Primero que nada, quiero ofrecer una disculpa, por haber tardado tanto en actualizar, sé que podría decir muchas cosas, pero como dice mi hermano, las excusas sobran y no valen, sino las acciones concretas, y por eso aquí estoy. Quiero decir que sí continuaré el fic, hasta el final, digo y aclaro esto porque alguien lo pregunto.
También quiero pedir disculpas a mi senpai, eh...por el "monstruo", y le prometo que no lo volveré a hacer, y que lo demostraré comenzando a hacer "cortes" en el ritmo de la historia, y para que vea que, yo si estaba hasta cierto punto consciente del "monstruo", estoy publicando este capítulo que es como un recuerdo, pero que a fin de cuentas, no tiene mucho que ver con la secuencia de la historia, por lo que, no solicité de su ayuda, y que de haberlo hecho, me hubiera visto como alguien que no soy, pero eso no cambia el hecho de que me siento nuevamente culpable.
Y bueno, para finalizar, quiero y puedo decir, que estas publicaciones que he hecho de una vez en un mismo día, son como una recompensa por haberme tardado en actualizar y también para desearles con ello un Feliz día del amor y la amistad, que la pasen bien...
Extra 1:
Aunque tú no sabías...que te amo.
Ya había llegado el tiempo de la hermosa primavera, los días resplandecían con un hermoso sol, las flores salían de sus botones para mostrar su esplendor al mundo, y esa era una de las cosas que le gustaba más a Nanoha, despertar en aquellas mañanas, respirando el aire fresco, mientras alegre salía de casa, sintiendo como la brisa chocaba con su rostro y jugaba con sus cabellos. Recorría aquel camino para encontrarse con sus amigas y llegar pronto a la escuela como la rutina de cada día. Era la época de marzo, pronto sería su cumpleaños, no hace mucho acaba de ser febrero, el mes donde se celebra la amistad y el amor, con sus amigas y familiares habían hecho una pequeña fiesta, y estaba segura, volverían a hacer otra para su cumpleaños número dieciocho, pronto, pensaba, saldrían del instituto, del cual se seguía preguntando ¿Cual era el objetivo de que Hayate, Fate y ella debían llegar al final de esos tres años? Puesto que era algo que no les serviría para su futuro, casi estaba completamente segura, pero lo ignoraba ya que de esa forma pudo estar cerca de sus queridas amigas de la infancia, aun así, después de eso se irían a vivir a Midchilda para poder dedicarse completamente a sus trabajos y poder cumplir sus sueños trabajando como magas de la STAB.
Esos días estaban siendo muy tranquilos, puesto que no les habían exigido misiones de la base y podía disfrutar de las alegrías de su mundo como no solía hacerlo, y es que en unos meses más se iría de ese lugar, todavía faltaban muchos meses, pero dentro de sí, comenzaba a sentir cierta nostalgia, no es como si se fuera para siempre, pero estaba segura no sería igual, pero si sabía que se iba con la mirada en alto persiguiendo su verdadero sueño, ese que quería alcanzar.
Nanoha era un chica que no se preocupaba por el amor, para su edad no sería algo raro que ya hubiera salido con más de una persona, como muchas chicas de su edad. Tanto ella como sus amigas, todas eran muy lindas, pero nadie tenía conocimiento de que alguna de ellas hubiera estado con un chico. Pero lo que no sabía nadie es que para Nanoha había una razón, y es que su corazón ya había sido cautivado por una persona, a la que ella llamaba, de entre todas, su mejor amiga, y era su poco valor entre muchas otras razones, lo que le impedían confesarse y luchar por su amor, pero ahí estaba, convirtiendo aquello en algo imposible para ella, tanto que solo decidió aceptarlo, hasta que llegó un día, en que una absurda situación, se convertiría para ella, y también para su amiga, en una añoranza para toda la vida.
No sabía que en esa primavera conservaría el deseo que más de alguna vez repetiría, llevada por e capricho y cobardía de sus sentimientos, hasta que llegara el día en que la perdería:
Era un poco tarde, muchos de los alumnos ya se habían marchado a casa, Nanoha iba saliendo junto con sus amigas, cuando, revisando sus cosas, se percató de que algo le faltaba en sus pertenencias, una pequeña libreta donde anotaba todas las fechas importantes y poco importantes que debía hacer en su diario vivir, todas se ofrecieron a acompañarla, sobre todo Fate, pero ella se negó, alegando que se les haría muy tarde, y así, sin esperar respuesta, se marchó. Se adentró al edificio sabiendo que no hubo dejado la libreta en el salón de clases, no, estaba segura que la había dejado junto a aquel gran árbol en el que había estado con sus amigas en el último descanso. Llegó al lugar y a un costado del árbol, encontró su pequeña libreta, pensó que le costaría encontrarla o que alguien se la habría llevado y no la encontraría, arrepentida de no aceptar la propuesta de sus amiga, o aunque sea la compañía de su querida Fate, decidió emprender marcha por si aún lograba alcanzarlas, pero así como pronto emprendió su marcha, pronto se detuvo.
El viento soplaba en ese atardecer naranja, moviendo las ramas de los árboles, y llevándose consigo alguno que otro pétalo de flor, sus ojos se abrieron de la impresión, y su corazón comenzó a palpitar inesperadamente, sin saber que hacer y regresando un poco a la realidad, se escondió tras el árbol a sus espaldas, y se mantuvo ahí. Pero la curiosidad pudo más con ella y alzando un poco su rostro, notó que la escena aún no acababa.
Por aquel árbol frondoso y de gran sombra, se encontraba un edificio cercano, pero desde el lugar podía notarse más que otro cosa, un pequeño lugar oculto, siendo la parte de atrás del edificio, y ahí, justo ahí, se encontraban dos personas, que no notaron el llegar de Nanoha, y cuando Nanoha había decidido dar alcance a sus amigas, pudo apreciar el instante preciso en que, él tomando el rostro de ella, habían consumado un beso.
