DISFRUTEN! y muhas gracias por los reviews, se los agradezco! :3
Su Secreto
Jack.
Desde que Katherine me dio la espalda no hemos hablado, sé que sigue molesta por lo de Angélica, sé que está molesta por defenderla y no a ella, aunque en realidad si lo intenté. O pocas veces ya que todos los cadáveres que dejaba literalmente me los lanzaba cuando cruzaba hacia ella para salvarla, después apareció en los cálices, hablando con Angélica, nunca discutieron, solo hablaron, al parecer se preocupan por ambas. Se preocupan por que ninguna salga herida, y ahora mismo que platican mientras remo el bote, lo poco que logro escuchar es que se quejan de mí, se defienden de mí. Angélica dice que ya sabía de nuestra relación de hace ocho años, y que lo único que le preocupó en ese momento fue su prima y admitió, que tenía miedo de que fuera asesinado por Katherine para robar mi barco. Y ambas están alegres de que y ninguna esté conmigo. Y por eso tendré que castigar a Katherine. Por mentirosa. El silencio las invade por bastantes horas.
- Te odio –me dice Angélica.
- Al hombre que te ha salvado la vida.
- Los sueños que poseo se los he robado, a mi propio padre.
- Solo le ayudaba a Barba Negra a hacer lo que cualquier padre habría hecho ¿o no Katherine? –la miro recordándole a nuestra difunta pequeña, mis entrañas se contraen y ello me mira mal.
- No estás ayudando, James.
- Eres cruel, e ignorante –me dice Angélica después de dejar de forcejear por las ataduras en sus muñecas, llegamos a la isla en donde una vez a mí me abandonaron, Kate se queda sentada sin mirar a nadie más que al mar desde una orilla del baro, levanto a Angélica y la saco del bote para luego tirarla en la isla.
- Una pistola, con un tiro –le digo lanzándosela.
- ¡¿Para suicidarme antes de morir de hambre?!
- No puedo fiarme de ti, cariño, además esta es una isla comercial muy frecuentada, puedes hacer señas, una fogata o algo, y tal vez un barco te encuentre, o puedes encontrar la bala perdida, por así decirlo –le doy la espalda y camino.
- ¿Y cómo me deshago de las ataduras?
- ¡Te liberaste hace media hora ¿y esperas el momento para revelarte?! –le digo volteando por inercia para detener el tronco con el que me golpearía.
- Admítelo, Jack –se acerca seductoramente a mí –todavía me quieres.
- Si tuvieras una hermana y un perro, me quedaría con el perro –le doy la espalda y camino.
- ¡Hay un tesoro, diamantes que dan poder de gobernar vientos y mareas!
- Te lo estas inventando.
- ¡Espera! –me detiene y la miro.
- Estoy embarazada, y es tuyo.
- No recuerdo que llegáramos a…
- ¡Estabas ebrio!
- Nunca he estado tan ebrio –le doy la espalda pero me gira de nuevo.
- ¡Espera! –me dice –hay algo que siempre he querido decirte, algo que quise decirte desde el momento en que nos conocimos.
- Habla ya.
- Te amo –le sonrío y tomo su mejilla.
- Yo también, te he querido, y siempre te querré –cierra los ojos para que la bese, me acerco poco y luego me retiro –tengo que irme, la única mujer en la engendraría un hijo y amaría realmente me espera en el bote –camino al bote.
- ¡Jack, esto no ha terminado! ¡Jack! –sus gritos me hacen correr al bote y treparme en él para comenzar a remar rápido, dispara.
- ¡Has fallado!
- ¡Eres malo, malo como el demonio, te juro que vas a ver! –continua gritando hasta que sus gritos solo son aullidos en el aire hasta no escucharse después de bastante navío.
- ¿Todo bien? –le pregunto, sigue sin contestarme –¿Katherine?
- ¿Qué?
- ¿Sigues enojada?
- No.
- ¿Segura?
- Guarda silencio.
- Katherine, si no me respondes a las siguientes preguntas te aré mía en este bote.
- Idiota.
- ¿Katherine?
- ¿QUÉ?
- Ay… bueno… ¿Por qué estás molesta?
- No estoy molesta, solo… que bueno que te despediste de ella, aunque perderé contacto, es uno de los ojos que tengo en el mar, en esa isla me será inservible.
- Entonces no lo entiendo.
- ¿La besaste?
- Ni siquiera cuando me incitó.
- ¿Seguro? –aun no me mira, dejo los remos a un lado y me acerco a ella, levanto su mentón para que me miré, pero no lo hace.
- Mírame a los ojos, Katty.
- ¿Qué? –dice.
- ¿Por qué todos insisten en que no necesitabas ir al lugar, en que tú tienes mucho tiempo para vivir? ¿y por qué mencionan a tus padres?
- Larga historia.
- Tenemos tiempo.
