Los personajes no son de mi invención si no de la excenlentísima Stephanie Meyer (Amy: buajajajaja ¡lo tengo! Conseguí a Edward Cullen *aparece Eddie sin camisa con un cartel que ponía "Propiedad de Banny Cullen Masen"* ¡Tu regalo hermanita!). Solo los utilizo por diversión y también para tener una escusa para mi misma (a mi madre no le vale) para estudiar.
El cuerpo me pesaba horrores. No era capaz de poder mover ningún músculo, además de que las piernas las tenía dormida. Era como si me hubiera llevando 9 horas corriendo sin parar, no tenía fuerzas para nada. Por mas que intentaba mover algo, era imposible. Me costaba mucho, incluso abrir los ojos.
En mi interior, mi corazón latía rápido, a pesar de que encontraba quieta. Mi respiración, pese a que hace un momento me encontraba inconsciente, era errática. Me costaba bastante conseguir el aire, que creía que era necesario.
Deseaba abrir los ojos, saber que pasaba, pero no podía. Era un misión imposible, por lo que, cuando la oscura volvió a mi de nuevo, me dejé llevar.
La próxima vez que me desperté, fue un cambio total. Ahora, sentía como mi cuerpo flotaba. Mi mente estaba despejada.
Poco a poco, fui abriendo los ojos y vi que estaba en una habitación tenuemente iluminada por los rayos del sol anaranjado. La puesta de sol. Tuve las mirada fija en el techo durante un minuto mas o menos, hasta que un movimiento a mi lado captó mi atención. Miré a la derecha (ya que en la izquierda había una pared color blanco) y lo primero en lo que mi mirada se posó fue en la figura de mi amigo Seth. Sonreí levemente, siempre estaba a mi lado. Se encontraba a los pies de mi cama, mirando hacia delante muy quieto, al igual que cuando me protege. La curvatura de mis labios despareció. Seguí con la mirada, hacia el lugar donde miraba y lo ví. Estaba sentado en una silla con la cabeza apoyada en sus manos, y éstas lo estaban en sus rodillas. Los hombros los tenía hundidos. Y vi, como parte de su piel que estaba descubierta, brillaba, por causa del los últimos destellos del Sol.
No me asusté, ya lo había visto. Sabía quien es. Su cabello cobrizo era inconfundible.
Mi pecho se hinchó de felicidad y sentía como las lágrimas se empezaban a acumular en mis ojos. Estaba aquí. Lo había encontrado. Volvíamos a estar juntos...
-Edward...-susurré muy bajo, pero escuchó. Por supuesto que lo hizo. Como un resorte, Edward alzó la cabeza y sus ojos dorados (bastantes oscuros) se engancharon a los míos. Nos quedamos simplemente mirándonos unos a otros, diciéndonos muchas cosas con solo mirarnos, al igual que antes.
-Bella...Princesa...-susurró a su vez. Se levantó y en un segundo se encontró a mi lado.
Era imposible... un sueño... ¿De verdad estaba aquí? ¿No iba a desaparecer? Lentamente alcé mi mano derecha y la posé en su mejilla.
Mi corazón dio otro vuelco incapaz de contenerse cuando mi mano se posó en su piel helada. No era mi imaginación. Estaba aquí, a mi lado, de verdad. Alzó su mano izquierda hasta posarla encima de mi mano. No apartamos ninguno la mirada. Lo miraba intentando memorizar (aunque ya lo recordaba) todo su rostro: sus ojos dorados, su pelo cobrizo, su nariz simétrica, sus pómulos, sus labios...Al igual que él lo hacía conmigo.
No sé en que momento empezó, no me di cuenta; pero cuando Edward apartó su manos para llevarla, luego, junto a la otra, a mis mejillas, sentí que estaba llorando. ¿Pero cómo no hacerlo?
-¿Eres tú? ¿Eres mi pequeña Bella?- me preguntó suplicante. No me dio tiempo a responderle nada. Un gran y peludo bulto apareció a nuestro lado empujando a Edward, cosa que hizo con total confusión. Todo mi cuerpo extrañó su cercanía, lo necesitaba.
En una pose total de defensa, Seth, se colocó delante mía; para, de nuevo, protegerme. Pero esta vez no había peligro... Era Edward... con él estaba segura.
-Seth, quieto, chico- me levanté rápidamente y lo abracé por el lomo, ya que estaba en la cama- No ocurre nada, estoy bien- empecé a susurrarle mientra le acariciaba y miraba a Edward.
Ambos estaban con el cuerpo en tensión, pero ante mi contacto uno y mi mirada el otro; poco a poco se fueron tranquilizando. Ya mas tranquilo, mi amigo se separó de mí y me empezó a dar lametones por toda la cara, en un gesto claro de felicidad, aunque de refilón me pareció ver como miraba a Edward. ¿De verdad? No, seguro que sería mi imaginación.
Con un poco de esfuerzo lo separé de mi con una sonrisa.
-Estoy aquí, estoy bien-le aseguré- Muchas gracias por estar conmigo, amigo- le agradecí. Me ladró como respuesta mientras movía sus cola hacia los lados.
Tras eso, cambié la mirada, y la volví a dirigir hacia Edward. Había vuelto a la silla y me miraba fijamente con sus orbes doradas oscuras. Bajos sus ojos pude distinguir ojeras bastantes marcadas.
