Hola chicas!

Bueno he estado ausente por aquí pero es que tal y como me ocurrió con el otro capítulo no encontraba la inspiración para escribir. He tenido un bloqueo importante. Así que hace unos días me puse delante de este documento y finalmente lo saqué. A la misma vez aproveché para escribir el siguiente capítulo así que no habrá retraso con el capítulo 15.

Disfrutad de la lectura.

.

.

.

-Oh- dijo Esme.

-¿Estáis juntos? ¿Cómo una pareja?- pregunta Carlisle.

-Sí papá- responde Edward simplemente.

-Sé que os resultará extraño…- comienzo a explicar.

Creo que nuestra relación merece más explicaciones que las que da Edward. Él espera que sus padres lo acepten sin más, no pregunten nada ni se les haga extraño, pero yo sé que no será así de fácil.

-Bueno, no voy a negar que aun no me lo creo del todo- admite Carlisle.

-En fin, ¿por qué no pasáis al comedor, os ponéis cómodos y nos ponemos al día?- sugiere Esme.

-Preferimos irnos a la cama- dijo Edward al mismo tiempo que yo respondía:

-Es una buena idea-

La mirada que me dio Edward no dejaba dudas de que no le apetecía pasar tiempo con sus padres. Pero la mirada que le dediqué no le iba a permitir librarse del ofrecimiento de su madre.

La situación era bastante extraña y muy tensa, así que no iba a desperdiciar la oportunidad que nos daba Esme de normalizar las cosas.

-Está bien- dijo Edward guiándome hasta el salón detrás de sus padres.

Sentados en los sofás del salón, la incomodidad me atrapó por completo.

-Venga, decid lo que queráis decir ya- espetó Edward en tono brusco.

-Edward hijo, nunca te hemos conocido ninguna novia, es normal que estemos sorprendidos- dijo su madre.

-¿De verdad estáis sorprendidos porque traiga a mi novia a casa? ¿Qué pasa, creíais que era gay o qué?

-No, por supuesto que no.

-Yo creo que no os sorprende el hecho de que tenga novia mamá. Os sorprende que sea Bella, Isabella. Y os sorprende porque es mayor que yo, ¿me equivoco?-

Sin duda el tono de Edward ni era amable ni animaba a la conciliación.

-Eso también…- aceptó Carlisle.

-Bien pues me alegro de informaros que es lo que hay. Tendréis que aceptarlo- dijo sin más.

-¡Edward!- le regañé- yo os entiendo- dije mirando a sus padres- Edward y yo somos muy distintos el uno al otro y no solo por la edad sino también por nuestra manera de ver la vida. Yo misma me negué durante meses mis sentimientos hacia vuestro hijo, pero al final tuve que aceptar que Edward es la persona con la que quiero compartir mi vida- termine poniendo una mano sobre la rodilla de Edward.

-Oh Isabella- dijo Esme- que nos sorprenda no quiere decir que no lo aceptemos. Estamos felices por vosotros, por ti Edward que siempre has andado de aquí para allá sin tener tiempo de conocer a alguien y por ti Isabella, que has estado tan sola en la vida… Desde el segundo año de universidad te consideramos como de la familia, así que me alegra que ahora seas oficialmente de la familia- terminó con una sonrisa.

-Gracias Esme.

-Bueno, yo creo que necesito irme a dormir. Hemos tenido un vuelo de casi 10 horas y necesitamos descansar- dijo Edward levantándose del sofá y dándome la mano para levantarme con él.

-¿10 horas? ¿Desde dónde habéis venido?- pregunta Carlisle.

-Desde Brasil.

-¡Oh has vuelto a irte a vivir allí! ¿Tú también Isabella?- pregunta asustada Esme.

-No- dijo Edward riendo y negando con la cabeza-Solo hemos estado de vacaciones mamá. Vivimos en Londres, trabajamos en vuestra empresa, ya lo sabéis- explica- así que tranquilos, vuestro hijo asalvajado sigue viviendo en una sociedad civilizada.

-¡Edward! Nunca hemos pensado que fueses un salvaje por vivir en… tantos sitios- dijo Carlisle.

-Claro papá, claro- dijo irónico Edward.

