Esta historia está basada en la novela "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes. Aparición especial: Christian Grey, propiedad de E. L. James.

Epílogo: Parte II

"Us after Us"

Will Traynor

Estaba en la espera de que el mesero se retirará de nuestra mesa para poder empezar a formular oraciones y excusas coherentes ante mis últimos años de ausencia. Pude notar inmediatamente que Clark se encontraba un poco nerviosa, inclusive me atrevería a decir que estaba un poco furiosa ante mi inesperada presencia. Sonreí por lo bajo antes de hablar sin que ella lo notará, sólo por el simple hecho de que estaba en todo su derecho en sentirse molesta ¿Quién en la faz de la tierra te recibiría con los brazos abiertos después de no hacer ni una llamada durante 5 largos años?

Yo creo que nadie lo haría Pensé para mis adentros.

—Lindas fotografías—dije mientras extendía un pañuelo blanco sobre mi regazo para después posar mi vista sobre sus hermosos ojos.

Clark sonrió levemente ante mi comentario. Sin embargo, su hermosa sonrisa desapareció de repente dándole entrada a una expresión de seriedad.

—Gracias—fue lo único que salió de sus finos labios.

Quedamos en silencio por unos breves minutos, hasta que apareció el camarero sosteniendo una botella de vino en sus manos con el único propósito de llenar nuestras copas. Una vez que cumplió con su objetivo, abandonó nuestra mesa dejándonos completamente solos.

—Aún no entiendo que haces aquí, Will—habló Clark para captar mi atención.

Louisa recargó su espalda en la silla sin despegar su mirada desafiante de mis ojos. Volví a sonreír ampliamente ante su gesto de desafío.

Nunca cambiará Pensé para mí mismo.

—Ya te lo dije—respondí mientras tomaba la copa de vino entre mis dedos—Vine a cumplir mi promesa de hace unos años atrás—agregué dándole un pequeño sorbo a mi copa de vino.

Clark sonrió levemente ante mis últimas palabras y aclaró su garganta para después comenzar a contraatacar.

—Creo que el tiempo ya expiró hace mucho tiempo atrás—replicó mientras tomaba su copa de vino entre sus largos dedos—Así que ya no tienes ningún derecho sobre mí, Will Traynor—terminó de decir dándole un pequeño sorbo a su copa sin dejar de mirarme directamente levantando una ceja en señal de desafío.

Amplié mi sonrisa ante sus últimas palabras, bajé la mirada mientras soltaba un leve suspiro para después posar la vista nuevamente en sus hermosos ojos.

—Tienes razón, Louisa—repliqué sin borrar mi sonrisa—No tengo ningún derecho de aparecerme en tu vida, así como así—pausé por un momento para aclarar mi garganta. —Pero creo que todos merecemos una segunda oportunidad—terminé de decir manteniendo la vista fija en ella.

Clark suavizó su expresión ante mi último comentario. Sonrió levemente para sí misma, bajó la mirada por un momento e inmediatamente posó sus ojos sobre los míos sin reproche.

—Está bie— habló Clark mostrándome sus dientes mientras se reacomodaba en su silla. —Mi nombre es Louisa Clark, mucho gusto—agregó posando su largos dedos sobre la mesa.

Entendí inmediatamente sus palabras. De alguna manera tenía que admitir que me fascinaba su creatividad en todo momento. Así que decidí seguir el juego sin romper la magia del momento.

—Encantado de conocerla, Louisa Clark—sonreí ampliamente—Mi nombre es Traynor, Will Traynor.

Louisa soltó una leve carcajada ante mis intentos de caracterización del agente 007.

—Y dígame, señor Traynor—dijo sin borrar su sonrisa de sus labios—¿Qué lo trae por Manhattan? ¿Placer o negocios?—preguntó mientras tomaba su copa de vino entre sus dedos y le daba un pequeño sorbo.

—Ambos—contesté sin dudarlo—Pero para serle sincero creo que el placer es primero—agregué mostrando mi sonrisa de triunfador ante la situación.

Clark depositó su copa de vino sobre la mesa, sonrió levemente y soltó un leve suspiro.

—Fuertes declaraciones—dijo mientras se levantaba de su lugar—Sí me disculpa, necesito ir al tocador— terminó de decir tomando camino rumbo al baño de damas.

Solamente puede asentir con mi cabeza para después darle un pequeño sorbo a mi copa de vino sin dejar de sonreír por la situación mientras esperaba por su regreso.

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Cerré el grifo del lavamanos para tomar una toalla de papel y secar los residuos de agua sobre mis manos. Tiré el papel en el cesto de la basura y me dispuse a emprender camino a la salida. Sin embargo, me detuve de golpe, volteé nuevamente al espejo que se encontraba enfrente de mí, solté un leve suspiro y posé mis manos sobre la barra del lavamanos. Era increíble el poder que causaba la presencia de Will después de tantos años. Tenía que reconocer que nunca desapareció de mi vida ¿El muy cabrón cree que así de simple van a hacer las cosas? Yo creo que no, aunque la verdad tenía unas enormes ganas de mandar todo al carajo, tragarme mi orgullo e indignación y lanzarme sobre sus brazos sin importar nada.

Sin embargo, me gustaba el hecho de jugar un rato a conocernos nuevamente, tal vez y salga algo bueno de esto. Volteé a ver mi reflejo, respiré profundo para soltarlo lentamente mientras acomodaba mi ropa y me armaba de valor para salir nuevamente a escena. Pude visualizar de lejos que Will se encontraba en medio de una llamada, así que decidí pasar de largo y tomar asiento nuevamente sin interrumpir. Después de unos leves segundos terminó su llamada para posar su celular sobre la mesa.

—¿Llamada de negocios?—pregunté sin atreverme a verle a los ojos.

—Familiar—respondió rápidamente sin dudar ni un segundo—Era una llamada de parte de mi hija, Lilly—agregó sonriendo levemente.

—¡Oh!—fue lo único inteligente que salió de mis labios, pero no deje que eso interrumpiera mi pequeño juego—Entonces… ¿Es usted casado?—pregunté de golpe tratando de indagar más en los últimos años de la vida de mi ex jefe.

Will soltó una leve carcajada.

—Por supuesto que no—respondió sonriendo ampliamente—Beatriz y yo, sólo mantenemos una relación sana por el bien de nuestra hija—agregó sin vacilar—Pero jamás se me cruzó por la cabeza contraer matrimonio con ella—terminó de decir sin borrar su cínica sonrisa.

