Los personajes son de Suzanne Collins y la historia no me pertenece, es de paolamendoza.
He estado tiempo desaparecida pero ya tengo capitulos adaptados, sin más que decir ¡Disfruten la lectura!
14
Días después se cumplió el mes desde que comenzó la catástrofe. No había noticias del ejército, no se veían helicópteros o aviones, gran parte de la ciudad se fue quedando sin luz y servicios y pronto a nosotros nos pasaría lo mismo.
Un espíritu de pánico se apoderó de quienes estábamos en el centro comercial. Mags y Woof discutían a cada rato, Hazelle vivía con jaquecas y no soportaba estar con Rory, Gale quería liderarnos como si fuera nuestro jefe y Peeta...no hablaba con nadie.
Tenía que salir cuanto antes o me volvería loca también. Y dado que nadie aportaba mucho para averiguar la forma de escapar a mí se me ocurrió una idea.
A un par de cuadras había un autobús escolar estacionado. Se veía en buenas condiciones y pensé que si lográbamos llegar hasta ahí y meterlo por el callejón, los demás podrían salir y subir rápidamente y de esa forma huir.
Sólo debía hallar un buen momento en el que todos estuvieran calmados para poder proponerles la idea y que me ayudaran.
Esa tarde mientras tomábamos un delicioso té de vainilla que Mags nos preparó le presté atención a una rockola que estaba escondida entre dos estantes de comida. Me acerqué y vi que estaba desconectada, de inmediato la puse en marcha y busqué una melodía que fuera clásica y movida, y todos me miraron preguntándose qué pretendía hacer. Sonreí ante sus expresiones y empecé a moverme.
-¿Kat, te has vuelto loca?- protestó Hazelle y yo no le hice caso. Woof empezó a moverse y así, al ritmo de la música, se levantó de su lugar e invitó a bailar a su esposa.
Rory también improvisó algunos pasos y Gale sacó a Hazelle haciéndole girar de inmediato. Todos reímos y poco a poco el ambiente fue sintiéndose menos tenso, a excepción de Peeta, quien seguía sentado al fondo mirándonos.
Un par de canciones más y casi nos olvidamos cómo fuimos a parar al centro comercial.
Para cuando comenzó una balada Mags instó al rubio que se levantara.
-No sé bailar.- se defendió éste algo molesto.
-¡Oh, no seas testarudo, muchacho! Anda, baila con Katniss.- me voltee al escuchar mi nombre y nos miramos. La anciana sonreía esperando ver algo de acción y regresó a brazos de su marido.
Peeta se levantó y se acercó a mí. Mi cuerpo se estremeció, mis piernas temblaron por los nervios y me mordí el labio.
-No tienes que hacerlo.- susurré. Él pasó su mano izquierda por mi cintura y con la derecha tomó la mía y así, mirando a nuestros pies, empezó a moverse y le seguí el paso.
No me di cuenta que fue acercándose a mí y cuando levanté la cabeza su rostro estaba a escasos centímetros del mío.
Sonreí al verlo y él también. Recargué mi barbilla sobre su hombro y él soltó la mano que me sujetaba para tomarme de la cintura, yo rodee su cuello con mis brazos y cerré los ojos. Escuchando la música, dejando que mi cuerpo se moviera al ritmo que él me llevaba y aspirando su aroma tan dulce y varonil al mismo tiempo.
Ni siquiera en mi baile de graduación había disfrutado de una pieza como esa vez. Y no noté que estábamos siendo el centro de atención, inclusive para el pequeño.
Terminó la canción y me separé un poco. Él no me soltó y lentamente rocé su cuello con mis manos, nos miramos por lo que pareció una eternidad y sentí su aliento en mis labios.
-¡Bésala ya, Peet!- chilló Hazelle y, saliendo de aquél extraño y placentero trance, nos volvimos para hallar que todos estaban esperándolo.
Bajé el rostro sintiendo mis mejillas arder y él se apartó sin decir nada más.
-Eso ha sido muy romántico.- dijo Mags.
Cada uno volvió a su lugar y entonces aproveché para hablar.
-Se me ha ocurrido una idea para salir.- dije, captando la atención de todos.
-¿Qué idea?- preguntó Gale y noté que se acercaron más para escucharme mejor, a excepción de Peeta quien se quedó al fondo sentado.
-Vi un autobús escolar a un par de cuadras, si logramos ir por él y traerlo hasta el callejón podremos escapar.
-No suena mal.- dijo Woof y los demás murmuraron algo.