Un sonrojo apareció en el rostro de Nanoha al notar que no acaban el beso, de hecho de a poco lo intensificaban, se podía notar la necesidad, y un tierno cariño. Nanoha decidió dejar de observarlos y se quedó oculta tras el árbol, agachándose y a esperar, a que esos dos que se miraban tan felices al compartir algo tan íntimo, decidieran irse. Al tiempo escuchó una risas y volteó nuevamente, para poder ver como esas dos personas compartían una hermosa sonrisa, pudo notar también el brillo en sus ojos y la felicidad en sus rostros, mientras los veía marcharse, nunca se enteraron de que ella estuviera ahí.
No sabía cuanto tiempo se quedó ahí, mirando el atardecer, pero pronto anochecería, así que mejor decidió levantarse e ir a casa, una sensación extraña la recorría solo por haber presenciado aquello, para nada fue su intención, pero de sus pensamientos no desaparecía. Llegó a casa, sus padres le regañaron ya que estaban preocupados, la noche la había alcanzado al llegar a casa, sus padres habían llamado a todas sus amigas pues ella no llegaba, ellas solo les comunicaron el pequeño contratiempo que conocían, pero se hacía demasiado tarde como para que solo hubiera sido eso, sin mencionar que Fate estuvo llamando cada que podía por si ya había llegado a casa, porque Nanoha no le contestaba el celular, con una extraña sonrisa les dijo que todo estaba bien y que no había sucedido nada malo, aunque su actitud les pareció inusual no objetaron más, su madre le sirvió la cena, se dio un baño y se retiró a su cuarto sin mencionar más palabra, el tiempo pasó y todos aquellos con quien Nanoha convivía olvidaron el asunto.
Mas en aquella noche hubo un recuerdo que despertó en ella el deseo que trataba de retener con todas las fuerzas de su ser cada vez que la tenía a ella cerca.
El aparato timbró, después de haberlo encendido estando recostada en su cama, ninguna luz iluminaba su habitación más que la de la luna que se filtraba por la ventana.
-¿Moshi? ¿moshi?
-¡Nanoha!- esa voz, sonaba muy preocupada.
-Fate-chan...- pero ella no sabía que hacer, si contarle lo sucedido o guardarlo en su deseo.
-¿Te encuentras bien?- preguntó ya menos alterada pero con la misma preocupación.
-Umm- asintió- solo me distraje un poco al regresar a casa y se me fue el tiempo- le relató omitiendo detalles.
-Ya veo, me alegro de que estés bien...
-¿Pero qué malo hubiera podido ocurrirme?, ¿Sabes? Soy una de las mejores magas del universo- bromeó.
-Si lo sé pero... ¡Oye!- le dijo percatándose de sus palabras un poco altivas- ¿Y qué tal si te hubieras encontrado con un criminal interestelar? De esos que son malvados.
-Pues...le hubiera pateado el trasero, y a lo mejor me hubieran promovido...
-Nanoha...- dijo haciéndole notar que no quería seguir con la broma.
-Lo sé, lo siento, de verdad no fue nada...- "nada" por alguna razón esa palabra no la convencía.
-De verdad me alegro que estés bien, no soportaría que algo malo te pasara sin poder hacer nada para protegerte...- escuchaba esas palabras con asombro, no porque no las hubiera escuchado antes, sino porque nuevamente hacían latir su corazón- deseaba ir a buscarte pero mi madre me lo impidió, estaba un poco pesada cuando llegué a casa, y yo...estaba muy preocupada por ti...- la escuchó y sabía que no podía continuar, su Fate-chan era demasiado sensible.
-Gracias, Fate-chan...- Fate suspiró al otro lado del teléfono, y Nanoha casi pudo sentirlo en su rostro.
-...te quiero, Nanoha- que bellas y tan crueles palabras.
-Yo también te quiero Fate-chan.
-Entonces te dejo descansar, nos vemos mañana, que pases buena noche...
-Tú también...sueña conmigo- medio broma, medio en serio, que más daba si Fate no lo sabría, pero logró escuchar esa risa que le encantaba.
-Hasta mañana...- fue lo último que escuchó ya que sin más preámbulo, Fate terminó la llamada.
-Sí, hasta mañana...
Colocó el aparato en su mesa de noche, y cerró sus ojos, ella también esperaba soñar con un par de brillantes ojos rojos y el cabello rubio más radiante que hubo visto jamás.
Los días antes de que su cumple años llegara, Nanoha se comportaba extraño en algunas ocasiones, ya que solo de vez en cuando se quedaba ida en sus pensamientos aun cuando estaba con muchas personas a su alrededor, y sobre todo cuando llegaba el atardecer. Nadie conocía la razón, y es que al preguntar lo único que obtenían como respuesta era que se sentía extraña, por ese el último año que estaría en secundaria y pensaba acerca de lo que sería su futuro, alegando que quería estar muy segura de elegir ese camino que sus amigas conocían a la perfección, y el asunto terminaba ahí.
Mas Nanoha sabía que no era la razón, porque ella estaba muy segura de cual sería su futuro, y es que en sus pensamientos no podía dejar de darle vuelta a aquel asunto, no es que haya sido la primera vez de haber visto eso, es decir, muchas películas románticas tenían ese final, donde los enamorados se besaban en los labios, sobre todo en las películas occidentales, y más de alguna vez, vio a sus padres en aquel tono tan romántico, pero para ella fue diferente, tal vez porque, fueron dos chicos de instituto como ella, tan jóvenes y profesándose aquel amor, ella también estaba enamorada...pero ella no podía vivirlo como esos dos...y era cuando su cuestionamiento llegaba hasta ahí, no tenía el valor para preguntarse ella misma y responderse el por qué, lo conocía perfectamente, y sería como abofetearse mentalmente por su propia cuenta.
