Capitulo 7: La Guerra
-¡¿CÓMO DIJISTE?! –pregunto furioso el rubio, tanto que Saya se encogió de miedo un poco, incluso Sasuke se puso un poco nervioso, aquella furia no era la que estaba acostumbrado a ver en el rubio, los ojos rojos eran una cosa pero el chakra dorado que lo envolvió por un instante era demasiado intimidante, sin embargo logro mantener una expresión sobria.
-Ya te lo dije, el ataque será en dos horas –repitió el moreno con firmeza.
-¡¿Por qué demonios no lo dijiste antes?! –pregunto la morena.
-¡ESO NO IMPORTA AHORA! –le corto de golpe su maestro, no era momento de perder el tiempo, si lo que Sasuke decía era verdad debía apresurarse para poder actuar sin ser descubierto- Acompaña a Sasuke al deposito y dale una capa y una máscara para que no lo reconozcan, luego me alcanzaran en la explanada del campamento de la lluvia –le ordeno a su subordinada antes de sacar su propia mascara de su bolsa y desaparecer.
Los dos Uchiha se quedaron viendo una fracción de segundo antes de dirigirse al almacén del que hablaba Naruto. Este se encontraba en el sótano de la casa principal, estaba lleno de estanterías en las que se veían todo tipo de armas sobretodo kunais y shurikens, en un armario se encontraban decenas de capas de viaje de color negro, algunas de color caqui y blanco junto con muchas máscaras la mayoría de zorro de color negro con detalles en oro algunas completas para cubrir todo el rostro y otras parciales como la que se acababa de llevar, las otras eran de ave, gato o dragón. Saya tomo dos capas negras y dos máscaras de dragón algunos kunais y shurikens y salieron.
Una vez en la explanada divisaron a Naruto, oculto a cierta distancia del campamento, y se le acercaron para observar algo que impresionaría a cualquiera. Dos mil ninjas preparándose para la batalla, afortunadamente como el retirar la protección y empezar el ataque se debía hacer simultáneamente para aprovechar al máximo la ventaja todavía no estaban listos, pero lo estarían pronto.
-¿Cómo planeas acabar con todos? –Le pregunto el moreno situándose a su derecha. El rubio solo regreso a verle teniendo una extraña sensación de dejavú.
-Derrotarlos no es el problema –le explico- es solo que sin el apoyo de los guerreros…
-¿Guerreros? –repitió confundido.
-¿Quién dijo que no contarías con nosotros? –le pregunto una voz conocida que hizo que se sobresaltara un poco.
-¡Tayuya! –gritaron los tres al unísono, el rubio feliz, la morena sorprendida, pero el ojigris completamente anonadado y confundido.
-Parece que llegamos justo a tiempo –opino al notar que las fuerza enemigas ya se movilizaban, tras ella estaban Sasame, los guerreros y varios ninjas que se veían un poco cansados pero en pleno de sus facultades, y más después de ver a su líder- Ten –le dijo al rubio mientras le pasaba un hit-tai-te con la insignia del sonido- no puedes pelear como el Ottokage sin la insignia de la aldea.
-Es curioso –comento el ojiazul mientras se colocaba y aseguraba la insignia en el brazo derecho- luego de lo ocurrido en los exámenes chuunin nunca imagine que llegaría a sentir tanto orgullo al ver una de estas –explico mientras observaba fijamente el símbolo que una vez represento a Orochimaru.
-¿Cómo sabias que estaríamos aquí? –le pregunto la morena, Sasuke decidió mantenerse al margen de la discusión, ya después preguntaría, que rayos estaba pasando, había reconocido a varios de los que fueron experimentos de Orochimaru y estos parecían haberlo reconocido también ya que le dirigieron una mirada harto significativa, se sentían agradecidos con él por haber acabado con el sannin pero sabían que a él no le importaba mucho lo que les hubiera pasado de todas formas así que realmente no le tenían ni aprecio ni repulsión.
-Yo, yo los guié –se escucho una voz algo cohibida, era Hinata que llevaba una máscara de ave y una capa blanca con la capucha puesta- tenía un mal presentimiento así que fui a buscarlos para adelantar el paso y mostrarles este lugar, pero no esperábamos que ya fuera hora.
-Yo tampoco, nos acabamos de enterar, me alegro de que te hubieras preocupado Hi…
-Sssshhhhh –le callaron las tres chicas al kitsume para que no continuara, al ver que estaba confundido por esto le hicieron señas a unos cuantos ninjas que se le acercaron cargando a una hermosa kunoichi de ojos rojos y cabello negro, un muchacho cubierto completamente por una gabardina y unas gafas del que apenas se distinguía una mata de cabello castaño oscuro debido a que su capucha estaba baja, a un muchacho de cabello castaño con distintivas marcas rojas en sus mejillas y un claro mal humor y a un perro de considerable tamaño y color blanco, eran Kurenai Yuuhi, Inuzuka Kiba, Akamaru y Shino Aburame,
Estaban inmóviles pero concientes, incluso pudo percibir como lo miraban, dedujo que sufrieron los efectos del golpe de paz que obviamente solo había podido ser proporcionado por Hinata, fuera de eso y de un bozal de trapo que llevaba Akamaru se veían en perfecto estado. No es necesario decir que el rubio estaba algo consternado, parte de la ley de Otto era la orden de que se mantuvieran al margen de cualquier cosa referente a Konoha, no creyó que lo desobedecerían así que debía haber una explicación.
-Espero una explicación y sean breves –les dijo mirándolos seriamente.
-No me mires así –se quejo la pelirroja- los encontramos en el camino peleando con varios ninjas de la cascada, estaban en problemas y como reconocí al aliento de perro –dijo señalando a Kiba que solo gruño- decidimos darles una mano, pero él también me reconoció y nos atacaron así que tuvimos que defendernos, antes de que pasara algo más apareció ella –dijo señalando a Hinata- y los noqueo de un golpe antes de que se percataran de ello, como no sabíamos si habría más ninjas de la cascada cerca decidimos traerlos –explico- pero primero vinimos a verificar el campo de batalla y te encontramos aquí –finalizo.
-De acuerdo hicieron lo correcto pero… -dijo mirando significativamente a Kiba, Akamaru y Shino.
-No te preocupes –lo tranquilizo la ojiperla en un susurro, adivinando lo que pensaba- al eliminar por completo su chakra no pueden usar su olfato, ni Shino sus insectos.
-Si, mira –le dijo la pelirroja en el mismo tono enseñándole un frasco enorme lleno de kikais- además, todos aquí conocen la ley, fuera de las murallas de Oto esta prohibido mencionar siquiera el nombre del Ottokage.
Naruto lo considero y se acerco a los "cautivos" hasta quedar frente a ellos mientras desaparecía todo rastro de su chakra y esencia para que ni siquiera su olor se percibiera por si la dudas.
-Debo disculparme por el pequeño percance que mis hombres les han causado –dijo el enmascarado con tono formal.
-¡¿Quién te crees que eres para atraparnos así?! –reclamo el Inuzuka. Naruto suspiro ya se esperaba un reclamo así del más impaciente del grupo. Antes de que el ninja que sujetaba a Kiba le reclamara a este respeto el enmascarado lo silencio levantando la mano.
-Mis hombres solo trataban de evitar que algo desagradable les sucediera –explico- cuando termine lo que tengo que hacer aquí los llevaremos a salvo cerca de su aldea –les aseguro.