Nos quedamos unos segundos mirándonos, diciéndonos cosas; hasta que me decidí. Sin apartar los ojos me levanté de la cama y me acerqué hacia él. Cuando estuve a su altura no pude aguantar mas las ganas y me tiré, literalmente, a sus brazos.
En un principio me pareció que mas que abrazar a Edward lo había echo una estatua. El aire se me había escapado por el golpe y estaba seguro que me saldrían varios moretones; pero me daba igual. Estaba en sus brazos. Estos me rodearon y me estrechó contra él con fuerza, apretujándome; peor no me quejé. Quería estar lo mas cerca de él.
Los minutos pasaron y ninguno de los dos nos movimos del sitio. Las lágrimas volvieron a salir, y de nuevo, no puse ningún impedimento. Estaba feliz. Me sentía completa.
-Te he echado de menos...
-Y yo... En mi subconsciente sabía que algo pasaba- susurré. Era verdad, aunque me había olvidado de todo, en mi interior nunca estuve feliz del todo.
-¿Cómo?- preguntó confuso. Se separó un poco de mí, sentándome en sus piernas ambas de lado.
-¿Qué pasa?
¿Había dicho algo malo?
Lo miré a los ojos con preocupación, y me fijé como éstos se oscurecieron un poco.
-Te fuiste-musitó y apartó la mirada. Suavemente, cambió la postura, y la que estaba sentada en la silla era yo. Se alejó unos pasos y se quedó mirando por la ventana, siendo afuera la noche.
-No, yo...-empecé a decir pero interrumpió.
-Recuerdo perfectamente ese día. (Es lo que tiene ser lo que soy, gran memoria, capaz de recordar el más mínimo detalle de esta nueva vida.) Fue el fin de semana antes de tu cumpleaños número siete. Te ibas durante dos días lejos. La primera vez que nos separábamos desde que te encontré. Todos estábamos nerviosos. Pero por supuesto ahí estaba Alice, para decirnos que no iba a pasar nada. Eso te haría muy feliz y te divertirías mucho, por lo que te dejamos. Cuando te miraba a los ojos veía a mi Bella con una determinación, aunque también veía nerviosismo, ¿lo conseguiría? Por supuesto que al final lo hiciste. Pudiste pasar la noche, aunque a mí me costó bastante. Por las noches, estaba acostumbrado a estar contigo, estar a tu lado; por lo que para mí también fue todo un reto. Recuerdo que a Emmet y Jasper poco le quedaron para atarme a una silla, para que así no fuera a buscarte para saber como estabas- hizo una pausa de unos segundos- También estaba orgulloso, lo conseguiste, ya no me necesitabas tanto; pero por otro lado tenía miedo. ¿Y si al pasar eso, te olvidarías de mí? ¿Y si me dejarías de lado? Bella, eras mi vida, no podía alejarme de tu lado. Simplemente no podía. Así que, ¿cómo sentirme? ¿Alegrarme? ¿Disgustarme? Estaba hecho un lío, pero ahí me di cuenta que mi Bella había cambiado. Ya no era la niña que me encontré en el medio de bosque asustada; había crecido.- volvio a hacer una pausa- Otros de los motivos por lo que te dejamos era que queríamos que tuvieras todas las experiencia humanas posibles. ¿Cómo podíamos llevarte a la playa, si al darnos el sol brillábamos como una bola de discoteca? Era gran regalo y nos dejaría tiempo para prepararlo todo. ¿Sabías que habíamos pensado hacer la fiesta ese día? Haríamos una fiesta, bueno, ya estaba todo hecho, solo faltaba que llegaran los invitados; pero te nos adelantaste. Me encontraba ansioso, contando las horas que faltaban para que llegaras; cuando escuchamos el sonido de un auto acercarse y en el olí tu efluvio. ¿Cómo podía ser? Si hubieras adelantado el regreso nos habríais avisado, además de que Ally estaba enterada de la fiesta. Pero no, llegaste y lo primero que hiciste fue correr a mí con efusibidad y cuando te tuve en mis brazos todo se marchó, como si no hubiera pasado nada. Volvía a estar completo. ¿De qué decía que tenía miedo?, me pregunté. Y entonces del coche del que acababas de salir tú, bajaron dos señores. ¿Quiénes era? ¿Qué querían? ¿Por qué tú?, nos preguntamos. Te conocía muy bien. Aunque no pudiera leerte la mente, el haber estado todo ese tiempo juntos, me había ayudado a aprender de tu expresiones, pero en ese momento... me confundiste. Si te escondites de ellos... ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué los elegiste?
El tono de amargura y dolor cuando hablaba me traspasaba hasta llegar a mi corazón, estrujándolo con fuerza. ¿Qué hice...?
Los minutos pasaron en completo silencio. No sabía que hacer o decir. Todo había calado en mí y me impedía pensar, todavía lo estaba procesando. Ninguno de los dos movió ni un músculo... hasta que su voz volvió a inundar en la habitación:
-Eras todo para mí. Mi vida completa pertenecía a esa pequeña niña, estaba en este mundo por y para ella. ¿Te imaginas como puede vivir uno sin su corazón? ¿Se puede?
El silencio volvió a reinar en la habitación.
-Edward...-no me salían las palabras.
