YAHOI!! Bienvenidos a otro capítulo de Noche de luna llena, ya el 14, queda pokito para que acabe xDD. Espero que lo disfrutéis, a leer!!

Disclaimer: ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, son de Kishi-sensei y la Shonen Jump.

Chapter 14: Nunca más te volveré a dejar

Nada más entrar en el pub Miyu buscó con la mirada a los demás. En cuanto los localizó se lanzó sobre Kiba casi derribándolo y comenzó a hablar atropelladamente. El grupo la miró extrañado.

- A ver Miyu cielo, tranquilízate y respira hondo- le dijo Sasame, la chica respiró hondo varias veces y bebió un sorbo de coca-cola para calmarse- muy bien, ahora explícanos ¿a qué viene este arrebato?

- El padre de Hinata los ha visto- dijo de un tirón, al punto todos se callaron, para a los cinco minutos...

- ¡¿EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH?!- exclamaron a la vez, Miyu asintió.

- ¡Oh mierda! ¡¿Como coño ha podido pasar?!- exclamó Kiba.

- ¡¿Y onii-chan?! ¡¿Donde está onii-chan?!- le preguntó Ino a su amiga histérica, Miyu señaló la puerta e Ino, junto con Sasuke y Sakura, se precipitó fuera del local.

- ¿Neji se ha ido con ellos?- le preguntó Tenten a la castaña.

- Sí, si no hubiese sido por él ahora mismo Naruto y Hinata estarían soportando un sermón de la leche en plena vía pública- Tenten suspiró, se volvió a Lee que le sonrió tranquilizador. Ambos se despidieron y salieron del pub, no podían dejar a su amigo de la infancia sólo en aquellos momentos, ya que tendría que lidiar con un molesto Hiashi Hyuga para que no castigase a Hinata, probablemente necesitaría mucho apoyo moral.

- Menuda movida tíos- dijo Deidara dejándose caer en el sofá al lado de Shikamaru- Konan e Itachi dijeron que también se iban, Konan para llamar a Hinata e Itachi para ver si la influencia de un Uchiha aplacaba los ánimos a ese viejo Hyuga.

- Creo que lo mejor es que todos nos vayamos, han sido demasiadas emociones en un día. Y no atosiguemos mucho a Naruto y Hinata, necesitan dormir y descansar para mentalizarse para lo que les espera- dijo Chouji, los demás asintieron conformes, no iba a ser fácil convencer a alguien como Hiashi Hyuga, tan conservador rayando muchas veces en lo retrógrado.

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Ni Neji, ni Hinata, ni Hiashi dijeron una palabra en lo que duró el trayecto en taxi desde la plaza a casa. Nada más entrar en la casa Satoharu salió corriendo a recibirlos, recibiendo en sus brazos a una llorosa Hinata que ya no podía reprimir las lágrimas por más tiempo. La mujer la abrazó diciéndole palabras de consuelo tratando de tranquilizarla a la vez que le lanzaba furiosas miradas a su marido que frunció el ceño.

- Jun por favor ¿serías tan amable de preparar una tila y subirla al cuarto de los niños?- le dijo a la mujer ignorando a Hiashi.

- Enseguida Satoharu-san- y se metió rápidamente en la cocina.

- Neji, Hanabi, hacedme el favor y acompañad a Hinata-chan arriba- ambos asintieron. Se acercaron a la chica que aun hipaba de las lágrimas y la abrazaron: Neji pasándole un brazo por los hombros tratando de sostenerla, ya que parecía que se iba a desmayar de un momento a otro, y Hanabi la abrazó con toda su fuerza por uno de sus costados tratando de consolarla. Así se dirigieron a las escaleras y comenzaron a subirlas.

- ¡Un momento!- gritó Hiashi, los tres chicos se detuvieron sin girarse- Tengo que hablar con Hinata- declaró de forma autoritaria, su mujer lo miró duramente.

- Lo que tengas que decirle puede esperar a mañana, yo te escucharé esta noche- se giró a los niños y les indicó que continuasen.

