levantaron asustados, mientras que una anciana gritaba:
-Brujería.-
Mcnair saltó de la tarima en la que se encontraba y se marchó paseando como si nada, Sirius y Severus comenzaron a cortar las cuerdas de todos los presentes.
Luna desde su palco lo veía todo sonriendo y los guardias al ver lo que pasaba liderados por Lord Chang, y Lord Kinsgley comenzaron a correr hacía los prisioneros, pero los creadores del humo salieron de debajo de sus capas con espadas.
-Lo lamentamos señores pero por aquí no pasan.- dijo Fred Weasley sonriendo:
-Si resulta que detrás de nosotros unos inocentes intentan recuperar su libertad.- agregó George, y ambos cruzaron sus espadas:
-Serán juzgados como ellos.- amenazó Lord Chang.
-Eso será si nos pillan.- dijo sencillamente Fred.
Comenzaron a luchar con las espadas mientras que Lord Kinsgley le decía a los otros que fueran a coger a los prisioneros.
Harry se había levantado de donde se encontraba sentado y lentamente comenzaba a sacar su espada, debía de hacer el papel de malo, Luna tan solo seguía sentada sonriendo de medio lado.
Vi que Harry le decía algo y ella respondía, y cuando Harry se dispuso a irse me percaté de que Luna sonreía aun más.
Del callejón de donde había salido el niño, comenzaba a salir más y más humareda pero no era negra, por lo que seguramente no sería fuego de verdad.
Corrí a una de las casas y abrí la puerta dejando así salir a todos los de la tripulación de "La Esmeralda" y por último a Ginny Weasley.
La comadreja corrió a ayudar a Severus y Sirius, que seguían lidiando con las dichosas cuerdas y con algunos guardias que ya habían llegado a su lado e intentaban impedir que escapasen.
La pequeña Weasley corrió donde sus hermanos mayores, y sin dudarlo cogió un saco y con uno de sus cuchillos lo cortó abriéndolo por completo, saltó encima de Lord Kinsgley y Lord Chang, y los cubrió con el saco, los gemelos no lo duraron y los hicieron chocar entre ellos:
-Ala un besito de buenas noches chicos.- bromeó Fred antes de darles el golpe.
Ambos cayeron al suelo aturdidos y no dudo que se desmayarían, pero no me quedé a comprobarlo.
Me percaté de que la menor de los Weasley se escabullía por uno de los callejones intentando no ser vista y eso me extraño, ¿A dónde iba ella ahora?, al saber que estaba todo controlado por esos lados decidí seguirla, y con cuidado así lo hice.
La pequeñaja me llevó justo a la parte de atrás del edificio en el que se encontraba el palco de Harry y Luna.
Entrecerré los ojos al verla forzar la puerta y entrar sin dudarlo esperé un poco y la seguí.
Se quedó apoyada contra una de las puertas, y estaba por preguntarle que estaba haciendo cuando escuché la voz de Harry:
-¿Qué haces tú aquí?- parecía sorprendido y para nada le gustaba la sorpresa.
-Tenía algo que hacer.- la voz de Granger me sorprendió, pero a la menor de los Weasley no parecía ser así.
-Se supone que debías de estar en un barco lejos de aquí, te dije que si volvías te mataría.- dijo este.
-Lo se, y necesitaba que me lo repitieses, ¿cómo puedes decir eso después de….?-
-Cállate, no lo digas, lo que pasó no tiene importancia, olvídalo por que yo lo hice y Lady Chang me ayudo bastante.- vi como Ginny apretaba los puños enfadada y se mordía el labio no quería intervenir y se estaba aguantando las ganas seguramente de matar a Harry.
-¿Sí?, ya veo así que después de todo Riddel no me mintió, fue solo un maldito juego…-
-Exacto, te utilicé, fuiste un desahogo, después de todo estabas ya bastante usada una vez más no sería gran diferencia.- vale ahora yo era el que deseaba golpearlo, ¿qué demonios le estaba pasando?, ¿qué tonterías decía?, otro que no lo hubiese visto, tan destrozado y desesperado como yo lo había contemplado, podría creerse todo lo que salía de su boca, pues lo decía muy seguro de si mismo.
Y Weasley era una de esas personas.
-Miserable despreciable, así que eso es lo que piensas.-
-¿Qué esperabas?, te lo dije Granger, te lo advertí, conseguiría que me odiases, y te marcaría para siempre, fue una promesa, no una amenaza, y lo conseguí, ahora nunca podrás olvidarme.- dijo este con seguramente una sonrisa en su rostro, una falsa sonrisa de satisfacción, pues si ella nunca podría olvidarlo, él menos.
-Maldito Cretino.- escuché como ella se abalanzaba hacía él y como le daba una bofetada, las gafas de Harry cayeron justo a los pies de Ginny la cual las miró con odio contenido.
-Te entregué todo, y tú….-
-Me mataste en vida, me arrebataste todo en un solo día, mataste mi vida dejándome solo, y encima no contenta con eso, me hiciste que perdiera a mí única familia, que Sirius y el resto me abandonarán y fueran condenados a muerte.-ambos cayeron al suelo ella encima de él intentando golpearlo, y él por su parte intentando no ser golpeado.
-Me las pagaras Potter te juro que me las pagaras, te mataré con mis manos, esto no te lo perdonaré nunca.-
-Eso espero, y estate segura de que la próxima vez será la última, aunque tal vez decida disfrutar un poco contigo después de todo fue bastante entretenido.-
-No me volverás a tocar.- escupió ella furiosa, y ambos giraron en el suelo quedándose ahora él encima de ella y sujetando sus manos.
Creí que la soltaría y se iría, pero este gruño furioso y sin más la beso, Ginny abrió los ojos al máximo y estaba por intervenir cuando sin saber muy bien por qué la agarré y la empujé contra la pared, ella se asustó y estaba por gritar, cuando decidí hacerla callar, antes de que lo hiciera, aferré sus labios con los míos y la bese.
Nunca antes me había preparado para esto, ella estaba más que sorprendida e intentaba soltarse, pero no quería o mejor no podía dejarla ir.
Mi cuerpo entero reclamaba tenerla cerca, y ahora había conseguido capturar sus labios con los míos y no la dejaría escapar tan fácilmente, no que ahora era mía.
En su lucha conmigo, consiguió deshacerse de la peluca negra que llevaba y reveló mi cabello rubio platino a sus ojos.
Me separé de ella para coger aire y ella tan solo suspiró aun sorprendida, y dijo:
-Malfoy.- escucharla llamarme me hizo estremecer, y sin vacilar me acerqué de nuevo a ella, creo que me había metido en problemas en serios problemas, pues esta comadreja pelirroja era adictiva.