¿De verdad había ocasionado yo todo eso? ¿De verdad había sufrido tanto por mi culpa?
Todavía enfrente de la ventana, Edward apartó la mirada para dirigirla hacia mí. Aún se veía el sufrimiento reflejados en ellos. Sentía como se me partía el corazón el verlo.
-Y yo ahora me pregunto...bueno, desde que te fuiste, ¿qué pasó Bella? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué te marchaste de mi lado? ¿A caso... a caso ya no me querías?
¿Qué? ¡No! ¿Cómo puede pensar eso?
-¡Por supuesto que no!- exclamé mientras me levantaba como un resorte de la silla, pero rápidamente me tuve que apoyar en ésta ya que me marée por el movimiento repentino. En menos de un segundo lo tenía a mi lado ayudándome con el semblante preocupado.
-¡Bella, ¿estás bien?!- me cogió en sus brazos y me llevó de vuelta a la cama para tumbarme con cuidado en ella. Con una de sus manos agarrando la mía se sentó a mi lado.
Tuve que cerrar los ojos un momento para tranquilizarme. El que me estuviera acariciando el pelo ayudaba muchísimo a mi cometido.
No pude suprimir un suspiro de felicidad en mi interior. ¡Estaba aquí! ¡Y estaba tocándome!
-¿Mejor?-preguntó en un susurró, tras un rato de silencio.
Asentí mientras poco a poco iba a abriendo los ojos y éstos se fueron a su rostro.
Un asomo de sonrisa apareció en sus labios pero no le llegó sus ojos.
-Bella...- empezó a decir, pero esta vez le corté. Había que decirlo ya. ¿Cómo podía tener la absurda idea de que no lo quería? Ah, es verdad, me fui.
-No, Edward, déjame hablar primero a mí, ¿vale? Te debo una explicación. Todo esto no es lo que parece...- vaya, menudo cliché. Callé dudando como seguir.
Queriendo estar a su altura, me levanté y me apoyé en la pared que estaba en el cabecero de la cama. Le miré directamente a los ojos y entrelacé nuestras manos para dejarlas apoyadas en mi regazo.
-No sé como pudiste haber pensado eso, ¿qué yo no te quería? Puff, creo que no me conoces Edward- vi como hacía el amago de hablar, pero yo rápidamente me adelanté dándole un suave apretón a sus manos- Si, ya sé, me marché, pero tuve un motivo... bueno dos- reconsideré al percatarme de la amnesia que tuve durante 12 años-, pero una de ellas era la principal. ¿Recuerdas el día que me encontraste en el bosque?- vi como asentía y un tenue brillo aparecía en su mirada- Te conté que mis padre me pegaban, ¿no? Te dije que me había escapado de ese infiernos y vosotros me acogisteis como una mas en esta familia, sin importar que fuera una humana. Aquí, por primera vez, me sentí querida. ¡Tenía una mamá y un papá que me amaban al igual que yo a ellos! ¡Tenía unos hermanos geniales, lo mejores! Y después... te tenía a tí... A mi Edward, mi amigo, mi confidente, mi protector, la persona más importante de mi vida. ¿Y tú me preguntas si dejé de quererte? ¡Jamás! Incluso en estos 12 años lo hacía. El tiempo que pasé con ustedes fue... maravilloso, estaba con mi familia. Era una Cullen.
-¿Y entonces por qué...?- dejó la frase inclusa.
-Fue por vosotros- repondí apartando la mirada y dirigiéndola a nuestras manos.
-¿Cómo?- al parecer no se esperaba mi respuesta, había mucha confusión en el tono de la voz.
-Todo lo que hice, el motivo de mi marcha fue para protegeros... En esos momentos estaba tan asustada por lo que pudiera pasar, que no me importó y accedí a lo que sea que pidieran- un nudo se comenzaba a instalar un mi estómago mientas las lágrimas acudían a mi ojos sin oponerme.
-¿Un chantaje? ¿Te pidieron que te alejaras de nosotros?
Asentí intentando retener las lágrimas.
-Ese día, no sabía nada, me cogieron de improvisto y...
-¿Quiénes?- me interrumpió con voz grave.
Alcé la mirada y ve que me miraba fijamente. El nudo en mi estómago se incrementó.
-Mis padres biológicos...
Sus ojos se abrieron de asombro.
-¿Tu... padres? Pero... ese día, eran tus... tíos...
Sonreí amargamente.
-Los mismo pensaba Nicole- cerré los ojos y una solitaria lágrima salió de ellos- Mentí.
-Bella...
-En ese momento lo sabía, sabía que ellos no eran mis tíos de Europa. En realidad, ¡no tengo algún tío! Pero... ¿Qué otra cosa podía hacer? Cuando te dicen que en un solo minuto pueden matar a toda tu familia por no ir con ellos... ¿Tú qué harías?
Ya las lágrimas empezaron a fluir. En un intento de quitarlas solté una de las manos del agarre para pasarla por mi rostro pero no sirvió para nada.
-Yo no quería, no quería irme, no quería...- musité en un susurro.
Lo siguiente que supe era que me había rodeado con sus brazos. Mis manos se agarraron a la camiseta que llevaba y la apretaron con furia mientras me descargaba en su hombro. Dejé salir todo el dolor, la frustración, el miedo, el coraje, el odio, la felicidad... Todo en mí.