-¿Podrían explicarnos quiénes son y qué hacen aquí? –pregunto con mayor tranquilidad que su compañero el Aburame.
-Claro, siendo extraños en sus territorios debemos presentarnos primero –dijo con tranquilidad el jinchuuriki- soy el Ottokage de la reconstruida aldea del sonido y estos que los ayudaron son los ninjas elite de la aldea "el ejército de guerreros" –explico con una leve reverencia.
-La aldea del sonido era de Orochimaru –argumento el domador de insectos claramente preocupado de que este tuviera alguna relación.
-Un desagradable pasado que no podemos cambiar –les dijo con calma- pero les aseguro que lo único que nos ata al sannin de las serpientes son las desgracias al las que de una u otra manera sometió a los habitantes de Otto.
-¡¿Qué es lo que quieren con Konoha, invadirla?! –volvió a interrumpir el miembro del clan perro, esta vez suspiraron a la vez el Aburame y el Uzumaki, Kiba en verdad no tenía tacto, solo que Shino sospechaba que algo así debería estar pasando para que movilizaran un ejército en las cercanías de konoha.
-De hecho –empezó el rubio, estas palabras hicieron que los capturados pusieran expresiones de preocupación- esa tarea le corresponde a aquellos caballeros de ahí –les comento señalando tras suyo, hizo una seña y los ninjas que los cargaban los acercaron para que vieran al ejército de Amegakure no sato- Son de la aldea de la lluvia, su líder es Pein –les explico- ¿deberé suponer que ustedes saben por que quiere invadir Konoha? –pregunto fingiendo curiosidad aunque sabía que ellos negarían con la cabeza como lo estaban haciendo, ya que sabían perfectamente lo que Pein buscaba en Konoha. Lo más interesante fueron sus reacciones.
Los ojos de los tres shinobis de konoha se abrieron desmesuradamente por la sorpresa, incluso las cejas del Aburame eran visibles sobre el margen de sus gafas, talvez la más impresionada y preocupada desde que todo empezó era la experta en genjutsus. Esta había sido su primera misión desde que empezó su licencia de maternidad, le preocupaba estar fuera de forma y dejar al pequeño Asuma-chan aunque fuera por poco tiempo, les habían asignado una misión de reconocimiento de rango B, debía ser de rutina pero tuvieron un encuentro no previsto con renegados de la aldea de la cascada y mientras huían se toparon con aquellos ninjas que uno de sus alumnos reconoció como subordinados del sannin serpiente, y sin que se percataran una "desconocida" los había dejado fuera de combate antes de que si quiera se percataran de que estaba ahí, y ahora esto, Konoha estaba al borde de una guerra y ni siquiera lo sabían. Al principio aunque no quisiera admitirlo estaba preocupada, tenia miedo de que no volvería a ver a su hijo, pero ahora estaba verdaderamente aterrada tanto por su hijo como por la aldea, no se había atrevido a hablar por si su voz la traicionaba, así que se limitaba a observar desafiantemente a sus captores.
Pese a ser una experta en ocultar sus emociones, todo esto junto resultaba demasiado y a través de su mascara se dejo ver su preocupación, aunque solo fue perceptible para el Ottokage, quien conocía suficiente de Kurenai como para saber lo que le preocupaba, su hijo. Pensar en eso le hizo sentir una extraña sensación de tristeza y alegría combinadas, por un lado se sentía triste al recordar como en su niñez observaba a los niños ser cuidados por sus madres mientras el se quedaba solo, sin saber nunca lo que era eso, por otro lado cuando entendió lo que significaba aquello siempre sintió gran felicidad por los niños que tuvieron aquella inmensa fortuna. Supuso que lo mejor que podía hacer era tratar de calmarla. Solo hasta que los ejércitos se agruparan podía atacar así que tenía un poco de tiempo
-Por lo que puedo apreciar sois un Aburame del clan de especialistas de insectos y un Inuzuka del clan perro, ¿Verdad? –dijo dirigiéndose a los nombrados el Aburame asintió por cortesía.
-¡¿Y eso a ti qué te importa?! –Le espeto el castaño molesto. El enmascarado lo miro un momento, ya estaba harto.
-Tayuya-chan –le llamo, todos los presentes de Otto ni se atrevieron a reír por este cariñoso apelativo dirigido a su estricta comandante sino que al contrario miraron con pánico del encapuchado a la pelirroja que se veía claramente molesta.
-Te dije que…
-Si, si, si, si, me iré olvidando de tener hijos –le corto el rubio sin darle mucha importancia- ahora ven un momento.
La ojicafé se acerco bastante molesta por la actitud del rubio, este solo le susurro algo al oído y su expresión cambio por una sonrisa maliciosa mientras asentía y se alejaba ante la atónita mirada de sus subordinados.
-¡¿Qué miran gusanos?! –les espeto al percatarse de que la miraban de inmediato todos voltearon a ver sus zapatos o a sus compañeros o un árbol lo que tuvieran más cerca.
Se acerco al que sostenía a Akamaru que la miraba nervioso, al llegar le pidió una mordaza como la del perro, este no dijo nada ante la extraña petición y se lo entrego, nadie quería probar la paciencia de la comandante guerrera, luego se dirigió al que sostenía a Kiba y lo amordazo igual que como habían hecho con su canino compañero. Algunos rieron un momento mientras observaban al Inuzuka forcejear inútilmente ya que no tenía energía para moverse, pero fueron silenciados con una mirada de Naruto. Recordaron que él les enseño que no era bueno avergonzar o humillar a sus contrincantes, él solo hizo esto para poder hablar en paz.
-Como decía, ahora que no hay más molestas interrupciones -dijo el rubio de forma casual mientras Kiba gruñía cosas in entendibles- un Aburame y un Inuzuka verdad- dijo dirigiéndose a Shino que volvió a asentir- y veamos… -agrego acercándose a la única kunoichi del grupo, esto les preocupo a los otros dos ya que conocían lo que les solía ocurrir a las kunoichis cuando eran atrapadas durante la guerra y pese a que Kurenai estuviera al tanto de esto y aceptara el riesgo como parte de la carrera shinobi, a sus alumnos esa idea les parecía repulsiva, por el gran aprecio que le tenían a su sensei- ojos rojos y muy hermosa –resumió viendo a Kurenai, esta se preocupo un poco por las palabras del enmascarado, sus alumnos le dirigieron miradas de odio puro.
Los camaradas del rubio por otro lado no tenían ni idea de lo que intentaba pero a ninguno se le pasó siquiera por la mente lo que pensaban aquellos dos, aunque las kunoichis del grupo si lo miraron un poco extrañadas por el cumplido que le hizo. El kitsume no le presto atención a ninguna de las expresiones, en ese momento estaba concentrado en lo que decía.
-¿Su especialidad? –le pregunto al ninja que la sujetaba.
-Etto…-dijo este algo pensativo- nos ataco con genjutsus, me parece que esa era su especialidad.
-Soka, una especialista en genjutsu, ojos rojos, de konoha y como dije antes muy hermosa –dijo fingiendo reflexionar, bastante bien por cierto, solo los que lo conocían sabían que era teatro pero aun no entendían el porque- debe ser la jounin Kurenai Yuuhi ¿verdad? –la aludida solo asintió. El rubio regreso a ver a todos sus subordinados, antes de continuar.