No tenía ni la más mínima idea del porqué creía en cada una de sus malditas palabras. No había duda que Will Traynor era un bastardo con gloria. Al menos tenía que reconocer que fue lo suficientemente inteligente para no caer en las garras de Beatriz, a pesar de su embarazo. Mi momento de reflexión fue interrumpido drásticamente por el sonido de notificación de mi celular. Lo busqué inmediatamente en mi bolsa hasta que lo pude localizar y descubrir al responsable: Christian Grey. Desbloqueé mi pantalla e hice click en el mensaje para leerlo.

Christian: Espero y hayas disfrutado tu exposición, Clark. Recuerda que tenemos una cena pendiente.

Sonreí por lo bajo al leer la última oración del mensaje. Ese maldito de Christian sí que sabía cómo poner nerviosa a cualquier mujer. Empecé a redacta mi respuesta, pero la voz de Will me interrumpió descaradamente.

—¿Negocios?—preguntó posando una de sus manos sobre la mesa mientras esperaba respuesta.

—Social—respondí sin dudarlo—Es un colega que insiste en que acepté su invitación a cenar—agregué descaradamente.

Pude visualizar que la expresión en su rostro se endureció para darle entrada a un gesto de enojo ante mi último comentario. Inclusive, me atrevería a decir que se encontraba celoso. Sin embargo, la llegada del mesero con nuestra comida interrumpió su escenita de celos. Sonreí por lo bajo sin borrar de mi cabeza su gesto de fastidio. Después de unos minutos decidimos cambiar de conversación dejando atrás sus celos.

—Mis padres decidieron retirarse de la empresa definitivamente. Por los últimos años he estado a cargo de la compañía. Georgina se encarga de representar a la empresa alrededor del mundo. Sin embargo, en esta ocasión me tocó a mí venir a Manhattan personalmente a cerrar los contratos con la compañía a cargo de Miranda Priestly.

Will se llevó un trozo de filete a su boca al terminar de hablar.

—Te advierto que Miranda es una persona muy especial—hablé mirándolo directamente a los ojos.

—Eso lo sé perfectamente. Tuve el placer de conocerla en Milán el año pasado—dijo Will sonriendo ampliamente—Pero basta de hablar de mí—continuó mirándome directamente. —Dime ¿Cómo te ha tratado Manhattan?—preguntó esperando respuesta.

—De maravilla—respondí sin vacilar—Me gradué con honores, y mientras lo hacía trabajé para Miranda Priestly. Una vez que terminé el curso, conseguí empleo en el departamento de imagen y asesoría personal en el edificio de la revista Sparkle—pausé por un momento para tomar una bocana de aire—Y ahora estoy a cargo de la edición y redacción de la sección de modas en la revista—terminé de decir mientras le daba un pequeño sorbo a mi copa de vino.

—Sabía que había un enorme potencial en ti, Clark—confesó Will mientras sonreía ampliamente—Nunca lo dude—agregó soltando un leve suspiro de orgullo.

Le mostré mis dientes en señal de agradecimiento. Deposité nuevamente mi copa de vino sobre la mesa y agregué:

—Mi hermana Treena consiguió trabajo en tu compañía ¿Tienes algo que ver en eso, Will?

—Por supuesto que no—respondió inmediatamente sin dudarlo—Sí tu hermana consiguió el empleo es por su capacidad e inteligencia, Louisa. No dudes de ello—terminó de responder.

De alguna manera tenía toda la razón ¿Por qué diablos se me cruzó por la cabeza la idea de que posiblemente Will influyó en la contratación de Treena? Bajé la mirada por un segundo, antes de tomar valor para verlo directamente a los ojos.

—No fue demasiado inteligente para no evitar quedar embarazada por un patán que la enredo en sus mentiras—dije espontáneamente sin pensar en las palabras que estaba utilizando en ese momento.

Will soltó una leve carcajada ante mi inesperado comentario respecto a mi hermana menor.

—Entonces ese niño en la fiesta junto a tu hermana sí era su hijo—habló Will para captar mi atención.

—Sí, su nombre es Thomas y tiene la misma edad que Lilly—solté un leve suspiro de arrepentimiento por ser tan imprudente.

—Es de humanos equivocarse en cualquier momento—dijo captando mi atención, nuevamente—El de ella fue creer en las palabras de un hombre. En cambio el mío fue dejarte ir y no haberte buscado hasta ahora—terminó de decir sonriendo cínicamente.

Mi corazón dio un vuelco al escuchar sus últimas palabras, las cuales provocaron que mi sangre se concentrara en mis mejillas y me sonrojara. A pesar de los últimos años, cada maldita palabra que salía de los labios de Will Traynor hacía que mi corazón latiera a mil por hora.

—Y el mío fue creer en tu promesa—confesé espontáneamente mientras visualizaba como desaparecía la cínica sonrisa de sus labios.

Quedamos en silencio por unos segundos, hasta que Will decidió hablar nuevamente para romperlo.

—Cree en esto, Louisa—comenzó a formular palabras mientras se reacomodaba en su silla—Mientras esté en Manhattan, te aseguro que no perderé ni un maldito segundo en recuperarte—terminó de decir mientras me mostraba su maldita y perfecta dentadura.

—Eso no será tan fácil, Will Traynor—dije mientras levantaba una ceja en señal de desafió.

Will solamente amplió mucho más su sonrisa ante mis palabras desafiantes. Sin embargo, no pudimos terminar de atacarnos mutuamente, ya que el mesero nos interrumpió retirando los platos de la mesa y posteriormente, entregar la cuenta.

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La sala de reuniones en el edificio de Sparkle, era enorme, la pared que daba la vista desde el piso numero 18 tenía un enorme cristal del techo al suelo, la cual ofrecía una vista muy complaciente desde mi lugar. Desde hacía más de 2 horas me encontraba junto a los jefes de departamento en la reunión previa para definir últimos detalles de la nueva edición de la revisa y hablar sobre las siguientes. Sin embrago, no me encontraba cien por ciento comprometida con la reunión, ya que el bastardo de mi ex jefe no había salido de mi cabeza desde que nos volvimos a reencontrar la noche anterior. Tenía que reconocer que el muy cabrón llego sin previo aviso e hizo que mi mundo se moviera nuevamente.

—¿Louisa?

—Sí—reaccioné inmediatamente ante el llamado por parte de Mark.

—¿Qué te parece darle una segunda oportunidad a Mía Solano para nuestra edición del mes de Julio?—me preguntó mientras posaba las palmas de sus manos sobre la mesa esperando respuesta.

Todo ser humano merece una segunda oportunidad Pensé para mí misma.

—Creo que todo ser humano merece una segunda oportunidad—respondí mostrando mi torpe sonrisa ante los encargados—Es de humanos equivocarse—agregué mientras aclaraba mi garganta.