No sé cuanto tiempo pasó, poco a poco fui relajándome. El agarre lo fui aflojando hasta que lo solté del todo y con mis brazos le rodeé el cuello para acercarlo aún mas a mí. Ante la proximidad su fragancia llegó a mí, esa que tanto me gustaba de niña. Inspiré profundamente y fue imposible evitar que unas pequeña sonrisa se plantara en mis labios. Lo tenia a mi lado.
Una de sus manos se alzó para, en un gesto tranquilizador, acariciarme el pelo; cosa que consiguió.
-¿Ya estás mejor?- preguntó en un susurro.
Me separé un poco, aún con mis brazos alrededor de su cuello y los suyos en mi cintura, y miré sus ojos negros...
Qué deberían ser dorados.
De un movimiento me separé completamente de él y me puse de pie. Seth, que hasta ese momento había estado en el suelo al lado de la cama, se fue a mi lado en posición de alerta. Sentía que algo me pasaba.
-¿Bella? ¿Qué...?- Sus ojos negros, ahora, reflejaban confusión y un poco de tristeza.
-Lo siento, no me di cuenta.
-¿Cómo? ¿A qué te refieres?
-Tus ojos... Estás hambriento- bajé la mirada y la posé en el suelo. Inconscientemente me rodee la cintura con mis brazos. Esos ojos, o mejor dicho ese color de ojos... me recordaba a él. Fue imposible que no me estremeciera. Todo lo que habíamos pasado había sido una mentira, nuestros besos, nuestras charlas, nuestras caricias... Estábamos juntos mientras que él después se iba por ahí con su novia vampiro... ¿Cómo puedo hacerme eso? ¿Por qué? ¿Todo eso no significaba nada para él? ¿Yo no significaba nada? ¿Cómo había podido creer que un vampiro como él, pudiera estar con una patética humana como yo?
¿Y si a Edward le pasaba lo mismo? ¿Y si se había cansado de mí todo este tiempo? ¿Y si solo había vuelto para arruinarle su tiempo con mi presencia? No me extrañaría... estar conmigo...
-Bella, deja de pensar ahora mismo- escuché su voz autoritaria mientras salia de mi nube negra. Rápidamente alcé la mirada para clavarla en la suya. También se había levantado y se encontraba enfrente mía con Seth por medio.
Sus ojos negros se clavaron en los míos con determinación.
-Deja ahora mismo de pensar lo que estás pensado.
-¿Qué?
-Saca eso pensamientos de ti porque son mentiras y lo único que hacen es hacerte daño...
-¿Pero cómo sabes lo que pienso?
-Soy un lector de mentes, ¿recuerdas?- dio un paso hacia delante
-Ya, pero conmigo decías que no podías- cerré las manos formando puños aún con los brazos a mi alrededor
-Si, tienes razón pero te puedo ver el rostro. Bella, te conozco como la palma de mi mano...
Sentí como mi corazón aumentaba la velocidad.
-Pero...
-Princesa, ¿cómo puedes pensar eso? No querer yo estar contigo...- sacudió la cabeza con el ceño fruncido- Es una gran mentira.
-Oh, Edward...- mi corazón estaba por salirse del pecho y una sonrisa se plantó en mi cara. La felicidad me inundó por completo.
Estaba por correr a sus brazos de nuevo cuando la puerta de la habitación se abrió de un portazo.
-¡Lo siento, pero no puedo esperar más!- gritó una voz aguda explotando nuestra burbuja. Como un resorte me giré para ver la causante de tanto alboroto y en el marco de la puerta me encontré con una chica bajita. Sus fracciones eran perfectas con la piel pálida. Su pelo negro oscuro y corto lo llevaba desordenado pero con clase. Sus ojos dorados (menos oscuros que los de Edward) me miraron fijamente con alegría.
Un nudo se formó en mi garganta me impidió hablar del asombro.
Ese pelo era el mismo que ví en la tienda... y ella...
¡No puede ser!
-¡Bella!- exclamó con una sonrisa y se acercó a mi para envolver sus brazos a mi alrededor.
Imposible.
-Alice...-dije en un jadeo a la vez que le correspondía el abrazo.
-Bella, Bella, Bella, Bella- repetía una y otra vez sin poder creerlo del todo. Aún estando abrazada podía sentir como daba pequeños saltitos. Se me escapó una risa.
-Oh, vaya, el duendecillo se escapó. Perdón, Eddie, no pude retenerla mas. Dos minutos mas y me arranca el brazo. Además que tampoco tenía mucho entusiasmo en quedarme quieto. También queremos ver a nuestra hermanita, no puedes quedártela para tí sola.- se escuchó una voz burlona mas grave.
Ese era...
En el pasillo, frente a la puerta, vi a otro chico y era... ¿sus músculos habían crecido? Era enorme, y al igual que Alice y Edward, tenía la piel pálida, rasgos perfectos y los ojos dorados. Su pelo era negro y muy corto.
-Emmet...
-Vamos, Al, los demás también queremos abrazarla, ya tenemos bastante con Edward- dijo otra voz mas suave. Ésta sonó a su lado. Me separé un poco de Alice y miré a esa dirección. Junto a Emmet había una chica bellísima, su largo pero rubio le caía a lo largo de su espalda.
