-¿Es enserio?- chilló Trixie luego de que el Shane le contara todo lo planeado. Era obvio que no podría hacerlo todo completo ya, pero al menos ella sabría cuales eran sus intenciones.
-Seh.- respondió él algo avergonzado.- Un poco cursi, ¿no?
-Si, un poco.- afirmó ella.- Pero es algo muy tierno.
-¿Y qué me dices? Acerca de, bueno, ya sabes.
-No tengo idea de que hablas.- bromeó Trixie dándole la espalda. Eli rió un poco y se colocó frente a ella para tomar ambas manos.
-Trix, eres una chica maravillosa. Y por lo visto hoy, yo soy el tonto más tonto.
-Pero un tonto muy guapo.- agregó la chica.
-Gracias.- murmuró él.- Aun así, ¿quisieras ser la novia del mejor lanzador de babosas de la preparatoria?
-Mmm... No, creo que no quiero ser la novia de un experto lanzador.- dijo ella con una mirada simpática, confundiendo a Eli.- Quiero ser la novia de un tonto que al final siempre sabe que es lo que debe hacer.
-Muy bien.- dijo el joven.- Pues supongo que... ¡No puede ser! ¡El juego! ¡El medio tiempo casi termina!
-¡Hay que ir!- Exclamó Trixie tomando la muñeca de su, aún sin confirmar, novio.
-¡Hey, ahí están!- dijo Pronto al verlos llegar a sus asientos.
-¿Ya regresaron al campo?- preguntó Eli agitado.
-Están a unos segundos. ¿Y dónde rayos se habían metidos ustedes dos?- No hubo que justificar nada en cuanto vió sus manos entrelazadas.- Oh, ya veo...- rió haciendo ruborizar al par.
-Y ahora estamos listos para regresar con el emocionante desenlace del partido. Los ganadores se llevarán a casa el trofeo de BabosaBol de sus vidas, demás de dejar en alto el nombre de su institución. Y los jugadores regresan a jugar.- exclamó el narrador.
Todas las miradas se centraron nuevamente en los competidores mientras el balón era liberado en la cancha. Obstáculos, fuego, golpees y gritos de los aficionados fueron todo desde ese momento hasta que concluyó el partido.
Las bestias estaban más que repuestas y listas para derrotar al equipo local. Dos de ellos bloquearon al equipo con sus aracniredes, mientras los demás quitaban a los demás de su camino con demoledoras. ¿Su objetivo? Llegar hasta el capitán, quien avanzaba a toda velocidad con el balón hasta el aro.
Kord estaba casi solo. Su equipo estaba en el suelo, acorralado por las bestias e incapaz de seguir. Ahora todo dependía de él. Un trío de obstáculos era lo que lo separaba de una anotación.
-¡Vamos, Kord!- exclamaron sus amigos en las graderías. El jugador cargó su confiable babosa carnero y la disparó contra uno de los rudos oponentes tras él.
-¡Esto es increíble! El equipo de los Shock and Rollers está apunto de hacer la anotación final con tan solo un jugador en pie.- dijo el entusiasmado narrador.- ¿Podrá el capitán sacar adelante el juego a favor de los suyos?
Con el último obstáculo superado, el troll lanzó el balón hacia el aro, para luego darle un impulso extra con una babosa aracniredes. Esta apuntó su disparo hacia el objetivo y...
... los lectores se quedaron esperando hasta la otra semana para ver que pasó. :3