-¡Posiciónense! –les ordeno y al instante todos desaparecieron, salvo sus los que llevaban a los "heridos", Tayuya se llevo a las kunoichis y a Sasuke- coloquen a los de konoha en un lugar lejos del peligro pero quiero que observen la batalla –estos se sorprendieron con la orden pero la acataron excepto el que sujetaba a Kurenai ya que el rubio le hizo una señal para que lo dejara llevarla y se retirara. Ante esto las miradas de odio de Kiba y Shino se convirtieron en forcejeos inútiles ya que ninguno tenia chakra siquiera para moverse e iban a permanecer así por al menos dos días más.
El rubio cargo a Kurenai hasta un árbol tras el cual se podía ver todo el campamento pero sin ser detectado y la recostó contra el mismo, trazo unos cuantos sellos y una barrera se levanto alrededor de los dos. Desde el exterior solo se veía un arbusto.
-Esta barrera impide que alguien entre pero no que salga –le explico.
-Acabe de una vez –le dijo ácidamente.
-¿De que habla? –le pregunto este confundido.
-Sabe perfectamente de que hablo, solo hágalo y déjeme en paz –le espeto mientras movía un poco su brazo cuanto podía y dejaba al descubierto uno de sus hombros y exponía levemente a la vista una fracción muy reveladora de su busto- pero no le daré el placer de escucharme gritar me oyó –le advirtió mientras regresaba a verlo desafiante, pero al hacerlo vio algo que no esperaba, en la parte que no estaba cubierta por la máscara se notaba que estaba tan sonrojado como un tomate maduro, al percatarse de esto pensó que talvez confundió la cosas.
-¿Pe-pe-pe-pero qué demonios pensaba que le iba a hacer? –le preguntó indignado de que pensaran algo semejante de él, con un sonrojo del que Hinata habría estado orgullosa. En ese momento se puso a analizar sus palabras en los últimos momentos y dadas las circunstancias se daban a un segunda interpretación, una muy mala segunda interpretación.
-Bu-bueno es que usted no sabe explicarse –se defendió la ojiroja que también se había sonrojado un poco por la vergüenza de lo que acababa de pasar.
-Es cierto, me disculpo por eso –le dijo más calmado mientras se acercaba y cubría el hombro de Kurenai de nuevo ya que esta aun no podía moverse con suficiente libertad para hacerlo ella misma- lo que pasa es que note que esta preocupada por algo más allá de lo que sucede aquí –le explico, a la morena le sorprendió que se percatara de eso- y simplemente quería decirle que no tenía nada de que preocuparse, todo saldrá bien –le aseguro.
-¿Cómo puede asegurar eso? –Le pregunto incrédula- además ¿qué hace aquí su ejército sino es para apoyar a la lluvia en la invasión?
El encapuchado miro de soslayo el campamento, en pocos minutos tendría que ir a pelear –Si se lo dijera, no me lo creería así que será mejor que lo vea por usted misma cuando todo comience –le explico- pero volviendo a lo que la preocupaba –comento- claramente me pareció que se trataba de una persona, alguien a quien teme no volver a ver o que resulte herido por la guerra ¿Verdad?
Kurenai no cabía bien en su sorpresa de que se hubiera percatado de tantas cosas, ¿Era tan obvia su preocupación? Le tranquilizo un poco el hecho de que era alguien con el nivel para ser el Kage de su aldea él que logro percatarse de su estado.
-¿Es por su esposo o por su hijo? –pregunto fingiendo curiosidad, sabía la respuesta y aunque no quería recordarle lo que le paso a Asuma esa era la pregunta lógica y no podía dejarla en el aire. Aunque el resultado fue una mirada interrogadora casi inquisitiva de parte de la pelinegra del porque pudo adivinar algo así- por su mirada tendría que ser una cosa o la otra –se explico- aunque su mirar indicaba un poco más de ternura por lo que supongo que seria su hijo, no debe ser muy grande ya que usted todavía es muy joven –dijo reflexivamente o mejor dicho fingiendo ser reflexivo.
-Es por mi hijo –le explico no entendía por que, pero ese enmascarado le daba cierta confianza- su padre murió antes de que él naciera y ahora es todo lo que tengo –acabo con cierta melancolía.
-Estará bien –le aseguro nuevamente, y ante la interrogante de la mujer agrego cambiando el tema- debido a su nivel seguro será la primera en reponerse del golpe de paz –le explico- pero todavía es pronto así que solo relájese y disfrute del espectáculo –le dijo antes de salir del escudo dejando a una confundida jounin mirando por donde salio.
-A que se habrá referido con eso –se pregunto confundida.
Tras un grupo de árboles se encontraban Saya, Tayuya, Hinata, Sasame y Sasuke observando al ejército enemigo que ya se encontraba reunido y listo para partir, solo esperaban que Pein retirara el genjutsu para empezar la invasión, detrás de ellos se encontraban ocultos en diferentes direcciones los guerreros de Oto con la vista en el mismo lugar en el cual de la nada apareció el ojiazul encapuchado.
-¿Todo esta en orden? –interrogo en un susurro apenas audible, la pelirroja asintió.
-Aun no entiendo que es lo que… -empezó el Uchiha pero se cortó así mismo al ver la expresión del rubio que no expresaba la más mínima preocupación sino más bien ansiedad.
-"O no, tiene esa mirada" –pensó Saya preocupada, eso solo significaba una cosa y todos los demás pensaban lo mismo salvo por Sasuke que no conocía esa expresión pero dedujo, por las miradas de las kunoichis que era algo preocupante, y por las miradas de los guerreros que era algo que no debía perderse, extrañamente estos parecían estar apostando entre sí.
-Cien ryus a Tayuya-san –dijo uno en voz baja pero Sasuke logro escucharlo, al que se lo decía estaba indeciso, sabía que su líder iría a la opción más suicida posible, y "obvio" que esa era la comandante, así que si apostaba seguro perdería, pero por otro lado ¿en verdad se atrevería?
Tayuya, que ya sospechaba de que iba la cosa y que además estaba a lado del rubio, se percato que el rubio llevaba su máscara descubierta en la parte baja de su rostro así que tomo una medida preventiva, no estaba segura de si él se atrevería, pero se percato de que ciertamente ella sería la opción mas arriesgada y conocía lo suficiente al rubio como para creerlo lo bastante loco para intentar algo así antes de enfrentarse a un ejército él solo, así que activo su sello en nivel dos con excusa de la pelea, con esa apariencia y los colmillos de seguro no se atrevería (Si como no).
-Acepto –dijo el de los cien ryus, su camarada pareció dudoso frente a la nueva situación pero ya no podía dar marcha atrás a su palabra ese no era el estilo en Otto, no desde que Naruto se había vuelto líder. Parecía que finalmente verían hasta donde llegaban las agallas del Ottokage, y pese a estar más aterrados por esto que por la guerra en si, estaban expectantes.
La pelirroja ojimiel con cuernos solo regreso a ver a Naruto con una mirada y una media sonrisa confiadas, que se convirtieron en un expresión de sorpresa al ver al rubio con ojos rojos y colmillos afilados y las marcas de sus mejillas sumamente pronunciadas. Su boca se abrió levemente por la impresión, momento que el rubio aprovecho para atraerla hacia el con un brazo alrededor de su cintura y juntar sus labios en un profundo beso.
A Sasuke se le cayo la quijada hasta los pies, y no fue al único lo mismo le paso a varios de los ninjas de Otto, incluso los que habían ganado las apuestas no cabían en su asombro, y es que… ¡NO DUDO NI UN SEGUNDO EN HACERLO! ¡Eso era tener huevos!, a pesar de que no era seguro si los conservaría después de haber hecho eso.
