Hola ¿Cómo están? Se que he tardado otra vez pero, todas las veces que intente subir el capítulo el sueño y el cansancio me gananban la partida , inclusive hoy. Pero me acabo de despertar (de madrugada lo sé, lo sé) y voy a aprovechar para subir el capítulo, espero les guste.

Laura, pues de desastres esta llena la vida, algunos muy fuertse y otros no tanto, otros tantos llegan a ser muy cómicos también jeje. En fin, ese desastre ya lo verás a su debido momento, te acordaras de esto y me lo dirás, ya lo verás

Y pos sí, al ser de fantisia te recomiendo que te esperes casi cualquier cosa y todo lo que te imagines adaptalo a mi estilo de "Nada es lo que parece"


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Capítulo XIII: Indicios de tormenta

Sin duda alguna era increíble como las cosas habían terminado de aquella manera, con los pequeños y "adorables" Conan y Kid transformados en los desagradables y sanguinarios Shinichi y Kaito, quienes luego de haber masacrado brutalmente a aquellos trolls, que los habían aprisionado, ahora se encontraban abrazando a aquella mujer llamada Kazuha, como si sus vidas dependieran de ello, pero a la vez con tanto cuidado como si se tratara de una pequeña figurita de cristal, que podía romperse entre sus manos.

Los tres se quedaron acostados sobre el mullido hasta que Kazuha dejo de llorar, luego se separaron para que Ran y Aoko pudieran asear a la aun debilitada joven de ojos verdes, a la cual le prestaron sus ropajes más abrigados hechos de piel de esfinge de las montañas, para luego acostarla junto a al imponente grifo de Saguru para que pudiera descansar y entrar un poco en calor. Mientras todo esto sucedía, Kaito y Shinichi saltaron, sin pensarlo dos veces, al enorme lago que se encontraba en aquel claro del bosque, para quitarse entre sus aguas toda la sangre que se había adherido a sus cuerpos durante la batalla o mejor dicho, durante la masacre que había ocurrido en aquella remota y oscura cueva.

A salvo de la mirada de Ran y Aoko en aquel lago, Shinichi y Kaito finalmente se permitieron respirar hondamente y suspirar pesadamente llenos de alivio y de arrepentimiento; aliviados porque pudieron rescatar a Kazuha antes de que fuera demasiado tarde y, a la vez, arrepentidos porque enceguecidos por la rabia del momento, no solo habían tratado bruscamente a las dos mujeres, que sin conocerlos les habían salvado la vida y cuidaron de ellos durante todo el tiempo que habían estado inconscientes, sino que por si fuera poco las atacaron y las lastimaron.

— ¡Oigan, ustedes dos! —Los llamo Saguru de mala gana desde la orilla del lago— Su amiga los esta llamando. Será mejor que vuelvan, dice que es importante.

Extrañados Shinichi y Kaito intercambiaron miradas, tratando de ver si el otro tenía idea de por qué Kazuha los llamaba con tanta urgencia, pero fue en vano ya que ninguno podía imaginar que se traía entre manos su amiga, así que, sin rechistar se apresuraron a volver a la orilla. Una vez llegaron, Kazuha los observo con reproche a la vez que se cruzaba de brazos y hace un leve mohín con los cachetes; un gesto que a pesar de ser muy infantil, detuvo en seco a los dos jóvenes, quienes sintieron como un escalofrió recorría sus cuerpos al entender finalmente porque Kazuha los había llamado con tanta urgencia, con tan solo seguir su mirada. Estaba molesta, eso era evidente y la razón no era otra que los cortes y moretones que tenían en sus cuerpos tras la pelea con aquellos trolls, ya que por más fuertes y agiles que pudieran llegar a ser, era imposible aun para ellos, salir de aquella cueva sin rasguño alguno.

— Siéntense frente a mi por favor —Dijo con voz suave y pausada, con la mirada fija en los dos jóvenes, a la vez que los ojos de las cazadoras y del jinete se posaban sobre ellos, contemplando la escena con un pesimamente disimulado interés.

