Verdad II
(Bella)
Una semana… hace una semana que Edward no despierta. Los médicos no nos dan esperanza; Nessie me culpa a mí de todo… y tiene razón. Heidi quería asesinarme a mí, no a él. Él solo me salvo, ¿pero porque?
No podía hacer nada más que quedarme a su lado, esperando a que despierte.
La maldita de Heidi estaba prófuga, Emmett hizo la denuncia rápido. Resulto ser que unos días atrás ella le había hecho una visita donde le confesó que amenazo a Rose. Se escapo, la policía la está buscando pero no logran dar con su paradero.
- ¿Señorita Cullen? – llama mi atención el médico encargado de Edward
- si doctor, ¿ocurre algo? – pregunto con miedo
- terminamos de analizar los últimos estudios. Todo indica que el doctor Evenson está estable, debería estar despierto ya. Las balas fueron retiradas con éxito, y no tocaron ningún órgano importante por suerte. Es extraño que siga inconsciente, supongo que en cualquier momento estará por despertar.
- ¿es decir que todo va a estar bien? – el doctor asienta levemente y se retira, observo a Edward… es tan perfecto. Ocho años pasaron desde que lo conocí y sigue estando igual; aunque claro… cambio.
Flashback
Y ahora nos dirigimos al cuarto que estaba al lado del Emmett; allí solo había un chico, tenía el mismo color de pelo que la madre, era alto y delgado y su piel era muy blanca. Era hermoso, era el ser más hermoso que vi en mi vida.
- Edward – lo llamo mi padre, así que Edward se llama que nombre más perfecto para él.
- ¿ocurre algo Carlisle? – pregunto dándose vuelta para mirarnos, su voz era tan adecuada para él, todo me fascinaba me quede perdida en su mirada.
- quería presentarte a mi hija, Isabella Cullen – dijo tocándome por la espalda.
- encantado, yo soy Edward el hijo menor de Esme – dijo ofreciéndome la mano, pero yo no podía articular nada, estaba tildada.
- Isabella Marie contesta y saluda a Edward. – me reprimió Carlisle, y así pude volver en sí.
- no hay drama Carlisle, de seguro todo este debe ser muy estresante para Isabella
- Bella, solo Bella – le respondí tratando de centrarme. – Disculpa – y esta vez yo le ofrecí mi mano para que la estrechara, y así lo hizo, el roce de nuestra piel me hizo erizar.
Fin del flashback
.
.
.
(Jasper)
- mi amor, tengo que decirte algo. Para mi es importante que me creas – me pedía Alice, de seguro iba a seguir con lo mismo de Renata, no se que se le había dado con eso.
- siempre voy a creerte Ali – le sonreí para confortarla.
- ¿recuerdas cuando vino a visitarme Renesmee? – Yo asentí – que ella había escuchado cuando hablábamos de su madre – como olvidarlo, menos mal que la pequeña no pregunto nada sobre el asunto – cuando se estaba yendo me dijo que yo tenía razón, que decía la verdad. ¿Entiendes Jasper? Renata está viva, y Nessie lo sabe; seguramente tiene contacto con ella
- Alice por favor, tranquilízate – le suplique – está muy débil… y paranoica – agregue aun más bajo, por lo que dudo que ella haya escuchado.
- Jasper, tenes que creerme. Se lo que oí y lo que significo –
- seguramente la mal interpretaste amor; dudo de que Nessie se haya referido a eso.
.
.
(Emmett)
- ¿me crees? – me preguntaba mi hermana poniendo la carita, yo rodee los ojos, aun estando débil e internada seguía siendo una manipuladora.
- Ali, te creo que Ness te haya dicho eso. Pero vos la, mal interpretaste, seguro quiso decirte otra cosa o no sé; es tan solo una niña de casi seis años que perdió a su mamá siendo una bebe, y nunca llego a conocerla Alice. Escucha lo que voy a decirte, Renata está muerta; es imposible que la hayas visto… solo fue tu mente, habrá una enfermera parecida o algo así – intente hacerle entender hablándole dulcemente y con calma. Ella asintió levemente sin agregar palabras no muy segura de mis palabras. Alice seguía siendo tan obstinada.
Salí de su habitación dejándola con Bella, y fui hasta el cuarto donde estaba Edward; por suerte ya había despertado y en cualquier momento le daban el alta e iba a poder volver a su casa y a sus labores como médico.
- ¿Cómo estás? – pregunte a Edward mientras entraba en la habitación.
- estable – sonrió
- lo siento Edward… todo esto es mi culpa. Yo traje a esta mujer, por decirlo de alguna manera, a sus vidas. Nunca pensé que tan peligrosa podía ser. Casi morís, indirectamente por mi culpa – tome una bocanada de aire – y gracias, por salvar a mi hermana
- no salve a tu hermana… salve mi vida – en momentos como esto me doy cuenta de que cuanto ama a mi hermanita.
- gracias de igual modo – trague saliva y volví a pedirle – Edward, necesito que me cuentes de Rosalie – él se tenso – por favor – le suplique – se que Heidi la estuvo amenazando.
- no solo eso – susurro Edward – la secuestro Emmett – abrí los ojos ante tal confesión, ¿Cómo pudieron ocultarme eso? – los días que Rosalie estuvo desaparecida fue porque Heidi la secuestro. Rosalie volvió aterrada, es comprensible, por eso decidió irse.
- no puedo creerlo –
- ella te ama Emmett, por eso se fue; para protegerte y proteger a sus hijos.
- hasta que la policía no encarcele a Heidi… no me digas donde esta Rosalie con mis hijos. Por más que te lo suplique…
- te aseguro Emmett, que apenas la policía detenga a Heidi voy a decirte donde están mi hermana y mis sobrinos – no pude evitar sonreír al pensar que pronto volveré a estar al lado de mi familia.
.
.
.
(Bella)
Edward ya recuperado, en unas horas le iba a dar el alta e iba a volver a la casa.
Alice desbastada, e insistente con Renata.
En el pasillo de la clínica estaba Renesmee, esperando por su padre. Suspire y respire hondo antes de acercarme a ella.
- ¿podemos hablar? – ella levanto su vista y me observo, después de pensarlo unos segundos se decidió por contestarme
- ¿Qué tenemos que hablar? –
- tu cambio de actitud… para conmigo – hable despacio y muy bajo; como me dolía la mirada fría de Nessie, sus duras palabras…
- yo no cambie nada… solo que entendí que vos no eras nada para mí – esas palabras fueron como apuñaladas para mí –
- Ness, por favor. Yo solo quiero que nos llevemos bien, que seamos como antes. Ahora tu padre nos necesita a ambas – ella me observo con mucha furia ante mis últimas palabras.
- ni mi padre ni yo te necesitamos – grito acaparando la atención de las enfermeras que pasaban por ahí – la verdad es que vos no sos mi madre. Yo ya tengo una, Renata. Y un padre, Edward. Ya acéptalo y deja de insistir en ocupar el lugar de mi mamá.
