Hojas del otoño Capítulo 14
Caminaba por las calles de Tokio de forma despreocupada. Faltaban dos semanas para su tan ansiado viaje y sin embargo, no estaba muy felíz que digamos. Era su sueño, pero no podía dejar de sentir que algo andaba mal, presentía que algo ocurría a sus espaldas y que tenía relación con Ryuzaki.
¿ Por qué ? No lo sabía. Si bien se había resignado a que las cosas siguieran como estaban y hacer de cuentas que nada había ocurrido entre ellos dos, no podía evitar sentirla extraña. Últimamente la notaba muy cansada y algo pálida, también había abandonado los entrenamientos. ¿ Tendría algún problema de salud ? No lo sabía y se supone que no debería interesarle. Muy pronto se marcharía y todo lo relacionado a la ojirubí quedaría atrás. Pero por más que quisiera no podía olvidarla y cada vez que la veía no podía evitar sentirse vulnerable frente a ella. Quería protegerla y cuidarla, pero muy pronto se iría, por lo que no tenía sentido atarla a él.
Iba tan metido en sus pensamientos, que al levantar la vista, quedó paralizado al verla caminar torpemente por la calle de en frente. Su razón le decía que debía irse ya mismo de ahí y fingir no haberla visto, pero no podía abandonarla en ese estado. Podía ver como sus piernas temblaban y lo débil que se encontraba en ese momento. Se apresuró a cruzar la calle, mas cuando iba a hacerlo, notó como ese estúpido pelirrojo se le adelantaba.
Preso de su furia o celos, siguió su camino, dejando a la cobriza en manos de su rival.
- ¡Sakuno-chan! ¿ Estás bien ? ¿ Qué te ocurre ?- exclamó el chico hiperactivo, mientras la ayudaba a sostenerse.
- ¿ Kintarou-kun ? ¿ Qué haces por aquí ?
- Solo estaba de paso y menos mal que te vi. No te ves nada bien, ¿ qué te pasa, Saku ? ¿ Acaso estás enferma ?- preguntó curioso, a la vez que observaba la tensión en el rostro de su amiga.
- ¿ Eh ? NNooo...no me pasa nada Kin-chan. EEss...solo el cansancio, es por la época de exámenes...
- ¿ Segura ? Nunca te había visto así... te escoltaré a tu casa, Saku. No puedo permitir que te vayas sola en ese estado.
- PPperoo, Kin-chan...no hace falta, en serio...
- ¡ ¿ Qué no hace falta ? ! ¡ Apenas y puedes sostenerte ! Y antes de que digas algo, te diré que no aceptaré un no por respuesta...
Resignada, la cobriza se dejó guiar por su amigo. En parte tenía razón, sentía que en cualquier momento sufriría un desmayo. Todo le daba vueltas, y tal vez se debía a que no había probado bocado. Sin embargo, no era su culpa, ya que después de haberse preparado por horas ese suculento obento, una sensación de asco la invadió y tuvo que dárselo a su amiga.
Cuando por fin llegó a su casa, rápidamente corrió al refrigerador a servirse un gran tazón de yogur de frutilla con muchos cereales y prácticamente en dos minutos se lo devoró.
Una vez saciado su hambre, se recostó a descansar en el sofá, entrecerró los ojos y comenzó a recordar todo.
Desde que ese test había dado positivo, no pudo dejar de pensar que su mundo cambiaría completamente. Una nueva vida dependería de ella a partir de ahora, aún no terminaba sus estudios y necesitaba un trabajo urgente. Además debía enfrentar a su abuela y contarle la verdad, la razón por la que había dejado al equipo de tenis y sus constantes visitas al médico.
Por suerte, el embarazo iba bien, lo cual fue un alivio para ella. La primera vez que escucho sus latidos, no pudo evitar emocionarse y sentirse dichosa de que algo tan chiquitito estuviera lleno de vida y de cierta forma, esa vitalidad la llenaba de fuerza para enfrentar la gran ola que venía hacia ella. Y lo enfrentaría sola.
No quería ser egoísta y de cierta manera ser un obstáculo en los sueños de Ryoma. Ella estaba consciente de que le esperaba un gran futuro debido a su gran talento en el tenis y no quería atarlo a un Japón que no lo vería triunfar. Ella misma quería verlo triunfar, volar tan alto como siempre imaginó que lo haría, por eso pensaba no decirle nada al respecto.
