Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Aquí traigo la actualización. No diré mucho, espero que la aprecien. Ha vuelto Kuchel! Ah, cómo? No la extrañaron? Me dicen que les pareció el capítulo? Los amo!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.
Advertencias: Fluff, romance, mariposas volando y peces koi de colores, y luego el drama, el angs y el llanto. Ya están advertidos.
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"Te confundí... con la persona indicada".
Anónimo
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— ¡Ah! –se quejó Eren levemente al sentir la mordida un poco brusca de Levi sobre su hombro.
—Lo siento, es demasiado tentador para mí… Tu piel me pide a gritos que la muerda…
Eren le sonrió y se giró para acariciar con suavidad su mejilla.
—Y la tuya pide a gritos que la acaricie… -le respondió. Levi cerró los ojos y hundió un poco su cara en la mullida almohada-. ¿Te molesta que lo haga?
—Nada que venga de ti puede molestarme… -aceptó con la voz rasposa mientras se ruborizaba tan sutilmente que sólo un ojo experto se podría dar cuenta. Eren sintió que el corazón le saltaba en el pecho, se mordió el labio inferior y se acercó para llenar de besos su rostro.
—E-estoy muy… muy contento –le confesó el muchacho con algo de timidez-, yo… te había extrañado.
Levi se sentía incómodo, pero a la vez quería seguir escuchando, adentro suyo se arremolinaban muchas sensaciones que no podía definirlas. No poder tener el control sobre ellas lo asustaba un poco, por lo que abrazó a Eren con fuerza, aún estaban desnudos y acostados, se habían despertado hacía unos minutos, y luego de un refrescante baño habían vuelto a la cama. La piel de Eren a la luz del día brillaba, o esa fue la sensación que tuvo. ¿Cómo era posible que una persona fuera tan malditamente hermosa? Él también lo había extrañado, pero Levi Ackerman jamás diría una cosa tan embarazosa como aquella. Por toda respuesta besó sus labios con tranquilidad.
Tocaron a la puerta, seguramente sería el servicio del desayuno al cuarto que Levi había solicitado.
Se puso unos bóxers e hizo entrar la mesita con ruedas. La acercó hasta la cama.
— ¿Vamos a comer aquí? –preguntó Eren-. Creí que te molestaba comer sobre las sábanas.
—Bueno, haré una excepción por ti, además es un hotel, deberán limpiar ellos. Podemos ponernos un poco sucios.
— ¿De nuevo? –dijo el joven mirándolo con picardía.
—Primero desayunemos, luego te pondré a gritar mi nombre… otra vez… -comentó con autosuficiencia mientras levantaba la tapa de la charola y tomaba el plato con huevos estrellados y tocino salteado. Eren se puso a reír y se sentó, su cabello castaño estaba revuelto después del agua caliente de la ducha ya que se lo había dejado húmedo-. ¿Ves por qué te digo que debes usar el secador de pelo? –lo amonestó Levi tomando uno de los mechones entre sus dedos.
—De acuerdo, dejaré que me seques el cabello cada vez que me bañe –se aventuró el muchacho mirándolo con ojos desafiantes. Levi lo miró sorprendido y luego cedió a una sonrisa.
—Eres… un consentido sin remedio…
—Bien, entonces dejemos que tú seas el consentido. A ver, abre la boca –dijo sacándole el plato y levantando un bocado con la cuchara. Levi miró el objeto frente a su boca y obedeció. Eren tomó la servilleta y limpió sus labios con suavidad.
—Me siento como un niño –se quejó levemente el hombre.
—Tómalo como una atención, no como una humillación. Sólo quiero consentirte un poco, como tú lo haces conmigo. En verdad… ¿te molesta tanto?
—No… si es lo que quieres, está bien. Dejaré que me consientas, pero debo advertirte que puedo ser muy, muy caprichoso.
—Es mi especialidad, millonarios, tercos, mandones y caprichosos –comentó mientras seguía alimentándolo. Levi estaba algo emocionado, le gustaba ver ese lado de Eren, atrevido, rebelde, probando sus límites.