En esta ocasión no necesite retenerla, y para mi sorpresa respondió al beso con ansía.
Sus manos se enredaron en mis cabellos, y yo la apreté más a mi cuerpo, haciéndola gemir en el beso.
-Suéltame.- la voz de Granger nos trajo a la realidad, y nos separamos, ambos nos mirábamos a los ojos sorprendidos, y con la respiración acelerada, maldita sea, yo no estaba aquí para esto, y lo peor es que la perdería de vista ese mismo día, y no sabía cuando la volvería a ver.
Algo dentro de mí se enfureció ante ese simple pensamiento, sin dudarlo me acerqué de nuevo a ella, quería dejar mi marca, dejar en claro que era mía aunque no lo fuera en realidad.
-No vuelvas nunca Granger o te juro que…- escuché decir a Harry:
-¿por qué?- fue lo único que ella dijo y juraría que estaba apunto de romper a llorar.
-Ya te lo he dicho, no te permitiré hacerme más daño del que me hiciste, y te dije que me las pagarías.-
Escuché unos pasos y supe que eran de Harry:
-Iré con Dumbledore y me casaré Potter, y puedes estar seguro de que regresaré, vendré a buscarte Potter, y te mataré, yo misma te mataré.-
-Bien, espero que tú esposo este bien informado de ti, pero tranquila que yo también me casaré y con una mujer que vale cien veces tú.- estaba celoso y se le notaba en la voz al menos para mí era evidente:
-¿Chang?- ella comenzó a reírse, y después de un rato, agregó:- Que seas muy feliz con esa puta.-
Ginny abrió los ojos sorprendida por el odio en la voz de Granger y los celos, por que si algo había en esa conversación era celos, por ambas partes, ambos, querían herir al otro, de algún modo y lo peor es que ambos lo estaban haciendo.
-¿Qué haces aquí?- escuché que susurraba Ginny en mí oído y me mordí el labio inferior al sentir que todo mi cuerpo quería tenerla cerca.
-Seguirte.- fue lo único que pude decirle.
-¿Por qué?- me miró con sus ojos castaños y tan solo pude perderme en ellos, esta tan solo sonrió y se acercó a mí, rozó mis labios y susurró contra ellos:
-Me alegra que lo hicieras, así pude despedirme de ti.- sin pensarlo mucho y a pesar de que esos dos podían descubrirnos la abracé y junte contra mi cuerpo para después comenzar a besarla de nuevo.
-¿Iras a verme?- me dijo cuando nos separamos para coger aire.
-Espérame.- le dije depositando un nuevo beso en sus labios este más calmado y con más cariño.
-¿Tardarás?- me dijo ahora mirando mis ojos y no supe que responder, pues no sabía la respuesta a esa pregunta.
-DEJA YA DE REPROCHARME, LO SIENTO.- Los gritos de Granger nos sorprendieron a ambos, pues nos habíamos olvidado de ellos dos.
-¿Qué...?- comenzó a decir Ginny pero yo la calle con un dedo.
-Duele escuchar la verdad ¿cierto?- dijo Harry y su voz sonaba apagada, y con dolor.
-Lo siento, Lo siento, ¿cuantas veces quieres que lo diga?- me asomé un poco y vi que estaba Granger de rodillas en el suelo y Harry agarraba una de sus manos en la que tenía un puñal, ¿qué demonios me había perdido?
-Ya es tarde para eso, no vuelvas, no me busques, no regreses, por favor no me obligues a tener que matarte.- la soltó y se marchó de allí.
En cuanto Harry se perdió de vista Granger comenzó a llorar desesperadamente, y a murmurar:
-Lo siento, lo siento Lily.- me congelé al igual que Ginny que seguramente no se esperaba eso.
Ambos salimos de nuestro escondite y nos dejamos ver, Ginny sea cercó a Granger y esta al verla dijo:
-Ginny, yo lo perdí.- Ginny la miró sorprendida y sin saber que decir, la ayudo a levantarse y cuando esta me vio tuve que decir lo único que se me ocurrió:
-Intenta ser feliz.-
-Gracias, dile a Lovegood que gracias.- ambas abandonaron el lugar dejándome a mí allí helado, ¿Luna?, ¿esta era la famosa distracción de Potter?, me giré para mirar a ambas chicas, y Ginny también se giro nuestras miradas se cruzaron y yo tan solo pude decir:
-Espérame.-
-Eternamente.- susurró ella y después sonrió y se fue con Granger.
Me coloqué la peluca negra y salí del lugar, ya todo estaba más clamado, y no había rastro de los expresos.
Me acerqué al callejón al ver que de este aun salía humo y vi como una figura abandonaba el lugar tosiendo.
Sonreí al ver que se trataba de Longbottom, ¿qué narices habría estado quemando este chico?
Sin ninguna duda alguna de sus hiervas, ¿pero cual?
Lo vi mirar todo a su alrededor y después de sonreír comenzó a caminar sin duda iría al barco que lo llevaría donde Dumbledore.
Todos se irían con él ese era el plan, esperaba que la otra persona implicada en esto hiciera bien su trabajo y los guiase a todos al lugar que debía sin problemas.
Lord Chang y Lord Kinsgley aun seguían en el suelo inconscientes siendo vigilados por Regulus.
Luna se encontraba mirando a Harry, el cual parecía perdido en sus pensamientos y se había quitado las gafas que tenía de repuesto fatigado, por lo que yo guardé las que había dejado olvidadas en la parte de atras.
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Adiós, ¿era tan difícil decirlo?, se iba para no volver a verlo nunca, y yo no era capaz a decir esa simple palabra, que se trababa en mis labios.
No sabía que era yo, así que no tenía de que preocuparme, ¿era precisamente por eso por lo que no salían las palabras?, ¿por que sabía que no sabría que era yo?
Solo debía de decir esa palabra y todo terminaría para siempre, dejaría de sufrir, así de fácil, y sencillo, ¿por qué si era tan fácil no quería hacerlo?
Sirius, Severus, Ojoloco y Minerva ya estaban subiendo en el barco, todos ellos se marchaban para no volver, Fred, George, Ron, Neville, todos se la habían jugado por ellos de frente, todos desterrados por siempre, por traición y complicidad, Luna, Draco y yo seríamos los que habíamos trabajado en las sombras, las víboras traidoras escondidas.
Y eso me hacía sentirme aun más mal, escuché sus pasos acercarse, y se paró delante de mí.