— Tranquila Kazuha, estamos bien —Dijo con nerviosismo Shinichi, desviando la mirada hacía Ran de vez en cuando— además, no deberías forzarte mucho.

— Es cierto. No es para tanto —Lo secundo Kaito en el acto con la mirada viajando entre Kazuha y Aoko cada dos por tres, tratando de ocultar su evidente preocupación y nerviosismo al igual que Shinichi.

— ¡Sin peros! Ahora ¡Siéntense ahí! —Grito con fuerza estremeciendo a los jóvenes, que la obedecieron en el acto y sin rechistar ante la mirada divertida del jinete y de las cazadoras— puede que mi cuerpo este agotado y desgastado por el cansancio, pero por otro lado mi energía y mi fuerza interna por ahora son más que suficiente para curarlos, así que dejen de quejarse y déjenme devolverles el favor por haber salvado mi vida.

— Esta bien —Dijeron al unisonó, suspirando con resignación ante la insistencia de la joven, pues bien sabían que sin importar cuanto se opusieran, ella no se quedaría quieta hasta que supiera que ambos estaban del todo bien y a decir verdad, tanto Kaito como Shinichi realmente necesitaban del increíble poder de sanación de la joven, pues tenían un par de costillas rotas y aunque no podían asegurarlo del todo, algo les decía que también tenían un grave daño interno debido a un par de garrotazos que no fueron capaces de esquivar.

El único problema era que después de ese pequeño momento de debilidad, sería mucho más difícil de lo que ya lo era el ver a las cazadoras a la cara.

— Entonces ya saben que hacer —Musito sonriendo satisfecha.

Asintiendo levemente con la cabeza, ambos cerraron los ojos y respiraron hondamente, serenando su mente y su espíritu por completo, aclarando considerablemente aquel delgado resplandor que los rodeaba y el cual solo era visible a los ojos de Kazuha, pues aquel resplandor representaba el aura de los dos jóvenes y ella como chamán, no solo era capaz de verla, sino de interpretarla y manipularla para poder curar o dañar desde el núcleo a un individuo, entre otras cosas. En particular ella como chamán, poseía un don único y que podía considerarse casi absoluto, pues a diferencia de Akemi, ella si era capaz de curar por completo a quien sea, sin importar cuan herido este, por ejemplo: en el caso de Kogoro que irremediablemente había perdido el ojo aquella noche mientras atravesaba el bosque a toda prisa junto con Ginzo, para salvar a sus hijas; sí Kazuha lo hubiera atendido, su ojo habría sido sanado por completo debido al increíble poder de la joven.

Por esa misma razón Kaito y Shinichi sabían que podían confiarle sus vidas a ella sin problema, aunque generalmente su orgullo y el cariño que sentían por ella, los hacía evitar recurrir a ella a menos que fuera estrictamente necesario, pues era evidente que aquello suponía un esfuerzo enorme para la joven de ojos verdes, a pesar de que el fuerte lazo que los conectaba ayudaba a facilitar su labor, a la vez que potenciaba su poder y su efecto sobre los jóvenes, acelerando el proceso enormemente.

Canalizando toda su energía y su deseo de curar a sus dos amigos en la punta de sus dedos, Kazuha toco sus frentes suavemente, descendiendo lentamente hasta el centro de su pecho, dibujando una línea recta a través de la nariz, la boca y el mentón de los chicos en el camino; respiro hondamente murmurando ocasionalmente palabras inteligibles, a la vez que hábilmente dibujaba con sus dedos simétricas formas circulares en el pecho de cada uno bajo la siempre atenta mirada de Ran, Aoko y Saguru.

— Listo —Anuncio en un casi inaudible tono de voz— Empezare contigo primero Shinichi y luego será el turno de Kaito ¿Están listos? —Ambos asintieron, dejando escapar un leve suspiro— Bien.