Al principio la consternación supero a todas las emociones en la ojimiel pero por alguna extraña razón no pudo evitar seguir, incluso inconcientemente rodeo el cuello del rubio con sus brazos acercándose más mientras cerraba los ojos y su sello se desvanecía, lo que hizo que a todos los demás se les abrieran los ojos como platos por la impresión y me refiero a TODOS, el primer, y más, sorprendido con esto fue Naruto, que también deshizo su transformación, pero no le importo, solo seguía dejándose llevar hasta que un sonoro carraspeo proveniente de la Uchiha y la Hyuuga lo hicieron regresar a la realidad de golpe.
-¿Tenemos una guerra pendiente recuerdan? –les pregunto la ojinegra entre dientes.
-Si-si cla-claro jejejeje –se rió nerviosamente el ojiazul antes de desaparecer.
Tayuya se quedo un momento quieta mientras dirigía dos de sus dedos a sus labios absorta por un momento, una vez se hubo retirado el rubio sacudió su cabeza para despejarse y empezó a irradiar un instinto asesino que hizo retroceder a todos un par de metros- Naruto –murmuro con una rabia palpable- si sales vivo de esta te aseguro que yo misma te matare, y lo voy a disfrutar –agrego mientras su sello de nivel dos la volvía a cubrir y una sonrisa sádica, que hizo que la mayoría se estremeciera de miedo, se dibujaba en su rostro.
En medio del campamento, todas las tropas estaban listas para partir, se podían apreciar tanto ninjas de diferente, jounins, chuunin, anbu, incluso algunos genin, todos listos para la batalla con konoha, de repente en un punto medio frente a los batallones de ninjas, se ve aparecer la solitaria figura de un encapuchado con una gruesa capa de color negro y una máscara de la misma tonalidad oscura.
-¿Qué haces aquí? –le pregunto de inmediato uno de los ninjas tomando una posición ofensiva.
-Nada de importancia –les aseguro- simplemente vine a acabar con todos ustedes antes de que pongan un pie en konoha –les informo con tranquilidad.
Ante estas palabras todos estallaron en carcajadas, sin dejar de mirar burlonamente al enmascarado a quien no pareció importarle sus burlas.
-Eres muy gracioso, chico –le felicito otro ninja- pero lamentablemente no podemos dejar que te vayas así que tendremos que matarte –le dijo mientras se lanzaba contra él, pero antes de dar dos pasos completos se sintió un ligero estallido desde el interior del ninja que fue como si una ráfaga de aire fuera liberada a través de sus poros acompañada de un destellos azulado. Al caer inmóvil pero con la vista ubicando al causante de su estado se vio frente a él al misterioso encapuchado, ni siquiera lo había visto moverse y ahora estaba frente a él, incluso pudo notar una mirada fría y calma en unos ojos de color perla.
Si bien la velocidad del enmascarado los había tomado desprevenidos, el resto del batallón frente al cual estaba no tardo en lanzarse al ataque de inmediato al notar que era alguien de cuidado pero confiados en su superioridad numérica, solo pudieron observar al encapuchado al que se dirigían inmóvil hasta que sin previo aviso un gran estallido de poder se sintió mientras el encapuchado era rodeado por una energía sumamente poderosa de color dorado y todo fue cubierto por una nube de humo de la cual docenas de encapuchados salían y acababan con quien estuviera en frente suyo.
Uno por uno y muy rápido fueron cayendo los del primer batallón, los que lo rodeaban se percataron de la situación y a pesar de no querer creer que un simple enemigo los estuviera reduciendo de esa manera, se percataron del estilo de combate del mismo y como los inhabilitaba así que empezaron a tomárselo muy enserio advirtiendo que no debían dejar que los tocara, partir de aquí el avance fue más lento pero pese a que los oponentes del jinchuuriki notaron como los incapacitaba eso no significaba que pudieran evitarlo, sin mayores problemas logro acabar con los primeros cien ninjas, pero al estar en una explanada reducida de repente todo el ejército se había percatado de su presencia, más cuando habían doscientas copias del mismo peleando con dos o hasta tres al mismo tiempo, y el que dedujeron era el original contra veinte que lo tenían tan cercado que nadie podía unirse a esa pelea, a pesar de eso no lograban acercarse eficazmente, cada vez que lanzaban un jutsu de ya fuera de agua, fuego, tierra, aire o rayo los esquivaba y aprovechaba que el atacante tuviera las manos ocupadas con el sello para golpearlo en el vientre eh incapacitarlo con una velocidad tal que no podían seguirlo o defenderse, solo los jounin expertos o anbu lograban evitarlo un par de veces pero eventualmente también caían.
Los clones actuaban igual pero con un par de oponentes a la vez, tras ver el problema decidieron para si no utilizar ninjutsus ya que le beneficiaban más a él, incluso había incapacitado a varios antes de que pudieran terminar las series de sellos, y con su velocidad no podían ubicarlo para encerrarlo en un genjutsu además de que dudaban que fuera a funcionar, desde una lejanía se podía ver al "poderoso" ejército ser sometido y forzado a retroceder por un grupo diez veces menor que ellos, pero quienes estaban allí sabían que esta hazaña la estaba realizando un solo hombre.
-Es… impresionante –alcanzo a decir un estupefacto Uchiha, ¿En verdad ese era Naruto? El bufón de su clase, el inútil de su equipo, el payaso que solo servia para hacer bromas y tratar de llamar la atención, el vil remedo de ninja que… (Muy bien ya entendimos, deja de halagarlo).
Regreso a observar las reacciones de los que lo acompañaban y a pesar de verse impresionados, ciertamente no parecían incrédulos, como si lo que vieran fuera perfectamente posible, como si estuvieran seguros de que si alguien podía derrotar solo a un ejército ese sería él rubio. Al principio no entendió nada cuando Naruto salto en medio del claro frente a todo un batallón incluso estuvo a punto de saltar tras él para sacarlo de ahí pero fue detenido por su prima la cual con un mirada le pidió que observara, y ahora estaba ahí de pie observando a su viejo camarada luchar solo contra cientos de ninjas e ir ganado, el mismo había sido capaz de enfrentar a docenas de enemigos al mismo tiempo sin salir herido pero no con ninjas experimentados ni siendo cientos en lugar de docenas, no estaba seguro si no se movía hacía la lucha por que también confiaba en el jinchuuriki o por que estaba demasiado impactado para moverse, después de todo le habían pasado ya demasiadas cosas juntas para un solo día.
El resto del ejército de Otto no se quedaba atrás, ya antes habían visto a su líder hacer cosas increíbles desde derrotar cientos de contrincantes incluso sin lastimarlos de gravedad hasta el milagro que fue reunir a todos las familias y clanes perdidos y darles un hogar, pero esto fue algo fuera de todo lo que hubieran imaginado, pese a confiar en el rubio ciegamente ninguno había podido evitar preocuparse por él pero su lealtad les forzaba a obedecerlo y quedarse donde estaban sin importar cuanto desearan unirse a la lucha debían permanecer donde estaban a no ser que lo notaran en problemas en ese caso interferirían sin dudarlo. De momento todos estaban en una momentánea calma al ver como se las arreglaba sin problemas, de momento al menos.