-Muchas gracias por su ayuda amable señora.- dijo con su siempre tono educado y calmado que me exasperaba.
-De nada hijo, no hay nada que agradecer cuando la causa es justa.- dije con mi mejor voz de anciana.
Este sonrió con cierta pena y dijo:
-Lo malo es no creo merecer ser perdonado.-
¿Qué estupideces estaba diciendo?
-¿por qué dice eso joven?- pregunté.
-Digamos que después de todo nadie me obligó a actuar, yo quise apoyar a Lady Granger por mi propia decisión, tenía miedo de lo que podría suponer para Harry todo esto, y lo peor aun no ha llegado a él.- dijo este pesadamente.
-¿Acaso abra guerra?- pregunté yo deseando que eso no pasase.
-No creo, Dumbledore no se atrevería a tanto o eso espero.- dijo este sonriendo.
-Bueno será mejor que me marche si me encuentran aquí…- no me dejó terminar este tan solo me miró un momento y dijo:
-¿Podría pedirle un último favor?- parecía apenado y en cierto modo nervioso.
-¿De que se trata?- este buscó entre sus ropas y me entregó dos pergaminos:
-¿Podría hacer llegar estos pergaminos?-
-¿Cómo y a quien?-
-Este es para su majestad, y este….- se calló por unos instantes y después de suspirar y perder un poco de brillo en los ojos murmuró:- la mujer que amo,- me miró y con voz más alta y segura dijo:- Lady Tonks.- me quedé helada en el sitio mientras me entregaba los dos pergaminos.
Sin más se giró y comenzó a caminar hacía el barco, presurosa abrí el pergamino y este solo traía dos frases:
-"Querida Tonks:
Se que no te agradó que te dijera lo que sentía por ti, por ello solo me queda desearte que seas feliz con Lord Dawsly.
Te amo, cuídate mucho y al menos no me odies.
Lord Remus Jonh Lupin."- miré hacía él y el corazón s eme aceleró:
-¿Lo dejarás ir?- la voz fría de Malfoy me llegó desde atrás, me giré y ahí estaba él, disfrazado también de mujer con cabello negro, y un vestido de tendera.
No sabía que decir, y tan solo pude ver el otro pergamino en mis manos, debía de hacérselo llegar a Harry.
-Yo…- este me interrumpió:
-No amas a Dawsly prima, no lo quieres, y es evidente que a Lupin si, y él a ti, no creo que quieras lamentarte toda la vida por no irte ahora con él.
No seas tonta, eres una de las pocas que puedes ser feliz, deja de ser tan orgullosa, te hemos dicho mil veces que nuestra tía usa algunas cosas para hacer que los hombres hagan lo que ella quiera, deja ya de castigar a alguien que no tiene culpa y de hacerte daño a ti misma.-
Lo miré un poco enfadada era un maldito niño, y me estaba diciendo que hacer, y lo peor es que tenía razón:
-Sino corres lo perderás…-
-Pero Harry él…-
-Me tiene a mí y a Luna.- dijo este sencillamente.
-Pero tengo que entregar….-
-Ya lo hago yo.- dijo este sin más y me lo arrebató de las manos, sonreí y este me dijo:
-¿Qué esperas? Corre.-
-Gracias.- le di un beso en la mejilla y corrí, corrí como nunca antes lo había hecho, lo lamentaba por Lord Dawsly, pero no podía seguir así, me había dado cuenta de que nunca podría decir esa simple palabra a Remus.
Nunca podría decirle Adiós a una parte de mí, y mucho menos separarme de él para siempre.
-Disculpa joven.- grité y me detuve a su lado, este se giró a mirarme sorprendido y dijo:
-¿Sucede algo?, ¿se encuentra bien?-
-No podré entregar su mensaje a su majestad.- este me miró un poco desilusionado y dijo:
-Bueno no pasa nada al menos entregue el de…- se cayó al ver que yo negaba y me miró un poco molesto:
-Lamento decirle que ese tampoco.-
-¿por qué?- preguntó irritado.
-Por qué me voy contigo.- dije sin más y este abrió los ojos al máximo sorprendido por mis palabras y vi reflejado un poco de miedo en sus ojos, yo reí, abiertamente y me deshice, de la capucha que me cubría, y de la melena agrisada que me había puesto.
Me puse recta y después lo miré a los ojos los cueles ahora me miraban con sorpresa:
-Si, Remus mi respuesta es si, quiero apellidarme Lupin, me cansé de ser Tonks.- no pude decir nada más por que su reacción me sorprendió, me abrazó con fuerza, y me cogió en brazos comenzó a reír feliz y a girar conmigo, después se detuvo y me miró.
-Gracias, Gracias me ha hecho el hombre más feliz del mundo Lady Lupin.- y sin más me beso, junto sus labios con los míos y sentí el cielo.
Al fin, al fin era mío y de nadie más, al fin estaba completa, y nunca más estaría sola.
Ambos nos subimos al barco y los otros me recibieron con vitoreos y felicitaciones, ya dejaría de vivir en ciudad de plata y sin ninguna duda Harry me odiaría, pero estaba con él, y así fuera lo último que hiciese, conseguiría regresar para hacerlo entender.
El barco comenzó a alejarse y Draco se despidió de todos nosotros desde donde él estaba yo tan solo gesticule un gracias con mis labios, a lo que él me negó como dándome a entender que no tenía que agradecerle nada a él.
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De Luna, estaba completamente seguro que todo había sido cosa de ella, pues no sabía que yo no iba a hacer nada para impedir esa huída.
Pero maldita sea, ¿por qué tubo que traerla a ella?
Había cometido la peor de las estupideces, al verla de nuevo, tanto que la había vuelto a besar, y me había dado cuenta al fin de que había algo más que odio en mí, que por más que intentase opacar una cosa con la otra me era completamente imposible hacerlo.
Cuando la había odio decirme que se casaría mi cuerpo entero había reaccionado de una sola forma y con un único deseo cogerla y no dejarla marchar nunca.
O peor irme con ella lejos de todo, había deseado irme con ella, pero no podía, el recuerdo de mi madre me había asaltado en ese mismo momento y no había podido evitar echárselo de nuevo en cara.
Nunca podría olvidar eso, por más explicaciones que me dieran no podía olvidarlo.
-¿Puedo pasar?- la voz de Malfoy me devolvió a la realidad.
-¿Qué tal todo?-
-Bastante bien, ya todos deben de estar con Dumbledore, aunque como me ordenaste va un inquilino de más.-
-No te ordené nada, fue solo un pedido, no me parecía justo.-
-Bueno al menos Lupin podrá ser feliz con mi prima, se marchó con ellos, me pidió que te entregase esto.- dijo este y me tendió un pergamino.