Todos los presentes, incluido Mark, quedaron en silencio por un momento para meditar y reflexionar lo que acaba de decir ¡Diablos! Otra vez Will Traynor estaba presente en cualquier momento. De alguna manera creo que esta vez sí fue el lugar y momento correcto para su aparición en escena. Mía Solano había cometido muchos errores durante su corta carrera como modelo de pasarela. Sin embargo, tenía un enorme potencial para seguir resaltando en cualquier desfile y portada de revista, que no había duda que mereciera una segunda oportunidad.

—Estoy de acuerdo con Louisa—dijo Mark mientras posaba sus manos sobre la cintura. —Entonces Mía será la imagen de nuestra edición de mes de Julio.

Antes las últimas palabras de Mark, dio por terminado la reunión haciendo que todos los presentes se levantarán de sus asientos para continuar con su largo día de trabajo, menos yo, ya que su voz me llamó inmediatamente para que no me moviera de mi lugar. Una vez que la sala de reuniones se vació, solamente quedamos mi jefe y yo.

—Louisa, otra cosa muy importante—habló mientras se apoyaba levemente sobre la mesa—Tenemos la oportunidad de realizar la entrevista personalmente con Will Traynor sobre sus logros en llevar el nombre de su compañía muy alto—continuó mientras entrelazaba sus brazos sobre su pecho—Tú serás la encargada de la sesión fotográfica que se realizará el próximo martes a las 7 pm al señor Will Traynor—terminó de decir.

Eso no lo esperaba. A pesar de querer evitar cualquier tipo de contacto o acercamiento con Will, el muy bastardo se las ingeniaba para estar siempre presente en cualquier situación. Procesé la información que acababa de recibir por parte de mi supervisor, inhalé un poco de aire y lo solté lentamente mientras dibujaba una sonrisa en mis labios para hablar.

—Será un placer—mentí sin borrar mi torpe sonrisa de mis labios—Aunque nadie me había hablado previamente sobre esta entrevista—confesé mientras recargaba mi espalda en la silla.

—No habíamos confirmado la presencia del señor Traynor hasta hoy en la mañana. Esa fue la razón por la cual no se te había comentado nada—habló Mark levantándose de un sólo movimiento de su lugar para caminar a su silla, tomar su saco de vestir y ponérselo encima.

Solté un leve suspiro de resignación mientras miraba la vista de Manhattan a través del enorme cristal que se encontraba frente a mí.

—Louisa—dijo Mark captando mi atención—lo dejo todo en tus manos ¡Suerte!—terminó de decir antes de abandonar la sala de juntas dejándome completamente sola con mi mala suerte.

Sonreí por lo bajo al escuchar sus últimas palabras. Enderecé mi espalda y me levanté de mi lugar para salir directamente a mi oficina y empezar con los preparativos de la sesión fotográfica de Will Traynor.

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Will Traynor

—Hola, papi—dijo Lilly a través del monitor de mi computadora portátil.

Sonreí ampliamente ante la delicada y hermosa sonrisa que desprendía el rostro de mi pequeña hija.

—¿Cómo está la princesa de Londres?—pregunté mostrando mis dientes en señal de alegría.

Lilly soltó una carcajada mientras aplaudía con las palmas de sus manos.

—Extrañándote mucho, papi—respondió dándole entrada a una triste expresión en su rostro—¿Cuándo regresas? Ya quiero que estés aquí conmigo—terminó de responder sin despegar sus tristes ojos del monitor.

Mi corazón dio un pequeño vuelvo al ver esa expresión en su rostro. Odiaba totalmente ver a mi pequeña triste. Dibujé una enorme sonrisa en mi rostro y le miré directamente a los ojos a través del monitor.

—Te prometo algo. Cuando regresé a casa lo primero que haremos juntos es ir al parque de diversiones ¿Te agrada la idea?—pregunté.

Lilly sonrió ampliamente ante mi pregunta y comenzó a dar unos pequeños brincos de alegría.

—Claro que me gusta—replicó mientras tomaba entre sus brazos a su oso de peluche para abrazarlo fuertemente.

—Ya es hora de ir a la cama, Lilly—habló Beatriz interrumpiendo nuestro pequeño momento de felicidad.

—No, mami. Yo quiero quedarme un rato más con papá—confesó Lilly haciendo un leve puchero de enojo ante el comentario de su madre.

Sonreí por lo bajo al visualizar su pequeño puchero.

—Mami, tiene razón, princesa—dije para captar su atención—Es hora de ir a la cama. Hablaremos mañana—terminé de decir mientras le guiñaba un ojo en señal de promesa.

—Está bien—dijo mientras se levantaba de su lugar—Te quiero, papi. Buenas noches y que sueñes con los angelitos. — terminó de decir mientras me aventaba un beso a través del monitor.

—También yo—fue lo único que salió de mis labios antes de que Lilly desapareciera por completo de la vista de mi monitor.

Bajé la vista por un momento hasta que la voz de la madre de Lilly apareció en escena.

—¿Cuándo regresas?—preguntó Beatriz apareciendo en la imagen del monitor.

Elevé la vista y solté un leve suspiro.

—Dentro de un par de días más. Tal vez el próximo fin de semana. No estoy seguro— respondí rápidamente sin vacilar—¿Por qué? ¿Sucede algo?

Beatriz tardó unos leves segundos en contestar. Inhaló un poco de aire y lo soltó lentamente.

—Me ofrecieron un contrato por 3 años para ser el rostro de una marca de cosméticos y ropa muy reconocida en Nueva York—contestó sin darme la oportunidad de entender muy bien el mensaje original.

—Felicidades—repliqué mientras sonreía ampliamente.

—No lo entiendes, Will. En el contrató está especificado que tengo que residir en Nueva York por los próximos 3 años. Eso implica que Lilly vendrá conmigo—dijo Beatriz posando una de sus manos sobre su mejilla.

Eso no me lo esperaba. Solté un leve gemido de fastidio ante sus últimas palabras. Traté de relajarme un poco, y lo logré.

—Sí mal no lo recuerdo, Beatriz—comencé a hablar—Desde que nació Lilly, tu situación económica está resuelta de por vida. De eso me encargué yo—continué sin darle oportunidad de replicar—Así que no entiendo porque el repentino cambio de tomar esta decisión—terminé de decir esperando una buena explicación por parte de Beatriz.

La expresión en su rostro se endureció de repente.

—No sólo se trata del dinero, Will—comenzó a justificar su repentina decisión—Sabes perfectamente que yo adoro mi profesión, necesito regresar a ser la que era yo antes de Lilly. En ningún momento estoy diciendo que me arrepiento de haber tomado la decisión de dedicarme por completo a nuestra hija. Al contrario, fue la mejor decisión que he tomado. Sin embargo, creo que ya es momento de regresar. Por favor Will, tú entiendes perfectamente cómo se siente el deseo de volver hacer lo que más te gusta en la vida— terminó de decir mientras posaba sus brazos sobre el escritorio donde se encontraba el monitor.

