Los personajes son de la grandiosa Stephanie Meyer pero la historia es totalmente mía. disfruten!!


- decime que Edward lo está haciendo – preguntó ella seria. En cuanto Edward asintió ella suspiró y me miró – lamento decírtelo, pero al parecer tu salud débil no se debe a que tengas esos poderes sino a que los uses. Mientras más lo hagas menos fuerza tiene tu cuerpo, es decir que te conviene no usarlos mucho. Mientras se pueda evitar no lo hagas y mucho menos ahora que estas recuperándote. – me explicó y yo crucé los brazos sobre mi pecho haciendo puchero.

- no vale, tengo súper poderes y no puedo usarlos… ¡Edward! Hace algo, deciles que no me va a pasar nada si los uso un poquito. – me quejé mirándolo con ojos tristes.

- lo lamento, pero si es lo mejor para tu salud debes hacerle caso. – ante su comentario bufé molesta y el rió.

- Tenes que darme la razón a mí, no a Alice. – lo miré esperando que se arrepienta pero cuando se encogió de hombros con una sonrisa seguí – ok, pero vas a tener problemas por esto- lo amenacé y eso si lo entendió porque me miró preocupado.

- Vamos, sabes que me vas a perdonar – me dijo pero no sonaba seguro, pero esta vez no sólo fui yo quien rió sino que Alice y Jasper también.

- todos sabemos que ella puede ser muy rencorosa cuando quiere, vamos a ver como te las arreglas – Alice había aprovechado que dejó de reír para burlarse aún mas de Edward.

-Marie… - me miró suplicante.

- vamos, tenes que llevarme con Emmet – lo apuré ignorando su suplica. Fuimos al pasillo que daba a la cocina y a penas estuvimos fuera de la vista de todos Edward me frenó y me dio un beso fuerte y repentino, quitándome todo el aire. En cuanto reaccioné y le respondí, sólo se quedó unos segundos antes de separarse y mirarme significativamente, él sabía que no podía estar enojada con él por algo tan tonto. Suspiré al mirarlo y el sonrió, su ego había crecido significativamente en los últimos segundos y eso lo hacía lucir muy bien con la sonrisa torcida.

- te quiero – me susurró ya que estábamos parados en la puerta de la cocina y Emmet podría escuchar.

- yo también, pero no vale que me convenzas con besos. – le reproché y él tuvo que hacer un esfuerzo para soltar una carcajada, estaba de un humor increíble hoy.

- Si te desagrada no lo hago mas – se burló – y quiero que sepas que a mi no me molesta que lo hagas conmigo. – me puse colorada pero jalé de él para que se acercara y pudiera besarlo.

En cuanto nos separamos abrió la puerta de la cocina e hizo que entre quedando frente a Emmet que estaba hablando con Rose. Ella y Edward se fueron tras despedirse y quedamos los dos solos. Nos miramos fijamente en silencio por un rato, en el tiempo que estuvimos juntos había aprendido a conocer a Emmet y era como un nene, si le insistías demasiado iba a ser peor y tenía que esperar a que él me diera la solución. Pasaron tres minutos y nadie decía nada hasta que el suspiró sonoramente y me miró con tristeza.

- No puedo creer que hicieras algo así, no sabes como me sentí cuando nos dimos cuenta que te habías ido. La idea de perderte me dolió muchísimo, sos mi hermanita ¿acaso no pensaste en mi? – bien, se estaba descargando y eso era bueno, pero sabía que era la hora de que hable.

- si pensé en vos y por eso lo hice – iba a protestar pero seguí – y sé que vos hubieses hecho lo mismo que yo, por lo que no intentes mentirme – serró la boca pensando en como refutar mi argumento - ¿vas a estar mucho tiempo ignorándome?

- si – me respondió cortante – no puedo perdonártelo – parecía un nene chiquito mientras hacía puchero.

- vamos Em, si me ignoras y te enojas conmigo va a ser como si no hubiese vuelto. Si te preocupaste fue porque no querías perderme y no quiero que quieras perderme ahora- pensó mi argumento por unos segundos y frunció el seño.

- es injusto que seas tan inteligente ¿sabías?

- ¿eso es un "te perdono Peque"? – pregunté jugando y él sonrió.

- si, pero vas a estar castigada – mi boca se abrió de par en par y ahogue un frito – así es, no vas a poder ir a ningún lado sin mi supervisión mas que tu casa y si se te acerca algún chico lo alejas al instante. No quiero que vuelva a pasar lo de Sam.

- ok – lo de los chicos no me parecía tan malo ya que de todos modos Edward me mataría si lo hiciera, pero si estaba todo el tiempo con Emmet ¿cómo estaría con Edward? Tendría que pedirle a Rose que lo distraiga o algo así.

Emmet se acercó y me dio uno de sus famosos abrazos de osos para luego alzarme en brazos hasta el living donde el resto nos esperaba. Todos sonrieron al ver que ya no estaba enojado, pero no pudimos charlar mucho ya que en cuanto Emmet me dejó en el sillón las chicas le pidieron a Edward que me subiera a la pieza de Alice, según ella teníamos que hacer cosas de chicas pero yo sabía que tenían un interrogatorio armado además de descargarse el enojo contra mi. Obviamente eso no iba contra mi "castigo" ya que Rose convenció a Emmet de que me permitiera ir con ellas, el castigo nunca me iba a servir para mi bien. Edward buscó la silla en la cocina y me subió hasta la pieza de Alice con las chicas a mi costado por lo que no pudimos despedirnos.