-Ella se lo merece.- dije sencillamente cogiendo el pergamino que me entregaba este.
-¿Qué hay de Riddel?-
-Estaba que echaba chispas, pero ni modo, yo fingí un buen enfado tanto que Luna y yo acabamos montando un buen espectáculo.- dije sin más.
-Ya veo, bueno mejor me retiro, además creí ver a alguien en la entrada.- dijo este sin más y se acercó a la puerta para marcharse pero antes dijo:
-¿Te acostaste con Granger?- me levanté de donde estaba sentado y lo miré sorprendido, ¿cómo demonios sabía de eso?
-¿Acaso Luna te…?- negué y me giré a mirarlo:
-No, ¿en qué estabas pensando?-
-¿Acaso crees que pensaba en algo?- dije un poco distante.
-Por eso lo digo, ella es la asesina de…-
-Lo se, ¿acaso crees que lo olvido un maldito momento?, ¿piensas que es fácil para mí?- dije frustrado, y este tan solo comenzó a negar y dijo:
-Y será peor, Potter vas a pasarlo mal, y lo peor de todo, es que no podrás hacer anda por evitarlo, por que ya es demasiado tarde, te lo advertí, te dije que te alejases….-
-¿Y crees que no lo intente?, con todas mis fuerzas, pero maldita sea, es como una droga, no pude hacerlo, pero ya no más, en pocos días me coronarán y me casaré y todo terminará al fin, después de todo no creo que Dumbledore me declare la guerra.- dije esperanzado en esa idea.
-¿Y si lo hace?- preguntó este.
-¿Qué más que responder puedo hacer?- dije desanimado.
-¿Con quien se supone te casarás?- lo miré un poco perdido por el cambio de tema y le dije:
-No estoy muy seguro de eso.-
-No te cases con Chang Potter no cometas errores peores.- y sin más se marchó de la habitación dejándome solo de nuevo.
Miré el pergamino que me había mandado Lord Lupin y me dispuse a cogerlo para leerlo cuando la puerta se abrió de nuevo:
-Dónde me digas que te casa con Chang, aquí mismo te clavo una espada.-
-¿No deberías de mejorar un poco tus saludos?, en la mañana me abofeteas y ahora me amenazas.- dije intentando sonreír un poco.
-Déjate de tonterías, y dime que no lo harás.-
-Tenía en mente a una traidora, pero puede que Lady Chang sea una buena candidata.- dije y esta abrió los ojos y cerró la puerta con rapidez:
-¿Estas loco?, ¿cómo dices que ibas a casarte con Lady Granger como si nada?- abrí los ojos sorprendido:
-¿Quién habla de ella?- dije y me sentí entupido al sentir que el corazón se me aceleraba al escuchar esas palabras de sus labios, odiarla, eso es lo que debía hacer maldita sea odiarla.
-¿Entonces?- preguntó ella perdida completamente.
La miré un momento y respiré hondo, aquí iba la bomba:
-Luna ¿quieres casarte conmigo y convertirte en reina de ciudad plata y gobernar a mi lado?-
-¿Estas loco?, definitivamente te golpeaste la cabeza muy fuertemente.- dijo esta sin poder creerse lo que estaba diciendo.
-Vaya no me esperaba esa respuesta, no es muy común, se supone que debe ser si, o no.- dije bromeando.
-Déjate de tonterías Harry, ¿a que viene esto?- me puse serio ya era hora de hablar claro.
-Eras la mejor opción para mí y sino eres tú Lord Chang y Lord Kinsgley elegirán por mí, estoy convencido de eso, y bueno si he de casarme con alguien prefiero que sea contigo, ya que Ginny ni loca aceptaría además de que alguien que yo se, me mataría si siquiera lo propusiera.
Y si tenemos en cuenta que has dejado marchar a la persona que amas, y que has elegido no abandonarme a mi suerte cosa que aun no entiendo, considero que eres la mejor opción.-
Ella me miró sorprendida, sin ninguna duda me creía loco.
-Harry, no pued….-
-Piénsatelo bien por favor, se que no serás la mujer más feliz de este mundo, o tal vez si quien sabe, y podemos crear juntos una felicidad basada en nuestra amistad, pero teniendo en cuenta las alternativas, si me fallas en esto tendré serios problemas.-
-Harry no soy la mujer que amas, y eso ambos lo sabemos, y tú a pesar de que te quiero con locura…-
-No soy Ron lo se, y tú no eres… bueno eso da igual ahora, lo importante es que todos crean que si que eres la mujer de mi vida, Lady Chang es bella y sin duda una mujer a la que podría llegar a amar, pero la veo algo caprichosa y sin duda podría traer más problemas que los que resolvería.- dije intentando convencerla.
-Harry y esta bien acepto.- me dijo con cierta tristeza en la voz a lo que yo le dediqué una pequeña sonrisa.
Esta se marchó dándome las buenas noches aunque algo me decia que regresaría mientras tanto decidí que leería la carta que Remus me había mandado.
Cogí el pergamino y lo desenvolví, me llevé una sorpresa al ver que estaba ampliamente escrito, ¿qué tanto debía decirme?, ¿por qué no tenía uno así, de Virus, o Dumbledore?
Suspiré y comencé a leer:
-"Querido Harry:
Como ya estarás al tanto hemos conseguido escapar de la horca y no me siento orgulloso por ello, pero para que mentirte si estoy un tanto calmado y contento por conseguirlo.
Se que desearías que este pergamino estuviese escrito por otras personas, cierto amigo de tú padre o hasta incluso por cierto cabezota.
Y es sobre ese cabezota que debo de hablarte, Harry lo que te voy a contar es algo que escuché por casualidad y que tal vez debas de averiguar tú si es o no cierto pero el caso es que te han estado ocultando tantas cosas que se que cuando descubras esta nueva traición te sentirás peor aun de lo que te has sentido hasta ahora, pero ya estoy arto de mentiras y secretos es hora de que tú sepas…- la puerta se abrió de improvisto y por esta apareció Regulus Black, el cual hizo una pequeña reverencia y dijo:
-En la sala del trono se encuentra una mujer que dice ser su Tía, Lady Petunia Dursley, pido audiencia para ver a su majestad.- lo miré desconcertado y volví mi vista al pergamino que estaba leyendo, ¿de qué estaba hablando Lupin ahora?, ¿qué demonios quería decirme?
-¿Por qué querrá verme?- dejé el pergamino encima de la mesita un tanto extrañado de la visita de mí tía, ¿qué podría querer decirme?