- Mis madres se conocieron mientras mis abuelos buscaban esta fuente, ellos también querían ser piratas para toda su vida, y más cuando mi padre bebió de los cálices, después de dejar a mi madre en Inglaterra, volvió a navegar, a visitar a la vieja madre de Kalypso, se enteró de que mi padre sería un hombre con bastantes años de juventud y gloria, solo que después de recordar que habían arreglado su matrimonio con mi madre él decidió que quería vivir y disfrutar la vida a lado de su esposa, pero él sabía que tarde o temprano la vería morir vieja y él aun con veinticinco años encima, él no quería eso, así que la madre de Kalypso le dijo que había una opción, unir su sangre con la de esa joven que tanto amaba, pero que estuviese seguro de hacerlo, porque una vez echo no habría marcha atrás, pero también había una consecuencia a todo eso, si ellos tenían hijos, sus hijos nacerían con el don que sus padres obtuvieron de los cálices, estarían destinados a vivir casi eternamente llegando solo a madurar solo hasta los veintiocho, pero sin poder conocer al amor verdadero para no sufrir por su muerte, a menos de que ellos también unan su sangre con el amor de subida, solo así podrán ser felices, o al menos así lo decían, y si queríamos resarcir ese don, tendríamos que visitar a Kalypso. Cuando mi madre nos tuvo, nunca dejaron fuera la idea de que seríamos una familia joven toda la vida, aunque se preocuparon más cuando supieron que mi hermano y yo estábamos conectados, si me herían a mío a él, lo mismo le pasaría al otro pero provocándole solo un dolor –abre su chaleco y muestra la camisa ensangrentada, pero se apresura en tomarme mi mano para que no la toque –yo sano en minutos, Jack, mi hermano también, cuando fui con Kalypso era para separarme de él, más después del aborto, pues él resintió mi depresión, y él no lo merecía, pero ahora todo está normal, algún día, aunque yo no quiera, te veré morir por la edad, o por la guerra, la única manera de que yo pueda morir es clavándome una daga exactamente en el corazón, o a menos de que me decapiten, que eso puede ser cualquier día por blasfema.
- Entonces no quieres ser inmortal porque quieres vivir conmigo.
- Si así lo entendiste… sí –tomo su mentón, lo levanto y la beso, tomándome el tiempo para no desperdiciarlo, poco a poco siento sus manos frías en mi nuca, me recuesto sobre ella mientras adentro mi lengua en su boca, haciéndola gemir con mi peso.
- No tienes idea de cuánto extrañé tus labios.
- ¿Solo eso?
- No, señorita Breton… pero ahora mismo le mostraré las partes que incluso usted extrañó de mí.
- ¿Cómo sabes eso?
- Porque tus labios mienten, pero no tus ojos.
- Jack.
- ¿Qué, querida?
- Te amo.
- Yo también te amo.
- Lo sé –se levanta y se suelta un poco de mi agarre – ¿a dónde vamos?
- Pensé querías que te hiciera mía en el bote, y eso aré –la tomo de la cintura y ella ríe en cuanto beso su cuello.
- ¡Shht! Escuché algo –me dice, pongo atención y se escucha un balazo, miro hacia enfrente, recuerdo la isla. Rápido llegamos a ella y bajamos.
- ¡Hey, repugnante galápago extraviado, lo has conseguido! –le grito a Gibbs –lo significa que hay que esperar un beneficio de nuestra empresa conjunta.
- Regálate la vista –me dice mostrándome el Perla Negra embotellado.
- Gibbs ¿dónde lo conseguiste? –pregunta Kate.
- La brújula me llevó directamente a ella.
- ¿Y los hombres que custodiaban el barco?
- Emplee la misma acción que custodiamos en Nueva Guinea, era una lástima dejar allí toda la flota –dice mostrándome un saco con tesoros, con barcos enfrascados.
- Sí, una lástima –le digo y tomo mi barco, lo observo y ese mono estúpido salta –no soporto a ese mono.
- ¿Qué hacemos con el barco, sabe cómo sacarlo?
- Necesitamos un reloj de arena, una ballesta, tres cabras y uno de nosotros debe tocar la trompeta mientras hace movimientos.
- Sé quién tiene una cabra.
- Bien, y que haga esto –le digo moviendo mis dedos, tomo la mano de Katherine y con la otra mi barco, caminamos por la playa.
- Jack, tengo que preguntártelo –dice Gibbs –tenías los cálices, el agua, la lagrima, podrías haber vivido quizá para siempre.
- Es cierto que la fuente te pone a prueba Gibbs, pero es mejor no saber que instante será el último, cada partícula del propio ser queda expuesta el infinito de la existencia, y quién dice que no vaya a vivir para siempre "El Descubridor de La fuente de La juventud" yo no tengo voz ni voto, Gibbs, mi vida, es la de un pirata ¿comprendes? ¡Claro que! –exclamo –si Katherine se hubiese tomado la molestia de decirme su secretito de juventud antes, hubiese sido el primero en beber de los cálices.
- Pero lo hice tarde por alguna razón, Jack.
- Debe ser una buena.
- Lo es, espérala.
Recuerden comentar, ¡quiero saber QUÉ OPINAN!
Saludos y gracias por seguir leyendo, y tal vez me tarde unos dos días en subir nuevo cap, pues estaré con una nueva historia, pero sobre las secuelas de Thor, recuerden comentar, bye. c:
