- ¿Qué tal fue el día, hijo? (dijo dirigiendo su voz a las escalera mientras hacía cosquillas a Liam, Connor bajó la cabeza y se quedó callado unos segundos).
- Igual que ayer, debo hacer unos ejercicios para mañana (dijo sin girarse y continuó subiendo las escaleras).
- ¡Connor! Te estoy hablando, al menos gírate y mírame a los ojos cuando me hablas (dijo su padre pero en un tono conciliador más que de riña. Connor se giro y lo miró con indiferencia).
- Igual que ayer, debo hacer unos ejercicios para mañana (volvió a repetir en el mismo tono que antes pero ahora mirándolo directamente a los ojos. Ángel no sabía que hacer. ¿Debía enfadarse con su hijo por esos desplantes o debía dejarle espacio para que se acostumbrara y se hiciera ala idea de su nueva vida¿)
- De acuerdo, yo subiré ahora para merendar con vosotros y ayudaros con las tareas.
- Tú no meriendas Y solo es copiar unas cosas, no necesitaré tu ayuda (Y tras decir eso se metió en el apartamento. La forma de decir "tu ayuda" sonó tan irreverente que hasta Liam abrió los ojos como platos).
- Alaaaaaaaaa, que borde (exclamó Liam nada más cerrarse la puerta del apartamento)
- Tú no te metas (le dijo echándole una miradita a su hijo), y cuéntame como te ha ido hoy la escuela (dijo sonriendo Ángel, aunque no paraba de darle vueltas a la actitud de Connor. Connor empezó a relatarle todo lo que había pasado en la escuela ese día sin dejarse el más mínimo detalle de lo que el creía que había sido un día super alucinante)
Tras la pormenorizada narración de Liam subieron al apartamento, merendaron y Ángel se sentó con Liam para asegurarse que el niño hacía sus tareas, porque ese era el gran caballo de batalla con Liam, hacer que se sentara y se pusiera a hacer los deberes. Liam era un chico hiperactivo y era incapaz de quedarse sentado haciendo la misma cosa durante más de 10 minutos. Así que Ángel tenía que estar muy atento a que el chico no se dispersara con una e sus conversaciones, o viendo al tele o yendo por enésima vez a la cocina a por agua o tras beber tanta agua ir por enésima vez al baño.
Tras hacer los deberes, los chicos disponían de una hora de televisión o videojuegos, y Connor dijo de echar una partidita, cosa que Liam le pareció fenomenal, porque le encantaba jugar a juegos de múltiples jugadores. Era mucho más divertido. Ángel a los 10 minutos de estar allí sintiendo el juego, le dolía la cabeza horrores y bajó al despacho y cerró la puerta y puso un poco de música relajante y se puso a trabajar con un caso de licántropos en que los chicos y él estaban investigando. Connor sonrió al oír la música, eso significaba que podía hablar libremente.
- Este juego de super héroes es muy bueno (dijo Connor sin apartar la visat de la pantalla).
- Si, es genial, tomaaaa (dijo emocionado cargándose a dos villanos de un solo golpe).
- Molaría ser uno de ellos.
- Si, sería genial, nosotros podríamos serlo ¿Sabes? Tía Fred, tío Gunn, Tío Lorne, Tío Spike, tío Wes, papá y (hizo una pausa dudando pero finalmente lo dijo) Y nosotros.
- Si. ¿Y tendríamos capas y uniformes? (intentando no reirse)
- Claro, y esté sería nuestro cuartel general.
- jejejeje y podríamos hacer un emblema o algo así para llevar en los uniformes ¿no? (dijo fingiendo estar emocionado también).
- Si, yo soy muy bueno dibujando (Liam puso el pause al juego dejó tirado el mando y corrió a su mochila a por su libreta y empezó a hacer dibujos y emblemas. Al cabo de 10 minutos tenía uno que creía que era realmente alucinante).
- Guauuuu Liam eso es realmente, bueno. Deberíamos hacerlo, no sé como una especie de sello, como esos que usa papá para las facturas (Connor fingía estar igual de emocionado que su hermano).