Maldita sean cada una de las palabras que salieron de sus labios. Tenía toda la razón, yo entendía a la perfección ese sentimiento de volver hacer lo que más te apasiona en la vida. Llevé mis manos sobre mi rostro para inhalar un poco de aire y soltarlo lentamente mientras asimilaba las últimas palabras de Beatriz.

—Lo entiendo a la perfección—repliqué viéndola directamente a los ojos—¿Te parece si lo discutimos cuando regrese?—pregunté mientras me reacomodaba en mi asiento.

—Me parece bien—contestó Beatriz soltando un leve suspiro de alivio—Avísame cuando estés de regreso—terminó de decir antes de desparecer por completo de la vista del monitor.

Recargué mi espalda en la silla. Posé fijamente mis ojos en el techo y recordé las últimas palabras de Beatriz ¿Quién era yo para impedirle retomar nuevamente su pasión? Tenía que reconocer que a pesar de ser un poco estirada, su papel como madre era indiscutible. Siempre me mantuvo al tanto sobre Lilly, aunque tenía que reconocer sus intentos de manipulación, pero no la culpo, ella siempre me dejo claro cuánto me amaba. Sin embargo, yo le deje muy claro que no sentía lo mismo que ella sentía por mí, lo único que le podía ofrecer era protección y mi amistad incondicional. Desde ese momento decidimos llevar una relación sana por el bien de nuestra hija. La cual está funcionando a la perfección.

Cerré sesión en mi computadora portátil y decidí levantarme de mi lugar para tomar un poco de agua e irme a la cama directamente, ya que mañana sería un día largo. No sin antes tomar mi móvil en mis manos, buscar el nombre de Louisa entre mis contactos y mandarle un mensaje de buenas noches. Sonreí al mismo tiempo que hice clic en el botón de enviar mensaje. Me recosté en la cama sin ser capaz de esperar respuesta por parte de Clark, ya que mis ojos se cerraron por completo dejándome entrar en un sueño profundo.

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Sólo rogaba a los dioses que mis malditos nerviosos no arruinarán la noche del evento. A pesar de llevar bastante tiempo en medio de la industria de la moda. Tenía que reconocer que cuando se acercaba un gran evento, que obviamente estaba a mi cargo, no podía ocultar mi falta de seguridad.

—Recuerda que tienes que estar sobria y no debes beber más de 2 piñas colada con alcohol, Lou—habló Emily en cuanto se paró a un lado de mí en el evento regresándome al mundo real.

Había olvidado por completo que las piñas coladas me desarmaban en un par de minutos sí ingería más de 2 vasos. Sonreí por lo bajo y deposité mi piña colada sobre la barra del lugar.

—Lo siento. Estoy muy nerviosa—confesé mostrando mis dientes en señal de nervios.

—Ya me di cuenta—dijo Emily recargando su cuerpo sobre la barra—Por cierto. Déjame decirte que te ves espectacular en ese vestido plateado. Sí había un hermoso cuerpo que lucir después de todo—terminó de decir mientras daba la media vuelta para pedirle una bebida al barman del lugar.

Solté una leve risita de nervios ante el último comentario por parte de mi asistente.

—Gracias. Mark me obligó a lucir el modelo principal de la última colección de Miranda Priestly—confesé sonriendo ampliamente mientras tomaba nuevamente mi piña colada entre mis manos.

—Pues te recomiendo que te cuides de un par de hombres que no dejan de verte con cara de idiotas—pausó por un momento mientras se reincorporaba en la misma dirección que me encontraba—Además no puedo culparlos—le dio un pequeño sorbo a su bebida—Con ese escote tan provocador y sexy que deja tu espalda al descubierto, es obvio—agregó soltando una leve risita de complicidad.

Al principio me negué rotundamente en lucir el vestido, ya que como lo había mencionado Emily, el escote en corte V que dejaba al descubierto mi espalda era un poco provocador. Sin embargo, decidí que era momento de tener confianza y total seguridad en mí misma que al final terminé accediendo ante su petición.

—Por cierto, lo olvidé por completo—habló Emily sacándome de mis pensamientos drásticamente—Esto es para ti, lo tienes que llevar esta noche como todos los demás—agregó mientras me entregaba un pequeño paquete.

—¿Qué es esto?—pregunté mientras tomaba el pequeño paquete en mis manos y lo depositaba encima de la barra.

—A último momento se decidió que la temática del evento sería de antifaces o mascaras— espondió Emily relajando su cuerpo sobre la barra del lugar.

Saqué el pequeño objeto del paquete sólo para tomarme con un antifaz dorado en figura de mariposa.

—Es hermoso—dije mientras simulaba colocarlo en mi rostro—¿Por qué nadie me mencionó que sería de antifaces?—pregunté un poco confundida—Se supone que soy la encargada del evento—terminé de decir mientras miraba directamente a mi asistente.

—Se decidió esta mañana. Fueron órdenes de Christian—contestó Emily sin vacilar—Sin embargo, no te quise molestar con ese detalle de último momento, porque te vi muy ocupada. Así que me di a la tarea de hacerlo por ti, jefa— terminó de contestar llevándose un largo trago de su bebida a los labios.

Solté un leve suspiro de alivio al poder contar con Emily en cualquier momento. Sonreí por lo bajo y deposité el antifaz sobre la barra.

—Gracias, Emily—confesé dibujando una leve sonrisa en mis labios—En verdad no se qué haría sin ti—terminé de decir mientras posaba una mano sobre su hombro en señal de agradecimiento.

—No es para tanto. Sólo morirías sin mí—dijo Emily mostrándome sus dientes.

Soltamos una leve carcajada al mismo tiempo en señal de complicidad.

—Mírate nada más, Louisa—habló la voz de Mark interrumpiendo nuestro pequeño momento de complicidad—Te dije que ese modelo te quedaría de maravilla—agregó parándose unos centímetros delante de nosotras mientras extendía sus manos en dirección mía.

—Gracias—fue lo único inteligente que salió de mis labios ante su último comentario.

—Debo felicitar al señor Grey y, por supuesto, a ti por esta velada maravillosa—confesó Mark sonriendo ampliamente—Y déjame decirte que el toque de los antifaces es estupendo—terminó decir mientras me mostraba rápidamente su máscara de la noche.

—Eso sí se lo tiene que agradecer al señor Grey—dije espontáneamente sin vacilar—Fue totalmente idea de él—terminé de decir sonriendo ampliamente.

—Por cierto ¿Dónde se encuentra?—preguntó mi jefe dando un rápido vistazo al lugar para tratar de localizar a Christian entre los invitados.