Su mayor deseo era que algún día, Fate se parara de frente a su persona y que mirándola a los ojos le dijera que la amaba, sentía que solo así parte de sus miedos podrían desaparecer, y podría tomar ese valor de Fate para afrontar lo que fuera, todos aquellos otros miedos que la atormentaban, mas una voz en sus pensamientos asechaba en su contra, diciéndole, repitiéndole constantemente, que eso jamás sucedería, y que dejara de soñar, porque nunca podría estar con Fate de esa forma.
Aunque permanecer al lado de Fate como siempre era una tortura, ya había tomado costumbre de poder soportarlo, sin importar que siempre anhelara estar más cerca, mientras estuviera a su lado, con eso le bastaba.
-Ne, Nanoha...
-Mmmm...- nuevamente se encontraba ida en sus pensamientos.
-¿Ya tienes la respuesta de la pregunta veinte?- hacía rato que su amiga esperaba que le dijera la respuesta.
-¡Ah! Etto...- definitivamente se iba a otro mundo cuando divagaba en sus pensamientos, miró el cuaderno de notas frente a sí, todavía no había resuelto el problema- lo siento Fate-chan, aún no...
-Me di cuenta- interrumpió- aunque estuvieras viendo las notas tu mano no se movía...
-Mou ¿Por qué tenían que dejar tarea un día antes de mi cumpleaños?- se quejó, encubriendo la verdadera razón, ya que para nada le molestaba poder compartir esa tarde al lado Fate, ya sea solo para hacer los deberes.
-¿Será eso?- preguntó, dudando suspicazmente de las palabras de Nanoha.
-¿Fate-chan?...
-No me hagas caso, no me hagas caso...yo ya resolví el problema...- Fate trató de despistar a su amiga- ¿ves?- y le mostró sus apuntes- el que le tocaba a Nanoha resolver- dijo acusadoramente.
-Fate-chan es demasiado lista, ya no puedo más- y se lanzó hacía atrás, se encontraban en su habitación, aprovechaba de quejarse más, ya que cuando estaban en la habitación de Fate, no podía hacerlo tan seguido, ya que era sometida a un entrenamiento de estudio riguroso, por la futura enfurecer Testarossa.
-No te preocupes Nanoha, ya falta poco, a ver levántate y terminemos...- trataba de animar a su amiga.
-No, quiero tomar una siesta- dicho esto se colocó de lado sobre el suelo, y cerró sus ojos.
-Nanoha-chan...- la llamó Fate- Nanoha-chan- lo hizo nuevamente y no recibió respuesta- ¡Nanoha-chan!- elevó un poco su voz, pero siguió sin recibir respuesta- Nanoha...- se levantó de su lugar y se acercó sospechosamente, para comprobar que Nanoha no estuviera dormida, definitivamente no estaba durmiendo- Nanoha levántate, terminemos esto y ya verás que mañana todo saldrá bien...será un día tranquilo...
-¿Tranquilo?- repitió abriendo sus ojos- ¿Acaso Fate-chan no piensa celebrar mi cumpleaños y darme un regalo?
-Mmm, pues no lo sé...
-¡Fate-chan!
-Solo bromeo...
-Mou, Fate-chan es muy mala conmigo...
-Sí, y Nanoha es muy mala haciendo tareas...
-¿Y? ¿Me dirás qué es lo que han planeado para mañana?
-¿Planeado? ¿Me preguntó de que estará hablando Nanoha?- decía con una sonrisa, y miraba hacía otro lugar de la habitación.
-¿No me lo dirás?- Nanoha hizo un puchero triste, de esos con los que sabe, logra convencer a Fate.
-Eso no es justo Nanoha...se...se su pone que es una sorpresa...- terminó soltando.
-Ah, pero justo ahora Fate-chan se ve tan linda...- se acercó Fate recostándose en sus piernas- pero yo quiero saber, qué es lo que Fate-chan va ha regalarme- Fate se sonrojó al verla recostada sobre ella.
-Eso...también es una sorpresa, pero espero que te guste...
Nanoha miró a Fate, en verdad se miraba muy linda, bajó su mirada quedando a la altura del vientre de Fate y la cerró. Sentía a Fate muy cerca, le gustaba mucho recostarse en ella.
-Está bien Fate-chan...- se sentía plena estando ahí- pero quisiera...- y sin darse cuenta algo la inundaba en su interior, lentamente- de ser posible...- las palabras salían de ella...y casi que no pudo controlarlas- pedirte yo mi regalo...
-¿Y eso? ¿Hay algo en especial que quieras para esta ocasión?
-Sí...es algo he pensado...
- Y ¿Qué es?
-Bueno yo, cuando este año termine, quisiera vivir contigo en Midchilda- Fate se sonrojo al escuchar "vivir" y "contigo", ella también lo había pensado, que si iba a iniciar a vivir de forma independiente el próximo año, que mejor que hacerlo...con Nanoha.
-¿Qué? ¿Y por qué conmigo?- preguntó como si no estuviera emocionada por haberlo escuchado de Nanoha.
-Fate-chan, es que ¿Hace falta decirlo?
-Es q-que, bueno, no estoy segura de si en verdad...- decía a broma.
-Fate-chan, no seas mala conmigo...- decía con un medio puchero
-Ah, gomen, gomen jaja...
-Y ¿Qué dices? Ya que termina el instituto ¿Aceptarías vivir conmigo en Midchilda?
-¿Cómo…? ¿Pero eso no sería extraño?- seguía Fate con el juego.
-Aww Fate-chan pero cómo se te ocurre- decía a excusa- solo quiero estar con mi mejor amiga en un lugar completamente extraño y desconocido.
-Pero Nanoha, tu ya conoces Midchilda casi a la perfección, ¡No mientas!- exigió, aun cuando ella todavía no le había respondido.
-Pero yo quiero estar contigo Fate-chan- Nanoha hizo un nuevo puchero- ¿Tú no quieres estar conmigo?- dijo ahora poniendo una cara de falsa tristeza…
-¡Claro que no es eso! ¡Tú sabes que siempre estaré contigo!- dijo a convicción lo que hizo sonreír a Nanoha
-¿E- entonces?- preguntó aunque ya estaba de más.