- Si, si, si, hagámoslo (Liam estaba emocionado como en el día de Navidad).
- Pero ¿tú sabes hacer eso sellos?
- No seas estúpido, Connor. ¿Por quién me has tomado?(Y Liam corrió a la habitación de su padre y salió con el portátil de su padre).
- ¿Papá te deja usar su pc?.
- Sí (mintió Liam) siempre que no sean páginas para mayores o de pago.
- Tacaño (se le escapó una mueca a Connor, sabía perfectamente que su hermano le estaba mintiendo pero necesitaba seguir adelante)
- Ya te digo (y tecleó en el ordenador una dirección) ves aquí, tú envías nuestro logo y ellos te hacen el sello, lo ves, aquí está el de papá ¿Ves? (Liam sonrió maliciosamente) ahora lo escaneamos ¿ves?(pasando su logo por el escáner, Connor asintió observaba cuidadosamente cada paso) nos inscribimos, pero no hace falta, papá ya está inscrito. Mira. Usuario: Galway contraseña: Elisabeth no tengo ni idea de quién es esa Elisabeth, alguna novieta, supongo.
- La abuela (dijo secamente Connor que sabía la historia de Ángelus como el padre nuestro), la madre de Liam Galway se llamaba Elisabeth Katherine Galway.
- Ah (dijo un poco seco al ver que Connor sabía algo de su padre que él desconocía). Bueno y ves pones pedido, seleccionas el tipo de sello, el color, el tamaño y el numero de sellos que quieres. Y das a confirmar. Ahora ves te pide la tarjeta de crédito (y Liam corrió de nuevo a la habitación de su padre y regresó con una tarjeta en la mano y una sonrisa de triunfador) si le cuentas algo a papá, eres hombre muerto (y tecleó el número de la tarjeta y dio a ok de nuevo. Después de eso corrió de nuevo a dejar la tarjeta en su sitio) y ves, en 48 horas llegará a casa. Y ya tenemos nuestra propia liga de al justicia (dijo levantando la mano para chocarla. Connor sonrió y chocó son su hermano la mano). Van a alucinar en al escuela, cuando lo vean jajaja
- Sí, van alucinar (dijo Connor con una sonrisa más que inquietante).
Connor tomó muy buena nota de todos los pasos que su hermano había hecho para hacer el sello. Ahora solo necesitaba hacerse con una muestra del sello de la escuela en una hoja de papel blanco y con un block de esos de notificaciones/comunicaciones. El block lo había visto en el despacho de su padre cuando le entregó los libros y un panfleto donde explicaba todo sobre el instituto privado St. James. Esperaría a que su padre y el equipo salieran a la ronda y se haría con el, después solo tendría que fotocopiar una de las hojas tantas veces como creyera necesarias. Empezaría con 10 y después si iba bien, ya haría más fotocopias. ¿Y el sello? Bueno era rápido, fuerte y listo. Y sabía como utilizar unas ganzúas, Gunn le había enseñado a eso y hacerle el puente a cualquier coche. Cosas que le parecían mucho más importante que cualquier asignatura que pudieran impartir en esa escuela. Al día siguiente entraría en alguna aula vacía y abriría el cajón donde los profesores guardaban sellos, hojas y demás y se haría con una muestra de esos sellos. De repente Connor se sintió mucho más aligerado, podría tenerlo todo sin renunciar a más. Podría disfrutar de la vida familiar y cazar a sus anchas. Por la mañana cazaría y por la tarde jugaría a las casitas con Ángel.
Tal y como había predicho hacerse con todo lo necesario para poner en marcha su plan, su plan maestro, fue relativamente sencillo. Solo tenía que encargarse su propio sello. Connor en vez de almorzar se encerró en la aula de informática y repitió paso por paso lo que Liam había hecho la tarde anterior, pero en vez de la estúpida insignia de superhéroes, escaneó el sello con el emblema de la escuela. Eligió el mismo tamaño y color de tinta y realizó el pedido. Llegaría en 48 horas. 48 horas y sería libre. Connor pensó que era una suerte que tuviera memoria fotográfica porque ahora recordaba a la perfección el número de tarjeta de crédito de su padre y eso le podría ser muy útil para frituras ocasiones. Sin quererlo Liam no solo le había dado las herramientas para librarse de la condena de asistir a una escuela sino que también le había dado un cheque en blanco, el número de tarjeta de su padre.
