By Annie-ly-chan
Ahora sí me pasé con el tiempo de espera para este capítulo. Y no saben cómo lo siento u_u soy horrible y no merezco su perdón. He tenido muchas ideas saltándome en la cabeza, pero casi no he tenido tiempo para darles forma. Espero no demorar ya mucho con las actualizaciones, pero por si las dudas, no prometo nada. 6_6
Como siempre Miles y Millones de Gracias por seguir leyendo esta historia: Gracias a los que leen anónimamente, todos los que la agregan a sus favoritas, Pero en especial, GRACIAS por todos sus reviews.
Shadow Noir Wing: A mi me parece que toda esta generación de goldies es asombrosa, por eso aquí sigo escribiendo =P Y como siempre llenas mi mente de muchas más posibilidades, me gustaron tus ideas para cuando nazca la bebe Athena, así que en un futuro tal vez las veas reflejadas aquí ~_^
AngelElisha: Gracias a ti por leerla, es por ustedes que aquí sigo, disculpa la tardanza en la actualización. Espero te siga gustando. ^^
Amy Lee: Lo siento, no fue tan rápida la actualización. Pero me alegra que aunque se aleje un poco de lo que estás acostumbrada a leer, te esté gustando. =)
hotaru: Muchas gracias por los reviews y el apoyo, aquí y en mis otros fics, te aseguro que no abandonaré ninguno, no importa cuanto me tarde, seguiré hasta el final. ^u^
minako: muchas gracias por el review de "where do I go from here", espero está historia te siga agradando.
De verdad, ya no sé como agradecerles. Y disculparme por la espera.
Pero por fin el nuevo capi. n_n
***Nota: No me pertenece ninguno de los personajes de Saint Seiya. Por lo que ninguno de estos adorables santitos es mío, pertenecen al bueno de Don Kuru. No escribo esto con fines de lucro, nadie nos paga por adorar a estos mini goldies =P***
—¡Oh, oh! —El escorpioncito tragó saliva con dificultad.
—Algo me dice que estamos muertos. —Murmuró Aioria.
—Saga, Saga, Saguita, mi querido maestro.
Corrió Milo a su encuentro, con exageradas expresiones. Luego lo miró directo a los ojos, encontrando esa gélida mirada que le advertía que estaba en SERIOS problemas. Entonces se abrazó su pierna con fuerza.
—¡Por favor, no me mates Saga! No seas malo, ten piedad. Qué va a pensar Shaka si ve que nos descuartizas… ahora sí no va a querer ir al Santuario…
Los ojos de Kanon se posaron en el rubio, para luego volver su atención en su hermano. Saga respondió a su mirada, dio un hondo suspiro, tomó a Milo del brazo y lo levantó, asestándole una nalgada.
—Compórtate. —Advirtió.
Milo agachó el rostro totalmente sonrojado. El mayor lo soltó y se dirigió a recoger los trozos del jarrón roto.
—Tú debes ser Shaka. —Se acercó el gemelo menor.
—Kanon y Saga, ¿verdad?
Los ojos de Aioria, Camus y Milo se abrieron como platos e intercambiaron miradas entre ellos.
—Gracias por indicarnos el camino. —Continuó Kanon.
—Supuse que estarían preocupados.
—Lamento las molestias que han ocasionado. —Completó Saga.
—En realidad fue divertido. —Sonrió el güerito.
La puerta de la habitación donde el doctor revisaba a Mu, se abrió de pronto. Los amigos salieron hablando animadamente, hasta que su vista alcanzó a ver al par de gemelos; entonces su marcha se hizo más lenta y su mirada se centraba únicamente en sus pies. El doctor salió inmediatamente detrás de ellos. El gemelo mayor fue a su encuentro sin dudarlo.
—Buen día. Mi nombre es Gemini Saga y estoy a cargo de estos niños. —Estrechó su mano.
—Es usted muy joven.