Era lo mismo que yo también me preguntaba. No había señales del él por ningún lugar y mucho menos un mensaje de su parte. Sin embargo, como obra de magia entró una notificación de mensaje Whatsapp a mi móvil. Inmediatamente lo abrí sin dudar y era de Christian Grey.

—¡Vaya! Precisamente me llegó un mensaje de su parte informándome que llegará un poco tarde, ya que su vuelo se retrasó un poco—leí el mensaje en voz alta para que mi jefe lo oyera.

—Perfecto. Entonces no hay nada de qué preocuparnos—dijo Mark soltando una leve carcajada, provocando que todo mi cuerpo se relajará.

—Sí, no te preocupes por ello—repliqué dibujando una torpe sonrisa en mis labios.

—Nos estaremos viendo. Me retiró, iré a saludar a unos colegas—dijo Mark antes de emprender camino hacia la dirección adónde se encontraban uno de sus colegas.

Solté un suspiro de alivio mientras tomaba asiento sobre la silla del bar.

—Salvada por la campana—habló Emily sin despegar su vista del centro del lugar del evento.

—Eso creo—dije rápidamente mientras que de un sólo movimiento me reacomodaba en la silla de la barra.

—Esta noche se subastará el vestido que tienes puesto. Así que te recomiendo que respires profundo y te mantengas sobria para subir a escena—dijo de golpe Emily antes de emprender camino hacia la mesa de postres.

Abrí los ojos como plato ante la confesión por parte de mi asistente. En realidad eso era lo que menos esperaba para esa noche. A pesar de llevar años dentro de la industria de la moda, aún no tenía el valor suficiente para estar modelando un vestido tan provocativo e importante delante de tanta gente. Me levanté inmediatamente de mi lugar para dirigirme directamente al tocador de damas, no sin antes llevar conmigo el antifaz dorado.

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Una vez dentro del tocador de damas, me posé enfrente del enorme espejo que se encontraba frente a mí. Solté un largo suspiro de nervios, acomodé mi vestido para después tomar el antifaz entre mis manos para colocarlo encima de mis ojos.

—Louisa Clark—habló la voz de una mujer tras de mí.

Volteé inmediatamente ante el llamado para toparme con Andy, la asistente personal de Miranda Priestly.

—¡Hola, Andy! ¿Cómo estás?—pregunté mientras desistía en mis intentos de colocar mi antifaz.

—Muy bien—respondió mostrándome su perfecta dentadura—¡Vaya! Te ves increíble usando el vestido principal de la colección exclusiva de Miranda—terminó de decir mientras se acercaba al lavamanos.

Solté una leve risita de nervios ante el cumplido por parte de la asistente de mi ex jefa, Miranda.

—Gracias. En verdad me halagas—repliqué dibujando una torpe sonrisa en mis labios.

—Miranda siempre tuvo razón sobre ti, Louisa—comenzó a hablar mientras cerraba el grifo del lavamanos—Sobre tu potencial dentro de la industria de la moda—pausó por un momento para secar sus manos con una toalla de papel—Por cierto, felicidades por tu empleo. Créeme que muchas matarían por él—terminó de decir mientras depositaba la toalla de papel en el cesto de basura y tomaba su bolso entre sus manos.

Las últimas palabras que salieron de los labios de Andy, me hicieron recordar mis días trabajando para Miranda. Esas fueron exactamente las palabras que ella utilizó para definir lo afortunada que era el estar trabajando bajo su mando.

—Magnifico evento, Lou—habló Andy para emprender camino para regresar al evento. No sin antes agregar:—Suerte esta noche en el escenario. Para todo hay una primera vez.

No había duda que Andy se había convertido en la copia mejorada de Miranda Priestly, a pesar de que ella misma me confesó que renunciaría a su puesto, sí algún día llegará a convertirse en Miranda Priestly. Sin embargo, esta noche demostró todo lo contario. Inhalé aire profundamente y lo solté lentamente para ponerme definitivamente el antifaz sobre mi rostro. Tenía que reconocer que Emily no tenía malos gustos. Mostré mis dientes ante mi reflejo y emprendí camino para reincorpórame nuevamente al evento.

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No había duda que el evento estaba siendo un éxito total. Y el toque de los antifaces y máscaras le daban presencia y misterio a la noche. A penas y podía reconocer a los invitados con esos peculiares objetos sobre sus rostros.

—¿Me permite esta pieza, Clark?—preguntó la voz de un hombre tras de mí

Mi corazón se detuvo por unos leves segundos al escuchar que me llamaba por mi apellido. Di la media vuelta y me topé con Christian Grey extendiendo su mano a mí dirección. Era inconfundible debajo de ese antifaz color negro que llevaba consigo.

—Por su puesto, Señor Grey—contesté un poco desilusionada, ya que esperaba que fuera otra persona.

Tomé su mano entre la mía y de un sólo movimiento aprisionó mi cintura con su brazo para hacer su agarre más intenso. Solté un leve gemido de asombro, pero pude recuperarme inmediatamente.

—Déjame decirte que luces espectacular en ese vestido rojo—dijo acercándose a mi oído—Soy la envidia de cada uno de los hombres que se encuentran en este maldito lugar—terminó de decir mientras esbozaba una sensual sonrisa.

En realidad tenía que reconocer que me gustaba ser el centro de atención dentro del mundo de los hombres, sobre todo de Will Traynor y Christian Grey. Solté una leve risita de nervios ante su último comentario.

—No es para tanto, pero se acepta el cumplido, Señor Grey—dije mientras lo miraba directamente a los ojos.

Quedamos en silencio, no total, ya que la música seguía sonando de fondo, hasta que la voz de Christian hizo presencia nuevamente.

—Me preguntaba sí después del evento me acompañarías a mi departamento a cenar— dijo de golpe sin darme oportunidad de reaccionar apropiadamente.

Ese viejo truco lo sabía de memoria. Era una invitación disfrazada, la cual se traduciría como: Pasa la noche conmigo, y no es para cenar. Solté una risita de nervios. Tenía que reconocer que eso no me lo esperaba. Christian tenía fama de ser directo, pero jamás imaginé que lo fuera tanto. Sin embargo, algo dentro de mi cabeza me decía que aceptará, ya que yo también tenía derecho a conocer a otros hombres, pero por otro lado, en lo más profundo de mi corazón, me decía que no lo hiciera gracias a la maldita silueta de Will Traynor.

—Yo… la verdad no me esperaba una invitación tan directa, señor Grey—comencé a formular palabras coherentes—Sin embargo, la noche aún no termina—terminé de decir mientras le seguía el paso sobre la pista de baile.

—Bien jugado, Clark—dijo Grey sonriendo ampliamente ante mi inesperada respuesta— Entonces sí decides aceptar mi invitación, te estaré esperando en el estacionamiento a las 11 en punto— terminó de decir justo cuando la música se detuvo de golpe.

