Aquí les dejo un nuevo capítulo… perdón por la demora. En serio. No se olviden de comentar eso si!. Espero no equivocarme con conceptos médicos… por favor paciencia conmigo si algo así ocurre. Gracias!
Y así comenzó la estadía de Irie en el nuevo hospital. Decir que para él esa nueva vida y ambiente le era grato, sería mentir. Él que estaba acostumbrados a las comodidades de su casa, con una madre siempre presente. La vida en solitario le estaba trayendo un sentimiento de melancolía hasta entonces desconocido.
Irie a diferencia de Kotoko, debía compartir habitación. Algo que de primer momento lo hizo sentir incómodo. -¿Él compartiendo habitación con otra persona? - ¡Rayos, esto será un verdadero desagrado!- pensó cuando vio por primera vez su habitación con dos camas.
Los primeros días casi no pudo ver a Kotoko. Les tocaron diferentes turnos y los estudios teóricos, eran en aulas muy apartadas.
Pero había algo que le había llamado profundamente la atención… y era que Kotoko tenía una excelente reputación como enfermera dentro del hospital. Parecía que todo ese "atolondramiento" de su esposa había desaparecido desde que había llegado a ese hospital. Es más, era una enfermera requerida por los médicos de ahí… sobre todo por el médico residente, Daniel.
Irie había quedado pasmado, cuando había podido observar que él siempre la seleccionaba para hacer turnos con él. Incluso para aquellos turnos que debía quedarse en urgencias.
A Irie se le hacía particularmente difícil de creer, que su esposa pudiera ser la enfermera practicante de turno de urgencias. Ese lugar requería de mucho carácter y nervios de acero. Por otro lado, el puesto requería de poseer excelentes notas y una alta capacitación. Irie no creía que el carácter de su Kotoko fuera lo suficientemente fuerte para soportar el estar ahí, pero por alguna razón, el hospital había dejado que ella se capacitara y comenzara a especializarse en esa área.
-¿Es cierto que eres el marido de la enfermera Kotoko?- le preguntó un día su compañero de cuarto.
-Si- respondió Irie sin ánimos de conversar.
-Ahh bien, solo quería estar seguro. Los rumores decían que lo eras, pero como nunca se ven… – dijo el otro encogiéndose de hombros.
-Si, ha sido difícil vernos durante estos días… solo durante unos minutos en el almuerzo…- contestó Irie tratando de explicarle las cosas para acallar un poco los rumores.
-¿Es verdad que están peleados o algo así?- preguntó sin tapujos el otro médico estudiante.
Irie lo miró molesto. Sabía que no podía pelear con él ni mucho menos. Por lo que intentó contestarle de buena manera.
-Si, es verdad -suspiró. - Pero espero que no por mucho tiempo más – dijo esperanzado.
-Bien- contestó su compañero, dejando de lado el tema.
(*******)
Al día siguiente, Irie tuvo la primera clase práctica en compañía del grupo de enfermeras.
Se dividieron en grupos, y para suerte suya, le tocó estar en el grupo con Kotoko.
Juntos recorrieron las diferentes habitaciones, revisaron las fichas médicas de todos los pacientes del piso, y junto con Daniel, revisaron los síntomas de cada uno y fueron dando los tratamientos que cada uno creía el adecuado. Si el médico del piso y Daniel estaban de acuerdo, las estudiantes pasaban a administrar los medicamentos bajo la supervisión del grupo de enfermeras residentes.
-Miren, ella es nuestra es nueva paciente – dijo Daniel señalando a una hermosa joven de ojos verdes. -Ella es Mikami y como ven ella está embarazada. Ha estado viniendo a sus controles normalmente, pero desde hace unas semanas comenzó a desarrollar una diabetes gestacional y una preclamsia. Ha estado viniendo casi a diario, pero finalmente hace dos días preferimos hospitalizarla. Sus últimos exámenes de sangre no salieron tan buenos como esperábamos. No se ha sentido nada bien durante algunos días. -Siente agotamiento extremo, cansancio y fatiga. Su apetito también se ha visto afectado -dijo entregando su ficha a los médicos para que se acercaran a verla. Todos miraron intrigados. Ella a simple vista se veía sana, pero su rostro mostraba síntomas de fatiga.
