Holaaaas! :D

He regresado :c este ultimo tiempo (bueno los dos últimos capítulos) he estado algo irresponsable con subir los capítulos. Esta vez la culpa la tuvo mi pc ya que el cargador murió T.T 2 días sin computador fueron horribles y mas cuando tenía la mitad del capítulo listo. Lo siento...

Gracias por los comentarios, los favoritos, los follows.

El capitulo transcurre en el 2000, 2003 y 2013.

Saludos y espero que todos estén muy bien. Besitos :3

Nota de autora: Review respondido al final.


Disclaimer; los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.


Capítulo 14. Descubriendo una verdad

La verdad es dura, la verdad es incómoda y a menudo la verdad duele. La gente dice que quiere saber la verdad pero ¿Es cierto? La verdad es dolorosa, en el fondo no queremos conocerla, sobre todo cuando sabemos que nos afectará. A veces decimos la verdad porque es lo único que podemos ofrecer. A veces decimos la verdad porque necesitamos decirla en voz alta para poder oírla, otras veces la contamos porque no podemos aguantarnos y otras la contamos porque a alguien le debemos al menos eso.

(Grey's anatomy)

Sábado 04 de marzo del 2000, 05:30 a.m.

Sus ojos pestañaron somnolientos y tuvo que acostumbrarse a la poca luminosidad de la habitación. Se palpo los brazos y agradeció no tener ningún suero conectado así se podría movilizar libremente.

Se enderezó con cuidado; un parto normal al igual que una cesárea necesita cuidado y ella no deseaba presentar ninguna complicación, apenas y le dieran de alta se iría. Pero antes de que vinieran a revisarla, en unas horas más, necesitaba hacer algo importante.

Un escalofrió recorrió su cuerpo cuando sus pies tocaron el helado piso de cerámica. Se fue parando lenta y cuidadosamente. Cuando se sintió firme logró caminar unos pocos pasos hacia la puerta y se asomó para ver si veía a alguien. Al no encontrar a nadie, salió sigilosamente. Esperaba que hubiese alguna indicación hacia la sala de neonatales.

Casi a la vuelta de pasillo dio con lo que deseaba. Su corazón se agitó y, por milésimas de segundos, estuvo a punto de desistir en lo que haría. Miles de preguntas le rondaron ¿Y si le llegaba al corazón? ¿Y si deseaba mandar a la mierda todo por ese bebe? ¿Y si lo tocaba y sentía esa hermosa conexión de la que tanto había escuchado?

Sus pies se movieron por inercia hacia la sala impecablemente cubierta con un gran ventanal. En los cuneros solo pudo distinguir a tres bebes y ninguna enfermera a la vista.

Por el lado divisó una puerta y entró. Había escuchado por ahí, que para entrar a una sala tan limpia y esterilizada debía ponerse: delantal, guantes y mascarilla, y así lo hizo. Los tres pequeños estaban en la misma fila puestos, pero ninguno pertenecía a su bebe ya que aparecía el nombre de la madre y del niño. Reprimió un escalofrío al comprender que quizás ya se lo habían llevado.

Salió por la misma puerta por la que había entrado y al llegar a la sala se dio cuenta de que frente a ella había otra entrada que no había visto. Por la pequeña ventanilla vio que un bebe estaba en incubadora. Su instinto le decía que debía entrar, pero su parte racional se lo negaba. Impulsiva, como nunca, entró y al leer la pequeña y escueta ficha supo que esa niña era suya.

La bebe dormía y por su cabecita se asomaban pelusillas claras. Se mordió los labios para no llorar y se quedo allí a una distancia prudente, observándola. Si tocaba a esa niña, se quedaba con ella.

Sus ojos se cerraron y controló su desbocada respiración. Era una buena decisión; aun era muy joven para ser madre, era inexperta y ya tendría más bebes en un futuro. Esa niña se iría con una buena familia y sería feliz. Además en ese momento no estaba en sus planes ser madre. Era egoísta y lo sabía, pero una hija de Draco Malfoy, asesino de sus padres, era algo que no deseaba, porque quizás su "pecado" más grande no había sido esa niña, si no haberse enamorado del. Si pudiese devolver el tiempo atrás quizás si se hubiese acostado con él, pero hubiese usado algún hechizo o método anticonceptivo.

