Hola! Antes que nada, quiero aclarar que Tamsin podía volverse loca y quien volviese con ella podría ser una especie de zombie que los quisiese matar a todos y tendrían que matarlo pero ni la Valquiria ni Lena morirían. Las demás preguntas las aclararé en el capítulo. Disfrutad.

Nos hemos reunido con Trick y Dyson en el Dal Riata para que puedan darle la bienvenida a Kenzi como es debido. Estoy sentada en uno de los taburetes, bebiendo uno de los ricos zumos con una mezcla de frutas y otros ingredientes que hace Trick. No me siento muy bien. A pesar de que estamos en pleno invierno, tengo calor y estoy sudando. El dolor que tenía sobre la ceja no ha desaparecido y me siento un poco mareada. Todos se ríen y celebran que Kenzi esté devuelta por fin. Trick se acerca a mí:

- Lena, nuestra heroína, ¿quieres otro?

- No, gracias Trick.

- Tienes mala cara. ¿Te encuentras bien?

- No mucho. Además, no paro de darle vueltas a una cosa. La última vez que lo hice, no me sentía tan mal y tampoco me desperté en mi casa.

- No te entiendo.

- Esta mañana, me desperté en la habitación de invitados de mi hermana y estoy segura al cien por cien que estaba en casa de Bo. Sé que, cuando termino de hacerlo, es como si me desmayase pero siempre me he despertado en el mismo sitio en el que me desmayé.

- Bueno, cuando te pones muy nerviosa tus poderes se descontrolan ¿no? A lo mejor has soñado con algo y te has transportado a tu cama.

- Recuerdo soñar con mucha oscuridad, una nube negra y… gente muerta. Sí, creo que tienes, razón. Tendría una estúpida pesadilla y me transporté sin quererlo.

No le doy más importancia al asunto. ¿Para qué? Trick camina de nuevo con una bandeja llena de copas hacia la mesa en la que están todos. Ha cerrado el Dal para celebrar. Kenzi debe de ser muy importante para ellos. Parece buena chica.

- Ves, estoy bien –Tamsin me sonríe y se sienta junto a mí –Tú, sin embargo, pareces un muerto viviente.

- No me encuentro muy bien –sonrío sin ganas.

- ¿Qué te pasa?

- Me duele la cabeza pero no importa. Tú estás bien. ¿Cómo lo has hecho?

- No sé. Llegué allí y mucha gente se acercó a mí diciendo cosas sin sentido. Ya sabes, prometiéndome cosas si los devolvía a la vida. Entonces vi a Kenzi y recordé que todos estamos mejor cuando ella está alrededor, que nos alegra la vida. Así que le dije que ella se vendría conmigo y aparecimos en los jardines del Ash. Todo fue muy rápido. Después nos escondimos dentro.

- ¿No te has arrepentido de tu elección?

- ¡No! Para nada. Tenía que elegirla a ella.

Puede que por eso no pasase nada. Tamsin no se arrepintió de nada y por eso no se volvió loca. Tiene sentido, al menos para mí.

- ¡Valquiria! –grita Kenzi acercándose –Porque no dejas a tu nueva novia y vas a darle una patada al culo peludo de Dyson jugando al billar.

Tamsin se ríe y camina hacia la mesa de billar, no sin antes pasar su mano por mi hombro.

- Te voy a machacar Lobito –dice.

Kenzi ocupa su lugar frente a mí y me mira como sospechando. Luego sonríe y me da un golpecito en el brazo.

- No digo esto muy a menudo pero gracias. No entiendo cómo una completa extraña decide traer del Valhalla a una humana como yo. Supongo que debes querer mucho a Tamsin.

- Lo hago.

- Más te vale porque, como le hagas daño a mi pequeña e inocente rubia, te parto las piernas. ¿Está claro?

- Como el agua.

- Perfecto. Bueno, ¿por qué no te unes a la celebración? Eres la salvadora invitada de honor.

- No me encuentro muy bien. Creo que me voy a ir a descansar.

- Como quieras, rubita dos…tres. Olvidaba que tu eres la hermana pequeña y que también está Tamsin. Gracias de nuevo.

Me levanto y ando hacia la puerta.

- ¡Hey! ¡Espera! –Tamsin corre hacia mí –Dyson, no muevas las bolas que te estoy vigilando.

- ¿Qué pasa? –le pregunto.

- Necesito pedirte un favor. Verás, es algo complicado pero he tomado una decisión. No quiero pertenecer más a la Oscuridad. Quiero formar parte de la Luz.

- Quieres cambiarte de bando.

- Sí. Cuando elegí, estaba condicionada por muchas cosas. Era joven y todas las demás Valquirias, incluida mi mentora, estaban en la Oscuridad. Además, ni siquiera sabía bien lo que podía hacer.

- ¿Y qué quieres que haga yo?