—Oh… quiero saber más sobre tu especialidad entonces… -dijo mordiendo la cuchara haciendo que el ruido del metal con sus dientes resonara fuerte. Eren sonrió y luego se alimentó a él mismo-. Quiero café –pidió Levi apoyando ambas manos por detrás de su espalda para sostenerse.
— ¿También debo endulzártelo? –inquirió el joven mirándolo de reojo.
—Tú dijiste que me ibas a consentir, así que hazlo.
—Nunca dejas de dar órdenes, ¿eh? –Eren dejó el plato a un costado y se incorporó un poco para alcanzar el azúcar y la taza humeante. Levi se deleitó con su figura desnuda, los músculos tensos de sus muslos preciosos. Era hermoso, y nunca había deseado tanto tener a una persona a su lado como a ese joven. Eren sopló sobre la taza y se la alcanzó-. Ten cuidado está caliente.
—Dame en la boca… -exigió mirándolo con firmeza. Eren sintió un escalofrío.
Acercó la taza a sus labios y le dio de beber. Unas gotas del marrón líquido resbalaron por la barbilla de Levi y decidió recolectarlas con su lengua.
— ¿Está bueno? –preguntó Levi ladeando la cabeza. Eren no le respondió, solo le sonrió coquetamente, para luego tomar una tostada y untarle manteca. Se la acercó a los labios.
—Come –le ordenó. Para los ojos de cualquiera era un simple desayuno entre amantes, pero para ellos era un lucha de dominancia. Eren quería saber hasta qué punto Levi lo dejaría manejarlo, y el millonario estaba completamente atrapado en ese juego. La tostada crujió ante la mordida-. Sé que tienes muchas responsabilidades y obligaciones pero… me preguntaba si podrías hacerte un espacio en la semana y… bueno –Eren sonrió un poco sonrojado-, me gustaría tener una… cita contigo…
— ¿Qué tienes en mente?
—Lo normal, atarte y azotarte hasta que se me cansen los brazos… -Levi abrió grande sus ojos-. Bromeo, solo bromeo –dijo Eren alarmado ante su expresión-. Nada importante, ir al parque, tal vez darle algo de pan a los patos, tomar un helado, no sé… desperdiciar el tiempo estúpidamente conmigo… eso…
Levi agarró la taza y bebió un largo sorbo, el café ya no estaba tan caliente.
—Hubiera aceptado los azotes, pero si prefieres hacer eso, está bien para mí. Vamos hoy mismo, ¿para qué esperar?, a menos que tengas planes.
—Oh, bueno, tengo que pasar un momento por la panadería, porque hoy van a remodelar, no me tomará mucho.
—De acuerdo, te acompañaré.
— ¿N-no tienes que trabajar?
—Eren, soy el jefe, puedo decidir un poco sobre mis tiempos de oficina –diciendo esto tomó su celular y marcó un número-. ¿Karen? No, no iré a la oficina hoy… oh, ya veo, dile que no iré, ¿tengo que darte razones a ti? Bien… de acuerdo… Cancélalos y los transfieres para el próximo Martes. Compostella no, ése pásalo para mañana a las 13 que no hay nada, exacto. Adiós. Listo –avisó dejando el celular de nuevo sobre la mesa de luz.
—Levi, muchas gracias por hacer esto… yo en verdad –se llevó la mano a la boca para tapar un poco las ganas que tenía de gritar de la enorme felicidad que lo embargaba-. Estoy en verdad contento.
—Sí, sí, bueno, vas a tener que demostrarlo, ahora sigue dándome el desayuno.
Eren trepó en su falda y lo besó con ganas. Levi correspondió con gusto, pero luego se separó un poco y le quitó el collar que aún tenía Eren puesto desde la noche anterior.
—Sin contratos de por medio, sin dinero… sin collares…
—Oh, ¿eso significa que se terminaron los castigos, las nalgadas, las mordi-¡Aaah!
Levi lo tiró con fuerza contra las almohadas, el plato con el desayuno saltó un poco en la cama por la impetuosidad, agarró las muñecas de Eren y las presionó con fuerza por sobre su cabeza, sonrió perversamente mientras acercaba su rostro a su oído.
—No seas impertinente, Eren, ambos sólo estamos fingiendo que somos inofensivos, ¿verdad? Pero tú y yo sabemos que nos gusta demasiado ser… un poco violentos –raspó sus dientes contra el cuello del joven que se sonrió complacido.
—Sólo e-estaba jugando un poco, je –Eren sintió la adrenalina disparándose en su sistema, haciendo que de inmediato su corazón latiera velozmente.
—Eso es, vamos a jugar un rato más…
—0—
Levi tocó el claxon de su Lamborghini Gallardo rojo descapotable. Eren salió del mostrador no sin antes dejar un tierno beso en la mejilla de su madre.
—Ten cuidado, abrígate –le dijo desde la puerta del negocio, mientras con su mano saludaba a Levi, quien le devolvía el saludo.
Eren se subió al auto con una sonrisa radiante.
— ¿Dónde será esta vez? –preguntó el hombre mirándolo a través de los cristales de sus anteojos de sol e-boss vintage.
—Vamos a ir a andar en bote, será mejor que pises el acelerador porque tenemos un buen trecho por delante.
—Odio el agua –dijo mientras ponía en marcha la máquina.
—Si no es para que nades, es para que flotes.
—Lo que tú digas, pero la próxima iremos a dar una vuelta en helicóptero.
—Tengo vértigo, ya te lo dije –se quejó el joven poniéndose el cinturón-. No es lo mismo que tus berrinches de la nada.
— ¿Berrinches de la nada? Eren, esa vez ese pato hijo de puta me cagó el zapato. Era cuero auténtico, no tiene arreglo.
—Podrías ser dueño de una zapatería entera, Levi, y no exageres, que al final terminaste riéndote igual que yo.
—Como sea… vas a tener que chupármela muy bien para compensar eso.
Eren manipuló el estéreo restándole importancia a sus palabras, y luego se sacó con sus pies uno de los zapatos náuticos que usaba, levantó una pierna para deslizarla en el regazo de Levi, y comenzó a frotar su entrepierna mirándolo con una sonrisa traviesa.
—Joder… ¿ya, tan temprano estás con hambre de mi polla?
—Me pregunto si puedes manejar mientras eyaculas.
Levi agarró el pie del joven con mucha fuerza con una mano y apretó con presición con el índice y el pulgar en su planta, haciendo que el muchacho abriera los ojos sobresaltado.
—Bien, vamos con un poco de acupuntura, te hará bien para calmar tus apetitos sexuales.
— ¡Ouch, ouch, joder! ¡Levi estaba bromeando! ¡Suelta, ouuuuch, suéltame!
—No, vas a aprender que aunque tenga una sola mano libre y un poco de mi atención, eso no significa que sea una persona vulnerable.
— ¡Te creo, ay, ay, te creo! ¡Lo juro, lo juro!
Levi aflojó su agarre cuando vio lagrimitas a punto de salir de los ojos del joven. Se rió despacio, burlonamente y lo miró de reojo, mientras frotaba en el lugar donde le había causado daño.
—No me subestimes, mocoso.
—Lo siento, solo quería jugar un poco. Que mal carácter.
Llegaron al lago y Levi le compró un gran helado de crema para compensarlo.
—Necesitas un poco más que crema helada para resarcirte –dijo Eren haciendo fila para rentar un botecito.
Al fin luego de esperar media hora, pudieron subir a uno. Levi iba algo tieso, Eren remaba y le hacía bromas para distraerlo. Finalmente logró que se relajara. Tomaron las bolsitas con alimento especial y comenzaron a tirarlas a los peces.
Bellísimos peces Koi, de tamaños considerables, con preciosos colores entre naranja, blanco, otros rojos, otros negros y algunos azules con rojo. Se quedaron admirándolos largo rato.
—Vaya sí que son grandes –opinó el millonario.
—Bueno, eso se debe al entorno en el que viven. Por ejemplo si pusieras una pecera en tu casa, no crecerían demasiado, pero aquí en el lago, con mayor libertad, llegan a tener tamaños considerables.
—Están hambrientos… ¿no tendrán dientes no?
—Ja, ja, no, Levi, y hasta donde sé son herbívoros, creo… al menos estoy seguro que no se comerían a ningún vejestorio.
—Vejestorio mis bolas, mocoso de mierda.
—Ja, ja, ja. Como sea, ¿conoces la leyenda de los peces koi?
—No, ¿es algo interesante?
—Mucho, dicen que allá en China, estos peces vivían en un remanso en el que desembocaba un río tormentoso. Aseguran los locales, que la deidad del río les había impuesto un desafío, aquellos valientes que fueran capaces de nadar río arriba y llegaran hasta la cascada y la subieran, recibirían como recompensa la fortuna de convertirse en dragones. Por eso dicen que estos animalitos se parecen tanto a esos míticos seres.
—No les veo gran parecido, aunque debo admitir que son hermosos.
— ¿Verdad que si?
Los ojos de Eren reflejaron las ondas doradas del estanque, dando la impresión que rayos salían de ellos. Levi pensó que si las deidades tomaran forma humana deberían verse como ese joven. Sus ojos no podían apartarse de su figura. Aún disfrutaba del sadomasoquismo, es algo que formaba parte de su propia naturaleza, pero en cierta manera, estando a su lado, era como si todos sus demonios se hubieran tomado un receso. Incluso podían estar en un crucero, en su propio yate, pero bastaba ese humilde bote, esos hambrientos peces y la voz mágica de Eren para lograr un estado de absoluta paz y tranquilidad.
— ¿Sabes? –Dijo el joven suspirando con las mejillas un poco rojas-. Hoy cumplimos tres meses –Levi ladeó la cabeza pensando.
—Vaya, mi paciencia ha superado récords increíbles –Eren infló sus cachetes y el hombre sonrió a gusto. Ah, era tan fácil sonreír cuando él estaba cerca.
—No puedo creerlo, que estemos así, felices, tranquilos, es como…
—Un sueño… -completó Levi-. Un sueño muy lindo.
Esa noche cenaron en un hermoso restaurante, por supuesto el hombre no había olvidado esa fecha tan especial. Eren se quedó a dormir, ahora se sentía tan a gusto despertar y tenerlo tranquilo, desnudo, y hermoso como era sobre su almohada. Ya no tenía miedo de sentir, de vivir a su lado todas esas maravillosas experiencias. Cada cosa se sentía tan nueva, tan reluciente.
— ¡Ouch, Levi! –se quejó el joven cuando le apretó la nariz.
—Te llamé tres veces, levántate de una vez, esto no es un hotel, no vamos a desayunar en mi preciosa cama, anda, ve a asearte así desayunamos en el comedor.
— ¡El ataque del aliento del dragón! –dijo el joven tirándose de panza sobre el hombre.
— ¡Joder, no! ¡No, idiota, NO! Hueles como estiércol, ¡Noooo!
Eren adoraba molestar a Levi, aunque luego fuera castigado por sus impertinencias… aunque ya sabemos que también disfrutaba ampliamente de sus castigos.
Con una sonrisa que no le cabía en la cara, recibió de buena gana la malteada de frutillas espumosas que Nanaba le trajo recién hecha de la cocina.
—Tch, tan malditamente infantil –se quejó el de ojos grises mirándolo con reprobación.
—Disculpa por no desayunar con whisky, mister aburrido.
— ¿Te recuerdo lo mucho que te divertiste anoche? –le largó el hombre mientras examinaba el diario pero sin darle verdadera importancia.
—Recuérdamelo a diario, mi amor, no me molestaría.
Levi lo miró afilando sus ojos, aun no se acostumbraba a ese molesto sobrenombre, pero asombrosamente no quería pedirle que dejara de usarlo. Llamaron a la puerta y Nanaba fue a atender. Levi miró la hora, era extraño, no estaba esperando a nadie. A los pocos minutos la mujer entró al recinto y a Eren se le fueron todos los colores de la cara.
—Buenos días –dijo acercándose y tomando asiento.
—Buenos días, señora –respondió el joven muy bajo y agachando la cabeza.
—Hola, madre, no te esperaba hoy.
—Tú nunca me esperas, nunca me invitas. Nanaba, lo de siempre –pidió con fría voz.
Eren estaba incómodo, no la había visto hacía varios meses, aunque sabía que el encuentro sería inevitable en cualquier momento.
—Así que… rompiste tu compromiso con Christa –comenzó hablando mientras tomaba un durazno y procedía a pelarlo con tranquilidad. Levi la miró sin expresión alguna-. Bueno, supongo que está bien, después de todo no se puede fingir toda la vida. Por cierto, veo que la estás pasando a gusto con tu novio. ¿Cómo estás, Eren? –la mujer dirigió sus helados globos oculares al rostro del joven que se removió inquieto, nunca, desde la primera vez que la vio, lo había llamado de ese modo.
—Oh, muy bien. Hace poco inauguré una panadería, y estoy empezando la carrera de matemáticas en la universidad estatal.
—Ah, que adorable. Me gustan las personas que tienen ambiciones. Te felicito, Eren. Por cierto, ya comenzaron a circular los rumores de su relación, ya que ustedes se muestran tan felices en cualquier lugar al que vayan. Sólo vine a decirles que no me opongo en absoluto a su unión. En otras palabras, vengo a brindarles todo mi apoyo.
—M-muchas gracias, señora –fue todo lo que pudo decir el joven, mientras se sentía completamente incómodo, de alguna manera no le llegaban las palabras de la mujer. Pero tampoco podía decir que hubiera un doble mensaje en ellas, al menos no notaba nada extraño.
— ¿No dirás nada, querido hijo? –preguntó con tranquilidad mirando a Levi profundamente.
—Estoy algo sorprendido en verdad. Pero me alegra contar con tu bendición.
—Ya ves, Levi, eres mi hijo, y a pesar de tus debilidades y defectos… te amo inmensamente –colocó su mano de uñas rojas y afiladas sobre la de Levi dando un suave apretón y luego volvió a la tarea de comer el durazno, mientras Nanaba le servía el café cargado con tostadas de pan integral y una mermelada de grosellas frescas.
El desayuno transcurrió sin mayores problemas, Eren se limitó a contestar estrictamente lo necesario y no hizo mayores muestras de afecto que pudieran incordiar a los presentes. Kuchel habló un poco de negocios, e incluso alentó a su hijo a que se tomara unos días y disfrutara a pleno de su reciente relación. Todo era… sospechosamente perfecto.
—0—
Eren salió de su última clase. Se estiró un poco y se dirigió a la parada de autobuses. Grande sería su sorpresa al encontrar un Audi A5 Cabrio descapotable negro y con Kuchel esperándolo. La mujer sonrió y levantó su mano llamándolo.
—Ho-hola, señora –dijo nervioso el muchacho.
—Hola, yerno querido. Ven conmigo, quiero que hagamos una salida privada tú y yo.
Eren inspiró y subió al auto sin mayores reparos.
— ¿Adónde vamos?
—A comprarte ropa, por supuesto. Eres el flamante novio joven de mi hijo, no quiero que los paparazzis te vean con esos espantosos harapos. Déjame tenerte por al menos unas dos horas, vamos a divertirnos mucho, no te preocupes de los gastos, considéralo un regalo de mi parte.
—No lo sé, no me parece adecuado qu-
—No se discuta más, vamos a ir y listo. Nos están esperando en las mejores boutiques. Esa ropa es la que te eligió Levi, ¿no? Ya está pasada de moda, te enseñaré algunos trucos para que siempre estés impecable. Una madre siempre quiere lo mejor para sus hijos, ¿verdad?
—Sí, claro –Eren se sentía fatal, pero no quería contradecirla.
Efectivamente fueron a tres lujosas tiendas. Eren nunca se probó tanta ropa en toda su vida. Kuchel lo analizaba concienzudamente y fiel a su palabra le enseñó muchas formas de ser elegante y mantener esa frescura cool de su edad.
Finalmente luego de la tortura de medirse ropa sin parar. Terminaron con una enorme cantidad de bolsas en el asiento trasero del auto y el baúl.
—Estoy agotada, vamos a tomar un café a un bonito lugar que conozco aquí cerca –ofreció la mujer.
—De acuerdo –Eren no quería oponer resistencia, y estaba algo temeroso de hacerla enojar, por lo que se mostró lo más colaborador posible, sin embargo sentía que las cosas no iban del todo bien, parecía como si estuviera metido en una película que en cualquier momento sería interrumpida, y todos los actores volverían a ser los de antes.