Las Kunoichis del grupo eran una historia diferente cada una, Sasame por su parte conservaba una expresión parecida a la del resto de ninjas de Otto, impresionada, un poco preocupada pero un poco sobria debido a su fe en el ojiazul. Hinata pese a su máscara y que bajo ella mantenía una expresión neutra, su mirada delataba a leguas que estaba angustiada. Saya mantenía tras su máscara una expresión tan normal y serena como alguien que observa un partido de ajedrez cruzada de brazos, pero sus dedos se aferraban con fuerza a sus brazos temblando ligeramente. Tayuya estaba apoyada de espaldas a un árbol con las manos entrecruzadas detrás de su cabeza mostrando una expresión aburrida que decía que le seria indiferente incluso si el rubio muriese, y hubiera sido creíble hasta para un torneo de poker de no ser por el nervioso golpeteo de uno de sus pies. Desde luego que estos no eran los únicos al borde de una conmoción.
Desde que lo había visto partir había estado un poco confundida por sus palabras, ahora entendía todo aunque no podía creerlo, al principio vio a un hombre pararse frente a un batallón y decirles algo que pareció caerles en gracia antes de que se lanzaran contra él y luego de derribar a uno, el primero de muchos, utilizo la técnica de clones de sombra para enfrentar al resto, reconoció la técnica de inmediato había visto a Naruto usarla varias veces, nunca espero que hubiera alguien aparte de él hiperactivo chico que pudiera crear un número semejante de clones además de usarlos con tanta efectividad para el combate, dado que era más una técnica para recopilar información. Ahora veía estupefacta como aquel encapuchado se enfrentaba a cientos de ninjas y los estaba haciendo retroceder sin ningún problema aparente.
Shino al principio estaba consternado, por lo que pudo evaluar, el líder de ottogakure parecía alguien precavido pero fuerte dado el respeto genuino que la profesaban sus subordinados, aun así no parecía alguien arrogante o impulsivo para salir a enfrentarse con tanta confianza contra un ejército él solo, así que considero que o estaba loco o tenía una plan, claro que nunca se le paso por la cabeza que ese plan era el enfrentamiento directo usando clones para equiparar el número y por increíble que pareciera estaba funcionando, incluso pese a estar preocupado por lo que pudo pasarle a Kurenai-sensei no pudo evitar sentir sorpresa al ver el poder de aquel enmascarado.
Kiba por su parte trataba inútilmente de bloquear la su expresión de sorpresa con un gesto de indiferencia, mientras balbuceada algo como "arrogante presumido", que no se entendía bien debido a al mordaza que aun traía.
Por otro lado el enemigo, si bien estaba impresionado no era para bien, ya incluso los dirigentes del ejército, una mujer de cabello corto azul y mirada fría tras al cual se cernían seis sombras dentro de una tienda, Pein y Konan se habían enterado de los que sucedía en el frente y observaban como una oleada de color negro arrasaba lentamente con sus tropas pero sin detenerse.
-¿Qué es eso? –pregunto una impasible Konan aunque la imagen la había tomado por sorpresa.
-Konan-sama –le llamo un ninja que acababa de llegar- se trata de un shinobi que apareció al frente y empezó acabar con nuestros hombres –le explico claramente preocupado.
-¿Un shinobi? –Repitió algo curiosa- ¿y los demás de dónde salieron? –pregunto tranquila refiriéndose a las docenas de encapuchados.
-Al parecer esta usando clones de sombra, o eso me dijeron desde el frente –explico brevemente.
-Ya veo, retírate –le ordeno y el ninja regreso al frente para ver en que podía ayudar a sus compañeros- ¿Qué opinas? –pregunto dirigiéndose a las seis figuras que se alzaban tras ella.
-Que es… -dijo una
-Muy impresionante –continúo otra
-Pero finalmente caerá –una tercera
-Desde luego –dijo esta retomando la palabra- esa técnica gasta mucho chakra además adquiere el cansancio de los que desaparecen –reflexiono.
-Ya es asombroso que pueda crear un número así de clones y además combatir de esa manera pero… -dijo la cuarta sombra de un hombre alto.
-Ningún humano soportaría un peso semejante –concluyo la figura mas delgada que parecía de una mujer.
-No reconozco el estilo de pelea que utiliza –comento intrigada la peliazul- parece muy efectivo ya que esta acabando con cualquiera de un golpe.
Pein se percato de esta afirmación y observo fijamente el combate más relevante o sea donde un enmascarado luchaba contra una veintena de ninjas de alto rango y los dejaba incapacitados uno tras otro, a pesar de que ahora se cubrían entre ellos esto solo hacia que el que cayera fuera otro dando al final el mismo resultado, al menos para Pein que a diferencia del rubio no notaba la nobleza de proteger a un compañero.
Pese a todas las afirmaciones que había realizado, Pein estaba sorprendido, sus ojos le revelaron que el estilo de pelea que empleaba aquel guerrero, sea cual fuera, le permitía despojar de un golpe de casi todo su chakra al que lo sufriera al golpear en lo que parecía el centro de su sistema de chakra, dejándolo vivo incluso conciente pero totalmente indefenso, y seguramente por mucho tiempo hasta que el agredido recupere su fuerza de manera normal, algo que, por más experimentado que fuera el ninja, le podría tomar hasta una semana, también parecía extremadamente diestro en el uso de su chakra ya que podía dirigir el chakra para su golpe no solo desde sus manos sino también de sus pies, codos y rodillas.
Era obvio que para realizar ese golpe necesitaba una cantidad considerable de chakra ya que podía notar como sus clones empezaban a volverse menos efectivos después de usarlo varias veces y alguno de sus hombres lograba someterlos y hacerlos desaparecer, incluso algunos desaparecían al terminar un golpe sin que los tocaran. Los clones tenían una cantidad definida de chakra y esta se les terminaba, pero aun así lograban derribar hasta a diez de sus ninjas antes de que eso pasara y por la situación parecía que no tendrían problemas en acabar con todo su ejército. Algo inquietante era la cantidad de chakra que debían tener los clones, ya que según pudo calcular al menos una cuarta parte del chakra del oponente para que el golpe lo forzara a expulsar todas sus reservas, como sabía cuanto chakra tenía su oponente para calcular la intensidad del golpe era algo que desconocía totalmente, además estaba el chakra que gastaba para pelear antes de poder dar el golpe final, también lo vio usar uno que otro ninjutsu, por más maestría que tuviera eso gastaba cantidades abismales de chakra, de hecho cada clon parecía tener al menos cuatro veces el chakra de un jounin, de no ser por la experiencia de sus ninjas elite seguramente cada clon hubiera acabado por si solo al menos con una quincena antes de caer, la superioridad numérica inicial finalmente, y tras mucho luchar, logro reducir a los clones del enmascarado, pero muy tarde.
La situación parecía claramente en contra de la lluvia, pese a que solo quedaban unos cuantos clones que parecían bastante cansados, ya no quedaban ninjas de la lluvia con quienes luchar habían acabado con todo el ejército salvo por unos quince que luchaban con el Naruto original, era hora de intervenir. Los Pein y Konan se miraron un momento con expresión indefinida antes de saltar hacia la batalla.
Ya se viera a los de Otto o de Konoha tenían una expresión de sorpresa y alegría al ver como Naruto logro someter a casi todo el ejército enemigo sin problemas, a pesar de que cada uno parecía tener el corazón en la mano cada vez que veían a uno de los clones desaparecer, el cansancio de los cerca de doscientos clones no parecía afectarle a su líder, "no parecía".