Tomoka no pensaba de la misma manera. Ella sostenía que el príncipe tenía derecho a saber que iba a ser padre, que la verdad tarde o temprano saldría a la luz y que era preferible que lo supiera por ella. Además consideraba que no debía cargar con todo sola, que un hjo era algo hermoso y que si los dos eran parte de su crecimiento, sería una experiencia mucho más maravillosa y sabía que en parte, su mejor amiga tenía razón.
Cuando fue al primer control, un sentimiento de soledad la invadió, ya que observaba, mientras esperaba que la doctora la llamara, como muchos hombres le acariciaban la pancita a sus parejas. Por esto, entendía a qué se refería Tomoka porque después de todo, si pudiera compartirlo con Ryoma, se sentiría más segura y acompañada, contenida y querida. Viviría su embarazo con más naturalidad y sin tantos temores o tristezas porque por más que se hiciera la fuerte en frente de sus amigos, cuando llegaba la noche y los pensamientos la torturaban, las lágrimas inundaban sus ojos y bañaban su rostro de miedo, soledad y desesperación. Se sentía tan sola, tan pequeña, que no se creía capaz de encaminar su vida a partir de ahora. Todas las noches eran así, una tortura para ella, ya que se enfrentaba cara a cara con la realidad y se sentía horrible por todo, por defraudar a su abuela, por mentirle a Ryoma y porque seguramente no podría realizar todas las cosas que hubiera querido hacer con su vida, como estudiar arte, por ejemplo.
Pero lo que ella no imaginaba, era que su mejor amiga notaba su dolor y que no estaba dispuesta a dejar que enfrentara todo sola.
Sabía que era la decisión de Sakuno, pero era algo que involucraba a dos personas más: Ryoma y el bebé que venía en camino.
Aparte, todo saldría a la luz cuando se lo dijera a Sumire. El equipo de tenis no tardaría en enterarse y muy pronto, el príncipe estaría al tanto de todo. Debía saberlo, era el papá de ese niño o niña y tenía derecho a participar del embarazo, ya sea acompañándola a las consultas como a los estudios.
La próxima semana, Sakuno tendría su primera ecografía y sabía que la presencia del ambarino, alegraría a la ojirubí. Por eso, sabía que debía hacer algo. Debía empujar a su amiga a hablar con él, ya que era ella quien debía decirle todo.
Pero muy pronto, todo se tornaría muy confuso, puesto que ojos que ven y malinterpretan la situación, pueden generar un gran caos.
Un nuevo día daba comienzo y Horio Satoshi caminaba alegremente por las calles en dirección a Seigaku. Iba silbando tranquilamente cuando notó la presencia de alguien en su paso. Levantó la cabeza y se encontró con el rostro serio y preocupado de Katsuo. Aquello era raro, porque podía notarlo inseguro y algo temeroso. Sin dudas, algo grave había pasado.
- ¿ Qué sucede, Katsuo ?
El mencionado levantó el rostro algo sorprendido. Su amigo lo había leído en un par de segundos como si fuera un libro abierto, pero ya no había marcha atrás, debía decirle lo que había visto.
- Horio, debo decirte algo que vi...
- ¿ Qué es, Katsuo ? - pero el moreno no respondía, así que prosiguió - ¿ Katsuo ?- insistió nuevamente.
- Creo...que Tomoka...
- ¡¿ Qué pasa con Tomoka ?! ¡ Katsuo ! - gritó Horio cada vez más nervioso.
- Creo..que podría..que podría estar...embarazada...
- Ahh, con que embarazada. Menos mal Katsuo, yo pensé que me hablabas de un engaño, lo cual es prácticamente imposible porque muere por mí..- se detuvo y comenzó a procesar la información que le había dado su amigo. Su rostro se petrificó, lo cual preocupó a Katsuo.
- ¿ Horio ? ¿ Estás bien ?
- ¿¡ Qué !? Lo que dices no es posible..no
- Horio, yo la vi. Vi como compraba en la farmacia una prueba de embarazo...
- ¡ Pero no puede ser ! Nosotros no..- se sonrojó y con eso Katsuo pudo entenderlo todo - ¡ Ella no me haría algo así ! ¡ Tendrá que escucharme !
Y dicho esto, el chico uniceja salió disparado al Instituto, lleno de furia, siendo perseguido por su mejor amigo, que estaba preocupado por el escándalo que seguro armaría.
Mientras tanto, en otra parte, Sakuno se encontraba en la entrada junto a su amiga Tomoka. Como habían llegado temprano, decidieron sentarse en un lugar apartado a beber una ponta. Sakuno estaba de buen humor, ya que hoy se había levantado sin ningún malestar. Por su parte, Tomoka estaba dispuesta a tocar ese tema y convencerla de que era lo mejor para los tres.