-¿Y qué haremos después de eso?- preguntó Hazelle, cargando a Rory quien le pedía estar en brazos.
-Salir de la ciudad.- murmuré como si fuera muy obvio.- Pronto nos quedaremos sin luz, agua y comida, yéndonos podemos tomar alguna carretera y buscar más civilización en algún otro lugar.
-¿Y crees que lo hallaremos?- inquirió Mags. Me encogí de hombros. Lo cierto era que hacía días empecé a creer que éramos los pocos humanos que quedaban aún con vida en esa parte del mundo, pero no quería decirlo en voz alta porque la sola idea me aterraba.
-Yo iré por el camión.- dijo Peeta y todos volteamos a verlo.- Tendré que matar unos cuantos bastardos pero creo que vale la pena, es mejor que quedarnos y morir aquí.
-Es peligroso.- murmuró Hazelle.
-Pero debemos tomar el riesgo.- exclamó Gale mirándome.- Yo voy contigo, Peet.
El rubio asintió y no dijo más.
Nos pusimos de acuerdo y, para primera hora del día, llevaríamos a cabo mi plan. Esa noche empacaríamos cosas que creyéramos necesarias para el camino.
Tomé una maleta grande y eché varios cambios de ropa y cosas personales. Decidí llevar una más pequeña con ropa para Marvel.
La verdad me hallaba muy emocionada, finalmente podría ver la luz de nuevo y sentí cómo un espíritu aventurero se apoderó de mí haciéndome sonreír.
Para después de media noche en que tenía todo listo quise darme un baño. Entré a las regaderas agradeciendo que no hubiera alguien y me duché tranquilamente, o al menos lo intenté, pero recuerdos y más recuerdos fueron asaltándome con intención de verme sufrir.
Pero no los dejaría esa noche.
Regresé a cama pero sólo conseguí destender las sábanas al dar vueltas y no conciliar el sueño. Empezaba a sentirme malhumorada y preferí caminar un rato, quizás así vería algo más que pudiera necesitar pero no.
Salí a la azotea y tal fue mi sorpresa que me hallé con Peeta. Sentado, sin camisa, fumando un cigarrillo, sonrió al verme.
-Creí que estabas durmiendo.- dijo, me acerqué y me senté a su lado.
-No tengo sueño.- me ofreció un cigarrillo y acepté, pese a que no era fumadora. Apenas di el primer golpe me asfixié con el humo.
-¿Lo habías probado antes?- preguntó burlándose.
-Hace años, en secundaria. Olvidé lo que se sentía.- dije, reponiéndome.
Él me explicó cómo pasar el humo y devolverlo. Me contó que fumaba desde muy chico y le robaba los cigarrillos a su padre.
Pero cortó el tema apenas hablamos de la familia y noté que, mas que molesto, estaba triste por eso y me pregunté qué habría sido tan doloroso que ni siquiera quería mencionarlo.
Le pedí que saliendo de ahí me llevara con Marvel y él aceptó sin repelar ni preguntar cuáles eran mis intenciones.
El tiempo se nos fue volando y, por primera vez, me di cuenta que estábamos hablando como dos personas normales, evadiendo temas, sacando otros, riéndonos de anécdotas bobas y sonrojándonos al escuchar un cumplido. Para cuando miré el reloj faltaban unas horas para que amaneciera.
-Será mejor que vayas a dormir.- dijo.
-¿Y tú?
-Enseguida bajo.- asentí y me puse de pie, él haciendo lo mismo.
-Esta noche… fue agradable.- dije, sonriendo.
-Lo sé, me doy cuenta que no eres una niñita tonta con tobillos frágiles después de todo.- murmuró y le di un golpecillo en el hombro.- Que descanses, Katniss.
-Puedes llamarme Kat.- él sonrió y me pareció más guapo que de costumbre.
-Me gusta más Katniss.
Sin decir más le dediqué una última mirada y salí de ahí.
Tararee una canción en el camino y al llegar a lo que era mi morada me acurruqué bajo un grueso cobertor y rápidamente dejé que mi mente se desconectara de la realidad que, por esa noche, había sido muy placentera.
Y se cierra el telón, ok he estado desaparecida por demasiado tiempo así que para los seguidores Jelsa (Como yo) voy a hacer una mini historia de esta pareja en San Valentín, les deseo que les vaya bien en lo que quede del Año, ya saben los 11 meses restantes, la continuacion puede que la suba en unos días, unos meses o unos años pero sin duda acabaré esta historia.