En medio del claro el rubio encapuchado respiraba pesadamente debido al cansancio aunque tratara de ocultarlo el sudor corría por su frente, solo alguien a su lado se hubiera percatado de lo cansado que estaba, había peleado y derrotado casi a trescientos ninjas el solo, sin mencionar las memorias de las batallas con los otros mil setecientos ninjas que le transfirieron sus clones, afortunadamente utilizo una combinación de chakra entre el suyo y el de kyuubi que era un poder concentrado mucho más potente que cualquier chakra que conociera para formarlos así que pudieron terminar con el ejército enemigo sin mayores complicaciones, solo faltaban los que él enfrentaba.
En ese momento le llegaron las memorias de sus clones restantes que eran eliminados fácilmente por Pein y Konan que se acercaban a su posición, decidió que era mejor acabar con todos para moverse a un lugar donde tuviera mayor ventaja. Concentro su chakra alrededor de su cuerpo dándole un leve resplandor dorado sus adversarios lo miraron atentos y precavidos para cualquier cosa, cualquier cosa menos para lo que ocurrió. El enmascarado dio un giro realizando un potente Kaiten que levanto a los quince del suelo cuando menos tres metros, antes de que cayera creo un número igual de clones que de oponentes y todos se dirigieron contra cada uno de ellos incapacitándolos con el golpe de paz y desapareciendo tras haberlo hecho. Una vez término todo inspiro profundamente con los ojos cerrados para normalizar su respiración y al abrir los perlados orbes tenía frente a él al portador del rinnegan.
O por lo menos a las marionetas que lo representaban, las que se vanagloriaron de haber eliminado a su maestro, a su lado se encontraba su leal allegada mirándolo con curiosidad. Tras ellos se notaba un cielo enrojecido dando a entender que había luchado por al menos dos horas y el ocaso los alcanzaba.
-¿Quién eres? –fue lo primero que salio de los labios de Konan, Pein seguía taladrándolo con la mirada.
-No te gustara saberlo –le advirtió una voz tras ellos, Konan se giro bruscamente para encontrarse con el enmascarado, el Pein con el cuerpo de Yahiko solo regreso a verlo tranquilamente- con que ese era Yahiko –comento el rubio tranquilamente mientras dirigía una significativa mirada al primer cuerpo de Pein ante la sorpresa de Konan y la expectativa del mencionado.
-¿Cómo sabes eso? –Le pregunto ahora con un tono claramente preocupado la akatsuki- ¿Quién eres? –repitió una vez más.
Este la ignoro olímpicamente mientras perforaba al Pein que tenia al frente con la mirada, ya teniéndolo cerca este pudo notar los blanquecinos ojos del encapuchado- ¿Eres un Hyuuga? –interrogo.
-Talvez si –dijo divertido mientras parpadeaba y cambiaba sus ojos color perla por unos de color escarlata, ante la sorpresa que ahora ambos expresaban sin ningún reparo- talvez no, ¿Quién sabe? –Dijo burlón mientras parpadeaba y regresaba sus ojos a su habitual color azul- como dije no les gustara saberlo –les advirtió nuevamente mientras levantaba su máscara y dejaba ver sus facciones totalmente ante las atónitas miradas de Konan y los seis Pein –lo ven, se los dije –les recordó divertido mientras colocaba su máscara de nuevo en su sitio- deben tener muchas preguntas, pero la verdad no tengo intención ni razones para responder ninguna así que nos saltaremos la charla –les dijo calmadamente mientras empezaba a cumular chakra y lo liberaba de golpe creando onda de choque que los hizo retroceder varios metros.
De inmediato se lanzo contra el 1º Pein y trato de golpearlo con su puño pero fue detenido por su 3º cuerpo (el del hombre grande gordo), que se coloco como escudo, en ese momento fue rodado por los seis, mientras Konan se mantenía expectante al margen. Para su asombro Naruto solo sonrió.
-Creo que todavía no entienden que conmigo la desventaja numérica no funciona –les dijo mientras un estallido y una nube de humo lo rodeaban, al disiparse se veían a seis encapuchados colocados frente a cada uno de los cuerpos de Pein pero dos, el que estaba frente al grandullón y la mujer, tenían activo el byakugan, mientras otros tres tenían activo el sharingan y el que estaba frente al 1º cuerpo de Pein (el de Yahiko) tenía activo el Mangekyou Sharingan, este era desde luego el Naruto original.
Cada Naruto arremetió violentamente contra el Pein que tenia al frente obligándolos a distanciarse tanto uno del otro como del lugar donde se encontraban los inmóviles ninjas de la lluvia. Los cuales ya estaban siendo transportados fuera del campo de batalla sin que los combatientes se percataran de ello. Otro aspecto de esta táctica era que Pein tenia una gran ventaja combatiendo con un solo adversario, pero si el manejaba a todos los cuerpos en todo momento pelear consecutivamente con seis enemigos diferentes que usen diferentes tipos de lucha debería confundirlo.
No funciono del todo, aun peleando con los seis a la vez cada Pein era implacable así que se apego a la estrategia original, golpearlos hasta que no quede ninguno en pie. Era difícil ya que cada uno peleaba con diferentes habilidades, y en muchas peleas ocurrían explosiones debido al uso de técnicas de fuego y tierra las luchas parecían demasiado equilibradas entre los contendientes como para asegurar un ganador.
Uno que parecía tener problemas era el que peleaba con el tercer Pein, al mastodonte parecía que ni siquiera los golpes de juken directos le hicieran daño o incluso el golpe de paz no funciono, seguramente por que al ser una marioneta no sentía el dolor, después de todo y por lo que sabía ya estaban muertos, ¿muertos? de alguna forma eso le dio una idea. Si solo eran marionetas solo tenía que encontrar los hilos y coartarlos, al examinar bien el cuerpo con el byakugan, pudo notar que su flujo de chakra era errático y no provenía de su abdomen, seguro por eso cuando intento darle el golpe de paz no funciono bien.
Estaba tan ocupado pensando en eso que no se percato que su oponente se acerco demasiado, y lo capturo inhabilitando sus brazos, estaba demasiado cerca, tanto que el clon de Naruto podía contar los piercings en su cara, de pronto cayo en cuenta de una cosa, todas las replicas de Pein llevaban esas perforaciones de una u otra forma.
Al examinarlos con el byakugan pudo notar que era de ahí de donde provenía el flujo de chakra del cuerpo, debía incapacitarlo desde ese punto. No había probado ese golpe de esta forma pero no tenía tiempo de preguntarse si funcionaría, concentro todo el chakra del que era capaz en su frente tomo el impulso que pudo le dio un cabezazo directo al Pein que lo sujetaba, de inmediato lo soltó, cayo y rodó un poco para tomar distancia, al dirigir su mirada hacia su adversario se percato de que su flujo de chakra había sido interrumpido y que por eso no se movía pero que se estaba restaurando rápidamente, seguro que Pein les enviaba chakra para pelear, así que antes de que se recuperara del todo trazo unos sellos para lanzar su técnica.
-¡Suiton suigadan! (elemento agua colmillo bala acuática) –grito y del aire que los rodeaba se empezaron a formar pequeños remolinos, que tomaron la forma de pequeños tifones de agua, atacaron directo a la cabeza del gigante akatsuki y le cortaron todos los piercings, de inmediato sus ojos se volvieron normales y el cuerpo cayo inerte.