Luego del discurso que ambas hicieron por mi "estúpida decisión sin sentido" y las ochocientas veces que pedí perdón, ambas pusieron caras picaras y me miraron con sonrisas. Obviamente esperaran que les contara de una que había pasado pero yo no pensaba contarles nada, ni siquiera sabía que éramos Edward y yo.

- ok, con que la vas a hacer difícil. – Comentó Alice – bien, yo vi la despedida antes de que lo desmayaras por lo que no me digas que no hubo nada. Contame que pasó después cuando te dejamos sola.

- ok, me dijo que me quería y me besó – ambas chillaron y saltaron felices hasta que se calmaron y me miraron esperando mas.

- ¿son novios? – preguntó Rose.

- yo… no se… no, el no me lo pidió. Simplemente me besó en la pieza y antes de entrar en la cocina.

- primero que si decís eso no podés ponerle un "simplemente" adelante, eso es grande – reí ante su exageración, aunque si era "grande" para mi. – y segundo, si aún no te lo pidió es hora de que lo haga. Vamos a acelerar un poquito su decisión.

Pasaron las siguientes dos horas maquillándome y peinándome, me ayudaron a vestirme ya que a pesar de que podía pararme no tenía muchas fuerzas como para estar en un pie poniéndome la pollera. Las chicas habían decidido que como no yo no podía hacer mucho íbamos a ver acá una película tipo cine, que los chicos también se arreglarían como para salir. Me pusieron el pelo lacio pero con movimiento, una remera roja manga larga con bordes negros que dejaba a la vista mi estomago plano al completo, una pollera negra con vuelo muy corta y unas sandalias negras, Alice quería ponerme taco pero la convencí por mi estado.

- igualmente, si no usas tus poderes hoy y dormís bien mañana te despertas como cualquier día y tus papás no lo noten.

- Alice, mis papás no lo notarían ni que tuviera todo el cuerpo enyesado – mi vos era suave y triste y ellas se dieron cuenta porque a los dos segundos ellas me estaban abrasando – no se preocupen, estoy bien. Además se van a arruinar el peinado. – Al instante las dos me soltaron y se miraron desesperadas en el espejo, eran tan obvias.

Decidí que podría caminar hasta abajo por lo que si que ellas se dieran cuenta (estaban muy concentradas arreglándose el pelo) salí de la pieza y me dirigí a la escalera. Suspiré sonoramente al ver las largas escalera y tomándome de la baranda comencé a bajar despacio, esto realmente me cansaba y mi sentía que había corrido una maratón cuando terminé de bajar la escalera por lo que fui al sillón y me acosté en el sillón para recuperarme. Habían pasado unos minutos cuando un grito ahogado me llamó la atención, al abrir los ojos los tres chicos me miraban con los ojos como plato y noté que en los de Edward había deseo por lo que no pude evitar sonreír.

- hola, ¿saben lo larga que es esa escalera? Debería poner un ascensor – ante eso los tres reaccionaron. Jasper me sonrió divertido, Emmet se enojó mucho y Edward frunció el seño.

- ¿bajaste sola las escaleras? – preguntó Edward y yo me mordí el labio al darme cuenta que había metido la pata. Eso pareció distraerlo por un segundo y yo volví a sonreír, no sabía que le causaba eso.

- Basta – Emmet fue hasta mi como una furia y sentó en el sillón – voy a matar a Alice y Rose, y si volves a acostarte así con esa pollera te mato.

- ¿por? – pregunté y Jasper no pudo evitar reír.

- porque se te sube un poco y ya es suficientemente corta – masculló Emmet entre dientes y yo me puse colorada.

- ok, perdón – bufó y se sentó a mi lado. No había prestado atención a lo que llevaban puesto, pero Edward tenía un jean claro y una remera marrón manga corta que le quedaba divina, por lo que no pude evitar comérmelo con la mirada.

Cuando las chicas llegaron nos fuimos a los sillones, me senté en el de tres plazas con Edward en una esquina y en la otra Alice y Jazz y en el sillón individual Emmet con Rose sentada en él dándonos la espalda. La película era de terror por lo que en cuanto comenzó yo ya estaba agarrando la mano de Edward, no era fácil no tener miedo a oscuras de noche en esa casa gigante. En un momento la chica gritó y todos saltamos de nuestros lugares y yo enterré mi cabeza en el hombro de Edward mientras él me abrasaba, dentro de poco iba a temblar del miedo.

- no la mires si te da mucho miedo – me susurró en el oído. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir su aliento en mi oreja pero no tenía nada que ver con el miedo anterior.

- me da miedo pero quiero saber como termina, sólo no dejes de abrasarme – le respondí y el rió, no se si por mi locura de querer verlo a pesar del miedo o por si mi aclaración de que no me suelte.


Hola!!! espero que les guste y recuerdendejar reviews que me encantan y si quieren leer mi otra historia "el hombre perfecto".

XOXO, CamiMasen