En un principio no entendí absolutamente nada de aquello, ¿que debía hacer él ante los ojos de su abuelo?, me dejo pensativa pero tenía tantas cosas que poner en orden que no le di importancia, seguro Nell sabría que incumplí mi palabra y lo que más me aterraba era que le hiciera cobrar a él por ello con su acuerdo por la empresa, le envié un mensaje a Annie contándole que había vuelto y me entretuve con un montón de papeles de la universidad y el hospital, de algún lado tendría que sacar adelante un plan porque pecaría de orgullosa, pero no aceptaría el dinero de ninguno, ¿cómo fui de ingenua al pensar que de verdad fingir ser la novia de un hombre como ese era un empleo?, tenía que admitir que más que por dinero me pareció divertido y caí presa de mi propio juego, Annie respondió mi mensaje con un "llegaré tarde" y que preparara algo de comer, puse los ojos en blanco realmente había vuelto, no había nada en la despensa ni en el refrigerador, después de todo, ¿cuando hubo algo más que cereal, pan, leche, galletas y jugo?, ambas solo llegábamos a dormir, a veces, así que decidí ir al supermercado y a hacer lo que tenía que hacer desde un principio.

Llegue esa Noche con mas líos que resolver de los que tenia. Tire sobre el montón de papeles aun mas papeles y con un suspiro me propuse cocinar, aquello se me estaba dando muy bien, mientras estaba concentrada no dejaba de darle vueltas a la cabeza al igual que al guiso, de pronto sonó el timbre y deje todo para atender rápidamente, en la puerta apareció un muchacho y me sonrió, al confirmar mi nombre me entrego dos pequeñas cajas plateadas, era del servicio de mensajería, en ambos paquetes por separado había un chocolate con una nota, el primero "Ya te extraño" el segundo "y mucho", reí, él era más dulce que eso nunca lo hubiese imaginado, tome mi teléfono y envié mi mensaje "ven a cenar conmigo así conocerás a Annie" respondió casi de inmediato, "no puedo, tengo una cena de negocios, ven conmigo" "no puedo, cenare con Annie" y allí estaba, la realidad lejos del contrato, su vida y la mía "¿Cenamos mañana?", pensé que responderle, no era bueno que nos viéramos George le contaría a Nell "Quizá"

Amontone los papeles en una carpeta dejándolas de lado me tocaba un día duro para resolver aquel embrollo pero no mas por ese dia, Annie llego como siempre a las carreras y famélica me abrazó como si no me hubiese visto en siglos yo ya tenía todo preparado

- Espero que esto signifique que me contaras todo – hice una mueca

- Quizá no te gustará pero si lo conocieras…

- ¿Conocer a el hombre con el que trabajas o con el que sales?

- A el hombre del que me confieso atrapada que no es ninguno de los dos – alzo las cejas

La comida se hizo larga y al escuchar de mi boca mi propia historia de aquel contrato y como había acabado todo parecía descabellado, parecía que había vivido una vida en tan solo un mes, Annie estaba anonadada, hizo algunas preguntas clave, pero seguía mirándome como sin saber que decir

- ¿Que harás?

- Eso es precisamente lo que no se

- Yo hubiese aceptado el dinero del vejete, y le hubiese dicho a él la clase de carroña que es

- Si lo hubiese hecho entonces pelearían y no cederia con lo que tanto le ha costado, Nell habría convencido a Albert que sabía lo del contrato desde el principio y yo estuve de acuerdo, hablaron esa misma noche según mi respuesta, aun creo que ese es su plan

- ¿Como es que no ve todo lo que hace su abuelo? Es una locura

- Creo que en el fondo él sabe lo que es capaz solo que le cuesta creer que llegue tan lejos, es su abuelo después de todo, aun no sabe todo lo que ha hecho, desataría huracanes entre los dos, romperían lazos a días de que le deje en paz al fin

- Resopló – ¿como fuiste a meterte en semejante lio? Y ahora si no aceptas el dinero de William Andrew, que para serte honesta seria como si te pagara el rato, como una cualquiera muy a pesar del contrato mas que roto, ¿como pagaras la matricula? Por ello hiciste esto

- Lo resolveré, Hoy estuve hablando con el director del hospital me tendrán una respuesta mañana, renegociaré con la universidad un modo de pago aunque me exigen la totalidad puedo llegar por lo mínimo a un 80% del total quedándome básicamente en la ruina

- ¿Por que no vendes las joyas y los vestidos? No valdrán lo que costaron pero si mucho – sonreí

- Que buen plan Annie, no tengo esas joyas las deje en su casa pero aun tengo conmigo algo que si vale muchisimo !Gracias!