-No me lo creo... ¿Emm? ¿Rose?- susurré incrédula. Con una sonrisa en sus labios, Rose asintió. Sus ojos dorados estaban nublados de la emoción, pero sabía que ninguna lágrima caería de ellos. Mi corazón se saldría del pecho, estaba segura. Sintiendo mi piernas temblar me fui directamente hacia ella y, me volví a tirar a los brazos pétreos de alguien. Éstos me acogieron con mimo.
-Eres Rose... Rose... Estáis aquí... Emm... Alice... Edward... Dios, es un sueño...- balbuceaba en voz baja sintiendo como las lágrimas se volvían a deslizar por mi mejilla. ¿Es que no iba a para nunca?
El tiempo pasó en el cual, no me fui dando cuenta, ya que iba pasando de una persona a otra todavía son poder creerme que esto era verdad y estaba de nuevo con los Cullen. Tras poder separarme de Rose me dirigí rápidamente hacia Emm, y éste me acogió en su abrazo de oso que te levantaba del suelo incluido. Cuando me tenía con él en la puerta, pude ver como en una parte del pasillo había un ocupante. Jasper. Estaba mas alejado que los demás y me miraba sonriente. Eso hizo que a mi mente llegaran unos flashes del día que llegué. Cuando lo vi por primera vez y éste se apartó, al principio me dolió pero tras decirme la verdad tuvo sentido su acción. Ahora, con cuidado, me fui acercando a él avisándole con la mirada. Lo había echado mucho de menos, a ese hermano protector que jugaba conmigo... Quería abrazarlo como a los demás.
Vi su cuerpo tensarse y dar un medio paso hacia atrás, por lo que rápidamente me quedé en el sitio. Podía sentir a los demás en mi espalda con su mirada clavada en mi espalda. Estaban preocupados por mí, pero yo confiaba en Jazz. Pasaron unos segundo y volví a dar otro paso mientras lentamente alzaba mis brazos, me volví a para quieta. En sus ojos se podía ver un brillo de duda. Pasó otro poco hasta que al parecer se decidió y estuvo seguro que se podía controlar, porque una enorme sonrisa apareció en su rostro. No esperé mas, en un gesto inconsciente me tiré a sus brazos para rodearlo con fuerza. Sus brazos me correspondieron.
¡Ed! ¡Emm! ¡Rose! ¡Al! ¡Jazz! ¡Estaban todos!
-Siento lo de antes- me dijo Jasper. Sonreí.
-No te preocupes, lo sé
Me separé de él (aunque no del todo, su mano se posó en mi cintura) y me giré para ver a los demás.
-Chicos... Os he echado mucho de menos...- musité sintiendo como mis ojos se aguaban de nuevo. ¡Madre mía, me iba a queda seca a este ritmo!
-Y nosotros a ti, Bellie-Bells- dijo Emm, o mejor dicho, canturreó. Se encontraba abrazando a Rose por la espalda y ésta estaba apoyada en su pecho.
-¡Es genial que estés aquí de nuevo!- empezó a dar saltitos, Alice, entusiasmada. Solté unas risas al ver como su corto pelo se movía por el movimiento.
Espera.
Ese pelo...No puede ser...¡La chica de la tienda!
¡Por supuesto que me había sonado! Ese pelo que pude ver de refilón me había resultado conocido, como si lo hubiera visto antes... ¿Y cómo no serlo? ¡Era el de Alice!
-¡Alice!- exclamé acercandome a ella. Paró de saltar y centró su atención en mí.
-¿Qué ocurre?
-Respóndeme a una cosa. ¿Has visitado la tienda de Cosmic´s?
Escuché la estruendosa risa de Emmet a mi espalda junto con una mas calmada que pertenecía a Edward.
-¿En serio, Bella?- preguntó entre risas Emm- ¿Le preguntas eso?
-¿Eh? ¿Qué ocurre?- inquirí confundida. ¿Qué le pasaba a mi pregunta?
-Princesa, estamos hablando de Alice, y tú le dices si ha visitado una tienda de ropa...- me respondió esta vez Edward con una sonrisa, ya mas calmado. Mi corazón aumentó la marcha al escuchar pronunciar la forma en la que me llamaba.
Pero, de pronto, la idea de lo que decía vino a mi, y fue imposible no soltar una carcajada. No habían entendido... el significado de la pregunta en sí.
-Si, si, lo sé. Alice... compras... Al parecer no me he explicado bien- ya mas calmada, fruncí el ceño- Es que... en unos de estos meses, no sé exactamente cuando- intenté hacer memoria pero para mí es como si estuviera hablando de una vida pasada, de hace unos 100 años.- fui a la tiendo y en ese momento vi de refilón un pelo muy parecido al tuyo y... por eso me desmayé- terminé en un susurro para mí.
Por supuesto, el ver ese pelo, inconscientemente me había recordado a Alice; y como cada vez que empezaba a recordar me entré dolor de cabeza y perdí el conocimiento... Había estado tan cerca de haber vuelto con ellos antes. Pero ahora no debía pensar en eso. Estaba aquí y eso era lo que contaba.
-¿De verdad? No, puede ser... Si hubiéramos estado cerca te habría podido sentir, pero de las veces que fui en ninguna sentí tu presencia ni nada...- murmuró confundida. No me extrañaba, me habían tenido 12 años engañada para esconderme de mi familia y si había salido (por poco que hubiera podido ser) tendrían que haberme hecho algo. Y por lo que sabía de los vampiros, éstos tenían dones...