Tomó mi mano y depositó un leve beso en mi dorso en señal de agradecimiento por haber aceptado bailar con él. Solamente puede mostrar mis dientes y asentir con mi cabeza. Una vez que la música reinició, Christian me tomó nuevamente por la cintura para que lo acompañara a la barra del lugar. Sin embargo, la mano de Will Traynor me lo impidió por completo, ya que me tomó del brazo por sorpresa para llamar mi atención.

—¿Me concedes esta pieza, Clark?—dijo sin despejar sus desafiantes ojos de Christian, el cual solamente sonrió levemente.

—Claro—respondí sin reproche ante la petición de mi ex jefe—Sí me disculpas, Christian—dije mientras emprendía caminó junto a Will hacia la pista de baile.

Christian solamente asentó con la cabeza y continuó su camino rumbo a la barra del lugar.

—Bonito vestido—habló Will mientras me tomaba por la cintura para atraerme a su cuerpo.

—Gracias—dije mientras lo miraba directamente a los ojos—Bonito antifaz.

—Gracias—exclamó mostrándome su cínica sonrisa.

—Así que tu colega es Christian Grey—dijo Will de golpe para captar mi atención.

Tardé unos leves segundos en reaccionar, pero lo pude hacer satisfactoriamente.

—Sí así lo fuera—contesté descaradamente—¿En qué te molesta?—pregunté.

Will endureció las facciones de su rostro para darle entrada a una expresión de enojo y fastidio ante mi inesperada respuesta.

—No lo voy a permitir, Clark—dijo mientras apretaba más mi cuerpo contra el suyo, provocando que soltará un leve gemido de asombro.

—Sí mal no lo recuerdo, Will. No eres mi dueño como para decirme con quien puedo salir y con quién no—repliqué ante sus palabras autoritarias.

Will sonrió levemente ante mis últimas palabras.

—Eres mía, Clark—dijo rápidamente sin darme oportunidad de replicar ante sus palabras, ya que sus labios sobre los míos lo impidieron por completo.

Sus labios eras demandantes y suaves, tal y como los recordaba. Mi cuerpo reaccionó ante su contacto y provocó que mi corazón latiera a mil por hora. Una vez que nuestros labios se separaron nuestros ojos se encontraron nuevamente.

—Te lo dije. Sigues siendo mía—dijo Will sonriendo ampliamente ante su triunfo.

Maldito bastardo. Tenía toda la razón el muy imbécil. Mis labios me traicionaron ante su inesperado contacto. Mi corazón dio un vuelco de 180 grados antes sus últimas palabras para después soltar una leve carcajada.

—Tienes toda la razón, Will Traynor—dije espontáneamente—Sin embargo, eso no significa que caiga rendida a tus pies—agregué mostrándole mis dientes.

Will me mostró su perfecta dentadura gracias a mis últimas palabras.

—Eso lo sé perfectamente, Clark—dijo sin borrar su cínica sonrisa de sus finos labios—Sin embargo, reconoce que sí esta noche te quiero hacer el amor, tú no opondrás resistencia—terminó de decir mientras posaba una de sus manos sobre mi espalada baja, provocando que soltará un pequeño gemido ante el inesperado contacto de la palma de su mano sobre mi piel desnuda.

—¡Vete al diablo, Will Traynor!—contraataqué inmediatamente antes de zafarme de su posesivo agarre de un sólo movimiento.

Solamente pude visualizar su estúpida, pero encantadora, sonrisa antes de que la voz de la anfitriona del evento anunciara que en breves minutos iba a comenzar la subasta. Salí de prisa del medio de la pista para dejar solo a Will en medio de todos los invitados.

Durante la subasta y el resto de la noche, evité por completo a Will Traynor. No quería verlo ni en pintura al muy cabrón. Aunque sus últimas palabras estaban en lo correcto, yo accedería a cualquier petición por su parte sin ningún reproche. Tomé de un sólo trago lo que restaba de mi copa de vino, lo deposité encima de la barra y emprendí camino hacía el estacionamiento del lugar. Una vez llegando al lugar, eché un leve vistazo alrededor para localizar el auto de Christian Grey, consiguiéndolo con éxito.

—Debo confesar que tenía duda de que vinieras—confesó Grey recargado en su coche.

—También yo—exclamé rápidamente para acercarme al coche provocando que Christian abriera la puerta y me dejará entrar definitivamente en el interior.

Una vez dentro, cerró la puerta y se colocó inmediatamente en el lugar del conductor.

—¿Estás segura?—preguntó mientras encendía el motor.

Tragué un poco de saliva ante su última pregunta, ya que en realidad no tenía ni la más mínima idea de sí estaba segura o simplemente lo hacía para demostrarme a mí misma que podía estar con cualquier hombre sin que la silueta de Will Traynor lo impidiera.

—Sí—mentí.

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El pequeño apartamento de Christian Grey era muy acogedor. Eso era algo que tenía que reconocer. Después de cenar lo que habíamos pedido a domicilio, decidimos sentarnos en el sofá para terminar nuestras copas de vinos mientras platicábamos.

—Un brindis por nuestro trabajo en equipo y, obviamente, por ser la estrella del evento— dijo Grey mientras elevaba su copa de vino al aire.

Solté una leve carcajada ante su comentario.

—Gracias—repliqué imitándolo para elevar mi copa de vino al aire.

De un sólo trago terminamos el resto de vino que quedaba en nuestras copas. Una vez que separamos la copa de nuestros labios, nuestras miradas se cruzaron. Christian tomó mi copa entre su mano para depositarla encima de la mesita junto con la suya. Nuevamente posó sus ojos sobre los míos. Aclaré mi garganta ante su intimidante mirada. Y de un sólo movimiento me encontraba acorralada sobre el sofá y su cuerpo. Sus labios se unieron sin previo aviso con los míos. Al principio fue tierno y delicado. Su mano se coló por debajo de mi vestido y recorrió la pantorrilla de mi pierna hasta llegar a mi muslo, lo cual provocó que soltara un leve gemido de placer ante su contacto. Su beso se tornó más y más demandante. Sin embargo, tuve que romper el momento.

—¿Sucede algo, Clark?—preguntó Grey confundido ante mi repentino cambio de planes.

—Lo siento, Christian—respondí sin atreverme a verlo directamente a los ojos—No debí venir—agregué mientras posaba la palma de mi mano sobre su pecho.

Christian soltó un leve suspiro de resignación. Me dejó libre de su agarre para que pudiera sentarme nuevamente sobre el sofá.

—¿Es por Will Traynor?—preguntó de golpe sin dame la oportunidad de reaccionar.