Lo que ocurrió a continuación fue tan increíble e inesperado, que dejo boquiabiertas a las cazadoras y al jinete, quienes presenciaron aquella escena sin poder dar crédito a lo que sus ojos veían. Aquella mujer, como si aquello fuera lo más natural del mundo, posó su mano izquierda sobre el pecho de Shinichi y sin vergüenza alguna, acorto la distancia que los separaba adueñándose de los labios del joven de cabello color caoba, quien la sujetó por los hombros instintivamente hasta que ella se separo lentamente de él, a la vez que hábilmente hacía tres suaves y delicados trazos sobre el pecho del joven. A los pocos segundos una tenue luz blanquecina ilumino sus heridas desde el interior de su cuerpo, regenerando todo el tejido dañado en cuestión de segundos y dejando tan solo una delgada marca sobre la piel de un color un poco más oscuro que su piel. Una vez comprobó que todo había salido bien, Kazuha repitió el mismo procedimiento con Kaito, quien al igual que su compañero, sujetó a la chica por los brazos de manera instintiva hasta que hubo terminado y aquel resplandor también iluminase varias zonas de su maltrecho cuerpo, curándolo desde el interior.

— Y eso es todo —Musito alegre e inocentemente la joven de ojos color jade dándole un par de palmadas a los dos chicos en la espalda— ¿Ven como no era tan difícil?

— Gracias —Dijeron ambos al unisonó, obsequiándole una leve sonrisa a Kazuha, que la dejo extrañada, pues ella los conocía a ambos lo suficiente como para saber cuando algo no estaba bien o si se sentían mal. Después de aquel inusual gesto, era evidente que algo les preocupaba.

No necesitaba ser adivina, para comprender rápidamente que la culpable de todo había sido ella, pues con tan solo ver las fugases miradas que Shinichi y Kaito disimuladamente dirigían hacía las dos cazadoras por breves instantes, preocupados por el asombro y el reproche que se reflejaba en sus cristalinos ojos; no le quedó duda alguna que su deseo de ayudarlos, esta vez más favorecerlos, los había perjudicado.

— Ejem —Se aclaro la garganta Shinichi llamando la atención de todos los presentes, siendo Ran a la única que veía fijamente— ya lo había dicho antes en la cueva, pero aun así lo repetiré una vez más —Anuncio con aquella seriedad y serenidad que tanto lo caracterizaba, actuando descaradamente como si nada hubiera sucedido hace un momento— Kaito y yo les debemos una explicación, es lo justo después de todo lo que pasó, aunque hay cosas que simplemente no podremos decirles.

— ¿Por qué ahora? —Se atrevió a preguntar Aoko, haciendo acopio de todo su coraje para por sentarse en el pasto frente a los extraños jóvenes.

— Porque después de esto, nuestros caminos deberán separarse —Respondió Kaito en lugar de Shinichi, mostrándose mucho más receptivo que en aquella cueva— La forma que tenemos ahora seguramente solo es algo temporal, puede que dure días o tan solo un par de horas, lo cual hace muy peligroso para ustedes estar con nosotros.

— ¿Por qué? —Insistió Aoko aun un tanto incomoda por estar hablando de esa manera, con el que antes fue un adorable y tierno cachorro de curioso pelaje y expresivos que decían todo aquello que no era capaz de expresar con palabras.

— Para hacer corto el cuento, todo tiene que ver con la razón por la que antes nos veíamos como un niño y un perro —Aoko asintió, instándolo a continuar con su explicación— nosotros somos fugitivos y tras escapar del lugar en el que nos habían encerrado, una hechicera amiga nuestra nos obsequio el collar y la cadena que nos identificaban y ocultan nuestra verdadera apariencia bajo la mascara de un niño y un perro —Rememoro señalando el collar, que tras volver ellos a su forma original, se habían encogido hasta convertirse en un par de "pulseras" que ahora llevaban cada uno en la muñeca— con el fin de protegernos y darnos el tiempo que necesitamos y que no tenemos para cumplir nuestra misión.

— ¿Entonces esta es su verdadera apariencia? —Kaito tan solo asintió— ¿Y por qué él es un niño y tú un perro?

— No lo sé —Gruño Kaito frustrado y enojado— Supongo que no le caigo bien a esa endemoniada bruja o quizás se equivocó simplemente.

