El sustituto: Capítulo 14
(POV Leia)
–Se rumorea entre los padres que un profesor fue expulsado de la universidad por tener relaciones con una alumna. ¿Vosotros habéis oído algo?
Si hubiese estado bebiendo como Luke, probablemente ella también se hubiese atragantado. Breha miró a su hijo mientras Bail le daba unas palmaditas en la espalda para ayudarlo a reponerse. Leia rezó por que sus mejillas no se tiñesen de rojo. Su hermano la miró casi atravesándola con la mirada mientras ella negaba con discreción.
–Papá, ¿me pasas las patatas?–dijo, consciente de que no podía desviar el tema.
–¿Un profesor con una alumna?–comentó Bail mientras le acercaba el plato–. Eso es un tema muy serio, ¿no habrán empezado a inventarse historias para menospreciar al campus de nuevo?
–Bueno, vi al padre de Winter en el trabajo hoy y ya sabéis que la mayoría de sus amigos trabajan en la universidad–explicó su madre–. Es lo que se comenta entre los altos cargos.
–Me extraña que no haya escuchado nada.
–Si es un rumor, es que algo de verdad tiene. ¿No os han dicho nada vuestros amigos?–preguntó a los mellizos, que se miraron entre ellos con complicidad.
–Ni idea–contestaron al unísono.
–Estamos de vacaciones–dijo Luke.
–Más vale que sea mentira o ese profesor estará acabado profesionalmente–respondió Bail–. Yo no lo dejaría educar a mis hijos.
Leia se concentró en masticar la cena para evitar decir algo que la delatase. Pero Luke pareció ver el daño en sus ojos y habló por ella.
–Creía que decías que el amor no tenía barreras, papá.
–Por supuesto que no, cariño–contestó Breha–, pero en este caso no es lo mismo. Ese hombre probablemente tenga el doble de edad o incluso podría ser el padre de la chica.
–Es vergonzoso que hayáis tenido a alguien así en vuestro campus. Esperemos que no se repita o tendremos que empezar a controlar el tipo de personal docente que contratan en esa universidad–dijo Bail.
Leia apretó el puño bajo la mesa, sintiendo cómo el hambre se desvanecía y su estómago se cerraba. Luke se encogió de hombros mirándola con algo de pena. A pesar de que Han seguía sin caerle bien, no lo había delatado. Incluso los había encubierto en algunas ocasiones cuando ella llegaba tarde a casa. Se encontraban ya en pleno verano y su madre trabajaba solo por las mañanas, así que Han no había vuelto a pisar la casa desde el día que fue a disculparse con Leia. Pero habían podido verse en un par de ocasiones en las que ella ponía como excusa que había quedado con Winter o alguna amiga de clase.
Ni Bail ni Breha podían imaginar que en realidad Leia pasaba algunas tardes y mañanas con el profesor Solo. Lo había estado ayudando a cambiar algunas cosas en la decoración de su apartamento, ya que Han había decidido quedarse en aquel barrio. Ella se preguntaba si era porque estaba relativamente cerca de su universidad, pero nunca lo comentó porque seguía sintiéndose culpable de que hubiese perdido su trabajo.
Volvió directamente a su habitación después de esa cena, a pesar de que Luke y sus padres se quedaron en el salón viendo una película. Puso como excusa que le dolía la cabeza y desapareció. Revisó su móvil y vio que tenía cinco mensajes de Winter. Sonrió un poco pensando en lo loca que estaba su amiga y lo mucho que la echaba de menos. Ya hacía una semana y media que no se habían visto porque en verano vivía en su casa de la playa, a las afueras de la ciudad. En los mensajes la invitaba a pasar un día allí. Además, había añadido muy amablemente que "podía llevar al profesor buenorro" ya que sus padres estaban en la ciudad. Leia le mandó un par de insultos cariñosos antes de aceptar la oferta.
Se estaba cambiando de ropa cuando su teléfono sonó y vio el nombre de Han en la pantalla. Todavía lo tenía guardado como "profesor Solo" y cada vez que la llamaba no podía evitar imaginarlo en su apartamento, acariciando a Chewie en el sofá o sentado al escritorio con sus gafas de lectura.