- Que sirva para mas que traerte dolores de cabeza esa relación, estoy de acuerdo contigo que no debería empezar aun, si él es como dices y su abuelo tan desgraciado por ti o por cualquier tontería explotarán tormentas, hay demasiada porquería – Tenía razón – Candice… quiero que seas feliz y me alegra que encontraras en él tanto pero… ¿lo has pensado? ¿Están preparados ambos para esto? No es una forma normal de comenzar algo con tantas cosas por decir y con un contrato loco de por medio, quizá la pasión les ganó y se refugiaron uno en el otro, créeme se dé que te hablo, pero una cosa muy distinta es la vida real, el día a día, las ocupaciones, el mundo en el que vive y en el que estas tu, no quiero arruinar esa sonrisa que traes cuando lo nombras pero… es demasiado

Si, si y mil veces si lo había pensado, solo que no quería admitirlo por lo pronto debía resolver por mi cuenta. Al día siguiente después de firmar mas deudas los junte con mis ahorros y fueron un 75%, si me tocaba poner en venta esos preciosos zapatos… reí al recordar pequeños momentos de esa vida de lujos, yo pude adaptarme a ella porque me metí en la cabeza que estaba trabajando, porque mi deber era hacerlo, ¿pero en realidad estaba dispuesta a algo así?, ¿cuando mis cómodos zapatos deportivos eran mis compañeros eternos? ¿Y él? Podía ajustarse a estar sin chofer y pasar mucho tiempo en actividades sencillas? Un día en el parque había estado bien, pero estaba acostumbrado a tenerlo todo, ¿que sabría de vender zapatos para cubrir deudas?.

Esa noche abrí la puerta y no le aparté la mirada hasta que entro abrazándome e invadiendo mi boca, me hacía reír

- ¿Podemos irnos ya?

- ¿A donde? – no ves que estoy en mi mejor momento, vestía un suéter de lana y pantalones cómodos, estaba en casa y evidentemente no saldría de allí

- A cenar – levanto una ceja – en eso quedamos ¿lo olvidaste?

- ¿Tu olvidaste que fue un quizá? Además para que tenemos que salir aquí podemos comer algo, cocinare y…. – miraba el departamento, era la primera vez que estaba allí – ¿Es muy pequeño para usted?

- No, pero es pequeño, no se por qué lo imagine más grande - Comparado con su mansión es el cuarto de servicio – ¿en donde esta Annie voy a conocerla?

- Hoy tal vez no llegará esta… con un amigo – hice un ademan – eso fue ayer

- No pude venir – se dirigió hasta la mesa y comenzó a revolver mi desorden de papeles – ¿que es todo esto? ¿Contabilidad?

- Eso… - lo recogí todo a las carreras y lo guarde en la carpeta - son muchas cuentas

- Frunció el ceño – ¿necesitas dinero?

- ¡No!

- ¿Por que eres tan orgullosa?

- Albert he pasado mi vida resolviéndola sola, puedo hacerlo

- Pensé que ya no estabas sola – entrecerró los ojos ¿Por qué era tan difícil? No se podía negar que algo le había aprendido a Nell

- ¡Bueno basta!, preparare algo y cenaremos aquí – me abrazó – o pedimos la comida y mientras esperamos… - beso mi boca tiernamente no me dejaba pensar

- ¿Tiene que hacerse todo como digas?

- Cenaremos aquí eso es ceder – y la única que cedía era yo

No hablamos demasiado, la verdad era que no quería hablar, aunque si aprovechamos el tiempo, finalmente se quedo conmigo abrazándonos debajo de las sabanas, al despertar ya no estaba, había caído en un profundo sueño en el que ni siquiera soñé, simplemente descanse como hacía mucho tiempo no lo hacía, cuando salí de la habitación despeinada y adormilada estaba en la cocina tomándose un café con Annie, abrí los ojos despertando por completo

- Pensé que dormirías hasta medio día, no parecías querer despertar – llegue hasta él mientras Annie me extendía el café haciéndome una seña con los ojos sonriente – ¿Descansaste? – le di un sorbo a mi café mientras besaba mi frente y asentía

- Vaya sorpresa la de esta mañana al encontrar a semejante hombre en este departamento, ¡Ah Candice, no me dijiste que era tan guapo tu jefe! – note su sarcasmo – generalmente era yo la que me topaba con sus amigos y hacia bromas