Llegaron a un lujoso café concert. Había música de un pianista en vivo y buscaron una mesa algo apartada. Eren se pidió un coffe au latte con croissants y Kuchel un coffe forte con esencia de almendras y unas cuquets de melón y jazmín.
—Bien, al fin una charla a solas. Dime, Eren –dio la mujer sin dejar ese tono ameno y cordial que venía usando en los últimos días-, ¿realmente amas a mi hijo?
El joven se ruborizó un poco y revolvió su tacita de costosa porcelana un poco nervioso.
—Con todo mi corazón –respondió tranquilo pero con firmeza.
—Perfecto, entonces todo será mucho más sencillo. Seré honesta, quiero que lo dejes –El joven la miró sorprendido-. Si lo amas, debes saber que Levi debe tener una persona a su lado que esté a su altura, y no me refiero a su metro sesenta. Me refiero a su estatus. Este… seudo enamoramiento que profesan está destinado a romperse en mil pedazos en cualquier momento. No me malinterpretes, eres un joven muy apuesto, con una interesante personalidad y más astuto de lo que me gustaría. Pero lo cierto es que Levi… es un hombre oscuro y con muchos problemas, y créeme que no es el indicado para estar a tu lado. Ah, siempre los primeros tiempos son hermosos, pero después surgen las diferencias… aún no conoces todos los infiernos que tiene Levi a cuestas, y no será nada lindo cuando te des cuenta que no puedes huir de ellos. Ese chico es… tan inestable y complicado.
—Sepa disculpar mi atrevimiento, señora, pero no dejaré a Levi por nada del mundo –respondió de manera firme y sosteniéndole la mirada. La mujer endureció sus facciones.
—Oh, ya veo porque eres tan atractivo para él. No lo niego, tienes tu encanto. Pero no estoy dispuesta a que este jueguito se siga prolongando. Te daré una oportunidad –dijo sacando una chequera-. Te daré una muy jugosa compensación, del importe que quieras, así que dime, cuanto quieres.
—No quiero un solo centavo –continuó Eren muy seguro. Kuchel rio de buena gana un rato.
—Bueno, el impetuoso joven que lucha por su amor, ¿no es hermoso? Realmente admiro las agallas que tienes. Pero como Levi es tan estúpido y confiado, siempre soy yo la que debe velar por sus intereses. Te diré una cosa. Tú no has visto nada de lo que puedo ser capaz, Eren, tú no tienes idea lo persistente que puedo ser cuando quiero lograr algo, y no me interesa si es el mismo Pontífice el que se interponga, no dudaré en hacer añicos todo aquello que yo crea inconveniente. Voy a ponértelo más sencillo… -Kuchel levantó su taza, bebió un largo sorbo con tranquilidad y al fin volvió a hablar-. El otro día, probé unos deliciosos cup cakes… ¿sabes? Vas a tener un éxito arrollador, porque tienes unos productos de primera en ese humilde negocio que estás regenteando. ¿Carla era? Oh, sí, Carla, tu madre es tan deliciosa y servicial, tan amorosa, dulce y buena. Vieras con la delicadeza y paciencia que me atendió. Se nota que está feliz, que está viviendo un momento muy especial en su vida, ¡y cómo trabaja! Es digna de admirar.
Eren no le sacaba la vista de encima a Kuchel, mientras sentía que el corazón se le aceleraba.
—Y eso sin mencionar a Lucio. ¡Ah, el precioso y pequeño Lucio! Hasta me dejó cargarlo en brazos, que niño más inteligente y sagaz. Marco no se queda atrás, a sus doce es todo un caballero. Dios los ampare y los proteja de cualquier cosa que pueda sucederles en el futuro. A veces… la vida puede ser… bastante cruel… ¿no crees?
—No se atreva –exclamó Eren conteniéndose mientras sentía que la sangre le hervía-, ni siquiera intente acercarse a mi familia de nuevo, porque si no yo le juro que-
— ¿Qué? ¿Qué harás? Dime, Eren, ¿acaso tienes una remota idea de lo que puede sucederle a tu familia si intentas resistirte a lo que te pido? ¿A quién recurrirás? ¿A la policía? Ja, ja, ja. El comisario Catonhead es un amigo invaluable, era amigo íntimo de mi difunto esposo el senador Pixis. Oh, nos debe tantos, pero taaantos favores. Como también mis excelentes amigos, el clan yakuza de Las Efigies Azules. Son de cuidado, claro, pero cuando logras hacer un par de negocios con ellos se vuelven aliados invaluables. No son los únicos, pero ya te lo dije, eres bastante inteligente y no creo que haga falta enumerar a los demás. Ahora que las cosas están claras, te daré información invaluable.