Aquella noche bajo las mantas de la cama de Edward y abrazada a él no paraba de recordar lo sucedido con sus padres.

-Creo que no ha ido tan mal, ¿y tú?- me pregunta susurrándome al oído.

Y como siempre mi piel reacciona al roce de su voz contra mi piel enchinándose.

-Creo que ha sido demasiado fácil, digamos que sigo esperando que me rechacen- le confesé mis pensamientos.

-Deberías aceptar las cosas tal y como son y no ponerte en lo peor, como haces siempre por cierto- me recriminó.

-Bueno, soy así- le dije seria.

-Lo sé pero por favor relájate. Mis padres se lo han tomado bien y con el tiempo no les resultará extraño vernos juntos. Lo verán como algo natural- dice dándome un suave beso.

-Ojalá tengas razón. No obstante mañana vendrá Alice…

-Me da igual lo que diga mi hermana, me preocupa que algo que diga o haga te afecte a ti.

-Estoy segura de ti Edward, de nosotros- le afirmo acariciándole la parte trasera del cuello.

Edward no me respondió. Se limitó a darme otro beso suave y dejarse caer a mi lado para dormir.

Aquella noche dormí más que de costumbre y sin duda la culpa la tenía el jet lag.

Después de darme una ducha y vestirme con ropa cómoda pero abrigada, bajé a desayunar.

Sabía que Alice vendría hoy, pero esperaba que fuese por lo menos al medio día. Lo que no me esperaba era encontrármela en la cocina junto a Jasper, Edward y sus padres.

¿Sabría ella que estaba yo aquí?

¿Se imaginaría algo de la relación que tengo con su hermano?

Espero que no se imaginase nada. Quería ser yo quien la explicase la situación.

Pero todas las respuestas las obtuve en cuanto su mirada de cruzó con la mía.

Lo sabía.

-Isa desmiénteme lo que mi hermano me acaba de decir- me pidió en cuanto entré en la cocina.

-Por supuesto que no va a hacerlo. Bella es mi novia- dijo Edward.

-Oh por favor, vaya broma de mal gusto… ¿Isabella?- dijo Alice

-¡No es ninguna broma joder! Bella es mi novia ahora, nos queremos, estamos juntos, ella sí se tomó la molestia de conocerme y no tacharme de bicho raro solo porque no haya vivido igual que vosotras.

-No te tacho de bicho raro, lo eres. Siempre has sido un vago, nunca fuiste capaz de mantener las formas ni cuando mamá te lo pidió, te largaste a visitar países tercermundistas sin tener en cuenta a nuestros padres. Siempre regresabas y todos teníamos que aceptar la vida que llevabas. Todos menos yo claro- le gritó Alice- y ahora pretendes decirme que Isabella, la mujer a la que llevo conociendo casi toda mi vida, que es como una hermana para mí, está contigo.

-¡Sí!- gritó Edward- no espero que alguien como tú lo entienda pero es así.

-No tengo nada que entender, porque no permitiré que te lleves a mi amiga a tu mundo de caos, desorden y orgías.

Edward soltó una risa seca ante ese último comentario de su hermana.

-Tú no sabes nada, nada Alice. Ella me conoce y acepta mi mundo.

-¿Isabella? ¿Aceptas el desorden que mi hermano lleva por vida? ¿De verdad te gustaría vivir en un país donde la conexión a Internet no existe, los móviles tampoco y cada noche se monta una orgía? Pensé que eras más sensata- me dijo Alice.

-¡Ya está bien! Ella es mía ahora, no vas a ponerla en mi contra- dijo Edward acercándose a mí y cogiéndome de un brazo.

-Desde luego que voy a intentar por todos los medios que no esté contigo. Se merece algo mucho mejor que tú. Un hombre, no un niño- le recriminó su hermana.

-¡Se acabó!- grité poniendo distancia entre todos- no soy ningún objeto, ni soy posesión de nadie- dije mirando a ambos- por una vez en vuestra vida podríais comportaros como hermanos normales y sentarnos a aclarar está situación.

-No hay nada que aclarar- dijo Edward- todo está dicho.