-Bueno, ahora mismo eso no importa-exclamó entonces, Emmet, contando el tenso silencio que se había formado. Alcé la mirada. -Lo que deberíamos estar haciendo es llamar a Esme y Carlisle y decirle que la pequeña Bella se ha despertado.
-Y dale con pequeña...¡Tengo casi 20 años!- mascullé enfadado. No me gustaba que me trataran como una niña pequeña, había crecido. Crucé los brazos sobre mi pecho y fulminé con la mirada a Emmet.
-Vale, vale... ¿Grande Bella?
Entrecerré los ojos. Ni hablar...
-Emm... no
-¿Tampoco?- se mostró sorprendido. Ag, se estaba metiendo conmigo como él solo sabía hacer y no me gustaba. Los demás a mi alrededor sonreían-. Entonces... ¿Qué te parece mediana Bells?
Vale, lo sé. Sé que hace nos momento dije que no me llamara pequeña, pero no pudo evitarlo. Se escapó antes de que lo asimilara.
-¡Edward, dile algo! ¡Se está metiendo conmigo!- exclamé como una niña de 4 años. Genial.
Los chicos se rieron de mí. En ese momento sentí una presencia a mi lado en el suelo y me fijé que era Seth un poco tenso mirando a mi alrededor. Era normal. Nunca le había caído bien Damián (de nuevo ese pinchazo al recordar su nombre) antes, y creo que el que fuera vampiro era uno de los factores; así que ahora, rodeado de ellos, no estaba muy... bien.
Me agaché y le acaricié el lomo con una sonrisa.
-Seth, amigo, estos chicos que se hacen llamar mis hermanos se están riendo de mi y no me gusta- le hablé e hice un puchero. Mi amigo me miró confundido. Le sonreí. -No te preocupes, Seth. Estoy bien.
Volví a subir la mirada y pillé a todo mirándome. No pude evitar sonrojarme.
-¿Y papá y mamá?- se me escapó. Vi en el rostro de los chico como brillaban de alegría.
-Fueron... a visitar a los Denali- responidó Rose escuetamente.
¿Cómo? No es que me molestara ni nada pero... ¿habían ido ahora a visitarlos? Me hubiera gustado volver a ver a Esme... la había echado tanto de menos...
-Pero bueno, no te preocupes, esta tarde vienen. Y ahora vamos a ir a la cocina porque tendrás hambre, ¿no?- exclamó Alice. Ahora que lo decía...
Edward empezó a andar y se colocó a mi lado (yéndose Jazz junto a Alice) para ser él, el que me rodeara la cintura con un brazo. Me apoyé en él feliz de sentirlo.
Estábamos por ir abajo cuando sentí al tensión de Edward a mi lado y la de los demás.
-¿Qué pasa?- pregunté, asustada, mirando el ceño fruncido de Edward. ¿Y si me habían encontrado? ¿Y venían a por mi?
-Qué demonios...-susurró Edward y conmigo a su lado, empezó a andar hacia la habitación donde desperté, exactamente hacia la ventana.
Se asomó a ella y yo lo imité. Mi ojos se abrieron mientras a mi lado, Edward soltaba un jadeo, al ver la persona de abajo.
De un movimiento se había despojado del casco, dejando al descubierto su pelo rizado marrón. Sacudió su cabeza para que se le acomodaran mejor y tras eso, dejó el casco encima de una moto que había a su lado. De pronto, alzó la cabeza como si la hubieran llamado (aunque todo estaba en completo silencio) y se fijó en la ventana dónde estaba. Nuestros ojos se encontraron durante unos segundo para después posarse en Edward.
No era completamente racional. En mi cabeza solo estaba la imagen donde la abrazaba de nuevo. Ya la había recordado, a mi mejor amiga, Nicole... Necesita ir a ella, ahora. Me desenganché del brazo de Edward y corrí hacia el pasillo donde estaban los demás, que me dejaron pasar al verme. Bajé unas escaleras en forma de espiral ancho y llegué a un amplio rellano. Había varias puertas, pero por la posición y ver que era mas... gruesa, me decidí por la que había enfrente mía. Con rapidez me acerqué a ella y la abrí (al parecer la habían dejado abierta), agradeciendo el no haberme equivocado.
Bajo una escaleras, estaba la figura sonriente de Nicole. Sonreí y ya sí, me tiré a sus brazos con fuerza causando que se desestabilizara un poco. Nicole me apretó fuertemente.
-Nicole...-susurré sintiendo de nuevo las lágrimas corriendo por mis ojos. Maldición, ¿no había acabado ya?
-Bella, que bien que estás aquí... y hablando de eso... no me digas qué...-dejó la frase inclusa mientras nos separaba para mirarme a los ojos. Pude ver un brillo de felicidad en ellos.
Asentí entusiasmada.
-Lo recuerdo todo- exclamé. Soltó un grito de felicidad.
-¡Si! ¡Si! ¡Si! ¡Si!- gritaba mientras daba pequeños saltitos, del estilo Alice. Reí.
-Ya, ya- intenté calmarla pero sin conseguirlo. Además yo también estaba muy contenta.