Tomó su cartera de colección y sacó un papel doblado en cuatro que deslizó por la mesa hasta los dedos del joven, quien temblaba un poco.
—Tómalo, es… una combinación muy importante. Ya sabrás darle un buen uso. Las instrucciones son simples. Tienes una semana. Ni un día más. Aquí te dejo un cheque en blanco, al portador, por supuesto hay una restricción de un millón, no más de eso. Por lo que no seas modesto –dijo cortando el papel y deslizándoselo también-. Supongo que no serás tan obtuso de romperlo, anda, aprovecha, eres joven, apuesto, tendrás cientos de mejores prospectos para vivir el amor. Según lo veo, es una oportunidad de oro. Estoy segura… que harás lo correcto…
—0—
— ¿Qué sucede, cachorro? –dijo Levi apretando el desnudo y sudado cuerpo de Eren contra su trabajado pecho-. Estás algo apagado.
—No es nada, aaah… estoy algo cansado, supongo que es el estrés de los exámenes.
—Bueno, nada viene sin un esfuerzo. Te lo había dicho, que hubiera sido mejor dormir.
—No, quiero estar así contigo –dijo acurrucándose contra la piel caliente de su ex maestro. Besó su pectoral con suavidad y lo miró con sus grandes ojos verdes. Levi lo miró por un largo rato, soltó un suspiro hondo y al fin habló.
— ¿Sabes, Eren? Creo que… nunca me había sentido así en toda mi vida.
— ¿Así?
—Enamorado… -El joven levantó la cabeza y el corazón dentro de su pecho bombeó con extrema fuerza-. Eren… te amo… eres lo más importante de mi vida.
El joven se giró rápidamente mientras un sollozo lo atacaba. Levi se alarmó y se acercó para abrazarlo.
—Ey, ¿qué sucede? ¿Dije algo incorrecto?
—No, no… es… es demasiado hermoso… nunca creí que… yo pensé… que demorarías en decirme algo tan bello.
— ¿Y ese es motivo para llorar? Mocoso tonto –Levi lo giró mirándolo con infinita ternura y lo besó delicadamente, corriendo las lágrimas gruesas que bajaban por sus mejillas descontroladamente-. Quédate siempre a mi lado, Eren. Eres todo lo que necesito.
El joven lo abrazó con ganas, hundiendo su rostro en el trabajado pecho, aferrándose con fuerza. Levi estaba algo desconcertado, pero a la vez maravillado que tan simples palabras fueran recibidas con tanto sentimiento.
—Levi –le susurró suplicante a su oído-, hazme de nuevo el amor, te lo imploro, reclámame otra vez, te necesito dentro mío, ahora, ahora.
Buscó su boca con avidez, con necesidad, de una forma avasallante, como si Levi fuera a desaparecer en cualquier instante. El hombre no objetó nada y procedió a cumplir con su deseo, completamente entregado a las alas del amor, de ese amor que lo tenía idiotizado, que le hacía sentir las cosas más hermosas que alguna vez había experimentado… de ese amor que ahora le pertenecía por entero…
—0—
Sintió algo de frío y abrió los ojos. Se giró para verificar que eran las tres de la mañana según el despertador en su mesa de luz. Había cosas que no cambiarían todavía. Aunque ahora se sentía lo suficientemente fuerte para afrontar cualquier cosa, hasta un tsunami.
Cuando al fin se despabiló luego de algunos segundos, se dio cuenta que estaba solo, el lado de Eren estaba vacío. Tanteó con la mano como si pudiera encontrarlo enrollado debajo de las sábanas, pero era obvio que no estaba ahí. Se tapó un poco y esperó. Tal vez habría ido al baño, pero al mirar a la puerta del mismo estaba entreabierta y a oscuras. ¿Se habría levantado a beber algo? No, el frigobar estaba lleno a más no poder, si ese hubiera sido el caso, simplemente se hubiera servido y habría vuelto a la cama. Se sentó. Estaba desnudo. Hacía un par de horas atrás habían hecho el amor dos veces, de una manera apasionada y lenta, disfrutándose a pleno. De solo recordarlo ya le daban ganas de tenerlo cerca otra vez.