-No pienso aceptar esto- dijo Alice- no soporto ver cómo has corrompido a mi amiga. Te conozco mucho mejor que él Isa, sé que lo vuestro no va a durar. Cuando se te haya pasado esa sensación de novedad, cuando le conozcas bien y veas que no puede ofrecerte una relación seria, ni boda, ni hijos… nada de eso, cuando todo eso ocurra ven conmigo- me dijo mi amiga-me voy.

-Alice acabas de llegar, no puedes irte es Navidad- dijo Esme.

-No deberías haber vuelto Edward, las navidades sin ti eran mucho más placenteras- dijo Alice saliendo de la cocina seguida por Jasper.

-Alice espera- dije siguiéndola.

-Bella déjala. Es una rabieta- me dijo Edward sujetándome del brazo.

-¡No! Es mi amiga.

-Tu amiga que no acepta a tu novio, una gran definición de amistad- dijo Edward irónicamente.

-¿Por qué has tenido que decírselo tú Edward?- le recriminé- te dije que quería ser yo la que hablase con tu hermana.

-No había porque alargar la agonía-

-Sé que no soportas a Alice pero es mi amiga. Si me hubieses dejado hablar a mí esto no habría pasado, yo sí sé tratar con tu hermana- le grité.

-Nada habría cambiado.

-Por supuesto que sí, si hubiera hablado con ella calmadamente ahora mismo tus padres no estarían intentando por todos los medios que se marchase de aquí. Sé que quizás por tu juventud crees que las cosas se resuelven con facilidad y con pocas palabras, te vi ayer con tus padres. Esperabas que en cuanto les dijeses que estabas conmigo se lo tomasen bien, sonreirían y dirían '' qué alegría, pasemos las vacaciones juntos y llámanos papá y mamá Isabella'' y lo siento Edward pero esa no es la realidad. Si a mí me costó aceptar nuestra relación, imagínate a los demás. No has tenido nada de tacto con Alice aun sabiendo que ella se lo tomaría mal, así que ahora déjame ir a arreglar tu estropicio.

-Si vas con ella esto se va a acabar- dice señalando el espacio entre los dos.

-¿Me estás dando a elegir entre tu hermana y tú?- pregunté anonadada.

-No, pero ya la has oído. Va a intentar por todos los medios separarte de mí, así que si vas es lo que pasará.

-¿Tan voluble crees que soy? No hace falta que respondas, con lo que acabas de decir ya sé que sí. Ahora por favor déjame ir con mi amiga- dije mirándole a los ojos.

Sus ojos reflejaban miedo y dolor.

Estuve a punto de achantarme, abrazarle y decirle que todo estaba bien.

Pero sin Alice nada estaba bien.

Ella era toda la familia que había tenido desde hace años, así que es importante para mí que continúe aquí conmigo ahora que estaba empezando una relación con Edward.

Me solté del agarre de Edward y salí hacia la calle donde Jasper arrancaba el coche dispuesto a irse.

No sé aun cómo lo hice pero logré montarme en el asiento trasero del BMW justo cuando comenzó a avanzar calle abajo.

-Alice…-comencé a explicar- no sé qué te ha dicho tu hermano pero quiero explicarte nuestra relación.

-¿O sea que si hay relación?- dijo en tono frío mirando por la ventana.

-Sí.

-Isa, no lo entiendo- exclamó frustrada- Jas para ahí cielo.

Jasper paró el coche a un lado de la calle. Antes de que pudiera darme cuenta Alice salía del coche y se sentaba en los escalones de una casa que estaba en esa calle. Yo hice lo mismo.

-¿Cómo puedes estar con mi hermano?

-Alice Edward no es tal y cómo tú te crees. ¿Me dejarás que te explique todo y no dirás nada hasta que acabe?- le hice prometer.

Comencé a contarle cómo habían sucedido las cosas, incluido el por qué me fui de la empresa tres meses.

-¿Pero tú te ves con él a largo plazo?- me preguntó escéptica.

-De momento vamos día a día, pero sin duda me gustaría pasar mi vida con Edward.

-¿Crees que podrá darte lo que necesitas?

-¿Y qué crees tú que necesito Alice?