-Por fin te has marchado, ya no estás con ellos, estás a salvo... eso... ¡SIII!- murmuraba para ella.
La abracé de nuevo con una sonrisa enorme. En ese momento sentí a alguien a mi lado.
-¡Seth, amigo!- exclamó mi amiga al reconocerlo. Seth le ladró contento de verla y movió su cola de un lado a otro. Y de pronto los brazos de Nicole se tensaron en mi hombro. Confundida la miré, pero esta tenía la mirada fija en un punto de la entrada principal. Me giré y me encontré con los chicos. Ellos, al igual que yo hace un momento, estaban asombrados y confundidos, pero la expresión de Edward destacaba. Miraba fijamente a Nicoles con dureza, la fulminaban con la mirada. Ésta se acercó mas a mí como protegiéndose, mientras tragaba duro.
¿Qué pasaba? ¿Por qué se comportaban así?
-¿Qué haces aquí?- masculló Edward.
-Eh... bueno... hay muchas teorías de eso, ¿no? Unos dicen que provenimos de los monos, otros de un ser todo poderoso, algunos de los aliens... por lo que...-tartamudeaba nerviosa. Las fracciones de Edward se endurecieron mas a ser posible.
-Sabes a lo que me refiero.
-¿De qué habláis? ¿Qué pasa Edward? ¿Nicole?- pregunté confundida. ¿Qué diablos...?
-Ehh, chicos, será mejor que nos metamos dentro de la casa...- dijo Rose ceñuda.
-Si, vamos- acepté y cogí a Nicole del brazo para llevarla dentro. Quería saber las respuestas.
Entramos al salón, un lugar muy espacioso con muebles de madera y sillones color crema junto con una alfombra beis, y me senté en el sofá y Nicole lo hizo a mi lado.
Al parecer los demás estarían hablando fuera porque no nos habían seguido así que estábamos solas. La miré a los ojos pero ella no lo hacía a mí. Miraba a sus manos entrelazadas en su regazo.
-Ahora me vas a decir que pasó- demandé confusa. ¿Qué había pasado antes con Edward?
-Bueno... yo... pues...-empezó a balbucear nerviosa. Vaya...
-No deberías estar aquí y lo sabes bien- se escuchó la voz firme de Edward desde la entrada.
Me fue imposible no mirarlo y sentir un cosquilleo en mi estómago. Todavía no me creía que estaba a mi lado y mas de una vez he querido darme un pellizco para ver si esto no era un sueño.
Estaba con los brazos cruzados y la miraba con el ceño fruncido.
-Sí, lo sé. Pero tú también sabes que no me iba a quedar con los brazos cruzados- le reclamó enfadada e indignada.
-Nicole, esto es peligroso- gruñó y vi una imagen familiar. Edward apretando el puente de su nariz. Me recordaba a mi niñez con él, cuando le hacía enfadar...
-¡Me da igual! ¡Bella es mi mejor amiga!- se levantó y como sus manos estaban formando puños. Nicole también estaba enfadada. De nuevo me preguntaba que había pasado entre ellos, pero me quedé en silencio.
-Ya, pero no te bastó con mi promesa, ¿no? Tuviste que meterte.
-¡¿Y qué quieres que hiciera?! ¡Desapareciste durante 6 meses y no diste señales de vida en todo ese tiempo y si no fuera por...da igual, si no fuera porque estoy aquí seguro que seguirías sin ir!-le reprochó. ¿Qué demonios? ¿Edward iba a verla?
-¡Lo hice para protegerte! Pero... dilo completo, si no fuera ¿por quién? ¿Quién te ha ayudado?
Vale, ya había tenido bastante.
-¡Edward, Nicole! Ahora mismo vais a decirme que es lo qué pasa. ¿De qué habláis? Y no quiero escusas, contadme todo.
Al parecer mis palabras les hizo reaccionar. Me miraron como si recién, ambos se hubieran dado cuenta que seguía aquí. ¿Qué era todo esto? ¿Desde cuando Edward y Nicole eran... tan cercanos?
Edward soltó un largo suspiro y pasó su mano derecha por su pelo. Nicole volvió bajar su mirada y se sentó en el sofá. Fijé la mirada en Edward y vi preocupación y un poco de enfado, pero ya parecía menor que antes. Se le estaba pasando poco a poco. Me alivié, no me gustaba verlo enfadado.
-¿Recuerdas nuestra primera charla?- dijo, entonces, Nicole. Pasé mi atención a ella y asentí. Por supuesto- Bueno, te dije que me dolió mucho el que te marcharas de mi lado... Yo era una niña y se habían ido ya dos personas muy importante en mi vida, no me gustaba. Sí, asistía al colegio, comía, dormía... pero no mucho más. Fue mucho peor cuando, a la semana de que fueras, los Cullen también hicieran eso...
-¿Cómo? ¿Hicisteís eso?-inquirí cortando a Nicole y dirigiéndome a Edward. Se había acercado más a mí y de un movimiento me levantó para sentarse él en el sofá y luego a mí en sus piernas. De nuevo, ese sentimiento extraño se adueñó de mi pecho e intenté no hacerle mucho caso.
-Toda la casa nos recordaba ti, así que nos fuimos.
-Sabes que no quise...-empecé a decirle con pena. Odiaba el haberle hecho daño aunque no hubiera querido.
