Aquí les traigo la continuación el reencuentro entre Souichi y Morianga. Al final fui buena...quizas...kukukuku.
La canción de esta parte se llama Otra vez me has sacado a bailar de la oreja de VanGogh pero la versión de Maika (Vocaloid3).
Disfrutad
Morinaga y Souichi se miraban, en silencio aunque alrrededor de ellos hubiera mucha gente, niños gritando, madres regañando y grupos de amigos charlando sobre alguna chica linda a la que habían echado el ojo. Abrieron ambos la boca para hablar a la par, cerrandola al darse cuenta de la accion del otro, sonrojandose y riendo levemente uno y apartando la mirada abochornado el otro, ambos temblaban por los nervios.
Tetsuhiro le miraba, tratando de adivinar sus pensamientos, y tratando de ordenar los suyos, de no tirarse a sus brazos y comerselo a besos, Akira lo mataría su hacía eso porque lo más probable es que el rubio saliera huyendo, y si eso pasaba, acabaría hacieno puentig sin cuerda desde la ventana de la habitación de hotel del cantante que es en realidad una mujer. Por su parte Souichi no sabía que hacer ni que decir, todo el valor que había reunido se había marchado lejos, había hecho las maletas y le había abandonado sin decir adiós siquiera. Tragaron ambos duro y se sonrieron levemente sonrojandose a la par.
-¿Por que no hacen nada? -susurró Kanako mirandolos mientras se comía las uñas, nerviosa, a su lado Akira parecía que quería matar a alguien.
-Esos imbéciles, ¡hablen de una reverenda vez par de idiotas!-gritó en un susurro alzando el puño.
-Relajese Akira-san, ambos estan en la fase tímida, como si fuera su primera cita.
-Pero mostrarse así de tímidos tras haber hecho todo lo que han hecho, no es muy normal, ¿no? -inquirió Kanako.
-Bueno eso es...-empezó Isogai
-porque ambos son -prosiguió Akira
-un par de idiotas- culminaron los tres a la vez suspirando luego y agachando la cabeza.
Mientras Morinaga y Souichi no habían dicho ni pío, parecían un par de pescados sacados del agua, boqueando, eso era algo que fastidiaba mucho al rubio, pero es que no podía, no tenía valor, y Morinaga simplemente no quería cagarla, cada uno pensando en el otro, incapaces de expresarse por miedo a lo que pudiera pasar, desesperandose porque querían que algo pasara.
-¡Mira a la mierda! -gritó Akira saliendo del escondite, llendo a donde habían dejado el coche y sacando una guitarra española de ahí.
-Akira-san, ¿que vas a hacer? -inquirió Kanako mirando como la pelirroja enfilaba hacia el escenario que había ante la pareja y donde una banda estaba tocando sin que nadie le hiciera casi caso.
-Darles un empujoncito, aunque por mi les daba un guitarrazo.
Todos miraron como Akira se subía al escenario, empujaba al maestro de orquesta con mala leche y como lo fulminaba cuando este trataba de replicar, el hombre podía jurar que había visto alas de murcielago salir de la espalda de la chica, cuernos de su cabeza, y sus cabellos rojos volverse serpiernes que le siseaba, quizás por eso bajó corriendo del escenario gritando algo como "górgona". Akira bufó antes de suspirar y mirar a la gente con una sonrisa de niña buena haciendo que Morianga la mirase como si estuviera loca.
-¿Que hace ahí? -preguntó Souichi a Morinaga.
-Ni idea.
-Todos, lo siento mucho, pero la verdad es que necesitaba en este momento el escenario para ayudar a una pareja de ímbéciles que no se atreve a decirse nada y a los que buenamente daría un guitarrazo-dijo y su tono de voz fue cambiando a uno menos amable, Morinaga sintió miedo de aquella mirada violeta, Souichi vergüenza.- asi que espero que me disculpen y que disfruten.
Abrió el estuche y sacó la guitarra colgándosela con la correa antes de empezar a tocar dedicándole esa canción a la pareja, para ver si de una vez se ponían a hablar, porque si no acabaría tirándoles piedras.
Te encontré, después de naufragar
Lágrimas de hielo en el colchón.
Souichi y Morinaga se miraron mientras ella cantaba, esta vez fue Morinaga quien empezó a hablar.
-Sempai, siento mucho lo que ha pasado estos días, de verdad, tenái que haberte dicho sobre Akira, sobre que era una mujer y...haberte hecho más caso, fui un idiota.
-Es tu amiga, es normal que la hagas caso, aunqeu sus muestras de afecto me molestan, no tiene porque besarte.
-Lo se, es una costumbre, ya no volverá hacerlo, no quiero perderte por algo como eso, no después de lo que ha costado que me dejes quedarme a tu lado.
-¿vas a quedarme conmigo?