-Soka, con que eso es –dijo el clon de ojos perla mientras sonreía satisfecho por su descubrimiento y desaparecía en una nube de humo para transferir ese conocimiento a los demás.
Mientras tanto un Naruto con ojos escarlata esquivaba el puño que le lanzaba un calvo al tiempo que lo contraatacaba con bolas de fuego, gracias al sharingan podía esquivar los ataques de este sin problemas, aunque no lograba causarle mucho daño, tras aterrizar recibió los datos acerca de los piercings, sonrió y miro desafiante al enemigo que tenia al frente mientras trazaba unos sellos que Sasuke hubiera identificado fácilmente, su mano derecha empezó a emitir un brillo azulado intenso.
-Acabemos con esto ¿te parece? –le reto al Pein calvo mientras se acercaba lentamente, este lo miro con cierto desprecio antes de lanzarle de nuevo su brazo cohete directo a su cabeza, Naruto simplemente lo espero hasta el último momento y en al llegar ladeo la cabeza para que pasara rozándolo.
-Chidori Eisô –grito y lanzo un golpe con su palma abierta y los dedos juntos en dirección hacia Pein, una cuchilla como el de una hoja de katana salio de sus dedos y recorrió los doce metros que los separaban hasta la garganta del Pein con el que luchaba, al atravesarla Naruto abrió los dedos de su mano y del extremo contrario donde la estaba la punta de la cuchilla esta se expandió cercenándole la cabeza que cayo a un lado, los ojos seguían allí pero ya no había medio por el que circulara el chakra así que el cuerpo dejo de moverse y cayo pesadamente al suelo. Naruto se acerco a la cabeza y dirigiéndole una última mirada de desprecio la aplasto como si se tratara del cascaron de un huevo. Era verdad que Naruto no aprobaba la matanza ni la crueldad innecesaria pero cuando se enfadaba era alguien con quien se tenia que tener cuidado.
El Naruto que peleaba con el séptimo Pein se dedicaba a acabar con todas las invocaciones que le arrojara hasta que este se canso de jugar con las mascotas de su enemigo trazo los sellos pertinentes para la técnica que necesitaba para acabar con eso de inmediato y desapareció de donde estaba, reapareció detrás de Pein y antes de que volteara aplico un fuerte golpe de paz en la cabeza del mismo hizo aparecer un clon prematuro y antes de que se recuperara destrozo su cuerpo con un Odama rasengan. Al acabar con esta se dirigió a ayudar a los otros tres igual que estaba haciendo un Naruto con Sharingan que ya había terminado con su oponente.
En esta batalla estaban dos Naruto con Sharingan lanzando ataques de fuuton y katon a la vez hacia un sujeto de cabello largo naranja con una barra atravesando su nariz. Este sujeto los esquivaba con facilidad asombrosa hasta que en un descuido quedo atrapado en un pantano, cortesía del Naruto con byakugan que había venido para que acabaran pronto, al inmovilizarlo los otros atacaron a la vez con un chidori y un rasengan despedazándolo, luego tomaron rumbo a la siguiente batalla.
Aquí se encontraba otro Naruto de ojos rojos atacando a un hombre robusto y muscular con un trapo de puntas como pelo, piercings de triple barras en cada oreja, un pendiente en su nariz superior, un pendiente en sus hombros cerca de su cuello, y una fila de pendientes diagonales en cada mejilla. La batalla había sido directa de ninjutsu y apenas se habían alcanzado pero el terreno era una zona de desastre con rocas salidas, una con un pantano de fango y muchas zonas negras ya fuera por fuego o por rayos.
-Parece que lo único que no hemos usado ah sido jutsus de viento –comento el rubio a modo de plática- pero eso puede arreglarse –agrego mientras corría en dirección a su oponente y esquivaba una bola de fuego y un torbellino de agua y se sujetaba firmemente de este impidiéndole la movilidad.
En ese momento de detrás del sujeto aparecieron los tres rubios faltantes, el del byakugan llevando un shuriken de viento en su mano retrasada mientras los otros dos hacían circular tanto la forma como la naturaleza de la técnica, al usar el byakugan se podía controlar a la perfección el flujo de chakra y los dos sharingan evitaban cualquier error por mínimo que fuera en el desarrollo del jutsu haciéndolo seguro, para quien lo hiciera por que quien lo recibiera ya podía ir haciendo su testamento, al tiempo que impactaban el fuuton rasen shuriken en la espalda del Pein faltante el otro clon se retiraba con el Hiraishin no jutsu para no desaparecer en el cráter en el que pronto se convertiría el sexto cuerpo de Pein.
Y en el evento principal de la noche, (ya era de noche habían estado peleando por un rato desde el ocaso) Estaba un Pein bastante cansado con una pierna totalmente inútil, sus ataques suiton resultaban inútiles ante ataques de fuego del rubio, por imposible que parezca, y según los recuerdos de sus otras copias, cada vez que utilizaba algún jutsu Naruto lo repelía con uno de naturaleza que debía resultar débil pero aun así no lo parecían, los ataques eran algo que no recordaba haber visto jamás.
Su ataque de raiton era un gigantesco tigre formado por relámpagos que tenia una velocidad impresionante de impacto, casi era imposible de ver hasta para sus ojos, el ataque de fuuton era el fuuton rasen shuriken desde luego, solo que él lo formaba luego lo ponía como escudo al frente suyo mientras una gruesa capa de chakra dorado cubría su brazo a modo de protección de su propia técnica y hacia girar las aspas rápidamente creando un tornado en horizontal que arrasaba con lo que se le cruzara y si lo utilizaba de lleno era todavía más devastador, sus ataque de fuego era el amaterasu y una técnica extraña en la que algo que quedara viendo por suficiente tiempo se encendía en llamas por combustión espontánea (con esta le había destrozado una pierna y evaporaba el agua de los ataques contrarios antes de que tomaran forma), sus técnicas de suiton eran una barrera de tres metros de agua que se transformaba en una ola gigante y una técnica en la que cuatro remolinos de agua aparecían repentinamente rodeando a la victima mientras rotaban en diferentes direcciones y se unían hasta atraparla en un remolino que la despedazara y por último en su técnica doton formaba manos gigantes de roca sólida que emulaban lo que hicieran las de él, podía usarlas tanto ofensiva como defensivamente y con gran habilidad.
-¿Quieres una mano, u ocho? –le preguntaron los clones que ya habían llegado y traían consigo a Konan.
-No es necesario, ya voy a acabar con esto –les dijo calmadamente. En ese momento se desvaneció y golpeo la cabeza de Pein al reaparecer con el golpe de paz y el byakugan activo reemplazando su Mangekyou Sharingan antes de que terminara de caer golpeo su abdomen con el codo y lo estampo en el suelo.
-Levántate –le ordeno, tras un momento por el cuerpo volvió a circular chakra y el cuerpo se levanto tan repentinamente que no era creíble y se dirigió con un golpe frontal contra el rubio pero fue detenido en seco por un patada en la cara también del tipo de paz, aunque ahora ya no lo parecía debido a lo violenta que fue, y salio despedido varios metros hasta semi-enterrarse en el suelo.
-Levántate –volvió a decir con frialdad y tras un momento el cuerpo se levanto de nuevo pero con movimientos más hoscos, antes de que hiciera algo más que levantarse el encapuchado golpeo con la palma abierta la cabeza del mismo, la agarro y se la estrello contra el suelo bruscamente.
