Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 13 "Llegada"
—Oye, ¿estás bien?— Preguntó Kyoko al notar como Ren movía la pierna aceleradamente.
Después de aterrizar, Sebastian había aparecido a los pocos minutos de salir del avión con un coche todoterreno. Kyoko no entendía mucho de coches, bueno más bien nada, para ella era enorme y bonito, pero al ver como se iluminaba la cara de Ren supuso que debía ser un gran coche. Ambos se montaron en la parte trasera mientras Sebastian cargaba el equipaje, después el buen doctor decidió hacer de copiloto.
—Estoy bien, lo importante es…¿Cómo te sientes tú? Ha sido un viaje largo— Respondió Ren haciendo un esfuerzo por que su tic nervioso se detuviera, lo consiguió pero entonces fue su mano quien comenzó a moverse con vida propia.
—No ha sido largo, ha sido larguísimo, pero estoy perfectamente, recuerda que Doc. me tiene drogada…— Se quejó con un puchero, no la gustaba nada tener que medicarse tanto, ella siempre había sido más de remedios caseros. No pudo evitar fijarse como Ren abría y cerraba la mano intentando que los movimientos involuntarios de ésta se detuvieran, por eso se la agarró y apretó con cariño. —Tranquilo, todo irá bien— Le prometió.
—Ya…— Ren estaba realmente nervioso y su mirada lo corroboraba, ahora más que nunca parecía más Corn que ninguna de sus otras personalidades.
—Estoy contigo…— Kyoko lo susurró tímidamente porque sabía que tampoco era un gran consuelo, después de todo ella tampoco era la gran cosa como para que al él le sirviera de mucho tenerla cerca.
Ren frunció el ceño ante el tono que había utilizado su amiga, como si para él no fuera de vital importancia tenerla allí junto a él en este momento. —Lo sé, y doy gracias a Dios porque así sea, sin ti no creo que pudiera hacerlo— La dedicó una sonrisa cariñosa y sincera.
Kyoko se sonrojó muchísimo por lo que decidió desviar el rostro como si quisiera comprobar el paisaje. Oyó la conversación susurrada que mantenían Sebastian y el doctor, pero no podía saber que decían. —¿Es seguro que el doctor te haya visto así?— Preguntó muy bajito para cambiar de tema y así distraer a su amigo, y ya de paso calmar su sobresaltado corazón.
—Tranquila…— Ren pasó la mano sobre sus rubios cabellos. —Es de confianza, es el médico de la empresa, además…— Susurró con picardía. —Ni te imaginas los acuerdos de confidencialidad que el presidente le habrá hecho firmar—
—Ah…, entonces no podrá contar nada— Aclaró Kyoko más tranquila.
—Bueno…, no podrá contar lo que el presidente no quiera que cuente…— "Seguramente estos dos lleven algo así como un diario de nuestro viaje para contarle al viejo con todo lujo de detalles, probablemente nos estén garbando en este momento". Con ese pensamiento en mente se puso a buscar distraídamente alguna cámara escondida.
—¿Qué quieres decir con eso? —
—Pues que…—
—Perdonen pero hemos llegado— Les interrumpió Sebastian que acababa de detener el todoterreno. —Denme unos minutos para arreglarlo todo— dicho esto se bajó y entro en el edificio que tenían delante acompañado del doctor.