- Pe-

- He dicho mañana- lo interrumpió Satoharu mirándolo fijamente a los ojos, Hiashi bufó irritado, e lanzó una mirada a Jun cuando esta pasó corriendo a su lado con dos humeantes tazas de tila y desapareció escaleras arriba tras los tres primos.

Satoharu se dirigió a la sala y se dejó caer en el sofá sobándose las sienes, preparándose mentalmente para una dura discusión con su marido.

- ¿Tú lo sabías?- le preguntó Hiashi sentándose a su lado, Satoharu asintió- ¡¿y no me habías dicho nada?!

- ¿Para qué? ¿Para que destrozases su felicidad?- Hiashi la miró incrédulo.

- ¿A qué te refieres con eso?- le preguntó, su mujer suspiró.

- ¿Es que no lo entiendes? ¿No te das cuenta? Con tu actitud no has hecho más que herir a los niños ¿cuantas veces le has dicho a Hinata que estás orgulloso de ella? ¿Cuantas veces has tratado de ser como un padre para Neji cuando más lo ha necesitado? ¿Cuantas veces has increpado a Hanabi por comportarse como lo que es?

- ¡Lo único que he hecho ha sido inculcarles cierta disciplina! Alguien de nuestra familia, que goza de una posición elevada...

- ¡La posición de la familia! ¡El honor de la familia! ¡La fortuna de la familia! ¡¿Eso es lo único que te importa?!- le gritó Satoharu.

- Soy el que más rango tiene dentro de la familia, es mi obligación, y es importante.

- ¿Más que la felicidad de tu propia hija?

- Encontrará a alguien mejor, hay un montón de pretendientes esperando a casarse con Hinata.

- ¿Y qué pasa si ella sólo quiere a Naruto? ¡Piensa en sus sentimientos!

- Es un alborotador y no le conviene.

- ¡Qué sabrás tú si nunca estás en casa! ¿También le convenía dejar de practicar el patinaje sobre hielo?

- Era peligroso, y además, es una profesión muy inestable.

- Es lo que ella quiere hacer, y ello no quiere decir que no pueda sacar a la vez una carrera, por eso Hinata está participando en el campeonato de patinaje, para abrirse un hueco en ese mundo.

- ¡¿Como?!

- Lo que oyes, y no voy a permitir que le prohíbas más nada, ni a ella, ni a Hanabi ni a Neji.

- ¡Yo soy el que manda aquí! ¡Y si digo una cosa es para que se cumpla! ¡Empezando porque Hinata no volverá a ver a ese Uzumaki! ¿Sabes que en la escuela secundaria y primaria era el quebradero de cabeza de los profesores? ¿Y que se tiene metido en peleas callejeras? ¿Y tú has visto como viste?

- Precisamente por todo eso, por como es él en realidad, Hinata se ha enamorado de él.

- ¡No lo permitiré! ¡Hinata se casará con alguien que de prestigio a la familia!

- Déjame hacerte una pregunta Hiashi, es una duda que tengo desde hace tiempo ¿tú te casaste conmigo sólo por conveniencia o porque en realidad me amabas?- golpe bajo, Hiashi se quedó mudo, aquella pregunta le había caído como un balde de agua helada- ya veo, el que calla otorga- Satoharu se dio la vuelta dispuesta a zanjar aquella discusión.

- Satoharu no... no quería dar a entender...

- Demasiado tarde, como siempre- Satoharu salió de la sala dejando a un consternado Hiashi que se dejó caer en el sofá y apoyó la frente en su mano totalmente confuso ¿como había pasado todo aquello? ¿Acaso tendría razón su mujer?

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Ya había pasado una semana y Hinata no daba señales de vida, ni siquiera iba al instituto. Sus amigos estaban preocupados, tanto por Naruto como por Hinata, sobre todo Ino, Sakura y Sasuke, y no era para menos. La última vez que dejaron sólo a Naruto lo encotraron borracho y a punto de tragarse un bote entero de calmantes, Ino se había puesto histérica y Sakura se había deshecho en lágrimas, por no hablar del cabreo monumental que se había cogido Sasuke. Tenían que hacer algo, y el primero en mover ficha sería Minato, no soportaba ver vagar a su hijo como un fantasma y a su niña constantemente preocupada.