-Sebes que sí Nanoha, te lo prometo- y con eso abrazó a Fate.
Y al abrazarla sintió su olor y tan cerca de ella, que fue inevitable que aterrizaran en su mente una diversa cantidad de imágenes y recuerdos, de ella y Fate, de lo que vio, de lo que deseaba, tanto que la hicieron estremecer.
-Ne, Fate-chan...
-¿Si, Nanoha?
-Hay...hay algo más que quisiera pedirte...- los nervios le invadieron ante la expectativa de que Fate pudiera aceptar, y es que mientras fuera Fate, parecía que podía cumplirle cualquier cosa, que ella podía hacerlo todo.
-Sea lo que sea, si es lo que Nanoha quiere...me haría muy feliz ser yo quien te lo diera- Fate se sentía muy feliz de sentir el abrazo de Nanoha y de tener su confianza para pedirle algo que al parecer, no le pediría a nadie más, como el vivir juntas, le hacía sentir especial, pero no se imaginaba que lo que le pediría, era también uno de sus deseos...Nanoha se incorporó, quedando frente a la rubia, sus mejillas seguían sonrojadas y Fate solo podía pensar en lo linda que se miraba.
-...yo...yo...- estaba tan cerca de Fate, y algo dentro de ella ya no lo soportaba, luego de tenerlo en sus pensamientos desde aquel día-...quiero un beso- dijo tímida agachando su rostro.
-¿Un beso...?- Fate se sonrojó al instante, de todas las cosas que pensó Nanoha le pediría, esa no estuvo siquiera cerca de sus pensamientos. Su corazón comenzó a palpitar velozmente, pero una idea más certera llegó a su mente y decidió cumplir el deseo que le pedía Nanoha-... ¿a...ahora?- Nanoha asintió levemente.
-Um, se que ya te he pedido lo de vivir juntas pero, aún falta mucho para ello y...ya que mañana será mi cumpleaños...y si lo hacemos ahora...- habló- de esa manera solo quedará entre nosotras...- levantó su rostro y Fate pudo ver sus ojos.
-Bien...- tomó con una de sus manos la mejilla de Nanoha y la pelirroja cerró sus ojos al contacto, sintió de a poco como Fate se acercaba, su corazón latía tan rápido, parecía que se saldría de su pecho...Fate estaba más cerca, y entonces lo sintió...el contacto tibio en su otra mejilla, se sentía muy tierno, pero una desazón la invadió con una disminución radical en el palpitar de su corazón.
-Fate-chan...- dijo el nombre con algo de decepción, Fate se separó de ella al escucharla- te pedí...que me besaras...- la rubia no se había alejado mucho, pero Nanoha disipó sus nerviosismo anterior, es que ¿Acaso Fate no había comprendido?
-Y eso hice...- respondió segura- te he besado con todo el cariño que te tengo- pero Fate temblaba en su interior, qué debía hacer si Nanoha se refería a otra clase de beso, después de todo Nanoha no conocía su secreto, pero si Nanoha le pedía un beso de esa clase ¿Debía confesarlos?, en aquel momento, esos fueron sus pensamientos.
-¡No! Quiero que me beses...en los labios...- y ahí estaba la confirmación, mucho más pronto de lo que esperaba.
-¿Por qué?- preguntó seria soltando su mejilla pero sin alejarse. Quería conocer sus intensiones, por qué lo hacía.
-Porque...- sí, lo había venido pensando de hace varios días, y aunque fuera muy tonto, se lo diría, era el momento perfecto, y era demasiado cobarde para decir la verdad, tenía demasiado miedo a perderla- bueno yo...escuché hace algunos días, que es de mala suerte no besar a alguien de secundaria siendo también estudiante, y ya estamos en nuestro último año, yo solo...- Fate no podía creerlo, que esa fuera la motivación para pedirle un beso de esa clase, y es que parecía tan...tonto- solo...es que no tengo a nadie que me guste- mintió, pero no sería la primera y última de sus mentiras-...pero pensé, que si era con Fate-chan, no había problema...y porque nunca nadie me ha besado, y...no me molestaría si Fate-chan es a quien le doy mi primer beso...- la mente Fate estaba sufriendo un pequeño corto circuito, por un lado pensaba en la razón tan absurda de aquel rumor de estudiantes de instituto, y por otro lado...por otro lado...el primer beso de Nanoha, si lo hacía, ella podría tener el primer beso de Nanoha, que importaba lo demás, podía hacerlo, aunque ella no supiera que la amaba, pero Fate tampoco sabía que Nanoha la amaba.
-¿Eso es...verdad? Bueno, yo tampoco he besado a nadie aún- y aunque era increíble pensar que por una mentira tan barata, podrían cumplir uno de sus anhelados deseos- Nanoha...- se miraron a los ojos- ¿Amigas?- ¿Pregunta absurda? Tal vez, pero solo quería saber que todo estaría bien, si es que no tenía el valor de confesar sus sentimientos.
-Amigas...- Respondió en automático, sin pensar en absolutamente nada más que en que Fate la besara.