—Bueno…, pues ya estamos aquí. ¿Estás lista?— Ren apretó esta vez él la mano de ella, pues se estaba tocando el pelo con el ceño fruncido. —Deja ya el pelo Kyoko…no le des tantas vueltas—
—Es que se me hace muy raro verme así… y saber que no es una peluca—
—Te queda muy bien, créeme— "Dios mio…, voy a tener que estar todo el día alejando a los moscones". —Aunque me encantaría, algún día, poder volver a ver ese precioso color de pelo natural que tienes—
Kyoko se coloco una vez los mechones que se le venían hacia la cara y se miró en el reflejo del cristal tintado de su puerta. Seguía asombrándose cuando se veía, no es que no hubiera lucido nunca algo similar, pero esta vez Jelly Woods se había superado. Había tenido su cabello de rubio oscuro, Kyoko pensaba que la iba a poner extensiones o algo, pero la diosa se negó asegurando que ya lo tenía bastante largo pues hacía meses que se lo estaba dejando crecer, le había dado unas mechas californianas más oscuras y finalmente le había cortado un coqueto flequillo desfilado. Se parecía al personaje de Setsuka, pero de una forma más madura. — Es que es muy rubio, ¿no? —
"Y ahí va…, un alago más de mi parte que te entra por un oído y te sale por el otro sin hacer el más mínimo contacto con tu cerebro—Anda vamos…— Ren resignado tiro de ella para bajar del coche al ver que Sebatian volvía a buscarles.
—Ya está todo arreglado, les he registrado con otro apellido por si alguien anduviera husmeando—
—Sebastian, estamos muy lejos de casa como para que alguien…—
—Mejor prevenir que curar— Aseguró el mayordomo tajante interrumpiendo a la chica —Me he tomado la libertad de elegir yo el nombre, como he oído a la señorita llamarle a veces Corn, he decidido usarlo como su apellido, nadie se extrañará si la oyen llamarlo así—
—Bien pensado como siempre, gracias Sebastian— Le felicitó Ren.
—¿Los dos? ¿Qué somos los hermanos Corn?— Preguntó Kyoko sorprendida.
—La verdad es que no he dado ningún tipo de explicación innecesaria, para ellos son Kuon y Kyoko Corn, el tipo de relación que tengan no es de la incumbencia de nadie—
—Ah…—Kyoko no supo que decir. "¿Qué quiere decir con el tipo de relación? ¡Nosotros no tenemos ningún tipo de relación! Bueno sí, somos amigos, pero es que dicho así, relación…, parece que fuera… kyaaaaaaaa. ¡Kyoko para ahora mismo de imaginar cosas pervertidas".
"Ya… a nadie le incumbe, ¿eh? Me apuesto lo que quieras a que acierto adicto de culebrones tampoco le importa lo más mínimo, ¡no te lo crees ni tú, Sebastian!". Pensó Ren mientras una pequeña risilla se le escapaba al ver lo nerviosa que se había puesto Kyoko.
—Si me acompañan…, les mostraré su bungalow— Extendió el brazo invitándoles a caminar. —Déjelo señorita, ya me encargaré de ello después— Señaló al ver a Kyoko hacer amago de coger una de sus maletas.
—Pero…— Dudó la chica mientras miraba la gran cantidad de bultos, en su opinión innecesarios, que Jelly la había obligado a cargar.
—Nada, nada, yo me encargo— Repitió el mayordomo y después comenzó a andar para guiarles.
Kyoko miraba todo con la boca completamente abierta, estaban en una especie de Resort rodeado de árboles tropicales. Se extrañó mucho al comprobar que en vez de adentrarse en la tierra se estaban dirigiendo hacia el mar. "¿No se supone que vamos a instalarnos? Será que primero quiere enseñarnos la playa…".
—Ya hemos llegado, es este— Anunció Sebastian deteniéndose junto a una gran cabaña, o como él lo había llamado bungalow, que estaba justo en la orilla, quedando la mitad sobre arena y la otra mitad sobre el agua.
—Dios mío…— Susurró Kyoko alucinada. —Es precioso…— El agua de un intenso azul relucía y se veía tan transparente que estaba convencida de que estaba viendo peces desde allí.
—Bienvenida a las Seychelles Kyoko…— Surró Ren junto a su oído. —¿Te gusta?—
—¿Bromeas?¡Me encanta! — Estalló eufórica mientras agarrando las manos de su amigo daba saltos de emoción, esta excitación provocó que la tos hiciera acto de presencia.