-Si el lo que el sempai quiere. Yo solo quiero que el sempai sea feliz, quiero esta con él, sempai, antes de conocerte yo era un alma perdida, el dolor por lo que me hizo Masaki aún estaba en mí, pero verte, enamorarme de ti, hizo que mi corazón volviera a latir, sempai, tú me salvaste, y te quiero mucho, no quero dañarte, quiero estar a tu lado.
En pleno atardecer de mi desilusión
Tú me calentaste el corazón
¿Cómo imaginar que
ibas a borrar mis penas?
-Entonces quédate conmigo-pidió mirandole,-no te vayas con ella, quédate a mi lado
-Sempai, ¿estás seguro?
-Claro que lo estoy, mira Morinaga -tragó duro, era dificil hablar, pero sentía que Akira era capaz de tirarle la guitarra, el micrófono, algún altavoz o incluso a alguno de los músicos que le hacia el acompañamiento, si no hablaba, y que Kanako e Isogai la ayudarían, había causado demasiados problemas, sobre todo al moreno- yo, tengo que disculparme contigo, yo no me he portado nada bien, te he hecho sufrir mucho.
-Sempai...
Y el amor ronda desde entonces por mi habitación.
una golondrina ha vuelto a mi balcón
Otra vez la vida me ha lanzado a bailar
Y quiero bailar
Poco a poco tú
Viene el sol a verme si me miras tú
He vuelto a ponerme mi vestido azul
y mi boca solo habla de ti.
Se muere por ti.
-No se te ocurra cortarme -le pidió, más bien ordenó.- Mira Morinaga, yo me he dado cuenta de que estaba muy celoso con Akira, quería matarlo, lo del cenicero no fue por la cucaracha, sino que se lo iba a tirar a ella -confesó, aunque eso era algo que Morianga ya sabía- y porque el laboratorio está cerrado, sino la hubiera envenenado. Morinaga, cuando Masaki vino, pasó lo mismo y bueno, poco a poco me he dado cuenta de que, ojo, ¡no soy homosexual para nada, antes muerto! pero...-suspiró y le miró con cariño apretando los puños, tenía que decirlo, pero las palabras no salían, lo que si salió fue salir corriendo.
Te encontré y no sé cómo explicar
Fue el presagio de un tiempo mejor
Tu risa a contra luz
Mis dos copas de más
Y probé tus labios por probar
¿Cómo imaginar que ibas a borrar mis penas?
Souichi salió corriendo, no podía, no podía decirlo, casi pudo oír a Akira en su cabeza acordándose de su familia, a Kanako y a Isogai preparando el sacrificio humano que sería, y notaba a Morianga detrás de él corriendo para alcanzarle llamándole, no podía enfrentarle a pesar de todo a pesar de todas las vueltas que le había dado al asunto, no podía. Subió las escaleras del final del parque llegando a un templo deshabitado, Morianga le pisaba los talones, pero no podía decírselo, no tenía valor, tenía miedo, no porque no supiera la respuesta de Morinaga si se confesaba, sino porque dudaba poder hacerle feliz. Se escondió como un cobarde dentro del templo, Morinaga gritaba su nombre buscándole.
Por su parte Morinaga corría tras el rubio, tras su presagio de un tiempo mejor, esa canción la había compuesto Akira por la mañana para Souichi, pensando en ellos, Souichi era su luz, el que borró sus penas y le revivió el marchito corazón. No iba a dejarlo escapar, a lo lejos aún se oía la música y la voz de Akira, ante todo era cantante, y odiaba dejar las canciones a medias a pesar de que las ganas de matar que debía estar sintiendo en esos momentos serían bestiales.
Y el amor ronda desde entonces por mi habitación.
una golondrina ha vuelto a mi balcón
Otra vez la vida me ha lanzado a bailar
Y quiero bailar
Poco a poco tu
Viene el sol a verme si me miras tú
He vuelto a ponerme mi vestido azul
y mi boca solo habla de ti.
Se muere por ti.
Sin pensarlo mucho Souichi se metió dentro del templo y cerró las puertas, suspirando aliviado cuando Morinaga pasó de largo llamándole, no tenía el valor todavía para decirle aquello, y menos con la voz de Akira sonando a lo lejos, Dios, sentía que se le iba a salir el corazón del pecho y no solo por la carrera que se había pegado.
-Parece que te buscan-dijo una voz infantil a su lado, tuvo que ahogar un grito cuando vio a su lado a un niño pequeño, de unos doce años vestido con un uniforme escolar oscuro- vaaa niiisan no te asustes, tampoco soy tan feo.
-¿T Tú estabas aquí antes? -gritó susurrando al niño.
-Puede ser -rió afablemente sentándose a su lado.- me has asustado, no esperaba a nadie como tú.