— No deberías hablar así de ella Kaito —Intervino Kazuha reprochándolo con la mirada— Si no fuera por ella ustedes estarían…

— ¡Eso no es necesario que lo sepan Kazuha! —Dijo Shinichi interrumpiéndola bruscamente, asustándola por la severa mirada que tanto él como Kaito le dirigieron— por favor deja que nosotros nos encarguemos de esto.

Y con eso la imperante necesidad de formular aquella pregunta que tenían atorada en la garganta, se hizo mucho más fuerte conforme más observaban a esos tres y la extraña relación que tenían, la cual simplemente ya no sabían y mucho menos después de aquel beso que esa chica había compartido con ambos, como parte de un extraño ritual de curación o lo que sea que fuera aquello. Aunque por otro lado, simplemente les daba un poco de vergüenza tanto a Ran como a Aoko, el preguntarles algo como eso de buenas a primeras.

— Desde que te vi supe que había algo raro en ti y que no eras un simple cachorro como aparentabas ser —Dijo Saguru cruzándose de brazos seriamente fulminando con la mirada a Kaito, quien tan solo esbozo una sonrisa burlona y altanera ante sus palabras, enojando aun más al joven jinete que ya tenía suficientes razones como para dárselo de comer a Watson— la verdad es que, sin importar como lo mires ustedes nos engañaron y nos utilizaron ¿O me equivoco?

— No —Musitó Kaito encogiéndose de hombros a la vez que ensanchaba aun más aquella sonrisa, irritando aun más Saguru de lo que ya lo estaba. Simplemente no podía con el cinismo de ese hombre— no puedo negar que la primera idea que tuve cuando la vi al despertar y caí en cuenta de que había sido convertido en un perro, fue usarla para protegerme mientras me adaptaba a ese cuerpo —Admitió arrebatándole una sonrisa triunfal al jinete, para luego destrozarla inmisericordemente con lo que diría a continuación— pero también tengo que admitir que rápidamente me agrado su actitud después de que mando literalmente a la mierda a ese tipo mal encarado ¿Cómo era que se llamaba?... Mmp, creo que era Lucas o algo así. Fue sencillamente genial lo que le dijo a ese cretino.

— Yo ni siquiera quería hablarle y por diversas razones, no podía dejar de pensar en escaparme —Agrego Shinichi observando de reojo como su ninfa lo observaba fijamente, atenta a cada una de sus palabras— cada segundo se me hacía insoportable hasta que rescatamos a esos tres niños en aquella plaza, pues fue gratificante y emocionante saber que había alguien además de este idiota —Dijo señalando a Kaito, sonriendo burlonamente ante el gruñido de éste, por aquel injustificado insulto— que no solo es capaz de seguir mis disparatados planes, sino que comparte la misma idea de justicia que yo tengo. Además, después de lo que nos dijiste Ran, en este mismo bosque… Simplemente te ganaste mi aprecio y gratitud.

Si antes no sabían que hacer, luego de ese par de confesiones cualquier idea podido tener, simplemente se esfumo en el aire que ahora acariciaba sus sonrojadas mejillas, que no pasaron desapercibidas ante los sagaces ojos de Kazuha, quien desde que había iniciado la conversación se dio a la tarea de contemplar cada mínimo gesto que esos cuatro hacían y después de lo que había visto hasta ahora, era evidente que sus sospechas eran más que ciertas y que por lo visto, esos dos cabezas huecas de Kaito y Shinichi, aun no eran del todo conscientes de lo que estaba ocurriendo justo ahora.

— No me esperaba tanta sinceridad, pero no importa —Dijo en un suspiro Saguru, dispuesto a poner fin a esa conversación, tras ver la reacción de las hermanas— Ahora me gustaría saber ¿Qué relación tiene ustedes tres? —Agrego señalando a Kazuha junto a los dos jóvenes— hasta ahora solo sé que, por salvarla a ella de morir al caer por aquel risco que esta al salir de aquella endemoniada cueva, pues un gran grupo de trolls nos derribaron y nos capturaron. Ustedes la conocen, son capaces de matar por ella y que por lo visto son MUY cariñosos entre ustedes.