En la mansión Hyuga se respiraba un aire tenso desde hacía una semana, desde "el incidente" nada había vuelto a ser igual. Los tres primos se pasaban casi todo el día encerrados en su cuarto, Hiashi y Satoharu, a pesar de estar en la misma habitación no se dirigían la palabra, uno por orgullo y la otra por estar extremadamente enfadada. En aquel momento Hiashi se encotraba en la sala tratando de leer el periódico sin éxito. Oyó que timbraban pero no se movió, ya abriría Jun.

- Hiashi-sama- levantó la cabeza encontrándose con la vieja ama de llaves- hay un señor que quiere verle- se levantó del sofá y se dirigió a la entrada preguntándose quien sería. Una vez en el vestíbulo observó sorprendido al visitante: era Minato.

- Hola Hiashi, cuanto tiempo- saludó el rubio.

- Lo mismo digo- dijo confuso- ¿qué tal estás?

- Sinceramente ahora mismo tengo unas ganas horribles de darte una paliza- le contestó Minato, Hiashi suspiró.

- No estoy para bromas Minato.

- No era una broma, pero si quieres verlo así...

- ¿A qué has venido?- le preguntó Hiashi sin rodeos.

- A hablar sobre nuestros respectivos hijos- Hiashi asintió.

- ¿Te apetece beber algo?- preguntó el Hyuga.

- Claro, pero dime ¿qué tal está Hinata?

- No sale de su cuarto, ni tampoco Neji y Hanabi, por no hablar de que mi mujer no quiere verme ni en pintura. ¿Y qué tal tu hijo?- le tendió un vaso con whisky que el Uzumaki aceptó y bebió un trago- supongo que bien ¿no?

- Oh sí, sobre todo después de emborracharse y tratar de suicidarse inconscientemente- Hiashi lo miró incrédulo- sí, ya ves, lo que hace el amor.

- ¿También me vas a echar la culpa de eso?- dijo el Hyuga irritado.

- ¿Por qué? ¿Por ser un padre insensible que no tiene en consideración los sentimientos de su hija? ¡No por Dios! ¡Jamás se me ocurriría!- Hiashi suspiró dejándose caer en el sillón más próximo.

- ¿Qué he hecho mal Minato? Siempre he tratado de velar por el bienestar de esa familia, de darles lo mejor.

- Tal vez sí lo has hecho, pero de forma equivocada. Verás Hiashi, no hace falta ser estricto ni recto para que tu familia te tenga respeto o cariño, tan sólo comportarse de forma que ellos entiendan que, pase lo que pase, tú siempre estarás ahí para ayudarles y apoyarles, para escucharles y comprenderles- Hiashi lo miró, él nunca había tratado de hacer nada parecido, en su infancia le habían enseñado que la disciplina y la rectitud lo eran todo para poder llevar una familia, y su madre siempre acataba las órdenes de su padre sin rechistar, sin embargo, Satoharu no estaba hecha de la misma pasta, nunca le había hecho caso en sus decisiones, y parecía que había conseguido mucho más con los niños que él.

De repente escucharon unos pasos apresurados que se acercaban al salón, la puerta se abrió y una histérica Hinata apareció en el umbral. En cuanto divisó a Minato corrió hacia él sin siquiera dirigirse a su padre.

- Naruto-kun... Naruto-kun... Naruto-kun...- balbuceaba una y otra vez, el rubio sonrió. Hiashi frunció el ceño por la actitud de su hija, fue a decir algo pero Minato le lanzó una mirada de advertencia a la vez que le cogía las manos a Hinata y la hacía sentarse en el sofá.

- Me parece que alguien ha estado espiando...- dijo mirando de reojo a la puerta por donde asomaban las puntas de una cabellera castaña- no te preocupes Hinata-chan, Naruto está bien, afortunadamente lo encontramos a tiempo- la chica suspiró aliviada soltando algunas lágrimas, se había preocupado tanto cuando Hanabi le contó que su rubio casi se suicida- a propósito, si quieres puedes venir a verlo- la morena levantó la vista bruscamente entre sorprendida y ansiosa, Hiashi también había levantado la vista al oír a Minato.