Caminé hasta la sala del trono y al llegar y abrir la puerta dije:
-Tía petunia que sorpresa encontrarte aquí.- esta se giró con una sonrisa pero al verme la sonrisa desapareció para ser reemplazada por un gesto de sorpresa y cierto desconcierto, ¿por qué se sorprendía tanto de que estuviese aquí?
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Al fin en palacio al llegar me anuncié y pedí audiencia con su majestad, me llevaron a la sala del trono y me quedé allí quieta esperando ver aparecer a Lady Granger o a Albus, cualquiera de los dos me serviría.
-Tía Petunia que sorpresa encontrarte aquí.- me giré sorprendida al ver quien entraba en la sala del trono y fruncí el ceño al verlo caminar hasta el trono y sentarse en este:
-¿Qué estas haciendo tú aquí Harry?- él me miró extrañado y dijo:
-¿Qué quieres decir con eso tía?-
-Bueno yo creía que ya lo sabías todo, sino no abrías reclamado tú trono.- le dije extrañada de verle ahí sentado, después de todo yo creí que me encontraría con Granger no con él.
-Si y así es por eso me encuentro aquí sentado.- dijo este sin más y yo lo miré extrañada.
-Bueno pensé que estarías de viaje y que tardaría un tiempo en verte después de todo tienes tantas responsabilidades, y pensé que lo primero que harías sería reclamar todos tus derechos.-
-En serio que no te entiendo tía, eso ya lo he hecho, ¿a donde se supone que tendría que viajar?- eso era demasiado extraño, lo miré desconcertada y le dije:
-Es más que obvio que yo te creí en el País Mercuri.- él frunció el ceño y suspirando resignado dijo:
-Bueno se que tendría que viajar allí para presentar mis respetos al que ostenta el mayor de todos los cargos en los reinos, pero teniendo en cuenta que este en cuestión se encontraba en una de mis mazmorras hasta esta misma mañana, no encuentro motivo alguno para viajar hasta allí.
Y es más que obvio que no estaba nada de acuerdo en darme este trono que por derecho es mío.- lo miré pues había frialdad a la hora de hablar de Dumbledore y eso me extraño.
-Harry cariño, no se por que deberías de presentar los respetos ante nadie, yo lo decía por tu cargo ante todos los de ese país y por que allí todos han de rendirte pleitesía, y poner a tu cargo el ejercito del país.- él me miró sin entender y dijo:
-Según tengo entendido ese puesto le pertenece a de Lady Granger, después de todo es la nieta legitima de Albus Dumbledore, y teniendo en cuenta que quería robarme mi trono, es más que evidente que codicia mucho más.- este lo dijo con enfado y desagrado yo lo miré sin entender y me puse en pie.
-¿De que estas hablando?, esa niña puede ostentar el cargo de reina regente de ciudad plata, y del trono de marfil pero nunca, escúchame bien nunca ella podría ocupar ese lugar.-
-Tía, ella es la única heredera de Dumbledore es su nieta al fin y al cabo, y por mucho que la odie, se que tendré que acabar por acatar lo que digan cuando vuelvan a ocupar su puesto, desde el que me pueden retirar el trono de marfil si así lo desean, pues después de todo al igual que yo, solo soy un siervo de Dumbledore y su casa, todos debemos pleitesía al país de Mercuri....- ¿qué demonios estaba diciendo?
-Harry quieres dejar de decir tantas chorradas juntas, esa niña no es la nieta de Albus Dumbledore, Elena Granger era tan solo la protegida de Dumbledore, no sé de donde demonios sacas que era su hija.- el me miró sin entender y yo respiré hondo y comencé a hablar.
-No se que demonios te han contado pero yo creí que ya lo sabías todo, al parecer no es así, Harry si alguien en este mundo es heredero de Albus Dumbledore ese eres tú, ya que el único verdadero nieto de ese viejo orgulloso eres tú, Harry James Potter Evans.-
-¿Qué acabas de decir?- dijo este levantándose del trono y mirándome con sorpresa impresa en su rostro, escuché un pequeño grito detrás de mí y me percaté de que ya no estábamos solos en la sala la chica rubia que siempre lo había acompañado se encontraba allí, y nos miraba sorprendida y con una de sus manos tapando su boca.
-Lo que oyes, Harry, la única hija de Dumbledore era Lily, es decir tú madre.-
-¿Pero y tu?- susurró él.
Sonreí de medio lado:
-Harry tu madre y yo éramos hermanastras compartíamos a la misma madre pero nuestros padres eran diferentes, mi padre murió en la guerra cuando yo tenía un año, mi madre al parecer sufrió un montón por su perdida, y al parecer Albus Dumbledore estaba pasando por algo muy parecido al haber perdido a su mujer, no se como surgió entre ellos, eso solo lo sabe Albus, pero el caso es que ellos se casaron en segundas nupcias para ambos a pesar de que nadie estaba de acuerdo, pero él ya poseía su título y aunque nadie estuviese de acuerdo debían de acatar la decisión tomada por él.
Al cabo de dos años nació Lily, fue como si le brindarán a Dumbledore la vida, ella fue su luz, a pesar de que a mí me trató como si fuera también su hija, era más que obvio que la adoraba.
Tus ojos y los de ella eran de mi madre, Lily creció siendo criada para ser la futura reina de todos, pero ella era caprichosa, y salvaje, era intranquila y no quería el poder, de echo lo odiaba, pero era la única heredera, y después de ella mi madre ya no pudo tener más hijos, aun así siempre vivió muy feliz al lado de este y nunca nos faltó de nada.- respiré y me fijé en que Harry me escuchaba como perdido, pero enterándose de cada una de mis palabras así que decidí seguir:
-No se por que te han ocultado esto, y la verdad es que no lo entiendo, el caso es que mi madre murió, y yo bueno no creí conveniente el seguir a su lado, le dije que quería desposarme y que el hombre al que había escogido era Vernon Dursley, él no estuvo de acuerdo con mi decisión y tuvimos una pelea, el pobre de Albus nunca entendió que tanto por mis venas como por las de Lily corría la misma sangre rebelde que por las venas de mi madre:- sonreí al recordarla y dije:- es por eso que también años después tubo un fuerte enfrentamiento con Lily, la cual se escapó de palacio y conoció a James Potter en una de sus huidas, se enamoró perdidamente de él, recuerdo que en sus cartas siempre me hablaba de lo mucho que lo quería, y de cuanto deseaba que Albus lo aceptara, pero este ya había echo una elección para ella, y no aceptó a Potter, y acabó encerrando a Lily en el palacio de Mercuri, Potter era demasiado cabezota y la amaba con locura así que no se rindió y acompañado creo que de Sirius Black, fue en busca de tu madre, y la secuestraron, o liberaron según quien te cuente la historia.- sonreí de nuevo al recordar la carta de Dumbledore diciéndome si sabía algo del paradero de ellos.