Mientras Connor permanecía distante en las clases y no participaba en ningún tipo de actividad ni se relacionaba lo más mínimo, Liam por el contrario había logrado hacerse querer por todos sus compañeros. Tenía su pandilla del parque y además algunos chicos más que había conocido y que le parecían super guays. Además se había enterado que el colegio tenía un equipo de baseball y casi todos sus amigos estaban apuntados. Y el profesor de educación física le había visto potencial y le había animado a apuntarse. Liam sabía que no podía llamar la atención, así que aunque intentó no lucirse no tuvo problemas para pasar las pruebas de acceso ala equipo. Liam sabía que a su padre le gustaba mucho el baseball, seguro que se pasarían horas hablando. Por desgracia cuarto no era como tercero y había un montón de deberes de todas las asignaturas. Y habí controles cada semana. Era algo que jamás le había gustado de la escuela. Le gustaba escuchar en clase y aprender. Pero no le gustaba tener que hacer deberes una vez llegaba a casa y mucho menos ponerse a estudiar. Era de la opinión que ya pasaba 7 horas en la escuela, ya había dedicado mucho tiempo al estudio para tener que continuar dedicándole al llegar a casa. Y aunque hasta ahora con estar atento en clase le había bastado, la maestra les había advertido que cuarto era un curso difícil, que no debían confiarse. Pero aquella era su primera semana, aun era temprano para preocuparse de ese tipo de cosas, pensó alegremente Liam.
El miércoles llegó el paquete con los sellos, Liam que des de que hicieran el pedido miraba el buzón casi compulsivamente a la espera de su paquete. Pero finalmente el miércoles al regresar de la escuela allí estaba el paquete, encima de la mesa de Loren, junto al resto de correspondencia. Liam era listo como el hambre y no era la primera vez que hacía pedidos con la tarjeta de su padre. La clave estaba en hacer pedido de poca cuantía y de páginas web donde su padre ya hubiera hecho pedido antes. Por suerte EBAY era un clásico de Ángel investigaciones, y allí un niño de 9 años podía encontrar todo lo que podía desear. Liam esperó a que Lorne fuera la cocina a preparar la merienda como hacía siempre y se hizo con el paquete que corrió a esconder en su habitación. Después de merendar y hacer los deberes y aprovechando que había una reunión de trabajo, Liam se encerró en el lavabo y abrió el paquete. Estaba muy emocionado, des de que escondiera el paquete que no había hecho otra cosa que pensar en él. Pero se llevó una sorpresa al ver que no había un sello, sino dos. Primero pensó que era de esos regalos promocionales que suelen hacer las empresas de material de oficina. Eso era aún mejor, si habían dos sellos, podrían tener cada uno, uno. Estaba a punto de llamar a Connor para darle la buena cuando decidió que lo mejor era probarlos él primero así que se selló en su propia mano (como en las discotecas y parques de atracciones) para comprobar el sello.
La señal de su personal liga de la justicia era aun mejor de lo que había imaginado, Liam no paraba de sonreír, e imaginar posibles juegos en los que podría utilizar el sello. Aún inmerso en ese sueño de aventuras y batallas épicas contra las fuerzas del mal, decidió comprobar que le otro sello también iba bien. Pero se llevó una sorpresa la ver que la marca impresa en su mano no era el logotipo que él había diseñado sino el logotipo de la escuela de Connor. Liam no tardo en unir los puntos. Y entender lo que había pasado, Connor se había hecho un sello de la escuela aprovechando sus conocimientos. Se había aprovechado de él, lo había engañado una vez. Estaba furioso y si en ese momento no hubiera subido su padre para ver lo que hacían sus chicos, lo más probable es que lo hubiera matado con sus propias manecitas. Pero mientras pasaba ese momento "de calidad en familia" con su padre y hermano, Liam iba pensando como devolvérsela a su hermanito.
Durante la cena…