—¿Cómo lo sabes?—respondí con otra pregunta.

—Lo sé todo sobre ti, Louisa Clark—respondió soltando una leve risa de resignación.

—Sabes que eso es raro ¿Verdad?—dije mostrando mi cara de angustia ante su inesperada confesión.

—Me lo dicen muy seguido—respondió mientras tomaba la botella de vino en sus manos para llenar nuevamente su copa.

—En verdad, lo siento mucho—volví a disculparme—Lo intenté, creí que sí aceptaba pasar la noche contigo, me comprobaría a mí misma que ya no estoy enamorada de él. Sin embargo, fallé rotundamente—terminé de decir esperando respuesta de su parte.

—Yo me conformo con el placer, Clark. No con el amor—respondió Grey mientras de un sólo trago vaciaba su copa de vino para depositarla nuevamente sobre la mesa.

—Entonces somos muy diferentes—repliqué levantándome de mi lugar para tomar mi bolso entre mis manos y emprender caminó hacía el elevador.

—No cabe duda que ese tal Will Traynor es un maldito bastardo con suerte—habló Christian antes de que oprimiera el botón para solicitar el servicio del elevador.

—Desgraciadamente sí—repliqué antes de que el sonido del elevador me diera permiso de introducirme dentro de su pequeño cuarto de metal para que me llevará directamente al lobby del edificio.

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El día de la sesión fotográfica había llegado muy rápido. Amy había confirmado su asistencia para la sesión de Will Traynor, el cual desde el día del evento no se le había visto. Lo más seguro es que esté muy ocupado con sus negocios y firma de contratos. Sin embargo, el sonido de notificación del móvil me interrumpió descaradamente.

Christian: Sólo para despedirme, Clark. Esta tarde regreso a Seattle. Me dio un enorme placer conocer. Suerte.

Sonreí nerviosamente al recordar nuestro último encuentro en su departamento. En verdad tenía que aceptar que me atraía mucho físicamente, tanto que llegué a pensar que podía hacer el amor con él sin que Will apareciera en escena fallando rotundamente en el intento.

Louisa: ¡Qué tengas un excelente viaje! El placer fue mío.

—Louisa—habló la voz de Emily para captar mi atención—Amy está esperando por ti para la sesión del señor Traynor—terminó de decir antes de cerrar la puerta, nuevamente.

El tiempo había pasando volando, que no me percaté de que en menos de una hora me encontraría nuevamente con Will Traynor. Solté un leve, pero largo suspiro, me enderecé de mi lugar y me levanté para tomar camino rumbo al estudio del edificio. Una vez que llegué a mi destino me encontré con Amy.

—Gracias por acudir a mi llamada de auxilio—dije mientras le daba un fuerte abrazo en señal de agradecimiento.

—No te preocupes, Lou. Sabes que me gusta trabajar y colaborar con Sparkle y más si tú estás a cargo—replicó mientras rompía nuestro abrazo—Entonces por fin conoceré al famoso Will Traynor, del cual tanto me hablabas—agregó guiñándome un ojo en señal de complicidad.

—No seas exagerada—me defendí rápidamente—Pero sí, hoy mismo lo conocerás—terminé de decir soltando un suspiro de resignación.

—Relájate, mujer. Todo va salir a la perfección—habló Amy dándome todos los ánimos posibles.

En realidad no tenía duda de ello. Sin embargo, la sola presencia de Will me ponía muy nerviosa (todavía). Tenía que reconocer que lo seguía amando a pesar de todo.

—Buenas tardes, señoritas—habló la voz de Will entrando de repente al estudio—¿Estamos listos?—preguntó mostrando su cínica y encantadora sonrisa.

—Ahora entiendo perfectamente porque no borrabas Will Traynor de tu vocabulario, Lou. —dijo Amy por lo bajo sin que Will alcanzará a escuchar nuestra pequeña conversación. —Está hecho un bombón—agregó soltando una leve, pero picara risita mientras enfatizaba su última palabra.

—Estamos listas—repliqué ante la inesperada llegada de Will.

—Amy Miller, mucho gusto, yo seré su fotógrafo esta tarde—habló Amy extendiendo su mano hacía Will Para saludar.

—Encantado, señorita Miller—respondió el saludo—Por cierto. Excelente exposición—agregó mientras estrechaba su mano.

—Gracias—fue lo único que salió de los labios de Amy antes de empezar con la sesión fotografía.

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Me encontraba en medio de la sala de reuniones del edificio sentada en la gran mesa de madera maciza, tratando de seleccionar las fotografías de Will para la entrevista que le estaban realizando en estos momentos en el departamento de redacción. No había duda que ese maldito sí que sabía cómo posar delante de una cámara, ya que no podía decidirme sólo por unas cuantas, todas eras perfectas.

—Déjame ayudarte, Clark—habló de golpe Will entrando en la sala sin que me diera cuenta de su presencia, previamente.

Elevé mi vista hacia la dirección adónde se encontraba mi ex jefe. De un sólo movimiento me levanté de mi lugar y le cedí mi asiento en señal de haber aceptado su ayuda sin ningún reproche. Will por su parte dibujó una sonrisa en sus labios e inmediatamente se sentó en mi lugar sin vacilar. Después de unos minutos me encontraba parada justo de su lado inclinada sobre la mesa señalando las fotografías que por fin habíamos decidido mutuamente para la revista cuando de repente, pude sentir como posó su mano en el final de mi espalda baja para deslizarla poco a poco sobre la curva de mi trasero. De alguna manera inesperada mi corazón se detuvo unos microsegundos antes de sentir el calor de su manos atravesar la tela de mi falda hasta llegar a mi piel. Apreté mi mandíbula ante el inesperado contacto de Will Traynor. Paso al menos medio minuto sin que ninguno de los dos dijera absolutamente nada. Mientras, su mano seguía bajado por mi muslo, acariciándome lentamente.

—Date la vuelta, Clark.

Volteé inmediatamente ante su petición sin ningún reproche, mientras su mano seguía rozando mi trasero hasta llegar a mi cadera. Bajé la mirada para verlo a los ojos sin decir ni una sola palabra, y ahí estaba, su cínica sonrisa de triunfador ante mí ¡Diablos! Tenía que reconocer que me estaba excitando ante su contacto. Su pulgar empezó a deslizarse de un lado a otro, mientras sus ojos seguían fijos sobre los míos. Quería darle una bofetada por ser tan cínico y a la vez tomarlo de la camisa y lamerle el cuello.

—¿Qué tienes en mente, Clark?—preguntó con una mirada entre burlona y seria.

—Estoy tratando de averiguarlo—respondí soltando un leve gemido de placer ante su delicado contacto.