–¿Si?–respondió al descolgar.
–Hola, encanto–Leia sonrió al escuchar la voz al otro lado–, ¿interrumpo algo?
–No, estaba preparándome para dormir. ¿Y tú?¿Qué haces?
–Acabo de llegar de visitar a Wedge, te manda recuerdos.
–¿Lo sabe...?–preguntó, sorprendida.
–No, pero siempre te nombra de todas formas–escuchó cómo Han resoplaba irritado y rió.
–¿Celoso, profesor?–dijo en voz baja.
–Para nada, sé que no te gustan tan mayores–respondió él.
–¿No era solo un par de años mayor que tú?
–¿Qué pasa?¿Ahora quieres su número?–Leia volvió a reír imaginando la cara molesta de Han.
–Me gustaría verte, te pones muy guapo cuando estás celoso.
–¿Solo cuando estoy celoso? Qué mentirosa, Leia.
–Y tú qué presumido–Han rió al otro lado.
–Bueno, te llamaba para preguntarte si haces algo mañana por la tarde...
–Depende...¿por qué?–respondió pensando en el plan de su amiga.
–Había pensado en ir a la playa con Chewie, hace mucho que no lo llevo a ningún sitio.
–¿A la playa?¿Te has aliado con Winter o qué?–Han murmuró un "¿uhm?" y ella continuó hablando–. Me ha enviado un mensaje hace un rato para invitarme a su casa en la playa.
–Oh...Bueno, pues...podemos ir otro día si quieres cuando...–dejó de escuchar al profesor un momento mientras una idea cruzaba su mente.
–¿Qué harás por la mañana?–lo interrumpió.
–¿Eh? Nada especial, aparte de llevarle unos documentos a Lando–Leia se tensó al oír el nombre de su profesor pero lo ignoró.
–¿Podemos comer juntos?
–¿Y qué pasa con tu plan con Winter?
–Podríamos ir a la playa al día siguiente con ella...Le diré a mis padres que voy a pasar un par de días allí–Han se quedó unos segundos en silencio.
–¿Quieres decir que podemos pasar dos días juntos?
–Sí, si tú quieres...
"Y también una noche..." añadió en su mente.
Cuando se fue a dormir ese día, su humor había cambiado considerablemente desde la cena. Incluso había salido de la habitación para avisar a sus padres de los supuestos planes con Winter y le había dado absolutamente igual la cara de sospecha de Luke. Iba a pasar dos días enteros con Han, nada podía salir mal.
…
–¡Ya me voy!–gritó desde la entrada a la mañana siguiente.
Breha salió del salón para despedir a su hija. Cargaba una mochila y vestía pantalones cortos, camiseta de tirantes y sandalias. A simple vista, parecía la típica persona que iba a pasar el día en la playa. Incluso se había echado protector solar en la piel. Leia había intentado por todos los medios mientras se preparaba no sentirse culpable por engañar de esa forma a sus padres. Pero estaba demasiado ilusionada con pasar ese día con Han. Ya había hablado con Winter para que la cubriese si llamaban a su casa.
–Pásalo bien, cariño–dijo su madre–, no olvides la protección.
–Sí, mamá–respondió ella, esperando a que la mujer volviese a entrar al salón para tener la decencia de sonrojarse.
Luke salió de la cocina, todavía en pijama, con una manzana en las manos y la miró acusadoramente antes de acercarse.
–Yo también iré a la playa mañana, más vale que te vea allí, Leia...–susurró para que su madre no se enterase.
–¿Algún día dejarás de meterte en mis asuntos?–respondió ella en el mismo tono.
–¿De verdad vas a ver a Winter hoy?–dijo Luke, ignorándola.
–No dirás nada...¿no?–su hermano suspiró pesadamente.
–No, pero ten mucho cuidado, por favor–Leia sonrió de oreja a oreja mientras le daba un sonoro beso en la mejilla.
–¡Gracias, enano!–exclamó agarrando la mochila y saliendo por la puerta.
–¡Que soy el mayor!–escuchó a Luke gritar desde lejos.
Continuará.