- ¿Pu-puedo? ¿D-de verdad?- preguntó Hinata con los ojos brillantes. Por unos momentos Hiashi observó aquellos ojos blancos impregnados de alegría ¿tan importante era aquel muchacho para Hinata? ¿De verdad lo amaba tanto?

- ¡Claro que sí! Es más ¿te gustaría venir a pasar una temporada a casa? Creo que tus padres necesitan... un tiempo para estar solos y reflexionar "sobre todo tu padre"- pensó en último lugar, Hinata se giró a su padre con mirada suplicante, pero Hiashi vio algo más, vio que su hija estaba completamente segura de que le iba a decir que no, y por un instante se vio reflejado en aquellos ojos blancos empañados por la tristeza y desesperación del momento, y no tuvo el valor suficiente para darle una negativa.

- De acuerdo, puedes ir- Hinata miró a su padre sumamente sorprendida y este asintió. En aquel momento Hiashi Hyuga sintió como algo le apretaba la cintura y bajó la cabeza descubriendo a su hija abrazándolo feliz.

- ¡Gracias papá! ¡Gracias!

- ¡Date prisa onee-san! ¡Yo te ayudaré a preparar tus cosas! ¡Y también Neji, mamá y Jun! ¡Rápido!- exclamó Hanabi apareciendo por fin y tirando de su hermana, esta sonrió feliz y ambas hermanas echaron a correr en dirección a las escaleras.

- ¡¿Estabas espiando Hanabi?!- exclamó su padre- ¡Eso no es propio de...

- ¡Bah! ¡No me seas un viejo carca!- dijo la niña sacándole la lengua y desapareciendo en lo alto de las escaleras junto con Hinata. Minato rió por la cara que se le había quedado a Hiashi.

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En otro lugar...

- Por favor onii-chan, sal, o por lo menos abre la puerta.

- No.

- Naruto por favor, llevas una semana casi sin comer, todos estamos preocupados y...

- ¡Que me dejes en paz!- al punto Ino enmudeció, todos los días, desde que no sabía nada de Hinata, era lo mismo. Dejó la bandeja con comida en el suelo delante de la habitación de su hermano y volvió al piso de abajo con una expresión de tristeza, esperaba que su padre trajese buenas noticias de la mansión Hyuga.

Al punto la chica oyó el rugir del motor del coche de su padre y corrió ansiosa a abrirle la puerta. Cuan grande fue su sorpresa al ver a cierta morena bajarse del automóbil. Se precipitó corriendo por el caminito hasta la verja, la saltó y se abalanzó sobre su amiga abrazándola con lágrimas en los ojos.

- ¡HINATA-CHAN! ¿Cómo es que estás aquí? ¿Y tu padre?- ella sonrió tímidamente- ¿como lo has conseguido?- le preguntó a su padre, Minato sonrió misterioso.

- Uno que tiene poder de persuasión- dijo Minato. Ino también sonrió, agarró a Hinata de la mano y echó a correr tirando de ella hacia la casa, la Hyuga se dejó llevar. Al cabo de unos minutos ambas ya se encontraban delante del cuarto de Naruto, Ino respiró hondo y llamó a la puerta.

- ¡¿Qué tengo que hacer para que me dejéis en paz?!- Hinata oyó la voz airada de su novio algo triste. Ino miró a la ojiblanca y, giñándole un ojo, abrió la puerta de la habitación de su hermano y empujó dentro a una sorprendida Hinata, cerrando luego tras de sí con una risita ¡lo que daría por ver la cara de Naruto en cuanto se diese la vuelta!

