Hetalia no me pertenece, este es de su respectivo creador.
Octubre, 1989.
Sara suspiro.
Desde que había entrado a la sala de juntas no hacía más que esperar a que todo terminará. Las reuniones monótonas no hacían más que aburrirla y dejarla hastiada por tanta hipocresía. "Que si las naciones esto, que si las naciones lo otro"
Tantos planes que al final que quedaban como palabras al viento.
Siguió fingiendo interés hasta que una bola de papel le pego en el hombro y cayó en la mesa que estaba frente a ella. La tomo y la abrió en su regazo. Era la letra de Alfred, estaba invitándola a cenar.
Suspiro, y escribió con su pluma fuente que le respondería más tarde. Devolvió el papel a quien lo había enviado y agacho la cabeza cuando sintió que las obres azules del hombre le taladraban la cabeza.
Algunas horas después, Alfred terminaba de vestirse después de haberse tomado una ducha. Oyó que tocaban a su puerta. Se tomo unos segundos para ver su impecable aspecto frente al espejo y después corrió a abrir. No había nadie. Tan solo una hoja de papel doblada y puesta a sus pies.
Tenía el memebrete del hotel y la letra de Sara.
Alfred.
Se qué tal vez esperabas encontrar un si respecto a tu invitación a cenar, pero te aseguro que estas palabras son mucho más importantes.
Hemos pasado por tantas cosas a lo largo de los siglos. Desde aquella visita a Washington en 1909, mi búsqueda desesperada por ti en 1944, el viaje que hice y que tu odiaste en el 68. También de como tus agentes me salvaron aquella tarde de octubre de ese mismo año.
Siempre te estaré agradecida por ello. Se que desde ese momento y por todo estos años me has estado cuidando desde las sombras. No sé si lo haces por razones políticas, porque somos vecinos o porqué sientes cariño hacia mi. De cualquier modo te doy las gracias por ello. Pero eso debe de terminarse.
Sabes que he estado enamorada de ti desde hace hace mucho tiempo y tal vez lo este por el resto de mi existencia. Te amo tanto y ese sentimiento no puedo arrancármelo por más que quisiera. Es como si estuvieras entretejido con mi corazón. Desde la parte más superficial hasta la raíz. Y es por ello que me parece adecuado alejarme de ti por un tiempo. Viajar y ver el mundo desde otra perspectiva.
Por mucho tiempo me preocupe por hacer lo que a mis líderes les apetecía, por satisfacer los deseos de mi familia y por cumplir con las expectativas de los demás. Pero no fue hasta hace poco que nunca había hecho lo que yo quería.
Y lo que yo quiero, por simple y tonto que parezca, es vivir una vida plena y feliz al lado de un hombre que me ame. Pero me he dado cuenta de que tú no eres esa persona.
Si te soy sincera, me siento relegada. No se lo que representó para ti. No sé si soy tu amiga, una aliada, tu potencial amante, la novia, tu esposa o tu burla.
Arthur y Mattie me llevan la delantera. He visto lo qué haces por ellos, peleas, haces guerras y te tomas el tiempo para estar con ellos de manera más personal.
Se que es ridículo, pero lo único que puedo sentir al verte con ellos es envidia.
Sonrío lo los veo con ojos envidiosos.
Ellos no se esfuerzan y sin embargo acaparan toda tu atención.
Pero lo que me vuelve más loca es la incertidumbre. Tú no dejas claras las cosas respecto a que es lo que somos y yo no hago más que seguir intentando llegar a algo contigo.
Pero estoy exhausta. Ya me cansé.
Aún recuerdo las palabras finales que estaban escritas en aquel diario negro. "La maté con mi amor".
Lo hiciste en esa ocasión. Las marcas en mis muñecas son una prueba de ello. Pero ten por seguro de que eso no pasara otra vez.
Se que el tiempo y las distracciones harán más llevadero todo. O al menos no sentiré que me duele tanto el corazón.
Es cierto que es cobarde explicar todo esto por carta pero es que si intento decirlo todo frente a frente se que fracasaría de manera rotunda.
Si cuando regrese quieres hablar de esto estaré a tu entera disposición. Pero quiero que me des una respuesta definitiva. Ya no estoy dispuesta a seguir esperando y aguantando.
Sara F.
Al terminar de leer aquello sintió como los hombros se le hundían y los ojos se le anegaban en lágrimas. Corrió a la habitación en donde Sara debería de estar. Toco y toco la puerta pero nadie la abrió. Pateo el trasto de madera hasta que lo derribó. La soledad y el silencio fueron lo único que lo recibieron. Ahí estaba el. Con una carta en una mano y el corazón roto en la otra.
Al final del día, la mujer estaba abordando un transbordador que la llevaria al otro lado del canal de la mancha. A la húmeda y gris Londres. Un lugar que sin duda visitaría Jones pero en donde seguramente no la buscaría.
El viento le mecía el pelo y la brisa del mar le refresacaba la cara. Tenía una infinita cantidad de oportunidades y lugares que visitar.
Y si a mediados de Noviembre fue a visitar a cierto hombre engreído y asombroso, eso es otra historia.
No sé ni que decir. Lamento que el capítulo haya sido tan breve y más al tratarse del final de la historia. Pero no quería seguir alargando lo inevitable. Desde un principio el fic iba a terminar así. Tal vez hubiesen pasado más cosas entre el principio y el final de la historia pero quiero que tengan por seguro de que el desenlace iba a ser así.
Se que han esperado por muchísimo tiempo una resolución de esta historia y me complace decir que ha sido concluida. Apesar de estar abandonada por muchísimo tiempo.
Esto está dedicado a todos quienes se tomaron el tiempo de leer esta historia. A quienes con sus comentarios positivos has sido uno de los grandes motores de mi vida como ficker.
Este último capítulo tomo como inspiración la canción "The Children" de Ramin Djawadi. Y tomo el título de la canción homónima de Natalia Lafourcade.