Se fue acercando nuevamente, la distancia esta vez era más corta, lo único que hicieron fue cerrar sus ojos en sincronía, Fate rodeó a Nanoha por su cintura en una caricia atrevida, pero Nanoha no se quedó atrás, rodeando el cuello de Fate con sus brazos. Rozaron sus labios despacio, esta vez sin esperar demasiado habían sentido el contacto. Lo cierto es que ambas sintieron perderse por aquel instante, el tiempo se detuvo para ambas, las dos expresando sus sentimientos, su amor oculto. Presionaron un poco más el contacto, moviéndose despacio, y poco a poco comenzaron a sentir como deseaban más, Nanoha quería más, entre abrió sus ojos para poder observar a Fate, la miraba y se dio cuenta que ella también lo estaba disfrutando, ¿Sería que sintió placer? ¿O sería que...? Cerró ésta vez sus ojos con fuerza, no quería pensar, solo disfrutar lo más que podía ese beso, ambas se buscaban. Nanoha comenzó abrir más sus labios en cada toque, incitando a Fate, sabía que ella no se atrevería, sino por qué decir "amigas". De pronto, sintió algo húmedo, eso había sido más rápido de lo que esperaba y como algo malo, Fate se detuvo, pero Nanoha la atrajo nuevamente, no le permitiría detenerse, así que fue ella quien mordió el labio inferior de Fate, y se adentró, sintiendo como una placentera corriente la recorría, la lengua de Fate era lo mejor que había degustado en su vida, rozándola con ansia y vehemencia y no desaprovechó el momento para recorrer por completo esa boca que le hacía perder el sentido, quería más, pero comenzaba a sentir como el aire le hacía falta, así que fue algo inevitable el que se separaran.
Se miraban, con el sonrojo marcado en sus mejillas, sin saber exactamente que decir, y Nanoha no sabía si disculparse, mientras Fate no decía nada, aún respirando agitadamente sin romper el abrazo.
-Na-Nanoha...-su sonrojo aumentó, y con gran esfuerzo logró decir aquel nombre...
-¡Nanoha! ¡Fate-chan! les he traído algo de beber...- llegó alguien irrumpiendo en la habitación de Nanoha haciendo que se separaran al instante.
-M-Miyuki...- pronunció el nombre de su hermana, no sabiendo si agradecerle o maldecirle la intromisión de aquel momento tan íntimo.
-Ara, ¿Acaso he interrumpido en mal momento, digo, un buen momento? ...Tus labios se ven más sonrojados de lo normal...- definitivamente maldecirle. Se levantó bruscamente para dirigirse a la persona en la puerta.
-Dame eso... ¡Y ahora vete!
-¡Hay, lo siento tanto! No era mi intención...- le dijo Miyuki con burla.
-¡Largo!- sentenció sacándola de un solo empujón, y cerrando la puerta con un trancazo- ¡Y solo para que quede claro...FATE-CHAN Y YO NO HEMOS HECHO NADA DE LO QUE PIENSAS!- gritó lo último todavía más fuerte sin poder controlar sus emociones, al pensar que su familia supiera que había hecho algo...como eso con su mejor amiga "Fate-chan..." el nombre vino a su mente en ese instante y con otro temor dentro de su corazón se volteó para poder mirarla- Fate-chan...- todo había sucedido tan rápido, el beso tan apasionado que le había dado a Fate, uno que pensaba, no lo olvidaría por lo que le restaba de vida, y de pronto Miyuki llegó, interrumpiendo lo que sea que pudieran decir de ese momento, y lo peor, haciendo que lo negara frente a Fate...- Yo...
-Creo...- Fate habló con la mirada baja-...que debo irme- dijo de un tirón y se levantó para recoger sus cosas y echarlas en su mochila.
-Fate-chan no...- colocó la bandeja en su mesita de noche y se acercó a Fate cuando ya había terminado de tomar todas sus cosas, más rápido de lo que ella misma había creído. La tomó de la mano cuando ya estaba apunto de irse.
-No quiero causarte problemas Nanoha...
-No digas eso, yo te lo pedí, es culpa mía...y fue muy egoísta de mi parte...
-Aun así creo que lo mejor será que me vaya...- Nanoha no sabía que es lo que debía decir para que no se fuera, ni siquiera las palabras adecuadas para lo del beso, pero...
-¡Lo siento!- y lo único que se le ocurrió fue disculparse- ¡Prometo que no lo volveré a hacer!- decía exasperada sin alzar mucho la voz- ¡No te pediré algo como eso nunca más!...Perdón por haber robado tu primer beso- dijo eso último por lo bajo, pero Fate siempre logró escucharla.
-No...No es necesario que te disculpes, yo...- Fate también se encontraba abrumada por la situación, y a diferencia de lo que pudiera pensar Nanoha, por supuesto que no estaba molesta por haberle entregado a ella su primer beso, era solamente que la situación se había tornado extraña para ella...- pero de verdad creo...que lo mejor será que me vaya...- suavemente se soltó del agarre de Nanoha y dio marcha para irse, y Nanoha la miraba ir con tristeza.
-Oh Fate-chan, ¿Ya te vas?- le preguntó la madre de Nanoha a Fate al verla en la sala.
-Sí, así es Momoko-san, debo irme ahora. Gracias por haberme recibido.
-¿Creí que te quedarías para la cena?
-No, hoy debo llegar pronto a casa. Que pasen una buena tarde, Momoko-san, Miyuki-san- se despidió de las dos personas presentes y se retiró inmediatamente, no se atrevió a voltear y despedirse de la persona tras ella.
-Bien hecho, Miyuki- alcanzó a decir a penas conteniendo su furia.
-¿Qué? No me digas que fue por lo que dije...
-¡Claro que fue por lo que dijiste! Es solo que Fate-chan y yo estábamos...hablando...- sus palabras se enredaron, pero al final le dijo, lo que quería decirle- ¡Eres una tonta! ¡Fate-chan se avergüenza muy fácilmente, y tú solo entras y dices eso! ¡Te odio!- gritó y subió a su cuarto de regreso. Tal vez lo último fue un poco exagerado pero "ambas" personas comprendieron el motivo por lo cual lo decía.
-E-eh...
-Mmmm, ¿Así que, qué fue lo que sucedió exactamente?- le preguntó un poco amenazante la progenitora de las chicas Takamachi a la única persona presente en aquella sala, podía imaginarse por los gritos que había escuchado de Nanoha, pero quería escucharlo directamente de una de las involucradas.
