y aki seguimos jeje

Diclamier: La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capitulo 14

SOLICITAR FICHERO

-Ahí tienes -satisfecha, se inclinó un poco más-. Es como desarrollar un sistema para el blackjack. El semestre pasado un profesor y yo jugamos con eso.

-La próxima vez que vaya a Montecarlo recuérdame que te lleve conmigo.

Estaban cerca. Un paso más cerca. Con una sonrisa, se volvió hacia él.

-¿Y ahora qué?

Los ojos de Kate eran de un verde puro y brillante en ese momento. Incluso mientras los miraba, la expresión cambió, llenándose de percepción y recuerdos.

-¿Hablas del ordenador?

-Desde luego -necesitó tragar saliva.

-Lo comprobaba -Garrett giró y ambos suspiraron. Comenzó a teclear y a los pocos segundos en la pantalla aparecieron datos.

Pasó de una pantalla a otra. Después de todo, ya conocía bastante acerca de Martillo. Había recibido una instrucción exhaustiva antes de pasar a trabajar de incógnito, y durante su infiltración había aprendido más. En el transcurso de la misión, había logrado transmitirle al SSI nombres, lugares y fechas, y antes de que le pegaran el tiro había estado a punto de que lo trasladaran a la nueva base principal.

Con el ceño fruncido mientras estudiaba la pantalla, se pasó el dedo pulgar por la cicatriz.

Pero había estado sedado días enteros, flotando entre la vida y la muerte. Su recuperación había requerido dos meses de cuidados hospitalarios. La misión había reventado y al final había partido para disfrutar de unas largas y en apariencia apacibles vacaciones.

En dos o tres meses podían cambiar muchas cosas.

Echó un vistazo superficial a los datos básicos. Martillo se había fundado en el Oriente Medio a comienzos de los años setenta. Con una mezcla de suerte y dinero, y una absoluta indiferencia por la vida, habían perpetrado una serie de atentados y tomado rehenes. El último secuestro intentado por la organización había terminado con el dedo nervioso de alguien al apretar un detonador, que envió al olvido a ochenta y cinco víctimas inocentes y a seis terroristas.

«Ese es su estilo», pensó. Ganar un poco, perder un poco.

-Husad -dijo Kate, centrándose en un nombre mientras Garrett pasaba ficheros-. ¿No es el líder?

-Es el que pone el dinero. Jamar Husad, proscrito político, general autoproclamado y absoluto lunático. Vamos, Charlie -le musitó a la máquina-. Dame algo.

-Si apenas miras.

-Esto ya lo conozco.

-¿Cómo?

-Trabajé para ellos seis meses -musitó.

-¿Qué? -ella retrocedió un paso.

Garrett levantó la vista con expresión irritada.

-Relájate, encanto, todo por el bien de la causa. Me infiltré.

-Pero si estuviste dentro, entonces deberías saber adónde habrán llevado a Eleazar y a Caitlin. ¿Por qué perdemos el tiempo con este ordenador cuando...?

-Porque se trasladaron. Estaban preparando su nuevo cuartel general cuando me eliminaron del cuadro.

-¿Te eliminaron del cuadro? -el desconcierto se transformó en horror-. ¿Te dispararon?

-Puede ser una faceta del trabajo.

-Casi te matan... una cicatriz como esa... -calló y apoyó una mano en su hombro-. Esa gente casi te mata, pero haces esto.

Se desprendió de la mano de ella. No podía permitir que los sentimientos de Kate lo suavizaran.

-Me mueve algo personal. Hay una cuestión de cien mil dólares... mi billete al paraíso.

-¿Esperas que me crea que lo haces por dinero?

-Cree lo que te apetezca, pero guárdatelo para ti. Jamás he conocido a alguien que hiciera tantas preguntas. Intento concentrarme. Sí, sí -murmuró-. Sé que estaban en El Cairo, esa es información vieja... Eso es. Sabía que podía contar con Charlie -se recostó-. Nueva base de operaciones: Marruecos.

-¿Marruecos? ¿Se habrán llevado a Eleazar y a Caitlin hasta allí?

-Querrán disponer de la máxima seguridad. En Marruecos, Martillo podría tener aliados cerca -siguió pasando pantallas hasta que llegó al final del archivo-. Aún no ha aparecido nada sobre tu hermano -solicitó que el ordenador le imprimiera las páginas que le interesaban y luego se volvió hacia Kate-. Solo haría falta una llamada telefónica para que intervenga el SSI. Quiero que lo pienses.

-¿Por qué no lo hizo el señor Forrester?

-Tengo algunas ideas.

-Pero no vas a decirme cuáles son.

-Aún no. Como has dicho, es tu familia, es tu decisión.

Se apartó de él. Era más lógico llamar al SSI. Se trataba de una organización con equipo sofisticado, con personal suficiente, con poder político. Y no obstante... El instinto le decía que siguiera con ese hombre al que Charles Forrester había catalogado de renegado. Lo encaró con las manos unidas. Se guía sin parecer un héroe.

-Cien mil dólares, Cullen, y voy contigo cada paso del camino.

-Te dije que trabajo solo.

-Es posible que no me hayas visto al máximo de mi capacidad, pero soy una mujer fuerte y de recursos. Si es necesario, iré a Marruecos sola.

-No durarías allí ni un día.

-Quizá. Los agentes de Martillo me buscan. Si me encuentran, me llevarán con mi hermano. Al menos de esa manera sabré que tanto él como mi sobrina están bien. Preferiría hacerlo de otra manera.

Él se levantó para ir de un lado a otro de la sala. Kate lo había retrasado, pero no mucho. Y si se quedaba con él podría vigilarla. No podía negar que había estado bien en México. Si tenía que recurrir otra vez a esa táctica, le sería de utilidad.

-Iremos juntos, pero eso no significa que seamos socios, sino que aceptarás las órdenes que se te den -ella inclinó la cabeza pero guardó silencio-. Cuando llegue el momento de que entre en acción, tú te mantendrás al margen. Entonces no dispondré de tiempo para preocuparme de ti.

-No será necesario -respiró hondo-. ¿Qué hacemos ahora?

-Primero me pondré en contacto con Rory -se dirigió hacia el teléfono-. Pero me da la impresión de que subiremos a un avión.


por lo que se ve nuestros detectives se van de viaje jeje

quieren saber que sigue ? jeje

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