Era niña. Solo con eso se quedaba y sabiéndolo se fue de la sala.

Dejando a su pequeña al cuidado, sin saberlo, de su padre.

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Miércoles 27 de mayo del 2013, 10:00 a.m.

Ataque en Polonia

La madrugada de este miércoles, esta humilde servidora ha recibido la desagradable noticia de que un número importante de aurores y ciudadanos, dentro de ellos Ronald Weasley, Luna Weasley, su esposa, y Gawain Robards, el jefe de aurores, han sufrido un atentado en el Hotel Wentzl de Polonia. Teniendo hasta el momento y lamentablemente el deceso de veinte aurores de diversos rangos y habitantes del país en total. Nada aun se sabe de la salud de los demás trabajadores.

Esperamos que ningún óbito sea informado durante la tarde y menos aun de otro atentado.

Su humilde servidora Rita Skeeter. Diario "El Profeta".

Sus delgadas manos arrugaron el periódico. La noticia se había esparcido como pólvora en campo vacio. Inevitablemente miró a sus progenitores que aterrados miraban la sala por donde habían trasladado a un inconsciente y mal herido Ron. A decir verdad todos los que entraban iban en el mismo, o peor, estado.

Sintió la leve caricia en su hombro los ojos azules de su esposo le daban fuerzas para soportar, quizás, lo inevitable.

Theo abrazó a Ginny dándole toda la contención y fuerza que necesitaba. Hacia unas dos semanas había perdido a su bebe y ahora podría perder a su hermano o amiga, o ambos. La vida era cruel, demasiado. Unas sillas mas allá vio al padre de Luna, Xenophilius, aunque todos en esa sala sabían que Lucius Malfoy era su verdadero padre, la rubia nunca quiso el apellido, pero sí quiso en su vida a Draco.

Pansy estaba sentada junto a su madre igual de nerviosa y angustiada que ella. La pelinegra no tenía a Harry a su lado ya que él estaba adentro; como buen medimago y especialista en daño provocado por hechizos.

Se apretó más hacia Theo y sus ojos se cerraron deseando que todo saliese bien. Tenía mucha fe en que todo se arreglaría.

Casi cinco minutos después, la puerta contraria se abrió. Todos los que estaban sentados se pararon al instante.

Draco Malfoy, con ojos terriblemente hinchados, hacia acto de presencia seguido por dos pasos, quizás, de un Harry Potter de igual manera.

Ginny y todos supieron en ese minuto. Que nada… que todo había salido terriblemente mal.

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Miércoles 12 de marzo del 2003, 14:30 p.m.

—Gracias por venir —susurró la chica mirándolo fijamente.

Él hombre le dirigió entre una mirada burlona y resignada. Se sentó frente a ella —No me quedaba de otra.

Ella sonrió un poco. Había insistido, un poquito, en ese encuentro —Siento mucho lo de tu padre —su sinceridad fue palpable para el rubio.

—Nuestro, querrás decir —dijo Draco con voz amarga.

—Mi padre aun está vivo —dijo Luna tranquila—. Lucius, él, no era nada mío.

Draco hizo una mueca —Entonces, tu y yo, no somos hermanastros —dijo sínicamente—, de cualquier forma me alegro de que no hallas querido tomar el elegante y distinguido apellido Malfoy —dijo con sorna—. Lo bueno es que la herencia será mía —se carcajeó.

—Draco, no tiene porque ser así conmigo, yo solo quiero…

—Quieres que nos llevemos bien, quieres que seamos los mejores hermanos del mundo; que yo te cuente mis cosas y tú a mí. Que te incluya en la vida de mi hija y todo eso ¿No es así?

Ella solo lo miro un momento sorprendida por lo último que él había dicho —Quiero que nos conozcamos. No sabía que tenías una hija y que estabas casado —señaló y miró su mano.

Él miro su propia mano —Siento no haberte invitado a mi boda —sonrió un poco recordándolo.

—Yo tampoco te invite a la mía —señaló su propio anillo.

Se quedaron en silencio.

Draco deseaba irse y no volver a verla más. Hacia unos dos meses que Lucius había recibido, por nueva orden, el beso del dementor. Le había confesado su desliz pocos días antes de la "ejecución". Luna lo busco cinco días después y así todos los días. Se negó a verla, pero finalmente tuvo que aceptar.