-Buenos días- dijo ella. -¿Eres nuevo?- le preguntó a Irie.
-Buenos días – dijo él sonriendo atento – Fui trasladado hace poco del hospital x, llevo aquí solo unos días.
-Si, no te había visto. Eres casi tan guapo como el doctor Daniel – dijo ella sonriendo alegre. -¿Quieres algo de competencia Doctor?.
Daniel sonrió, le gustaba verla de buen humor.
-Cariño, ¿puedes hacer como que estoy aquí?- le preguntó su marido algo molesto, lo que provocó las risas generalizadas de todos los presentes.
-Ahhh mi vida, perdón – No me pude contener… pero tu sabes que eres el único hombre en mi vida- todos rieron nuevamente.
-Mikami, espero que no me olvides tan pronto – dijo Daniel algo coqueto. -No puede ser que me cambies por la primera cara bonita que vez- le contestó él comenzando a examinarla.
-No -rio- Pero si es mejor médico que tú lo escogeré como mi nuevo médico – le dijo ella picarona. -¡Quiero sentirme mejor pronto!- ¡No quiero asustar más a mi marido!- le dijo ella poniéndose repentinamente seria. -¡Quiero tener la certeza de que mi bebé estará bien!.
-Cariño…- le dijo su marido tiernamente.
-Tranquila, todo estará bien. Lo que te sucede son patologías típicas de los embarazos. – dijo Irie en un tono tranquilizador – De seguro ustedes dos estarán bien.
-Bueno, estamos trabajando para que eso suceda- le dijo Daniel mirándolo seriamente.
-Si doctor Daniel, lo sé, gracias. Confío en ustedes. Los tres confiamos en ustedes– dijo ella agradecida refiriéndose a ella, su bebé y marido.
-Bien, enfermera por favor tómele los signos vitales y entréguemelos de inmediato- dijo saliendo algo molesto de la habitación.
Todo se miraron sorprendidos. Algo había molestado al doctor residente. Irie miró a Kotoko en ese momento y ella lo miró a él con cara de pregunta. Tampoco sabía que había sucedido. Por lo que decidió ir tras Daniel sin siquiera pensarlo. Cosa que molestó a Irie profundamente.
-¿Daniel estás bien?- preguntó ella al encontrarlo mirando una pizarra.
-Si- dijo él al verla.
-¿Entonces qué fue lo que sucedió ahí dentro? ¿Por qué saliste?- preguntó ella con cara confundida.
-¿Algo que dije le molestó doctor?- le preguntó de pronto Irie.
-La verdad sí… como estudiante limítate a no dar falsas esperanzas a los pacientes- le contestó fulminándolo con la mirada.
-¿Qué dices?- le preguntó asombrado. -¿Cuándo le di falsas esperanzas?.
-Al subestimar su enfermedad… al decirle que todo estará bien… ¿Cómo puedes decirle eso si aún ni siquiera sabemos bien lo que tiene?.
-¿Acaso está grave?- le preguntó Kotoko asustada.
-No lo sabemos aún… - respondió Daniel
-Yo no subestimé su enfermedad… ¿acaso no es normal lo que le sucede?
-¿Vio estudiante Irie todos sus exámenes médicos con detención?- le preguntó molesto. -¿Los del último mes?
-No, solo he visto los de hoy.
-¿Puso atención cuando dije que ella llevaba tiempo viniendo a sus controles?
-Sí- respondió Irie algo inquieto.
-Pues bien, ahora mire esta pizarra y dígame qué piensa- dijo Daniel enojado.
Irie miró asombrado los datos escritos. Daniel llevaba un completo registro de todos sus niveles. No se veían muy buenos para ser honestos.
-¿Pero acaso no hay que mostrarnos confiados frente al paciente para que sienta esperanza o tranquilidad?- le preguntó Irie a la defensiva. Sentía que Daniel lo estaba dejando mal frente a Kotoko.
-Confiados en que estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo SI… de que se mejorará sin saber que es lo que tiene…NO – dijo sentenciando la conversación. -Tanto su esposo como ella saben perfectamente que no está bien. -Si un médico de este hospital dice algo tan abiertamente… y después algo sale mal… - dijo con angustia.