- ¿Guapo? es bastante común, no parece un príncipe pero si mi jefe

- Bueno legalmente desde hoy ya no soy su jefe y esto es una misión cumplida, querías que conociera a Annie y ya está – miró el reloj… debo irme, George pasara por mí en dos minutos – me beso rápidamente en los labios y salió sin más palabras despidiéndose de Annie

- ¿Que fue todo eso?... – Annie parecía más sorprendida que hace dos noches cuando se lo conté – Con razón decidiste firmar un contrato, yo vendo mi alma también por uno así, y se quedo contigo anoche – sonrió con malicia – están en verdaderos problemas, no puedes perder a un partido como ese

- Recordé sus palabras "¡Soy un buen partido dicen!, nada más"- Es un buen hombre

- Y te adora… será mejor que le vayas contando todo el numerito con su abuelo antes de que lo pierdas por algo tan asqueroso – deje caer la cabeza con cansancio, estaba claro que no nos dejariamos, tenia que hacer muchas cosas, lo llamaria y hablaria con él antes de que Nell descubriera que mi palabra no habia valido de nada, miré por la ventana era un día gris, volvería a dormir un rato más si es que podía.

Recibí una llamada, conteste muy rápido no vi el número, estaba lloviendo a cantaros como si se fuese a caer el cielo y yo corriendo de un lado a otro, paré en una esquina sacudiéndome en vano el agua, una mujer al otro lado de la línea confirmo mi nombre, solo me dedique a escuchar, no entendí casi nada de lo que decía, la lluvia hacia un ruido enorme finalmente me comunicó

- ¿¡Albert!?

- Esta hecho Candice, Buen trabajo

Me había colgado el teléfono y me dieron ganas de ahorcarlo, ¿está hecho? ¿Buen trabajo?, en mi teléfono con la pantalla humedecida podía ver correos de entrada uno de ellos del banco, respire profundamente, el monto era específicamente el doble de nuestro contrato, "bravo" Nell era mucho más rápido que yo, ¿que esperaba si no cumplí con nuestro acuerdo?, estaba mojada, indignada y furiosa al mismo tiempo, subí a un taxi a la carrera y fui directamente a donde tenía que ir. En El banco entre goteando agua y fui a la caja con pasos firmes

- Quiero retirar todo esto, en efectivo

- Señorita, no podemos hacer tal cosa es un cantidad muy grande y…

- ¿Es mi dinero o no es mi dinero? – estaba más que alterada

- Si pero para retirar tanta cantidad en efectivo debe ser autorizado por el gerente

- Entonces quiero hablar con él – me miro como si estuviese loca

- Espere un rato innecesario a que apareciera el gerente, caminaba de un lado a otro chorreando agua, la gente empezaba a mirarme mucho – ¿Señorita?, ¿puede pasar a mi oficina por favor? – ¡cómo no! Me tendió una toalla que agradecí y me senté frente a él – Veo que desea retirar por completo esta suma, pero es la misma que ingreso hace una hora en sistema, nuestro deber es asesorar al cliente, si lo desea podemos hacerle un cheque de gerencia

- Necesito eso en efectivo

- Me temo que es muy complejo que arriesguemos su seguridad por tal cantidad….

- Mire, no tiene que entender, ¿este es un banco cierto? ¿Y ese es dinero a mi nombre? – asintió – entonces consiga una bolsa y colóquelo dentro, le firmo lo que quiera

- No se trata de…

- ¿Puedo hablar con alguien más?, ¿Alguien que me soluciones esto? – no tenia paciencia

- Hare que hable con el Gerente de operaciones – descolgó su teléfono y llamo directamente mientras se me desataba un dolor de cabeza, ni siquiera podía pensar con claridad - Está en camino, bajara a atenderla directamente

Al cabo de unos 15 largos minutos entro un caballero elegante, no iba así vestido cuando lo conocí, pésimo día del club hípico

-¿¡Candice!? – me miró de arriba abajo no era ni parecida a la chica linda de aquel club, estaba hecha un desastre furioso y mojado, evite poner los ojos en blanco

- Hola, ya sé que esto es una petición difícil y que el banco tiene políticas pero necesito ese dinero en efectivo ahora

- ¿William sabe que estas aquí? – no, pero se va a enterar de eso no hay duda

- Precisamente al salir de aquí iré a verlo – frunció el ceño - Por favor, ¿puedes ayudarme?, compuse mi mejor mueca llorona e inocente, eso debia funcionar

