Visitando a Leo

La mañana siguiente resultó hermosa para Chris, se asomó por la ventana y vio cómo los rayos del sol lo rodeaban. Estando tanto tiempo encerrado en la cueva, había olvidado lo que era ver el cielo azul, con el astro rey rodeado de nubes esponjosas como bolas de algodón. Todo era hermoso. De momento, Chris se llevó las manos a su vientre y recordó que el día anterior había tomado una poción que le había dado Wyatt para que se pudiera embarazar.

De repente sintió pasos detrás de él, y como dos poderosos brazos lo envolvían en un abrazo fuerte y delicioso. Entonces sintió el beso húmedo y caliente de Wyatt en su cuello. El olor de su aliento impregnó el ambiente.

"Buenos días, mi querubín. ¿Cómo te levantaste hoy?"

"No lo sé, por un lado no puedo olvidar que el día anterior quejaste que uno de tus demonios me violara, luego me impregnaste. Por el otro no puedo olvidar que por tu amor a mí y para no perderme, dejaste a un lado tu orgullo y me trajiste aquí para que yo te penetrara y me robara la virginidad de tu trasero."

"Aún sigues dudando que te amo, cariño."

Chris soltó un suspiro profundo.

"No es eso, pero tengo que pensar muchas cosas. Sobre todo para nuestro hijo. Ten en cuenta que todo es nuevo para mí y que tengo problemas con estar enamorado de mi hermano y con que tú seas la Fuente de todo Mal."

"¿Acaso no te basta con mi cariño, Chrissy?"

"Creo que no. Necesito que me des tiempo para aceptar todo esto, y te pido que consideres la opción de dejar el inframundo en paz para que vivamos juntos. Como amantes."

Wyatt se inclinó de nuevo para besar el cuello de su hermano menor repetidas veces.

"Eso nunca, tienes que aprender a aceptar a tu hombre cuál tal es. Yo soy tu dueño y por eso vas a hacer lo que te pida siempre. ¿Verdad que sí? Dime que lo harás porque me amas."

Chris se dio la vuelta para quedar frente a frente con aquel hombre musculoso, y de inmediato empezó a darle de golpes en los pectorales hasta que Wyatt lo detuvo de las muñecas.

"¿Qué te pasa, Chrissy?"

"Yo estoy tratando de aceptar lo que eres, de cambiar por ti y por el amor que apenas estoy aceptando que siento por ti ¡Y tú me sales con esto! Que eres mi hombres, que eres mi dueño, que debo obedecerte. Te voy a decir una cosa, hasta que no aprendas a dejar ese comportamiento atrás no podré empezar a amarte. Y te doy un ultimátum, o cambiar en los próximos nueve meses o puedes olvidarte de ver a tu hijo."

Wyatt sonrió levemente.

"Hablando de nuestro hijo, ¿Qué te parece si le hacemos una visita a papá para darle la feliz noticia? Al fin juntos, casados y esperando un hijo."

"Como siempre con tus ideas enfermas, Wy. Prefiero que papá no se entere de esto."

Wyatt soltó un gruñido.

"Dije que vamos a ir a verlo ¡Y esa es una orden!"

Wyatt tomó a Chris de los hombros y forzó un beso en su boca, de tal forma que Chris sintió como su lengua era dominada por la de su hermano. Y en ese delicioso y caliente abrazo, los hermanos Halliwell desaparecieron en un remolino de órbitas.

Reaparecieron de nuevo en una cueva oscura que Chris jamás había visto. Las únicas fuentes de luz eran las antorchas que colgaban de las paredes. Chris, vistiendo nada más que sus ajustados bóxers negros, siguió al cuerpo desnudo de su hermano que se deslizaba entre las piedras. Pronto estuvieron en un cuarto en donde los dos hermanos Halliwell pudieron ver a su padre tras una rejas oxidadas.

"¡Chris! Dime que estás bien, que este maldito bastardo no te ha hecho daño", exclamó Leo.

Wyatt gruñó y toda la cueva tembló.

"Cuando te dirijas al príncipe del inframundo lo harás con respeto, ¿Me oíste Leo? Él ya no es tu hijo, ahora es mi esposo y próximamente será la madre de mi hijos, si es que así se puede decir de alguna manera."

"¿Qué diablos le hiciste?"

Wyatt soltó una carcajada socarrona llena de maldad, que hizo estremecer a Chris, y el joven Halliwell no supo si abrazar a su hermano para aplacar su furia o bien correr hacia su padre, a pesar de la reacción agresiva que pudiera tener de Wyatt. En lugar de eso sólo se quedó temblando en el mismo lugar.

"No le hice nada, él sólo caminó por el altar y sólo tomó la poción para embarazarse. Ahora me ama más que nunca y esta misma noche seremos coronados como rey y reina del inframundo. En pocas palabras en algunas horas seré conocido como La Fuente de Todo Mal más poderosa que jamás haya existido y tú estarás ahí para apoyarnos."

"Eso no sucederá jamás, Wyatt. Prefiero morir antes que ver todo lo que le haces a Chris."

"Hay formas de hacerte entender. ¡Guardias! Deténgalo y traigan la poción que ordené."

De la nada aparecieron tres demonios desnudos con grandes músculos marcados y llenos de sudor. Abrieron la jaula y entraron sosteniendo a Leo con fuerza. Uno de ellos tenía un frasquito lleno de líquido verde y forzarlo a Leo a que se bebiera el contenido. El ángel se convulsionó violentamente y cuando volvió en sí, Chris notó que su mirada era diferente, casi perversa.

"¡Suéltenlo!", ordenó Wyatt.

Al ser liberado, Leo caminó hasta su hermano mayor, lo tomó de la nuca y forzó un beso en donde la lengua de Wyatt pudo batallar con la de su padre.

"Esto es por todas las molestias que te he causado. ¿Me perdonas, amo Wyatt?"

"Por supuesto, Leo", sonrió Wyatt de un modo perverso.

Leo se volvió hacia Chris y repitió la misma acción besando a su hijo menor, y por más que éste se resistió al beso Wyatt se estaba excitando. Claramente ya mostraba una erección.

"Me prepararé para la ceremonia", dijo Leo al terminar el beso, y desapareció en un remolino de órbitas negras.

"¿Qué diablos le diste a papá?", preguntó Chris.

"Una poción a base de mi sangre, que mandé a hacer especialmente para papá. El único problema es que la debe tomar cada veinticuatro horas para que siga en ese estado de maldad autómata. Ahora, me tienes muy excitado querubín ¿Qué te parece si vamos a divertirnos un poco en nuestro lecho matrimonial antes de arreglarnos para la ceremonia?"

"¿Ceremonia?"

"Que tontito eres, se ve que no has prestado atención a lo que está pasando aquí. Esta noche llevaremos a cabo la coronación. Ahora vamos a la cama, que no aguanto las ganas de violarte."

Los dos hermanos Halliwell salieron de aquella cueva, y los tres demonios desaparecieron de ahí como si no hubieran sido más que viento. Ninguno de ellos se había dado cuenta que toda la escena había sido observada por Henry, que ya estaba planeando la liberación de Chris.