—Favor que me hace. Venimos de Grecia, de la casa-hogar Sanctuary. Yo me encargo de su educación. Creemos que es importante que conozcan otras culturas, por lo que viajamos mucho.
—Entiendo.
—Lamento si causaron algún problema. Sabe cómo son los niños, uno se descuida un minuto y ya están trepando árboles.
—Debe ser difícil con cinco niños a su cargo.
—Sólo a veces… ¿Y cómo está Mu?
—Se fracturó uno de los huesos del antebrazo. Increíblemente el hueso no estaba desplazado, y la inflamación y el dolor eran muy escasos; así que lo único que tuve que hacer fue ponerle un yeso para inmovilizar el brazo para que sane correctamente. Lo tendrá que usar por 3 semanas, en las que deberá estar en reposo. Nada de árboles por un tiempo.
Mu asintió tímidamente.
—Muchas gracias por todo.
—No tiene qué agradecer, es mi trabajo. Cuídate mucho Mu.
—Sí.
—Permítame acompañarlo a la salida. —Intervino el rubio.
—No es necesario, Dezhub* Shaka.
—Insisto. Y así ustedes pueden tener un momento a solas. —Dijo viendo a Saga.
La habitación ahora estaba en completo silencio. Ninguno de los niños se atrevía a encarar a los gemelos. La tensión del aire podía sentirse fácilmente.
Fue Kanon quien rompió la solemne situación.
—¡Ay, por Athena! Nalguéalos de una vez y termina con esto.
Cada vellito en sus cuerpos se erizo al escuchar las palabras del menor de los gemelos. Las lágrimas amenazaron con salir de los ojos de Aioria y Milo; en cuanto a Mu y Alde sus fortalezas los habían abandonado, formando surcos entre la tierra de sus mejillas; y Camus estaba paralizado, recordaba lo mucho que odiaba cuando su madre lo castigaba, no quería ni pensar lo que sería viniendo de un Santo Dorado.
—Para qué molestarse. —Dijo al fin el de Géminis. —No tiene caso siquiera que los sermoné, mucho menos que gaste fuerzas. Ya intenté explicarles sus responsabilidades dentro de la misión. Pero no son capaces si quiera de obedecer órdenes, arriesgando de paso su vida. Después de todo, pese a las expectativas de Maestro, son sólo niños.
—¿Entonces eso es todo? —Expresó su gemelo con incredulidad.
—Regresaremos lo antes posible al Santuario. Doy esta misión por terminada.
—¿Qué? —Las palabras escaparon de la boca del escorpión, sin pensarlo.
—Mu está herido. —Se exaltó Saga. Suspiró intentado recobrar la serenidad. —Además, tengo un presentimiento. Debemos irnos…
—Por favor. Debo pedirles que reconsideren eso. —Interrumpió su rubio anfitrión. —Accederé a mudarme al Santuario… —Todas las miradas cayeron en él. —Sólo sí se quedan aquí un poco más de tiempo…
.c-o-c-o-c-o.
—Ya han pasado Aries.
—Tranquilo Shura, era de esperarse, no hay caballero de Aries, recuerdas. No pasaran de Tauro.
—Son muchos, Mascarita. —Dijo Afrodita con el mismo tono preocupado.
—Ya basta par de llorones, estamos hablando de la élite dorada, no perderán contra un montón de rebeldes.
—Me sentiría más seguro si Saga y Aioros estuvieran aquí.
—Mira Afro, es tú maestra, tal parece que va en ayuda del Santo de Tauro.
—Bah. Ahora no hay ninguna posibilidad de que algún rebelde pase de la segunda casa. Es una pena, tenía la esperanza de patear algunos traseros. Después de todo, soy el guardián de Cáncer.
—Eres un aprendiz. La casa de Cáncer aún no está bajo tu custodia.
—Las últimas palabras que me dijo mi maestro fue que confiaba en mí para defender el santuario.