—Me alegro, pero intenta no excitarte demasiado, ¿vale? — La riñó cual niña pequeña.
—¿Podemos entrar?— Preguntó ignorando la petición de Ren.
—Claro, seguro que están esperándonos dentro…—
—Perdonen…— Sebastian interrumpió su conversación. —Pero eso lo dudo mucho—.
—No saben que llegamos hoy, ¿verdad?— Preguntó Ren disimulando una sonrisa.
—No señor—
—Y este no es su bungalow— Ren levantó una ceja, al contrario que Kyoko que le miraba sin comprender, él ya había comprendido la situación.
—No señor, el presidente dio órdenes muy claras sobre como tenía que proceder. Este será su hogar en lo que dure el viaje, dijo claramente que necesitaban un sitio para ustedes solos, lo más tranquilo, discreto e intimo posible— Sebastian se mostraba impasible ante las expresiones de los dos jóvenes.
Kyoko se había puesto colorada al escuchar la palabra íntimo, su cabeza daba vueltas y era incapaz de formular palabra.
Ren por su parte se estaba divirtiendo al ver como ella estaba pasando una vergüenza enorme, a saber en qué estaría pensando. —¿Y no te explicó los motivos para dichas instrucciones?—
—Sí señor, dijo que aunque es un viaje de placer también tiene trabajo que hacer y para ello necesitan estar solos, para evitar cualquier tipo de filtración— El mayordomo susurraba como si estuvieran debatiendo un asunto de estado y no quisiera que nadie más les oyera.
"Claro… porque estando en la otra punta del mundo y completamente transformados es seguro que alguien va a descubrir la trama de la siguiente película del director Konoe. En fin…si ya lo dice el refrán: Dios los cría y ellos se juntan, este hombre es tan teatrero como el viejo." —¿Y ellos saben que no nos alojaremos con ellos?— esta vez levantó una ceja de forma reprobatoria, no le gustaría nada tener que ser él quien les informara.
—Pues no sabría decírselo con toda certeza señor, pero…—Por primera vez Sebatian sonrió ligeramente divertido. —Teniendo en cuenta el paquete que recibió el presidente antes de irnos yo diría que sí—
—¿Fue muy malo?— Preguntó Ren sonriendo.
—Digamos que el presidente no volverá a tener el mismo tono de piel en una temporada— El mayordomo estaba rememorando ese momentazo en el que Lory todo feliz abrió el regalo que le enviaba su buen amigo y al hacerlo su cara quedó totalmente cubierta por una sustancia pegajosa y de color morado intenso.
—Ya veo…— Se carcajeó Ren.
—No entiendo…— Dijo Kyoko con inocencia.
—Jajajajaja, da igual Kyoko no te preocupes, te aseguro que ella sabe hacerlo mejor y él lo ha podido comprobar en otros momentos— La aseguró Ren aun riéndose.
—Bueno, les dejo, cualquier cosa que necesiten sólo tiene que marcar el 1 para que el servicio del resort se encargue y si me necesitan a mi o al doctor marquen el dos y estaremos aquí en un segundo, nosotros nos hospedamos detrás de esos árboles— Señaló una mata de vegetación que proporcionaba bastante intimidad al bungalow de los actores. —Descansen, Nabuki-sama vendrá mas tarde para la revisión de la noche, y mañana podrán visitarlos— Dicho esto se alejó tras darle a Ren una llave electrónica.
—¿Crees que el director se encuentra bien? — Preguntó Kyoko preocupada.
—Claro que sí, seguramente esté planeando su venganza— Aseguró Ren, no dejaba de divertirle el intercambio de bromas pesadas que llevaban años cruzándose. —Venga, vamos… ¿no quieres ver tu habitación? — La preguntó para que dejara de preocuparse pues su explicación no parecían haberla convencido mucho.
—Sí! — Contesto Kyoko de nuevo entusiasmada con el lugar donde se encontraban.