-Por supuesto que se casaron sin el consentimiento de Dumbledore, y Lily tubo una fuerte pelea con este, el cual furioso por lo que ella había hecho le dijo que no quería volver a verla nunca, y también le dijo que nunca le cedería el trono hasta que no dejara a ese maldito oportunista como el lo llamaba, claro que Lily se negó a dejarlo y tras varias peleas, dejaron de hablarse completamente, el príncipe James subió al trono con Lily como su esposa, en ese tiempo me enteré que Dumbledore había tomado bajo su protección a la que en un futuro sería Elena Granger, él la casó con George Granger, un hombre perverso Harry, pero muy buen actor tan bueno que llegó a engañar a Albus Dumbledore un hombre al que no muchos conseguían engañar, al parecer mi anciano padre desconfió de quien no debía y posó su confianza en el que no lo merecía.
No pasó más de un año de que estos se hubieran casado cuando George Granger se presentó en la corte de ciudad plata fingiendo pleitesía ante Lily y James, y haciendo su teatro de amado amigo.
Estoy segura de que Elena no sospechaba lo que su marido quería hacer o llevar acabo y tú madre era consciente de su inocencia.
Dos noches antes del levantamiento contra los Potter Elena acudió a la habitación de Lily llorando amargamente y contándole que George estaba tramando algo y no sabía de que se trataba, ella le dijo que se tranquilizase que se haría cargo de todo.
Remus Lupin fue su espía y el que los ayudó a escapar, ellos llegaron a ciudad esperanza, y un día caminando por el mercado nos encontramos Lily y yo, ambas nos abrazamos con fuerza y estuvimos hablando de todo un poco.
Yo amaba a tu madre Harry, y ella y yo estuvimos siempre en contacto, fingimos una pelea tremenda en mitad del mercado un día que ella iba acompañada de Lord Lupin y otros más, para que nadie sospechara nada de ella, después de todo nadie absolutamente nadie sabía sobre el pasado de Lily, ni siquiera estoy segura que Sirius Black lo supiera, no se si era consciente de que estaba secuestrando a la heredera de todos los tronos o creyó que era una simple criada que había hecho a su amigo del alma enloquecer, bueno eso solo lo sabe él.- dije y volví a respirar.
-Un año después ella vino a verme y me dijo que necesitaba pedirme un favor, me dijo que ella iba a morir, me dejó helada y sin respiración pues la quería mucho más de lo que nunca llegué a admitir, yo le pedí explicaciones a lo que ella decía, y ella tan solo sonrió y dijo, que era algo inevitable y más siendo quien era ella, me dijo que la perseguían y que no tardarían en encontrarla, me dijo que estaba embarazada y yo le confesé que también lo estaba ella me felicitó y ambas hicimos planes juntas de como os llevarías tú y Dudley todo iba a ser perfecto, y Lily comenzó a soñar con que Dumbledore al fin aceptaría a James.
Yo me sorprendí al enterarme de que Albus aun no sabía que ella no estaba muerta como habíamos pensado todos, y la obligué a que lo escribiese contándoselo todo, después de todo era la hermana mayor, y entre dos orgullosos empedernidos y cabezotas alguien tenía siempre que mediar.
La respuesta de Dumbledore fue fría muy fría y terriblemente dolorosa para Lily la cual llegó llorando hasta mí, él se negaba a verla, le decía que para él había muerto hacía mucho ya, y que tú no eras su nieto.- recordé tan claramente la cara de ella y sus lágrimas que me enfadé con ese anciano testarudo de nuevo.
-Escribí a Albus y le anuncié que quería una entrevista con él, para ese entonces tanto tú como Dudley ya habíais nacido y no erais los únicos pues Lady Granger también nació por ese entonces.
Cuando llegué al palacio de Mercuri me encontré con un anciano sin fuerzas y terriblemente desecho, me recibió con una sonrisa y un tierno abrazo creí que se arrepentía de todo lo que había hecho, pero no era así, él es muy cabezota y testarudo y luego se quejaba de Lily, pero si eran idénticos, era obvio que se amaban pero ninguno quería dar su brazo a torcer, tuvimos una amena charla hasta que le mencioné a Lily, hay su semblante se endureció y su amabilidad se acabó, le dije de ti y que ya habías nacido, le hable de tu padre y de lo mucho que la amaba, si Lily alguna vez hubiese sido avariciosa el trono de marfil se abría arruinado pues tu padre le daba cuanto ella deseaba, aceptó hasta ir a ver a ese viejo testarudo pero fue fuertemente insultado y cuando hieres a un Potter no sabes cuando podrás volver a ganar su confianza, Albus ni siquiera lo intento.
El caso es que hablando de ti surgió el tema de Dudley, y él se mostró ansioso por conocerlo, por supuesto al día siguiente se lo presenté, después de todo era mí hijo, ¿y si él decidía darle algo?, no puedes culparme por querer lo mejor para él debes entenderme en ese momento yo.- no pude seguir por que él sonreía abiertamente y me dijo:
-No hay problema por favor continúa tía.- me percaté de que ahora la chica rubia estaba a su lado y apretaba su mano con fuerza le estaba dando apoyo y ánimos, sonreí, al parecer mi sobrino había encontrado a una buena mujer con quien poder hacer su vida, deseaba que mi hijo pudiera tener esa suerte también, al menos si conseguía sacarlo del oscuro camino en donde parecía haberse metido:
-Pero no fui capaz a solicitar lo que no me pertenecía, por mucho que considerara a Albus como mi padre y lo amase y amo como tal, no lo era y todo eso le pertenecía a Lily y a ti a su debido tiempo, aunque él no quisiese reconocerlo.
Vernon además era y es para que mentir un codicioso y ambicionaba el poder, ¿por eso se casó conmigo?, no lo se realmente yo lo amaba y amo, a pesar de todo y aun viendo lo que te hizo a ti lo amo sin remedio, era por eso que no intervenía cuando él te pegaba, y sus motivos eran estos Harry, él te creía el único obstáculo en su camino para que su hijo fuera el rey de todo, o eso creía él, pues nunca supo que yo decidí rechazar todos los títulos que Albus ese día me ofrecía para proteger a mi hijo, títulos que aunque no eran los mejores nos habrían hecho vivir sin tener que trabajar y a expensas del trono, pero no deseaba eso, y me negué le dije que a quien debía de ofrecerle títulos y tierras era a su hija legítima, ese día fue él último que lo vi y nos peleamos fuertemente, y todo acabo con él negándose de nuevo a conocerte.