-¡LEVNATATE BASTARDO ASESINO! –le grito con furia asesina que lo hubiera hecho estremecer de no ser por que ya estaba totalmente inmóvil y sus ojos, que ahora eran normales, vacíos.
-No se levantara –afirmo una voz fría proveniente de la mujer de cabello azulado- ahora Pein agoto demasiado chakra no seguirá enviándolo para una tarea perdida –le explico inexpresivamente.
-Entonces tendré que levantarlo yo –dijo en tono gélido el rubio mientras colocaba su dedo, que tenía un leve brillo dorado, sobre la frente de Yahiko. Este abrió levemente los ojos y se pudo vislumbrar el rinnengan en su mirada- ¿Puedes verme maldito? –el aludido solo dirigió sus ojos para enfrentarlos con los del ojiazul.
-Ya eh visto suficiente créeme –le dijo este con una sonrisa burlona.
-Es verdad –dijo la peliazul- ahora Pein conoce todos tus jutsus y el limite de tu poder, cuando peleen frente e frente te matara –le aseguro sin mutar su expresión.
Naruto recorrió la mirada por la explanada, que ahora sería claro que fue una zona de guerra hasta para un aprendiz de ninja. No había nadie cerca, sus hombres cargaban a todos los heridos en el borde del bosque haciendo más de diez clones cada uno para abarcar el trabajo en un viaje y no arriesgarse a ser descubiertos por alguien de Konoha, aun en el borde estaba a la vista de todos tanto de Konoha como de Amegakure o de Oto que lo esperaban para seguir hacia la mansión.
-El límite de mi poder –repitió este con la mirada baja- de verdad ¿quieren ver "el límite de mi poder"? –Pregunto en voz baja.
Los Akatsukis lo miraron un tanto confundidos hasta que…
-¡AAAAAAAAAHHHHHHHHHH! –grito mientras una incalculable cantidad de chakra se desbordaba por cuerpo, si antes no habían estado seguros ahora lo veían con toda claridad, era dorado brillante como un sol e irradiaba un poder equiparable al astro rey, era inconmensurable, no era demoníaco como el chakra de Kyuubi pero era incluso más poderoso y sumamente concentrado tanto que la energía causaba estragos, el suelo temblaba y numerosas nubes de tormenta se arremolinaban sobre su posición incluso caían relámpagos, fue curioso cuando uno que parecía que iba a caer justo sobre la cabeza del rubio se ladeo como si un campo invisible lo hubiera desviado.
Todos los que estaban observando y me refiero a todos, tenían una sola cosa en la mente ¡Que mierda!
Por un lado los compañeros del rubio nunca lo habían visto tan molesto ni mucho menos habían visto el alcance de sus poderes, ni siquiera Saya lo había visto así, los ninjas de Amegakure entendieron el porque fueron derrotados por aquel misterioso personaje y en lo que respecta a los tres shinobis de konoha, pues bastaría con decir que Kiba estaba tan impactado que no hubiera sido capaz de decir nada aunque hubiera estado libre de la mordaza, Shino estaba en shock y Kurenai se estremecía visiblemente. Pero esto no era nada comparado con el terror que por primera vez en muchos años experimentaban los dos Akatsukis que estaban a lado del rubio cuando libero su poder, incluso sus clones habían desaparecido, Konan se había quedado totalmente inmóvil, y si el cuerpo de Pein hubiera podido moverse el único movimiento que hubiera hecho habría sido temblar mientras observaban como el poderoso genjutsu colocado alrededor de su campamento era desquebrajado por la sola expulsión de poder, el cual era tal que lo sintieron hasta en Konoha en la cual un escalofrío recorrió la espina de la Hokage y de todos los habitantes al sentir un poder como no habían sentido desde la llegada del Kyuubi no Youko.
De vuelta en el claro Naruto había terminado de expulsar su energía y ahora la estaba controlando y concentrando a su alrededor que parecía lista para una batalla de mil días, al ver el cuerpo frente a él se percato de que ya no estaba la presencia de Pein, el muy cobarde había regresado a su cuerpo original, pero pareció captar bien el mensaje. Regreso a ver a Konan que estaba paralizada, levanto el cuerpo de Yahiko y se dirigió a ella que lo miraba con una clara expresión de terror.
-No te haré daño –le aseguro, mientras colocaba el cadáver frente a ella- si una pizca de humanidad sobrevive en ti –le dijo calmadamente- si alguna vez significo algo para ti la persona a quien pertenecía este cuerpo –continuo perforando a la akatsuki con la mirada- le darás un entierro y una tumba –concluyo ante la mirada de la mujer que ahora era de confusión e intriga- no permitas que siga siendo el juguete de Pein –agrego mientras se inclinaba frente a ambos, chica y cadáver, y retiraba con cuidado los piercings de su rostro para asegurarse de que Pein no volviera por él. Luego poso su mirada sobre ella pero esta vez a ella no le preocupo, pese a seguir irradiando aquel poder su mirada era tranquilizadora, no tenía una pizca de maldad, se veía la tristeza claramente pero no maldad.
-Lleva este mensaje a oídos de Pein –no era una orden sino una solicitud- dile que antes de diez días estaré en Amegakure, y si tiene agallas me enfrentara –concluyo mientras se volteaba listo para retirarse- por si te interesa, los ninjas de su ejército estarán bien pronto, luego volverán a su aldea, no les pasara nada malo te lo prometo –le dijo con total seriedad antes de retirarse.
La Akatsuki estaba bastante consternada, esa mascara de fría indiferencia que llevo por tantos años cayo frente a la implacable presencia del jinchuuriki que hizo ver a Pein "El Dios" como un pequeño insecto. Tenía demasiadas cosas en la cabeza pero opto por ignorar todo por un momento y ver el rostro calmo de su viejo amigo que parecía simplemente dormido, lo acaricio un instante antes de levantarse y cargarlo para empezar su viaje de vuelta a Amegakure, con la noticia de que había acabado la guerra y que habían perdido.
Mientras tanto en Amegakure no Sato, en un sitio desconocido dentro de una habitación se encontraba una figura entre las sombras sentada en posición de meditación, de pronto abrió calmadamente sus ojos, unos francamente aterradores ojos con pupilas concéntricas de color gris envueltos en una fría mirada, se levanto con calma y se dirigió hacia la pared, una vez allí poso su mano en ella y al instante se abrió dejando ver un pasadizo tenuemente iluminado, lo recorrió hasta llegar a una habitación en la que se encontraba una especie de altar de piedra con extraños kanjis que rodeaban la figura de un hombre que descansaba sobre ellos, la iluminación de los mismos dejo ver a un hombre de mediana edad y estatura, con cabello largo sujeto como el de Itachi, y que caía cubriendo la mitad de su rostro dejando ver uno de sus ojos en los que se advertía el rinnegan, cubierto con una túnica negra con nubes rojas, el hombre se acerco al cuerpo que apenas daba muestras de vida con una respiración pausada.
-Ahora me alegro de haberte mantenido con vida –dijo tranquilamente- tú cuerpo ya no me es útil puesto que descubrieron la debilidad de la técnica en la función de los receptores de chakra, pero la información que tengas de él sin duda me será muy útil, pese a mi poder no sería conveniente pelear directamente así que averiguare como derrotarlo, gracias a ti encontrare la estrategia para lograrlo… Jiraiya… sensei…
Continuara...