Se puso de pie y buscó su bata de seda azul en la oscuridad. Conocía su cuarto tan bien que podía moverse con los ojos cerrados. Se calzó las pantuflas y miró alrededor, prendió el velador. La ropa del mocoso no estaba, su celular y su bolso tampoco. ¿Se habría ido? ¿Sin avisar?
Comenzó a preocuparse y salió de la habitación caminando lo más silencioso posible. Buscó por la residencia pero no lo encontró. Se rascó la nuca y se preguntó qué diantres estaba pasando. Al fin bajó las escaleras y escuchó algunos ruidos en su estudio. Ese lugar tenía alarma, y sólo él conocía la combinación, la misma no había saltado, ¿quién estaba ahí? Se sacó las pantuflas y se acercó sigiloso. La puerta estaba entreabierta, y una luz al final del recinto se movía de manera intermitente. Una linterna. ¿Un ladrón? A un paso estuvo de ir a llamar a la policía, pero algo más fuerte que él hizo que actuara imprudentemente y prendió la luz sin más.
El hombre que estaba frente a su caja fuerte abierta se sobresaltó de inmediato y le apuntó con un arma. Levi se quedó mudo. Un bolso de mano a sus pies estaba abierto y a medio llenar, el hombre vestía de negro y tenía un gorro de lana del mismo color en la cabeza. Guantes de látex, gran parte de las joyas familiares más valiosas estaban en ese bolso, mientras con una mano sostenía el arma y con la otra una bolsa de terciopelo llena de pequeños bloques de oro macizo.
— ¿Eren?
El joven no dejaba de apuntarle, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y su cuerpo empezaba a temblar. Levi intentó acercarse.
—No te muevas –le dijo con la voz rota-. Lo siento, lo siento mucho Levi.
— ¿Qué significa esto? –Preguntó en voz baja, casi con debilidad, sintiendo que todo se hacía pedazos en su cabeza… y especialmente en su corazón-. ¿Por qué?
—Era necesario…
—No, no lo era, si necesitabas dinero simplemente me lo hubieras pedido. Realmente… no lo entiendo…
—Lo siento, de verdad yo… lo siento mucho –pesadas gotas cristalinas comenzaron a caer, y el semblante del hombre se volvió frío y taciturno. Eren presenció el momento exacto en el que destrozaba por completo los sueños e ilusiones más importantes del millonario.
—Vete de aquí –le dijo con voz dura-. Llévate todo lo que quieras, no me importa, no levantaré cargos, pero lárgate de aquí y nunca jamás vuelvas a intentar contactarme. Tienes exactamente diez segundos antes de que llame a las autoridades.
Eren bajó el arma, tiró la bolsa de terciopelo en el piso, bajó el arma, mientras sentía una vergüenza arrolladora, casi podía escuchar como ese hombre frente a él, que lo miraba como si fuera un demonio, se rompía en miles de pedazos.
— ¡Dije que te largues! –Le habló con dura voz-. No quiero volver a ver tu asqueroso rostro, nunca más. Maldito embustero, deberían darte un premio por ser tan buen actor.
—Leviii…
—No vuelvas a pronunciar mi nombre, y si no te vas en este instante, te juro que terminarás tus días en un calabozo de mala muerte, te lo juro por mi nombre. ¡LARGATE!
Eren salió corriendo. No se llevó nada. Al menos nada material, porque junto a su presencia, desparecieron todas las esperanzas de Levi.
Cuando se supo solo en ese cuarto, cayó sobre el piso, sintiendo que le ardía el pecho, que le costaba respirar. Las alas negras de Black lo envolvieron de inmediato.
—Está bien, Levi… hoy dejaré que llores a gusto… deja salir todo tu dolor… aquí estaré como siempre… a tu lado… yo no te traicionaré jamás…
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By Luna de Acero… deprimida…