— ¿Es muy duro vivir en el mundo muggle? —preguntó ella de pronto.

—No, es más difícil actuar como uno siendo mago —le dijo.

— ¿Tienes ojeras?

—A veces no duermo.

Ella asintió —Crees que podamos vernos algún otro día.

—Claro, porque no —mintió.

—Sabes que estoy trabajando con Pansy —él asintió y Luna sonrió.

Draco miro su reloj haciendo una falsa mueca —Debo irme, cuídate —se levantó.

Salió del lugar antes de que ella respondiera algo.

Luna suspiro un poco cansada. No había sido como esperaba, pero era un comienzo. Algo era algo.

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Miércoles 27 de mayo del 2013, 10:05 a.m.

La primera en llegar a Draco y Harry fue Molly con ojos abnegados en lágrimas, detrás de ella Arthur y algunos de sus hijos.

— ¿Cómo están? —Ginny fue la primera en pronunciar aquellas palabras que lo definían todo.

Draco miro de reojo a Harry. Tragó y suspiró, afortunadamente no le tocaba a él hablar. Un hombre mayor, de canoso cabello, salió de la sala por donde habían salido los dos hombres.

—Buenos días, mi nombre es Mark Erickson, soy el sanador que está atendiendo a Ronald y Luna Weasley —miro a la familia y todos le miraban con atención—. El señor Ronald Weasley: llego con múltiples fracturas en su espalda —Draco y todos se imaginaban que tuvo que haber protegido a su esposa para estar en ese estado—, se rompió varias vertebras de la columna. Tres costillas fracturadas en el lado derecho y una perforación en el pulmón del mismo sitio —el medimago miró a Molly—. Esta coma inducido. Las pociones que le han administrado están haciendo efecto, pero sentiría dolor es por eso que los medimagos hicieron eso.

La pelirroja mayor soltó algunos lagrimones al igual que todas las mujeres de la sala.

— ¿Quedara alguna secuela? —preguntó la mujer.

—No lo sabemos —respondió el medimago Erickson— es algo precipitado decirlo. Queremos que se recupere por completo para despertarlo.

La familia quedo un poco más tranquila.

— ¿Y mi hija, Luna? —preguntó Xenophilius.

Draco, quien estaba más atrás, no espero a que el medimago contestara, se giro y camino hacia el lugar por donde había salido.

—La señora Weasley está estable —les dijo—. A pesar de que creemos que su esposo la protegió: recibió múltiples maldiciones, pensamos que cuando el ataque surgió ambos estaban en diferentes partes.

— ¿Se recuperara?

—Me estoy encargando de eso.

Todos quedaron un poco más aliviados.

Solo era cuestión de fe.

Nada más.

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Sus pisadas eran firmes y determinadas.

Sin titubear entró a la habitación donde estaba su objetivo.

Gawain Robards: yacía mal herido y casi muerto, debido a los múltiples maleficios y golpes que había sufrido.

Palpó la ampolla de su "suero mágico" y supo, en aquel momento, que ya no lo haría más. No podía matarlo.

Pero entonces aparecía la variante: Kingsley y todos sus pensamientos variaban. Tenía que matarlo o se iba a Azkaban. En otra oportunidad lo hubiese hecho sin titubeos, pero sabía a la perfección que ese maldito tenía mucho que ver con el ataque a Polonia.

¿Qué hacer?

Miro al jefe de los aurores por última vez y se fue.

Debía hablar con Theo.

.

En otro sector del hospital de Wellington. Una castaña, Hermione había decidido volver a su color natural, se tomaba su dosis diaria de poción luego de cada radioterapia. A su lado Matt la miraba con algo de preocupación.

— ¿Te sientes mejor, ya? —preguntó el castaño.

Ella asintió —Mejor, de a poco. Gracias.

— ¿Deseas que nos vallamos ya?

—Sí, pero usemos la aparición, por favor.

Mathew y Hermione caminaron hacia la salida y en un callejón cercano se aparecieron directamente en la habitación del hotel. La chica se dejo caer en el sillón totalmente agotada, el castaño se sentó a su lado.

Ella se mordió el labio: se sentía un poco mareada y cansada, no había dormido bien y sus huesos dolían —Dos de mis amigos trabajan en ese hospital —le contó rompiendo el silencio. Matt le no digo nada, ella hablaría sola—; Ginny Weasley y Harry Potter.