Dentro Naruto estaba tumbado en la cama con un humor de perros. Oyó como volvían a llamar a la puerta por enésima vez en la mañana y, suponiendo que sería Ino o su padre les contestó, de nuevo, con un grito. Escuchó como abrían la puerta y alguien entraba precipitadamente para luego escucharse una especie de portazo. Frunció el ceño molesto y se incorporó en la cama dispuesto a echarle una soberana bronca al que hubiese perturbado su desesperación; pero al toparse con una mirada aperlada se quedó sin habla. Tragó saliva y cerró los ojos fuertemente volviéndolos a abrir al cabo de unos instantes, pero aquella mirada seguía allí. No podía creérselo, debía de ser un sueño.

Por su parte Hinata estaba sumamente avergonzada, con la mirada baja, las manos agarrándose fuerte la falda tableada que llevaba puesta y totalmente sonrojada a causa de que Naruto no llevaba casi ropa a excepción de lo que a ella le parecían unos simples boxers de color negro. Tomó aire y abrió la boca para decir algo, pero el recio cuerpo de Naruto se lo impidió: se había levantado totalmente de la cama y abalanzado sobre Hinata aprisionándola entre su cuerpo y la pared a la vez que tomaba sus labios de forma salvaje y posesiva, Hinata ahogó un gemido de sorpresa, pero pronto comenzó a corresponder de la misma manera.

Naruto, una vez se hubo cerciorado de que ella era real y no una mera ilusión, sintió como de su mente y su cuerpo salían toda la tristeza y la desesperación que había sentido en la última semana, y cuando Hinata empezó a devolverle todos los besos y caricias la apretó aun más contra sí. Hinata levantó una pierna enredándola con la del rubio y este se la acarició llevándose la falda por delante. La cogió en brazos y la guió hasta la cama tumbándola en ella y se posicionó de rodillas encima de la chica. La observó durante unos minutos. Tenía el pelo largo y lacio esparramado y totalmente desordenado; las mejillas rojas y su pecho subía y bajaba respirando agitadamente, casi podía sentir el apresurado latir de su corazón. La ropa, compuesta por una camisa blanca y una falda a tablas azul claro, también estaba descolocada y arrugada. En esos momentos aquella visión le estaba pareciendo lo más hermoso y sexy del mundo.

Hinata notaba la mirada azul cielo de su novio sobre ella y la sangre se agolpó aun más en sus mejillas, sin embargo ella tampoco podía apartar la vista del bien formado cuerpo de Naruto. Los pectorales y los abdominales los tenía bien marcados, y una de las cosas que más le gustaba era recorrerlos con sus manos. La piel bronceada y el pelo rubio desordenado le daban un toque de chico rebelde que a ella le volvía loca. Era imposible resistirse a tanto despliegue de sensualidad. Enlazó una de sus manos con la de Naruto y la atrajo hacia sus labios besándola suavemente, sintiendo como un escalofrío recorría al chico.

Al sentir aquel contacto Naruto se inclino hacia ella y le besó el cuello de igual manera haciendo que Hinata soltase un leve gemido. Notó que ella estaba tan ansiosa como él, así que se dejó de delicadezas y comenzó a acariciarla aun más intensamente que antes, sintiendo como cada fibra de su ser vibraba con el contacto de la suave piel de Hinata. Le desabrochó la falda y se la subió del todo acariciándole los muslos y las piernas. Después le llegó el turno a la camisa, la cual se la arrancó sin siquiera pararse a desabrocharle los botones. La ropa interior de ambos también quedó olvidada en algún rincón del cuarto. A los dos les sacudían sendas olas de placer que no podían ni querían contener.

- Hinata...- oyó la voz de Naruto llamándola y lo miró- quiero que me supliques por haberme tenido aquí solito durante toda una semana- dijo de forma perversa; dio un lametazo a uno de sus pezones y Hinata gimió- vamos pequeña, sino... te dejo sin el postre...- Hinata se mordió el labio inferior, él sabía que lo que más le gustaba era sentirlo dentro de ella- ¿acaso... no quieres...

- P-por favor, dame más Naruto-kun- el aludido sonrió malignamente ante una Hinata roja de vergüenza.

- No es suficiente, di que me deseas, que estás loca por mí.

- T-te deseo... a-ah... Na-Naruto-kun... mmmmm...

- ¿Si?- preguntó jugando con el lóbulo de su oreja.