-¿Crees que Mikami no mejorará?- le preguntó Kotoko preocupada.
-No lo sé aún… me tiene preocupado – le respondió Daniel.
-Ya veo- dijo mirando a su esposo quien había quedado en completo silencio. Daniel a su manera, le había llamado la atención y expuesto frente a su esposa. Pero él no se dejaría intimidar. Él se sabía inteligente y capaz… no dejaría que ese doctor le ganara.
Irie memorizó todos los datos de la pizarra. Luego los traspasaría a su cuaderno y estudiaría el caso con detención.
(*******)
-Kotoko, quiero preguntarte algo… ¿Desde cuando estás trabajando en urgencias?- preguntó Irie.
-Desde que empecé a ver a Daniel trabajar tan duro ahí – respondió ella tranquilamente.
-¿Pero no crees que es mucho trabajo estar ahí?- preguntó sirviéndose un café a ella. (Kotoko lo miró sorprendida).
-Es un trabajo muy agotador y extenuante. Pero lo es más para los médicos. Ellos no pueden tomarse el lujo de descansar o dudar. Trabajan bajo mucha presión, me gusta ayudar.
-Pero Kotoko… no crees que es muy difícil… (Kotoko lo miró feo). Quiero decir, ver a las personas llegar tan complicadas, graves… ¿No te asusta?.
-¿A ti te asusta que algún paciente tuyo algún día muera en tu pabellón?- preguntó ella devuelta.
-Por supuesto… pero creo estar preparado para eso… mi pregunta es… ¿tú lo estás?- preguntó él preocupado.
-No lo sé – dijo ella. - ¿Crees que no seré capaz de soportarlo? ¿Es que acaso no confías en mí?- preguntó ella algo triste.
-No es eso- le dijo él midiendo sus palabras. -Solo me preocupa que eso se vuelva muy difícil de afrontar. -Sé que quieres sorprender y agradar a todos aquí y sobre todo a Daniel… pero Kotoko… quizás esa área no sea la mejor para ti… puedes ser enfermera de consultas normales… de pacientes hospitalizados… ¿en serio quieres dedicarte a pacientes críticos en el futuro? ¿ver morir gente a diario?
Kotoko miró a Irie detenidamente y comprendió su preocupación. Irie la veía como una persona demasiado frágil y sensible.
-Sé que mi personalidad no te parece adecuada para eso, sé que me ves demasiado frágil y débil. Pero desde que escogí esta profesión creo que comencé a prepararme para ver gente morir… sabes.
-Kotoko…
-Pero también me da felicidad el saber que muchas personas se recuperaran gracias a mis esfuerzos y al de los médicos. Si puedo ayudar a salvar vidas… seré la más dichosa.
-¿Esto quiere decir que ya lo habías pensado? … - preguntó él.
-Claro… desde el día que decidí seguirte a la escuela de medicina – le respondió ella sonriendo.
-Pero nunca me lo dijiste… nunca hablamos de esto- dijo él entre sorprendido y triste.
-Irie… nosotros nunca hablábamos mucho de nada – dijo ella con un profundo sentimiento de dolor. -Sé que siempre me has subestimado...
-Alguna vez si lo he hecho, eso está claro, sobre todo al principio de nuestra relación… Pero también he sabido que eres capaz de hacer cosas que yo jamás podría- dijo el sonriendo en forma afectuosa.
Kotoko se sonrojó al ver esa sonrisa tan hermosa en sus labios.
-Kotoko, te parece que desde ahora en adelante nos reunamos a almorzar y a compartir de nuestros momentos libres. Quiero que comencemos de nuevo, como amigos quizás. Solo déjame pasar algunos momentos contigo al día… prometo no presionarte - dijo él esperanzado.
-Mientras estés aquí no nos quedará otra cosa de todas formas – dijo ella un tanto insegura de querer pasar tanto tiempo con él, pero Kotoko debía reconocer que su presencia de alguna u otra forma le traía paz. Ella siempre había estado cerca de él… y el tenerlo cerca de alguna forma la tranquilizaba. Sentía que con él por esos lados, todo estaría bien.
Continuará…. ¿Comentarios?