Lo siento, se que debe de ser duro que te enteres de esto, pero debes de saberlo todo para que lo entiendas, al cabo de los años recibí una carta de ese viejo testarudo, quería saber de Dudley y de como había crecido y justo al final de la carta confieso que me sorprendió encontrar una mención para Lily, preguntándome a mí como estaba ella, y como eras, después de todo el único que estaba sufriendo más que nadie era él pues por mucho que quisiese negarlo él te amaba y sentía una terrible curiosidad por ti.
Le contesté enseguida a su misiva con tan solo una frase sobre vosotros dos una que dejaba en claro que no le diría nada nunca: "Pregúntale tu mismo a ella.",- reí al recordarlo y Harry me miró con las cejas alzadas y yo le dije:
-Recibí una simple respuesta a esa frase, es decir nunca más me volvió a escribir, menos mal que la carta había sido bastante extensa y le había hablado de mí, de Vernon y de Dudley todo lo que pude y más antes de terminar mi carta con esa frase, pues estaba segura de que esa sería su reacción, tú mismo viste lo frío que fue conmigo cuando nos volvimos a ver en el mercado el día que te encontró.
Al cabo de los años él mando a Mcgonagall para que se ocupara de vuestra educación, aunque estoy segura de que solo quería que se ocupara de la tuya no tenía en mente que ella educara a los hijos de los Weasley, pero después de todo Mcgonagall era un trozo de pan y no duda en ningún momento de que Albus ya sabía de ti todo lo que quería y más, y sobre Lily también.
Esta creyendo que al fin todo estaba arreglado con Albus fue a visitarlo llena de alegría, pero a su regreso ella no venía contenta sino sumamente furiosa, y jurando a diestro y siniestro que Albus nunca te conocería y nunca pondría sus manos en ti.
No se que le diría o que pasó en ese encuentro el caso es que tres años después murió a manos de Lucius Malfoy y Sirius Black apareció en mi puerta ensangrentado y contigo en sus brazos, me dijo que debía de cuidarte y no dejar que nadie te viera por nada del mundo.
El resto ya lo sabes, Albus te encontró en tan solo un año a pesar de que yo creía que el no sabía que estabas vivo, y bueno él y Sirius decidieron que lo mejor era protegerte de todo, pero ahora ya no hay caso, ya sabes la verdad de que eres rey, no creo que te haga mayor efecto el saber que no solo eres rey del trono de marfil sino que todos han de arrodillarse ante ti en ciudad Mercuri en una coronación a la que nadie a de faltar.- dije yo sin más y me fije en que él apretaba la mano de la chica con fuerza, eso parecía ser mucho para él.
-Albus nunca me reconocerá como heredero y tampoco me importa.- dijo este sin más y se levantó del trono dispuesto a abandonar el salón, dejándome allí plantada mientras yo negaba con fuerza, pues Dumbledore ya lo había reconocido pues el testamento que yo ocultaba rezaba bien claro que Harry James Potter era el único heredero de la casa Evans la regente en el país de Mercuri.
El caso es que yo estaba segura de que la idea de ese viejo era subir a Lady Granger en este trono y entregar a Harry el que era de él, pero sin embargo Harry no pensaba eso ni mucho menos, es más se había sorprendido al darse cuenta de que el chico aun no sabía que Albus era su abuelo.
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Casarme con Harry, eso era una locura, pero viéndolo desde su punto de vista era cierto lo que decía, y era todo un honor ser elegida por él para ponerme esa corona en la cabeza.
Era todo un orgullo saber la confianza que tenía en mí, lo malo es que al haber dicho que si, todos mis sueños uno a uno se habían desplomado.
Adiós a la casa en ciudad plata, Adiós a dos o tres pelirrojos correteando por ahí, adiós a probar los labios de Ron.
Sentí que el corazón se me oprimía y que por mis mejillas comenzaban a caer lágrimas, no pude evitarlo y me deje caer al suelo llorando.
Adiós a Ron, era tan duro el tan solo pensarlo, pero Harry me necesitaba, y lo peor es que yo sabía que ya me era imposible recuperar a Ron, lo había perdido, y había decidido anteponer mi amistad con Harry a el amor que sentía por él solo por que sabía que si soltaba la mano de Harry caería, caería a una oscuridad sin retorno, aquí estaba rodeado de enemigos, y solo, él solo podía contar con Draco y conmigo y si yo me hubiera marchado solo Draco.
Sabía que él también lo estaba pasando mal, por mucho que quisiera fingir, era evidente su interés por la hermana de Ron, ¿acaso todos debíamos de sufrir por culpa de unos malditos inconscientes que solo ambicionaban poder?
Si el padre de Granger no hubiese empezado con todo esto o bueno el de Riddel, todos movidos por el poder y el dinero, todos unos malditos avariciosos.
-¿Estas bien?- escuché que me decían y levanté la vista allí se encontraba Draco delante de mí.
Me sequé las lágrimas y asentí estaba por ponerme de pie cuando Draco dijo:
-Es difícil decir adiós ¿cierto?- asentí y sin poder callarme dije:
-Me ha propuesto que me case con él y eh dicho que si.- Draco frunció el ceño y me miró extrañado:
-¿De que hablas?-
-Harry.- contesté sencillamente y este ahora abrió los ojos sorprendido.
-¿Qué?-
-Si, hace un momento me lo ha pedido.- dije y sin más este asintió y sonriendo dijo:
-No se si felicitarte o darte el pésame.- yo reí alegremente y dije:
-Dame los dos y así estarás en paz, y podrás decirme en cualquiera que sea el resultado esa frase tan mítica y fastidiosa que sin duda a ti te encantará reeditar, "te lo dije".-
Este sonrió tristemente y dijo:
-A todos nos toca pasar momentos pesados.-
-Eso me temo.- dije sin más y este tan solo deposito un beso en mi mejilla y retomo su camino, lo observé unos momentos y decidí volver con Harry y hablar con él debíamos de hablar las cosas bien.
Llegué a su cuarto y toqué la puerta pero no me contestó eso me extraño así que abrí sin más y entré en la habitación.
Harry no estaba caminé hacía el escritorio al ver que había un pergamino desenrollado allí encima, ¿de quien sería esa carta?