Will seguía con su mirada fija en mis ojos cuando sus dedos empezaron a descender por mi muslo hasta llegar al borde de mi falda. Sin previo aviso metió la mano por debajo de mi falda para que sus dedos rozaran el borde de encaje de una de las medias que me llegaba hasta el muslo. La desesperación que sentía entre mis piernas no dejaba de aumentar. Sus dedos llegaron al borde de mi ropa interior y metió sus dedos debajo de la tela, provocando que tomara una fuerte bocanada de aire ante su inesperado movimiento. Mordí mi labio interior e intenté contener un gemido de placer, pero fallé rotundamente. Posé mis ojos en los de Will para verlo directamente.

—Estás muy excitada, Clark—dijo Will con voz ronca—Eso quiere decir que estás lista—agregó retirando sus dedos debajo de mi ropa interior.

De un sólo movimiento se levantó de su lugar y me despojó rápidamente de mi ropa interior. Me tomó bruscamente de la cintura para sentarme encima de la mesa y posarse en medio de mis piernas. Odiaba a Will Traynor con todo mí ser, pero también tenía que reconocer que lo amaba con locura y la forma en la cual estaba solicitando poseerme, nuevamente, me estaba volviendo loca. No importaba el lugar donde nos encontrábamos en ese momento. El estar haciendo algo prohibido y ser descubiertos era lo más excitante que me había pasado. De un rápido movimiento tomé su corbata entre mis manos y acerqué su boca a la mía formando un delicado, pero apasionado beso. Le mordí el labio inferior mientras mis manos se apresuraban a desabrochaba su cinturón con desesperación.

—Ahora termina lo que empezaste, Will Traynor—dije seductoramente en su oído.

Pude escuchar como un sonido grave se escapaba de su garganta ante mis últimas palabras para abrirme la blusa de seda de un brusco movimiento, sus manos subieron por mis costillas hasta llegar a mis senos y sobarlos delicadamente. Mi cuerpo reaccionaba sin ningún reproche ante sus caricias.

Will se acercó lo suficiente para morderme el hombro y susúrrame.

—Te deseo, ahora.

Apoyé mis codos sobre la mesa y subí mi falda por los muslos, pude visualizar la expresión de deseo por parte de Will ante mi inesperado movimiento. No fui capaz de avergonzarme por el gemido que salió de mi garganta cuando me hizo el amor definitivamente. Sincronicé mis movimientos conforme aumentaba el ritmo. No podía creer que me encontrara en medio de la sala de juntas haciendo el amor con Will Traynor, pero tenía que reconocer que me importaba un carajo, lo necesitaba y lo estaba obteniendo en este momento. De un sólo movimiento me tomó de las manos para enderezarme encima de la mesa y poder verle a los ojos directamente sin dejar de hacerme el amor.

—Te quiero de vuelta, Louisa—confesó Will mirándome fijamente.

Sus palabras hicieron que cayera rendida a sus pies. Juré no le sería tan fácil, pero fallé vilmente ante mis intentos de ponérsela difícil.

—Calla. Lo estas arruinando, idiota—salió de mis labios mezclado con un leve gemido de placer provocado por el clímax de nuestro intimo encuentro.

Él sólo se rió junto a mi oído y probablemente se dio cuentan de cómo me estremecí ante el orgasmo que estaba sintiendo en ese momento.

Nuestras respiraciones se fueron moderando conforme sincronizábamos nuestra respiración. Will posó su frente sobre la mía mirándome directamente a los ojos. No dijimos nada durante un minuto, sólo soltamos una leve carcajada en complicidad ante nuestra prohibida acción. Gracias a dios a esa hora el edificio estaba vació. Sin ningún alma rondando por los pasillos.

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Había pasado una semana desde nuestro encuentro intimo en medio de la sala de juntas del edifico de Sparkle. Cómo era de esperarse, olvidé mis intentos de ponerme difícil ante la presencia de mi ex jefe, pero eso fue imposible de conseguir, caí rendida automáticamente ante su contacto.

—¿Cómo conseguiste este jate?—pregunté mientras tomaba asiento en la silla de una pequeña mesa que se encontraba a la orilla del Jate en el cual nos encontrábamos.

—Digamos que desde que te conocí, soy más social—respondió Will mostrándome sus dientes—Es de un colega—agregó tomando asiento delante de mí.

Sonreí ante su último comentario mientras de un leve movimiento me acomodaba el cabello por detrás de la oreja.

—Te ves hermosa—habló Will captando mi atención—Una cena romántica a la orilla del mar—terminó de decir mientras tomaba una botella de vino en sus manos con el único objetivo de llenar nuestras copas.

—Es lo mínimo que puedes hacer después de tanto tiempo—repliqué sonriendo ampliamente.

Will soltó una leve carcajada mientras terminaba de llenar nuestras copas para después extender su mano con una copa sobre la mesa en mí dirección. Sin dudarlo la tomé en mi mano inmediatamente.

—Brindo por Louisa Clark, la chica que con sus peculiares combinaciones de ropa y torpe sonrisa, se robó mi corazón descaradamente—confesó Will elevando su copa de vino mientras me mostraba sus perfectos dientes en combinación de su cínica sonrisa.

Torcí mis labios levemente ante su brindis. Amplié mi sonrisa y solté una pequeña risita de nervios.

—Gracias—exclamé elevando mi copa de vino para sincronizar movimientos con Will y de un sólo trago vaciar nuestras copas.

—Te amo, Clark y siempre lo he hecho—confesó Will de golpe tomándome por sorpresa.

—Lo sé—fue lo único que salió de mis labios en perfecta combinación con mi torpe sonrisa—Yo también lo he hecho, Will—agregué sin borrar mi sonrisa de los labios.

Después de cenar, decidimos mutuamente ir directamente a mi departamento. Durante el viaje en el ascensor, no dejamos de estar coqueteando, abrazándonos e intercambiando besos. Una vez que el sonido del ascensor nos indicó que habíamos llegado a nuestro destino, nos separamos por unos segundos para salir rápidamente por el pasillo que nos llevaría directo a mi departamento. Aún seguíamos jugando como dos adolescentes enamorados hasta que una voz interrumpió el momento drásticamente.

—Papi.

Nos detuvimos de golpe para toparnos con la pequeña silueta de Lilly junto a Beatriz. Pude visualizar como las facciones en el rostro de Will se endurecieron dándole entrada a una expresión de asombro y fastidio al mismo tiempo. Por mi parte, solamente pude sonreír por lo bajo ante la incómoda situación que estábamos protagonizando en ese momento.

Continuará…

Notas de la autora (LiLiCo):

xoxo

PV: No puedo contestar tu review en solitario. Sin embargo, te agradezco mucho el tiempo que le dedicas a dejar tu comentario. Un beso y abrazo.