—Las últimas palabras que dejó tu maestro para ti, fueron, y cito: "No eres más que un mequetrefe con suerte, no tendrás que acabar conmigo para quitarme la armadura; ahora sólo no lo arruines y si lo haces, por todos los Dioses, no menciones que yo empecé a instruirte".**
—Nunca debí contarte eso, no sé en qué estaba pensando.
Afrodita se dio el lujo de reír un poco, dejando que su tensión se disipara un poco. Gusto que no le duró mucho.
—Parece que unos cuantos rebeldes han logrado pasar hacia la tercera casa. Sabía que eran demasiados. Tauro y Piscis aún se encuentran en plena batalla, no podrán detenerlos.
—¡Maldita sea! —Murmuró Deathmask antes de comenzar a correr escaleras abajo.
—¡Espera! ¿Qué haces? —Intentó detenerlo Shura.
—¿Qué crees que hago? Voy por mi aguja e hilo, hay una bufanda que me urge terminar… Por supuesto que voy a Cáncer, no les permitiré avanzar ni un paso más.
—¡Mascarita, se supone que debemos quedarnos aquí!
—El Santo de Escorpión está por llegar. Él los detendrá.
—¿Y dejarlos llegar tan lejos? ¡Jamás! Ustedes quédense aquí si lo desean, de cualquier forma no necesito ayuda para deshacerme de esa escoria.
Retomó su camino dejándolos inmóviles sin saber qué hacer. Dudaron sólo unos segundos antes de ir tras él.
.c-o-c-o-c-o.
—Vaya, me sorprende que no hayas hecho ya un agujero en el piso.
Saga volteó sobresaltado en dirección al marco de la puerta, donde su hermano se recargaba. Había estado dando vueltas por la habitación intentando poner orden a sus pensamientos, de tal modo que había olvidado que seguramente lo esperaban para cenar.
—¿Y los niños?
—Cenando. Inusualmente callados, por cierto… Aun así, enseguida regresaré a vigilarlos, por si acaso. —Se alzó de hombros. —Pero primero quería asegurarme de que estabas bien.
—No sé si mi decisión fue la mejor.
—El objetivo de la misión era convencer al futuro Santo de Virgo de ir al Santuario. Por supuesto que fue una buena decisión.
—Pero sigo preocupado. No puedo dejar de pensar que deberíamos regresar ahora mismo. Es como si muy dentro de mí, la casa de Géminis me llamará… ¿Crees que estoy loco?
—Sí. Pero te entiendo. Sin embargo, nuestros nervios están alterados por lo del sello… Por un par de días que estemos aquí, no pasará nada.
—Saga.
La voz infantil atrajo su atención. El pequeño escorpión caminó temeroso hacia donde se encontraba el mayor en cuanto notó que había obtenido su atención.
—¿Qué sucede, Milo?
El niño se arrojó hacia su maestro para atraparlo en un abrazo.
—Lo siento. —Sollozó. —Nos portaremos bien, ya no estés molesto… por favor.
—Yo también lo siento. —Se les unió Aioria.
—Y yo.
—Y yo.
—Yo también.
En un santiamén los cinco niños rodeaban a Saga, balbuceando disculpas. Kanon y Shaka veían divertidos la escena. Habían agarrado al gemelo completamente desprevenido. Al final no pudo más que corresponderles el abrazo y tranquilizarlos.
*Dezhub, es el título con el que se le conoce al "Buda Viviente", es decir su reencarnación, en el Tíbet.
**Tal vez después haga un side story de Deathmask, pero por lo pronto sólo les contaré que el maestro de esté y anterior Santo de Cáncer falleció en una misión, era sumamente peligrosa y aun así decidió llevar al aprendiz consigo, siendo esté el único sobreviviente. Esas fueron las últimas "tiernas" palabras a su discípulo.
Próximo Capítulo: "—No me importa lo que diga Saga, debemos ayudar."
Saludos y hasta la próxima ^-^