- Bueno, si voy y se lo digo a la Morrigan, me va a acusar de traidora y mandará que me maten. He pensado que, como tú no tienes bando y tienen que respetarte y todo eso porque eres muy poderosa y los extinguirías con solo parpadear…

- Quieres que interceda por ti –la interrumpo.

- Por favor –Tamsin pone cara de niña buena.

No puedo resistir que me mire con esos ojazos verdes.

- Está bien. Mañana hablaré con ella.

- ¡Gracias! ¡Gracias! –se lanza contra mí y me abraza –Eres la mejor.

La Valquiria vuelve al juego mientras yo me voy. La casa de Lauren está tan silenciosa que no tardo mucho en dormirme. Descanso unas dos horas antes de que me despierten unos gritos que, tras desperezarme, identifico como Lauren y Bo en la habitación de al lado. Puedo escuchar cuanto se desean, literalmente. Las oigo pensar e imaginar lo que la una le va a hacer a la otra y todas esas imaginaciones en la cabeza de Bo de mi hermana desnuda, me desagradan. Me pongo los cascos y escucho música hasta que vuelvo a caer en los brazos de Morfeo de nuevo.

Es de día y recuerdo que tengo que ir a ver a la Morrigan para hablar sobre el traspaso de Tamsin. En realidad, no soy yo la que lo recuerda…para eso está la Valquiria. Al despertar, me encuentro a la rubia encima de mí y le pregunto qué hace:

- Vengo a darte los buenos días –dice –¿Sigues enferma? Tienes peor cara que ayer.

Tamsin se quita de encima y se sienta junto a mí con cara de preocupación. No me había dado cuenta pero el dolor de cabeza no ha desaparecido. De hecho, se ha vuelto más intenso.

- Vamos, tu hermana está abajo con Bo. Puede usar sus poderes de doctora para saber qué te pasa. Me tienes preocupada.

- No será nada. Voy a desayunar algo y me iré a hablar con la Morrigan. Comer ayudará.

Las dos bajamos y veo a mi hermana comiendo junto a Bo.

- Buenos días –saludo –La fiesta acabó en casa ¿eh?

- Pensábamos que estabas dormida –dice la Súcubo con una sonrisita de satisfacción –Que mala cara tienes.

- ¿Estás bien? –Lauren me observa atentamente.

- Dolor de cabeza –resumo –¿Queda leche?

- Sí –Bo me alcanza la botella.

Tras comerme unos cereales, voy a vestirme para ir a la sede de la Oscuridad. Me despido de las dos enamoradas y salgo de la casa. Unos segundos después, oigo la puerta abrirse y cerrarse de nuevo. Tamsin me alcanza.

- Sabes que sería un desastre si vienes conmigo a ver a la Morrigan –le digo.

- Tranquila, solo voy a acompañarte hasta allí pero no voy a entrar –sonríe.

- No me viene mal la buena compañía.

- Gracias por hacer esto, Lena. Sé que es una locura.

- Sabes que haría cualquier cosa por ti.

- Lo sé y por eso me gustas tanto. Una cosa más. No se lo digas a Bo. Ella cree que, cuando tú y yo nos peleamos, volví a ser la de antes pero no. Sigo siendo la misma que era cuando Kenzi murió pero me enfadé tanto contigo que era como si todo el mundo me molestase. No me gusta ser esa chica.

- Tu secreto está a salvo contigo pero me da igual la Tamsin que seas, me gustas igual. De hecho, la Valquiria cruel y borde tiene un punto de mala que me pone.

La Valquiria se ríe y me coge de la mano. Nunca me habían cogido de la mano en público y… me gusta, casi tanto como la rubita.

Hemos llegado a la sede de la Oscuridad y Tamsin se despide de mí con un beso rápido. Creo que somos novias pero no estoy muy segura. La observo hasta que se aleja lo suficiente como para no distinguirla del resto de la gente. Miro hacia el edificio. Ha cambiado desde la última vez que lo vi.

Apenas tengo problemas en ver a la Morrigan cuando digo que soy la Soul Keeper. Su secretaria entra corriendo en su despacho para anunciarle que estoy aquí. Oigo gritos de "te dije que estaba ocupada" en el interior pero se desvanecen en un segundo. La Morrigan personalmente se asoma a la puerta y me sonríe maliciosamente.

- ¡Lena! Pasa, no te quedes ahí.

La secretaria sale y yo entro.

- Bonito despacho –comento.

- Supongo que no has venido a contemplar mis obras de arte.

- Claro que no. He venido a pedir que liberes a Tamsin, la Valquiria, de su contrato con la Oscuridad.

- ¿Por qué? –duda ella.

- Porque me gustaría que formase parte de la Luz a partir de ahora. Considéralo un favor personal.

- Personal ¿eh? Muy bien, Lena, pero ¿qué consigo yo?

- ¿Qué quieres?

- Tú y yo. Una noche de desenfreno, en una cama preferiblemente.

- Evony, eso no va a pasar ni en tus mejores sueños.