— ¿Los has visto?

—Sí, pero me odian —sus ojos reflejaron tristeza— y yo tengo la culpa.

—Hermione —él tomó su mano y la apretó levemente—, estoy seguro de que ellos…

—Regrese a Londres, y con el segundo que me tope fue con Harry, insulte a su esposa y a él.

— ¿Por qué hiciste eso?

Él ya no estaba entendiendo ciertas actitudes de Hermione, era como si nunca la hubiese conocido realmente.

—Harry y Ginny se casaron con dos mortifagos —susurró. Recordó como ella misma se había enamorado de Draco Malfoy, aunque ahora no sabía muy bien que sentimientos le hacía sentir el rubio.

—Se que los mortifagos era malos y todo eso, pero si ellos dejaron sus prejuicios de lado ¿No puedes dejarlos tu?

Ella sonrió sin ánimo —No olvides que uno mato a mis padres.

—Lo recuerdo —le contestó—. ¿Lo has visto? —ella lo miró sin entender—, al asesino de tus padres ¿Lo has visto en algún momento de tu regreso?

—Sí, fue con la primera persona con la que hable. Inverosímil, no. Él, es médico.

— ¿Y el ministerio? ¿Nunca lo supo?

—Cuando regrese a Hogwarts yo no lo sabía y el caso de mis padres, como muchos otros, quedo inconcluso. En ese año comencé a tener muchas pesadillas y finalmente una noche cuando ya habían pasado algunos días de la graduación recordé todo lo que paso aquella tarde. Fui al ministerio tomaron mi declaración, pero alegaron que eran muy vagos y no servían.

—Es increíble que siendo quien eres no hayan tomado tu declaración en consideración.

—Deje de creer en Kingsley cuando dejaron miles de casos inconclusos. No solo los mortifagos mataron, muchos otros lo hicieron también.

—Todo fue corrupto.

Hermione pensaba que todo siempre había sido de ese modo. Pero como mucho dijeron "así son las guerras".

— ¿Por qué ahora? —le atajó el antes de que se levantara—, ¿Por qué me cuentas tantas cosas ahora?

—No es obvio. Me estoy muriendo y he actuado completamente mal contigo y muchos otros —era sincera. Sentía que era la mala de la película—. Además, alguien por ahí me dijo: "Odiaría ser inteligente ahora y más adulta actuar como estúpida". No quiero ser una adulta estúpida.

Él no dijo nada y la dejo ir.

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Miércoles 15:15 p.m.

Dejando la mochila de lado Cissy entró a la casa junto a Hugo y Julie, su nana. Lo primero que hizo fue marcar el número de su padre y, como en las anteriores ocasiones, sonó el molesto buzón de voz. No entendía; esa mañana había despertado normal, pero su padre no había aparecido a desayunar como siempre. Eso era raro, él nunca se iba a trabajar tan temprano, además Julie había estado muy seria en el camino de regreso a la casa.

Insistentemente volvió a marcar el número y de nuevo buzón de voz, pero esta vez si dejo un mensaje:

—Papá, cuando oigas esto llámame, por favor.

Tomó la mochila y junto con Hugo subieron a la habitación que compartían desde el fin de semana.

— ¿Estás preocupada por tu padre? —le pregunto el niño.

Ella se encogió de hombros —Solo quiero saber porque se fue tan temprano —sonrió un poco para que no se preocupara—. ¿Tienes hambre?

Él asintió.

—Bien, porque no bajas mientras me cambio de ropa. Si no está Julie busca algo en el refrigerador.

—Claro, te espero abajo.

Con eso el niño de nueve años salió de la habitación de su prima.

Cissy se cambio de ropa. Algo sencillo: jeans, zapatillas, polera.

Como siempre, antes de salir miro la fotografía de su madre. Se veía tan linda y llena de vida en aquella imagen. Entonces recordó que esa, extrañamente, era la única fotografía que tenía de ella. Bueno, también estaban los videos, pero no era lo mismo.

Hizo una mueca, lo más seguro era que todo lo tuviera su padre.

Salió de la habitación y una idea cruzó su mente.

Quería otra fotografía. La quería ahora.