Souichi miró al niño, era alto para su edad, no mucho, tenía el cabello algo largo, castaño claro, aunque se notaban unos cuantos mechones pelirrojos, estaba teñido, pero lo que más le llamó la atención a Souichi fueron los ojos, eran violetas, como los de Akira, si no fuera porque era imposible, hubiera dicho que era su hermano menor.
-No digas nada.
-¿estás jugando al escondite? -inquirió mirándole curioso- yo estoy esperando.
-¿Esperando?
-Si, a mi amigo y a mi hermana, dijeron que iban a traerme un pastel de chocolate, ¿sabes? mi pareja me dejó, me utilizó y cuando se cansó de jugar conmigo -dijo con una sonrisa triste- me dijo que todo había sido una apuesta, cruel, ¿no crees?
-Un poco -dijo mirando al niño, la verdad es que su historia le importaba bien poco. La voz de Morinaga se volvió a escuchar muy cerca
-Ese chico parece estar buscándote desesperado, ¿Tienes asuntos con él?
-¿y a ti que te importa? -espetó
-Eso es que si -sonrió ampliamente- Me llamo Hikaru, ¿y tú?
-Souichi
-Pues Souichi, sea lo que sea, deberías salir y hacerle frente a lo que le debes a ese chico, creo que si no se tirara toda la tarde buscándote.
-Debería, pero tengo miedo de lo que decirle
-Hombre, si te rechaza...
-¡No es que vaya a rechazarme! -gritó demasiado alto- ¡le daría de leches si lo hiciera después de todo lo que me ha hecho pasar, pero tengo miedo joder! ¡Tengo miedo de cagarla y de hacerle mucho daño ya lo pasó bastante mal con su ex! ¡No quiero hacer sufrir a la persona que amo! -se le habían saltado algunas lágrimas, por la tensión, por el auge de sentimientos.
-No creo que le hagas daño, además, si no arriesgas nunca lo sabrás- Hikaru se levantó y le indicó a Souichi que hiciera lo mismo- pero yo se que a ese chico, a Morinaga, solo tú puedes hacerle feliz
-Espera, ¿cómo sabes cómo...-Hikaru se acercó a él y puso las manos en su pecho-
-Cuida de él la coneja asesina vendrá por él como vino a por mí-dijo antes de girarle y empujarle fuera del templo-recuerda eso.
Souichi fue empujado con fuerza hacia fuera, mucha fuerza, demasiada como para ser la de un niño, cayó de lo alto del templete, pero cayó en blando, Morinaga que estaba ahí le había atrapado, cayendo ambos al suelo.
-Sempai, ¿estás bien? -inquirió Morinaga alzándole el rostro para ver que estaba bien- Sempai estas llorando, ¿Te duele algo?
Mi soledad se derritió
Entre tus dedos
Ven que tengo ganas de ser feliz
Y de gritar Te quiero
Sus ojos dorados se clavaron en los negros de Morinaga, recordó las palabras de Hikaru, las dichas anteriormente por Morinaga, y la voz de Akira que llegaba a lo lejos, terminando la canción. Qeuría ser feliz, quería que Morinaga fuera feliz, quería que se quedara a su lado, no como su kohai, no como un amigo, sino como la persona con la que quería compartir su vida.
-Morinaga…te quiero –susurró antes de besar al chico
De piedra, así era como se había quedado Morinaga ante esas palabras y ante la acción del beso que no dudo en corresponder mientras notaba los ojos llenarse de lágrimas, por fin, por fin oía esas palabras. Pasó los brazos por la cintura del rubio mientras este las pasaba por su cuello, era un beso distinto, único, el primero que marcaba el inicio de su nueva vida.
-Te amo sempai, te amo, me haces muy feliz –sonreía como idiota Morinaga sin soltar al rubio.
-ha sido gracias a Hikaru que me he atrevido, sus palabras, me han dado ánimos.-comentó levantándose y levantando a Morinaga tras un rato de agasajarse las bocas.
-¿Hikaru? –preguntó Morinaga mirándole alzando una ceja.
-Si, me empujó hacia ti desde el templo el muy bastardo, era un chico de unos doce años, con el pelo castaño pero como rojizo y los mismos ojos de Aki…¿Morinaga estas llorando de nuevo? ¿Qué pasa?
Morinaga no respondió, pero mientras lloraba y se agarraba el pecho sonreía bobamente, así le encontraron los demás.
-Gracias Ika por lanzarme a sempai a los brazos –susurró Morinaga mirando el interior del templo con una sonrisa, a pesar de que allí no había nadie.
Muajajaja estuve a puntoi de poner que Souichi huia de nuevo muuucho mas lejos, peero me dio pena Morinaga. En fin quedan unos pocos capis para dar final a la segunda temporada. Nos leemos el jueves. Espero sus review
Bye Bye