-Shhh, no te preocupes ahora, ¿si? Ya todo está bien- me sonrió. Se lo correspondí y me apoyé en su pecho como cuando hacía de pequeña.
-Pasaron los años- continuó diciendo Nicole cuando vio que terminamos- y cuando cumplí los 12 años, estuve en una época en la que creía que todo lo que había pasado contigo me lo había imaginado. Creía que todo había sido un producto de mi imaginación, que era mi "amiga invisible"
-¿Por qué pensaste eso?
-No lo sé... Pero yo había seguido con mi vida. Esta vez me había juntado con el grupo de Nathan y había echo buenas amigas... pero siempre sentía que me faltabas tú. Mas de una vez me había imaginada que aparecias en el coche de Edward para llevarme a tu casa con tus hermanos... Pero todo cambió el día en el que tu cumplías 13 años. Ese día había cogido la bici y había decidido ir a tu antigua casa.
-¿Fuiste allí sola?
-Si, bueno, fui y la encontré... pero no estuve sola...- respondió de forma enigmática.
Sentí el cuerpo de Edward tensarse debajo mía.
-¿Cómo?
-Allí, tras 6 años, me encontré con Edward.
-Si, bueno, siempre estabas en mi mente y no podía evitar volver mas de una vez a la antigua casa, aunque sufriera más- habló ahora él.
Oh... Edward...
-No veas el susto que me pegué al verlo allí parado, exactamente igual a cuando tenía 7 años.- se rió recordándolo.
-Entonces...
-Si, Bella, sé lo que son.
¿Qué? ¿Nicole sabe que son vampiros?
-¿Desde... desde cuando?- pregunté aún atónita.
-Dos semanas después de verlo de nuevo. Nos volvimos a encontrar en tu casa.
Todavía seguía sin poder meterlo en mi cabeza. Nicole... Vaya
-Ya no me sentía mas sola. Desde entonces, Edwars siempre a venia a verme una vez cada tres semanas y era como si... estuviera mas cerca de ti, ¿entiendes?
De pronto me vino una de las cosas que me dijo ese día. "Si no fuera por los Cullen..."
-Pero, bueno, jovencita, ahora no quiero cambiar de tema y como Bella ya sabe lo que pasó, me vas a decir ahora mismo quién te ayudo- dijo Edward volviendo a su lado protector.
De nuevo, Nicole se tensó pero no pudo decir nada más porque se escuchó el ruido de la puerta al abrirse.
¿Quién era?
En sonido de unos tacones retumbaba en el silencio de los pasillos. La figura cruzó el largo pasillo de piedra y tras eso abrió una enorme puerta de madera que daba a una amplia sala. Rápidamente hizo una reverencia.
-Señores, me han informado que la llave se ha escapado. ¿Que desean que hagamos?
-Oh, no te preocupes, querida. Dejémosle creer por ahora que está a salvo. Será mejor cogerla con la guardia baja.
-¿Está seguro, señor? Si desea podemos ir...
-¿No me has escuchado estúpida? He dicho que no quiero que hagáis nada. Solo quiera que la tengáis vigilada. Mas adelante os daré nueva instrucciones.
-Como deséeis. Informaré a los demás
Y como si fuera el mismísimo viento, desapareció a gran velocidad sin hacer ni un ruido.
-¿De verdad nos vemos a quedar con los brazos cruzados, hermano? Nos ha estado causando muchos problemas...
-¡Por supuesto que no! Pero todavía no le haremos nada... simplemente le tengo un regalo que sé que le gustará. Ahora mismo va en camino.
¿Hola? *Cri, cri, cri, cri* Vale, sé que una disculpa por todo este tiempo no va a servir, ¿no? Okey, me lo merezco. ¡¿Cómo he podido tardar tanto tiempo cuando yo soy una de las primeras que odia cuando una autora tarda milenios en actualizar?! Sí, os dejo tirarme todos los tomates que deseéis no me voy a quejar. ¿Con eso estoy perdonada? :(
Con respecto a este capítulo, juro que ha sido el más difícil que he hecho de toda la historia... es serio, se me ha hecho un mundo con nuestra Bella y si le sumamos en añito que estoy teniendo... pufff... no ayuda mucho .-. Pero bueno, no esto aquí para aburriros con mis problemas. Así que, bueno, ¿Qué tal os pareció el cap?
¿Quién creéis que habrá llamado a la puerta? ¿Será Emmet con sus bromas? ¿El repartidos de la tienda donde Alice compra Online? ¿Peter y Charlotte los amigos de Jasper? ¿O el nuevo novio de Rose? Jejejeje, ¡vamos, adivinad! ;) ¿Y ese raro final... hmmm? ¿señores? ¿Qué creéis? Y mi última pregunta, señoría, ¿QUÉ ES ESE REGALO? La defensa ya no tiene mas preguntas. xD
¡Muchas gracias a todas esas fan de mi historia que han esperado pacientemente por seguir! E intentaré poder actualizar mas seguido (pero no puedo prometer nada, lo siento) Y en especial a chochidenalicullen, la que me ha dado el chute que me faltaba con su correo para terminar este cap. ¡Va dedicado a ti también guapa!
MUCHOS ABRAZOS DE OSOS (MADE IN EMMETLAND) Y BESITOS A TODAS
¿Reviews?