Fate caminaba, mientras un motón de pensamientos se aglomeraba en su mente sin poder encontrarles un sentido coherente. Primero que nada recordaba ese beso maravilloso...y candente si lo podía decir, le daba un poco de vergüenza recordarlo, pero estaba muy segura que había sido su compañera y no ella...Nanoha la incitó a ir tan lejos como ella quería, pero que sin embargo, no se hubiera atrevido por si misma. Y segundo...recuerda haber tenido el impulso vivo y potente de decirle que la amaba cuando estaba entre sus brazos. Terceo, también recuerda haber sentido mucho miedo, cuando la hermana de Nanoha entró en la habitación, sobre todo al escuchar sus palabras, ni siquiera sabía si Nanoha la amaba y de pronto parecía que su familia se enteraría de un acto tan..."impropio", bueno eso dependía del punto de vista con que lo vieran pero, no estaba lista para que sus familias lo supieran sin que sus sentimientos fueran correspondidos, lo que le hizo querer irse de aquel lugar. Y cuarto, y último, lo que le dio el impulso final para irse del hogar Takamachi "¡Lo siento! ¡Prometo que no lo volveré a hacer! ¡No te pediré algo como eso nunca más!" esas palabras resonaban en su mente, sobre todo la parte final, su primer beso, si había sido con ella, había sido el mejor, más ahora un dolor afloraba en ella, haciendo acelerar su respiración, no queriendo que fuera verdad pero esas palabras se lo confirmaron, tal vez no, pero para ella era lo más seguro, de alguna forma, sus pensamientos se contradecían, alguna vez pensó que si llegaba besar a Nanoha por algún motivo ajeno a que sus sentimientos amor fueran mutuos, se conformaría con ello para toda la vida, más ahora que lo conocía, al recordar la suavidad y el sabor, deseaba volver a probarlos, deseaba que volviera a ser suya,...y que lo fuera, más de una vez.
Al siguiente día, Nanoha lo comenzó de la manera más triste que pudo imaginar, justo cuando ayer había hablado con Fate alegremente de que tendría una sorpresa. Fate no había llegado a la escuela, en toda la noche no dejó de pensar en ella, incluso la llamó por teléfono para poder hablar y "arreglar" las cosas, mas ella no le contestó. Y ahora justo en la fecha de su cumpleaños no la tendría con ella, en un inicio pensó en lo injusto de la situación, Fate no le había permitido decirle más que un triste y desesperado "lo siento", y recuerda haberse enfadado con ella, pero luego recordó su actitud tan infantil e inmadura al pedirle un beso, infantil por hacer que le cumpliera su capricho, e inmadura porque se supone que justo ese día entraba en el periodo de la "adultez" y debía comenzar a madurar, en cambio había sido egoísta en muchos aspectos, atreviéndose a llegar a más que un "simple beso" con su mejor amiga, y aunque en su corazón no se arrepentía, algo le decía que no fue lo mejor, sobre todo al haber utilizado una excusa tan vana y pobre.
Y ahí estaba, hasta que alguien apaciguó un poco su afligido corazón...
-Fate-chan no vino hoy...- le dijo en un momento justo cuando pudo estar a solas con ella.
-Hayate-chan...
-...porque fue llamada para una misión especial, sabes que no falta mucho para que cumpla su sueño...- supo comprenderlo, pero no le bastó, no, porque no contestó sus llamadas, no se tomó la molestia de decirle nada, y porque no le deseó su feliz cumpleaños y la privó de su abrazo.
Muchos días pasaron, días en los que una delgada tela de tristeza cubría el rostro de Nanoha, en los que no sabía nada de su querida rubia, y en los que aún no se le había ocurrido nada que decirle para cuando la volviera a ver. Más no fue vano y desesperanzador como ella creía, porque la ilusión inundó un corazón con la mayor esperanza y el atrevido valor, uno que también terminó de desplomarse en la oscuridad.
El día había llegado, y esperando impaciente a su amada, sostenida en un barandal, al extremo de aquella gran sala concurrida por personas, esperaba a que llegara. Vestida con aquel uniforme de soldado que no usaría por mucho tiempo más, Nanoha recordaba una vez más, sus labios, su tacto y su olor, del cual embriagada sabía que quería de ella más, pero ese tiempo alejadas le permitió recobrar la cordura y el control de sus emociones, creyendo estar lista par su regreso.
Se fijó por un momento en las personas que pasaban, caminando unos con prisa, no se detuvo en ninguna en particular, pero sus ojos quedaron fijos al observar a alguien, que por un instante paralizó su corazón, vestido con un traje de oficial superior, un sujeto que poseía ciertas características parecidas con el objeto de su mayor adoración. Rubio brillante y ojos rojos como la más viva sangre.
-Qué lindo...- susurró levemente, pensando en otros ojos más hermosos que los que veía, y en sus pensamientos lo confirmó "Pero Fate-chan es aún más linda"
-¡Nanoha!- escuchó que alguien llamó su nombre y buscó curiosa a quien la llamaba.
-¡Yuuno-kun!- gritó un poco entusiasta, y corrió hacía él, siendo recibida con un gran y efusivo abrazo por su mejor amigo y ella correspondió.
Estaba segura de haberlo escuchado, no importaba cuanta gente hubiera, o cuanto ruido rodeaba todo el lugar, estaba segura de haber escuchado esa voz que salió de esos maravillosos labios.
Había pasado mucho tiempo ya, pero estaba segura de lo primero que le diría al tenerla frente a sí, "Feliz cumpleaños Nanoha", la abrazaría y le pediría perdón por la falta de comunicación que habían tenido en aquel tiempo, pero dentro de ella sabía que lo último que diría era lo más importante.
Cuando le comunicaron que tendría aquella misión, lo primero que se le vino a la mente fue negarse, no podía irse cuando al día siguiente era el cumpleaños de su persona más querida. Pero no tuvo mucho que objetar mas que un "Sí, allí estaré" a la persona en la pantalla translucida que era su superior. Se cortó la comunicación, y aunque recibió las condolencias de su madre y Arf porque no podría estar con Nanoha, eso no evitó que se sintiera aún más triste. Con dolor se negó a aceptar sus llamadas, no sabía como decirle que no estaría con ella, por otra parte tampoco sabía que decir por lo ocurrido esa misma tarde, cuando todo su valor se drenó, con las palabras de Nanoha, de que no podría ser nuevamente suya, porque en la parte más recóndita y oscura de su mente escuchó a alguien decirle, que las palabras de Nanoha eran también por ella misma, porque no quería volver a besarla de esa manera.