— ¡Sólo somos amigos! —Se apresuró a contestar Kazuha, sabiendo que esta sería posiblemente la única oportunidad que tenía de arreglar todo, recibiendo la mirada extrañada de sus dos amigos y la escéptica mirada de Saguru, Ran y Aoko, quienes incrédulos, tan solo enarcaron una ceja— En… En el lugar que estábamos, cada día era un infierno lleno de torturas que ni siquiera serían capaces de imaginar; éramos tratados como menos que esclavos y éramos obligados a realizar trabajos inhumanos y tan peligrosos, que al cabo de un año, de los mil niños que estábamos allí, solo doscientos cincuenta habían logrado sobrevivir y para cuando termino la guerra, solo nosotros tres sobrevivimos —confeso enmudeciendo al mordaz jinete de una vez por todas— Ellos son lo único que tengo y en verdad los amo con todo mi corazón, pero no de la manera que se imaginan. Y aquel beso solo fue para aumentar la efectividad del ritual de curación, ya que este se hace más potente mientras mayor sea el contacto y la conexión entre ellos y yo, realmente no significa nada más.

"Gracias, aunque no hacía falta. Tonta"

Escribieron los dos jóvenes haciendo un par de trazos imaginarios con sus dedos índices sobre el pasto, Kazuha lo vio y les obsequió una sonrisa divertida, sintiéndose a la vez satisfecha y aliviada de que esos dos no se molestarán con ella por lo que había hecho sin pensar.

— Y eso es todo lo que diremos y todo lo que sabrán de nosotros —Sentencio Shinichi volviendo su atención hacía el jinete y las dos jóvenes cazadoras— fuer un placer viajar con ustedes, pero ha llegado la hora de separarnos.

— Es triste, pero cierto —Agrego Kaito anticipándose a las cazadoras— nosotros no podemos darnos el lujo de perder ni un segundo de nuestro tiempo y ya hemos perdido demasiado. Debemos seguir, si no queremos que todo lo que hemos hecho para llegar hasta aquí, sea en vano.

— Siempre les estaremos agradecidos, por lo que hicieron por nosotros —Agrego Shinichi diciendo cada palabra con enorme pesar, pues si pudiera escoger, entonces elegiría quedarse un poco más con aquella hermosa ninfa que había puesto su mundo patas arriba desde el primer momento en que la vio.

— Ojala pudieran perdonarnos por haberlas atacado antes —Dijo Kaito suspirando pesadamente rememorando aquel momento— No hay nada que justifique lo que hicimos. Simplemente, no estábamos en nuestros sentidos en ese momento.

— Eso ya es agua pasada —Se animo a decir Aoko, sintiéndose un tanto extraña ante aquella despedida— Espero que logren cumplir su misión.

— Si —Asintió Ran tomando la mano de Shinichi y estrechándola con moderada fuerza, ante la mirada divertida del joven, que no se esperaba aquel gesto— Espero que algún día volvamos a vernos.

Sin atreverse a decir nada más, para no seguir alargando aquella despedida, los dos jóvenes se limitaron a asentir y tras ponerse de acuerdo en quien llevaría a Kazuha el primer tramo del camino, se pusieron en marcha sin mirar atrás a la vez que las cazadoras abordaban una vez más al imponente grifo Watson y alzaban el vuelo de regreso al pueblo en el que se habían alojado. Finalmente sus caminos se habían separado, pero el destino suele ser caprichoso y esta vez no sería la excepción, pues sin que ninguno de ellos se percatara de lo que sucedía mientras se despedían, una oscura y maliciosa silueta había presenciado toda aquella escena de principio a fin y relamiéndose con mórbido placer, se aventuró a seguir a uno de los dos grupos, atando al cinto de su pantalón un pequeño saco repleto de aquel extraño polvillo azul que había sido el causante de que las dos cazadoras, Kaito y Shinichi perdieran el conocimiento la noche anterior en el bosque.