- Pues no hay liberación. ¿Sabes qué? Mejor lo piensa tranquilamente. Es un buen trato. Tú te acuestas conmigo una vez y yo destruyo el contrato de tu amiguita la Valquiria sin repercusiones ni muertes.

Salgo de su despacho indignada y ella me despide con una sonrisa que inspira autentica maldad. No entiendo que pretende acostándose conmigo. Todo lo que Evony hace, tiene un doble sentido, una trampa…¿Qué interés tiene en mí?

Tengo un mensaje de Tamsin, está con Lauren en casa de Bo. Están todas sentadas frente a la televisión. Las miró. Tamsin me coge de la mano y subimos a su habitación.

- Estaba esperándote –dice sentándose en la cama junto a mí –¿Qué te ha dicho?

- Romperá el contrato.

- ¡Bien!

- Si me acuesto con ella.

- ¿Qué? ¡No! ¡Jamás! ¿Por qué?

- No lo sé.

- ¿Vas a hacerlo?

- Tú quieres salir de la Oscuridad. Lo estoy… considerando.

- Espera, ¿quieres hacerlo? –Tamsin parece enfadada.

Empiezo a encontrar muy mal. El dolor ahora es como si me martilleasen el cerebro.

- Me duele la cabeza –le digo –Mucho.

- No creas que vas a escapar de esta conversación porque…

Su voz se va haciendo más débil y lo único que veo ya es oscuridad. Se me cierran los ojos solos y, al intentar abrirlos, oigo a Bo hablar pero no sé qué dice.

- Kenzi –susurro entreabriendo los ojos –Kenzi.

- ¿Dónde está? –duda la Súcubo.

- Abajo, viendo la televisión –responde Tamsin.

Unos segundos después, Bo grita el nombre de mi hermana con desesperación y ella sube corriendo. Siento más humanidad, Kenzi está aquí.

- ¡Está desapareciendo! –se sorprende la Valquiria.

- ¿Qué le está pasando? – la Súcubo está nerviosa.

- No lo sé –responde Lauren –A lo mejor tiene que ver con el estado de Lena. Llama a Dyson, que me traiga mi maletín. Voy a hacerle unas pruebas.

Tras eso, no oigo nada más. Todo se vuelve negro y es como navegar en una compleja telaraña de mentes. Pienso que alguien tiene que estar arrastrando a Kenzi de vuelta al Valhalla y tengo que meterme en la cabeza de la humana para saber quién es.

Primera mente: todo lo que veo es preocupación, culpabilidad. Sin duda, es Tamsin. No quiere que me pase nada. Me ama. Imágenes del Valhalla…

Segunda mente: más preocupación. Impotencia. No quiere que muera, me acaba de recuperar. La mente de Lauren está llena de fórmulas y posibles problemas.

Tercera mente: Kenzi. No puede perderla otra vez. Siento la necesidad de Bo gritando dentro de ella.

Estoy a punto de llegar a la mente de Kenzi pero no puedo. Es como si una barrera, un muro mental, me lo impidiese. Intento salir pero algo me retiene. Tengo la sensación de que es algo realmente malvado, muy poderoso. Algo del más allá, del Valhalla que me acaba de atrapar. Puedo oír como llega Dyson pero no puedo salir de aquí.

- ¡Lauren! Mira eso –exclama Tamsin.

- ¿Por qué le pasa eso? –duda Bo –Por favor, haz algo. Eso no puede ser bueno.

- Lo intento, Bo, lo intento.

Me siento estrangulada, golpeada, falta de aire en los pulmones. Es casi como si estuviese luchando con algo…maligno. Algo que me está dando una paliza y no puedo siquiera defenderme. Siento mi sangre fluir lentamente fuera de mi cuerpo. Toda esta maldad, el odio, la ira me está invadiendo.

- Trick dice que no puede haberla atrapado una Pesadilla –dice Dyson.

¿Una pesadilla? ¿Eso es lo que estoy sintiendo? No creo que un Fae con forma de caballo negro y la crin en llamas pueda albergar tanta crueldad ni tanto poder. Pero tengo que luchar, aferrarme a algo que me pueda liberar. ¡Tamsin! Solo tengo que acordarme de sus pensamientos. Lo único que recuerdo son las imágenes del Valhalla. Siento una mano apretar la mía en el exterior. Es ella. ¡Eso es! Me quiere. La Valquiria me ama con un corazón puro. Una escalofriante cara blanca impacta contra mí a demasiada velocidad y con gesto de dolor. Consigo abrir los ojos.

- Se ha despertado –comenta Lauren –Su pulso es normal. ¿Estás bien, Lena?

- Algo no quiere que Kenzi vuelva –digo –Algo muy malo.

- ¡Kenzi! –grita Bo.

La humana se esfuma en el aire como llevada por el viento. Se la ha llevado. Lo ha conseguido.


¿Os ha gustado? Espero haber respondido a algunas dudas y quizás en el próximo responda algunas que surgieron en los primero capítulos. Gracias por leer y dejad reviews si queréis. Hasta la próxima.