— ¡Hugo, bajo en unos minutos! —gritó al primer piso.

En dos minutos bajaría. Era sacar la foto y salir ¿Que podía salir mal?

Entrar allí, a la habitación de su progenitor, era como pasar a un lugar totalmente diferente de la casa. A diferencia de sus paredes rosa claro, las de su padre, por obvias razones, eran de un color madera claro sobria. Una cama exquisitamente tendida sin ninguna arruga, dos mesitas de noche a ambos lados. El closet y en un rincón el escritorio con su computador propio y lleno de papeles y libros.

El closet, siempre le veía poner cosas allí. Abrió ambas puertas encontrándose con solamente ropa. Se agachó y rebuscó: zapatos, chaquetas, cajas y cosas que no sabía lo que eran. Incluso se topó con un palito largo de madera. Finalmente encontró una gran caja, no sabía cómo diablos ese armario tenía tantas cosas, con el nombre Cissy. No sabía que tenía una caja con cosas de ella.

La abrió con cuidado. Dentro había una caja más pequeña y un sobre.

Tomó la caja entre sus manos y la abrió; en ella habían fotografías.

La primera, supuso, de cuando era bebe. Sonreía y los pequeños ojos grises le devolvieron la mirada. Volteo la foto y leyó: Cissy. Dos meses.

La segunda, nunca la había visto, aparecía su padre, muchísimo más joven, sosteniéndola y al lado del una mujer algo mayor. La dio vuelta y leyó: Draco. M, Anne. R y Narcisa. M. Días de nacida.

¿Quiera era esa tal Anne. R?

Frunció el seño. Quizás...

Con la tercera foto se le escapo un jadeo.

Era una secuencia. Una foto que se movía. SE MOVÍA.

Sorprendida se fijó en los detalles. Era su padre nuevamente quien la tomaba en brazos y le daba un beso en la mejilla. A los segundos aparecía su madre al lado de ambos y sonreía. Era una fotografía hermosa. Demasiado bella y tierna, se le llenaron los ojos de lágrimas. Se veían tan... felices.

Un papel doblado llamó su atención. La caja solo contenía esas fotos y dejándolas de lado desdobló el papel. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero su curiosidad era más grande.

Te odio.

Hermione.

Te odio y a la vez me odio a mi mismo por todo lo que hice.

Te entiendo, solo un poco. Entiendo porque eres e hiciste lo que hiciste.

Solo eso. El papel estaba arrugado e incluso la letra estaba algo borrada.

Guardó todo rápidamente y se topo con el sobre café.

Otra vez la curiosidad. Era un poco abultado y sacó los papeles que habían, dejándolos en el suelo.

Miró y algunos eran solo cosas médicas de su nacimiento y demases. Pero al estar guardando todo; un papel viejo llamó su atención y leyendo el contenido se quiso morir en ese momento.

Certificado de adopción:

A través de la siguiente carta yo Anne Roberts, ginecóloga y obstetra, doy por certificado que la señorita/señora: H.J.G.P da en adopción a su hija/jo recién nacida/do.

Era adoptada.

Pero no, no era posible. Miró la firma y el nombre.

No entendía.

Todos decían que en el carácter y ojos se parecía a su padre. Pero nadie nunca mencionó algún parecido con su madre.

Solo tuvo que sumar dos más dos.

Para darse cuenta de que Astoria Greengrass no era quien le habían dicho.

Su estomago dio un vuelco.

Su madre no era su madre.

Un sonidito se escucho en la habitación. Con manos temblorosas y ojos aguados en lágrimas vio que quien la llamaba era su padre.

Contesto.

Cissy, cariño, siento…

—Padre —su voz sonó fría, lúgubre y raposa por las lágrimas.

Cariño, ¿Estás bien?

Entonces un llanto desconsolado escapó de su garganta y fue lo último que Draco escuchó antes de ella colgara.


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Guest: Hola. Sí, exacto Draco mato a los padres de Hermione. Mmm bueno digamos que él tiene que defenderse de alguna forma recuerda que nadie sabe nada de lo que sucedió.

Jajajajja. No, no creo que suceda esa aun. Ambos se deben conversaciones, al igual que Hermione con sus amigos.

Gracias. La verdad es que ahora solo relatare lo esencial Mas historia, pero en este capitulo si hay pasado.

Saludos.