-Pues lo normal, una boda, hijos… una casa…

-Bueno lo de la casa no es problema, mientras hemos estado juntos hemos vivido juntos ya sea en su casa o en la mía. En cuanto a la boda y los hijos no es algo que me preocupe en exceso, Edward es joven aun para esos compromisos.

-¿Ves? Edward es joven pero tú no. Tú estás en edad de hacer esas cosas.

Me reí sin poderlo evitar. Porque esta era quizás la discusión más recurrente que había tenido con Edward y ahora la tenía con Alice, solo que al revés.

-No soy tan vieja cariño- dije dándola un manotazo- soy joven aun.

-No he dicho que seas vieja, solo he dicho que para los hijos hay una fecha límite Isa y…

-Alice, por favor, no es un problema para mí, ni si quiera una necesidad. Si en algún momento siento la necesidad de tener hijos ya veré.

-Pero…

-¡Alice!- la regañé- tú llevas años casada, tienes mi edad y tampoco tienes hijos.

-Porque he estado muy ocupada trabajando, pero los tendré.

-A ti también se te puede pasar el arroz.

-Eso no pasará- dijo alarmada.

-Pues deja un poco el trabajo- le aconsejé.

-Veo que el efecto Edward ha llegado a ti. La despreocupación por el trabajo.

-No- me reí- no es así. Me sigue encantando mi trabajo pero reconozco que Edward me ha ayudado a ver que hay más cosas en la vida a parte del trabajo que te hacen crecer como persona.

-¿Cómo qué?

-Como viajar.

-¡Oh por dios eso sí que no! ¿Te vas a ir a vivir con los monos como hizo él?

Ahora sí que tuve que reírme.

-No boba. Además te alegrará saber que estuve de vacaciones en Brasil, donde vivió tu hermano, y no es tercermundista eh. Hay internet, móvil, tele, aire acondicionado… ah y se duchan y van vestidos con ropa. Y ahora, ¿podrías volver a casa de tus padres que están deseando verte, conmigo y con tu hermano?

-Puff mi hermano.

-Venga Alice, por mí. Conócele por mí, verás que no es el chico que te has imaginado todos estos años. ¿Cuánto hace que no hablas con él de verdad?

-Acabo de hacerlo-

-No, eso es discutir y faltaros el respeto, no hablar.

-Bueno…. Pues no sé… ¿diez años? Tal vez más. Siempre fue rarito.

-¿Me prometes que harás el esfuerzo de intentar a aceptarle?

-Bueno… podría ser. Pero no prometo nada, el chico me saca de mis casillas.

Después de hablar un poco más sobre el tema, volvimos al coche donde nos esperaba Jasper y volvimos a casa de sus padres.

Carlisle y Esme se alegraron de que Alice volviera pero me dedicaron una mirada preocupada. En seguida noté que era por Edward.

-¿Dónde está?- les pregunte.

-Fuera, en la piscina. Lleva ahí toda la mañana.

En seguida me encaminé a la piscina cubierta que estaba en el jardín de los Cullen.

Nada más abrir la puerta de cristal escuché el ruido del agua, Edward estaba nadando de un lado a otro de la piscina sin apenas pararse a respirar.

Tras cinco minutos estando de pie mirándole decidí que me metería en la piscina para que se diera cuenta de mi presencia.

Me deshice de toda mi ropa de cintura para abajo, quedándome solo con el jersey y las braguitas. Me senté en el borde de la piscina sumergiendo mis piernas hasta un poco más de las rodillas.

Vi como nadaba en mi dirección y como paraba justo a 3 metros de mí.

Tras unos segundos en los que recuperó la respiración, me miró y habló:

-Sé lo que me vas a decir, así que te ahorrare la vergüenza. Se acabó- dijo serio.

Y me corazón se saltó un latido.

.

.

.

¿Qué os ha parecido la reacción de Alice? ¿Y la de sus padres? ¿Y qué va a pasar ahora entre estos dos? ¿Creéis que van a seguir juntos o que el peso de la familia romperá la relación?

Dejadme vuestras respuestas en un review, que esta vez SÍ será recompensado con un ADELANTO porque ya tengo el siguiente capítulo escrito.

Saludos, Bella Bradshaw.