Y así con cada día que pasó, aquella voz iba mitigando y se escuchaba con menos fuerza al pensar en el recuerdo, cada movimiento de Nanoha, invitándola a que ese besó fuera suyo por completo, y en cuanto a su actitud debía admitir, que ella también debía de tener miedo, después de todo, la cosa no era fácil. Recordaba también su cintura, tan perfecta y delicada, y sus brazos alrededor de su cuello, y si Nanoha quería un beso ¿por qué pedírselo a ella? ¿Por qué no a alguien más? A lo mejor era que, Nanoha sujetándose infantilmente de aquella excusa, quería besarla, porque tal vez y solo tal vez, también la quería, sino por qué besarla de esa forma, ¿Por qué de todos, fue ella la escogida? Debía ser que, tras una cortina de humo, puesta por ella y por la misma Nanoha estaban sus sentimientos ocultos, y ella debía ser quien tuviera el valor para atravesarlos. Ese beso le dio más fuerzas y esperanzas que nunca imaginó tener.
Su corazón latía desbocado cuando bajó de aquel avión, esperaba que ella estuviera ahí, Hayate le había dicho que la esperaría en la amplia sala de recepción, y que ella llegaría después de Nanoha, ese era el momento y quería aprovecharlo, no quería esperar más, las posibilidades de ser correspondida eran sumamente altas a su parecer, casi no tenía ninguna duda. Y corriendo con prisa, esquivando como podía a cada persona en aquel pasillo antes de llegar, se detuvo, solo un momento, al observar unas bellas rosas puestas en un jarrón, se le ocurrió que podría ser un lindo detalle, y tomó una rosa no quería aprovecharse, la rosa era de color rojo como sus ojos y la que representaba amor, de entre todas, la más simbólica. Luego de esto comenzó a caminar, despacio pero firme. cruzó el pasillo para entrar en la inmensa sala, la visualizó casi de inmediato, y miró como alzaba la vista, observando a las personas pasar, quizá estaba buscándola, pero desde su posición ella casi le daba la espalda, no faltaba mucho para llegar a donde ella, y entonces lo escuchó...
-Qué lindo...- parecía un susurró que venia desde su corazón, mientras que sus ojos reflejaban embelesamiento y adoración.
Se detuvo en ese preciso instante que la escuchó, y trató de observar lo que ella miraba con tanta determinación. De pronto, se escuchó una voz que la llamaba a ella, parecía que eso la había sacado de aquel trance, ante sus ojos la miró correr a toda prisa hacia aquella voz, y con la tristeza regresando a ella, mientras sentía como su garganta se cerraba, la miró estando entre sus brazos, los brazos de él, Yuuno la abrazaba y ella le correspondía. La rosa cayó de sus temblorosas manos, y aquella voz regresó con gran fuerza haciéndola desfallecer "Fue un error, te equivocaste" "Tal vez, no era que ella quería un beso de ti...tal vez, te besó a ti pensando en él" Y como equivocarse, y negar nuevamente a esa voz, si hasta cierto punto ella se parecía a Yuuno, quizá solo pasaba con ella para recordarlo un poco a él, y ese beso, probablemente lo único que quería era imaginar como sería besarlo a él, puesto que casi no solía verlo. Solo con mirarlos no podía imaginar otra cosa, no decían el abrazo, y esa fue la desesperación para Fate, al recordarla estar así con ella, no abrazaba así a nadie más, y debía admitir que no era la "primera" vez que la veía estar así con Yuuno.
-Que idiota- murmuró pasa sí, tratando de retener las lágrimas, recordando que no se encontraba en la seguridad de su cuarto para poder derramarlas.
-¡Fate-chan!- alguien gritó su nombre emocionaba "al menos alguien se alegra de verme" pensó en su desolación y era abrazada.
-Hayate...a mi también me alegra verte- y correspondió fuertemente el abrazo, tratando de encontrar refugio en su amiga.
-Fate-chan no sabía que te alegraba tanto verme.
-Más de lo que imaginas- más porque necesitaba que a alguien estuviera ahí con ella, justo cuando se rompió una de sus más grandes ilusiones.
Nanoha se distrajo en el instante en que escuchó a Hayate, y por fin pudo deshacer el abrazo en el que Yuuno la tenía y que no sabía como escapar de él. Su corazón comenzó a latir feliz al verla. Camino siendo seguida por Yuuno para poder tenerla cerca después de tanto. Y no le gustó mucho como Fate abrazaba a Hayate.
-Hayate-chan, Fate-chan- el último nombre lo dijo con anhelo.
-Hayate-chan, Fate ¿Cuánto tiempo?- saludó un poco animado el chico.
Hayate y Fate se separaron. Y entonces Nanoha miró esos ojos, tan tristes, nuevamente veía reflejado en ellos una inmensa tristeza, y una vez más no conocía la respuesta a ellos. Comenzaron a hablar de diversas cosas y con Hayate entre ellos no parecía algo muy difícil, sobre todo para Fate que no quería estar a solas justo ahora con Nanoha. Comenzaron a caminar dirigiéndose a la salida de aquel lugar, estando Fate en el extremo derecho, seguida por Hayate y Nanoha, y Yuuno al otro extremo. Sin embargo, Nanoha no podía dejar de pensar que algo andaba mal, tomando en cuenta la tristeza en los ojos de Fate, y de que su encuentro no fue para nada lo que ella había pensado, estaba segura que Fate la perdonaría por lo sucedido de aquel osado beso, ella era tan buena, sabía que no podría odiarla, pero...no la había abrazado, disculpado por no haber estado en su cumpleaños, ¡Ni un simple "feliz cumpleaños Nanoha"!, hasta cierto punto sintió celos de Hayate, se distrajo tanto, ella quería ser la primera en ver a Fate, para correr y abrazarla, la había extrañado tanto, y la indiferencia de Fate la estaba matando, cada vez que buscaba sus ojos y ella la esquivaba, deseaba poder quedarse a solas con Fate y hablar con ella.