Si lo se soy una curiosa y algún día recibiré el mayor de los castigos por ello, pero mientras ese día llega no cambiaré mis hábitos.
Cogí el pergamino y tras echar un vistazo a la puerta comencé a leerla:
-"Querido Harry:
Como ya estarás al tanto hemos conseguido escapar de la horca y no me siento orgulloso por ello, pero para que mentirte si estoy aliviado y contento por conseguirlo.
Se que desearías que este pergamino estuviese escrito por otras personas, cierto amigo de tú padre y mío o hasta incluso por cierto cabezota.
Y es sobre ese cabezota que debo de hablarte, Harry lo que te voy a contar es algo que escuché por casualidad y que tal vez debas de averiguar tú si es o no cierto pero el caso es que te han estado ocultando tantas cosas que se que cuando descubras esta nueva traición te sentirás peor aun de lo que te has sentido hasta ahora, pero ya estoy arto de mentiras y secretos es hora de que tú sepas…-¿algo más?, ¿había aun algo que el pobre de Harry tuviera que saber?, miré de nuevo a la puerta temerosa de ser descubierta y retomé la lectura:
-"… que ese viejo testarudo es el padre de Lily Evans es decir tú abuelo."- el pergamino se me calló de las manos en cuanto leí esa frase, y mi respiración se acelero, y una rabia increíble me asaltó por dentro, ¿qué significaba todo esto?
Me agaché furiosa y cogí de nuevo el pergamino y retomé mi lectura, ¿habría Harry ya leído todo esto?
-"Se que estarás pensando que estoy loco, y que debo de haberme golpeado la cabeza muy fuerte, pero no es así Harry es cierto.
Escuché una conversación en una ocasión entre tú madre y tú padre en la que ambos discutían por que Albus no había aceptado a tú padre como marido de su única hija.
No se muy bien la historia de ellos, yo tan solo pude entender que Albus estaba disgustado y que no deseaba por nada del mundo que tú padre y tú madre estuviesen juntos.
Al enterarme de eso yo, no pude mantenerme callado y engañar a Albus y fue por eso que le revelé que estabas aun con vida cuando yo mismo me enteré, después de todo se trataba de tú abuelo, y le gustase a Sirius era así.
No se para que mentirte, si Sirius lo sabe o no, tal vez no este al tanto de este asunto, creo que él creyó que habían secuestrado a una simple criada que no dejaban salir del palacio de Mercuri por lo que entendí en la discusión de tus padres.
Pero ya te digo que no estoy muy seguro de nada, pero no podía seguir callando todo esto, creo que mereces saberlo y estar al tanto, ya que no solo eres el rey de ciudad de plata por que tú padre era rey de esta, sino que además tú madre era la única heredera de Dumbledore según tenía yo entendido.
Luego esta Lady Granger la cual no se muy bien en donde encaja en todo esto, pero no la culpes a ella, pues al igual que los demás no creo que este al tanto de esta situación.
Perdona que no te haya hablado nunca antes de todo esto, y puedes estar seguro de que he querido hacerlo muchas veces, pero no te conocía lo suficiente y si Dumbledore que estaba siempre contigo no te había informado de nada, ¿Quién era yo para hacerlo?, pero ahora he decidido que estoy arto de que siempre seas el último en enterarte de la verdad, y aunque se que Dumbledore se enfadará si sabe que yo te lo dije, pero no me importa.
Creo y considero que estoy haciendo lo justo y correcto, ya solo te queda saber si es o no cierto todo esto y si lo es, Harry se que tú tomarás la decisión correcta.
Si decides enfrentar a Dumbledore entrega esta carta como prueba de tus palabras que yo gustoso te apoyaré en todo, se que es difícil de creer después de todo lo que ha pasado, pero Harry siempre serás mi rey, y siempre estaré de tú parte.
A tus ordenes este donde este Lord Remus Jonh Lupin."
PD: Te pareces a tú padre y me da gusto saber y ver en el gran hombre que te has convertido cuídate mucho Harry y ten cuidado las peores bestias y los mejores traidores son aquellos que se disfrazan de corderitos desvalidos no te fíes de nadie, y cuídate mucho."-
Lupin, él era el que había escrito la carta, ¿sería todo esto verdad?
Solté el pergamino, y salí del cuarto tenía que encontrar a Harry, ¿lo habría leído ya?, mierda, ¿dónde se había metido?
Corrí por los pasillos y al ver a Regulus custodiando la puerta del trono dije:
-¿Sabes donde esta Harry?-, este me miró con enfado y dijo:
-Su majestad se encuentra ahora en la sala del trono recibiendo a su tía.
-¿Petunia esta aquí?- pregunté sorprendida y este asintió, yo me sorprendí pero algo se me ocurrió en ese momento, pues ella era la que mejor podía responder a mis preguntas, esperaría a que terminase de hablar con Harry y le preguntaría directamente si era o no cierto lo dicho por Remus.
Abrí la puerta para esperar dentro cuando escuché la voz de Petunia como si retumbase por toda la sala:
-…. Harry si alguien en este mundo es heredero de Albus Dumbledore ese eres tú, ya que el único verdadero nieto de ese viejo orgulloso eres tú, Harry James Potter Evans.- dios, me quedé helada en el sitio y llevé ambas manos a mi boca mientras veía como Harry se levantaba del trono sumamente sorprendido y sin poder creerse lo que escuchaba:
-¿Qué acabas de decir?- y bingo ahí estaba la confirmación que necesitaba de que la carta decía la verdad y de que Harry aun no la había leído.
Petunia comenzó a hablar y yo no pude más que acudir al lado de Harry el cual suplicaba ayuda con la mirada, y parecía apunto de caer.
Me acerqué a él y me dediqué a cogerle la mano, y ambos nos dispusimos a escuchar las palabras que Petunia debía de decirle.
¿Qué pasaría a raíz de esto?, ¿por qué Dumbledore había echo todo esto?, ¿qué supondría en Harry.
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Pues hasta aquí este cap espero que os haya gustado y que me dejéis vuestra opinión, lo cierto es que ya no queda mucho de este fic, haber si puedo y lo termino rápido para que podáis leerlo entero al final resultó ser más largo de lo que esperaba, pero espero que a vosotros os este gustando.
Por favor dejad reviews, que sepa que os parece la historia, y si os gusta o no, o es que acaso aun no sabéis que son el aire de los escritores de fanfiction, sin reviews no sabemos que pensáis y si os gusta o no. Tan solo podemos suponer y creedme es desesperante.
Gracias a todos los que si lo dejáis y gracias por vuestro apoyo:
Elinna, Relenna, Su, Zuzu.