- Pidió al hombre que los dejara a solas y trajera un poco de café caliente para mi, así sería mi apariencia – Ciertamente hay políticas pero no entiendo cómo es que quieres todo eso en efectivo, existen otras opciones que…

- Lo quiero en efectivo ahora – la vena de mi sien se me iba a reventar, no podía controlarme, no quería, ya estaba harta

- ¡Bien! William es un gran amigo y cliente no puedo enterarme que su novia estará por allí con una suma considerable de efectivo sin avisarle, resolveremos esto Candice, dame cinco minutos – salió del lugar al tiempo que llegaba mi café

Pero qué clase de circulo vicioso era este que ni siquiera podía dar un paso sin que lo supiera… eso me pasa por ostentar un cargo tan alto como la novia de William Andrew, ¿que mas daba?, podía hacer lo que quisiera con mi dinero, sonó mi teléfono y esta vez sí voltee los ojos dejando escapar el aire

- ¿Que demonios estás haciendo?

- ¿Que demonios haces tú?, es mi dinero me lo he ganado bastante bien y deberías agradecerme por tan buen trabajo haciendo que el banquero me de lo que le pido – fue mi turno de tirar en teléfono, ¿La ex esposa habrá tenido que pasar por esto y finalmente el la volvió loca? – respire - no estoy enferma... solo furiosa

- Candice… George viene en camino va a llevarte segura y te daremos el dinero en efectivo

Como prometió preparo todo en un bolso para que me lo llevara, en 20 minutos mas estaba más tranquila, aunque nada podía evitar lo que pasaría. George entro a la oficina y me miró apenas, yo si le clave la mirada acusadora, todos teníamos parte de culpa, tomo el maletín y agradeció al Banquero que se despidió de mi con una mueca, al subir al auto me pregunto a donde iría

- ¿A donde crees que voy?

- Señorita… es mejor que deje que se calmen las cosas…

- No quiero

- Ustedes dos tienen muchas cosas en común, cuando se calmen..

- George, cuando me dejes en la puerta de ese enorme edificio llama a Nell y dile que tendrá lo que quiere

no volvió a mirarme por el retrovisor ni a emitir palabra tampoco permití que me acompañara, la última vez que había estado allí fue hace exactamente un mes cuando firmaba ese contrato, conocía el camino y evidentemente le habían avisado de mi llegada, sentí todo aquello como un jodido dejavu cerraría un ciclo y volvería a mi vida, tenia demasiado que solucionar como para lidiar con el capricho de un viejo y la malcriadez de un niño, la secretaria me miro con sorpresa, quiso acompañarme pero le indique con la mano que no era necesario, el bolso era pesado aunque la adrenalina que llevaba dentro lo hacía ligero a mis pasos, ni siquiera miré al rededor, pase las puertas de vidrio esmerilado y el estaba allí sentado, con montones de papeles, frente a Stear ¡Genial! Parecía todo planeado, el destino si era un jugador cruel y preciso, me saludo con cariño pero en seguida noto que no llevaba ánimos de nada

- Sera mejor que me vaya y los deje solos – No pudo ni moverse unos pasos

- ¡No!, estamos trabajando Stear y tú no puedes venir aquí sin una cita o aviso previo – dijo con dureza

- Me importa muy poco sabias que vendría

- ¡Está bien!... espero verte pronto Candice – beso mi mejilla y salió de la oficina, con rabia él se levanto de su cómoda silla para enfrentarme

- ¿A que viniste?

- A empapelar mas tu oficina – abrí el bolso y lo tire a sus pies se veía el montón de billetes

- Sabía exactamente que harías eso Candice, eso fue lo que acordaste con Nell eres predecible, solo que jamás imagine que harías una rabieta

- ¿Rabieta? – me pagaste no solo lo del contrato esto es una basura, pagaste también por lo que hubo entre nosotros

- Si no fueras una enfermera juraría que eres actriz…

- ¡Por favor Albert! Ni siquiera sabes la diferencia tu ex esposa lleva actuando años para darte lastima y todo eso patrocinado por tu querido abuelo, ¿Te diste cuenta? ¡tal vez si! pero es mas comoda la mentira cada quien arregla su vida como puede, lo que creo es que sigues queriendola de cualquier forma, deberias ser tu quien gane un Oscar – me miró con evidente sorpresa – hubo un silencio que nos apaciguó, era una verdad muy cruel

- ¿Que te diferencia de ella?