Y como por arte de magia Hayate fue llamada por sus guardianes y Yuuno por un hombre al que encontraron por el camino, Nanoha se sintió muy feliz, al parecer si había un Dios, y estaba de su lado, los dos chicos se disculparon dejándolas solas.
-Ah, acabo de recordar que debo ir a reportarme con...y...te veré luego Nanoha- trató de escapar Fate, pero una mano se lo impidió sujetándola por el brazo.
-¿Qué te sucede Fate-chan?- preguntó seria su amiga, y Fate sintió retorcer su estomago de una forma no muy agradable, todavía sentía su corazón roto, y no quería hablar con ella.
-¿Qué dices? Yo...debo reportarme.
-Mentira- afirmó suave la pelirroja- has estado esquivándome todo el rato ¿Crees que no me he dado cuenta? No soy tonta Fate-chan.
-Bien entonces- dijo zafándose del agarre, no soportando más el tacto.
-Fate-chan- soltó su nombre con tristeza, sintiendo como la desesperación la embargaba por aquella actitud de la rubia-...estás...sigues enfadada por lo del beso, yo...lo comprendo, pero no sé qué hacer para que me perdones...- Fate casi se ríe, al recordar, que en efecto, la había utilizado, y de qué manera.
-No es eso, es solo que justo ahora no deseo hablar contigo...- se sinceró, y Nanoha no lo podía creer, escuchar esas palabras tan frías, sus ojos se abrieron de la impresión y lágrimas comenzaron a asomarse al borde de su mirada, porque en otras palabras le había dicho "no quiero estar contigo", a pesar de que había estado en una larga misión, y por eso no pudo estar con ella.
No lo podía soportar, sentirse tan lejos de Fate, ya sea física o emocionalmente, era algo que no soportaba, y así era como se sentía justo ahora, sin duda alguna, siempre sería egoísta con ella, siempre se aprovecharía de su inmensa bondad, porque era demasiado débil, y deseaba romper esa pared que se había formado entre ellas a la fuerza, aunque Fate no deseara estar con ella. Muchas veces ya le había escuchado pedirle que la dejara sola, y lo respetaba, pensaba que eran una de esas ocasiones, en las que, como cualquiera, deseaba la soledad para pensar en sus cosas, pero en cada una de esas ocasiones no había una situación de fondo, y se negaba rotundamente a creer que fuera una de "esas" ocasiones.
-¡Fate-chan!- gritó en un alarido lastimero, apunto de dejar fluir sus lágrimas por como se sentía. Y sin que Fate se diera cuenta, de un momento a otro tenía a Nanoha abrazándola fuertemente- ¡Perdóname! ¡Perdóname!...- de alguna manera sabía que lo que sucedía con Fate no tenía que ver con el susodicho beso, pero no dejaba de disculparse esperando que eso llegara a su Fate-chan.
-Nanoha, suéltame...- que Fate no saliera de ese estado tan "testarudo", como ella pensaba, le dolía más.
-No, no te soltaré- dijo controlándose lo más que podía.
-Nanoha ¿Por qué? Aunque yo no quiero, tú...
-Solo dime, dime por qué estás molesta conmigo, te juro que haré lo que sea para que me perdones...- comenzó a llorar en ese instante. Fate por su parte, a pesar de sentir su corazón roto, si algo no soportaba era verla llorar, casi de una manera involuntaria correspondió el abrazo, ya con sus propias lágrimas llegando a ella.
-Nanoha...- ¿Por qué? ¿Por qué lo hacía? Entre más ella quería alejarla, ella volvía, no lo comprendía, y qué había con Yuuno... ¿Por qué estaba ahí con ella y no con él?
-Eres mi mejor amiga...- así que era eso- no me alejes de ti...- apretó más el abrazo, negando con su rostro, sin saber exactamente que negaba.
-No importa...no importa ya...
-A mí sí me importas, y mucho...- y comprendía la razón, sin embargo...
Se quedaron en silencio mientras el llanto disminuyó hasta desaparecer. Nanoha estaba nerviosa entre sus brazos, se sentía bien ahí, pero no sabía cuál sería la reacción de Fate luego de eso. Al fin, Fate las separó, y comenzó a caminar sin decir absolutamente nada.
-Fate-chan- y ahí estaba otra vez, esa ancla que era la mano de Nanoha sujetando la suya, entrelazando sus dedos, y que no la dejaban partir- ¿Aún...aún sigue en pie nuestra promesa?- Ah, era cierto, también estaba eso, lo había olvidado por completo, pero si gracias a ello podía permanecer al lado de Nanoha, estaba bien, ya no se atrevía a albergar ilusiones por ello.
Siguió guardando silencio, y resignada a que esa chica testaruda la dejara e paz, aceptó su sentencia.
-¡Ah!- Nanoha dio un grito de sorpresa, cuando repentinamente Fate la haló de la mano y la atrajo hacia ella.
-Sí...- fue su única respuesta.
Nanoha se conformó con eso, y decidió disfrutar de caminar junto a Fate, tomadas de la mano.
Notas:
De acuerdo, de acuerdo, yo también pienso que fue un poco trágico y tonto, y se que me culparan por hacer pensar a Fate de esa manera al compararse con Yuuno (que obviamente ni siquiera le llega a los talones) sin embargo los hice por cuestiones de la historia, este extra se hizo a base de pequeñas referencias de capítulos anteriores, para que quedaran aclarados aquellos detalles.
Les gustó, no les gustó, comenten igual.