- Es-estoy loca p-por ti y...- gimió aun más fuerte cuando sintió al rubio introducir un dedo en su cavidad- p-por favor, dame más...

- ¿Te gusta Hina-chan?- le preguntó él de forma inocente- ¿y si ahora hago esto?- se perdió entre sus piernas y pasó la lengua por su sexo, Hinata se retorcía del placer.

- S-sí... sí... ¡sí! ¡M-me gusta! ¡Me encanta! ah... ah... más... m-más...- Naruto sonrió y subió a su altura para besarla, Hinata le pasó los brazos por el cuello apretándolo contra sí y rodeándole la cadera con sus piernas. En cuanto se separaron Naruto bajó a sus pechos acariciándolos, Hinata sentía que ya no aguantaba más- Na-Naruto-kun... p-por favor...

- Aun no Hinata-chan, no eres tú quien decides, hoy es mi juego- Hinata seguía soltando gemidos intensos y sonoros, seguidos de súplicas que el rubio rechazaba. Hinata sintió un calor repentino y los espasmos sacudieron su delicado cuerpo a la vez que volvía a gemir. Naruto sonrió satisfecho, había logrado lo que quería, que Hinata tuviese un orgasmo antes de darle todo el placer que le suplicaba. Se acercó a su cuello y se lo mordisqueó- ahora sí estás preparada- le susurró. De pronto Hinata notó como el miembro de Naruto entraba sin ningún tipo de consideración en su interior y el movimiento comenzó de nuevo. Con cada embestida su cuerpo se sacudía y arqueaba. No pudiendo soportar tanto placer clavaba las uñas en la espalda de su novio tratando de acallar sus gemidos, pero era inútil. Volvió a sentir aquel calor repentino y creyó que su cuerpo iba a explotar. Los espasmos la sacudieron de nuevo arracándole nuevos gemidos y gritos de placer.

Naruto creía estar en el cielo. Entre la diosa que tenía debajo suyo y el placer que estaba sintiendo... todavía no le daba crédito a su buena suerte. Notó a Hinata convulsionarse otra vez y él mismo se tensó para luego dejar salir toda su esencia en el interior de Hinata, cayendo completamente relajado y con una sonrisa satisfacción sobre ella. Haciendo un esfuerzo sobrehumano se tumbó a un lado y la abrazó sintiendo su respiracion agitada en su pecho. Hundió la cabeza en la curva de su cuello y habló en un susurro.

- Nunca más te volveré a dejar- Hinata sonrió feliz acurrucándose en su pecho y tapando sus desnudos cuerpos con una sábana, para luego caer los dos en un profundo sueño.

Fin capítulo catorce

Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!! Por fin acabé este capítulo el cual me dio mucha guerra. Pido disculpas si el lemmon os pareció muy corto, así como de la tardanza, pero es que últimamente tanto mi cerebro como mis neuronas estaban fuera de servicio (Inner: como casi nunca los usas...) Mira quien fue hablar. En fin, ya queda poco para el final!! ¿Qué pasará? Seguid leyendo si queréis saberlo xDDD.

Pasando a los reviews... ¡OS ADORO! Me hace muy feliz ver que la gente aprecia mi historia, espero que me los sigais dejando!!

MUCHISIMAS GRACIAS A:

- always mssb

- koste

- Itzia-Hime

- Uzumaki and Hyuuga girls

- kaoru tsukimine

- Baldur Prime

Una última cosa, cuando acabe este fic trataré de continuar con mi otra historia larga de Naruto Lucha por la felicidad la cual no he podido seguir por falta de tiempo, pero una vez que acabe esta continuaré con la otra (Inner: estás haciendo publicidad de ti misma??) Hombre, de alguna forma hay que promocionarse xDD. Además, ahora que este viernes me dan las vacaciones... a disfrutar del veranito!! (Inner: y de las que te queden pa septiembre) Mala, ya tenías que tenías que desmoralizarme (Inner: es que lo disfruto jeje...) Ya veo ya...

BESOS A TODOS!!

Ja ne!

bruxi