- ¡Vaya! ¿No mediremos limites cierto? – precisamente por esto no quería decirte, no quiero que te enfrentes con Nell y por orgullo rechaces lo que te pertenece hay mucho mas en juego por tu parte, por la mía era arriesgarme a esto, a que creyeras a tu abuelo, yo soy una recién llegada a tu vida es fácil pensar lo peor de mi, por eso te oculte que Nell me ofreció dinero

- Desde un principio querías mi dinero

- yo no quiero tu dinero y piensa lo que quieras

- Ya tienes resuelto todo gracias a Nell, ¿para qué lo querrías? – deje escapar el aire audiblemente

- No acepte su dinero ni el tuyo, esto es…. Humillante

- No mientas mas Candice – se acerco mucho a mi, podía ver mi rabia reflejada en sus ojos – Nell pago tu matricula mas todos los aranceles, Pago por seis meses el Colegio de Tommy y su intercambio en Japón, y también la clínica de tu padre, ¡todos tus problemas resueltos!, eso fue lo que me dijiste, ¿ahora me dices que no lo aceptaste? – ¿como supo todo eso? me quede de piedra, fue un golpe muy bajo

- No lo sabía yo… - se hizo un nuevo silencio entre los dos - nunca podre devolver eso - musite

- Estuviste todo este tiempo confabulada con él, quiero escucharlo de tu boca, ¿cual es la verdad?– me hablo con tristeza – todo este tiempo en que creí que eras real era mentira

- ¿De verdad lo crees? – mis ojos se llenaron de lagrimas y me miro de una forma en que dolió

- No se que creer ni en quien creer – esta vez el silencio fue una tortura, ¿que mas habría por decir?

- Todo esto fue un error y mi única verdad está aquí, conmigo… Albert… , si es cierto lo que dices...

- Es cierto - cerré los ojos y suspiré con cansancio

- Entonces se aseguro de que de cualquier forma recibiera un pago, a tus ojos todo encaja a la perfección - me sentí su marioneta creía que podía pensar como él - Te Quiero... y quiero que seas muy feliz aunque no sepa en donde estés, aunque tu abuelo se valga de tretas tan bajas para demostrar que somos capaces de no solo decirlo - me acerque acariciando su cabello - por favor ve por tus sueños, yo iré por los míos y si la vida es suficientemente buena, si buscas dentro de ti y descubres que lo de menos fue esse contrato nos volveremos a encontrar

- Acaricio mi rostro no sabía que estaba llorando hasta que el removió una lagrima en mi mejilla – ¿Me quieres?

- En este momento quiero zarandearte como un niño que se porta mal – sonrió

- Nell me conto una historia y… sé que es capaz de muchas cosas…

- Me dio un cheque, ese sobre que me entregaste... lo devolví a cambio que dejara de pagar a tu ex esposa y te dejara en paz

- Pero dijiste que Nell solucionaría tu vida y fue lo que hizo

- Fue mi error, quería creer que podía engañarlo ocultándote todo, pero seguí a tu lado es muy astuto, no pude, no pude ni decirte de la horrible forma en que me presiono y jugo conmigo, siempre supo lo del contrato – lo mire fijamente a los ojos – prométeme que no le dirás, hazle creer que ganó, que te firme todo y te deje libre entonces..

- Entonces… tendremos una vida que no podrá ser posible juntos, no por un tiempo, no cuando tu estarás concentrada en tu residencia y yo en el proyecto

- Quiero que hagamos esto Albert, con toda nuestra valentía – acune su rostro – ve por ello te lo mereces – me abrazó con fuerza y luego con una sonrisa acaricio mi cabello

- Tenemos cosas que hacer, mucho trabajo por delante, uno real – me aleje sintiendo como se rompía mi corazón - No hay otra forma de pagar….

- Con dinero o con un pedazo de tu alma, finalmente ambos tendremos lo que deseamos, por lo que inicio todo esto

- No me rindo fácil Candy

tome mucho valor para darme la vuelta y cuando estaba a punto de salir, pronuncio mi nombre, casi ni me dio tiempo llegó hasta mí y me besó de la misma forma que yo lo hiciera unas noches atrás, me beso profundamente dejándome sin respiración, sabía lo que significaba, salí muy rápido antes de que me arrepintiera, no volví a mirarlo, tenía un nudo en mi garganta, un dolor intenso en el pecho, habíamos tomado la mejor decisión, no siempre se tiene lo que se quiere y lo que se necesita al mismo tiempo

- Un chocolate al día – decía su mensaje y reí entre lagrimas


He tenido trabajo que da miedo pero este finde termino con este compromiso, gracias por sus mensajes