- Oye, Sakuno...
- ¿ Si, Tomo-chan ?
- Sobre lo de...
Sin embargo, no pudo terminar de hablar cuando un grito la interrumpió..
- ¡Tú ! ¡ Cómo pudiste !- dijo un enojado Horio.
- ¿ De qué estás hablando ? - preguntó perpleja su novia.
- ¡ Eres una traicionera ! Me engañaste todo este tiempo...
- ¿¡ Qué !? ¿ Cómo puedes insinuar eso, Satoshi ?
- ¡¿ Que cómo puedo ?! ¿ Encima me quieres ver la cara ? Eres una descarada...¡ Estás embarazada ! ¿ Acaso lo niegas ?
- ¿¡ Qué !? ¿ De dónde sacaste esa estúpida idea, Satoshi ? - gritó fuera de si Tomoka, quien se enfurecía con cada palabra dicha por su novio u ex-novio.
- Te vieron comprando un test de embarazo...¿ O ahora me dirás que no era para tí ?
- ¡ No era para mí, idiota !
- A menos que me digas de quién se trata, no te creeré. Esto es el fin...
- Entonces será el fin- dijo Tomoka entre furiosa y dolida de que su novio no le creyera.
- ¡ Era mío ! - exclamó Sakuno, harta de la situación y de poner en peligro la relación de su amiga.
Esta declaración dejó sorprendidos a todos, desde a Katsuo como a Horio. Inclusive, dejó sin palabras a una tercera persona que pasaba por allí y había oído toda la conversación.
- No puede ser- dijeron ambos chicos a la vez.
- ¡ Son unos idiotas !- gritó furiosa Tomoka- Saku, ¿ te sientes bien ?...
- Sí...- dijo avergonzada la ojirubí.
- Entonces- preguntó temeroso Horio- ¿ Estás...
- Sí..
- Y, ¿ Quién es...
- ¡ Ya basta, idiota ! ¡ Hiciste mucho por hoy ! Vamos, Saku...necesitas descansar lejos de estos idiotas...
Y dicho esto, se llevó a una temblorosa Sakuno, mientras Horio y Katsuo seguían procesando la información. La ojirubí estaba embarazada, pero no sabían quién era el padre. Ella estuvo toda la vida enamorada de Echizen, pero nunca notaron algún acercamiento entre ellos, por eso lo descartaban. Pero por otro lado, tampoco creían que la cobriza se entregue a un hombre que no ame. Todo era muy confuso y complejo, pero a pesar de su curiosidad, Tomoka tenía razón. No podían perseguir con preguntas a su mejor amiga. Estaba en ella querer decirles o no.
Sin embargo, al girar se encontraron con la figura de Momoshiro que estaba igual de sorprendido que ellos.
- ¿ Acaso...escuchaste todo ? - dijo un apenado Horio de haber puesto a una de sus amigas en esa situación.
- Claro, ¿ pero me pregunto quién habrá sido el bastardo ? Ese sujeto es de lo peor. Sin dudas, merece que le de una golpiza...
- Calmate, Momoshiro. Aparte, no sabemos quién será... todo esto es tan...extraño- Intervino Katsuo.
- Lo sé, pero ella debe estar sufriendo. Cuando sepa de quién se trata le daremos su merecido- exclamó el titular universitario de Seigaku, mientras se daba la vuelta y buscaba a alguien en particular. Esperaba equivocarse, pero tenía una corazonada sobre todo esto.
Ryoma estaba preocupado. Mientras esperaba bajo la sombra de un árbol que las clases comenzaran, había visto como la chillona acompañaba a Ryuzaki al baño, pero lo que le intrigaba era la tristeza que veía en esos orbes color rubí y la palidez de su rostro.
Estaba tan concentrado pensando en esa escena, que se sorprendió cuando la mano de Momoshiro se posó repentinamente sobre su hombro.
- Veo que te asusté, ¿ pensando en la nieta de la entrenadora ?
- ¿ Qué quieres ? - dijo el ambarino disumulando su molestia de verse descubierto por su amigo.
- Hablar, tenemos que hablar- dijo el moreno seriamente, mientras se daba la vuelta y le pedía a un confundido Ryoma que lo siguiera.
Mientras las figuras de los dos jóvenes desaparecían del Instituto, se escuchaban las campanas. Tal vez es el momento para que la verdad salga a la luz y lleve a tomar decisiones que podrían poner sus mundos de cabeza, pero que les permitiría aclarar y gritar ese sentimiento que siempre habitó en sus corazones : El amor .
CONTINUARÁ...
